Hola, espero estén disfrutando mucho de esta pequeña historia, por ahora les traigo el nuevo capítulo, esperando sea de agrado, un saludo a todos, DISFRUTEN!
Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi
Capítulo 2
Una vez más el chico de la pañoleta estaba perdido, y a lo lejos una pareja lo distinguió con facilidad.
- Ryoga
- Akane – el chico se volteo a verla y un escalofrió le recorrió cuando observo que detrás de ella venía Ranma… chica.
- Hola Ryoga - dijo la pelirroja, también algo incomoda, no lo había visto desde su enfrentamiento en el Dojo, y los recuerdos la tomaron por sorpresa.
- Hola Ranma – dijo el chico cerdo.
- Ryoga, hoy me toca hacer la cena, ¿quieres venir a cenar? – pregunto Akane con una enorme sonrisa, mientras miraba al chico con curiosidad.
- Cla…
- No Ryoga, no vengas hazme caso – dijo Ranma, mientras le sujetaba del brazo – si vas, puedes morir por envenenamiento.
Ryoga sintió la presión de los pechos de la pelirroja en su brazo, cada que esta la jalaba contra sí para evitar que Akane se les acercara.
- ¡¿Pero qué rayos dices, Ranma!? – gritaba con enojo Akane – eres un malagradecido.
- Estoy tratando de salvar una vida – decía la chica de cabellos de fuego.
Ranma le enseñaba la lengua a Akane, y aquella le gritaba que se callara, no dejaba de abrazar el brazo de Ryoga quien observaba a la hermosa pelirroja, y una vez más de modo diferente, pues por alguna extraña razón, aquel comportamiento infantil le parecía de lo más tierno, pero pronto reacciono y al verse en aquella situación con algo de rudeza retiro el brazo, dejando a la chica pelirroja aturdida.
- ¡Déjame Ranma! – dijo Ryoga – claro que iré, Akane, gracias.
Ryoga ayudo a Akane con las bolsas del mandado, y caminaron juntos dejando a Ranma detrás, a ella le había impresionado el comportamiento del chico, pues los sintió más indiferente, y por alguna extraña razón aquello le afecto y lo puso algo triste.
En la casa de los Tendo, Kasumi ya había comenzado a cocinar (para buena suerte de la familia) pronto la cena estaba servida.
- Ranma… - dijo Kasumi, mientras todos comían animadamente – el baño está preparado, por si te quieres bañar, pero por favor, bueno no sé si Ryoga quiera también bañarse...
Ryoga quien estaba hablando animadamente con Akane, se volteo a verlos al verse aludido.
- Es que no tenemos mucha agua caliente, así que mejor si se bañan juntos – termino Kasumi.
Ambos se miraron, y no pudieron evitar un pequeño calor aflorar por sus cuerpos
- No hay problema, Kasumi – dijo Ranma en un susurro.
Ryoga le volteo a ver un poco asombrado, y estaba a punto de decir algo para contradecir aquello, pero recordó que Ranma chica no sería por siempre chica, y que al bañarse, se tendría que convertir en hombre, y aquello lo reconforto.
La mayoría de los integrantes de la familia ya se habían ido a acostar, solo Ranma y Ryoga seguían caminando por el pasillo en dirección a los baños. Al entrar, ambos se comenzaron a desvestir, dándose la espalda, puesto que ambos seguían siendo de sexos opuestos. Ranma tomo la delantera, y aun a través del humo, el chico del colmillo le pudo observar el bien y redondo trasero, su cuerpo no tardó en reaccionar, y el calor del baño solo hizo más intenso su calor corporal.
Antes de que la chica pusiera un pie en la bañera, Ryoga se le adelanto y se dio un chapuzón, pues algo comenzaba a crecerle entre las piernas.
- Oye Ryoga, yo iba primero – dijo la pelirroja, mientras fruncía el ceño, y se arrodillaba a un lado de la bañera
- … - Ryoga se había quedado mudo, pues ahora a la altura de sus ojos, un par de pechos enormes aparecían – Ranma conviértete en hombre, rápido
- ¿eh? – la pelirroja lo miro extrañada - ¿Por qué?
La chica se le acerco lentamente al rostro, la toalla cayo destapando su cuerpo, y pudo observar como el sonrojo de su compañero de baño se hacía más potente
- Es que acaso… ¿te pongo nervioso? – dijo Ranma entre divertido y curioso, mientras colocaba una mano encima del hombro del chico.
- No me toques – decía Ryoga, quien se alejó un poco.
Ranma se sorprendió al saber que sus palabras eran verdad, nunca pensó que Ryoga se pondría nervioso por algo como esto, se volteo a ver su propio cuerpo, la verdad que era linda, y tenía buenas curvas.
- Ven aquí cerdito, pervertido – dijo Ranma con un tono de voz juguetón y sexy.
- ¡Cállate Ranma! ¡Deja de decir tonterías! – le decía Ryoga, mientras le volteaba la miraba.
Ranma se metió a la bañera junto con él, y pronto su cabello se volvió azabache y sus senos desaparecieron.
- Eres un bobo, Ryoga – le dijo mientras se reía.
- ¿A quién le dices bobo?
Ryoga lo tomo por la trenza y le metió la cabeza dentro de la bañera, Ranma apenas y podía respirar pero pronto se deshizo del agarre, y le soltó un puñetazo que el chico desvió con gracia, ambos comenzaron a soltarse golpes, Ranma salió de la bañera para alcanzar un objeto que aventarle, y Ryoga le siguió para darle otra patada. Cuando en eso, Ranma piso jabón cayendo contra un balde de agua fría.
Ryoga observo como a sus pies una hermosa pelirroja aparecía de nuevo, no pudo evitar los sonrojos, la calentura y la nueva erección, un Ranma atónito lo observaba avergonzada, pues desde su posición podía verle el miembro levantarse.
- ¡Ahh! ¡TAPATE! – grito la pelirroja, mientras le aventaba una toalla.
Ambos chicos no hablaron más del tema, salieron del baño convertido en hombres, y se fueron a dormir, pero de nuevo los pensamientos invadieron sus mentes.
- Realmente lo excite – pensaba Ranma al recordar como una erección se le formaba al chico cerdo – ¡Ah! Ese degenerado, SOY UN HOMBRE, ¿qué no lo ve?
Y por otro lado, Ryoga pensaba lo mismo…
- ¡Es un hombre! Pero… como chica, realmente es muy hermosa y sensual – pensó el chico cerdo – no puedo evitar sentir esta atracción por ella. ¿Qué haré?
Al día siguiente, Akane y Ranma volvían a entrenar en el Dojo, la competencia contra Kodashi se acercaba en un par de días más.
Ambas descansaban y tomaban agua, cuando de pronto…
- Ryoga… ¿Ya te vas? – preguntaba Akane
El chico aparecía en el umbral de la puerta con su mochila de viaje y su característica sombrilla, un sonrojo se apodero de sus mejillas cuando se volteo a ver a Akane, pero al ver a Ranma, el calor se le subió y sus piernas flaquearon, de nuevo tenia puesto un leotardo, que se le pegaba al cuerpo, dejando poco a la imaginación
- Si, Akane… ya es hora de que vuelva a viajar
Ranma le observaba, pudo notar el sonrojo que tuvo al verla, y no pudo evitar el suyo propio, al sentirse vista.
- Bueno Ryoga, ten buen viaje, y visítanos pronto. – dijo Akane, mientras se acercaba a él – Ranma ven a despedirte, después de todo ustedes son amigos ¿no?
- Hasta luego, Ryoga
- Hasta luego, Ranma
Una semana había transcurrido desde que el chico cerdo, había dejado el hogar Tendo, y él se pensaba ya muy lejos, pero su sentido de la orientación de nuevo lo llevo a perderse y no poder salir de la ciudad, por el momento acampaba en un terreno baldío.
Una Ranma chica iba muy contenta saltando pues había conseguido un helado en descuento gracias a sus habilidades como dama, cuando a lo lejos observo la tienda de acampar, y sin dudarlo supo que era de Ryoga, su corazón le dio un vuelco al recordar las ultimas situaciones que habían sucedido con él, así que con coraje se acercó a buscar respuestas.
- ¡Ryoga! – grito corriendo a encontrarse con él.
El aludido se dio la vuelta, era ella de nuevo, su corazón se agolpo, contrario a lo de siempre, esta vez Ranma parecía toda una señorita, en vez de pantalones y playera, llevaba un bonito conjunto blanco y rosa, con holanes y unas zapatillas a juego. Su cabello no estaba trenzado se levantaba en una coleta alta y amarrada con un enorme moño rosado.
- ¿Qué haces aquí? Y ¿Por qué traes esa ropa? – pregunto él, sin evitar el sonrojo y volteando la mirada.
- Eh? Pues te he visto a los lejos… - luego, se tornó más dulce, y con voz sensual pregunto - ¿No te gusta mi ropa? Me veo hermosa ¿verdad?
Ranma ahora se acercaba peligrosamente a Ryoga, aquel sentía una extraña sensación en el pecho, se tenía que controlar por su bien y el de la chica parada frente a él.
- Te ves bien – dijo Ryoga, dando un par de pasos hacia atrás. Ranma impresionado, quedo sin habla.
- Jajajaja eres un bobo, Ryoga. Lo decía por molestar, ya sé que me veo ridículo.
La pelirroja lo volteo a ver, el chico del colmillo tenía un sonrojo muy notorio en sus mejillas, y la observaba medio ido, medio deseoso.
- Ranma… - dijo firmemente el chico, mientras la observaba seriamente.
- Eh? – la pelirroja se sobresaltó ante la mirada y el tono de su voz - ¿Qué pasa?
- Me siento extraño…
- Eh? Pues de hecho, te ves extraño – dijo ella, sin dejarle de ver.
- Ranma… - repitió su nombre, y a ella le comenzaban a temblar la piernas – en serio me haces sentir extraño.
- ¿Qué cosas dices, Ryoga? ¡Yo no te eh hecho nada! – dijo Ranma, sin dejarle de ver, sin poder evitarlo se acercó a él.
- No te acerques
- Pff ¿ahora que te hice? ¡Ven aquí! Y enfréntame
Ranma acorralo al chico contra un poste, y la luz del mismo solo iluminaba a ambos.
- No, no te acerques más – decía Ryoga, y la pelirroja le miro como se ponía nervioso, y su sonrojo le llenaba todo el rostro
- Ryoga estas muy raro… ¿Qué pasa?
- Ranma, me estas excitando
No pudo evitar abrir los ojos desmesuradamente por la confesión que acababa de obtener del chico frente a ella, un sonrojo inadvertido le inundo el rostro, y un nerviosismo y confusión se prendieron en su cuerpo, sin embargo, el calor superaba eso…
- Ranma, realmente me estoy conteniendo contigo, pero yo… - Ryoga ahora la veía directamente a los ojos, le agarro por el brazo – Yo te deseo.
- ¿Que? ¿Qué cosas dices?
Sin advertir los movimientos, el chico del colmillo, rápidamente le sujeto por la cintura, le subió el mentón para mirarle a los ojos, Ranma no sabía qué hacer ni que decir, y lo siguiente sucedió tan rápido que no estaba preparado para las reacciones siguientes. La tomo por el rostro y unió sus labios a los de ella, la pelirroja estaba sorprendida, sentía como los labios de Ryoga ejercían presión y se imponía ante ella, aquello la hizo flaquear, se agarró de los brazos del chico y recibió el beso tierno de él, aquel beso duro solo unos segundos-
Ambos al abrir los ojos se notaban agitados y confusos.
- Ryoga… - susurro Ranma – soy hombre.
- Lo sé, y …
- Y esto está mal – dijo ella, mientras le miraba
- Pero no me importa… Ranma, me excitas más que cualquier otra mujer, realmente yo…
- Realmente tú, nada… esto no puede ser.
Con lentitud, Ranma se deshizo del agarre del chico.
- Lo siento, adiós.
Ryoga observo como la pelirroja se alejaba de su lado, y la calidez de momentos antes se iba deshaciendo, un dolor en el pecho lo hizo doblarse, se sentía decaído, sin ganas, se sentía morir.
Continuara…
Realmente agradezco a toda la gente que está leyendo este fic, y deseo este siendo de su agrado, no soy amante de las historias largas y redondeantes, espero en el próximo capítulo encontrar un final adecuado y bastante sensual
Atte. EriMonti*
