Reviews :3


LucetNovae: ¡Hola! Muchas gracias por leer, por comentar y por seguirme, ¡me haces muy feliz! Respecto a las parejas me alegra que sean bienvenidas c: Sobre tus preguntas, algunas serán respondidas en este capítulo y otras más adelante. Espero que te guste mucho este capítulo como te ha gustado el fic, ¡y que lo disfrutes porque me encantó como me quedó! Saludos y gracias por comentar.


TaraKinomiya: Hola~ Ay, ¡me encantan tus reviews! Te agradezco mucho que siempre comentes UwU me das muchas ganas para seguir escribiendo. Pero buano, respecto al review, síp Tsukishima está comportándose muy mal con Yamaguchi. Kageyama, ay Kageyama, no es que tuviera pensamientos lujuriosos con Hinata –noclaroqueno- pero si se hubiera dado cuenta antes, hmm… no lo sé xD. Jajaja abue-takeda, no lo había pensado así. Sobre la duda de qué pasó con Hinata y Kageyama cuando éste último lo fue a buscar, sale en este capítulo. Lamento mucho hacerte odiar más a Tsukishima, no es mi intención –ohsi?,quiénsabe- Y ¡síp! En este capítulo saldrán Oikawa e Iwaizumi, aunque… bueno, espero que te guste este capítulo. Disfrútalo, lo escribí con mucho amor~ Jajaja, ¡saludos y gracias por todo!


Kaixkasu: ¡Hola! Te agradezco un montón que me ames XD, espero que te guste este capítulo y también la aparición de Oikawa con Iwaizumi. Te agradezco también el hecho de que siempre comentes. Me alegra recibir reviews tuyos y saber el tanto amor que me tienes(? Jajaja, gracias y disfruta el capítulo. Saludos y besos :$


Ilsel: Holaaa, lamento mucho que se haya demorado tanto la actualización u-u pero lo importante es que al fin llegó. Me alegra que te haya gustado y lamento igual si estuvo muy confuso xD. Estaba apurada para subirlo así que no lo recibe tan profundamente. Espero que te guste este capítulo. Gracias por dejarme un review c: ¡saludos!


Minka'Sunflowers: ¡Hola y no mueras Dx! Siento que eres mi senpai en esto así que por favor no mueras u-u. Para mí, Kageyama siempre pero SIEMPRE será un despistado en temas de amor y relaciones sociales xD. En este capítulo hay un momento de estos dos que me encantó como quedó, pero no sé si será de tu agrado. El Tsukiyama, joder… ha sido la pareja más montaña rusa que he escrito(?, quiero decir, Tsukki se está comportando extraño, no lo sé.
Espero que disfrutes leyendo este capítulo, a mí me encantó como quedó aunque siento que me faltó revisarlo más aún –nunca hago revisiones profundas xD- Muchas gracias por tus fuerzas, sí, tienes razón, ¡el año ha pasado demasiado rápido! Saludos, fuerza también para ti, muchos abrazos y aww, gracias por los girasoles *u* ¡Nos leemos pronto! ¡Gracias por comentar siempre!


¡Hola a todos!

Debía actualizar ayer, pero, no tuve mucho tiempo que digamos –tareas, unas malditas y feas tareas– pero hoy les traigo la actualización.

El capítulo en sí me gustó mucho como quedó, pero siento que aún le falta más revisión de la que le hice xD. Se aclararán algunas cosas, aparecerán personas nuevas que OJO, la pareja de Oikawa e Iwaizumi la escribiré como IwaOi, ya que prefiero a Iwaizumi como seme~ –ayayai es que Iwa-chan de seme es tan sensual–

Y eso, nada más que decir. Posibles Ooc, o situaciones no muy bien entendidas(?

En fin, ¡Disfrútenlo!

Haikyuu es de Furudate Haruichi.


Viaje de Verano

Tarde: De compras y caminatas por la playa.


Habían vuelto a la cabaña ya por lo que tanto como las chicas junto a sensei y el entrenador Ukai comenzaron a preparar el almuerzo que constaría ese día.
Al llegar, Tsukishima de inmediato se metió al baño para ducharse sin preocuparse por el estado en que estuviera Yamaguchi, haciendo enojar más aún a Sugawara. Junto simplemente dos toallas, una para el cuerpo y la otra para secar su cabello y se adentró sin ni siquiera mostrar algún gesto de arrepentimiento o culpabilidad al haber sido golpeado por el segundo setter de Karasuno.

Los demás chicos se dirigieron corriendo aún con los trajes de baño puestos a la habitación en donde dormían Tanaka y Nishinoya, comenzando una ardua partida de Monópoli que Takeda-sensei había llevado para entretenerlos dentro de la cabaña.

En ese mismo momento el capitán se dirigió hacia su habitación para cambiarse de ropa y guardar la que llevaba puesta, topándose con un desanimado Yamaguchi recostado en su futon, envuelto hasta la nariz por las sábanas en un intento en vano de ocultar las lágrimas que se deslizaban por sus pecosas mejillas; sintió una opresión de inmediato en su pecho al ver a casi uno de sus hijos así, por lo que sin perder tiempo salió de la pieza y buscó a Sugawara.

– Suga.

– ¿Sí?

Se encontraba ayudando en la cocina.

– Esto… Yamaguchi – nombró al chico a la vez que apuntaba con su mirada la habitación de donde había salido recién.

– ¿Pasa algo? – con una expresión entre de susto y preocupación dejó de hacer lo que estaba haciendo y secándose las manos se dirigió hacia la habitación seguido por su novio.

– Cuando entré estaba ya así – le susurró en el oído una vez posicionados en la entrada de la pieza – es mejor que hables con él.

– Lo sé, lo iba hacer de todas formas más tarde – le dijo con una amarga sonrisa – bien, ve tu y ayuda en la cocina.

– Está bien – le regalo una de esas sonrisas picaronas que a veces le mostraba, sonrojando de inmediato el pálido rostro del chico.

– Tonto, ya anda.

A la vez que Daichi se iba a la cocina a ayudar, él se adentró a la habitación y cerrando la puerta tras de sí, se dirigió hacia el futon abultado y comenzó a llamarle para poder conversar con él.

– Yamaguchi… Hey Yamaguchi…

– ¿Sugawara-san…?

– Sí, soy yo – le sonrió dulcemente – ¿Qué sucede? Si quieres hablar puedes hacerlo conmigo.

– Yo… y-yo… – de inmediato, su voz comenzó a distorsionarse ante las lágrimas que caían de sus ojos – ¡Sugawara-san!

Se levantó de su futon en busca de sumo apoyo, abrazando por reflejo al sub-capitán. Éste sin dudarlo, envolvió entre sus brazos ese cuerpo que era más alto que el suyo pero que ahora se veía tan frágil, estrechándolo en un reconfortante abrazo mientras que el pequeño de primer año se aferraba con desesperación al cuerpo de él, dejando escapar toda esa pena y dolor que había sentido desde hace varios días atrás –incluso antes de realizar este viaje– al sentir el rechazo absoluto de su alto amigo, que si bien daba la sensación de que siempre fue así, pues en realidad hace solo unos días que había comenzado a rechazarlo de verdad.

Ver a Yamaguchi en ese estado originó más rabia en Sugawara de la que ya le tenía a Tsukishima, que se prometió internamente hablar con éste una vez terminado con Tadashi.

Sin hablar, estuvieron un buen rato en esa posición en total silencio, escuchándose solamente los débiles quejidos del pecoso. Sugawara de alguna forma sentía el dolor de Yamaguchi, la desesperación de no entender por qué razón el rubio lo trataba así y de por qué no lo cuidaba como era debido. Eran amigos de la infancia ¿no? Generalmente esos amigos de casi toda la vida se cuidaban mutuamente, sin siquiera dudarlo, pero en este caso el único que cuidaba a quién era Yamaguchi, era el único que mostraba sumo interés hacia la amistad que tenía con Tsukishima. ¿Pero y él? De solo mirar el comportamiento que había estado teniendo hacía Yamaguchi daba la sensación de que con él o sin él en su vida, nada cambiaría. Era como si le daba igual la compañía de Tadashi; no le importaba en lo absoluto lo que le pasara. Y eso era lo que le daba rabia a Sugawara, que no lo cuidara como era debido, que se mostrara desinteresado hacia su amistad con el pecoso; de verdad que quería gritarle algunas cosas a ese alto chico.

Idiota.

– Suga-wara-san… yo… a- a mí me gusta Tsu-kki… me… me gusta mucho… pe-pero él…

Suga quien en ese momento estaba adentrado en su mundo pensando sobre qué cosas le diría a Tsukishima, se sorprendió al escuchar lo que Yamaguchi había comenzado a decirle. Nervioso, lo sostuvo aún más fuerte en sus brazos esperando a que soltara más de esos sentimientos reprimidos.

– Y-Yo… Tsukki… me gusta… pe-pero él ni si-quiera me ve co-como un amigo…

– No digas eso Yamaguchi…– comenzó acariciarle su sedoso cabello en un gesto maternal – Tsukishima so-solo es… un idiota.

– ¿Sugawara-san…?

– N-No me prestes atención – le sonrió débilmente a la vez que éste alzaba su vista para mirarlo – Es solo que… me da demasiada pena verte así ¿sabes?

No había podido aguantar más, sus ojos habían comenzado a descargar toda la frustración y pena por ver así a Tadashi.

– Tsukishima no sabe nada… no sabe lo que se está perdiendo… – secó las lagrimas traicioneras que habían salido de sus ojos con el dorso de su mano y continuó hablando – En la playa, justo después de que volvieras a la cabaña corriendo, yo… le di una cachetada a Tsukishima.

– Su-Sugawara-san…

– No te enojes ¿sí? – le dijo ya más calmado – Pero fue porque me enojé demasiado al ver que no hizo nada para alejar esos chicos de ti. Cuando le grité que debía cuidarte, él lo único que me dijo era que lo hacía a su manera, pero ni siquiera me dijo eso mirándome a los ojos. Y eso me dio más rabia aún porque sentí que simplemente me lo había dicho para que lo dejara tranquilo.

– …

– Pero no quiero hablarte de esto para deprimirte más. Lo que quiero decir es que Tsukishima está teniendo un comportamiento muy ambiguo, para nada de claro. Debe haber una razón detrás de por qué se está comportando así contigo.

– No lo creo – comentó con una triste sonrisa – siempre ha sido así, pero ahora último es más que antes. No lo sé… debe haberse… aburrido de mi ¿no lo cree? – le dice con una sonrisa forzosa en su rostro.

– ¡No digas eso! – le reprocha – Son amigos de la infancia, los amigos así nunca se aburrirán del otro.

– Sugawara-san es muy amable – le dice mientras comienza alejarse lentamente de él – gracias, pero las cosas con Tsukki no son así.

– ¡Hey Yamaguchi!

Pero no recibió respuesta del chico, quien se había levantado de su lado para salir de la habitación dejando al de hebras platinas con las palabras en la boca sin alcanzar a decirle algo.
Ugh, si tuviera a Tsukishima en ese mismo instante.
Y como si tuviera poderes mágicos, a tan solo segundos de que Yamaguchi dejara la habitación, entró el alto rubio con solo una toalla situada en sus caderas mientras que la otra la tenía en el cuello para que las gotas en su cabello no le mojaran el dorso.

Sugawara de inmediato se acercó hacia él echo furia, encarándolo mientras que éste sin decir algo se vestía, colocándose un pantalón gris deportivo junto a una playera de mangas cortas de color negro igual que sus lentes.

– Hey Tsukishima, necesito hablar contigo.

– …

– Tu comportamiento de hoy ha estado molestándome. Me he fijado en cómo has tratado a Yamaguchi; déjame decirte que no me gusta para nada eso.

– …

– Si tienes algún problema con él o alguna otra cosa, te recomiendo que se lo digas claramente porque Yamaguchi está sufriendo demasiado por culpa de tu comportamiento confuso.

– …

– ¿No dirás nada? ¿Siquiera te importa lo que estoy diciéndote?

– …

– ¡Tsukishima! – no se aguantó y lo tomó del cuello de la playera para hacerlo girar y quedar frente a frente.

– ¿Qué quiere que diga exactamente? ¿Qué "lo siento"? – le dijo mirándolo desde arriba.

– ¡Quiero que te disculpes con Yamaguchi!

– Sugawara-san, yo realmente no quiero hablar de esto con usted.

– ¡Entonces aclara las cosas con él!

– Ah… – suspiró y lo miró seriamente – Se lo digo con respeto, pero no se entrometa. Sé lo que hago.

Con esto dicho, se soltó del agarre del sub-capitán y se dirigió hacia quien sabe dónde.


.

.


"Estúpido Kageyama" pensó por décima vez dentro de su cabeza mientras sentía la frescura de las olas del mar llegarle al rostro, empapándolo y dejándolo con una débil capa salada sobre su cuerpo.
Sabía que el lugar que había elegido para tranquilizarse y enfriar su cabeza no era el mejor, es más, era peligroso, pero sabía que por eso mismo las personas alrededor suyo no irían hacía allá por lo que podría estar solo todo el tiempo que quisiera.

Hace ya horas que estaba situado en ese lugar, sin mover un músculo de su cuerpo, pensando, recordando, gritando de rabia internamente. Pero es que aunque ya hubieran pasado alrededor de tres horas, el recuerdo de las chicas hablándole a Kageyama, coqueteándole y toqueteándolo, le hacía hervir la sangre. Para rematar, como idiota que era respecto a estos temas se había quedado hablando afanadamente con las chicas mientras que de fondo Tanaka-senpai junto a Nishinoya-senpai le gritaban palabras de aliento. "¡Ugh idiota, idiota!" ¿Es que acaso realmente no se había dado cuenta de por qué le había tirado agua en la cara? ¡Era más que obvio! Le había molestado ver como esas chicas se le habían acercado con claras intenciones perversas. Y él, muy idiota siguió conversando con ellas. ¡De verdad odiaba lo lento y despistado que era a veces Kageyama! En temas de voleibol era un genio, pero cuando se trataba de relacionarse con personas era un total idiota.

Lo odiaba, en estos momentos no quería ni ver su fea –atractiva– cara.
Además también estaba lo de Yachi. No pudo evitar recordar lo pegado que se le quedó mirando una vez que había llegado junto con Shimizu-senpai a los quitasoles, causándole más que rabia un sentimiento de tristeza en su pecho.

Como ahora.

Cuando notó que Kageyama se había quedado casi hipnotizado mirando a Yachi, un sentimiento de vacio le llenó por completo su pecho, a la altura de su corazón; se sintió como si hubiera sido abandonado. No sabía muy bien cómo expresarlo, pero había sido un sentimiento frio, como solitario, triste. Y aquel sentimiento le había subido hasta la garganta, formando un nudo muy parecido al que se había formado en su estómago. Un nudo que le dolía, un nudo por aguantarse las extrañas ganas de llorar que le habían llegado.

Como ahora.

Sintió como levemente sus ojos comenzaban a humedecerse más de lo normal y como su corazón comenzaba a palpitar nervioso ante el recuerdo que incluía a Yachi, su compañero de equipo, por lo que juntando más sus piernas a su dorso y abrazando sus rodillas con ambos brazos, escondió su rostro para que así nadie se diera cuenta de él.

Y en ese momento recordó, recordó la conversación que había tenido con Sugawara-san el primer día de viaje, ósea, ayer por la tarde.

"No quiero confundirte, pero es verdad Hinata. Te aseguro que a Kageyama le gustas tú"

"Si tan solo fuera verdad lo que usted dice Sugawara-san" pensó mientras apretaba fuertemente sus labios en un intento de reprimir esas ganas de llorar, de calmar ese horrible dolor en su garganta.

Cuando de repente escuchó a la razón de porqué tenía ganas de llorar.

– ¡Hinata! ¡¿Qué estás haciendo en ese lugar!? ¡Sal de ahí!

Joder, más de dos horas buscándolo y el idiota estaba entre una zona rocosa en donde las olas llegaban con más fuerza de lo normal. Al momento en que lo vio asustado corrió hacia él y le gritó de inmediato que se saliera de ahí; no era un lugar seguro, para nada de seguro.

Vio como el chico alzaba su rostro de entre sus rodillas y le miraba con una extraña expresión, a la vez que susurraba su nombre.

– Kageyama…

– ¡Qué estás haciendo! ¡Ven!

Y como si se tratara de un pequeño de cinco años, le extendió la mano en señal de ayuda para poder sacarlo de ahí sin ningún rasguño. Hinata miró esa grande mano un buen rato, dudando de si debería agarrarla o no, hasta que al final optó que sí y la tomó como si de una princesa se tratase mientras se levantaba y salía lentamente de esas grandes y saladas rocas, con cuidado de no resbalar y hacerse alguna herida.

Se sonrojó de inmediato al sentir el calor corporal de la grande mano de Kageyama, y más aún cuando ésta alcanzaba a envolver por completo la suya, cambiando radicalmente ese sentimiento de soledad, esos latidos de tristeza, en un sentimiento de calidez y palpitaciones nerviosas que una persona normal enamorada tendría.

Porque sí, estaba enamorado de Kageyama.

– ¡Idiota, que estabas haciendo ahí! ¡Ese lugar es muy peligroso! – le reprochó de inmediato mientras le sostenía aún la mano – ¡Quien hubiera sabido si te resbalabas y caías al mar!

– ¡No te pongas así! ¡A final de cuentas es tu culpa!

– ¡¿Mi culpa!? ¿De qué estás hablando?

– Yo… Yo… – mierda, ¿qué le diría ahora? Se le había escapado eso por tanto griterío. – N-No, quiero decir…

– ¿Hice algo? – extrañamente un poco más calmado, Kageyama con su mano libre le tomó del mentón y le elevó su rostro para que lo mirara a los ojos.

– ¡¿Q-Qu–¡? ¿¡Qué estás haciendo!?

"Ay Dios, ¡ay Dios!" Fue lo único que pudo pensar Hinata al sentir aún la mano de Kageyama sujetándole la suya y al sentir como la otra elevaba delicadamente su rostro para que se miraran.

En ese momento, Kageyama se dio cuenta.

– ¡Na-Nada! ¡Es que no me estabas mirando! ¡Por eso–!

– ¡¿Ah!?

– ¡Argh mierda! ¡Ya dime que estabas haciendo en ese lugar!

– ¡Pensando!

– ¡¿En qué!?

– ¡En ti!

– ¡¿AH!?

Sus rostros de por sí ya estaban colorados y no necesariamente por estar bajo el calor veraniego que les brindaba el sol, sino que por la vergüenza al escuchar lo que el otro decía a cada un segundo. El nerviosismo entre ellos se notaba demasiado, pero como ellos eran los que estaban inquietos, no se daban cuenta ni entendían muy bien las reacciones que estaba teniendo el otro por lo que siguieron así gritándose cosas incoherentes por un buen rato.

– ¡¿Quieres soltarme!? ¡Hace rato que salí de las rocas ya!

– ¿¡Qué, acaso te doy asco!? – por alguna extraña razón, la petición de Hinata le molestó.

– ¡¿Qué estás hablando Kageyama!?

– ¡N-No lo sé! ¡Tú empezaste!

– ¡Ah!? ¿¡Yo!?

– ¡Sí! ¡Di-Diciendo todo eso de… de estar pe-pensando en mí…!

– ¡Y-Yo no…!

Era imposible negarlo. Claramente esta conversación estaba tornando una atmosfera muy extraña. Una atmosfera de la cual ninguno de los dos lograba darse cuenta y mucho menos entender. Si los chicos del equipo los vieran en ese mismo instante, quien sabe lo que les dirían.

Aclarándose la garganta, soltó por fin la mano de Hinata y le dijo que lo mejor por ahora era regresar a la cabaña.

– Re-Regresemos, todos deben estar preocupados, nos hemos demorado mucho en volver.

– S-Sí, tienes razón.

Comenzaron a caminar por la orilla del mar mientras de fondo se escuchaban los gritos y risas de las demás personas, lo que hacía de esa caminata por la playa menos incómoda de lo que ya estaban.

Hinata mientras caminaba al lado de Kageyama pensaba, nervioso, en alguna forma de preguntarle y sacarle el tema de Yachi-san en traje de baño, pero nada se le ocurría realmente. Los nervios y la vergüenza de hace solo minutos aún la tenía en su cuerpo por lo que su cabeza no lograba pensar muy bien, pero quería saber, quería saber desde el mismo Kageyama que era lo que había visto en Yachi que se había quedado pegado mirándola.

De verdad que quería saberlo.

– Ehm… Kageyama…

– ¿Hmm? – éste siguió caminando mientras miraba hacia el frente, opuesto a Hinata quien tenía la cabeza agachada mirando la mojada arena.

– ¿¡Có-Cómo crees que se ve-veían Shimizu-senpai y Yachi-san en trajes de baño!? –le preguntó gritando muerto de la vergüenza por atreverse a realizar semejante pregunta.

– ¿Qué como creo que se veían? – repitió la pregunta – Hmm, normal, igual que las demás chicas.

– ¿E-Eh?

– Ah, Yachi-san me sorprendió un poco.

Su corazón dio un vuelco.

– ¿Po-Porqué…? – le preguntó asustado.

– No pensé que ella se pondría esas cosas – dijo alzando los hombros – no sé, fue extraño verla así, pero nada más. ¿Por qué preguntas? – le preguntó mirándolo desde su altura extrañado ante esa pregunta.

– N-No, por nada…

– Hmm, ¿y tú? ¿qué crees? – le devolvió la pregunta, ¿por qué?, porque estaba interesado, obvio.

– Normal igual – le devolvió la misma respuesta pero no para copiarle, sino que era verdad. Ya que quien lo había impresionado había sido cierta persona que caminaba a su lado izquierdo en ese momento, nadie más.

"No pensé que Kageyama tendría los músculos mar-marcados…" pensó mientras de reojo, tímidamente, le miraba el abdomen.

Pero en ese momento.

– ¡Iwa-chan~! ¡Vamos, colócame bloqueador!

– ¡Jódete Oikawa!

– ¡Iwa-chaaaaaaan~!

Ambos chicos de primer año, petrificados, detuvieron sus pasos y giraron sus cabezas de forma automática hacia la misma dirección, encontrándose con una silueta muy conocida por ellos sentada debajo de una sombrilla, gritándole a otra silueta que se alejaba de ese lugar hacia quien sabe dónde.

– No-No me digas que…

– ¡E-El gran rey!

Apuntando deliberadamente al chico bajo la sombrilla, gritó ese apodo que hace meses atrás le había colocado la primera vez que lo había conocido.

– ¡¿Ah!? ¡Chibi-chan! Y… ¡¿Tobio-chan!?

Era Oikawa Tooru.


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Dos horas antes–

– ¡Gwaaah! ¡Muchas gracias por el almuerzo! ¡Estuvo delicioso! – gritó energéticamente Nishinoya mientras se sobaba su inflada panza.

– Me alegro que le haya gustado, Nishinoya-senpai – le dijo sonriente la rubia del equipo.

– ¡Por supuesto Yachi-san! ¡Si esta comida está hecha por ángeles! – le afirmó Tanaka con un pulgar alzado en señal de aprobación.

– Hehe, gracias – le dijo sonrojada levemente ante el cumplido.

– Sawamura-san, yo, estoy preocupado por Hinata-kun y Kageyama-kun – le comunicó sensei al capitán mientras retiraba los platos con ayuda de Suga.

– No se preocupe sensei, terminamos aquí y Suga y yo vamos a buscarlos – le dijo tranquilamente para que no se preocupara más.

– Está bien…

– Cualquier cosa lo llamaremos a usted o a Ukai-san, así que no se preocupe – le dijo esta vez Suga con una suave sonrisa en sus labios.

– Bien – dijo un poco más relajado.

– Sensei relájese, esos chiquillos están bien.

– Ukai-san, usted sabe que si les llegara a pasar algo el responsable de todo seré–

– Sí, sí. ¿Quién quiere helado de postre? – le interrumpió desviando el tema.

– ¡Yo! – saltó de inmediato Nishinoya.

– Pues bien, toma, ve y cómprate uno – le dijo dándole un billete a Nishinoya – ¿nadie más quiere?

– Yo – dijo alzando su mano tímidamente Asahi.

– Bien, vayan y diviértanse comprando helados.

– ¡Vamos Asahi-san!

– ¡Espera Noya! ¡No vayas tan rápido!

Ambos chicos se fueron de ahí entre gritos y corridas.

– Bien, nosotros saldremos a buscar a Kageyama y Hinata. ¿Vamos Suga?

Sugawara, quien se había quedado pegado mirando a Tsukishima y Yamaguchi respectivamente, no le respondió nada a su novio.

– ¿Suga?

– ¿Ah? Sí, vamos, vamos – respondió alegre.

– Cualquier cosa llamaremos a sensei o a Ukai-san – repitió Daichi lo que su novio había dicho minutos antes.

– Sí, sí, tan solo vayan – les dijo Ukai con un gesto desinteresado.

– Bien, nos vamos.


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El pequeño líbero se encontraba más que emocionado buscando por todos los locales el helado que tanto quería pero el hecho de ver tantos helados en vitrinas le exaltaba más aún, por lo que Asahi al ser mucho más alto que el pequeño Yuu, parecía un padre calmando a su hijo de no comprar cosas de más a las que comprarían, en este caso, helados. Nishinoya ante esto inflaba sus mofletes de una manera tan adorable que Asahi debía mirar hacia otro lado para no caer engatusado en su juego.

La verdad es que semanas antes de realizar este viaje grupal con los del club, Asahi se había dado cuenta que la relación con Nishinoya estaba comenzando a tornarse más profunda, más íntima. No sabía cómo explicarlo bien, pero se habían vuelto mucho más cercanos de lo que ya eran. Cuando hablaba con él se sentía extraño. A veces cuando hablaban por mensajes de texto y llegaba la hora de despedirse para poder dormir, muchas veces tecleó "te quiero" en su teléfono móvil, pero una vez que se daba cuenta de lo que quería mandarle borraba esas dulces palabras y colocaba lo mismo de siempre "Descansa y no te quedes dormido mañana" o algo así. Pero era extraño, no le molestaba en lo absoluto sentirse así de cómodo con Nishinoya. Es más, le gustaba mucho cuando éste le colocaba atención, cuando le preguntaba preocupado como estaba o cuando mostraba total interés en él, cosas así le gustaban mucho. Pero no sabía muy bien el porqué, ósea, una vez pensó en la posibilidad de que podría gustarle Yuu, pero luego la descartó de inmediato al pensar en las muchas cosas que implicaba que le gustara. Ejemplo, besarlo, caminar con las manos agarradas, juntar sus frentes, besarlo, acariciarle el cabello… esperen, eso ya lo hacía. Bueno, en fin, imaginarse en tales situaciones con Nishinoya le causaba un sentimiento extraño, un leve dolor en el estómago que interpretó como "asco" o para que no sonara tan mal "rechazo", por lo que descartó de inmediato esa posibilidad de que le gustara Noya.

– ¡Asahi-san! ¿Puedo comprarme una galleta de la fortuna?

– ¿Eh? ¿Y por qué me lo preguntas a mí? – dijo sin entender.

– ¡Tan solo dímelo! –le dijo inflando sus mejillas de molestia.

– Eh, está bien, supongo – dijo no tan seguro – compra lo que quieras Noya.

– Está bien~

El pequeño líbero se acercó a la vitrina en donde estaban las galletas y con suma seriedad eligió y saco una. La partió en dos, se comió los restos de galletas y extendió el papel entre sus manos para leer lo que traía escrito. Asahi en ese momento vio lo emocionado y feliz que se colocó luego de leer, por lo que esbozó una suave sonrisa en sus labios.

Nishinoya de inmediato se le acercó y le mostró el papel.

– ¡Mira Asahi-san! ¡He sacado buena fortuna!

– Me alegro por ti Noya – le felicito despeinándole sus rebeldes cabellos. Ya se le había hecho costumbre hacer eso.

– ¡Sí! ¡Ahora podré confesarme!

– ¿Eh…?


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Llevaban caminando un buen rato por la orilla del mar mientras buscaban con la vista a ambos chicos de primer año, pero lo único que veían eran veraneantes por aquí y por allá. Para protegerse de los rayos del sol, Suga se había colocado una camisa delgada con cuadros celestes y blancos sin abrochar, dejando mostrar un poco de su nívea piel a disgusto de Daichi. Él le había querido abrochar la camisa pero su novio le había dicho que no, que hacía mucho calor y que se la había colocado simplemente para proteger su cuerpo de los rayos ultravioletas. En momentos así se molestaba con su novio, al no darse cuenta del encanto que tenía y mostrarse deliberadamente así como así en ese lugar. Tenía que andar como perro guardián alrededor suyo.

– Vamos Daichi, deja eso –le dijo con una sonrisa al ver como su novio miraba mal a todos los tipos que se le quedaban mirando.

– Pero Suga, tengo que cuidarte ya que tú no te das cuenta de cómo eres – le dijo molesto por tener un hermoso novio que llame la atención de todos esos bastardos.

– ¿Cómo soy? – le preguntó inocentemente.

En ese momento, Daichi se colocó frente a él dándole la espalda al fuerte sol. Le tomó su pálido rostro con ambas manos morenas y le dijo como era.

– Eres muy lindo Suga, demasiado – le dijo sincero, haciéndolo sonrojar de golpe.

– Q-Qué dices Daichi…

– Por eso – mirando con las cejas fruncidas a dos chicos que pasaban junto a ellos prosiguió hablando – tengo que cuidarte.

– Tonto – le tomó su rostro como él igual lo había hecho con el suyo y lo hizo girar para juntar sus frentes una a la otra – yo solo quiero a Daichi.

– Si, lo sé, pero–

– Daichi…

– Ah, está bien – suspirando, se dejó ser y le regalo un tierno beso en los labios frente a todo ese gentío de personas que se encontraban jugando en el agua, tomando sol, caminando, o simplemente durmiendo bajo las sombrillas.

Solo algunos se dieron cuenta de esa acción, pero ellos, seguros de su amor, no les interesaba nada de lo que pensarían las demás personas.

– A todo esto, ¿hablaste con Yamaguchi? – continuaron caminando.

– Sí y también con Tsukishima.

– ¿Con Tsukishima? – le miró interrogante – ¿Y qué le dijiste?

– Que dejara esa conducta vaga hacia Yamaguchi y que si tenía algún problema con él era mejor hablarlo y aclarárselo de inmediato.

– ¿Y él que te dijo?

– Que no me entrometiera.

– Tiene razón.

– Lo sé, pero Daichi, yo simplemente no podía hacer como que no vi nada. Yamaguchi lloró y me sentí demasiado mal por haberlo visto así.

– Sí, pero eso es un asunto de ellos Suga.

– ¡Lo sé pero–!

– Ya, ya, enfoquémonos en buscar a Kageyama y Hinata – le dijo dulcemente Daichi.

– Ah… – suspiró cerrando sus jades ojos – Sí, espero que ellos estén bien por lo menos.

– Conociéndolos, puede que sí como puede que no.

La pareja de tercer año se miró mutuamente ante lo último dicho, y suspiraron al mismo tiempo mientras seguían buscando a aquellos chicos.


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Se encontraban en la habitación que habían arrendado en un hotel situado cerca de la playa, sentados en un sofá, uno sobre el otro, besándose lentamente sin siquiera subir a otro nivel de temperatura.

– Iwa-chan~ me gusta cuando me besas… – le dijo una vez separado de su boca.

– Oikawa, a ti te gusta todo lo que te hago – le dijo no egocéntricamente, sino que afirmando una verdad.

– ¡Es verdad! – le dijo con una sonrisa mostrándole su lengua – ¡Te quiero Iwa-chan! – y lo abrazó mientras apretaba sus piernas alrededor de la cintura de su novio al estar sentado sobre él.

– A todo esto, ¿cómo está Kageyama? –le preguntó al recordar que se había topado con él y el pequeño Hinata hace un rato.

– ¿Tobio? ¿Por qué quieres saberlo? – le dijo haciendo una mueca de disgusto en su boca, amurrado.

– Oikawa no seas estúpido – "no te pongas celoso" le dijo con su mirada jade una vez que la conectó con la castaña de su novio.

– Está bien~ – y lo volvió a abrazar – Tanto como Chibi-chan y Tobio-chan están bien, aunque…

– ¿Hmm?

– Me preguntaron que qué estábamos haciendo acá. ¡Por supuesto! Le dije que estábamos en una cita – dijo mientras afirmaba su cabeza en el cuello de Iwaizumi – pero luego yo les dije algo y se colocaron muy extraños.

– ¿Qué les dijiste? – preguntó mientras sentía la respiración de Tooru chocarle en el cuello.

– Los felicité porque creí que al fin estaban juntos, como pareja claro.

– ¿Son pareja?

– Eso fue lo que yo pensé~, pero al escucharme se pusieron muy raros y comenzaron a negarlo. Es más, hasta comenzaron a discutir delante de mí y ni siquiera me prestaron atención – dijo molesto porque le habían ignorado. – y luego seguí a Iwa-chan y resulta que venías al departamento~ – le dijo mientras le daba pequeños besos en su grueso cuello.

– Ah… – suspiró Iwaizumi – joder, espero que no hayas hecho algo malo.

– ¿Algo malo? – preguntó confundido Oikawa – pero si se les nota que se gustan.

– Sí, pero puede que aún no lo sepan.

– ¡Eso no puede ser! – rió alejándose del cuello de su novio y acomodándose más encima de él – Se pasarían de idiotas.

– Oikawa, ellos son igual de idiotas que tú.

– ¡¿Eh!? ¿A qué te refieres con eso Iwa-chan? ¡Ya verás!

Lo atacó con una oleada de besos, del cual salió ganador Iwaizumi ya que el primero que se calentó fue Oikawa, así comenzando una excitante guerra entre ellos.

Pero Iwaizumi tenía razón, porque si aquellos dos aún no sabían sobre los sentimientos del otro, lo que Oikawa les había dicho de seguro que los confundiría y le afectaría en la relación que llevasen.


Próximamente / Noche veraniega: Festival local.

Takeda-sensei tiene cero aguante al alcohol – rió travieso.

Ukai-san es malo…

¡Tsu-Tsukki! ¡Yo… yo! ¡Me gus–!

Noya ¿a… a quién te declararas?

¿No es obvio? –le miró confundido.

¿¡T-tegustaYachi-sancierto!? – preguntó rápidamente.

¡N-No!


Bien, hasta aquí hemos llegado en esta semana.

Joder, han pasado tantas pero TANTAS cosas. Yo solo opinaré: Tsukishima maldito, Kageyama eres demasiado lento y adorable, Oikawa demasiado sensual. Papá-Dai y Mamá-Suga son tan tiernos. Ukai-kun, ¿qué está pasando con Take-chan, eh? y Asahi-san… ese dolor no es asco, es un embarazo.

¡Espero que les haya gustado este capítulo! El próximo se viene bueno, sensual, sabroso, ay no lo sé xD.

Acepto reclamos, sugerencias, cualquier cosa ewe

¡Nos leemos pronto! ¡Muchas gracias por leer y por sus reviews!

¡Saludos, besos y cuídense!

Atte: ChiisanaOjou