Capítulo 5

31 de Octubre de 997

Todo comenzó la mañana de ayer, fui directo a la casa de Asuza. Ya sabía que su esposo estaría acuartelado todo el día y que tomaría parte de las maniobras militares que el gobierno de Ositia decidió practicar para demostrar su fuerza. Cuando llegué, ella estaba a punto de ir a la demostración. Hablé tendidamente con ella, le convencí que esperara un poco. Entonces llegó una amiga suya, al parecer irían juntas a ver el espectáculo. Maldecí en mis adentros, pensando que iba a fallar. Pero sorprendentemente la amiga de Asuza dijo que se adelantaba y que se llevaba al pequeño Bors, que parece quererla mucho. Eso era un resultado inesperadamente bueno. Vi confundido a Asuza y ella me dijo:

-Tonto, ¿no recuerdas que me habías dicho que hoy es tu cumpleaños? Haremos una pequeña celebración. Me temo que seremos sólo nosotros dos, mi esposo quería venir pero sabes que ha sido acuartelado y no quiero que Bors se pierda del circo de las Islas Occidentales…

Sonreí apenado. Aún era temprano, pero tuvimos una pequeña comida. El vino estaba especialmente delicioso. Y hablamos de muchas cosas, tonterías la mayoría de ellas.

La temperatura subía a ratos, seguro el vino provenía de una cosecha de Tania. Asuza se veía preciosa con sus cabellos rosas peinados en trenzas gemelas, su larga túnica azul sin mangas, con adornos dorados, muy entallada; y unos preciosos guantes de seda blancos. La túnica estaba abierta por los lados hasta la altura de la cadera, así que al verla caminar podía apreciar sus muslos de color marfil. El contorno de sus piernas se dibujaba bajo unas largas medias negras. Su rostro irradiaba luz. Cada vez más sentía tanto su corazón como su rostro cerca de mí, el tiempo dejó de ser una preocupación. Luego, no recuerdo cómo, el primer beso entre nosotros nació como algo natural, como si estuviéramos estado esperando este momento durante años. Mientras le acariciaba traté de sólo concentrarme en disfrutar con ella el momento. Entonces bajé mis labios por todo su cuerpo, besándola poco a poco por encima de su ropa hasta que llegué a su entrepierna. Subí un poco su vestido para encontrar su adorable sexo protegido por una fina capa de tela. Lancé mis ojos hacia sus iris, que brillaban como nunca, y entendí el mensaje. De inmediato lancé mi cabeza a su hermosa flor. Mientras estaba ahí abajo, bebiendo los jugos deliciosos de Asuza, ella suspiraba, daba pequeños gemidos y apretaba mi cabeza con sus manos, vino a mi mente una imagen algo lejana, un resabio de recuerdo casi olvidado. Una mata de cabellos de fuego, esa hermosa voz, la piel blanca como la más pura leche... llegó como un eco un nombre: Lina. Pero decidí apartar los pensamientos necios, tenía en frente a una mujer hermosa, con experiencia y que me ama. Hace tiempo decidí que los fantasmas del pasado no pueden interponerse entre nosotros.

Mientras la humedad de su centro y el volumen de su voz incrementaban, mis brazos rodearon fuertemente su cintura. Sus dedos tomaron con fuerza mis cabellos y de repente me jaló mi cabeza a sus labios, y me dijo al oído: "Por favor, unámonos". Le di un prolongado beso en los labios mientras apartaba mis ropas. Desesperadamente consumamos la unión de nuestros seres. Dentro de ella era la sensación más placentera que el cuerpo puede sentir. Ni los mejores alimentos pueden competir con los movimientos cada vez más rápidos de vaivén; ni siquiera la sensación de victoria tras una ardua batalla puede asemejar los violentos suspiros, nuestra materia que parece derretirse, el sentimiento de fundirse en uno solo, como la lava ardiente de un volcán que derrite y consume todo a su paso.

Finalmente ambos acabamos en una explosión de calor y fluidos que nos hicieron caer de rodillas y luego yacer en las sábanas. Así tendidos, exhaustos ambos, no importaban nada las consecuencias, no importaba nada la posibilidad que nos hallaran ahí, enterrados en el lecho. Y Asuza por fin quedó dormida, no hay duda, en verdad tiene la fuerza y el aguante para ser una Caballero Armada. Yo por mi parte, seguí en esa neblina de confusión posterior al éxtasis, con pensamientos indefinidos revoloteando por encima de mi cabeza. Para distraerme, arropé suavemente a mi amante y la dejé en su descanso mientras busqué algo con qué apagar la sed. De pronto mi atención fue llamada por unos documentos que sobresalían de un cajón medio abierto. Bajo la ceniza y vacilante luz de un par de velas, empecé a leer. Cual sería mi sorpresa al ver que son nada más y nada menos que las actas mnemotécnicas de las juntas que el Consejo de Lycia. Leí con rapidez ávida, corroborando algunos rumores y desechando muchos otros mientras leía. Sin duda Lord Uther parecía más radical bajo estos documentos que en los más locuaces murmullos de la gente. Estas noticias deben ser repartidas por toda Lycia, las nuevas de vientos nuevos en este país. A cada momento, mi admiración por Lord Uther crece, pero también crece mi inseguridad. No hay duda que para muchos marqueses, esto es un causus belli. Tal vez pronto los campos de Lycia se rieguen con sangre. De todos modos, pediré permiso a Asuza para copiar algunas partes del texto.

Ah, escribiendo de política olvidé escribir el resto del día. Después de algo así como una hora, desperté a Asuza, le dije que me iba, y que por supuesto volvería. Nos dimos un largo y tendido beso, ella acostada en la cama, yo con un pie fuera de ella. Le sugerí que inventara una buena excusa para su marido y le dije adiós con la mano. Regresé a casa, y este diario me atrajo como imán. Al parecer tengo miedo que las experiencias que vivido pasen al olvido o a la nada si no anoto todo en este diario, que se ha vuelto una parte importante de mi vida.

4 de Noviembre

Sigo viendo casi diario a Asuza. Como Bors aún es pequeño, ella puede quedarse en casa todo el día cuidándolo, y ese es el pretexto para que estemos juntos. Soy muy feliz. Comemos, platicamos, incluso bromeamos, y al final, invariablemente, terminamos en la cama. Parece que cada vez mejora más, con sus movimientos y su energía, pareciera hacerse increíblemente estrecha...

Y también a través de ella he logrado enterarme de cosas inaccesibles para lo demás. Me sorprendí mucho al saber de la muerte de los padres de Lord Uther, víctimas de tuberculosis. Ella me comenta que los rumores más persistentes dicen que su padre se contagió de esa enfermedad a través de su amante, la madre de Lord Orun, y casi de inmediato contagió a su esposa legítima.

-Gran líder, pero con algo de libertino-le dije a Asuza.

-Pues mira quién habla-ella me contestó con una gran sonrisa. No pude evitar sonreír yo también.

Todo empezó hace más de 10 años, el padre de Lord Uther finalmente murió hace 1 año, pero Lord Uther ha sido regente desde que tenía 17 y subió al trono muy joven, apenas con 20 años de edad. Al parecer los demás marqueses no cabían en sí de gozo, creyendo que, siendo tan joven, podrían controlarlo a su antojo. Se equivocaron por completo. Para empezar, él no es un noble mimado y engreído. Es el único noble (a excepción de Lord Elbert de Pherae) del presente que practicó el entrenamiento antiguo, aquel que hizo Roland antes de convertirse en héroe. Él solo luchó contra fieras en el bosque y hombres salvajes en los circos, cuando era sólo un adolescente se unió durante 12 meses a un grupo de mercenarios de Illia que viajaban por el continente y siempre hizo ejercicios extenuantes. Prueba de sus aventuras son las cicatrices que recorren todo su cuerpo, y su expresión de severidad combinada con la sabiduría de quien ha conocido el mundo. Ni siquiera los más cercanos a Lord Uther podrían relatar con exactitud todas sus hazañas. No hay duda que es inmensamente diferente a esos nobles mediocres que crecieron rodeados de comodidades, y que no valen nada ni como guerreros, ni como estadistas ni mucho menos como administradores.

10 de Noviembre

La rutina se ha vuelto deliciosa. Nunca imaginé que una vida con cierto ritmo constante podría ser tan placentera e interesante. Lo que supuse que sería una simple aventura sexual, se ha convertido en la relación más seria que he tenido en mi vida. Mi día se resume en dos ejes: pasar la mañana hasta el medio día con Asuza, y después el estudio en la Biblioteca de la Casa de Ositia. La Biblioteca es como me la imaginaba, contiene textos de las más diversas índoles, tratados de las ciencias naturales y de la magia, textos históricos, religiosos, edictos de derecho, etcétera. Es fascinante leer los antiguos libros que hablan de la creación del mundo por Voldemort y sus hijos Anna y Ereshkigal; y comparar los antiguos mitos de los espíritus del Cielo y la Tierra con los más recientes tomos escritos por Santa Elimine y su radical monoteísmo. Nunca creí mucho en las religiones, pero creo que es más probable la existencia de los espíritus que se manifiestan todos los días en nuestra vida (en la lluvia, en el viento, en las cosechas), que la idea de un solo ente impersonal que creó al mundo con voluntad todopoderosa. Parece ser sólo mi opinión, ya que cada día más gente de Lycia se convierte a la religión de Santa Elimine, y las antiguas creencias empiezan a desaparecer.

A parte de ese interesante tema, por supuesto que hay tratados militares. Historias de antiguos guerreros, de líderes casi olvidados, pero protagoniztas de grandes hazañas, anteriores a cuando los hombres y los dragones se conocieran. De todos, parece que el héroe Marth fue el más grande, aunque vivió antes que se conformara Elibe, aún se recuerda gracias al épico Ankokuryuu to Hikari no Ken.

Y encontré más material sobre las ballestas: antes había incluso pequeñas ballestas portátiles de las que se servían los ejércitos. Esto me sorprende mucho, y que las modernas ballestas que se usan son escasísimas, y se usan mayoritariamente en la propia Lycia, y eso como método de disuasión contra los Caballeros Wyvern de Biran. Tal parece que las ballestas se prohibieron unos años después del fin de la Batida. Aún ignoro la razón exacta.

17 de Noviembre

Lycia se agita con rapidez inusitada. Badon se consolida como Ciudad-estado independiente, bajo el control de los comerciantes, es un secreto a voces que Etruria los apoya y se beneficia de su comercio. De todos modos, nadie en Lycia tiene una flota comparable a la de Badon. La ciudad-puerto podría resistir un largo asedio gracias a sus conexiones con el reino del oeste.

El Colmillo Negro sigue aumentando su actividad. Controla de facto muchos territorios al norte y extremo oriente de Biran, y al sureste de Illia. También tiene cédulas trabajando en Lycia y en Etruria. Tal pareciera que preparan algo grande. Dicen que incluso a las afueras de Ositia llegan los reclutadores del Colmillo.

2 de Diciembre

Me he dado cuenta. ¿Cómo no pude verlo claramente? Asuza es mi Lina. Es lo que quería. Es lo que trataba. Ambas tan amables, tan hermosas, tan buenas guerreras. Soy un maldito. El asco moral que siento es indescriptible. Todo el placer se ha vuelto culpa.

En la última de mis visitas a Asuza, le regalé un minivestido blanco de algodón. Lo compré con un comerciante que importa cosas de Illia. Hasta ahora no habíamos tenido problemas con nadie por nuestra relación, e íbamos maravillosamente bien. Nos confiamos profundos secretos (a pesar de eso, tuve que ocultar mi relación "especial" con mi hermana), y el sexo era realmente maravilloso. Pero cada día que pasa veo más a Lina en Asuza. Más bien, quiero verla. Y cuando le regalé el vestido y ella se lo puso, luciéndolo como una niña, dando vueltas y sonriendo, se me salió decir en voz baja "Lina". He usado a Asuza como un sustituto de Lina.

La verdad me golpeó como una flecha. Me levanté, di un beso en la mejilla a Asuza, y le dije "perdón, debo irme". Inmediatamente di la vuelta y me fui de allí, con las mirada consternada de ella clavada en mi espalda. ¿Ahora cómo podré verla de nuevo? Estoy hundido en la miseria humana. En mi miseria. ¿Todo lo que hemos vivido y compartido con tal intensidad en este tiempo ha sido una mentira?

10 de Diciembre

Creo que ha acabado. Me he despedido de Asuza y de Ositia. Me ha tomado tiempo y mucho esfuerzo, sin embargo sé que es la decisión correcta. En la mañana la vi otra vez. Después de una semana sin contacto, es obvio que ella me viera con una mirada extraña. Y no hubo más remedio que hablar. Yo le dije que tenía que atender asuntos en otros lugares, que necesitaba un tiempo para irme y cosas que ya no recuerdo. Y Asuza me replicó:

-¿Y por eso te vas tan de repente?

-Es inevitable.

-¿Por qué? ¿Acaso no éramos felices? Ya no entiendo qué es lo que sientes, pero me parece muy egoísta que tomes una decisión así.

-No es eso, yo nunca...

-¡Ya basta! ¡Si ya te aburrí, sólo dilo! ¡Si eres un farsante, si ya has conseguido a alguien más no te lo guardes! Por lo menos tengo derecho a la verdad.

-Nunca comprenderías.

-¡¿Crees que soy tonta!? ¿O que soy una niña que no sabe nada? Nosotros hablamos de todo, nos confesamos nuestros más profundos pensamientos, ¿y te atreves a decir que no sé nada?

-¡Maldición, me voy por que te amo demasiado!

-¡Eso no tiene sentido! Si te quieres ir de Ositia, yo me voy contigo.

-¡No!

-Puedo dejar a Bors al cuidado de su padre, lo criará bien, y además creo que podremos crear una nueva familia porque quizás...

-¡Que no! ¡Maldita sea, te amo, pero por las razones equivocadas!

-¿De qué hablas?

-Mira, hace tiempo amé a alguien tanto como te amo a ti y siento que he hecho algo peor que tratar de reemplazarla: te veo como a ella misma. Mientras más pasaba el tiempo, cada vez que hacía el amor contigo, me la imaginaba a ella y no a ti. Estoy loco, lo sé, pero no puedo olvidarla, y mientras más tiempo paso contigo, más me hundo en la fantasía, en la irrealidad, y precisamente por que te amo, Asuza, no quiero que te acabe convirtiendo en ella, es lo justo...

Entonces Asuza me miró fijamente, ahí erguida, con sus ojos rosas apuntando a mis negras pupilas, era la viva imagen del dolor y la dignidad en simbiosis. Después de unos segundos eternos, bajó un poco la mirada, y con un suspiro soltó un débil "está bien, vete" y subió las escaleras de su casa, con un andar lento. Nada más.

Y dejé su casa, su aroma y su ser, para siempre, jamás, eso creo. ¿Hice lo correcto? ¿El dolor que siento en mi pecho se apagará algún día? ¿Ahora, que diablos haré? Por ahora, quiero que el olvido de la noche me trague.

2 de Enero de 998

Su Majestad:

Ya voy en camino hacia la capital. He recogido toda la información de Etruria que pude reunir, y voy por tierra. Resumiendo, lo que encontré es que efectivamente el reino de Etruria está en un caos interior. Mientras al mundo presentan una fachada de prosperidad y orden, en realidad están podridos por las intrigas en la corte, la corrupción en el ejército y la administración, y la baja producción de sus campos.

Por ejemplo, en el ejército, los mandos están furiosos por la elección de lady Cecilia como General Hechicera. Todos sabemos que ella no está a la altura de alguien como Lord Pent, el anterior jefe del ejército mágico, pero después de que estuvo vacante la plaza durante demasiado tiempo, decidieron poner a alguien fiel al rey Modred y a su Gran General, Lord Douglas. Por tanto, el ejército está receloso, al estar mandados por alguien de la alta nobleza con poca habilidad.

También los nobles de la corte están nerviosos. Ya se ha hablado de declarar incapacitado al Rey, pero de lo que no se habla claramente es sobre quién puede sustituirlo, con el heredero muerto. Así, las ambiciones son llevadas al límite y ya empezaron las alianzas y conspiraciones.

La corte es el verdadero pantano de la sociedad etruriana, los nobles y caballeros sodomitas que violan a sus propios vasallos, los impuestos excesivos, el mercado de esclavos-gladiadores donde se hacen y desvanecen fortunas en sólo una tarde... como conclusión, Etruria está en estado de descomposición. Podemos tomar gran ventaja de ello.

Legault me ha dado el último documento que tenía en su poder, y es muy ilustrativo: una carta de Lord Elbert de Pherae a Lord Darin de Lahus. Legault se ha ido a su siguiente misión en Lycia, y veo con gran interés esto que me ha dejado. Adjunto una copia de la carta junto a otra parte del diario de Mark.

Castillo de Pherae, 2 de Enero de 980

Estimado Lord Darin:

¿Los ríos de Lahus han vuelto a correr con la lluvia, o siguen secos? Espero que tu salud sea impecable, porque la mía no está tan bien.

Pasemos a lo importante. Todos los marqueses conocemos la postura de Lord Uther, y todos estamos más o menos de acuerdo en lo que se va a hacer. Yo por mi parte, he procedido a prohibir absolutamente las palabras de Lord Uther en Pherae. Es necesario que sus ideas no sean esparcidas por el daño que harían a nosotros los nobles y a los mismos plebeyos. Estoy seguro que tarde o temprano Lord Uther entrará en razón.

Todos nos preparamos para hacer una demostración de nuestra fuerza militar a Ositia, pero nunca acordamos marchar a la guerra contra nadie. Eso sería peor que implantar las reformas de Lord Uther. Simplemente vamos a impresionarlo hondamente y presionarlo para que ceda. No necesito recordarte que nuestro ancestro Roland prohibió las luchas internas en Lycia. Que al menos nuestra generación obedezca al Fundador.

Ahora hay una advertencia que debo hacerte: no te confíes del Colmillo Negro.

Conozco a la perfección que tu verdadero ejército ya está conformado por los famosos mercenarios. Y por eso creo que estás en peligro. ¿No has pensado que les has dado un poder desmesurado sobre ti y Lycia? Sin vacilación te lo digo: expulsa al Colmillo Negro de tus territorios, así nuestro país se evitará un problema mayor. Que los conflictos lycianos sean resueltos por la gente de Lycia.

Próximamente partiré hacia Lahus, donde organizaremos la reacción mesurada pero firme contra Ositia, y espero que también una estrategia contra (no con) el Comillo.

Estimadamente.

Lord Elbert, Marqués de Pherae.

15 de Diciembre

Ah, que dolor. Nunca pensé que un dolor semejante pueda ser sentido. En retrospectiva, he pasado la última semana en bares, tabernas y fumadores en el norte. Sólo hay recuerdos borrosos de la última noche. Recuerdo haber ido a un espectáculo lésbico donde dos "nobles etrurianas" se quitaban los vestidos para yacer juntas en un escenario... "Femme Kabuki", creo. Desearía recordar más detalles, pero lo siguiente que recuerdo es más vino y vodka a raudales.

Acabo de revisar mi bolsa, y es verdad, está vacía: me gasté todo. Es un milagro que con ese estado nadie me robara. Yo me robé a mi mismo, supongo. La última noche, que al parecer fue hace dos noches... ¿fumé? Sí, ya recuerdo, fue opio, esa hierba de Sacae tan cotizada. Sí, ya recuerdo mejor, un paliativo temporal al dolor. Colores, sobre todo amarillo. Imágenes aisladas, vi muchas cosas y personas del pasado. Mejor es no recordar. ¡Ah, mi cabeza! Duela más pensar que he tirado mi dinero por inutilizar a mi mente. Juro que no vuelvo a hacerlo. Por mucho que esté confundido y adolorido.

18 de Diciembre

Por fin mi cabeza ya está despejada. Los vapores del alcohol y la droga me han dejado, afortunadamente. He comprendido al final mi relación con Asuza, y sé que no estoy listo para verla de nuevo. Debo crecer como hombre y como ser humano antes. Con la mente clara, he decidido ponerme en marcha hacia el sur de Etruria, a la ciudad-cuartel Parisde. Debo retomar mi camino en el ejercicio de mi carrera, no más distracciones: ahora es tiempo de estudiar.

20 de Diciembre

Ha sido un viaje rápido, por fin he atravesado sin problemas la frontera y he llegado a Parisde. Me hospedo en un inn de tercera, pero me siento tranquilo.

23 de Diciembre

Realmente esto no es lo que me esperaba: en lugar de una ciudad fortificada donde se entrenan las mejores tropas etrurianas, he encontrado una ciudad comercial dónde hay una guarnición. Sólo eso. Se supone que aquí entrenan las tropas de élite de Etruria, bajo el mando del Gran General Lord Vimus. Una vergüenza. Se supone que el Gran General es eso: el mejor miliar de Etruria después del rey. Pero sólo he visto un gordo y fofo hombre que apenas se mantiene en pie, caminando con increíble engreimiento por la ciudad. Es increíble ver cómo se ha degenerado el Gran Ejército: no es en absoluto nada comparable a las tropas del General Hechicero Lord Pent o a las del General Caballero Lord Douglas. Aunque Lord Pent esté desaparecido todo el tiempo, y sólo acude en momentos importantes ante la corte y su ejército, sin duda es la persona mejor calificada para ser el Gran General de Etruria, dado que al parecer Lord Douglas sólo llegó a esa posición por su lealtad absoluta al rey y Lord Vimus no es ni una sombra de lo que fue.

La guarnición de Parisde se limita a vigilar las rutas comerciales que vienen de Lycia y Sacae, por lo demás, son unos perezosos. Es irónico pensar que estas son en realidad las peores tropas del ejército de Etruria. Mejor he dejado a estos inútiles y me sumerjo en la biblioteca de la ciudad, cuyos libros de táctica militar se especializan en los ejércitos mágicos. Por lo menos sí aprendo algo de estos últimos.

25 de Diciembre

Ha sido un día extraordinario, será mejor que escriba lo que pasó desde el principio. Primero vi que por lo menos el mercado bajo de Parisde es un lugar de interés especial. Un lugar donde se vende desde comestibles hasta armas. Y drogas, no podemos olvidar el famoso hachís de Parisde. Dado que sólo las mujeres etrurianas, como lo marca la tradición, acuden al mercado bajo para aprovisionarse, es un universo particularmente interesante. Hoy en la mañana decidí colarme por el lado este. Es un lugar gigantesco, y en cada espacio disponible estaban las increíbles mujeres etrurianas, famosas por su delicadeza. La mayoría son rubias, sí, pero todas tienen un hermoso rostro y figura. Bueno, hay excepciones, pero eso es lo bueno: sólo excepciones.

Me llamó la atención dos jóvenes doncellas altas que compraban juntas en un puesto de frutas. Eran muy parecidas y me parecieron vagamente familiares. Cuando salían ya del mar de gente, decidí salirles al paso y ofrecerme a ayudarles con su pesada compra. Sólo se sonrieron entre sí y aceptaron. Afortunadamente estaba un poco lejos su mansión, por lo que platiqué un rato con ellas. Me dijeron que se llaman Nana y Nyu. Eran cuatas. Ya había notado que se parecían notablemente, aunque habían varios detalles. Nana, la mayor, es algo más alta, sus ojos son grandes de un negro profundo, más estilizada y delgada, con piernas delgadas pero fuertes y voz melodiosa y fuerte, con su corto cabello suelto. Nyu, por otra parte, tenía una constitución más fuerte, pechos significativamente más grandes, ojos pequeños y azules, unos labios delgados, y un peinado de coletas gemelas. Y ambas tenían una piel magnífica que se dejaba ver a través de delgados vestidos etrurianos y que combinaban perfectamente con sus dorados cabellos. Y la mayor sorpresa es que tienen una hermana menor: me dijeron que su nombre es Cecilia y ni siquiera parecen hermanas. Ella se encuentra estudiando en el Liceo, en Aquilea. Oh, bueno. Finalmente llegamos a su mansión de verano, un edificio apropiado para el caluroso clima de la llanura del sur de Etruria. Aunque es invierno, el día es muy caluroso. Nos despedimos y ellas entraron a su casa.

Ya sabía que las mujeres etrurianas son las más tradicionalistas del continente. Y eso me dio curiosidad. "Sin duda, sería fascinante ver a la mujer etruriana envolverse en la vida cotidiana" pensé en ese momento.

Simplemente me colé con la habilidad que da la experiencia. Ambas habían ido a la cocina de la casa que no fue difícil de localizar.

-Estos días son tan aburridos Nyu, y Parisde no ayuda mucho.

-Es verdad, comparada con esta ciudad, Aquilea es una fiesta.

-Si, Padre nos obliga a quedarnos aquí.

-Es una crueldad extrema, Nana.

Entonces subieron al nivel de arriba. Como pude me deslicé silenciosamente hacia arriba. Iban hacia su recámara. Con sigilo, me acomodé en la oscuridad de forma que pasara inadvertido, y ya ahí, escuché la conversación más sexy que he oído en mi vida.

-Oye Nana, creo que podremos divertirnos un poco después de todo.

-¿De qué hablas?

-Mira, traje algo con lo que las chicas de Aquilea se divierten.

-Wow, ¿qué hay en esa caja?

-Algo increíble: ¡Ropa!

Sí, era ropa. Una pequeña decepción, pero...

-¿Qué tal esto Nyu?

-Vaya, una túnica de clériga de la Iglesia, ¿cómo la conseguiste?

-Y esto es lo que tengo para ti.

-¡Un atuendo de Trovadora del ejército mágico! ¡Siempre me han fascinado!

-Vamos a probárnoslos.

Se retiraron un momento. En esos momentos agradecí al Padre Cielo la inmensa suerte con la que me había bendecido. Casi de inmediato ellas regresaron con sus disfraces.

-¡Kya, te queda estupendamente bien!

-Gracias Nyu, tu no te ves nada mal como Trovadora. Siempre he dicho que tienes muy bonitas las piernas.

-No digas eso oneechan (esa es una forma de decir "hermana" de manera más elegante en Etruria).

-¡Pero si es verdad!

-Bueno Nana, sí insistes, te diré que tú también tienes una gran figura que se entalla en la túnica.

-Ek, ya callate. Tú ya te has sonrojado

-Tu también oneechan.

-¡No es verdad Nyu!

-Bueno, es que la verdad, me gusta verte así.

-¿Qué dices?

Y entonces Nyu se acercó poco a poco a una de repente impávida Nana, con los ojos entrecerrados, perdidos. Y los labios de ambas se tocaron, pero mientras los de Nana se quedaron paralizados, Nyu movía los suyos por el rostro de Nana, besando, rozando y de cuando en cuando lamiendo. Al final Nana habló.

-Ya, por favor, esto no está bien.

-¿Y por qué? ambas somos jóvenes y sanas y podemos pasarla muy bien.

-Sí, pero somos hermanas, y...

-Ya no importa. Mejor dime si no habías besado antes a una mujer.

-No... ni siquiera a un hombre. Fue... interesante y húmedo.

-¡Pero que dices, si no hiciste nada! Fue como besar una pintura, mejor acuéstate conmigo.

Y esa actitud de Nana como de "no quiero, pero bueno, me obligan" pareció excitar a Nyu (y a mi), que de la mano se la llevó al lecho. Y ahí, Nyu se colocó encima y otra vez besó a Nana, ahora más participativa.

-Nyu oneechan, ¿siempre te han gustado estas cosas?

-Mis amigas ya habían hablado de estas experiencia, pero es la primera vez.. y te elegí a ti.

-No digas eso, no sé qué decir...

-Sólo di "gracias hermana"

-Gracias, oneechan.

Y fue el fin de las reticencias. Ahora ambas se abrazaron fuertemente, y se exploraban con fuertes caricias sus cuerpos. Y con esos atuendos de Trovadora y clériga daban la mejor impresión...

Entonces Nana bajó sus manos a las piernas que dejaban descubiertas el traje de trovadora de Nyu, y empezó a acariciar suavemente, subiendo cada vez más. Mientras su "oneechan" comenzó a quitar el hábito de la túnica. Con dedos nerviosos desprendió el talar superior, dejando ver un escote no muy común de ver en una hermana. Y hundió la cabeza ahí.

Y se frotaban y empujaban en el deseo, de hacerse sólo una, de sentir el mayor placer, la belleza con la belleza. Y las pantys de alguien voló por arriba hasta quedar cerca de mi. Me dio un susto de muerte.

Con la túnica de clériga subida a conveniente altura, comenzó el asalto a la fortaleza de la castidad. A diferencia de cuando un hombre yace con una fémina, ambas se asaltaban mutuamente, empujando, gimiendo y gritando en el éxtasis. Piernas, brazos y pechos entrelazados, cada vez más alto, más fuerte, más rápido, la desesperación por llegar se podía sentir a flor de piel. Y en el momento que ambas se venían al mismo tiempo, gritando el nombre de su oneechan...

Un cristal de ventana del piso de abajo estalló. Eso me sacó de mi aletargamiento. Era hora de huir. Bajé rápidamente las escaleras, dejando a las interrumpidas hermanas solas en el paraíso postorgásmico, a ver lo que pasaba. Y vi algo terrible e indescifrable.

Miembros humanos esparcidos por las calles. Hombres muertos en el camino con signos terribles de mutilación, cortados como inocente hierba crecida de otoño. Un arroyo de sangre se formaba en el centro de la calle, que fluía hacia la ciudad, como un rojo acueducto.

Y a lo lejos se escucharon gritos y sonidos extraños, en dirección al fuerte del Ejército Etruriano. Corrí entonces con el ansia de saber qué había pasado, esquivando cadáveres por todo el camino.

Casi al llegar, paró todo sonido. Silencio. Un silencio misterioso que se componía por el sonido del viento, de las hojas, de los insectos. Algo anormal. Me armé de valor, y entré al fuerte por la puerta semiabierta.

Más cadáveres, como en la ciudad, todos de soldados, muchos partidos a la mitad. Sentí nauseas terribles, ni siquiera cuando visité Simbirk aquel fatídico día había visto tanta muerte. Y otra vez un grito que provenía de la torre principal del fuerte.

Corrí y me desgarré los pulmones en la escalera, subiendo. Después de un rato, al fin llegué hasta arriba, una gruesa puerta entreabierta de metal rezaba "Gran General Lord Vimus".

Y oi una conversación terriblemente diferente de lo que había escuchado hace sólo unos minutos, que parecían eternidad en medio de aquel vorágine de muerte.

-...al fin, Lord Vimus, pero, ¿qué es esto?

-P-por favor... se-señor de la espada... no me mate...

-Vine hasta aquí por eso...

-N-no, no no no, n-no... se lo ruego, le puedo dar lo que desee, lo que sea...

-...

-Mis armas... mi-mis joyas y dinero... m-mis hijas, ¿eso es lo q-que quieres? Llévatelo, no lo quiero... no l-lo ne-necesito, pero te lo ruego, ya vete, Demonio de la Espada...

-Te equivocas, Lord Vimus. Vine a encontrarme al mejor guerrero de Etruria, el Gran General, aquel que mató a veinte hombres con un solo un golpe de su hacha...

-E-eso no es verdad, lo juro.. lo inventaron los nobles...

-Vine en busca de una pelea digna de mi, ¿y qué encuentro? A una basura inmunda, que ni siquiera merece mi mirada. Cada uno de los hombres que maté abajo vale cien veces lo que tú...

-S-sí, pero por favor...

-Silencio. Tu no mereces mi hoja. -Se volteó y le dio la espalda- Si tuvieras algo de dignidad, te atravesarías la garganta con tu propia hacha, pero veo que no tienes un ápice de honor.

Y el hombre con la voz fría como el acero dejó oír sus pasos hacia mí, hacia fuera del recinto del Gran General. Como pude me aparté y me oculté en la oscuridad de un compartimiento. Sólo alcancé a ver unas botas marrón cubiertas de sangre roja, un pedazo de pantalón que alguna vez fue blanco, y el bajo de una túnica azul con bordes dorados. Una túnica, sin ninguna duda, de Sacae.

Al fin el sonido de los pasos murieron, y después de tortuosos minutos de silencio, me armé de valor para entrar al cuarto del "Gran General". Entré y vi la pateticidad en persona. Lord Vimus, con una mueca de terror en su rostro muerto, su mano derecha sobre su corazón, crispada como una garra sobre el pecho, tirado en el suelo. Revisé su pulso: no había. Y contemplé el final de Lord Vimus. No había nada que hacer ahí, me dirigí a la salida. Pero entonces me llamó la atención un fajo de hojas sobre el escritorio de Vimus. Era al parecer un informe confidencial, ya que al frente se leía claramente "Secreto. Sólo para el Comandante del Ejército Etruriano" Decidí traerlos conmigo a mi cuarto que rento en la ciudad. No los he leído todavía. En el momento que regresé a mi improvisado hogar, atranqué lo mejor que pude la puerta y me he puesto a escribir estas líneas. Ha sido un día extremo, no hay duda, lo único que quiero es dormir por ahora, mientras esas hojas misteriosas descansan dentro de un cajón...

27 de Diciembre

¡Mierda! ¿Por qué me ganó la pereza y no leí ésos papeles? Son informes de inteligencia etruriana, que han seguido los acontecimientos. Primero leí informes sobre los avances de Etruria en las Islas Occidentales. Los malditos de la corte planean algo grande para Fibernia y las demás islas. Pero inmediatamente después vi algo que me dejó helado: se ha ordenado capturar a Lord Elbert de Pherae y a Lord Hector, el hermano menor de Lord Uther de Ositia. Los mismos papeles etrurianos no sabían bien de quién venía la orden: puede ser el Colmillo Negro, el reino de Biran, e incluso se menciona la posibilidad que alguien quiera adueñarse del marquesado de Pherae. De todas formas, el golpe está planeado para ejecutarse en cuanto Lord Elbert salga de Pherae.

Ya estoy en camino de nuevo hacia Lycia, directo a Pherae, iré directamente con Lord Eliwood, ya que no tengo ninguna oportunidad de obtener audiencia con Lord Uther, ni con Lord Elbert. Además es peligroso permanecer en Parisde. A las pocas horas de empezado mi sueño, me despertaron trompetas del regimiento teutón del Ejército Etruriano, y sin duda pueden hacer preguntas incómodas y hasta hacer pagar a inocentes por esta masacre. Ya no aguanté, y me escabullí fuera de los muros. Afortunadamente me acordé de los papeles que encontré en la oficina de Vimus. Ya afuera de los muros, los leí, y heme aquí, descansando un poco en mi camino a Lycia.

30 de Diciembre

Ya he atravesado la frontera y estoy en Ositia. Al momento, nada ha pasado. Incluso la matanza de Parisde se oye como un rumor lejano y ficticio. La corte de Etruria debió ocultarlo lo mejor que pudo. Y aquí en Lycia, afortunadamente, aún no hay noticias de extrañas desapariciones ni nada por el estilo.

1 de Enero de 980

Otro año nuevo, otro año de desesperanza.

3 de Enero

Los informes etrurianos sugerían de alguna forma un contubernio de Lord Darin de Lahus en estos asuntos, así que en lugar de tomar la ruta normal me voy por las montañas, para evitar Lahus. Será un viaje largo, cansado y peligroso, pero juzgo más arriesgado pasar por la recién militarizada frontera de los dominios de Darin. Llegaré a Tuscana en dos o tres días, espero, y seguiré la ruta que pasa por Kathelet y Tania. Lamentablemente también esquivaré Caelin. Me hubiera gustado ver a Lady Lyndis, pero es más urgente ver a lord Eliwood para que él, a su vez, haga enterar a Lord Uther de esta conspiración.

6 de Enero

Me lleva... Una tormenta sobres los Montes de Hattin me han mantenido varado aquí. No puedo cruzar en por lo menos una semana, según dicen. Lo bueno es que sigue sin haber malas noticias de Lycia. El mundo parecer seguir dando vueltas, a pesar de nuestros problemas. Por ejemplo, ahora se ha sabido que un escuadrón entero del Ejército de Biran se rebeló contra sus superiores, en una campaña al sureste de Biran. Los "Incursores de Vaida" es el sobrenombre del 17vo. Escuadrón de Cazadores Wyvern del Ejército de Biran. Según los rumores, después del levantamiento, trataron de huir, pero casi todos fueron asesinados. Nadie sabe de la razón por la cual se revelaron. Al parecer era el cuerpo más fuerte de Caballeros Wyvern del Ejército de Biran, además que el único comandado por una mujer, Lady Vaida. El asunto es particularmente interesante, ya que se llegó a manejar a Lady Vaida como una brillante promesa en el Ejército de Biran. Mi experiencia me dice que esto es un asunto político... ¿pero de qué me preocupo, si todo eso pasa en Biran?

9 de Enero

Hoy en la posada conocía a una dama muy bella. Estaba sentada ahí, apartada de todos, al parecer también esperando a que el clima mejore. Me armé de valor y me acerqué a ella. Es alta, con un porte erguido y orgulloso, brillante y corto cabello azul, un entallado vestido escotado azul con guantes largos púrpuras se adivinaban debajo de una capa de viaje negra, con poco más de veinte años, creo. Me acerqué y pude encontrar mis ojos con los suyos de un hermoso color gris.

- Hola, ¿me puedo sentar aquí?

- Si quieres... –ella contestó. El tono bajo de su voz me hico vacilar un poco, pero acopié más valor.

-¿Tú también estas varada por esta tormenta?

- Se podría decir que si, solamente espero a alguien.

-Comprendo. Ah, por cierto, mi nombre es Mark, soy de Illia.

-Mi nombre es Ursula –Su expresión era indescifrable.

-Encantado.

Entonces hablamos un poco entre trago y trago. Ella evadió elegantemente alguna de mis preguntas, y yo también, si he de decir la verdad. Ambos no confiamos enteramente en el otro, pero sentí en ella un sentimiento que siempre me ha pesado como una sombra corpórea: la soledad.

11 de Enero

He vacilado en ir con Asuza, pero ¿de qué serviría? Mejor me distraigo con las noticias en el exterior que se comentan en el Cabeza de Puerco, el bar a las afueras de Ositia. Los Incursores de Vaida eran la vanguardia de la compañía del ejército de Biran que dirigía la campaña contra una rebelión al sur de ese país. Lady Vaida, la capitana general del 17vo de Cazadores es ya conocida incluso fuera de las fronteras de Biran: una mujer salvaje, sanguinaria e inmisericorde con sus enemigos. Se dice que sus propios compañeros oficiales temían entrenar con Lady Vaida, ya que siempre lucha en serio. Pero con sus subordinados se comporta como una verdadera líder, luchando en primera línea, preocupándose por los heridos graves. Lástima que Biran es tan cerrado con su información, que sin duda sería un tema interesantísimo de verificar...