Hola otra vez! nwn

En éste capítulo llega España! yay! ^o^/ ejemfavor de leer las partes de España con acento españolejem bueno ewe este capítulo me agrada bastante; espero que también les guste a ustedes! nwn

Disfruten!


-Ay… -Se lamentó.- ¿Dónde se supone que tengo que ir? –Miró su reloj.- Ya es cerca de mediodía y no encuentro a España en ningún lado…-

Se quitó la chaqueta, presa del calor. No esperaba que la Roma de esa dimensión fuera tan calurosa. Se acomodó el cuello de la camisa, y siguió caminando.

-¡Eh lindo!-

Volteó hacia un café y sonrió. En las mesas de afuera, había un par de chicas sentadas, tomando limonada, la cual le parecía tentadoramente helada a él.

-Buon giorno. –Se acercó hacia ellas, con una gran sonrisa en el rostro.- ¿Por qué me habrán llamado tan bellas señoritas?-

Ambas se rieron, de una forma coqueta. Él sonrió otra vez. Seguía siendo tan bueno con las damas aún en otra dimensión completamente diferente.

-Anda; -dijo una.- Ven, acompáñanos.

-Me encantaría. –Respondió.- Pero tengo un compromiso; -se rascó la nuca.- Y me avergüenza decirlo, pero voy tarde, y estoy completamente perdido.

-Ah, va bene. ¿A quién buscas?

-¿Eh? Pues… ¿Conocen a los hermanos Vargas?-

Las chicas se vieron entre sí y soltaron una risa pícara.

-Ah; -dijo una.- ¿Te refieres a Lovi y Feli? –Él asintió.- Pues no estás perdido; viven a dos cuadras. Aunque… Feliciano está en Alemania de vacaciones… Lovino está solo en casa.

-Oh, no hay problema. –Él sonrió.- De hecho es a Lovino a quien busco.

-¿Lo conoces?

-Bueno; yo también me apellido Vargas. Soy Flavio, Flavio Vargas.

-Oh… -La chica lo examinó de arriba abajo con la mirada.- Pues se nota el parecido familiar… -Le sonrió.

-Lo sé. –Dijo Flavio.- Aunque yo suelo ser más popular con las damas. –Ambas chicas se rieron, coquetamente.- Bueno, ciao principesas, nos vemos luego.

-¡Ciao!-

Flavio corrió calle abajo, hasta llegar a la que según esas chicas le habían dicho era la casa correcta. Antes de tocar el timbre se lo pensó dos veces. España le dijo que según las investigaciones los países de esa dimensión eran sus opuestos. ¿Cómo sería Lovino? Sólo esperaba que no fuera una bestia caníbal…


-¿Otra conferencia? Chigi… ¡¿Qué tú y el come-patatas creen que estoy libre todo el tiempo?! Maldición; ¡Está bien! ¡Veré que puedo hacer! Eh; Veneciano; ándate con cuidado por la tierra de las patatas. Sí, sí. …ajá; -Escuchó el timbre.- Debo irme, alguien quiere algo. Ajá, ajá, ciao.-

Lovino dejó el control de la televisión en el sillón; y se estiró al levantarse. El timbre seguía sonando como loco.

-Maldición; ¡Ya voy!-

Al abrir el timbre no supo qué decir.

Frente a él estaba un sujeto muy parecido a él pero…. ¿Rubio? Llevaba jeans de diseñador; una playera negra, y una chaqueta blanca encima; además de una palestina rosa y lentes de sol del mismo color.

-Eh… -Dijo el extraño. –Hola.-


España estaba tranquilamente sentado en su sala; comiendo un par de churros.

De repente sonó el teléfono.

-Hola; habla España…

-¡ESPAÑA BASTARDO! ¡VEN A AYUDARME!-

El español tuvo que alejar un poco la bocina por el grito.

-¿Romano?

-¡¿QUIÉN MÁS?! ¡NO TE QUEDES AHÍ IDIOTA TOMATE; NECESITO TU AYUDA!

-Vale, vale; ¿Qué pasa? ¿Qué es todo ese ruido?

-¡HAY UN RUBIO OXIGENADO EN LA PUERTA DE MI CASA QUE SE PARECE A MÍ! ¡DICE QUE ES YO PERO DE OTRA DIMENSIÓN!

-¡Oye! –España escuchó una voz muy parecida a la de Romano del otro lado de la línea. -¿Cómo te atreves a decir eso? ¡Esto es 100% natural!

-¡NI NICKY MINAJ TE LA CREE, ESTÚPIDO! –España escuchó como si Romano le hubiera lanzado algo a esa persona. -¡VEN A AYUDARME CAZZO!

-¡Joder; ya te oí! –El español suspiró.- Estoy ocupado; Romano, necesito alistarme para la próxima conferencia; Francia me llamó diciendo que Inglaterra quiere vernos…

-¡ESTÁS A UN TREN DE DISTANCIA IMBÉCIL! ¡¿TÚ ESTÁS FELIZ ATASCÁNDOTE DE PAELLA MIENTRAS QUE YO TENGO QUE QUEDARME AQUÍ CON UNA COPIA AFEMINADA DE MI MISMO?!

-Vale; vale… Voy para allá.-

Romano colgó, aún con un tomate en la mano; tratando de darle a ese loco teñido cuando se asomara por la ventana.

-Oye; por favor; déjame hablart…- Flavio recibió un tomatazo en el rostro.- ¡Puaj! ¡Si me dejaras explicarte…!

-¡NO HAY NADA QUE EXPLICAR! –Gritó Romano.- ¡LARGO DE AQUÏ!-

-Eh… -Flavio suspiró.- De acuerdo…-

Lovino sólo pudo ver como el tipo de la cabellera rubia se alejaba de su ventana; con una expresión sumamente triste.

-¿Qué demonios? –Pensó.- Quizá… Deba ir por él… No, no. Dijo que era de otra dimensión ¡Otra dimensión demonios! ¡No debo seguir a un loco! Aunque se veía triste… ¡Maldición! ¡Maldito sea el endiablado momento en que escucho a mi conciencia!-

Se dirigió afuera; y volteó hacia todos lados, pero ni rastro del oxigenado. Después de caminar un par de cuadras, lo vio sentado en una banqueta; tratando inútilmente de limpiar su chaqueta de tomate.

-Esta cosa es de tintorería… -Se lamentaba mientras se la volvía a poner. Suspiró.- Mi hermano tiene razón…Soy un fracasado… Robo uno de esos transportadores; llego a esta dimensión y mi yo alterno me corre de su casa a tomatazos… Qué día…-

Lovino se sentó a su lado.

-Oye… -

Flavio volteó a verlo.

-¿Qué quieres?

-Yo… -Se aclaró la garganta.- Bueno… Disculpa. Creo que no debí lanzarte tomates antes de preguntar…-

-Descuida…-dijo Flavio.- Supongo que también debí explicarme antes de que me lanzaras tomates…-

Ambos se rieron. Entonces Flavio levantó la mirada, y sonrió. Se levantó.

-¡Ah, España! ¡Por fin te encuentro!-

Lovino se levantó también, y miró a la persona a la que se acercó Flavio.

Ese… ¿Era España?

Tenía un mechón de pelo blanco en el fleco. Tenía el pelo largo y amarrado con un listón púrpura. Usaba una camisa negra desabrochada y pantalones del mismo color. Además; su ceño estaba completamente apagado; como si nunca hubiera hecho una expresión en toda su vida.

-¿E…España?-

"España" lo miró y después miró a Flavio; en especial a ese líquido rojo que había en su chaqueta, y sus ojos rojizos por las lágrimas.

-¿…Qué le hiciste…?

-¿Eh?-

-España, ¿De qué hablas?-

El español sujetó la camisa de Flavio, mostrándole a Lovino las manchas.

-Esto.-

Soltó a Flavio, -de hecho lo empujó al piso.- y se acercó a Lovino, apretando peligrosamente los puños. Lovino se hizo hacia atrás poniendo sus manos entre ellos.

-O-oye. –Dijo- Yo no le hice nada; eso sólo es…-

-Cállate.-

Lovino sintió ver estrellas cuando el primer puñetazo llegó a su rostro. Y las luces se apagaron por un momento cuando su cabeza llegó al piso.

-¡Hey España espera!-

Pero no le hizo caso a Flavio. Lovino apenas alcanzó a reaccionar, y se cubrió con sus brazos cuando el pie de "España" iba a conectar contra él.

No sintió nada…

Cuando se levantó vio a el España que él conocía sujetando al otro "España" contra el suelo.

-Joder; Romano, ¿Te metes en tantos problemas si no me tienes por aquí? –Dijo.

-Cállate bastardo.- Aunque no lo iba a decir en voz alta; Lovino se sentía bastante aliviado de no haber sido machacado a pisotones.

Pero de repente; "España" empujó a España y se lo quitó de encima. Ya lo tenía contra el piso; y cuando Lovino iba interferir Flavio se le adelantó.

-¡ESPAÑA, DÉJALO EN PAZ! ¡ES UNA ORDEN!-

El español pareció haber sido controlado mentalmente. Soltó de inmediato a el otro español y se puso al lado de Flavio. Éste lo riñó.

-Vaya; podrías estar en Armani comprándome cosas y en lugar de eso decides venir a hacer todo un caos.

-Disculpe…-

-Bueno; -Flavio sonrió.- Mientras sigas siendo un buen subordinado puedo pasar por alto este incidente; ¿Va bene?

Lovino, quien estaba ayudando a Antonio a levantarse, casi suelta al español de la sorpresa. Se acercó a Flavio.

-¡¿España es tu subordinado?!-

Flavio asintió. –Ajá. Fue un regalo de cumpleaños de mi hermano menor. –Se lanzó al cuello de dicho español.- ¿Verdad que es lindo?-

Romano no sabía si reírse o vomitar. –Sí…-balbuceó.- Increíblemente lindo…

-Venga; si tan sólo tú fueras tan cariñoso también…. –dijo Atonio. Quién se rió al sentir la mirada asesina del italiano.-

Flavio se rio también.

-Bueno; -dijo.- Podemos discutir esto del amor entre jefes y subordinados después. –Se dirigió de vuelta a casa de Lovino.- Por ahora tengo que decirles algo. A ambos.-

Antonio y Lovino intercambiaron miradas. Después siguieron a Flavio y a "España".


-Mattie… ¿Qué estás esperando? ¡No puedes dejar a un héroe congelándose afuera!-

América había ido a casa de su gemelo, pues éste le había pedido si podía darle un aventón a la conferencia; e el americano había decidido que era más heroico acompañar a su hermano durante las vacaciones que sólo siendo su chofer; por mucho que el canadiense se quejara.

-Bueno;-dijo América.- Ya que al parecer no vas a abrirme…-

Sacó de su bolsillo el duplicado de las llaves de la casa de Canadá –que había hecho sin permiso por cierto- y abrió la puerta.

Sin embargo, al entrar y caminar por la sala y el comedor; no encontró rastro de su hermano.

-¿Canadá? Eh… ¡¿Matthew?! ¡¿Dónde estás?!-

Entonces sintió como el piso comenzaba a temblar bajo sus pies.

-¡¿Pero qué?!-

Su oración fue cortada por el sonido de una terrible ráfaga que parecía liberarse por toda la casa. América suprimió las ganas de gritar; al ver un círculo azulado brillante; abrirse justo frente a él. El sonido del viento se volvía cada vez más atronador; mientras el portal crecía, y parecía atraer a las cosas sueltas que estaban a su alrededor; Cuando llegó a lo que parecía ser su tamaño máximo, de unos dos metros, el viento dejó de soplar furiosamente; y sólo se mantuvo como una pequeña brisa que sólo tenía la fuerza de alborotar el cabello del americano.

-¿Qué… es esto?... –Se preguntó América.

Cuando iba a tratar de tocar ese extraño objeto, una mano salió del golpe del portal; y Alfred no pudo evitar el gritar cuando esa mano lo sujetó.

-¡¿QUÉ DEMONIOS?!-

Cuando iba a golpear a la extremidad que lo sujetaba; una cabeza también se asomó por el portal.

-¿Eh? ¿¡Mattie?!- Exclamó el americano.- ¡¿Qué estás haciendo ahí?!

El canadiense no le contestó. Sacó su otra mano; y Alfred vio que sujetaba una especie de brazalete; con una placa del mismo color y brillo que el portal, insertada en él.

-Escúchame Alfred; -La voz de Canadá era extrañamente determinada.- No tengo mucho tiempo; necesito que…-

Otra mano surgió del portal; esta vez sujetando a Matthew del hombro; y atrayéndolo hacia sí. América se apresuró a jalar de su hermano; impidiendo que esa persona se lo llevara.

-¡¿Estás loco Matthew?! –Exclamó.- ¡Voy a sacarte de ahí!

-¡Espera Alfred! ¡Necesito que le lleves esto a Inglaterra cuando lo veas! –Le puso el extraño brazalete en el pecho.- ¡Por favor!-

El americano tomó el artefacto con una mano; y lo dejó caer a su lado.

-Si quieres que Inglaterra lo tenga ¡Tú se lo vas a tener que dar!

-¿Qué?-

Alfred sujetó a su hermano del hombro con una mano; y con la otra golpeó directamente en la muñeca a la persona que lo tenía atrapado. Soltó uno, dos, tres puñetazos, hasta que finalmente soltaron a Matthew. Ambos hermanos cayeron al suelo por inercia; y cuando Alfred alzó la mirada sintió que se le ponía la piel de gallina.

Del portal surgió otra persona. Con cabello rubio y largo; atado en una coleta de caballo. Llevaba un uniforme de policía canadiense y un palo de hockey en una mano.

-¡DEVUÉLVEME A ESE TIPO!- Gritó a Alfred.

Antes de que pudiera salir completamente del portal; Canadá se apresuró a tomar el brazalete; y pulsando la placa que había en él; el viento volvió a rugir; y el portal comenzó a cerrarse. Matthew gritó a Alfred que se sujetara; y cuando ambos lo hicieron; el portal pareció cerrarse más rápido; aunque esa persona seguía luchando por salir.

-Maldita sea… -dijo. Ya no había suficiente espacio.- ¡MALDITA SEA!-

Su último grito se ahogó cuando el portal se desvaneció completamente.

Los dos hermanos se quedaron ahí, sentados en el piso; tratando de recuperarse de la escena.

-¿Qué…? –Alfred sentía que ya tenía grabada esa pregunta en la boca.- ¿Qué fue eso?-

Matthew apretó con fuerza el brazalete entre sus manos.

-El comienzo.-


Ay vaya; casi matan a golpes a Lovino y casi secuestran a Matthew... estos 2p... jeje, en el próximo capítulo se reunirán todos los países para hablar acerca del ataque asiático a Inglaterra, el cuasi secuestro canadiense y los portales extraños. Además de tener un invitado especial que pondrá las cosas un poco más claras nwn

Hasta la próxima! (^w^)/