Reviews *O*
Koko-chanEvans: Hola, muchas gracias por dejarme un review x3 Síp, los papis de Karasuno serán un tipo guía para estos pequeñines -w- Me alegra que te guste la historia :D y muchas gracias por pasarte. Espero que disfrutes de este capítulo :D
Johan Palma: Hola c: gracias por comentar tan largamente -w- Concuerdo contigo, yo también le soy fiel a mis shippeos c: pero igual respeto las demás parejas -w- Respecto al Tsukiyama, pues, en este capítulo hay algo entre ellos .u. espero que te guste y que no haya quedado extraño. Me alegras diciéndome que te gustó mi forma de escribir c: Sí, no me había demorado en actualizar XD ahora sí, lo siento por eso u.u Espero que te guste si el capítulo c: y no :c si lees mis apuntes ya sabrás todas las cosas que sucederán a futuro :c En fin, gracias por pasarte y por dejarme un comentario :D
JuneIparis01: Hola, gracias por comentar -w- Tranquila, no te impacientes, todo va a su tiempo :3 y gracias, trato de escribir simple y agradable para los lectores :3. Sobre Kuroken e Iwaoi estoy pensando en colocarlos e_e, pero aún no lo sé, puede que aparezcan como puede que no, quien sabe Cx (? Me alegra que te guste el fic y la idea, así que espero que te guste este capítulo :D. Una vez más, gracias por comentar :B
Minka'Sunflowers: Hola x3 Sí, a mí también me gustan este tipo de historias, porque siempre pero SIEMPRE para algo en los viajes grupales XD. La cabaña que describí fue una a la que fui con mi familia pero con ciertos arreglines ;) Jajaja sí xD, estos dos polluelos desesperan a cualquiera :C ! Y sobre este capítulo, quería colocar muchas cosas pero tampoco quería hacerlo taaaaaaaaan largo xD. Espero que te guste y que lo disfrutes, ¡gracias por comentar y leer :D!
TaraKinomiya: Hola :D, sip, no te preocupes que tus reviews llegan a la hora en mi correo. Jajaja sí, todo se arregló y son felices xD... o eso debería pasar. Los papis de Karasuno serán un tipo guía para ellos :3 y sobre el momento en que sepan sus sentimientos, pues, pasarán un montón de cosas antes de eso xD, así que espero que sigas leyendo el fic como lo has hecho hasta ahora .u. Respecto a tus palabras, aw, ¡me haces llorar de alegría! TuT te agradezco un montón que me tengas en tu lista de escritoras favoritas, ¡me alegra mucho! Pero bue, te dejo para que leas este capítulo y a ver si te gusta c: ¡Gracias por todo!
Ale: Hola :B me alegra que te haya gustado la conversación y sí, Daichi y Suga son unos muy buenos padres x3. Aquí está la continuación que espero que te guste :D así que te dejo para que puedas leer y disfrutar x3. Nos leemos más abajo y gracias :D
Belu: Holaa, wow que bueno que te haya encantado *-* y bueno, falta aún para que se confiesen XD. Sobre Daichi y Suga, en este capítulo coloque algo de ellos :3, espero que te guste y que disfrutes las otras parejas que aparecen también n_n. Muchas gracias por comentar.
Hime-chankyu: Holaa .u. me alegro que te guste y que se vea prometida la historia XD. Aquí está el capítulo nuevo :3 así que espero que lo leas y que te guste :D. Muchas gracias por comentar x3
Haikyuu es de Furudate Haruichi.
Viaje de verano.
Noche fría: Con sorpresas.
– A medianoche se cortará la luz.
Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo en ese momento excepto Kageyama, escuchándose de fondo la ducha cayendo en la tina.
– ¿Eh? – exclamaron todos.
– ¿A qué se debe eso, Ukai-kun? – se le acercó desde la cocina Takeda-sensei.
– Según lo que me dijeron, hoy en la mañana se anunció el corte de luz por motivo de un festival.
– ¿Festival? – preguntó el capitán.
– Sí, mañana en la noche se realizará un festival local, por eso, necesitan probar la iluminación que se usará, sin miedo a que haya algún corte de luz en alguna casa.
– ¿Festival? ¡Eso significa… takoyaki!
– ¡Y yukatas!
– ¡Noya-san, veremos a Kiyoko-san en yukata!
– ¡Ryu no adelantes los hechos!
– ¡Pero Noya-san…!
– Ustedes dos, ya cálmense.
– Sí, Daichi-san.
– Aprovechemos de cenar ahora y luego nos vamos a dormir a la hora que corten la luz, ¿está claro?
– ¡Osu!
Informados de la actividad que se realizaría hoy en la noche, retomaron lo que habían estado haciendo antes de ser interrumpidos por el entrenador Ukai.
Quince minutos después salió del baño el setter de primer año, encontrándose con todos los chicos jugando al piedra-papel-tijeras para asignar a las personas que harían el aseo en lo que restaba del viaje. Hinata quien había estado acechando el baño entró al instante en que Kageyama lo dejó, envolviéndolo una sutil capa de vapor junto a un aroma que él muy bien conocía desde hace tiempo. Era la mezcla del champú, acondicionar y desodorante que ocupaba su compañero. No pudo evitar sonrojarse al descubrir de inmediato ese olor, comenzándolo a inhalar inconscientemente.
De alguna forma, sentía que en esa habitación se encontraba solamente él con Kageyama lo que causó que un repentino sentimiento de vergüenza le envolviera todo su ser. Sus mejillas se sonrojaron y su corazón se aceleró. No quería desnudarse, sentía que si lo hacía, de alguna manera se estaría exponiendo al chico de mirada azulina. Y aunque fuera estúpido e infantil, no podría evitar sentirse avergonzado al oler ese varonil aroma. Algo tosco, pero fresco. Como la frescura de un caramelo de menta.
Aguantando inconscientemente la respiración, comenzó a sacarse sus zapatillas y sus lindos y puros calcetines blancos. Luego prosiguió por su short de deporte y su camiseta blanca, ya que tanto como él y como los demás chicos habían llegado al viaje con sus ropas deportivas.
Quedó solamente con su bóxer tan puro e inocente como sus calcetines. Tomó la liga de él para comenzar a bajarlo, pero en el momento en que había empezado alguien desde afuera lo llamó.
– ¡Hinata, pásame mi desodorante! – se escuchó desde el otro lado de la puerta.
– ¡Uwah! – no pudo evitar gritar.
Por reflejo, cubrió sus pechos con ambos antebrazos juntándolos a su expuesta piel, mientras su rostro pasaba de rosado a rojo intenso y sus piernas le temblaban de puro nervio al escuchar esa voz.
Había sido Kageyama.
Respiró hondo en un intento de calmarse, tomando el desodorante del chico que le gusta y abriendo un poco la puerta dejando pasar a una gran y tosca mano en busca del objeto pedido.
Se quedó mirando la mano del chico por varios milésimo de segundos, para luego entregarle el desodorante y cerrar la puerta fuertemente, recargándose en ella mientras llevaba ambas manos a su corazón y cerraba sus ojos para escucharlo, sintiendo como el rostro se le había calentado por toda la situación.
Los latidos de su corazón no quisieron disminuir, por lo que solo optó a dar la llave de la ducha, desvestirse por completo y entrar en ella solo para sentir la cálida agua cayéndole en su cabeza y hombros, relajándolo como buen baño nocturno.
Un rato después de que Hinata había salido del baño la cena ya estaba lista, por lo que todos se aproximaron a la mesa y se sentaron mientras las chicas junto a Takeda-sensei llevaban los platos a cada uno.
La cena era un simple plato de arroz con un poco de carne y verduras, con acompañamiento de varias ensaladas elegidas por gusto de cada uno. Un vaso de jugo para pasar el arroz y el que quisiera un caliente té o café, que solo eligieron las personas más mayores del grupo, Takeda-sensei y Ukai.
Cada uno comió a su ritmo. Rápido como lo eran Kageyama y Hinata o pausadamente como lo eran Tsukishima y Yamaguchi.
En un momento de la cena comenzaron a hablar sobre las actividades que se harían al otro día, quedando asegurado el ir a la playa en la mañana.
Se bañarían y jugarían uno que otro juego como el clásico de partir la sandía o el tiburón en el agua.
Luego en la tarde sabrían qué hacer.
– Y sobre el festival, ¿iremos?
– ¡Nosotros iremos! – dijeron al unísono los admiradores de Shimizu.
– Sería divertido ir – aportó con una sonrisa el As.
– Bien, mañana en la noche iremos al festival – informó el entrenador.
– ¡Osu!
Terminaron de comer a eso de las diez de la noche, por lo que una vez retirados sus platos tanto como sensei y el entrenador se fueron a dormir mandando a los chicos a también hacerlo. Mas todos los jóvenes ahí no tenían sueño aún por lo que algunos se sentaron en el sillón mientras que otros en el suelo o en las sillas del comedor, quedando solo algunos de pie.
– ¡Debemos hacer algo para divertirnos! No ser como viejitos e irse a dormir a las diez.
– ¡Te escuché Nishinoya! – le gritó el entrenador desde la pieza.
– ¿Pero hacer algo como "qué? – preguntó Sugawara.
– ¡No lo sé! Jugar a algo o… aún mejor, ¡contar historias de terror!
– Noya, ¿y si nos pasa algo? – dijo temeroso ante la idea.
– Nada nos pasará Asahi-san. Solo contaremos historias – le respondió sonriente.
– Pe… pero…
– Bien, hagámoslo. No es como si tuviéramos otra cosa que hacer.
– ¡Daichi-san está de acuerdo, así que hagámoslo!
Corrieron la mesita de vidrio a lado del comedor, para luego sentarse todos en el suelo haciendo un circulo mientras se divisaba al líbero del equipo con una linterna en sus manos.
– Nishinoya-senpai, ¿para qué tiene–?
Pero Hinata no pudo terminar de formular su pregunta, ya que alguien había apagado la luz del living quedando todo a oscuras. Pero pronto, solo una luz se dejó ver en esa oscuridad.
Era la linterna que Nishinoya sostenía.
– ¿E-Es… ne-necesario estar con las luces apagadas? – preguntó nervioso Azumane.
– Por supuesto. Las historias de terror no tienen efecto con la luz encendida – le comentó Noya.
– ¿Y qu-qué efecto de-deberían dar…?
– Asustar, ¿qué más? – apuntó al As de Karasuno con la luz de la linterna y luego la colocó debajo de su mentón para auto darse una atmósfera más tenebrosa – yo seré el primero en contar la historia, buaja ja ja – rió macabramente.
El círculo que habían formado era más o menos así.
De izquierda a derecha empezando por Nishinoya le seguía Tanaka, luego Shimizu, Yachi, Hinata, Kageyama, Yamaguchi, Tsukishima, Daichi, Sugawara, Ennoshita, Narita, Kinoshita, Asahi y luego Nishinoya.
En el momento en que se habían apagado las luces, solo cuatro personas dentro del grupo se habían inquietado, siendo Asahi-san, Shouyou, Hitoka y Tadashi. Los demás seguían con su actitud normal esperando el tan "tenebroso" relato de Nishinoya.
Él, luego de aclararse la garganta varias veces y de preparar su relato en su mente, decidió iniciar.
"Esta historia se ha pasado de generación en generación. Es tan terrorífica que cada año se han borrado acontecimientos de ella. Pero yo, aquí, en esta noche, les contaré la verdadera historia, la original.
Se trata de una niña llamada Lucy. Ella tenía un muy buen amigo llamado Edward. Él era de su porte, delgado. Tan pálido como la luna pero a la vez tan oscuro como la noche. Su cabello era rizado, tan negro, que pocas veces se podía diferenciar de la negra noche.
Ambos niños se la pasaban jugando durante toda la noche. Se divertían demasiado. La compañía de cada uno era importante para el otro. Pero una noche, una fría y lluviosa noche, Lucy hizo algo que nunca debió hacer. "¿Por qué no podemos jugar en el día?" preguntó ella, a lo que el chico le respondió simplemente que no. La pequeña insistió tanto, pero tanto, que ¡zas!, de repente se vio acorralada por ese chico.
Ella se asustó de inmediato, pero no por la velocidad con la que la había atacado, sino que por lo feo y horrible que se veía.
Al niño se le había soltado por completo la mandíbula, mostrando unos tenebrosos y salivosos dientes en forma de punta. Las uñas de sus manos se habían colocado como garras de un león y sus ojos… oh… sus ojos estaban completamente negros, salvo el iris que se le había colocado de un amarillo muy fuerte, muy intenso.
La niña como pudo trato de zafarse de él, pero el agarre de ese ser era tan potente que le rasgó los brazos sacándole un chorrón de sangre. El aliento que tenía era tan putrefacto que la niña no aguantó y le vomitó encima, fastidiando aún más a ese ser, desatando toda su furia.
La mató. Le cortó la cabeza, las extremidades. El dorso se lo abrió y comenzó a tirar como loco sus órganos hacía el cielo mientras gritaba palabras en otro idioma.
Porque sí señores, era lo que están pensando.
Aquel niño, era un demonio."
Al terminar su relato le ordenó a Tanaka que fuera a prender las luces, y una vez que lo hizo se mostraron las expresiones de todos ahí.
Dos chicos de tercer año estaban sin ninguna expresión en sus rostros.
El otro chico de tercer año llamado "Asahi" estaba hecho una bolita en su puesto, abrazándose las piernas y escondiendo su cabeza entre ellas.
Yamaguchi Tadashi mantenía un ligero agarre en la chaqueta de Tsukishima Kei, con una expresión de miedo pero que aún así trataba de demostrar valentía. Al otro chico en cambio se le veía una expresión de sueño y aburrimiento total.
Por parte de la carnada del equipo se mantenía agarrado como gato asustadizo del brazo derecho de Kageyama, con los ojos levemente brillosos por querer llorar de miedo. Tobio por su parte se mantenía sereno ante el relato, pero una facción de enojo se hizo presente de inmediato al divisar algo.
La chica rubia del equipo se le veía temblar como un flan, mientras al igual que Tadashi se mantenía agarrada levemente de la chaqueta de Hinata.
Al lado de ella debía estar Kiyoko-san, pero no estaba sino que Tanaka, por lo que Nishinoya se dio cuenta de quien se había levantado del circulo había sido ella.
Tanaka tenía una expresión de emoción ante el buen relato de su compañero, mientras que los otros tres chicos de segundo año se les veían con sueño y cansancio.
– Veo que no todo se asusta–
Pero no pudo continuar, ya que alguien apagó la luz nuevamente.
– Ryu, no apagues la luz aún.
– Yo no fui, Noya-san.
– ¿Qué…? – se le escuchó a Asahi.
– Entonces… no me digas… – hubo una pausa y luego el líbero gritó – ¡Fue el fantasma!
– ¡Wa Noya cállate!
– ¡Tsukki! – gritó casi llorando.
– Ya-Yamaguchi, pesas.
El chico de pecas había soltado del todo al rubio de lentes, solo para lanzársele encima escondiendo su rostro en el pecho del chico y apretar la chaqueta con ambas manos mientras gritaba su nombre.
– ¡Hi-Hinata desapareció! – gritó Yachi ya que se había soltado de la chaqueta del chico.
O mejor dicho, le habían soltado.
– Ka… Kageyama…
Hinata por su parte no había alcanzado a gritar ante el apagón, ya que un chico apodado en el pasado como el "rey de la cancha" había sacado su brazo derecho de entre el agarre que tenía el pequeño, solo para abrazarlo desde su espalda colocando ambos brazos por sobre sus diminutos hombros, atrayéndolo hacía su cuerpo.
– No se dejen engañar. Miren.
De pronto, Daichi-san les mostró su teléfono encendido mostrando la hora.
– Ya son las doce con cinco minutos. Solo se cortó la luz como había dicho el entrenador.
– Que aburrido Daichi-san~ – canturreó Nishinoya mientras trataba de prender las linterna – ¿Eh? Creo que… se le agotaron las pilas a esta cosa.
– ¿Qué hacemos Noya-san?
– Pues, ¡seguir contando historias de terror!
– No, ya es suficiente por hoy. Vamos a dormir que mañana es otro día.
– ¿Eeeeeeh? – dijeron al unísono los de segundo año.
– Vamos, Tanaka y Nishinoya. Algunos aquí ya tienen sueño.
– Está bien~ – aceptaron de mala gana mientras inflaban sus mejillas.
El capitán se levantó del suelo junto con el vice capitán, mientras un asustadizo Asahi ni se movía del suelo.
– Hey Yamaguchi.
– …
– Salte de encima, pesas.
– Lo-Lo siento Tsukki.
El chico se levantó de encima de su compañero, mientras que el otro se apartaba de él y se levantaba de inmediato yéndose directo a la habitación que le correspondía, dejando a su amigo solo en el suelo.
Yamaguchi de inmediato se sintió mal ante el rechazo de su amigo, levantándose de mala gana de su puesto y yendo a la habitación que debía compartir junto con él, sintiendo como los acelerados latidos de su corazón se desvanecían y optaban a una velocidad normal.
Últimamente, el rechazo de su amigo le era más doloroso que antes.
La chica que había dado por desaparecido a Hinata por unos segundos, se levantó con las piernas temblando en dirección de su pieza, chocando con la gran bolita que había en el suelo lo que hizo hacerle mandar un buen grito.
– ¡AHH, ES UN MUERTO!
– ¡DÓNDE! – gritó esa persona con la voz quebrada del susto.
– Ah, es Asahi-san – suspiró un poco aliviada para retomar su andar un poco más segura.
– ¡Uwah! – no pudo evitar gritar al sentir una mano en su hombro.
– Venga Asahi-san, hay que dormir.
– Nishinoya…
Como si fuera una pequeña madre a la cual su único hijo ya le pasaba en estatura, resguardó a Azumane hasta su dormitorio correspondiente, despidiéndose de él y diciéndole algunas palabras para tranquilizarlo.
El chico rapado con un gran bostezo se fue derecho a su pieza, escuchando como el líbero después de asustar al grandulón ahora trataba de calmarlo.
– Así que no se preocupe Asahi-san, que nada pasará.
– Noya…
– Por esta noche, Asahi-san~
– ¡Tanaka! – gritó asustado nuevamente.
– ¡Ryu!
– ¡Ha ha!
Por otra parte, Kageyama seguía aún abrazando al pequeño de cabello revoltoso, lo que hizo dudar un poco al chico.
– Ka-Kageyama… no… ¿no tendrás mi-miedo?
– ¡Por supuesto que no!
– Entonces…. ¿p-por qué me abrazas…?
– ¡Po-Porque tú viniste y me abrazaste!
– ¿¡Yo!?
– ¡Sí, tú!
– ¡Mentiroso!
De repente, el chico dejó de sentir ese cálido abrazo en su espalda, divisando como el otro se paraba y lo dejaba ahí.
– Cállate, maldición.
– Hey, Kageyama.
Y lo siguió hasta llegar a la habitación.
Una vez que se había levantado del círculo que habían estado formando para escuchar la historia de terror de Nishinoya, no vio venir la acción que realizó Daichi –aprovechando la oscuridad de la casa– para acercarse hacía él y murmurarle un "más tarde, en el patio" para luego dirigirse a su habitación como si nada hubiera hecho, dejándolo unos segundos ahí, sorprendido y confundido por lo que le había dicho muy cerca de su oído, mientras que de fondo escuchaba a Hinata hablar con Kageyama optando por entrar a su habitación correspondiente como lo había hecho el capitán del equipo.
Y ahí estaba, esperando por su novio mientras mantenía sus manos afirmadas en la reja de madera mirando lo mucho que había subido la marea del océano a causa de la noche, mientras uno que otro cabello platino se mecía gracias a la fría brisa marina.
No pudo evitar encoger un poco sus hombros por el frío, llevando ambas manos a su boca solo para brindarle un poco de calor mientras que detrás de él escuchaba como la puerta de la cocina hacia el patio era abierta.
Se giró solo para encontrarse con esos ojos tan castaños como el café que tanto le gustaba tomar en las mañanas, observando como el color y brillo le miraban intensos, con suma alegría al verlo ahí.
Se veía lindo. Bueno, daba igual como lo viera, para él siempre se vería bien.
Había salido con su simple chaqueta de Karasuno junto con su corto pantalón de dormir azulino que Suga conocía muy bien.
El pijama de Daichi.
Sugawara de alguna forma se avergonzó al ver la ligera ropa que traía su novio, creyendo que él había exagerado en colocarse un chaleco de lana crema junto a un largo pantalón azul claro, desviando sus angelicales ojos de los de Daichi.
– Koushi.
Aunque llevaban un año juntos, como amantes, aún no era suficiente tiempo como para que su corazón no saltara ante su nombre ser pronunciado por la grave voz de su novio. Le ponía nervioso escuchar su nombre de pila, ya que Sawamura solo lo hacía cuando estaban ellos dos solos, y cuando pasaban ciertas cosillas entre ellos.
– Koushi.
Estando dentro de su mundo, no se dio cuenta de lo cerca que se encontraba el castaño frente a él.
– Dai… chi…
Susurró débilmente mientras que una de sus mejillas era acariciada por la morena mano del capitán, apenas rozándola por la blanquecina piel de su novio que duró apenas dos segundo en su color natural, ya que había reaccionado de inmediato a su tacto, sonrosándose lindamente solo para regalarle una tierna vista al chico de piel morena.
A Daichi le encantaba cuando Sugawara se colocaba ese chaleco de lana. Le encantaba lo tierno y puro que se veía, cómo un ángel, su ángel. Siempre que lo veía con él puesto algo en su estómago se removía y cobraba vida. Sí, aquellas lindas mariposas.
Pero es que era tan hermoso que muchas veces se tuvo que cuestionar si su relación con él era real o era un vil sueño de su inconsciente. Pero era real, demasiado bello y real.
Y ahí estaba, regalándole su lindo rostro sonrosado mientras que sus pardos ojos le miran con cuidado, sin entender su comportamiento y el porqué de esta reunión.
– Daichi, qué… ¿qué hacemos aquí?
Dios, y su voz. Su voz tan sutil y dulce. Le volvía loco y le hechizaba. Le hacía enamorarse aún más de él.
Y esos ojos tan inocentes. Gracias a ellos muchas veces terminaban haciendo otras cosas. Sí, de esas cosas.
Pero todo era culpa de Suga, por ser tan inocente y hermoso, que causaba en él unas ganas tremendas de tomarlo y corromperlo, llevarlo al mundo de los adultos.
Pero había algo más que le gustaba de él, aparte de su apariencia cándida y hermosa. Su forma de ser, tan amable y comprensivo.
Aún recordaba la primera vez que había hablado con él. En el salón, primer año de preparatoria. Agradecía a todos los Dioses existentes por haber puesto a Suga como compañero suyo.
– Koushi…
Con su otra mano le tomó de su mejilla restante y le alzó un poco su angelical rostro.
– Daichi…
– Lo siento Koushi, pero… necesito besarte…
– ¿Q-Qué dices Daichi?
Primer objetivo cumplido: Hacerle sonrojar como una manzana madura.
– Quiero besarte Koushi, ¿me dejarías?
– N-No te a-acerques…
Segundo objetivo cumplido: Colocarlo nervioso.
– Solo uno, ¿está bien?
– Daichi…
Tercer y último objetivo cumplido: Besarlo tiernamente.
El beso fue tan delicado y suave que ambos sintieron como el calor se les acumuló por debajo de sus ojos.
El capitán apenas había rozado sus labios con los del vice capitán, sintiendo el cálido toque mientras el tiempo a su alrededor daba la sensación de detenerse y de ir más lento.
Deslizó sus tibios dedos por la nuca del peli platino, enredando ese sedoso cabello entre sus dedos sintiendo de inmediato el dulce aroma de ellos a causa del movimiento, haciéndolo suspirar sobre los suaves labios de su novio.
Suga por su parte se relajó ante el toque y comenzó a mover serenamente sus labios contra los de Daichi. El moreno no demoró nada en corresponder el beso, moviendo con delicadeza su boca contra el de piel nívea.
No subieron de intensidad el beso, por lo que se mantuvieron en ese ritmo hasta que sus cuerpos les exigieron separarse en busca de oxigeno.
A Daichi le encantaba besar a Koushi. Con solo un toque de esos carnosos labios él quedaba maravillado y algo embobado. Mas la única persona que podía verlo actuar de esa forma era Sugawara, lo que causaba en él algunos aires de grandeza y poder.
– ¿Qué? – le preguntó sonriendo el más bajo.
– Nada. Solo pensaba en lo hermoso que eres – dice mientras desliza una mano por esa sonrosada mejilla.
– ¡Daichi!
– Vamos, no te avergüences – sonrió y lo atrajo hacía él – Eres hermoso, Koushi.
Sugawara volvió a sentir como el calor se acumulaba en sus mejillas mientras que sentía como su novio le pasaba sus brazos por sus hombros, abrazándolo y apegándolo más a su cuerpo. El setter no hizo más que acomodar su rostro en el cuello de su pareja mientras el calor de él traspasaba su chaleco de lana, adormeciéndolo un poco cerrando sus ojos y disfrutando del momento.
Daichi por su parte afirmó su mentón en el sedoso cabello mientras lo abrazaba contra él, sintiendo la fría brisa del mar en su rostro.
Desde el fondo se podían escuchar claramente las olas, más ellos las ignoraron al estar dentro de su mundo compartido.
Les gustaba estar así. Juntos, los dos solos.
Hace más de media hora que no podía conciliar el sueño.
En el momento en que casi se había dormido, va y el chico de pecas le pega una patada nada suave en sus canillas. Ante el golpe y el dolor, abrió los ojos rápidamente dispuesto a reclamarle, pero se encontró con que su amigo estaba plácidamente durmiendo con una sonrisa en su rostro.
Una boba sonrisa.
Lo dejó pasar y se dio vuelta solo para darle la espalda, mas en el momento en que lo hizo recibió de su amigo un notable puño en su espalda.
– ¡Yamaguchi!
Le reprendió suavemente en medio de la oscuridad, girando su rostro, viendo como el chico seguía aún durmiendo. Tsukishima solo se frotó sus sienes en molestia y trato de sentarse en su futon, pero un fuerte agarre se interpuso en lo que quería hacer, de nada más ni nada menos que de Yamaguchi.
Agarró la mano del moreno y la dejó sin delicadeza alguna al lado del chico número doce. Se sentó en su futon y observó toda la habitación encontrándose con que Daichi-san ya había vuelto del baño –supuso él.
Bostezó tapándose la boca con una de sus manos pero de inmediato un extraño sonido llegó a sus oídos, dejándolo a la mitad del bostezo.
Tomó sus lentes y se los colocó solo para observar como su compañero de al lado hacía movimientos extraño con su dorso.
Como que saltaba, igual a cuando uno se asusta por algo.
"¿Qué le pasa?"
Lo movió un poco, dejándolo de frente hacía él, divisando unas pequeñas y brillantes lágrimas en el contorno de sus ojos.
Se sorprendió un poco –solo un poco– y recordó las veces en que habían dormido juntos cuando pequeños, en donde siempre Yamaguchi tenía pesadillas y él tenía que despertarlo y calmarlo.
Suspiró.
– Que flojera. Oi, Yamaguchi.
Comenzó a mecerlo suavemente igual a como lo había hecho cuando pequeño.
Su voz se escuchaba monótona y con sueño. Un poco más ronca de lo normal pero con un sutil tono de tranquilidad.
– Oi Yamaguchi, despierta.
– Tsu…
– Oi.
– Tsu-Tsukki…
Las lágrimas comenzaron a caer.
– Hey.
– Tsukki…
– Estoy aquí. Despierta.
El chico de pecas tenía una expresión de dolor en su durmiente rostro, mientras las lágrimas se resbalaban por sus mejillas como si fueran gotas de lluvia viajando por un liso cristal.
Tsukishima no pudo evitar que su corazón se le acelerara, ya que las veces que lo había despertado mientras lloraba, el chico despertaba gritando o hipando por el llanto.
Continuó meciéndolo mientras escuchaba como pronunciaba débilmente su nombre.
Minutos después despertó sin gritar pero con una expresión de horror que nunca antes le había visto el rubio de lentes.
Tadashi no se resistió por nada, por lo que al ver al rubio se lanzó a sus brazos desesperado a causa del mal sueño que había estado teniendo. Ante el abrazo imprevisto, ambos chicos cayeron acostados en el futon del más alto, sintiendo el ahogado llanto de su amigo en su camiseta con el fin de no despertar a nadie en la habitación.
Tsukishima se quedó quieto mientras su amigo le agarraba con fuerza su camiseta, mirando el techo sintiendo como un extraño calor lo envolvía en su pecho, justo donde estaba Yamaguchi afirmado.
Inconscientemente, por actuar de su cuerpo, llevó una mano a la cabeza del chico y comenzó a revolverle su liso cabello mientras sentía aún al chico llorar.
– ¡Tsu-Tsukki!
Le acarició tan gentilmente –muy extraño en él– la cabeza, que causó en Yamaguchi una extraña sensación. El chico se sintió de alguna manera protegido por el rubio alto. Sintió que podía llorar todo lo que quisiera y que nadie lo molestaría porque Tsukishima estaba con él.
Sí, el toque le causo seguridad.
Comodidad.
Gusto.
– Tsukki…
Escuchó su nombre con tranquilidad, por lo que infirió que el chico ya estaba calmado.
Trató de separarlo de su cuerpo mas no pudo al sentir el fuerte agarre en su camiseta, por lo que solo suspiró y deslizó su mano de la cabeza del chico hasta su espalda, dejándola ahí reposando.
– ¿Hacer esto te calma?
– Y-Yo…
– Ahh… está bien, da igual.
El corazón de Yamaguchi se aceleró como un tren, no entendiendo nada de lo que estaba ocurriendo con Tsukki.
Estaba actuando extraño. Extrañamente muy gentil y amable.
Él por su parte cerró sus ojos y trató de dormir.
Tenía mucho sueño.
– ¿Sugawara-san…?
– Uh… Ennoshita, lo siento. ¿Te desperté?
– No, no se preocupe.
– Mnn~… frí-fríjoles con arroz…
– ¿Y eso?
– Es Tanaka – suspiró el chico de segundo.
Sugawara había vuelto a la habitación luego del encuentro con Daichi en el patio, por lo que a oscuras se dirigió hacia donde estaba su futon junto al de Kageyama y Ennoshita.
– Espera Sugawara-san.
– ¿Qué pasa?
Como pudo observó la mano de Ennoshita por entre la oscuridad, apuntando hacia su futon, encontrándose con alguien ya acostado ahí.
Extrañamente se sintió nervioso ante eso, ya que en la habitación no había nadie que se había quedado sin futon y tampoco era como si un chico de la otra habitación se había infiltrado, ya que todos habían entrado a sus respectivas piezas.
Entonces, ¿quién era? Takeda-sensei estaba cerca de la entrada durmiendo. ¿Alguna de las chicas? No, ninguna de las dos haría este tipo de cosas.
¿¡Entonces quien era!?
– Es Hinata.
– …
– Se acostó en su futon, Sugawara-san.
– ¿Eh?
Confundido, miro con atención y por debajo de las sabanas se encontraba un pequeño bulto anaranjado encorvado mientras sostenía algo con ambas manos.
Con cuidado destapó un poco al pequeño y lo que vio le causó tanta felicidad que no pudo evitar esbozar una gran sonrisa en su rostro.
– ¿Sugawa–?
– Ki-Kiyoko-sannnn~ – lloriqueó el chico rapado mientras se daba la vuelta en su futon.
– ¡Ha ha, Tanaka habla entre sueños! – rió y sonrió el vice capitán.
– Sí, no se calla nunca – se quejó Ennoshita – ha estado así desde un buen rato.
– No se le puede hacer nada – dijo dirigiéndose hacia el futon vació al lado de Nishinoya.
– ¿Sugawara-san?
– Dormiré aquí. No pasa nada, solamente no quiero moverlo y molestarlo.
– Oh.
– Buenas noches – le dijo recostándose.
– Sí, buenas noches.
Próximamente / Mañana: Calurosa y celosa.
– ¡Así se hace Tsu-ki-shi-ma! – gritó Tanaka.
–¡Hi-Hi-Hinatadurmióconmigo! – le gritó rápidamente a su capitán.
– ¡Estúpido Kageyama! – gritó molesto yéndose de ahí.
– ¡Chicos, no se adentren mucho al mar!
– Hey, ¿te gustaría dar una vuelta con nosotros?
– ¿Eh?
– Tsukishima, debes cuidarlo.
¡Hola a todo el mundo x333 ~ !
Sí, lo sé, me demoré DEMASIADO en traer este capítulo. ¿Motivos? No fue la inspiración porque para esta historia mi cabeza esta desbordada de ideas :D, simplemente fue algo que a todos nos ha pasado :c Corte de internet :B
Aún así les trate de traer un capítulo bien largo (eso espero porque en word eran 15 pág) y espero que les haya gustado y que le hayan quedado ganas de leer más x3~
Esta fue mi primera vez escribiendo Daisuga y Tsukiyama, y trate de escribir algo súper leve de Asanoya, ya que aún no estoy muy segura de si escribir o no de esta pareja. Espero que no haya quedado raro cada momento en las parejas XD, pero si hay Ooc o algo fuera de lugar no duden en decírmelo.
La próxima actualización no creo demorarme, a lo máximo tres días e_e más no. Así que esperen pacientemente .u.
Aún así les pido mil disculpas por no poder actualizar u-u pero era algo que estaba fuera de mi alcance. También me disculpo si es que hay alguna falta de ortografía :3.
En fin, espero que les haya agradado el capítulo y que no les haya aburrido XD
Nos leemos en la próxima actualización. ¡Muchas gracias por leer :D!
Nos vemos.
Atte: ChiisanaOjou
