¡Y aquí estamos! ¡Con actualización en el cumpleaños de Chibi-chan *O* !

Sé que les había prometido que este capítulo no tardaría en llegar, pero, se demoró como alrededor de cuatro meses -si, pueden asesinarme.

Las causas de porqué tanta demora fue gracias al liceo, ya que al estar en último año se me complica el hecho de que tenga que sacarme buenas calificaciones y eso. Pero ya he vuelto, y conmigo vienen muchas más historias y la continuación de ésta ;D.

Espero que recuerden esta historia, yo solo les diré que mi objetivo es terminarla mucho antes de que empiece la segunda temporada de este hermoso anime para así poder escribir muchas cosas más.

Les pido sinceras disculpas ante tan larga espera, y pues nada, que los disfruten tanto como yo lo hice al escribir c:

Aviso: Posible Ooc, no estoy segura, si encuentran que hay no duden en decírmelo ;D

Haikyuu es de Furudate Haruichi.

¡Disfrútenlo!


Viaje de Verano

Mañana: Calurosa y celosa.


Comenzó a abrir sus ojos lentamente en aquella habitación, mientras que de fondo se hacían escuchar los pequeños y suaves silbidos de los pájaros, entonando una sutil melodía agradable para la mañana. Quiso girar su cuerpo hacia el lado izquierdo mas algo lo envolvía por sobre su cintura y estómago, quitándole su total libertad para moverse como quisiera. Levantó un poco las sábanas del futon para descubrir que cosa era la causa de su restricción corporal, encontrándose con un blanco brazo rodeándole solo la mitad de su cuerpo. La mano, –un poco más pequeña que la suya– lo sujetaba de su camiseta blanca por sobre su estómago con fuerza, sin dejarle libertad alguna, por lo que Kageyama, de inmediato, se asustó y giró su cabeza hacia el lado al cual le estaba dándole la espalda, encontrándose con una cabellera naranja muy revoltosa hundida y apegada a su espalda, descansando plácidamente sin saber sobre el agarre que le había impuesto al número nueve de Karasuno y la cercanía que tenía hacia ese mismo chico.

Kageyama se puso rígido de inmediato al ver a Hinata durmiendo serenamente al lado suyo, apegado a su espalda, por lo que no supo si lo mejor sería gritar a todo pulmón y recriminarle sobre su cercanía al chiquillo o separarse de él silenciosamente y dirigirse hacia otro lugar de la cabaña, menos su futon.

Decidió la opción dos, separando el débil brazo del chico de su cuerpo y moviéndose lentamente dentro de su futon para salir sin hacer ningún ruido, escuchó la voz de alguien de repente lo que hizo que su cuerpo se paralizara de inmediato debido el susto.

– Kage… yama… he he.

Había sido Hinata. Al instante, dirigió su atención hacia el chico y verificó que estuviera dormido, viendo como sus ojos estaban relajadamente cerrados y su rostro sereno, por lo que sí, estaba dormido.

Con el corazón casi saliéndosele por la boca y un fuerte calor adornándole las mejillas, continuó su misión y salió tanto como del futon y de la habitación en total silencio, escuchando leves murmullos de Tanaka y uno que otro sonido sin sentido de Nishinoya.

Bien, todos estaban dormidos.

– Oh Kageyama, buenos días.

Una vez fuera de la habitación no pudo evitar girar su cuerpo de forma sospechosa, como si estuviera saliendo de un asesinato realizado por él, encontrándose con unos castaños ojos achocolatados que pertenecían al capitán de Karasuno.

Suspiró aliviado.

– Buenos días, Daichi-san.

– ¿Qué pasa con esa actitud? Me miras como si te hubiera encontrado haciendo algo realmente malo, ha ha. – río tratando de suavizar la expresión del chico.

– No-No es nada…

– Hum… claro. – le responde no tan seguro.

– De verdad no es nada, no se preocupe.

Pasa por al lado de Daichi-san en dirección a la cocina con movimientos muy tiesos, causándole gracia al capitán al ver a su lindo kouhai comportarse de manera nerviosa ante él. No era para menos, si apenas ayer había conocido su secreto de que estaba enamorado de Hinata –aunque realmente no es tan secreto eso ya que todos se dan cuenta–.

Decidió soltar un largo suspiro y con una sonrisa sencilla en su rostro siguió el paso del setter oficial de Karasuno, solo para hablar con él y saber que era lo que lo tenía tan nervioso.

¿Habría pasado algo con Hinata?

– Vamos Kageyama – el nombrado sacudió su cuerpo ante el llamado gentil de su capitán y se giró lentamente para mirarlo. – Puedes contarme que fue lo que ocurrió.

– No es nada Daichi-san, ya-ya se lo dije–

– Mentiroso, estás temblando como una gelatina – suspiró cansado – vamos, puedes hablar conmigo. Se supone que este viaje era para relajarnos, no colocarnos más nerviosos de lo que ya estamos por el campeonato.

– Lo sé…

– ¿Entonces…?

– Y-Yo… no, no sé como ocurrió…

– ¿Qué cosa? – de inmediato, percibió que Kageyama le daría a conocer algo importante.

– Y-Yo… – su rostro estaba demasiado colorado y su corazón le palpitaba tan rápido que le daba hasta miedo sentirlo ahí dentro de su pecho – Yo… yo…

– Puedes decirlo, Kageyama. – le colocó una de sus manos en su hombro derecho para darle más confianza y seguridad.

– ¡Hi-Hi-Hinatadurmióconmigo!

Lo gritó tan rápidamente que si no fuera porque el capitán tenía buenos sentidos, no le hubiera entendido nada de aquella situación. Algo incrédulo por la rapidez de los acontecimientos que habían ocurrido en tan solo una noche, observó como el número nueve de su equipo temblaba de puro nervio ante la revelación que le había dicho, y como su cara se tornaba aún más roja de lo que ya estaba, desviando sus azules ojos de los propios castaños chocolate que tenía él. Daichi lentamente retiró su mano del hombro del chico y volvió a suspirar lo que hizo sobresaltar un poco a Kageyama.

– ¿Y sucedió algo aparte de eso?

– No… no lo sé. No creo, ¡ni siquiera sé cuando Hinata se colocó al lado mío!

– ¿Qué Hinata qué…?

– Y-Yo creo que él se colocó a mi lado… ya que en donde estaba Hinata debería de haber estado Sugawara-san, no él.

– ¿Suga? Eh… – pronunció dándose cuenta de algo.

– ¿Daichi-san?

– No, nada – le sonrió sinceramente – Y bueno, ¿Cuál es el problema aquí?

– ¿Problema? – pronunció incrédulo – ¡Qué Hinata durmió a lado y yo no le hice nada!

– ¿Qué?

– Na-Nada…

– Kageyama…

.

.

.

Mientras que Kageyama tenía una conversación íntima con el capitán de su equipo, al mismo tiempo ocurrían otros hechos en las habitaciones de los chicos. Nishinoya quien se había despertado para ir al baño, algo adormilado, caminó por su habitación y sin darse cuenta pateó en uno de los costados a Tanaka, despertándolo y comenzando una mini pelea de lucha libre entre ellos ante tal accidente, despertando a todas las personas de esa habitación. Sugawara junto con Takeda-sensei los separaron mientras que Hinata apoyaba a ambos senpais mientras inventaba algunos gritos para animarlos aún más, pero al final fueron separados como debían.

Nishinoya entonces se dirigió hacia el baño encontrándose con que Kageyama y el capitán estaban parados en la cocina conversando de quién sabe qué cosa, saludándolos a ambos para luego entrar y descargar lo que había comenzado a darle un suave dolor en su vejiga.

Luego de terminar salió en dirección a la habitación de Asahi-san para despertarlo, abriendo lentamente la puerta de la pieza y buscando con sus chocolates ojos al chico de cabello largo, encontrándose con una situación tan comprometida entre ambos chicos que no dudó ni un segundo en ir a buscar a Tanaka y a los demás chicos de su habitación solo para molestar a ese alto chico antipático que tenía el equipo.

– ¿Qué sucede Noya?

– Vamos Tanaka, solo sígueme.

Llegaron a la entrada de la pieza de Asahi-san y Nishinoya silenciosamente le apuntó aquel futon en donde ambos chicos de primer año estaban durmiendo, juntos. Tanaka no pudo evitar esbozar una gran sonrisa de burla en su moreno rostro y lo próximo que ocurrió despertó a todo el mundo, hasta a las chicas que dormían en otra habitación aparte.

– ¡Kyuuuuuuu! ¡Tsukishima y Yamaguchi son novios! – gritó como si se tratara de una chica molestando a sus compañeros de clase.

– ¿¡Qué es este alboroto Tanaka!? – le gritó el entrenador algo malhumorado por despertar de golpe.

– ¡Tan solo mírelos! ¡Están durmiendo juntos!

– ¡TSU-TSUKKI!

Aterrado Yamaguchi se separó del pecho de su compañero y amigo de la infancia, ya que había estado durmiendo con su cabeza afirmada en él mientras que la mano izquierda de Tsukishima lo tenía agarrado de su delicada cintura, atrayéndolo más hacia su cuerpo.

Ante los gritos de todos en el lugar, Tsukishima simplemente ignoró y con su mano aún sujetando a Yamaguchi, giró su cuerpo para quedar frente a su amigo pecoso y así seguir conciliando del sueño.

– ¡Así se hace Tsu-ki-shi-ma!

Volvió a molestar Tanaka mientras que Nishinoya de fondo hacía sonidos como "kyu" o "chuu" solo para molestar al nuevo par de tórtolos que se había formado en el equipo.

Daichi quien se encontraba en la cocina junto con Kageyama hablando, al escuchar los gritos no dudó en ir a la habitación, encontrándose con tal espectáculo armado por los menos revoltosos del equipo –nótese el sarcasmo– sacándolos de la habitación solo para retarlos de la manera en que él sabía hacerlo, asustando a los chicos y haciendo que ambos agacharan cabeza. Sugawara quien también se había levantado a ver tal desorden le pidió a Daichi que no los retara tanto, que solo era una broma que siempre solían hacer, apaciguando en solo segundos el enojo de su novio y capitán del equipo.

Y es que Daichi Sawamura cuando se trataba de Koushi Sugawara, era de carne débil.

Hinata de inmediato saludó a todos los que estaban en el pasillo y cuando vio a Kageyama, se le acercó y lo saludó de manera tan alegre como solía hacerlo siempre, sonrojando al más alto por el simple hecho de encontrarlo "tierno", extrañando de inmediato al más bajo ante tal actitud esquiva.

¿Le había hecho algo?

Como todos ya estaban despiertos ante el escándalo que habían armado ambos chicos de segundo año, comenzaron a moverse para preparar las cosas que llevarían a la playa ya que el día anterior a la hora de la cena habían acordado de ir en la mañana de este día a la playa. Eso sí, tomarían desayuno en la cabaña y luego se irían a la playa, aunque de todas formas el mar les quedaba a solo algunos metros de su estadía.

Tomaron desayuno tranquilamente y una vez terminados cada uno agarró sus cosas y se dirigieron hacia el mar.

– ¡Kageyama, te reto a un duelo!

– ¿Qué quieres ahora?

– ¡El que llega último al mar tendrá que comprarle un helado al otro! ¡Desde ahora… ya!

– ¡O-Oye, eso es trampa!

Ambos chicos de primer año corrieron hacia el mar mientras que desde atrás les seguían los demás chicos del club.

– Tan molestos como siempre.

– Tsukki… – de pronto, su amigo pecoso lo llamó.

– ¿Hm?

– Yo… qu-quería disculparme por lo de esta mañana. Te... te hice pasar un mal rato, ¿no es así? – rió nervioso tratando de tranquilizar su semblante.

– Que molesto. – fue toda su respuesta.

– O-Oh… claro. – sonrió tratando de esconder esa facción de dolor que quería mostrar su rostro.

Le había dolido su respuesta y no solo él lo sabía, Sugawara quien iba caminando detrás de ellos acompañado de Daichi había escuchado todo entre ellos dos, dándose cuenta del mal trato que recibía el pequeño de primer año.

Ya hablaría con ambos.

– ¡Chicos, no se adentren mucho al mar! – les gritó Takeda-sensei al dúo extraño que ya había llegado al mar.

– ¡Sí! – respondió Hinata de vuelta.

Una vez elegido el lugar en donde se ubicarían, el entrenador enterró dos grandes quitasoles, colocando sus toallas estiradas debajo de ellos para así correr y adentrarse al refrescante mar que los llamaba desde el primer día que habían llegado, comenzando una pelea de salpicaduras por aquí y por allá.

– ¿Por qué diablos tienen que ser tan energéticos estos mocosos? – preguntó refunfuñando el entrenador mientras a su lado tomaba asiento sobre una toalla sensei.

– Son jóvenes después de todo. – le dijo con una sonrisa.

Cabe destacar que todos se habían colocado sus trajes de baños correspondientes, dejando expuesta la piel de sus dorsos algo trabajados, algunos más marcados que los demás como lo eran Asahi-san, Tanaka y Daichi-san. Cada uno tenía un traje de baño acuerdo a su personalidad, por lo que nadie tenía uno tan llamativo o tan sombrío. Las chicas se habían demorado en llegar ya que tenían que cambiarse, pero una vez que llegaron todos los chicos dejaron de jugar en el agua y las miraron como si fueran el centro de atención en ese lugar.

– ¡Ki-KIYOKO-SAN!

Ambos chicos fanáticos por la mánager gritaron su nombre emocionados al verla en un bikini de color púrpura ceñido a su buen cuerpo mientras que la pequeña de Yachi-san vestía un bikini verde que también salía a resaltar sus atributos como chica, llamando la atención a uno o más chicos que rondaban en la playa.

Hinata sin perder el tiempo miró de inmediato a Kageyama para saber su reacción ante las chicas, encontrándose con que observaba profundamente con esos ojos azul mar a la chica de primer año de cabello rubio. No pudo evitar sentirse muy molesto, por lo que entre sus manos agarró una buena porción de agua salada y se la tiró de lleno en el rostro.

– ¡Tú...! ¿¡Qué haces idiota!?

– Nada realmente – le dice con los brazos cruzados sobre su pecho y haciendo una mueca con su boca.

El chico de cabellos azulinos simplemente lo dejó pasar ya que quería tratar de compartir las menos palabras posibles con aquel chiquillo. El recuerdo de haberlo visto dormido al lado suyo, apoyado en su espalda y que para rematar agarrado de su camiseta, lo tenía muy fresco en su cabeza por lo que de solo recordarlo su rostro se comenzaba a calentar y no por culpa del sol, sino que de vergüenza y en parte rabia por no haberse dado cuenta antes y así haberle hecho algo "inconscientemente", por lo que no quería nada que tuviera que ver con Hinata por ahora.

Se salió del agua encaminándose hacia donde estaba sensei con las chicas y el entrenador, sentándose al lado de Yachi para así poder recibir sombra de uno de los quitasoles.

– ¿Cómo estaba el agua? – le preguntó de repente Yachi.

– Bien, te recomiendo que vayas y así te refrescas un poco.

– ¡Bien!

– Eh…, Yachi-san…

– ¿Sí? –la chica giró su rostro para poder mirarlo.

– Tú… ¿¡quépiensasdeHinata!? – lo preguntó tan rápidamente que la chica no logró entenderle.

– ¿Qué cosa? No logré entenderte, ha ha.

– ¿Qu-Que tú… qué piensas de Hi... Hinata?

– ¿Hinata? – repitió el nombre – no lo sé, ¿a qué te refieres?

– ¡Na-Nada!

Se levantó de golpe intranquilo por la pequeña conversación que había tenido con la chica, sin saber el porqué le había preguntando sobre Hinata así tan de repente. A paso de robot se dirigió hacia el mar nuevamente, ensimismado en su mundo, que no se dio cuenta que chocaría con dos lindas chicas que iban a cruzar frente a él.

– Oh, lo siento. – se disculpó como todo un caballero.

– No te preocupes – sonrió una de las chicas –no es na… nada…

– ¿Hm? – murmuró confundido ante la mirada extraña que estaba recibiendo.

– Hey, hey – la otra se acercó un poco más a Kageyama y le envolvió uno de sus brazos en contra de su cuerpo – ¿Cómo te llamas?

Pero antes de que pudiera responder algo, gritos desde el mar se hicieron escuchar.

– ¡Así se hace Kageyama!

– ¡Nos salió todo un ligón! – acompañó Nishinoya al chico rapado.

– ¡Cá-Cállense! – les grito de vuelta Kageyama.

– ¿Y bien? ¿Cómo te llamas?

– Y-Yo…

La chica acercó un poco más el brazo de Kageyama hacia su cuerpo, haciéndole sentir levemente sus suaves y blandos pechos de lo cual el joven ni se inmutó, por lo que respetuosamente les dijo que se largaran –sí, respetuosamente.

Una vez que las chicas se fueran de ahí un tanto indignadas al encontrarse con un tipo pesado y egocéntrico –Kageyama– éste volvió a su andar y se introdujo a la fría agua de mar, refrescándose ante el bochornoso calor que se sentía en la playa. Mas algo le golpeó delicadamente en su cabeza, siendo una pelota inflable de esas que siempre se venden en la playa. Se giró de inmediato hacia la dirección que le había llegado, encontrándose con un cabizbajo Hinata.

– ¿Qué te sucede idiota? – le habló normalmente, más nunca creyó lo que sus ojos verían en ese instantes.

– ¡Kageyama eres un idiota! – le gritó molesto, saliéndose de inmediato del mar y yéndose hacia quien sabe qué lugar.

– ¿¡Ah!? – fue todo lo que pudo formular una vez que el chico se saliera del agua. – ¡Oi, Hinata!

– Kageyama, en verdad que eres un idiota – le comentó Sugawara suspirando.

– ¿Eh?

– Eso no se hace – le recriminó Nishinoya.

– ¿Qué cosa? ¡No entiendo nada!

– Kageyama… – murmuró su nombre mientras negaba con su cabeza el As.

– Ve tras él – le sugirió el capitán.

– ¿Ah? ¿Qué haga qué?

– Síguelo, es una orden – no, no era una sugerencia.

– E-Esta bien.

Todos los del club, incluyendo a las chicas y a sensei junto con el entrenador observaron como el chico de metro ochenta salía del agua en dirección por donde se había ido el pequeño corriendo, suspirando todos ante aquella retarda reacción.

– Dios, ¿por qué los hiciste tan lentos? – comentó el capitán cansado de toda la ingenuidad que se tenían ambos chicos.

– Por algo estamos aquí, ¿no?

.

.

.

La hora del almuerzo no tardó para nada en llegar por lo que todos comenzaron a recoger sus cosas para devolverse a la cabaña y así poder almorzar, pero, aún Kageyama y Hinata no volvían, por lo que tanto como Sugawara y Takeda-sensei estaban comenzando a preocuparse por los chicos.

– Tranquilos, ya deberían estar viniendo para acá. – les calmó el entrenador mientras cerraba uno de los quitasoles.

– Pe-Pero ya llevan varias horas desaparecidos, ¿y si les pasó algo? – exclamó inquieto sensei.

– Te dije que estuvieras tranquilo – le palmeó un hombro Ukai – Ya regresarán, de verdad.

– Ukai-kun…

"¿Eh? Aquí hay algo extraño" Pensó Sugawara mientras miraba a ambos adultos sosteniéndose las miradas.

– Si no llegan antes de la hora del almuerzo a la cabaña, Suga y yo saldremos a buscarlos, así que esté tranquilo sensei – le aconsejó Daichi.

– Está bien.

Terminaron de guardar sus cosas en cada bolso y dispuestos a devolverse a la cabaña, se dieron media vuelta y comenzaron su andar.

Pero, como si hoy fuera el día oficial de hablar con extraños, tres chicos se movieron en dirección hacia las chicas del club y una vez cerca comenzaron a hablarles.

– ¡Hey tú!

Yachi-san fue la primera persona en darse vuelta.

– No, no, tú no. La otra persona que va a tu lado.

Shimizu se dio vuelta esta vez con una expresión serena reflejada en su rostro.

– No, no, quise decir el chico a tu lado – apuntando al chico al lado derecho de Yachi quien se dio vuelta al escuchar y sentir que era señalado – ¡Sí, tú!

– ¿Q-Qué se te ofrece? – las chicas continuaron su andar mientras que los padres de Karasuno detenían su andar al ver a uno de sus hijos en posibles problemas.

– Pues, ¿te gustaría dar una vuelta con nosotros?

– ¿Eh?

– ¡Vamos será divertido! – le sonrió dulcemente.

– No… no creo que pueda…

– ¿Por qué? ¿Tienes novia?

– N-No…

– ¡Entonces no hay problema!

Sugawara en ese momento quiso intervenir pero al ver que más atrás venía Tsukishima quiso ver su reacción ante la petición que le estaban haciendo los chicos a su amigo de la infancia.

– ¡Vamos, no te pongas tan tímido! – fuertemente le agarró la muñeca izquierda al chico de cara pecosa.

– ¡Yamaguchi! – gritó entrando en pánico Sugawara.

– ¡Tsukki! – el aludido solo gritó ese nombre por reflejo al verlo pasar a su lado, quien al girar su rostro para observar la situación simplemente siguió su camino y le murmuró algunas palabras a Tadashi.

– Haz lo que quieras, no tiene nada que ver conmigo.

En ese momento, el pobre chico de ojos jade sintió su mundo caer y ser destruido de la forma más vil que existiera en este planeta. Sintió como su fuerza de voluntad se quebraba en mil pedazos como un plato al caer al suelo, dejando de poner la poca resistencia que le estaba colocando al chico y agachando su cabeza en claro desánimo.

– ¡Vamos a divertirnos!

– ¡Hey, Yamaguchi te dijo que no quería!

– ¡Suga!

– Mentira~ dijo simplemente que no podía, no que no quisiera.

– ¡Suéltalo!

– ¡Suga, cálmate primero! – lo agarró de la cintura en un abrazo impidiéndole a que actuara más.

– Lo siento, pero, no puedo salir con ustedes.

De un empujón pudo zafarse del agarre que le había impuesto el chico, por lo que agarrando firmemente sus cosas contra su cuerpo corrió en dirección recta hacia la cabaña pasando deliberadamente por el lado izquierdo de Tsukishima, quien no tuvo ninguna reacción tanto positiva como negativa al verlo.

– ¡Suga!

El chico de cabellera platina como la luna se zafó del agarre con que su novio lo había detenido, caminando a grandes pasos hasta plantarse frente al alto rubio que le ganaba de estatura por varios centímetros, solo para alzar su mano derecha y regalarle una sonora y fuerte cachetada en una de sus mejillas, tanto así que sus lentes cayeron a la arena y su pómulo quedó sonrojado por el fuerte impacto, sin siquiera inmutarse a sentir dolor alguno.

– ¡Idiota, debes cuidarlo!

– Lo sé, pero lo hago a mi manera.


Próximamente / Tarde: De compras y caminatas por la playa.

– ¡El gran rey!

– ¡Chibi-chan! y... ¿¡Tobio-chan!?

– ¡Oh! ¡Mira Asahi-san! ¡He sacado buena fortuna!

– ¿Ah?

– ¡Discúlpate con Yamaguchi!

– Sugawara-san, se lo digo con respeto, pero no se entrometa.


¡Hasta aquí hemos llegado con la actualización de este día!

Trate de hacer el capítulo un tanto largo en compensación a mi falta de respeto hacia ustedes por dejar el fic por varios meses, ¡así que espero haber hecho un buen trabajo!

Cualquier duda que tengan, sugerencia, o crítica son siempre bienvenidas c:

Si tienen algo en mente que quieran ver en este fic no duden en decírmelo y yo ahí encajo todo con mis ideas ;D

Una cosa, las chicas no aparecerán mucho ya que trataré de centrarme más en los chicos y :o ¿¡Qué habrá querido decir Suga con que algo extraño sucedía entre Ukai-kun y Takeda-sensei? ¡Y Tsukishima! ¿A qué carajos se refiere con que cuida a Yamaguchi pero "a su manera"? ¿Hinata por qué se habrá molestado? –es un poco obvio pero eh– Y ¿¡es enserio!? ¿¡Colocaré a Oikawa con Iwa-chan en este fic!?

Pues, nos leemos el próximo fin de semana.

Cuídense mucho y coman todas sus verduras ;D

Atte:ChiisanaOjou