Hola! ^^
Perdón por desaparecerme por tanto tiempo! n Es que se me juntaron muchas cosas y total nunca me hice un tiempecito para sentarme a escribir... UwU
Pero bueno, ahora que se acercan las vacaciones, estoy segura que podré continuar -y terminar- la historia muy pronto! ^^ (Si es que aún queda gente que quiera leer mi trabajo vU)
Disfruten!
Los países de ambas dimensiones estaban corriendo de un lado a otro. Llevaban cajas repletas de municiones, armas, alimentos y demás provisiones.
Alemania e Inglaterra ayudaban a Finlandia y a Suecia con la estragegia militar.
Noruega y Romania se dedicaban a examinar los tele-transportadores, y buscaban una forma de hacer una copia de los mismos.
Canadá y América, junto con Francia y España, se encargaban de preparar todo lo necesario para el gran viaje.
Mientras tanto, Los hermanos italianos estaban tranquilamente en la cocina, preparando la comida necesaria para todas las personas que se iban a unir a la singular expedición.
-Chigi… -Musitó Lovino.- Cuando dije que todos íbamos a ayudar, no pensé que se referiría a que nosotros seríamos sus chefs personales… ¡¿Por qué no le piden ayuda a Francia eh?!
-Pero fratello, ¡Finalmente estamos ayudando y eso es lo que importa!
-Ajá, ajá,. –Romano agregó varias papas cocidas a una olla, con una gran expresión de asco.-Pero si me hacen pelar más patatas voy a vomitar.-
Feliciano se rio.
-Oye Veneciano. –Dijo Romano.- ¿Puedes ir a conseguirme un poco de romero? Creo que vi crecer algo cerca de aquí.-
Su hermano asintió.
-¡Voy y vengo!-
Una vez dicho eso, salió de la casa en la que estaban los dos, y emprendió el camino. A decir verdad, no sabía muy bien a qué tan cerca se refería Lovino, pero la verdad también le apetecía tomar un poco de aire fresco, y suponía que el tiempo empleado en buscar la especia iba a ser más que suficiente para relajarse.
Podía oler el aroma a aceite quemado en el aire. El lugar en que su hermano mayor y el estaban confinados quedaba cerca de un aereopuerto improvisado, construido por Flavio y su grupo, al parecer, mientras Lovino y Feliciano hablaban, algunos países, en los que se contaban Alemania, Inglaterra y China, se habían dispuesto a reparar la maquinaria de los aviones viejos y oxidados que se encontraban en el sitio; y justo ahora, por el olor, debían estar comenzando a hacer uno que otro vuelo de prueba.
Feliciano se encogió de hombros. Él no era tan bueno con eso de la aviación. Aunque no le hacía mucha gracia tener que verse como el ayudante de cocina #1, tampoco era que le causara conflicto el ser confinado a una tarea menor. Como le había dicho a su hermano, al fin podía ser útil en lugar de esconderse tras la espalda de algun otro país, mayoritariamene Alemania, y esperar a que pasara todo el peligro. Al menos, ahora podía hacer algo por los demás.
Negó con la cabeza, quitándose esos pensamientos de encima. No debía pensar así, no cuando tenía algo más importante que hacer que alimentar su complejo de inferioridad.
Debía encontrar ese romero.
-Ve… -Murmuró para sí.- Debí haberle preguntado a Lovino dónde estaba…-
Caminó, viendo detenidamente el suelo a cada paso.
-Romero…Romero…- Tarareaba suavemente, mientras buscaba.
Cuando se dio cuenta, ya estaba en las afueras de la ciudadela, en un pequeño prado de hierbas silvestres.
-Hm… -Sonrió, y se encogió de hombros.- Estoy un poco lejos, pero de seguro está aquí.-
Se arrodilló y se dedicó los siguientes diez minutos en buscar la dichosa hierba. ¿Para qué le era tan necesaria a su hermano?
-Pero si no la encuentro se molestará seguro…- Pensó para sí.
De repente, en la periferia de su visión, Feliciano vio a un desconocido acercándosele.
-¿Buscas esto?-
Una mano le tendió la muy deseada especia. Feliciano sonrió, y la tomó sin levantarse.
-Vaya, ¡Grazie!
-Prego. Anche se non si dovrebbe parlare con gli sconosciuti-La persona se rio, con una voz suave y peligrosamente tranquila.
Feliciano se sintió algo extrañado.
¿No eran él, Flavio y Lovino los únicos que sabían italiano?
Al momento de levantarse, se quedó completamente paralizado.
El extraño le sonrió, antes de chasquear los dedos.
-¡Fratello! ¡Lo tengo!-
Romano frunció el ceño. –A buena hora Veneciano, me iba a hacer viejo esperándote.-
Su hermano menor rio cuando él aceptó la especia.- Disculpa; sumpongo me entretuve un poco en el camino…-
Romano lo observó un momento, y después se encogió de hombros.
-Como sea. Apúrate y ayúdame a terminar esto.
-¡Sí!-
Fueron interrumpidos por la alarma, y la luz intermitente a lo lejos.
-Chigi… -Exclamó Romano, cubriéndose los oídos.- ¡¿No podrían elegir otro sonido?!-
Feliciano no contestó, pues una voz, al parecer salida de altavoces, llenó el lugar de inmediato.
-Atención, damas y caballeros. –Era Flavio.- Diríganse todos al aereopuerto. Partimos para Portugal en dos horas.-
Romano suspiró.
-Dos horas apenas y nos servirán para llevar todo esto hasta allá. –Se arremangó las mangas de la camisa.- Tú toma esas cajas y yo me llevo estas. No hagamos esperar al oxigenado y al idiota patata.-
Feliciano asintió.
Traducción de lo que está en italiano: "Aunque no deberías hablar con extraños"
La trama se complica~ w Vendré con el siguiente capítulo muy pronto nwn
Seré más constante, lo juro! XC
Bye bye~ ^^/
