Hola :B ¿me extrañaron? Porque yo no me extrañé (?).

Mis divagues y las respuestas a los review están al finaaaaaaal de esta cosa (?)

DISCLAIMER: Vocaloid no me pertenece, tampoco los personajes, ni siquiera tengo el programa (?)


Al siguiente día, Luka no saludó a Miku. Varios de sus compañeros que, la habían descubierto, la miraron pícaramente. La chica solo atinó a desviar la mirada, con un ligero sonrojo, viéndose descubierta. Pero sabía que no se lo contarían, o al menos eso esperaba. Sus compañeros no querrían perjudicarla en eso ¿No es así?

A la hora de la clase de Matemáticas, decidió enviarle otra nota. Volvió a arrancar una hoja y, con un marcador rojo en la mano, empezó a pensar en qué frase escribir. Después de partirse la cabeza, se decidió, escribiendo "Yo solo quiero sostenerte en mis brazos". Le sonrió al papel y, repitiendo el mismo proceso que el día anterior, lo mandó a volar, cayendo sobre la mesa de Miku.

La receptora volvió a buscar a su admirador, aunque supuso que no lograría descubrirlo. Abrió la nota y sonrió como tonta al leer esa simple pero significativa frase. Se preguntaba quién podía ser la persona que la quería secretamente, eligiendo una forma muy romántica de demostrar sus sentimientos. Y ella, era una chica que amaba el romance, las flores, las cartas y las serenatas, por más que muchas personas digan que es anticuado. Por más que Rin aborrezca toda esa cursilería, a Miku le encantaba.

Pasaron las horas y, pocos minutos antes del almuerzo, otra nota le llegó. Decidió no esforzarse en buscar al que la había enviado, así que, simplemente, la leyó. Esta vez, recitaba "Te veo y me da por reír", ella fue la que rió ante esa confesión. Ahora se fijaría un poco más al momento de saludar a sus compañeros, para ir descartando personas.

Pasados unos minutos, sonó la campana. Luka se levantó y, rápidamente, abordó a Miku, nerviosa.

— ¡Miku!

— ¿Sí? —la aludida volteó con una sonrisa que casi le roba el aliento a su admiradora.

—Eh… —rió—, ¿podemos almorzar juntas?

—Yo almuerzo con mis amigos —respondió, ligeramente nerviosa.

—Lo supuse, pero yo no tengo problema —se rascó la nuca, ligeramente ansiosa.

—Creo que estará bien —sonrió.

— ¡Excelente!

—Vamos, entonces —miró a Rin y a SeeU—, vamos —les sonrió.

Rin le lanzó una mirada cargada de ira. Pero la aludida no lo notó, estaba muy concentrada hablando con Luka sobre su país, que era el tema de conversación preferido de todos. De una manera u otra, terminaba hablando sobre su cultura.

— ¿En serio eran agricultores? —preguntó Miku, con ilusión.

—Sí, es a lo que se dedica la mayoría de la gente de mi pueblo.

— ¡Yo amo los puerros! —sonrió.

—Puedo hacer un pedido especial para ti —Luka la miraba hipnotizada.

— ¡Me encantaría!

—Mira que te lo digo en serio ¡Las hortalizas de Guildford son de las mejores!

—Mira que no te creeré hasta que me traigas mi puerro —rió.

Llegaron donde sus amigos, ambas, ignorando el aura asesina que rodeaba a la pequeña demonio. Claramente, ese estado no pasó desapercibido para los chicos, que la miraban entre asustados y preocupados. Más asustados por la seguridad de Luka, que, ahora mismo, corría peligro de muerte.

— ¡Chicos! Les presento a Luka Megurine, la chica nueva de mi curso —presentó con una sonrisa tonta.

— ¡Un gusto conocerlos! —la nueva se mostraba igual de sonriente.

— ¡Igualmente! —sonrieron todos, cautivados por la amplia sonrisa que les regalaba.

— ¿Cómo es Inglaterra? —preguntó Len, una vez que se sentaron.

Durante el almuerzo, Luka se mostraba tan animada como antes. Mientras que Miku estaba más sonriente que nunca. Tan concentrados estaban todos en la conversación, que ignoraron el estado de Rin. La única que lo notaba era SeeU, pero tampoco sabía cómo actuar, así que, prefirió ignorarla y no hacer nada, fingiendo no notarlo.

Durante el camino hasta el curso, SeeU trató de entablar conversación con Rin, pero ésta se mostró reacia a siquiera abrir la boca. Al final, su amiga se resignó, escuchando la conversación sin sentido que mantenían Miku y Luka.

Ingresaron al salón y la inglesa se dirigió a sus amigos, que sonrieron cómplices. Ella se sentía feliz porque, desde su punto de vista, haber almorzado con ella fue un gran paso, permitiéndole ver su sonrisa en todo momento, sintiéndola cerca.

Al día siguiente, Luka saludó a la pequeña, recibiendo una efusiva respuesta. Lentamente, sin que siquiera lo note alguien, Rin iba siendo expulsada del corazón de su pareja. Ni la misma Miku notaba eso, que, su amada novia, gracias a sus actitudes tan agresivas, la estaba alejando, marchitando sus sentimientos.

A la mitad de la clase, la mayor le volvió a enviar una nota a la chica. Esta vez, para su mala suerte, el avión tomó otro rumbo, cayendo dos lugares por detrás de su objetivo, en el asiento de otra chica. Luka tuvo una pequeña crisis nerviosa y, cuando la chica buscaba al que lanzó el origami, la inglesa, desesperada, llamó su atención. La miró curiosa y, antes de que abra el papel, ella escribió en su cuaderno, con letras grandes "Es para Miku, pásalo por favor (no lo leas)", así, el avión avanzó dos lugares, hasta la chica de coletas. Ella recibió el envío e intentó averiguar quién fue el emisor, fallando en el intento, sus compañeros eran unas tumbas. Resopló y abrió la nota, sonriendo ante la frase escrita… "Te he robado una sonrisa y tú me has robado el corazón", miró a sus alrededores, enviándole una sonrisa a su admirador secreto, que tan romántico era.

Los días pasaban y las notas seguían llegando. La Hatsune moría de ganas por saber quién era el que enviaba esas notas, pero sabía que no ocurriría, al menos, no aún. Ocasionalmente, almorzaba con Luka y sus amigos, a quienes les cayó muy bien, por lo que la aceptaron en el grupo a pesar de las negativas de Rin.

La relación de Rin y Miku parecía casi inexistente. La chica se hallaba sumamente dolida por la situación, pero Rin se cerraba ante todo diálogo, negándose a expresar el motivo de su comportamiento. Ya ni siquiera quería ir a visitar a su pareja en su casa. Miku se frustraba constantemente, regañando a Rin, o haciendo un pequeño berrinche, mientras que, la enana, solo la miraba con indiferencia y le daba una respuesta sarcástica del asunto.

Ella no quería aceptar que estaba perdiendo.


Otra semana había pasado desde la llegada de la extranjera. Se cumplían, así, tres semanas que la chica llegó a causar estragos en el corazón de la Hatsune. También se cumplían dos semanas que las notas llegaban. Miku ya había juntado un total de 15 notas con frases románticas. Las guardaba todas con sumo cuidado, en una caja debajo de su cama. Esperaba que la cantidad de notas aumente y nunca dejen de llegar.

Era la noche de un martes caluroso, en la cual Miku estaba pensando en la Megurine y, en paralelo, analizando la actual situación con su pareja, que no había mejorado para nada.

En pocos días se cumplirían siete meses desde que ellas están juntas, aunque parezca que en verdad no lo están. La rubia casi no expresaba sus sentimientos. En el último mes, solo la besó fugazmente, pocas veces, aunque no llevaba la cuenta. Hubo una época en la que ellas se daban cariño, inclusive, Rin le mostraba su lado tierno, sus más bellas sonrisas, sus sentimientos más genuinos que, si bien eran pocos, ella sabía que eran los más sinceros que podían darle.

Dándole diversas vueltas al asunto, la chica de coletas empezó a sentir el peso sobre sus hombros, obligándola a soltar varias lágrimas. Segundos después, ya se encontraba llorando sus penas, lamentando sus pesares, viendo cómo su relación se caía a pedazos. Lo que más le dolía era que, a su novia, parecía no importarle para nada lo que ocurra con ella o con el supuesto noviazgo que mantienen.

Ella sabía perfectamente que, llegar a gustarse de la nueva, era algo malo, muy malo. Eso era, definitivamente, el fin de su relación. Pero ella se negaba a aceptar ambas cosas, eso, simplemente, no podía ser posible.

Al día siguiente, la pequeña deseaba no asistir a clases, no quería ver a la inglesa y, menos aún, a Rin. Pero sabía que debía hacerlo, era su obligación. Se levantó pesadamente y, arrastrándose, logró alistarse y bajar a desayunar.

Su madre la miró preocupada, más no menciono nada, sabía perfectamente cómo se encontraba su hija. Deseaba ayudarla, pero debía dejarla manejarlo todo sola, como parte de su crecimiento en cuanto a madurez. En cuanto a Mikuo… Él sentía un gran desprecio por su cuñada, odiaba su antipatía, lanzando pestes contra ella cada vez que era mencionada.

En la estación, Gumi la miró preocupada. Le dio un cálido abrazo, tratando de reconfortarla, logrando su objetivo. Se separaron y empezaron a hablar de trivialidades, por momentos, ambas reían. Así, Miku lograba olvidar el mal rato por el que está pasando.

En la entrada, se quedó en los pasillos a perder el tiempo, emprendiendo el camino hacia su salón recién cuando el timbre sonó. Para su desgracia, el profesor de historia era muy puntual, por lo que se ganó una amonestación. Esperaba que Rin la regañe, pero no dijo nada, simplemente, la ignoró.

Luka la miraba con preocupación, insegura sobre mandarle o no una nota. Decidió, al final, que lo haría. Pensó en una frase que la haga sentir bien, decidiéndose por "Oh, el invierno que adoro, se ha ido para siempre… ¿Alguna vez vendrás a mí? Estaciones vienen, estaciones cambian". Le sonrió al papel y lo lanzó, de vuelta, llegó a Miku por un pasa manos. Ella simplemente miró la frase y suspiró.

La pelirrosa hizo una expresión de decepción en su rostro. Agachó la cabeza y se dedicó a copiar la lección. Gakupo la miraba preocupado, ya la abordaría en el almuerzo.

El timbre sonó y los amigos de la Megurine lograron detener su huida. En silencio, se dirigieron a encontrarse con sus otros amigos. En total, eran un grupo de seis personas, entre las que estaban Luka, Gakupo, Meiko, Miki, Piko y Yuuma.

—Quiero decirles que nuestra forastera no ha avanzado nada —anunció Piko.

— ¿Y qué pasó de las notas? —preguntó Yuuma.

—Hoy, Miku no reaccionó como suele hacerlo —admitió Luka.

—De hecho, hoy se veía muy mal —comentó Meiko.

—Algo le pasó, es decir, ella siempre fue una loca y hoy estaba demasiado tranquila —aportó Gakupo.

—No sé qué hacer —Luka apretó su botella de jugo—, hace tiempo no me siento así por alguien y todo parece tan difícil.

—Creo que te estás ahogando en un vaso de agua —Meiko resopló.

— ¿A qué te refieres?

—Deberías buscarla más y no apresurarte tanto, las cosas se dan lentamente, siempre, más aún en el amor.

—…

—Tienes nuestro apoyo.

Luka les sonrió agradecida, dispuesta a cambiar el rumbo de la conversación por uno más alegre.


Al siguiente día, tenían clase de Educación Física. Luka bufó al recordar ese detalle, odiando el sentirse tan escrutada gracias a sus atributos. Esa mañana, llegó algo malhumorada por ese pequeño detalle, además, se sentía especialmente cansada, el día anterior fue muy agitado después del colegio.

Luka es funcionaria del Banco de Fomento. Es una de las principales contadoras, siendo éste, su empleo desde aproximadamente ocho meses. Siempre ha sido muy eficiente en su trabajo, por lo que siempre estuvo a la altura, con un salario también a la altura de su trabajo contable y la calidad del mismo. Ella va a trabajar cuando sale del colegio, teniendo media hora para llegar hasta el edificio y marcar. Gracias a su salario y, con la ayuda de la herencia que le dejaron sus padres, se pudo comprar un auto, no era del estilo que le gustaban, ya que le gustan los exóticos, lastimosamente, estos eran muy caros como para que pueda pagarlos a estas alturas de su vida.

Amaba su trabajo, desde lo que hacía hasta a sus compañeros, que siempre fueron amables y corteses con ella, como hace tiempo nadie lo era. Se consiguió un puesto ahí gracias a sus contactos, es muy conocida en la embajada tanto de Reino Unido como la de Estados Unidos. A eso, se le suma su alto nivel de inglés y sus habilidades con los números. Su seriedad fue el definitivo que la ayudó a conseguir ese puesto.

Luka era una chica muy tranquila, difícil de alterar. Siempre la rodeaba un aura de misterio, mezclada con una ligera arrogancia. Ella podía llegar a ser una persona muy hostil y fría, pero dejó eso atrás después de que le trajera muchos problemas en su desenvolvimiento social. Ahora, es muy bromista, sonriente y, para ella, todo parece muy ligero, todo tiene solución y todo es posible si le pones ganas. Su filosofía de vida la aprendió por las malas, durante las épocas más oscuras de su vida.

Le encantaba la música. Sabía tocar el piano, la guitarra, la batería, el bajo y era excelente cantante. Formaba parte de una banda de Metal que formó con su grupo de amigos, siendo ella, la guitarra líder. Ya tienen editados tres temas propios, de cuya letra, Luka es la autora. Suelen tocar en bares nocturnos y en pequeños eventos, nada muy llamativo.

El sábado iban a tocar en un bar, deseaba invitar a Miku, pero no estaba muy segura de cómo se lo tomaría. Ya pensaría cómo invitarla.

Su hilo de pensamientos se vio interrumpido cuando el timbre sonó, anunciando el inicio de la clase de Educación Física. Se dirigió hasta los casilleros, bromeando con Meiko, Miki y Tetto. Ahí, ella se desvistió, y, como siempre, algunas de sus compañeras murmuraban, entre envidiosas y sorprendidas.

Paseó su mirada por todo el lugar, encontrando los ojos de Miku mirándola atentamente, sonrojada, estática. Luka prefirió fingir que no notó ese detalle, sin embargo, no pudo evitar soltar una amplia sonrisa, gesto que casi infarta a la pequeña. Ver a la inglesa semi desnuda y sonriendo así era demasiado para ella y su pobre corazón, que saltaría de su pecho en cualquier momento.

Miku tragó duro y empezó con lo suyo, sacándose la camisa lentamente. Se sintió ligeramente avergonzada, como siempre. Ella consideraba que el cuerpo de Luka era mucho más bello que el suyo, siendo, para ella, una mujer muy sensual. Cuando estuvo en ropa interior, sintió las miradas posarse sobre ella, aunque la única que aceleró su corazón fue la de la nueva. La inglesa parecía totalmente hipnotizada por la vista, devorándola con su par de orbes azules que se encontraban dilatados. La respiración de Luka era pesada, lenta y eso no pasó desapercibido para la chica que era observada en esos momentos. Roja de la vergüenza, se vistió rápidamente, saliendo a la misma velocidad.

Cerca de la pista, fue junto a su novia. Miku se acercó por la espalda y le dio un abrazo, rodeando su pequeña cintura con los brazos. Con molestia, Rin deshizo el agarre, mirándola con reproche. Hizo una ligera mueca de disgusto.

—Lo siento —susurró.

—Estamos en público, contrólate.

—Sí.

En eso, escucha los silbidos de sus compañeros que, descaradamente, piropeaban a Luka por lo sexy que le dejaba la vestimenta de Educación Física. El profesor miraba la escena con desaprobación, pero guardó silencio

La pelirrosa se acercó al profesor y, devuelta, le entregó un papel. Intercambiaron algunas palabras y la chica se retiró, satisfecha. Todos siempre se preguntaban por qué ella nunca participaba de la clase de Educación Física, pero nadie se atrevía a manifestar su duda, por miedo a que la chica se moleste o llegar a tocar alguna fibra sensible suya.

Apenas terminó la clase, fueron a cambiarse, de vuelta. Esta vez, Miku no buscó a Luka con sus ojos, ni quiso saber si la susodicha la observaba, no soportaría un segundo más sin lanzarse a sus brazos.

En la siguiente clase, que era la de Biología, la chica de coletas se encontraba totalmente concentrada en la explicación de la profesora. La Megurine veía divertida la forma en que Luka le daba su atención, le parecía de lo más tierno. Decidió enviarle una nota cuando la profesora deje de explicar la clase. Mientras tanto, se volvió a partir la cabeza pensando en una frase adecuada. Si bien ella siempre hizo alusión a alguna música en las frases, hoy decidió poner el título de una, que le pareció correcta por la hermosa vista que tuvo en los casilleros. Arrancó una hoja y escribió "Your body is a wonderland!", prefirió dejarla en inglés porque ninguna traducción la convencía. Hizo su acostumbrado origami, siendo observada por algunos de sus compañeros, que la miraban con ternura y aprobación. La extranjera terminó siendo una romántica empedernida.

Apenas la profesora volteó, ella lanzó el avión de papel que, esta vez, cayó perfectamente en la mesa de su objetivo. Luka no pudo evitar hacer un gesto de emoción, que dio risa a algunos de sus compañeros, pero solo rieron por lo bajo, encantados con la situación, la forma tan dulce en que la chica cortejaba a Miku, desde las sombras, sin que ella sepa quién es la persona que tanto la admira.

La aludida rió como tonta al leer la frase y, con el rostro sonrojado, paseó la mirada, enviándole una adorable sonrisa a su admirador, aunque no sepa quién es. Ante esa vista, la inglesa sintió un ligero escalofrío recorrer su cuerpo y, agachando la cabeza para que la Hatsune no la descubra, sonrió como una idiota enamorada.

A diferencia de la peliaqua, ella estaba totalmente consciente de sus sentimientos, viéndose totalmente atrapada en ellos, a merced de la pequeña, sin que ella siquiera lo note.


Al siguiente día, Luka se armó de valor para invitar a Miku al concierto del sábado. Para disimular un poco más, invitó a todos los del curso a través de las tarjetas que les proveía el lugar. Si bien podía hacer lo mismo con ella, prefirió decírselo de frente, como si le estuviera pidiendo una cita. Claramente, se encontraba sumamente nerviosa.

La inglesa estaba conduciendo su vehículo por las calles céntricas de Tokio Oeste, estando la escuela hacia el Tokio Este. En sus altavoces se escuchaba una música de rock pesado, dándole ánimos para invitar a la chica que le gusta. Tenía planeado sorprenderla sobre el escenario, para así darse valor y pasar la noche con ella, invitándola a bailar y, de ser posible, robarle un beso.

Imaginarse probando sus labios la llenaba de emoción. Como se encontraba en su vehículo, no tuvo necesidad de ocultar su rostro sonrojado y su amplia sonrisa de niña pequeña. La recordó con dulzura, deseando verla en esos mismos momentos.

En el instituto, camino a su salón, se cruzó con Rin. La miró con curiosidad, preguntándose cómo un ser tan pequeño puede ser tan amargado. Sintió deseos de saber sus secretos, los motivos que tenía para ser así, pero se contuvo. Se exaltó ligeramente cuando notó la mirada de odio que la pequeña le lanzaba, parpadeó un par de veces, confusa. La Kagamine la pasó de largo, con el ceño fruncido. Ella simplemente ignoró ese pequeño hecho, restándole importancia. Pensando que ella mira así a todo el mundo.

Llegó al salón y saludó a todos con una sonrisa, recibiendo una respuesta en coro. Rió complacida y se acercó a Gakupo, que ese día trajo su guitarra acústica para tocar algunos temas durante el almuerzo.

— ¿Qué te parece si tocamos algo ahora? —sugirió el chico.

— ¿Crees que estará bien?

—Vamos, el profesor aún no llega.

—Está bien.

—Seguro reconocerás esta música.

Gakupo empezó un rasgueó en la guitarra, que, instantáneamente, Luka reconoció como "Why", de Limp Bizkit. La chica empezó a cantar con pasión, esa canción la recordaba a sus padres. Si bien antes era motivo de tristeza, ahora le traía buenos recuerdos de su ciudad y su comunidad.

Sus compañeros se acercaban al par de chicos que estaban montando un pequeño show, mirándolos con admiración por el gran talento que ambos desprendían. En el coro de la canción, se unió Piko, cantando a la par que la mujer. Ella le sonrió y ambos empezaron a cantar con la misma pasión.

En esos momentos, Miku entró al curso, con sumo interés, la música se escuchaba desde los pasillos. Atropellando, divisó al trío de chicos que estaba cantando con pasión desencadenada. Miró con sorpresa a Luka, que demostraba tener una voz hermosa, como el canto de los ángeles, solo que la voz gruesa. ella la miraba extasiada, sintiéndose atrapada por la melodía creada por los tres chicos. A paso lento, se acercó al grupo, quedando cerca de la cantante, que no había notado su presencia.

Al término de la canción, todos aplaudieron y vitorearon con energía, entusiasmados. Miku sonreía mientras aplaudía, sonreía tanto que sentía que le dolían las mejillas. Un rubor notorio apareció en sus mejillas cuando cruzó miradas con la nueva. No le importó el verse descubierta, por lo que dejó a sus sentimientos hacer lo suyo. Igualmente, un ligero, casi imperceptible, rubor adornó las mejillas de la pelirrosa, que le dio una radiante sonrisa.

—Bien, a pedido del público —rieron—, tocaremos otra —dijo Gakupo, empezando unos acordes.

Luka reconoció esa música como "Fortune", de William Fitzsimmons. Sonrió ante la melodía de la guitarra y empezó a cantar lentamente, como el ritmo de la música original. Como era una canción poco conocida, ella era la única que cantaba.

La melodía era suave, tranquila, armoniosa. La voz de la Megurine junto a los acordes de la guitarra de su acompañante inundaba los oídos y los sentidos de sus compañeros, incluso a Rin le agradó esa interpretación. Miku sintió un calor agradable recorrer su pecho, deseando estar en los brazos de Luka mientras le cantaba esa canción a ella, y solo a ella. Una tenue sonrisa adornaba su rostro, mirando a la cantante con ilusión, dejándose llevar por su voz, suspirando.

De vuelta, empezaron a silbar y aplaudir, emocionados y totalmente complacidos. En ese momento Luka se sintió con suficiente valor para invitar a la pequeña así que, apenas los aplausos acabaron, se dirigió a ella, ante la atenta mirada de sus compañeros.

—Miku —tartamudeó, nerviosa.

— ¿Sí? —contestó, sonriente, poniendo más nerviosa a la mujer.

—Bueno… Mira —suspiró—, este sábado tocamos con los chicos y…

— ¿Tocan? —Miku parpadeó— ¿¡Estás en una banda!? —exclamó, asombrada.

—Sí —rió.

—Me encantaría ir —contestó, adivinando sus intenciones.

— ¡Excelente! Tocamos a las 10pm en Absoluto Rock.

— ¿Puedo llevar a mis amigos? —rogó.

—Claro que sí, puedes llevar a quien quieras —dijo, sin medir sus palabras.

— ¡Bien!

Luka sonrió como tonta, deseosa porque el sábado llegue ya, solo faltaban dos días, no era demasiado. Segundos después, el docente ingresó, exigiendo orden y dando un corto sermón sobre el comportamiento. Todos lo miraban con caras de aburridos. El profesor de Ética y Moral podía llegar a ser muy denso y estricto.

La Megurine se pasó toda la clase pensando en una frase adecuada para enviar a Miku, fallando en su intento. Suspiró y decidió dejarlo pasar por esa clase. En la siguiente, que era la de Geología, volvió a partirse el cerebro pensando en una frase adecuada. Se decidió por una frase de "Magic", catalogando como mágico el corto momento que compartió con ella. Arrancó la hoja y escribió "Llámalo magia, cuando estoy cerca de ti". Lanzó al avión de papel, que cayó en el asiento de Piko, que se sentaba al lado de la Hatsune. Miró el sobre con curiosidad, reconociéndolo. Rió encantado y se lo entregó a la aludida con una sonrisa, ésta lo miró extrañada.

—No soy yo el remitente —rió por lo bajo—, cayó en mi mesa y te lo entrego.

— ¿Sabes quién hace estas cosas?

—Por supuesto que lo sé, pero no te lo diré por nada del mundo —le guiñó el ojo.

— ¡Todos responden eso! —se quejó, dando gracia al chico de cabellos grises.

Miku leyó la nota y sonrió como tonta. Piko la miró, divertido. Ella le devolvió una mirada algo avergonzada.

—Es tan lindo —canturreó, sonrojada.

— ¡Ya quiero que deje de ser tan cobarde! Te sorprenderás cuando sepas quién es —mencionó, con picardía.

—No me parece cobarde —sonrió con dulzura—, me parece algo muy lindo de su parte.

—Se lo diré, así se anima un poco.

—Está bien —respondió, sonrojada.

Rin escuchaba la conversación atentamente. Ella había descubierto a Luka la semana pasada, por la forma en que miraba a su chica apenas recibía la nota. Sin embargo, callaba, esperaba el momento perfecto para humillarla y, lograr así, que deje de cortejar a su novia. Los celos la invadían cada vez que recordaba la manera en que ambas se miran, sintiéndose apartada. Miku debe mirar así a ella, y solo a ella, a nadie más y menos a esa inglesa arrogante.

Para Rin, Luka representaba a todas las escorias escandalosas del mundo. La chica podía llegar a ser muy insoportable para la pequeña, odiándola la mayoría del tiempo. Odiaba la forma en que ella sonreía y que todos le sonreían de vuelta, odiaba la forma en que los chicos y, algunas chicas, la miraban, con deseo, admirados, extasiados, como si ella fuese el centro del universo. Nunca había cruzado palabras con ella y lo agradecía, le parecía una mujer escandalosa, maleducada e irresponsable, totalmente fuera de contexto. Prefería mil veces que se quede en su país, bien lejos de todos ellos y especialmente de su Miku.

Su novia parecía no comprender nada. Rin se veía obligada a aplicar la Ley de Hielo gracias a las miradas que la chica de coletas le lanzaba a la pelirrosa. Odiaba verla enganchada con otra, nunca la había visto así y que ahora se esté comportando de esa forma por una forastera la llenaba de ira.

Suspiró audiblemente, llamando la atención de Miku, que escondió la nota entre su cuaderno. Miró a ambos lados, creyéndose descubierta, pero sabía que ya la habían descubierto hace tiempo. Consideraba que su rubia no podía enojarse por eso, los actos de su admirador iban contra su voluntad, si su admirador hacía eso era porque quería, no porque ella le haya dado cuerda en algún momento… O al menos que ella sepa.

A la hora del almuerzo, Luka se levantó apresuradamente, deteniendo el avance de Miku, así también, SeeU y Rin lo hicieron.

— ¿Qué pasa, Luka?

—Bueno… Quería saber si puedo almorzar contigo —pidió, ansiosa.

—Claro que…

—No —cortó Rin—, déjanos en paz.

— ¿Y tú quién te crees para hablarme así? —atacó ella, con el ceño fruncido.

—Eres tú la que se cree la gran cosa interrumpiéndonos. Miku, vámonos —dijo en tono amenazante, infundiendo miedo en su novia.

—Sí —susurró al tiempo que Rin tomaba su mano.

No tuvo el valor de voltear a ver a la inglesa, que miraba la escena totalmente confusa, tratando de procesar la imagen que acababa de apreciar. La enana amargada se llevó a Miku, tomándola de la mano y ella la siguió, sin mostrarse molesta por el tacto.

¿Acaso ellas…?

No, eso era imposible. Sacudiendo la cabeza, Luka se dirigió donde sus amigos, despejando todos los pensamientos negativos que puedan atormentar su paz mental.

Miku se sentía terrible por cómo estaban yendo las cosas en su corazón. Ese pequeño órgano suyo era un desastre, con un revoltijo de sentimientos haciendo estragos en todo su interior.

—Miku —la llamó Rin, fría.

— ¿Sí? —respondió, dulce.

—Que ni se te ocurra ir a ese bar el sábado.

— ¿¡Qué!? —se alarmó—. Pero ¿Por qué?

—Porque no quiero… ¿O acaso pensabas ir a donde esa escandalosa te invitó?

—Hasta quería llevarte conmigo.

—Sabes que no me gusta salir a ese tipo de lugares.

—Pensé que al menos una vez podrías ir conmigo.

—Nunca iría a un lugar así, ni siquiera contigo, menos aún si la invitación viene de esa mujer —dijo Rin, despectivamente.

—No hables así de Luka, ella es muy amable —defendió, molesta.

—Vamos, defiéndela. Ve con ella y deja de molestarme, entonces.

—Rin —Miku se sintió herida por sus palabras.

— ¡Vamos, vete! —le gritó la rubia, colérica.

— ¿En verdad quieres que me vaya? —la chica estaba al borde de las lágrimas.

— ¡Sí! ¡Desaparece de mi vista! —volvió a gritar, muy rabiada.

Miku solo asintió, con la cabeza gacha. Volteó y tomó el camino contrario a su par de amigas. SeeU la miró con pena, deseando correr detrás de ella, pero prefirió quedarse junto a su amiga, para regañarla por tratar tan mal a su novia. Miku, por su parte, fue caminando lentamente hasta su salón, de vuelta, donde ingresó con un aura depresiva que llamó la atención de los pocos presentes que estaban tirados en el piso. Se dirigió a su asiento y, escondiendo su rostro entre sus manos, empezó a llorar. Sus compañeros notaron eso, por lo que se acercaron, preocupados.

—Miku ¿Qué pasa? —preguntó un chico castaño, llamado Kiyoteru.

—Nada, déjenme.

—Hatsune-san, nos preocupas ¿Quieres que llamemos a alguien? —dijo otro chica de cabellos grises, Haku.

—No, solo déjenme.

Los dos se miraron y, como si se hubieran leído el pensamiento, fueron a buscar a la inglesa. Kiyoteru sabía perfectamente dónde se encontraban los chicos, ya que suele ir a almorzar con ellos. Con un trote ligero, se dirigió a la cancha de tenis, divisando a sus amigos sentados bajo un árbol cercano.

—Luka —la llamó, jadeante.

—Kiyoteru ¿Qué pasó?

—Miku, se encuentra mal.

— ¿¡Qué!? —Se alarmó, levantándose de golpe— ¿Qué le pasó?

— ¡No lo sé! Está llorando en el curso.

Luka asintió y, disculpándose con sus amigos, salió corriendo, acompañada de Kiyoteru. Esquivando personas, disculpándose y tropezando, llegó al salón. Se paró en la puerta, recuperando aire, sintiendo el dolor extenderse por todo su costado derecho. Ignoró eso y, cojeando ligeramente, se dirigió a Miku, que estaba escondiendo la cabeza entre sus brazos, recostada sobre su pupitre.

Estiró una silla y quedó al lado de ella. La miró preocupada y, estirando la manga de su chaleco ligeramente, la llamó.

—Miku —dijo, dulce.

La aludida levantó la cabeza abruptamente, encontrándose con los ojos de Luka, que la miraban con ternura. Ella sintió que se derretía ante ella, cosa que le pareció patético, siendo que hasta novia tenía. Volvió a esconder su cabeza, deseando que ella la abrace con fuerza.

—Hey ¿Qué pasó? —preguntó, posando su mano en su hombro.

—Nada —su voz fue amortiguada.

—Entiendo que no quieras decírmelo —se acercó un poco más, pegando su silla.

Luka se sentía muy insegura sobre su siguiente movimiento. De todas formas, temblando, extendió su brazo, pasándolo sobre los hombros de Miku. Sintió cómo la chica se tensó por el contacto, deseando con todas sus fuerzas que no la aparte. Para su alegría, no lo hizo. La inglesa se quedó en esa posición, tratando de transmitirle su calor. Se acercó un poco más y, acomodándose, rodeó su cintura con ambos brazos. Agachándose ligeramente, logró apoyar su cabeza por ella.

—No llores, linda —susurró en su oído.

Lo que ella no sabía era que, en esos momentos, Miku quería saltar de la alegría y darle un profundo beso en los labios. Se dejó llevar por el calor de la chica, sintiéndose en paz, como si ella estuviese lavando todos los malos recuerdos. El pequeño susurró que ella pronunció envió miles de corrientes eléctricas por todo su cuerpo, sensación que creía haber olvidado. Pero ella sabía muy bien lo que significaba, aunque prefirió ignorarlo.

Pasados unos minutos, Miku levantó la cabeza. Con dificultad, Luka deshizo el agarre, mirándola con ternura. Miró sus labios y unas incontenibles ganas de besarla azotaron sus sentidos. Pero sabía que no era un buen momento para hacer eso, aunque muera por ello. La pequeña suspiró y, sin pronunciar palabra, se dirigió al baño para lavarse el rostro. Luka se quedó en su lugar, estática, pensando, analizando la situación. Pasados un par de minutos, la chica de coletas volvió a aparecer, despejada. Se sentó al lado de su acompañante, pero ninguna de las dos pronunció palabra alguna.

En esos momentos, Rin recibía un gran sermón de parte de Lily, Gumi y SeeU, que se encontraban muy preocupadas por el estado de la relación de su par de amigas, más aún por el ánimo de Miku, las tres sabían que ella era una chica muy sensible, por lo que Rin la hería constantemente.

—Rin, esa no es la forma de solucionar las cosas —reprochó Lily, molesta.

—Rin, Miku es tu novia, no debes hablarle así ¡Se supone que a tu pareja le diriges palabras de cariño y amor! —apoyó Gumi.

— ¡Ella no se merece eso, si anda persiguiendo a esa inglesa!

— ¡Supera a la inglesa, Rin! —Exclamó SeeU— ¡Esa no es excusa para tratarla así, además, Miku no la busca, es la inglesa quien la busca!

—Es cierto —concordó su gemelo—, las acciones de Megurine-san son independientes a las de Miku. Ella no sería capaz de traicionarte.

—Eso es cierto, Rin, estás alterándote por nada —dijo Kaito.

—Rin —la llamó Lily—, debes disculparte con Miku y dile que la quieres, no le des motivos para alejarse de ti.

—Escúchame bien porque ya me tienes harta —Gumi estaba en verdad enojada—, de un tiempo a esta parte llevas ignorando a Miku, tratándola como se te da la gana, como si ella no fuera nadie especial en tu vida. ¿Sabes una cosa? ¡Hasta el corazón más enamorado se cansa y te puedo asegurar que Miku se están cansando de ti y tu forma tan grosera de ser con ella y con todos! La insoportable eres tú, no Luka. Ella es muy agradable y simpática, trata a Miku mil veces mejor que tú, así que no deberías sorprenderte si ellas se vuelven amigas ¡Y menos si la inglesa tiene otras intenciones! ¿Sabes por qué? ¡Porque eres una idiota que no valora lo que tiene, creyendo como estúpida que Miku siempre estará ahí, aguantando tu mal humor y tus broncas sin sentido, como si ella fuera tu vertedero mental! Te informo que eso no es así, no me interesa que seas mi amiga, me encargaré de alejarte de Miku porque lo único que haces es herirla, la haces sentir insegura, desdichada, ignorada, rechazada ¡Y yo no me quedaré de brazos cruzados viendo sufrir a mi mejor amiga, que es como una hermana para mí! ¿¡Me has entendido!?

Rin la miró de manera sombría, pero Gumi no se sintió para nada intimidada. Con suma molestia, se levantó y se retiró, sin pronunciar palabra. Se dirigió al salón, en busca de su hiperactiva amiga. En verdad le dolía verla así, tan herida por la persona que supuestamente la ama, que es su novia.

Pero todo eso parecía una vil mentira. Y eso a Gumi le dolía, porque sabía que la carencia de afecto lastimaba a Miku de sobremanera, que siempre necesitó alguien que la cuide y la proteja, dándole todo el amor y la felicidad que ella se merece.

Apenas ingresó en el salón, sonrió ante la escena. Vio a Luka al lado de Miku, hablándole animadamente. Aunque su peliaqua amiga negaba sus sentimientos, ella notaba la forma en que ambas se miraban. La chica parecía haber olvidado todo el asunto de Rin. Estaba riendo de las incoherencias que la inglesa decía. Se acercó lentamente a ellas dos, que no notaron su presencia.

— ¡Te lo digo en serio! —exclamó Luka, mientras Miku reía.

— ¡Eso lo hace más gracioso! —la pequeña no aguantaba la risa.

— ¡No! ¡La muerte de un pato no es graciosa!

— ¡Pero la forma en que lo mataste sí!

— ¡No lo digas así! —se lamentó la inglesa.

—Parece que están pasándola bien.

— ¡Gumi-chan, aléjate de Luka, es una asesina de patos! —Miku fingió miedo.

— ¡No fue mi intención!

Miku estalló en carcajadas, cosa que sacó una radiante sonrisa a la inglesa, que la miraba embelesada. Gumi las miró divertida, preguntándose si la persona que le enviaba esas notas a su amiga, era Luka.

La chica peliverde se unió a la conversación, riendo constantemente por las cosas que decía Luka y la forma en que su amiga las transformaba, para terminar burlándose de ella y hacerla ver siempre como la mala de la historia. Las tres se lamentaron al escuchar el timbre sonar, pues querían seguir con su divertida conversación, dando paso a las aburridas clases. Al momento que Rin entró al salón, Miku volvió a sentir el dolor que le causaron sus palabras. Su ánimo cayó en picada. Su novia la miró apenada, arrepentida de sus palabras.

— ¿Me perdonas? —susurró.

—Sí —respondió, de la misma manera.

Ambas sabían que, en su corazón, no logró perdonarla.


Fin c:

Bueno, aprovecho este pequeño espacio de tiempo para actualizar, hoy empezamos una materia muy densa, por lo que no me maten si el siguiente capítulo tarda un poco más (?) aún debo editarlo y ver si todo está bien xD

Espero que les haya gustado :3 pongo mucho empeño a escribirlo bien, tratando de no perder el hilo (?).

¡El rincón de las respuestas! (?)

Megurine Chikane: ¡Chikane-san! T-T hola (?) lo admito, soy peor que vos, mucho más, con el avance del fic te darás cuenta xD. Rin terminará siendo muy perra... Y eso será hermoso (?) creo que no tardé demasiado en actualizar, así que no le hagas bullying a Luka y tampoco a los lectores T-T actualiza vos también (?) en fin ¡Saludos y gracias por reviewear (?)!

TENSHINOKIRA: Holi :B ¡Muchas gracias por tus palabras! T-T espero que te siga llamando la atención (?) y que este capítulo te guste :3 Cuando termines tu fic debes publicarlo e,e es como una ley de la física, debes cumplirla (?) ¡Saludos!

FanRubius: A mí me gusta el MikuxNadiemásqueLuka y el LukaxNadiemásqueMiku, así que disfruto tanto romper el MikuxRin que hice para este fic :') es hermoso hacer eso (?). Con este fic creo que estoy fomentando el odio hacia Rin, pero no importa, porque eso es genial xD ¡Gracias por tu review y saludos!

Dianis Mar: A todos nos cae bien Luka y la amamos (?). Tengo la idea de provocar una pelea entre ellas dos, ya verás cómo va la cosa xD no quiero spoilearle a nadie así que no te daré detalles e,e,e,e pero daré mi mejor esfuerzo para cumplir las expectativas. En fin ¡Saludos y gracias por comentar!

Ako: La odiarás más, creéme, hasta yo la odio (?). Luka es toda una romántica y bueno, creo que lo notarás en este cap xD ¡Gracias por comentar, saludos!

Muchas gracias a todos los que comentan, siguen, favoritean (?) y leen desde las sombras e,e creo que uso mucho el "(?)" debo quitarme esa costumbre, creo que no digo nada serio, casi nunca, pero no sé si es malo (?).

En fin, cualquier queja, tomatazo, duda, sugerencia, regalito o dinero que quieran dejar será bien recibido :B.

¡Nos leemos pronto!