MOMENTOS TENSOS

A veces creo que momentos como este, o como los que he tenido en estos días era lo que le hacía falta a mi mente. Después del día del encuentro con Yagami no he visto a Takuya, así que no me ha dado el sermón porque me agrada la hermana del capitán del equipo de fútbol de la universidad. Sí, así de dramático es.

Estos tres días lo he estado pensando más a fuerza que porque de verdad quisiera y bueno, ya acepté que Hikari me gusta, de hecho justo en estos momentos me invaden unas ganas tremendas de llamarle. Vamos a ver a que quiere jugar esta chica, saco mi celular y le marco. Al fin, guardé su número y tiré la servilleta.


Apenas el día de ayer le dije a TK que ya, de verdad, necesitábamos hablar. La idea no le gustó mucho y menos porque no le dí tiempo de réplicas. Ahorita, pongo al tanto del asunto a Yolei y a Satomi, aprovechamos que salimos temprano de clase. Les cuento que ya tomé una resolución en cuanto a lo que haré con Kouji, y esa es, conocerlo mejor. Hablar con Tai de alguna manera hizo que pusiera las cosas que quiero en claro.

De pronto mi teléfono suena. Es un número que no conozco. No lo niego, aún sigo esperando que la voz que esté al otro lado cada vez que un número desconocido aparece en la pantalla sea Kouji.

- ¿Sí? -contesto.

- ¿Hikari?, soy yo, Kouji -creo que mi expresión dice todo, Yolei ya comienza a hacerme burla- creo que ya era hora de llamarte. Me debes algo

Su tono de voz es serio. ¿Yo le debo algo? no sé si bromea o lo dice en serio. Me quedo un poco muda. No sé qué contestar a eso.

- ¿Estás ocupada? -me pregunta

- No, para nada -contesté de inmediato.

- Lo siento, es un poco temprano, pero tenía tiempo.

- Está bien, no hay problema. ¿Qué te debo? -supongo que con él lo mejor es ir al grano.

- ¿Podemos vernos?

¿Le quiere poner misterio al asunto? Bien, lo consiguió y sin hacer mucho esfuerzo, creo yo. Le digo que sí, que incluso esta misma tarde estoy libre. Quedamos de vernos en el Dragón de Jazmín después de las clases. Mis amigas me escucharon arreglar la cita y Yolei ya montó un escándalo. Se detiene de pronto y eso hace que dirija mi atención a lo que sea que la hizo callar. TK se acercaba hacia nosotros.

Bueno, la primera parte del plan (si es que debo de llamarlo de alguna manera), ya estaba hecho. Espero que con lo que pienso hacer, ella me regresará esa sensación de seguridad que se llevó el día del café.


Decido sentarme un poco debajo de un árbol. El cielo parece opacarse más conforme pasan los días. Creo que no falta mucho para que se desate la tormenta, justo ahora me pongo a pensar en el clima. Frente a mis ojos pasa una pareja. Siendo sinceros no me gusta la idea de decir que estoy enamorado, no aún y no de ella. A pesar de que dije que ordenaría mis pensamientos no lo he hecho del todo, siempre que intento definir qué pasa con ella, termino desviándome. Recuerdo la primera vez que la ví. En esos momentos sólo pensaba en la calidez que ella podía brindar con tan sólo una mirada. Su calidez, al principio me asustó, porque usualmente yo era el tipo frío que no se dejaba suavizar con nada. Pero llega ella y me demuestra lo contrario. Había aprendido a sólo ser eso, el chico frío, a que la calidez siempre terminaba lastimando, bueno, la calidez no. Las pérdidas era lo que dolían.

Había perdido a mi madre a corta edad y no he podido dejar de lidiar con su reemplazo a pesar de no ser del todo consciente de cómo fue que la perdí. Salí de casa por lo mismo. No podía vivir con una persona a la que nunca pude llamar madre, por muy amable, o buena persona que fuera ella. Me hice de Tyler porque tampoco me agradaba estar del todo solo. Luego vino Takuya. Son las únicas relaciones estables, duraderas y sinceras que tengo.

Hikari, su calidez me espantó porque era la misma calidez que sentía cuando estaba con Takuya, y él había sido muy persistente, ella no. No me fijé en nada más que eso. Luego apareció el rubio. Tan solo en un segundo encuentro noté que me había formado expectativas de manera inconsciente a partir del primer encuentro. En ese momento, cuando supe que tenía novio y lo ví, las perdí. Lo curioso es que no había pasado con nadie más. En mi vida ni una sola chica ha sido lo suficientemente importante. ¿Y las expectativas? ni qué decir. La mayoría han sido superficiales, bobas y efímeras. Por lo que entonces, la cuestión es: ¿Qué tiene ella de particular? Hasta ahora no ha mostrado mucha diferencia a chicas anteriores, a excepción de que no me la pude sacar de la cabeza desde el principio.

El plan es, por una vez en mi vida, dejar que las cosas se decidan con el tiempo. Miro el reloj y ya casi es hora de la siguiente clase. Me levanto. Entonces, las clases continuarán, lo que es bueno porque mantendré mi cabeza ocupada con otra cosa que no involucre mis sentimientos.


Las clases terminaron, lo que significa que es hora de dirigirme al Dragón de Jazmín. Me encuentro un tanto nerviosa. Si fuera otra la circunstancia que me pusiera nerviosa, la evitaría pensando en algo más, incluso con tratar de descifrar la vida de algún transeúnte, pero no puedo. Después de que me llamó he estado pensando mucho en lo que puede pasar, en lo que diré e incluso en lo que puedo deberle.

TK y yo quedamos al fin en hablar en serio el fin de semana. Ya no hay más, con él todo acabará. Al menos pensar en eso me distrae un poco. No es que no lo quiera, pero las cosas ya estaban mal, eso y que no me puedo sacar a Kouji de la cabeza, menos mal que justo cuando el peliazul vuelve a entrar a mi cabeza yo ya estoy llegando al lugar de la cita. Al entrar al café veo que él ya está en una mesa leyendo un libro. Si lo pienso bien, la situación es un poco loca, ni lo conozco y ya dije estar enamorada. En el fondo tengo la sensación de que no puedo considerarlo como alguien desconocido. De verdad no puedo.

- ¿Aerodinámica eh? -creo que le dí una sorpresa.

- Sí, lo mío nada que ver con Romeo y Julieta -sonríe, como la vez en que lo conocí- Vienes bastante abrigada ¿tienes frío? -me pregunta

- Sí, la verdad es que sí -decido que esta vez quiero ser yo la que lleve la conversación, la última vez parecía casi un interrogatorio dirigido, así que haré que recuerde algunas cosas- cuando te ví la primera vez había enloquecido.

- Cierto, estabas helada y llovía -me dijo para mi sorpresa

Creo que, tiene tan claro como yo, lo que pasó ese día ya que me dice el parecido del clima y uno que otro detalle acerca de nuestro primer encuentro. Platicamos un poco de Tyler, su perro y de aeronaútica aunque yo no entienda mucho. Mis esfuerzos por tratar de devolverle un interrogatorio se vieron, prácticamente, frustrados. Mientras la plática avanza, me siento más tranquila, de nuevo parece ya no ser tan hostil y todo va más llevadero. Aunque (y yo siempre encontrando algún pero) el ambiente no es como el de nuestro primer encuentro, hay algo que parece no terminar de encajar. Volteo al cristal, la calle está llena de gente aún con este tiempo tan amenazador. Suspiro.

- Es curioso ¿no lo crees?, hay tanta gente allá afuera, siendo completamente ajenos unos de otros, y otros, que sin ninguna razón aparente deciden conocerse…-le digo aún mirando a la ventana


- ¿Crees en el destino? -le pregunto

Su mirada al hablar de los encuentros en medio de tanta gente, es lo que me lleva a hacerle esa pregunta. Fue muy raro que de la nada volteara y me dijera eso. Hoy las cosas fueron mucho más amenas que la vez anterior. De pronto saca este tema, lo sé, tarde o temprano terminaríamos hablando de lo que pasó en verdad la primera vez que nos encontramos.

- Sí, debo admitirlo, aunque yo no hablaba de destino, sino más bien de lo curioso del asunto.

Me río, resultó absolutamente astuta, yo saqué el tema del destino. Y eso que sigo diciendo que no creo en eso. A veces siento que soy un poco ambivalente, y justo en estos momentos mi inconsciente me traiciona.

- ¿Puedo preguntarte algo? -me lo dice mirándome a los ojos y yo asiento- ¿Qué fue esa personalidad tan fría del partido, y de la vez pasada?

Sus ojos son curiosos. La entiendo, ella me conoció sin mi habitual barrera. No sabe nada de mí y no sé que tanto quiero que sepa aún. Sé que si me descubro tal como soy, corro el riesgo de ser vulnerable, de que conozca y mi flaqueza y de que al final del día se marche. Odio admitir que la idea me asusta.

- Ese también soy yo. Usualmente no me involucro con la gente. De hecho, normalmente los primeros encuentros entre la gente son un poco hostiles. O superfluos. Es como dices, sólo existe una curiosidad por saber que tipo de persona es el otro.

Bueno, dije la verdad, sin decirle mucho, al menos eso creo. Lo único que me falta es que ahora llegue el discurso de que ella me abrirá su corazón o que me contradiga y se moleste porque la llame superflua, aunque no haya sido así.

- Nuestro primer encuentro no fue superfluo, sé que no lo fue -me dice con una mirada fija- Pero admito que tienes razón. Me gustaría conocerte más, terminar descubrir que tipo de persona eres.

Me quedo un poco sorprendido por la seguridad con la que dijo que no fue superfluo. Pero bueno, eso no basta para que crea que hay algo especial. No aún, y menos porque a la mente se me acaba de venir cierto rubio. Mi último pensamiento acaba de recordarme que vine aquí con un propósito.

- Ya, aunque me imagino que tu novio debe tener un poco de problema con eso ¿no? -le digo con un tono sarcástico


¡Oh bueno! Tenía que acordarse de TK ahora. Aunque eso me hace creer que sabe perfectamente por donde va el asunto. Puedo decir que ambos sentimos algo y esto no va en el plan inocente de quiero hacerme tu amigo, no quiero decir que ya nos hagamos novios de inmediato o algo por el estilo pero, algo dentro de mí me sigue diciendo que esto tal vez si fue destino. En estos momentos es cuando quiero poder decirle que ya no siento lo mismo por Takeru y que pronto dejará de ser un pilar importante en mi vida, bueno, precisamente que dejará de ser mi novio. No poderlo decir me molesta.

- Bueno, no es como que tenga que rendirle cuentas exactamente de lo que haga o no a él -ups, abrí la boca sin pensarlo

La situación se puso tensa. Vuelve a erigir su muro y yo no puedo detenerlo. Me doy cuenta de que me molesta no entenderlo. Y me molesta esta actitud de querer alejarme. No dice nada y eso, en este momento también me molesta.

- Además ¿Por qué le darías tanta importancia a mi novio? ¿Hay algo específico que busques de mí?

Bien, acabo de ir por fin al punto que quería saber. Pone cara de incrédulo.


¡Tenía que abrir la boca! Le he dado información gratuita acerca de lo que siento y ella lo notó. Aunque ahora de la manera en que lo pone, me hace enfadar. Sinceramente. ¡Yo no fuí el que inició con todo esto!

- Vaya, entonces lo sabes ¿no? Yo busco algo de tí sólo por decir que tu novio tendría problemas porque quieres conocerme. Ja.

Veo que ella también se molesta, pero vamos, ¿por qué tenía que ponerse tan altanera con el tema de su novio?

- Pues si buscas algo, es mejor que me lo digas sin rodeos ¿sabes? -me dice desafiante

- Bien, si lo que quieres es que te lo diga sin rodeos, deberías hacer lo mismo -¿qué no se da cuenta de que lo que ella hace es darle rodeos? ¿Por qué si siente algo no lo dice?

- Yo no estoy dando rodeos -su tono de voz es más alto- dije en serio que quería conocerte y tú me sales con el tema de que si a mi novio le molesta.

¡Esta chica! Si así tiene que ser, le diré todo sin rodeos, y más vale que esté preparada porque quizá después de esto ya no haya más encuentros, porque al final resulta que sólo le interesa saber que ella me interesa.

- ¡Claro que busco algo! Primero me das tu numero, me haces perder la cabeza y luego ¿qué? Me doy cuenta de que tienes novio. Pero espera, eso no fue suficiente para tí, vienes a la cafetería, hablamos, y antes de irte casi me besas. ¡Bien por ti! ¿Y preguntas por qué saco el tema de tu novio? ¿Qué si busco algo? Mejor deberías preguntarte qué buscas tú, porque si buscas hacerte la que no entiende nada ¡no te queda!

La cara de enojada desapareció y se acaba de convertir en una de arrepentimiento. Pero no voy a sentirme mal, no, al final ella sabe que tengo razón. Ambos nos seguimos el juego y que se haya querido hacer la inocente, la víctima, no es agradable. De cualquier forma, vine aquí por algo, y no me iré hasta que lo consiga. Me levanto y acto seguido ella lo hace también.

- Preguntaste que busco ¿no? Pues lo que busco es que me devuelvas lo que me debes -le digo


Lo más incómodo del asunto es que este chico tiene la razón, en todo caso la que tiene novio soy yo. ¿Cuando perdí la cabeza? Ni uno de los dos es tonto, pero quien lanzó la primera piedra fui yo. Se levanta de su lugar y yo hago lo mismo. ¡Demonios! no quiero que todo termine así. Me dice que busca que le devuelva lo que le debo. ¿Qué le debo? cierro los ojos haciendo memoria.

- Esto…-fue lo que lo escuché decir

No me dió tiempo de decir más porque siento sus labios sobre los míos. No me resisto y correspondo el gesto. Esto no es en absoluto tierno, puedo sentir como ambos nos besamos con coraje, como si fuera una especie de competencia entre nuestras bocas y ver quién puede dominar el gesto. Pero al mismo tiempo es tan… placentero y satisfactorio. Como si ambos tuviéramos urgencia de que pasara. Se nos acaba el aire y el beso termina. De nuevo no me deja decir nada porque toma sus cosas y me dice "adiós entonces". Se va. Se va y yo no me puedo creer esto. No me lo puedo creer.


Creo que lo que acabo de hacer más que devolverme la seguridad, me ha dejado más inquieto. ¿Por qué tengo que ser tan ambivalente? Que se haya querido hacer la víctima me enojó. Pero besarla, ha sido tan, tan increíble que hizo que el coraje se me fuera. Así menos lograré sacármela de la cabeza. Una gota me toca la nariz. Bien, no estaba equivocado, la tormenta no tardaría en desatarse y no sólo lo digo por el tiempo. No tengo un paragüas.

El agua es fría, debería hacer que este calor interno se apague. Ahora que me detengo a analizar la situación, esto que acaba de ocurrir es como una declaración forzada de lo que ambos sentimos. Ella también admitió sentir algo (a su manera, pero sé que fue admitirlo) y eso, en el fondo me hace feliz. Porque entonces, no soy el único que siente cosas.

De nuevo llueve, me siento como aquel día en el que lo conocí. ¿Qué pasó ahí dentro en el café? Esto es tan irónico, porque prácticamente nos gritamos que sentíamos algo el uno por el otro. ¡Nos lo gritamos y se fue! Él se puso a la defensiva y es entendible porque yo también lo hice antes. Todo porque no me gusta admitir que no he terminado con TK. Después de esto, no estoy segura de que nos volvamos a ver. Cuando levanto la mirada ya estoy en el edificio donde vivo. espero que Tai no me diga mucho. Abro la puerta de casa, pero necesito algo con que secarme, estoy hecha una sopa.

- ¡Tai! ¿podrías traerme una toalla? -le grito desde la puerta.

Aparece ante mí, con pijama y mientras me pasa la toalla me pregunta qué es lo que pasa. A veces odio ser tan sensible, tan sentimental y tan dramática.

- No fue un buen día hermano…-le digo intentando reprimir que mis ojos se humedezcan siquiera

- Sí, eso ya lo noté -me mira de arriba a abajo- pero ¿estás bien?, ¿necesitas algo?, ¿quieres contarme qué pasó?

- Al fin terminarán las cosas con TK, ya lo decidí -no sé como decirle lo del café

- ¿Y eso te entristece tanto para que vengas hecha una sopa?, me imaginé que eso te abriría puertas con el amargado de Minamoto -hace una mueca como cuando come algo amargo. Es gracioso.

- Creo que me acabo de cerrar las puertas yo sola Tai -le digo resignada y me mira como preguntándome qué quiero decir- Lo ví hoy, discutimos y me besó. Fue genial, pero fue con coraje, desesperado. Nos gritamos. Y todo porque TK salió a flote. Sinceramente no sé qué pasó, no entiendo como fue que el ambiente se tensó ni si nos volveremos a ver.

Termino de secarme. Le dí mi monólogo a Tai. parece un poco reacio a creer que se haya dado una conexión entre nosotros tan rápido. Me expresa su temor por que me haya dejado llevar tan fácil, le digo la verdad. No es algo que yo haya podido controlar. desde el principio fue así.

Cenamos y platicamos un poco más durante ese tiempo. Le digo que de cualquier manera, lo que pasó no influye para que yo termine mi relación con Takeru. Me dice que estará presente y para apoyarme siempre. Se lo agradezco y me marcho a mi habitación. Al final del día, no me puedo quitar la sensación de sus labios.


Hola :)
Este capi me costó más de lo que esperaba, en mi cabeza realmente todo era confuso y quizá tampoco supo cómo es que torné una plática amena en una discusión. Lo sé, la pareja es extraña (muy extraña) pero siempre me he preguntado ¿qué pasaría si dos personas que parecen ser completamente opuestas resulta que sólo se complementan? y como estos son dos de mis personajes favoritos pues se me ocurrió armar la historia.

Espero les haya gustado.