Hola! ^^
Total y no se me hace sentarme a escribir! XC Entre los cursos y el otro libro que ando comenzando se me escurre toda la inspiración! QwQ
Perdón por haberlos hecho esperar tanto, y gracias si aún siguen esta historia ^/^
Disfruten! w
El lugar estaba sumido en un completo silencio.
Flavio no tenía idea de qué decir o hacer, para infundir algo de ánimo en sus compañeros.
Él y apenas podía moverse.
Su avión cayó, y la única razón por la que sobrevivió fue por el simple hecho de ser incapaz de morir por manos humanas.
Podía decir lo mismo de los aliados, todos tenían la vitalidad por los suelos.
Emil y Egil estaban en Dios sabía dónde.
Y los del eje…
Flavio frunció el ceño. Sintiendo el dolor de la migraña atravesar su cráneo.
Cuando estaba recuperándose, Prusia llegó con él.
Flavio se sorprendió, al ver al país, que normalmente era alegre y despreocupado, tan afligido.
-¿Que sucede?-Preguntó.
El país lo miró .Flavio sintió un escalofrío al ver esa expresión tan llena de dolor y zozobra.
-¿Dónde está West?-
Flavio recordaba que las identidades de los países, por alguna extraña razón, compartían ese lazo con cualquier identidad con la que compartieran el territorio. Pasaba entre él y "España", e incluso entre él y Luciano.
Por esa misma razón sabía lo que significaba el supuestamente inexplicable dolor del germano.
Sentir que te faltaba algo, que dentro de tu pecho se había abierto un enorme hueco.
Sentirte solo y vacío. Y no saber porqué.
Flavio suspiró.
Eso normalmente significaba que la identidad con la que compartías el territorio de seguro había muerto, o algo parecido.
Y si Alemania había muerto, de seguro los que iban con él también.
Luciano había podido llegar a España, mientras la resistencia se vio obligada a huir como ratas a su madriguera.
Ahora estaban todos ahí, confinados y apretujados en una casucha abandonada a las afueras de Portugal, lejos de cualquier amenaza.
Aunque Flavio no podía sentirse peor.
Se puso de pie a duras penas, y cojeando se dirigió al pequeño cuarto donde el español estaba postrado en cama.
Al entrar vio un cuadro lamentable.
Andrés yacía inerte bajo las cobijas, mientras que Gilbert y Yao, quien al parecer también había sentido el deceso de Kiku, lo acompañaban en silencio, cada uno sentado en una silla situada a cada lado de la cama.
Flavio se acercó a "España" haciendo su mayor esfuerzo para hacer menos ruido como fuera posible.
-¿Cómo vamos, caro amico?- Preguntó, suavemente.
El español volteó lentamente, con los síntomas de una fuerte fiebre presentes en su cuerpo.
-Flavio…-Llamó, antes de suspirar por cansancio.- Sabes… No creo que dure mucho…
-No digas eso.-Interrumpió el italiano.- Hallaremos la forma de liberar tu territorio, ya lo verás.-
Andrés miró al italiano, con un dejo de severidad en el rostro.
-¿Dices eso para calmarme a mí o a ti?-
Flavio lo miró en silencio. Tragó saliva.
-Supongo que los dos…- Soltó una amarga risa.
El español le sonrió. Era la primera vez que Flavio lo veía sonreír.
-Descuida…-dijo.-No todo está perdido.-
Flavio se sintió culpable por no creerle. Simplemente le sonrió. Pidió a Yao que lo vigilara bien, y salió del lugar.
Se sentó junto a Noruega, el cual lo veía sin demostrar alguna emoción.
-¿…Tienes alguna idea?-Murmuró.
Flavio se cubrió la cara con las manos. Después negó con la cabeza baja.
Noruega apartó la mirada, manteniéndola fija al suelo.
-Ya veo… No nos fue muy bien… Mañana será otro día, supongo.-
Nadie dijo palabra. Noruega continuó.
-Quizá nos hayan vencido, pero seguimos siendo fuertes. Perdimos a algunos hombres pero… -
Guardó silencio por un momento, al ver la expresión adolorida de Prusia, Romano y China.- Pero al menos la mayoría seguimos aquí. Hay que tener fe.
-¿Qué haremos entonces?- Dijo "Dinamarca"- ¿Flavio?-
El italiano sintió las miradas expectantes de los demás países. Quitó las manos de su cara, y se levantó de su asiento.
-Lo primero que hay que hacer… Pues tenemos que recuperarnos de esta carnicería. –Dijo.- Ya después podremos hablar de regresar al combate. No todo tiene que ser malas noticias. Los portugueses atacaron también a los hombres de Luciano, podemos usarlo a nuestro favor. Mientras ellos se retiran, confiados en que todos nos rendimos, avanzaremos hacia Italia, y tomaremos lo que es nuestro.-
Flavio sonrió, al ver que el ánimo se alzaba entre sus compañeros. Después exclamó.
-Si Luciano quiere guerra, ¡Guerra es lo que tendrá!
Kuro y Lutz observaban a través de la pantalla, atentos a los movimientos de su prisionero.
Italia seguía en el suelo de su celda, llevaba horas llorando.
El japonés suspiró. Después miró al alemán.
-Siento un poco de lástima por él.- dijo.
Lutz asintió.
-También yo.-
Kuro lo examinó otro poco con la mirada antes de continuar.
-¿Por qué no lo mató? –Preguntó.- Pudo haberle ahorrado tanto dolor...
-Quién sabe.
-Yo sé por qué.-
Ambos miraron sorprendidos a la pantalla contigua. Vieron cómo "Inglaterra" les sonreía desde su celda.
-¿Cómo puedes oírnos?-Preguntó el Alemán.
-Oh, querido no los oigo. –Dijo Oliver, riéndose.- Sólo leo sus labios. Simplemente tuve que hechizar su camarita para que diera la imagen en reversa.- Su sonrisa se amplió.- Pero no creo que eso sea tan importante, ¿O sí? Se preguntaban las razones de su jefe, ¿No?
Kuro y Lutz se miraron entre sí. Después asintieron al inglés.
-Bien, bien. –Respondió este.- Qué malos sirvientes son, dudando así de su mandatario. –Se rió. Después les dedico una sonrisa, la cual les causó escalofríos.- Me gusta…
-Directo al grano, inglés.
-Claro. –Oliver tocó su cuello con la punta de los dedos, y se aclaró la garganta dramáticamente.- Entonces, ya saben que nosotros los países de esta dimensión, no somos capaces de hacer daño a los de la dimensión opuesta, ¿Verdad?-
Alemán y japonés asintieron.
-No entiendo cómo no se dan cuenta –Oliver rió frenéticamente.- Obviamente su jefe quiere deshacerse de esos países, pero ¿Cómo hacerlo? Si su poder no sirve contra ellos.-
Miró con exasperación la expresión confundida de los otros dos países.
-¡Pues haciendo que los países de esa dimensión se maten entre sí! ¡Lo tenían frente a sus narices, por amor de Dios!
-Quieres decir que… ¿Hará que Italia se ponga en contra de sus propios amigos? –Dijo "Alemania"
-Es ridículo.- Aseguró "Japón"
El inglés les sonrió maliciosamente.
-Si fuera ridículo amigos míos, ustedes dos no estarían participando de los disparates de Luciano. –Dijo.- Siempre he admirado eso de él…. Sus palabras son cual veneno que sabe dulce al paladar, por tanto no se nota.- Rió.- Pronto dominará la mente del pobre de Feli. Le hará dudar hasta de su propio nombre. Y como todos saben, -Levantó el índice para hacer énfasis.- "Dos italianos
trastornados son peor que uno." ¿…Si era así cierto? –Rió nuevamente.- Y yo considero que aquel Feliciano que una vez era feliz y amaba a sus amigos, murió junto con Kiku y Ludwig. Qué lástima. Pensaba que ese chiquillo sería una buena solución a nuestros problemas.- Se encogió de hombros.-Ahora sólo me queda decir: Tan-tán.-
Kuro y Ludwig se vieron entre sí, sorprendidos. Después salieron a toda velocidad de la habitación.
Oliver sonrió y luego dio un suspiro de alivio. Al parecer sus habilidades diplomáticas no habían perdido el toque. Se mordió las uñas, sumamente preocupado.
Ojalá los hubiera hecho cambiar de opinión.
Ojalá hubiera podido darle más tiempo a la resistencia.
Alguien más ama a Oliver? Porque yo sí ewe
Espero poder continuar con la historia antes de que se me escape la inspiration XD
bye!~
