Capítulo 2

15 de Noviembre

He acabado el libro, cuyo título es "Estrategias para luchar contra hombres y dragones". Es genial, vienen cosas que nunca me imaginé, tácticas perfectas para enfrentar ejércitos enteros de humanos y dragones. Nunca hubiera imaginado que existían cosas como los Armas Sagradas, o que los usuarios de magia eran tan poderosos. Barrigan escribe sobre cómo Athos y Bramimond podían cambiar el clima de los cielos, y cómo beneficiaba esto a la estrategia. Escribió el gran equipo que hacían Roland y Durban, cómo el astuto Helmut se infiltraba entre el enemigo. Santa Elimine, cuando era sólo la Hermana Elimine, con su magia curativa revivía a todos los miembros del Ejército en un segundo. Lo que más me impresionó fueron los usos de los arqueros: Hanon era pieza fundamental del equipo.

Casi he memorizado este libro...

16 de Noviembre

Han llegado los resultados, como los esperaba son horribles: me sugieren que sea un campesino. Pero no, nunca. He decidido que me volveré un táctico experto en combate. Así es como me haré famoso.

17 de Noviembre

Como mi posada gratis por parte del ejército ha acabado, he rentado un cuartucho a una anciana del pueblo por un ínfimo precio. Espero que el dinero me dure hasta fin de año por lo menos. Hasta entonces, voy diario a la biblioteca a estudiar por mi cuenta estrategia militar.

20 de Noviembre

Un dato importante: las ballestas. ¡Estas armas existieron desde la gran Batida! Pero, ¿por qué ahora son tas escasas y prohibidas? Según los códigos de lucha actuales, es un arma deshonrosa. Los más recientes ni siquiera las mencionan. Y es que en los libros de la época de la Batida, se habla de la gran utilidad de ellos. Eran piezas fundamentales como artillería en varios ejércitos antes y durante la batida. Pero al parecer, a Barigan tampoco le gustaban mucho...

2 de Noviembre de 997

Su Majestad:

Estoy en Djuto. Pronto tomaré un barco que me llevará al puerto etruriano de Amster. He recabado toda la información que las Islas Occidentales podían darme. He encontrado algo en particular que a simple vista pareciera no tener relación con mi misión: un grupo rebelde se ha insurreccionado contra el poder central de Etruria. Atacan sorpresivamente con tácticas de guerrilla a las tropas que hacen patrullaje o que viajan de un poblado a otro, cobrando impuestos. Reclaman unas Islas Occidentales de la gente, libre. Aún no me entero bien de los detalles políticos, pero es que como luchan... me recuerdan mucho a los métodos de Mark. Y los etrurianos responden previsiblemente: detenciones en masa, ejecuciones ceremoniales, incluso corte de suministro a la población. Y la calumnia: todos los actos que hace el gobierno de Etruria los atribuye a la resistencia y a su líder: Ekhidna.

En todo caso, es probable que esté cerca de un descubrimiento importante, tal vez demore mi partida, pero creo que sería fundamental saber quién es Ekhidna. No sé su aspecto, no sé que tan alto sea, no sé su rostro. Sólo sé que es alguien muy fuerte y resuelto. Adjunto otra relación del diario a esta misiva:

25 de Noviembre de 978

Hoy en la mañana pasé enfrente del cuartel de las Jinetes Pegaso. Camina tranquilamente hacia la biblioteca, cuando sentí un golpe en la cabeza. Unos niños estaban jugando con una pelota, y por mi culpa, la pelota salió al otro lado del muro de la fortaleza. Los niños lloraron por que la pelota se les había perdido, así que fui a infiltrarme para buscarla. Así, salté la barda y espié dentro del primer edificio que vi. Era el vestidor de las jinetes.

Vi a todas las jinetes que cambiaban sus ropas de combate por las normales. Oh, Madre Tierra, la mayoría no usan sostén. En cuanto se quitaron el minivestido de combate, dejaron ver esos redondos y blancos senos. Y exquisita lencería también, pantys blancas, rojas, moradas, y negras. Es lo más sexy que he visto en mi vida: con esas largas y esculturales piernas, caderas anchas, esos pezones rosados e inocentes... Y otra vez esos vestidos tan abrigados para el clima de Illia. El espectáculo duró sólo unos minutos. O eso creí.

Ya todas iban saliendo, cuando dos se quedaron rezagadas. Ambas eran altas, una con el cabello azul a los hombros, con hermosos ojos rojos y labios encantadores. La otra con cabello rubio en bucles, una nariz perfecta y un cuello increíble de marfil. Al parecer discutían, no pude oír nada. De pronto, ambas se quedaron paradas ahí, mirándose con ojos de fuego, totalmente erguidas. De pronto si aviso se lanzaron la una contra la otra. Creí que estaban peleando, pero un segundo después me di cuenta que era una pelea de amor. Sus labios juntos se besaban, lamían, mordían, dejando escapar sonidos excitantes. Los brazos se fundieron en un abrazo ígneo. Con las manos se exploraban todo su cuerpo. Y con sus piernas entrelazadas, se leía una desesperación inaudita: todo en esas mujeres clamaba el deseo de permanecer juntas así para siempre, en el éxtasis, el placer que proporciona el sabor, el olor y el tacto de un cuerpo femenino.

Entonces la chica de los ojos rojos, casi como el fuego que brilla en la nieve, empezó a quitar el vestido a la otra, desde abajo, dejando ver un hermoso camino de vello dorado que se perdía entre la unión de las piernas. Ambas se miraron y sonrieron por un segundo, inmediatamente después la chica de cabello azul bajó su cabeza y hundió sus labios en la entrada rosada de la otra jinete. La chica de los bucles a penas se podía sostener de pie, se retorcía y se lamía los labios como si se hubiera delectado de la miel más dulce, cuando en realidad su compañera era quién se servía de tal festín. El viento hacía que yo no pudiera oír nada de lo que salía de los labios de las ninfas, pero era clarísimo que ambas disfrutaban. Entonces la chica rubia se volteó y apoyó sus brazos en la pared, dejando sus hermosas nalgas blancas al aire. La otra chica recibió la invitación y volvió a hundir su boca sobre el agujero prohibido de placer de su amiga, mientras su mano bajaba a su propia abertura rosada. Así duraron varios minutos, una satisfaciéndose a sí misma con las manos y la boca, la otra satisfaciéndose con el calor de los labios y lengua de su amiga, retorciéndose y tocándose los grandes senos y pezones al mismo tiempo. Al final ambas parecieron alcanzar el clímax al mismo tiempo, sus cuerpos arqueados y sus bocas abiertas en un grito que no pude oír. A continuación sólo se limpiaron con sus toallas, se vistieron y finalmente se dieron un rápido beso en los labios. Después de contemplarse por un momento salieron como si nada del vestidor. No hay duda, las caballeros pegaso son muy fogosas. Con razón mi hermana Lina tiene esa vocación. Ah, es verdad, la pelota estaba debajo de unos arbustos, pero era obvio que los niños no me esperaron todo ese rato. De todos modos la dejé ahí, cubierta de hojarasca para que esos niños la encuentren, en pago por el buen rato al que me condujo su pelota roja.

1 de Diciembre

Sigo estudiando en la biblioteca. El dinero se me acaba, así que pienso volver con mi familia para fin de año.

5 de Diciembre

Envié una carta a mis padres, informándoles de mis resultados y de mis nuevas intenciones. Espero que no estén muy decepcionados.

7 de Diciembre

Hoy no se habla de otra cosa por aquí y hasta más allá de Edhesa: el Colmillo Negro ha asesinado a Lord George, el conde que mandaba en Bush, la provincia más nororiental de Etruria. La gente los ve como héroes, los caballeros de Illia como competencia deshonrosa, y el gobierno de Etruria y Biran como terroristas. Pero no puedo estar más de acuerdo con la gente: Lord George era una malnacido. Dejó a su propio pueblo en huesos por el hambre y sin una sola virgen en todo su condado. Incluso se rumoraba que planeaba expandir su territorio a costa de otros condados de la propia Illia. Pero es bueno saber que ese borracho ya no existe: se dice que el mismo Brendan Reed lo despedazó con su enorme hacha y lo colgó de un poste con sus propios intestinos.

10 de Diciembre

Recibí pronto la respuesta de mis padres. Sé por el tono de su carta que otra vez la están pasando muy mal, me piden que lleve suministros. La cosecha otra vez se malogró.

15 de Diciembre

Nunca vi a nadie en la biblioteca, a pesar que no lucia tan descuidada. Por ello, me llevé algunos libros. Después de todo, nadie los lee...

24 de Diciembre

Casi no he hecho anotaciones en el diario, nada interesante ha pasado estos días: únicamente leo y estudio. Mañana emprendo el camino de regreso a casa. Espero llegar a mi poblado antes del Año Nuevo, para hacer nuestros sacrificios a la Madre Tierra y al Padre Cielo.