Waaaa...
Es media noche pero me quedé escribiendo este capítulo, me rehusaba a dormir sino hasta terminarlo!
Tengo los dedos acalambrados XC
Bueno, no tengo más que decir, excepto que no me siento muy orgullosa de lo que le estoy haciendo pasar a nuestros queridos países
No se si lo vayan a disfrutar así que sólo les diré continúen leyendo.
Flavio cayó rendido en el suelo del avión.
La idea de Inglaterra había sido buena, sobrevolar Portugal, mientras los nórdicos de ambas dimensiones buscaban a "Noruega" y los aliados y el eje actuaban de carnada, para si había algún contacto entre las fuerzas de Luciano y ellos, Flavio entonces enviara una horda de aviones para bombardear al enemigo.
Lo cual hubiera salido a pedir de boca, a no ser porque subestimaron a los humanos que habitaban el lugar.
Flavio no sabía que eran tantos, ni que eran tan violentos.
Juró haber visto a los aliados y al eje ser forzados a separarse por una multitud de esos bastardos.
En tierra, algunas personas estaban disparando hacia los aviones. ¡¿De dónde demonios habían sacado las armas?!
Flavio suspiró.
-Bueno… -dijo para sí.- Esto no se puede poner peor, ¿Verdad?-
-¡Flavio!-
El italiano volteó hacia el origen de la voz.
-Ah, ¡Austria!- Saludó.- ¿Qué sucede?-
La preocupación terminó por invadirlo al ver la expresión tan exaltada del austriaco.
-Hay un problema. –Dijo "Austria"- No sé cómo, pero al parecer tu hermano ya sabe que estamos aquí. Puedo asegurarte que él es el culpable de que todas y cada una de estas personas tengan armas.-
Flavio sintió cómo toda gota de ánimo era exprimida de su cuerpo.
-¡¿Cómo demonios se enteró?! ¡¿Qué pasó?!-
"Austria" negó con la cabeza.
-No estoy seguro. –Dijo.- Pero puedo decirte que fue justo antes de que partiéramos hacia acá. De alguna forma, quizá había algún soplón no lo sé; pero de alguna forma nuestro plan entero llegó a oídos de tu hermano. Debió ser justo al momento de dar las instrucciones en el aeropuerto, cuando abordábamos los aviones. Puesto que justo donde aterrizamos, y donde decidimos que sería coherente investigar, había docenas de personas armadas esperándonos.-
Flavio sujetó su cabeza con las manos, tratando de mitigar la migraña que crecía junto con su desesperación.
-¿…Cómo…?-Murmuró.-¿Cómo puede estar un paso delante de mí siempre? –Frunció el ceño.-
¡Maldita sea! ¡¿CÓMO?!-
"Austria" Suspiró. No le era agradable ser el portador de tan malas noticias.
-Hay una cosa más.-
Flavio levantó la mirada, poniendo en él toda su atención.
-Él…- Comenzó Austria. Luego bajó la mirada, sabiendo lo desalentadora que era su situación.
-Tu hermano está aquí.-
Flavio abrió los ojos como platos, sintiendo cómo el peso de una roca se colocaba sobre él.
…
-¿Qué?-
"Japón" no tuvo otra opción que alejarse varios pasos de su enemigo.
-No entiendo… -Murmuró.- ¿Cómo eres tan fuerte?-
Japón se colocó frente a él, blandiendo su espada, la cual estaba manchada en sangre.
-Dímelo tú.-
Atacó nuevamente.
Mientras tanto, Alemania también se encargaba de luchar contra su álter ego. Sabía que sus nudillos ya estaban rotos, pero no planeaba detenerse sino hasta que ese sujeto lo hiciera primero.
-¡No permitiré que te salgas con la tuya!-
Su puño conectó contra los nudillos de "Alemania" y sintió el dolor de las articulaciones rotas circular por todo su cuerpo como una corriente eléctrica. Sin embargo, aprovechó para con la otra mano darle un golpe de lleno en la mejilla.
"Alemania" trastabilló varios pasos hacia atrás para arrodillarse en el piso, sujetando su mandíbula. "Japón" se colocó a su lado, asegurándose de que estuviera bien. Después levantó la mirada, y vio a los otros dos países acercándose, igualmente cansados, igualmente heridos.
Aunque aún de pie.
Kiku levantó su espada, y Japón le sonrió, indispuesto a rogarle.
-Anda… -dijo.- ¿Qué esperas? Hazlo.
Japón levantó la espada, y con un gritó la abalanzó hacia su contrincante.
Parecía que el tiempo se hubiera detenido.
Los cuatro países observaron atónitos, algo que parecía ser imposible.
De repente, Alemania se sintió en un déjá-vu.
Aunque algo era diferente.
Efectivamente Italia detuvo la espada de Kiku, justo como cuando "Japón" amenazaba con terminar la vida de Inglaterra.
Sólo que ésta vez…
La espada estaba siendo detenida por su cuerpo.
Lo único que rasgaba aquel sepulcral silencio, era la respiración jadeante del italiano, al ver la hoja de la espada completamente hundida en su hombro derecho. Ninguna lágrima brotó de sus ojos, ningún gritó salió de su garganta, cuando con la mano izquierda, sujetó la hoja de la espada la cual también atravesó la carne de su palma cuando el italiano la sacó limpiamente de su hombro, con rápido y fuerte movimiento.
Japón y Alemania se alejaron unos pasos, al ver al italiano acercarse a ellos, con pasos lentos y una expresión fulminante.
-I-Italia…
-Italia-kun…-
Ambos se estremecieron al oírlo gritar.
-¡LES DIJERON QUE NO SE RESISTIERAN!-
Japón ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar.
Italia metió la mano en su bolsillo, sacando un cuchillo de hoja tan fina que casi parecía una aguja.
Con un solo pase de su mano, el cuchillo se movió en línea recta hacia el japonés.
Atravesando su pecho con un corte limpio y perfecto.
Alemania no sabía ni qué hacer.
Sintió cómo el aire se escapaba de sus pulmones, sus piernas perdieron fuerza de la impresión.
Cayó arrodillado en la tierra, justo cuando el cuerpo inerte del japonés chocó contra el suelo.
Temblorosamente, giró la cabeza al oír los pasos de Italia, quien se puso a escasos pasos de él.
-Feliciano…- Murmuró.
Italia sonrió. Después abrió los ojos.
Alemania no estaba preparado para tal impacto.
Esa mirada…
Esa mirada púrpura y sádica…
Ese no era Italia…
-Mi dispiace. –Dijo el italiano.-Pero no sé de quién me estás hablando.-
Lo último que Alemania sintió fue el pulsante dolor de la navaja clavarse justo en el centro de su pecho.
"Alemania" y "Japón" no podían estar menos sorprendidos.
-Italia-sama…-Murmuró Japón.
-Señor. ¿Qué está haciendo aquí?-
"Alemania" se levantó, y trató de acercarse al italiano, pero el toque de un cuchillo contra su aorta fue suficiente advertencia para que no se acercara un milímetro más.
-¿Qué piensas que hago? –Exclamó "Italia" con palabras encendidas por la ira.- Rompiéndome el trasero, ¿Por qué? ¡Porque al parecer cierto par de nenitas no son capaces de hacer una sola cosa bien! ¿Cómo crees que me pones eso?
-Yo… lo siento señor.-
Luciano retiró el cuchillo de la garganta del alemán, refunfuñando.
-Trágate esas disculpas. –Recorrió su mirada por los dos países.- Y tienen suerte de que esto no haya llegado a mayores. –Suspiró.- Si no me habrían obligado a clavarles un cuchillo a ustedes también.-Sonrió maliciosamente.- Pero bueno, ya que estamos en eso…-
Sacó un control de su bolsillo, y pulsó un botón.
Vio con satisfacción cómo una pequeña cámara, anexada a una máquina voladora-del tamaño y forma de un balón de fútbol- se acercaba a él. Cuando la tuvo enfrente sonrió otra vez.
-Espero que hayas disfrutado del show. –Dijo al artefacto.- Pues será la última vez que veas a tus amigos.-
Caminó hacia dónde yacían Alemania y Japón, controlando la cámara de tal manera que los observara desde todo ángulo. Después de tener al artefacto nuevamente a su lado se rió.
-Así que estas dos naciones controlaron la mitad del mundo una vez. –Su sonrisa se borró.-Patético.-
Después volteó hacia la cámara.
-Creo que es hora de que te busques nuevas amistades, Feliciano. Va bene, buona notte.-
Después de presionar un botón la cámara se apagó.
-Italia-sama…- Comentó Japón.- Ellos… ¿Están…?
-No. –Interrumpió el italiano con molestia.- Y por más que quisiera, no soy capaz de matarlos.
-¿Qué?-
Italia sonrió al alemán.- Ellos tampoco hubieran sido capaz de matarlos a ustedes. Aunque somos países, no pertenecemos a la misma dimensión. Eso significa que somos tan peligrosos para ellos, y ellos para nosotros, como humanos. –Puso su índice en sus labios.- Pero nadie debe saber esto ¿De acuerdo?- Después volteó hacia las dos naciones inconscientes.-Estos dos no están muertos, la herida sanará muy pronto una vez quite el cuchillo. –Mostró su hombro a "Japón" y "Alemania" dando a notar que estaba completamente curado. -¿Lo ven? Intacto. Por eso, quiero que los desaparezcan. Asegúrense de que estén en un lugar donde nadie se atreva a buscarlos, pero que esté disponible para cuando yo necesite de ellos.
-¿Qué va a hacer señor?-
Italia pasó al lado de "Alemania" y "Japón"
-Ya lo verás Lutz, ya lo verás…-
Feliciano tragó saliva, después de que la pantalla se apagara.
Trató de calmar su respiración, pero era en vano.
Trató de aguantar, pero las lágrimas seguían brotando de sus ojos.
Trató de levantarse, pero las piernas no le respondían.
Estaba en un cuarto lleno de pantallas de televisión.
¿Por qué lo estaban forzando a ver todo eso?
En una pantalla, vio al avión de Flavio caer a tierra cubierto en llamas.
En otra, vio a los aliados ser rodeados por esas personas lunáticas.
En otra más, pudo ver a Emil y Egil ser capturados por "Canadá" y "Prusia"
Y en la pantalla más grande…
Vio cómo un loco vestido cómo él mataba a sus amigos.
Sus amigos de seguro murieron pensando que él fue el que los había traicionado.
Él…. Era un inútil.
No tuvo oportunidad contra "Japón" y "Alemania" cuando lo atraparon
Mucho menos hubiera tenido oportunidad contra Luciano si hubiera estado ahí.
Él realmente…
No pudo hacer nada… Ni hubiera podido hacerlo.
Japón y Alemania estaban muertos.
Y era su culpa.
Feliciano se dejó caer al suelo.
Y comenzó a llorar amargamente.
No me odien, yo ya me odio bastante XC
Bueno, Japón y Alemania no están muertos así que supongo eso es bueno no?
No tienen idea cuantas veces quise golpearme a mí misma XC
Bueno... Son 12:20 pm así que...
Buenas noches~
