Gracias por los reviews de verdad, ustedes hacen que quiera seguir con este fic :'). Esta historia mas bien se tratra de la relacion que hay entre Alexis y Kate, como se van uniendo día con día para llegar al problema que enfrentaran mas adelante. Por supuesto que hay Caskett aunque sea en pocas cosas, espero que la esten disfrutando tanto como yo escribiendola.

PD: Estoy preparando una nueva historia :D


3

El reflejo de la luna era la único que iluminaba el rostro de la detective y el escritor quienes descansaban plácidamente en su cama "matrimonial" en la completa oscuridad, Alexis estaba durmiendo y su madre se encontraba en una fiesta, estaban completamente solos cosa que era muy rara ya que desde la llegada de Alexis su vida había dado un giro inesperado, Kate suspiro y se removió acurrucándose aun mas con Castle quien la abrazaba por detrás mientras hundía su cara en el cabello de la detective, amaba ese olor a cerezas que desprendía, era adictivo, nunca se cansaría de el.

Cásate conmigo — Murmuro cerca de el odio de ella haciendo que rápidamente se girara para quedar cara a cara — Se que quizás aún estamos muy jóvenes…pero yo tengo todo lo que necesito aquí— Toco su corazón — Contigo, con nuestra hija— Katherine lo miraba fijamente, podía sentir ya sus mejillas mojadas a causa de las lagrimas que ya brotaban de sus ojos verdes llenos de emoción— ¿Kate? — La chica no respondió simplemente actuó, tomo el rostro del escritor entre sus manos para besarlo apasionadamente, mientras se subía a horcajadas sobre el, aquel gesto lo tomo por sorpresa, pero le correspondió sin pensarlo 2 veces — Dios, Kate, te amo — La chica paro aquel ataque desenfrenado de besos para mirarlo una vez mas y sonreírle—

Acepto — Volvió a besarlo — Acepto ser tu esposa…la madre de tus hijos…la compañera de tu vida— Dijo entre besos — Te amo — Suspiro —

—Dios, no sabes lo feliz que me haces — Kate aun se encontraba encima de el, sonriente, el joven la abrazo mostrándole lo mucho que la amaba para así volver a besarla. —

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—¡Alexis! ¡Alexis, no corras! Te puedes caer — Los gritos de la detective fueron en vano, la pequeña de ojos azules ya se encontraba en el piso hecha un mar de lagrimas — Oh cariño — camino hasta ella para tomarla en brazos y limpiar sus voluminosas mejillas — Ya paso cielo, ya paso — Acaricio su larga cabellera mientras depositaba un beso en la mejilla de la pequeña y esta la abrazaba ocultando su rostro en el cabello de si madre —

"Señora Castle, el doctor la recibirá en unos minutos" Se encontraban en una clínica particular, Alexis acababa de cumplir los 5 años, era momento de su chequeo general y la aplicación de sus vacunas, Richard le rogó a su ahora esposa esperarlo para llevarla juntos pero esta se negó rotundamente, alegando que mientras más tardara, el miedo de Alexis hacia los doctores crecería mas.

—Pequeña Castle — La saludo el Dr. Josh Davidson— Kate — La detective le sonrió — A ver, a ver que tenemos aquí — La cita fue rápida, Alexis se encontraba en perfecto estado, la aplicación de las vacunas fue lo difícil, la pequeña pidió con lagrimas en los ojos a su madre que la cargara cosa que la detective hizo, Alexis se aferró fuertemente a su madre, ocultando la cara en el cuello de la detective mientras esta acariciaba la espalda la pequeña en círculos reconfortándola, cuando Josh aplico la primera vacuna, Kate pudo sentir como las lagrimas de su hija mojaban su blusa. —

—Calmada cielo —Susurraba la detective en el oído de la pequeña — Una mas y ya ¿de acuerdo? Te prometo que saliendo iremos con papa por un helado — La pequeña asintió cerrando fuertemente los ojos preparándose para el siguiente pinchazo.—

Cuando salieron del lugar Alexis Castle era otra, volvió a sonreír y a querer soltarse del agarre de su madre para salir corriendo. Tal y como lo prometió Kate, algunas horas después Richard, Alexis y ella se encontraban sentados en el parque disfrutando de un cono de helado cada uno de ellos.

—¡Que valiente fuiste calabaza! — Comento Rick después de que Kate le contara lo sucedido con el doctor — Toda una Beckett — La pequeña se tapo la carita con sus manitas —

—Oh mami solo esta exagelando — Miro a Kate que río al escucharla mientras terminaba de darle el ultimo mordisco a su barquilla — La veldad es que llole — suspiro bajando su cabecita — eso lolio musho —

—Oh corazón — Kate la alzo y la puso en sus piernas — Digas lo que digas fuiste muy valiente, muchos niños en tu situación hubiesen pataleado y gritado para escaparse de aquello, pero tu no — Beso su nariz logrando que Alexis sonriera — Así que para nosotros — Miro a Castle mientras este tomaba la mano de su esposa — Eres una pequeña muy valiente —

—Se hace tarde — El escritor comenzó a levantarse — Y tu calzaba tienes que hacer tarea — Cogio la mano de la pelirroja, esperando a que esta bajara con cuidado de las piernas de su madre — ¿Lista Cariño? — Dirigiéndose a Kate que asintió — Bien vamos — Comenzó a caminar junto con su pequeña, Kate caminaba detrás de ellos, su corazón se derritió al ver tan tierna imagen, Richard reía animadamente ante las anécdotas de su hija mientras caminaban agarrados de la mano, con rápidos movimientos saco su celular y capturó aquel momento — ¿Kate? —

—Voy justo detrás de ti — Alzo un poco la voz, se apresuró hasta alcanzarlos tomando la manita libre de Alexis quien no dejaba de mostrar sus blancos y perfectos dientecitos —

Al llegar al loft la pequeña Alexis se soltó de su madre para tirarse a los brazos de su abuela que se encontraba leyendo una revista de modas.

—¡Chica! —Martha correspondió el abrazo de la pequeña, besando su frente — ¿Como te la pasaste? —

—Fue súper ¡waay! Awuelita — dijo emociona mientras daba saltitos — Papa me complo un helado así — Señaló el tamaño con sus manitas— de glande — Katherine y Richard la observaban en la entrada del loft, como siempre pegados el uno al otro, la detective se aferraba al brazo del escritor mientras sonreía — Y mama, dice que fui muy valiente — Sonrío dejando al descubierto sus blancos dientes— Me pinchalon aquí —Señaló un brazo — y aquí — mostró el otro —

—Bueno mi pequeña valiente — Comenzó Kate—Ven, tienes que ducharte y hacer los deberes — Alexis asintió, dio un beso a su abuela para salir corriendo hacia su madre que la cargo cuando llegó junto a ella— ¿Tienes mucha tarea cielo? —

—Oh no mami — Subieron las escaleras de manera rápida —

—Bueno, entonces vamos — Entrando a la habitación la detective dejo a la pequeña en la cama mientras entraba al baño, preparando la tina llena de burbujas tal y como le gustaba a Alexis— Cariño — Llamo a la pequeña que a los pocos segundos ya estaba junto a su madre— A bañarte corazón —

—¿Te bañalas conmigo? — Kate comenzó a quitarle la ropita a Alexis —

—Mi amor, yo tengo que ayudar a papa con la cena, te prometo que mañana nos bañaremos juntas ¿de acuerdo? — La pequeña asintió resignada, una hora después Alexis Castle se encontraba en la sala mirando algunos dibujos animados mientras sus padres terminaban la cena —

—Es hermosa ¿no? — Comento Richard mientras servia en la cena—

—Mmm-Mmm— Sonrío, mirando hacia donde estaba la pelirroja — Es perfecta, es como una mini tu, pero en mujer — Siguió cortando algunas cosas de la cena en la encimera—

—Ya, ya los genes de la familia Castle son fuertes—le guiñó el ojo — Deberíamos tener otro ¿no crees? — Katherine dejo lo que estaba haciendo para mirarlo —

—¿Estas hablando en serio? — Rick se acercó hasta ella acorralándola entre la encimera y el cuerpo de este— Rick — susurro —

—Cariño, es lo mas sincero que he dicho en mi vida — Kate tomo el rostro de su marido entre sus manos para besarlo — ¿Te gustaría? —

—Me encantaría cielo — Acaricio su mejilla, estuvo apunto de plantar otro beso en sus labios pero aquel "Mami, tengo hambre" interrumpió por completo sus deseos — Ya esta princesa, ven, vamos a cenar — Alexis bajo rápidamente del sofá para dirigirse a su padre que la esperaba con los brazos abiertos, le dio un fuerte abrazo para después sentarla en la silla con un gran plato de pasta — Come despacio mi amor, la comida no se ira — Susurro la detective mientras masticaba un bocado —

Cerca de las 9:00 de la noche Kate se encontraba arropando a su pequeña hija mientras Richard terminaba de limpiar la cocina y recoger los platos. Martha se había ido a recostar una hora antes debido a que tenía llamado temprano, estaba filmando una participación especial en una película de nombre "Quizás pronto" de bajo presupuesto.

—¿Mami? — La morena se giró al escuchar la tierna voz de la niña — Puedes vel que no hayan "mostlos" debajo de la cama — La mujer se adentró de Nueva cuenta a la habitación de su hija, al estar al pie de la cama se agacho mirando de un lado al otro debajo de la cama —

—Sin monstruos — Aquella confirmación hizo que Alexis suspirara aliviada, la detective se acercó una vez más a ella para depositar un beso en su frente, la pequeña se giró cerrando sus ojitos para así sumergirse en el mundo de los sueños— ¡Buenas noches calabaza! —Susurro justo antes de cerrar la puerta de la recamara, llevaba en la mano un walkie-talkie por si la pelirroja se despertaba en la madrugada y así poder escucharla—

Otra vez como muchas otras noches marido y mujer se encontraba completamente solos en la sala, podría pasar mil años pero ellos siempre seguirían disfrutando su compañía mientras bebían una taza de café acurrucados en el sofá. Al terminar ambos sus bebidas, fue Kate quien agarro ambos trastes sucios para lavarlos, una vez terminada esa tarea comenzó a escuchar la leve música instrumental que sonaba desde el iPad. Se seco con las manos con el trapo que estaba ahí asentado sonriendo. Esa música era de Richard.

—¿Bailamos? — Pregunto una vez que estuvo detrás de ella cerca de su oído, besando su cuello, logrando que Katherine suspirara y cerrará los ojos disfrutando de aquella muestra de amor. La mujer se giró rápidamente, poniendo ambos brazos alrededor del cuello de su chico escritor, el coloco sus manos alrededor de la cintura de ella pegándola aun mas a su cuerpo, comenzaron a moverse lentamente al compás de la música, disfrutando de aquel momento tan mágico—Te adoro cariño — susurro mientras besaba los labios de su chica —

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—¿Que pasa cariño? — Alexis estaba parada al pie de la cama en medio de la total oscuridad, con su pequeño peluche abrazado — ¿Tienes miedo? — la lluvia caía a cantaros, un fuerte relámpago mostró el rostro de la pelirroja estaba hecha un mar de lagrimas, los truenos no se hicieron esperar logrando que la pequeña diera un salto, la detective bajo de la cama con cuidado tratando de no despertar a su marido el cual dormía plácidamente, cogio a su hija en brazos para meterla a la cama junto con ella— Ya cariño, ¿te dan miedo los truenos?— Alexis estaba acurrucada junto a ella, con su cabecita reposando en su pecho mientras acaricia el cabello de la niña con delicadeza—

—Si…— murmuro, un fuerte relámpago alumbro por completo la habitación, haciendo que la pequeña se pegara aun mas a su madre, escondiendo su carita—

—Ey, tranquila estas conmigo, ¿quieres que te cuente algo? — Alexis asintió — Bien, dime que quieres que te cuente—

—Y si me cuentas ummm…—Alzo su cabecita un poco— cuéntame cuando nací — Beckett sonrió ante la inocencia de su hija—

—Por supuesto Calabaza — Le sonrió — A ver… fue la mañana del 15 de diciembre, cuando te vi la primera vez me quede sin palabras, estabas tan bonita — Otro relámpago ilumino la habitación, pero a diferencia de los anteriores este no sorprendió a Alexis ya que estaba hipnotizada con el relato de su madre — Con tus cachetitos regordetes, tus manitas, tus piecitos, tenías un conjunto rosado que por supuesto te quedaba grande, pero estabas simplemente hermosa— Alexis rio bajito — Cuando te cargue la primera vez uffff, no sabía qué hacer, mucho menos cuando te di por primera vez la formula, desde pequeña eras una glotona, te la acabaste muy rápido — suspiro — Y cuando abriste por primera vez tus ojitos revelando ese color azul tu padre casi se desmaya, eras bueno eres una réplica exacta de él en miniatura, eres perfecta Alexis — Beso su cabecita — Perfecta — La pequeña se removió sonriente — Tu cabecita poblada de cabellos rojizos — Katherine noto que la respiración de la niña se volvió más lenta, una señal de que esta estaba ya durmiendo —

—Gracias…—Richard se giró sonriente, apoyándose con la palma de la mano y el codo asentado en la cama, admirando a las mujeres de su vida — Gracias por ser como eres, por darle tanto amo a nuestra hija — Kate sonrió — Te amo —