N/A: Primero que nada, quiero pedir disculpas por mi falta de compromiso, tiene ya varios meses que deje esta historia a un lado y me enfoque en mil vidas, dandole prioridad, pero he vuelto. Como podran darse cuenta esta capitulo es solo...de relleno, es más creo que ni sigue el hilo de la historia, yo lo perdí, pero estoy decidida a terminar con ella y darle el final que se merece.
N/A2: En un principio tenia ya la historia hecha en mi cabeza, incluso yahabía pensado el final, pero ahora no sé...¿a ustedes que les gustaria ver?
15
Descubrió su pecho izquierdo y con cuidado acerco a la bebe a él. La detective Kate Beckett estaba adentrándose a un terreno no conocido. Había escuchado que amamantar dolía, sin embargo la leche materna no solo ayudaría a su pequeña con su salud haciéndola más fuerte, sino también crearía un vínculo con Amelia.
Ella agito su cabecita hasta que dio con el pezón y sin hacer nada ella comenzó a succionar.
No fue algo grato, pero se sentía maravilloso. Pensó.
-¿Duele? – Le pegunto con preocupación la pelirroja que estaba sentada a un a su lado sin perder de vista cada detalle de lo que sucedía.
-No es cómodo tesoro, pero tampoco es terrible- Respondió viéndola con una enorme sonrisa.
-De todas formas existen los extractores de leche cariño, podemos comprarlos – Intervino el escritor sentándose a lado de su mujer – Tampoco es necesario que lo hagas todo el tiempo – beso el hombro desnudo de la detective y después miro a la pequeña Amelia.
-¿Qué haces cariño? – La mujer de ojos verdes vio a su pelirroja escribir de manera rápida en su móvil.
-Oh, le escribo a la abuela como es Amelia – Dijo sin siquiera voltear a verla.
-Alex – La llamo acariciando su larga cabellera roja.
-Dime – Se giró, viéndola directamente a los ojos. Azul y Verde se encontraron. Y por primera vez en 14 años, la detective no supo que pensaba su hija.
-Te quiero Alex.
-Lo sé – Contesto girándose de nueva cuenta, poniendo toda su atención en el aparato.
-Alex – La volvió a llamar.
-¿Mm-mm?
-Cariño, ¿pasa algo?
-No, pero creo que deberías ponerle más atención a Amelia, puede ahogarse sabes – Kate sonrió, volviendo a su asunto, tenía razón, con cuidado metió el dedo índice y el dedo medio alrededor de su pecho, dándole el espacio suficiente a la pequeña para respirar y succionar con tranquilidad.
Tardo, pero al final se acostumbró a la sensación.
Como dijo, no era grato, pero valía la pena.
Repaso con ternura las facciones de la pequeña. Sin duda perfecta. Más que eso, era una combinación perfecta de ella y Rick.
Sonrió cuando la vio y sintió movetearse entre sus brazos omitiendo pequeños quejidos, pero sin soltar su pezón el cual succionaba desesperada saciando su hambre.
-¿Eres feliz? – Hablo Rick desde la esquina de la habitación
-Lo soy – miro a la pequeña Amelia y después a Alexis que seguía metida en su teléfono móvil – Definitivamente lo soy.
¡BIENVENIDA AMELIA!
El enorme letrero adornando la entrada del loft fue lo primero que vio una adolorida Kate mientras caminaban con paso lento hasta el lugar.
-Oh Rick – susurro con un pequeño ardor en los ojos.
-No me veas a mí, fue idea de mi madre – Contesto, mientras dejaba a la pequeña Amelia que se encontraba plácidamente dormida en su portabebés en la entrada – Está ansiosa de que por fin lleguemos.
-Y yo estoy emocionada de por fin estar en casa – Rick sonriendo metiendo la llave en la cerradura de la puerta.
Cuando la puerta se abrió Kate no esperaba lo que se venía a continuación
-¡SORPRESA! – Gritaron al mismo tiempo un grupo de personas, entre ellos sus padres, sus amigos y por supuesto los amigos de su marido.
-¡Mama! ¡Papa! –Fue lo primero que dijo cuando estuvo dentro del loft - ¿Cómo?
-Richard, nos llamó – Contesto sus madre, abrazándola - ¿Dónde está? – Rick cogió a la niña del portabebés para llevarla con sus suegros.
-Richard – hablo el padre de Kate
-Johanna, Jim es un gusto tenerlos en casa – contesto amablemente
-Oh, es hermosa Katherine – Dijo casi gritando su madre cuando tuvo a la pequeña en sus brazos – Una combinación perfecta de ambos.
-¿Verdad que si? ¡Fue lo primero que les dije cuando la vi! – Martha se acercó hasta a ellos con una copa en la mano
-Martha, ¡querida! – Le saludo Johanna con la pequeña en brazos – Te abrazaría, pero mis manos están ocupadas por esta preciosura.
-Oh, querida, lo entiendo, lo entiendo – su mirada se posó en Jim que le sonrió amablemente – ¡Jim!
-Madre no grites, el hombre te puede escuchar – Señalo su hijo con una sonrisa – Además, incomodas a la niña – Martha abrió la boca como ofendida logrando que Kate riera.
-¿Y…Alexis? – Pregunto Kate cuando la busco con la mirada
-Ella, aún está en la escuela – Contesto Rick, depositando un beso en su cien – Le he dicho que podía faltar, pero me dijo que tenía un examen muy importante, ya sabes cómo es ella.
-Sí, lo sé – fue lo único que dijo antes de ser absorbida por su grupo de amigos que no paraban de felicitarla, ni abrazarle y decirle lo hermosa que estaba su hija.
-¿Alexis?
La pelirroja se giró asustada cuando escucho su nombre. Se encontraba en la escuela con su grupo de amigos, jamás creyó que se encontraría con ella, no ahí.
-¿Meredith? – Pregunto asustada. Las pelirroja miro a su…"hija" con miedo, como si esperara un rechazo de su parte - ¿Q-que haces aquí? – la chica se levantó de su asiento, acercándose hasta ella –
-Y-yo…necesitamos hablar…cariño-
-No me digas "cariño"
-Perdón, Alexis…-
-No veo de que tenemos que hablar Meredith – Los ojos azules se encontraron con los de su hija biológica y pudo notar que algo había cambiado en la chica, ya no podía ver la dulcera que antes reflejada en sus ojos azules.
-Tenemos mucho de qué hablar, hay tantas cosas que quiero decirte, tantos cosas que…
-No tiene importancia ahora ¿sabes?
-Alexis ¿Qué..?
-De verdad, no entiendo de que quieres hablar, ya pasaron muchos, muchas cosas, no entiendo que…quiere, que podríamos no se – suspiro -¿crear un lazo? ¿Ser madre e hija? – una sonrisa burlona apareció en el rostro de Alexis - ¿Eso es lo que quieres?...
