Holuuuu! ¡Actualizaciooooon! \o/ infinitas gracias por los reviews, favoritos y follows, tomo sus opiniones en cuenta para continuar con esta historia que definitivamente me ha robado el corazón, en fin espero que continuen en este viaje conmigo, faltan muchas cosas por venir :) Enjoy!
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— ¡ALEXIS Y RICHARD CASTLE, VENGAN A AQUÍ! — Grito la detective evidentemente enojada —
— ¿Qué pasa? — Una Alexis demasiado sonriente entro a la recamara, seguida por su padre —
— ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¡Que carajos es esto! — Señalo su ropa toda revuelta en los cajones — Espero que no sea otro de tus estúpidos juegos Richard — el aludido negó rápidamente —
—Oh, mama es que queríamos jugar el 'laser tag' sabes lo mucho que nos gusta — Le sonrió a su madre — Y bueno, papa dijo que tú lo escondiste entre tus cosas — Su padre la miro con cara de poco amigos murmurando un "te voy a matar" — ¡Oups! Lo siento Papi —
— ¿Y eso les da derecho de revolverme todo? — Alexis miro a su padre con evidente miedo, nunca había visto a su madre tan molesta como ahora — Ni siquiera lo pienses Alexis, no hay ningún "perdón mami" que justifique esto —
—Pero ma…—Sin decir nada más la detective abandono la habitación —
— ¡Castle! — Llamo a su esposo desde el despacho — Ven aquí, tenemos que hablar — El escrito beso la cabeza de su hija antes de dirigirse con su esposa. — ¿Cuántos años tienes ah? — Comenzó a decir una vez que vio cerrada la puerta — Como es posible que hayas entrado a nuestra recamara y como un chiquillo d años hallas desordenado mis cosas ¿Qué cosas le estas enseñando a Alexis? — Richard estaba parado aun en la puerta siguiendo con la mirada a su mujer quien iba y venía de un lado al otro — Y ni se te ocurra decirme "Cariño, cielo, corazón, muñeca" esta vez no, estoy harta de que siempre hagas lo mismo, no tienes sentido del orden — Se paró justo enfrente de el con la mano en su abultado vientre —
—Pero cari…— Kate le dedico una mirada fulminante — Kate, por favor no puedo creer que estés haciendo un show por algo tan pequeño — Suspiro — No es la gran cosa, con Alexis ahorita arreglaremos tus cajones y tus cosas quedaran igual o mejor que antes — trato de acariciar su brazo pero la detective se lo impidió —
— ¿Y crees que con eso ya me contentaste? — Rick rodeo los ojos fastidiado, desde hacía días Kate estaba insoportable cualquier cosa le molestaba, la sacaba de quicio y era el quien pagaba los platos rotos, ni siquiera su hija o su madre, el, él era el culpable de todo — ¿Qué pasaría si yo, yo ahorita mismo agarro tu laptop y jugueteo con ella, borrando tus documentos? — Richard abrió los ojos — ¿Te encabronarias verdad? — posiciono sus manos en la cadera —
—Ok, entiendo el punto, pero por favor Kate cálmate — Suplico — Esta vez no solo te la agarraste conmigo si no también con la niña, ella no tiene la culpa, como te dijo fue idea mía, no la tomes contra ella —
—Richard, Alexis tienes ya 14 años, nada justifica su comportamiento — Le indico a Richard con la mirada que se hiciera a un lado, abrió la puerta sin siquiera mirar a la pelirroja que se encontraba sentada en el sillón con las piernas abrazadas, se dirigió a la recamara, minutos después salía abrochando el ultimo botón de su abrigo — Cuando regrese, quiero todas mis cosas en ORDEN, digo si es que conocen el significado de la palabra — Anuncio justo antes de salir, hecho un último visto a la sala antes de cerrar la puerta y dirigirse al trabajo — Nos vemos en un horas —
Cuando la detective estuvo fuera Alexis no lo dudó ni un segundo, corrió hasta los brazos de su padre echándose a llorar, la indiferencia de su madre le dolía en el alma, era muy raro que se molestara con ella, pero cuando lo hacía era un suplicio, no le decía ni siquiera sus típicas palabras de cariño, era como si el corazón de la detective se convirtiera en hielo.
—Calmada calabaza — susurro muy cerca de su oído el escritor, mientras acariciaba su larga cabellera —Mama solo está un poco molesta, pero se le pasara ¿De acuerdo? Calmada mi amor — la pelirroja, seco sus mejillas mostrando una corta sonrisa —
—Sí, pero tenemos que acomodar sus cosas — suspiro — Sabes, mama tiene razón, no debimos tocar, ni desacomodar nada de ella, la entiendo, pero no me gusta que se moleste — murmuro cabizbaja —
—Bueno cariño, ya lo hecho, hecho esta, vamos a acomodar todos ¿sí? — Acaricio la mejilla de la chica —
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— ¡Vaya! ¿Ese milagro que llegas tan temprano Jefa? — Pregunto sonriente el detective moreno —
—Ahora no Javi — Respondió con evidente enojo la castaña, mientas se colocaba los guantes— Bien Lanie ¿Qué tenemos? — Pregunto entrando a la escena del crimen —
—Hey chica, ¿Qué pasa? — La forense dejo de revisar el cuerpo para poner toda la atención en su amiga —
—Problemas con Castle y Alexis — Comento sin mirar a su amiga — Por favor, no quiero hablar de eso aquí, no ahora — Su morena amiga suspiro asintiendo —
Katherine Beckett podía ser un dulce de miel cuando se lo proponía pero también podía ser tan fría como un tempano de hielo y eso lo sabían muy bien sus amigos, familia y conocidos más cercanos, la castaña siempre se había caracterizado por sus interrogatorios en la comisaria, dentro de la sala Kate se transformaba por completo, lograba intimidar al sujeto en cuestión con solo una mirada sacando una confesión en cuestión de minutos. Pero definitivamente estos últimos días la detective era simplemente insoportable incluso sus compañeros en el trabajo se habían dado cuenta, no sabían si era el exceso de trabajo o algunos problemillas con su ya conocido marido.
—Ok, Beckett ¿me puedes decir que carajos te pasa? — Su rubio compañero dejo las carpetas asentadas en el escritorio de la castaña mientras esta lo miraba confundida — Castle me acaba de llamar, dice que ni siquiera le llamaste para avisarle si llegarías a cenar ¿Qué pasa? — La detective murmuro un "ese cabron" exasperada — Últimamente estas muy alterada, no sé si es por el embarazo o el trabajo —
—Ryan por favor, este no es asunto tuyo — Le contesto levantando sus cosas y metiéndolas en su bolso — No me lo tomes a mal, pero es algo que tengo que arreglar con Rick — Checo la hora — Se me hace tarde para la cena — Sin decir más cogió la bolsa dirigiéndose al elevador sin darle tiempo al detective de despedirse —
Cuando llego al loft el olor a comida recién hecha la atonto, se quitó el abrigo asentándolo en el sofá mientras se dirigía a la recamara dejando su bolso tirado a un lado, se metió al baño abriendo en seguida las llaves de agua llenando la bañera con agua tibia comenzó a despojarse de la ropa para después amarrarse el cabello y sumergirse lentamente en la bañera cerrando los ojos. Aquella era su terapia siempre que estaba molesta un baño con agua tibia aclaraba sus ideas, sabía perfectamente porque estaba molesta y prefirió callar desquitándose con su esposo y su pequeña. Suspiro largamente, tenía que disculparse su comportamiento estuvo mal.
— ¿Cariño? — La voz de su esposo la saco por completo de sus pensamientos —
—Hey — Susurro sonriéndole, el escritor estaba apoyado en el marco de la puerta — ¿Cómo estás? — Extendió su mano indicándole a Rick que la agarrara arrastrándola hasta ella — Perdón — soltó haciendo que el escritor sonriera — Yo…no sé qué me pasa, sé que no debí agárramela contigo ni con la niña — Acaricio el rostro del chico — Perdón —
—Hey cereza — murmuro besando su frente — No pasa nada cielo — se sentó alado de ella afuera de la bañera apoyando el codo en el borde de esta — Te entiendo — Comenzó a acariciar el vientre de la mujer — Sé que es pesado estar todo el día en la comisaria, llegar a casa y encontrar el desastre que hago, las hormonas, te entiendo cariño — La detective le regalo una sincera sonría —
—Me siento gorda — Soltó con los ojos aguados — La único que pienso es en comida, tengo hambre todo el puto tiempo y siento que ya no te gusto —
—Oh cariño — rio — Si supieras las ganas que tengo de sacarte de aquí y llevarte a la cama para hacerte el amor — Aquello hizo que la detective se sonroja violentamente — Pero me contengo, eres la mujer más sexy que he visto en mi vida, eres mi mujer sexy — Se acercó besando sus labios — Claro que te deseo — murmuro aun pegado a su boca —
—A todo esto ¿Dónde está Alexis? — El escrito hizo una mueca —
—No ha salido de su recamara desde que llego del colegio, ya sabes cómo se pone cuando te molestas con ella — Katherine suspiro echando la cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos —
—Dios — Se apoyó en el borde de la bañera levantándose con cuidado — ¿Me puedes pasar una toalla? — Ojos azules cogió la toalla que estaba a su derecha pasándosela a su mujer mientras esta se envolvía con ella — Iré a verla — Se dirigió hasta los cajones sacando un pijama, para después ponérsela y amarrarse el cabello en una coleta — Podrías ir sirviendo la cena, no tardaremos — Rick asintió saliendo detrás de ella —
La detective subió las escaleras a paso lento, repasando una y otra vez lo que le diría a su pelirroja, cuando estuvo en el marco de la puerta, golpeo suavemente llamando la atención de su hija, quien se quitó los auriculares para mirarla detenidamente, Kate pudo notar la hinchazón de sus ojos, pero sobre todo lo rojos que estaba un claro signo de que había llorado toda la tarde, se acercó lentamente a ella que se encontraba en un pequeño escritorio con un bonche de libros realizando sus actividades.
— ¿Cómo te fue hoy en el colegio? — Pregunto cariñosamente la detective, posicionándose detrás de ella viéndola escribir—
— ¿Sigues molesta? — Pregunto con voz cortada —
—Oh cariño — suspiro — Perdóname — Sin decir nada más la pelirroja de levanto de su asiento echándose a los brazos de su madre, soltando las lágrimas que trataba de contener — Ya no llores nena —
—Te vi….tan….molesta, hoy en la mañana…ni siquiera me diste un beso… — Contesto entre sollozos la pelirroja ocultando la cara en el hueco del cuello de la detective — Perdóname…sé que no debí tocar tus cosas, perdón — Aquello logro sacar una sonrisa a la detective —
—Hey, no pasa nada cielo — beso su coronilla, pero Alexis no respondió simplemente se aferró más a ella — ¿Alexis?
—No me gusta que te enojes conmigo — Soltó alzando la mirada para encontrarse con los ojos verdes de su madre —
—Oh mi amor — Acaricio su mejilla — Yo, simplemente reaccione mal, amanecí de mal humor y explote con quien no debía — Suspiro — Ya sabes cosas de embarazadas — Alex sonrió por primera vez en toda la tarde — Ven, vamos a cenar tu padre nos espera — Tomo la mano de su hija la cual se pegó a ella abrazándola por la cintura mientras bajaban — Prometo nunca más molestarme contigo — Susurro cerca del oído de la pelirroja sacándola una sonrisa —
—Hasta que se dignaron a aparecer — Comento el escritor sentado en el comedor con el tenedor en mano a punto de dar el primer bocado —
—Ya veo lo mucho que nos esperaste — Añadió la detective alzando la ceja ocultando su sonrisa — Olvídalo, muero de hambre —
Madre e hija tomaron asiento en sus respectivos lugares de la mesa y comenzaron a disfrutar de su cena entre risas mientras platicaban de sus respectivos días fuera de casa. En efecto la detective moría de hambre ya que acabo con su plato rápidamente para servirse otro, el cual tampoco duro mucho.
—Ahora regreso — Anuncio la castaña levantándose de su asiento para dirigirse a su recamara —
— ¿Arreglaste las cosas con mama? — Pregunto el escritor a su hija cuando su mujer se metió al cuarto —
—Si — Respondió con una sonrisa de oreja a oreja la pelirroja —
—Miren — La voz de la detective hizo que el escritor y la chica la miraron con ojos iluminados, la mujer lleva en la mano los famosos "laser tag" que tanto había buscado en la mañana — Ya que cenaron e hicieron todos sus deberes, me parece que tienen derecho a jugar un ratito — Ambos, padre a hija se levantaron de sus asientos rápidamente para dirigirse a la castaña y abrazarla murmurando un "gracias mama" aunque pareciera increíble habían veces en las cuales Katherine era la única adulta de la casa —
—Alex, cariño, primero lavemos todo esto — Señalo la mesa— Y ya después podemos jugar ¿te parece? — La pelirroja asintió —
—No, no, yo lo hago, ustedes jueguen — Sin pensarlos 2 veces el escritor y la pelirroja se pusieron sus respectivos trajes y comenzaron a jugar ante la atenta mirada de la detective quien sonreía al verlos tan animados —
