Tetsuna: Nuevo fic esperamos que les guste.
Basado en el manga Hanayome-kun de Lily Hoshino
Diamond no Ace no nos pertenecen
TITULO: Hanayome (Flor de novia)
AUTORAS: Tetsuna Hibari y Yukihana-Hime (trabajo en cooperación)
RESUMEN: Sawamura Eijun no está exactamente contento con la tradición de su familia respecto al matrimonio, y mucho menos cuando se entera de que... ¡tiene que casarse con un chico! ¿Podrá hacerle cambiar de opinión Haruichi, el chico con el que su madre quiere que se case, quien es además, su mejor amigo?
CLASIFICACIÓN: No menores de 16 años
CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJA: SawaHaru (Sawamura x Haruichi)
GENEROS: YAOI, AU, Romántico.
ADVERTENCIAS: Lemon.
SAGA: Tradición.
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Capítulo 2
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El rostro de Sawamura pasó por cuatro diferentes expresiones; pasó de la seriedad a la sorpresa, seguido por la vergüenza y terminar en la exaltación por semejante petición.
-Tú… ¡¿QUÉ TE HIZO DECIR SEMEJANTE COSA ASI DE LA NADA?! –exclamo sonrojado levantándose de la silla y haciéndose hacia atrás.
Haruichi no contesto, permaneció quieto en su lugar agachando la mirada. Había esperado una reacción parecida por parte del castaño, por lo que no se sentía tan mal. Eijun estaba conmocionado, nunca espero que el tímido de su amigo le pidiera semejante cosa. Estaba por decirle algunas cosas más cuando noto que a pesar de que el menor había hablado con determinación y permanecía en aquella posición, su cuerpo entero temblaba. Se calmó un poco al suspirar por lo que volvió a su lugar.
Permanecieron en silencio por unos minutos que fueron utilizados por el oji-ámbar para pensar en lo que contestaría.
-Está bien. –Rompió con el mutismo.- Lo hare.
-¡¿En serio?! -pregunto el pelirosa escéptico, aun así no pudo evitar que la felicidad y la esperanza crecieran muy dentro de él.
-Sí. –contesto secamente el castaño.
-Gracias, gracias Sawamura. –el pequeño Kominato estaba muy feliz.
Honestamente no creyó que su marido accediera a una petición tan egoísta como era esa. Se lo había propuesto, mas no esperaba que accediera inmediatamente, pensó que tal vez le pediría tiempo o que se negara rotundamente y él tuviera que pedírselo en algún futuro donde el castaño le tuviera un poco más de cariño.
La sonrisa, así como el sonrojo fueron suficientes para que Eijun sintiera latir un poco más rápido su corazón, órgano que acelero el ritmo de los latidos, al notar como los ojos de Haruichi eran un poco más visibles entre su flequillo, así como el inusual brillo debido a la alegría que sentía.
-Voy a tomar un poco de aire. –anuncio Eijun levantándose de la silla para retirarse de la habitación.
Otra vez, no podía creer que tuviera otra vez deseos de abrazar a su amigo… ¡Alto!... debía dejar de pensar en él cómo un amigo, a lo que había accedido no podía clasificarse como algo que harías con uno… debía comenzar a ver, aunque fuera por esa noche, a Haruichi como un amante o por lo menos tratar. Se sorprendió él mismo de lo fácil que le resulto aceptar aquel deseo.
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La noche ya había llegado, las estrellas comenzaban a brillar así como la luna hacia su aparición en el cielo nocturno, ante semejante escena Sawamura Eijun supo que la hora había llegado, debía volver a su nuevo hogar para cumplir lo que había prometido. Respiro profundamente antes de abrir la puerta corrediza de lo que era su habitación.
Al abrir noto que en el suelo yacían dos futones en vez de uno. Kominato se encontraba una vez más observando la argolla de matrimonio como si fuera el mayor tesoro del mundo; durante el día se dio cuenta que a la menor oportunidad el pelirosa se quedaba perdido en sus pensamientos al observar aquel pedazo de metal. Sin proponérselo y sin saber que buscar, miro el que él portaba, no encontrando la razón por la que el otro se hundiera en sus pensamientos y sonriera tontamente al verlo.
-¡Hey! –llamo la atención del menor mientras entraba a la habitación.
-¡Ah…! -Haruichi se sobresaltó por el repentino grito, saliendo de su trance de felicidad para encarar al castaño.
-No tienes que asustarte tanto. -lentamente Eijun se encamino hacia su amigo, ahora esposo. Si ya estabas listo deberías haberme llamado y -Estaba nervioso, así que cualquier cosa que dijera no es que fuera importante, simplemente era para intentar calmar su corazón- … -¿Por qué hay dos futones?
-Por las dudas…-dijo el Haruichi sonrojándose al ver cómo el contrario se acercaba, desvió la mirada al tenerlo de frente a él, su corazón latía sin control.
-Por las dudas… ¿eh? –Se sentó justo al lado del pelirosa, quien evitaba encontrar las miradas.
Eijun pudo notar las mejillas sonrojadas así como la incomodidad que sentía su nuevo esposo. El hecho de que su amigo dudara de que cumpliera su promesa, lo había molestado un poco, ya que no sabía cómo describir sin parecer pervertido su deseo por volver a besar al menor. ¡Cumpliría la petición de Kominato de hacerle el amor, eran innecesarios los dos futones! Miro de nuevo a Haruichi quien temblaba levemente, abrazándose a sí mismo y sin mirar en su dirección.
-No te estés asuntado, me pones nervioso a mí también. –su tono sonó un poco molesto, pero era debido a los nervios que comenzaba a sentir.
-Lo- lo siento… -se disculpó el menor con gran nerviosismo, a pesar de las dudas que tenía, tal parecía que Eijun cumpliría con su egoísta deseo-...es solo que no sé qué hacer en estos casos.
Haruichi se estremeció un poco más al ver como su esposo se iba despojando del haori que portaba sobre la yukata. Estaba nervioso y temeroso, después de todo sería su primera vez y lo más importante es que sería con la persona que amaba.
Eijun alzo su mano para acariciar el rostro del pequeño Kominato, quien cerró los ojos y se estremeció al sentir los dedos un poco fríos de su esposo sobre su mejilla. Por instinto Haru quiso alejarse pero el castaño lo siguió, acorralándolo levemente sin tocarse pero lo suficiente para que no pudiera moverse sin rozar sus cuerpos. Gracias a los repentinos movimientos el flequillo del pelirosa se desacomodó, mostrando sus hermosos ojos. Ambas miradas se cruzaron por unos segundos. El castaño rompió el contacto visual al cerrar los ojos mientras se acercaba al menor para besarlo.
Ni bien sus labios sintieron los contrarios, Haruichi se dispuso a seguir el ritmo, guiándose por los movimientos labiales de Sawamura. El pequeño enamorado separó un poco los labios cuando el castaño así lo exigió con la punta de la lengua. Sintió la lengua ajena entrar en su cavidad, estremeciéndose aún más al sentir como exploraba en busca de compañía. Sus alientos se entremezclaron entre el intenso roce. Apenas si podía mantenerse cuerdo ya que en realidad lo único que podía pensar era en lo bien que se sentía. Estaba feliz de que su esposo le regalara un beso tan intenso y magnifico, y precisamente en ese día que era tan especial para él.
-Hnn…-Haruichi se estremeció de nuevo, al sentir como la mano que anteriormente tocaba su mejilla ahora comenzaba a rozar su cuello.
Eijun comenzó a deslizar su mano atreves de la yukata que vestía Haruichi, deseaba tocar la piel blanca del menor, que veía casi a diario en los vestidores del club. Con mucha delicadeza comenzó a deslizarla sobre la piel, continuando con el pasional beso. Su mente comenzaba a dejar de pensar que a quien deseaba tocar y a quien se encontraba besando era su amigo, un hombre… en ese momento lo único que quería era profundizar a un más el contacto entre ellos. Su cuerpo comenzaba a calentarse, quería saborear más piel… comenzaba a arder en deseo por poseerlo.
¿Cómo se escucharía al gemir? ¿Qué expresiones mostraría? ¿Pediría por más? ¿Con que voz, con qué expresión? Deseaba saberlo todo… Y lo que más quería era ser él, el único que conociera aquellas respuestas...
El castaño comenzó a besar el cuello y parte del hombro que había quedado al descubierto al deslizar la tela.
-¡Es-Espera! -¡Oh, no! No pensaba parar, ya no. - ¡Detente!… -el cuerpo más pequeño intentaba alejarlo.
El fuerte grito y el empujón del pelirosa lo obligaron a retroceder. Gruño internamente al sentir el frio de la habitación colocarse alrededor de él, había disfrutado tanto de su calor como del ajeno que ahora le molestaba siquiera un poco de frio. Frunció el ceño un poco al ver como el pelirosa lo empujaba para mantener una distancia, molestándose aún más al verlo, hacerse bolita sobre el futon.
- Yo… ¡Yo no quiero hacerlo! –grito el pelirosa boca abajo, aferrándose a la tela y cubriendo su rostro. Sentía tanta vergüenza con Eijun, que lo único que deseaba era ser tragado por la tierra.
-¡¿Qué?! –pregunto exaltado y desconcertado el castaño, no entendía para nada las acciones del pequeño; primero le pedía que lo hiciera suyo y luego se arrepentía, lo peor de todo era en la situación en la que él que daba.- ¿Porque?
-No quiero… -comenzó hablar el pequeño Haru- …Porque… yo… -su cuerpo tenia pequeños temblores que no podía detener debido al llanto-…soy… soy un chico… aunque estemos casados, sigo siendo un chico… -el rostro del castaño se relajó- …una vez que me toques y me veas, Sawamura… seguro va a repugnarte… mi cuerpo de hombre. –la voz se le quebró al final debido al dolor y tristeza que sentía.
En momentos así, era cuando más odiaba haber nacido como varón. Le temía el rechazo de su esposo por no tener curvas y pechos como los de una mujer. Temía más que nada decepcionar a Eijun…
Por su parte el castaño había dejado que el pelirosa se desahogara pero cada vez se molestaba por sus palabras. ¿Por qué Haruichi había sacado sus propias conclusiones? Anteriormente le había reclamado por sacarlas él -cuando le reclamo por estar feliz con el compromiso-, y ahora era Haru quien sacaba las suyas, con respecto a lo que llegara a pensar con un cuerpo de hombre. Frunció el ceño al ver que el contrario no deshacía su postura cerrada en el futon, ¿es que no planeaba seguir en verdad Kominato? Con un poco de brusquedad sujeto la yukata del menor, jalándola lo más que pudo, obligando al contrario a levantarse un poco.
- ¿Eh? -exclamo asustado y sorprendido el pelirosa al sentir su ropa ser jalada. La sorpresa había sido grande y por instinto se giró a encarar a su atacante- ¡¿Q-qué?!
-Solo sácatelo. –le exigió, mientras comenzaban a forcejear, Eijun intentando desvestir a Haruichi.
-No. -El pequeño se aferró a su ropa como si de ello dependiera su vida.- ¡Dije que no voy a hacerlo! -Ni uno quería ceder en sus intenciones.
-¡Rayos! -Eijun comenzaba a impacientarse, nunca creyó que Haruichi fuera tan obstinado- ¡Que fastidio!
-¡¿Fastidio?! Si es fastidioso, enton… ¡Eh!–recrimino el pelirosa ofendido pero la mano del castaño recorriendo su pierna le causo un estremecimiento en todo el cuerpo que crecía conforme la mano subía, recorriendo su piel. Su rostro con pequeñas lagrimas que quedaron del llanto anterior y con un sonrojo al por mayor. - ¡No! -la mano subió aún más- Detén…
-Hey, no estas para nada duro. -se quejó Eijun al llegar a la entrepierna del chico al que tenía acorralado entre su cuerpo y la cama, y notar que no había respuesta alguna por parte de su cuerpo.
-¡Por supuesto que no! -Grito Kominato muerto de la vergüenza, cerró las piernas instintivamente, desviando su mirada hacia el otro lado mientras los colores le subían al rostro - ¡¿Cómo podría estarlo en esta situación?! ¿Por qué…?
-¡Pero yo si lo estoy! –interrumpió el castaño.
-¿Qué? –fue lo único que pudo decir, ¿acaso había escuchado mal?
El castaño tomo la mano del menor, para guiarla a su entrepierna, para que viera que no mentía al decir que el si estaba excitado.
-¿Ves?
Haru se sonrojo aún más al oír la voz del oji-ambar y al tocar aquella parte de la anatomía de su esposo. El castaño lo tenía a su merced y él no podía hacer nada; estaba entre el cuerpo del mayor sobre él y el futon por debajo.
-Sawamura…
-¿Crees que estaría así si realmente me repugnases? –pregunto el castaño con seriedad, excitándose un poco más al ser consciente que el pelirosa debajo de él lo estaba tocando. Siendo honesto consigo mismo la idea de hacer suyo a su amigo, no le causaba ninguna repulsión, por el contrario lo motivaba. Eijun se despojó de su ropa, acomodándola a un lado –Ahora compórtate como buen chico y déjame…
-Pero… -interrumpió Kominato de nuevo, por mucho que quisiera obedecer, en el interior tenía sus dudas. -…hacerme el amor significa que vas a poner eso en mi interior por atrás. ¡Y ese tipo de cosas! ¡Hmmp! –Eijun le cubrió la boca con una de sus manos.
-¡Ahh! –Grito con frustración- Silencio. –indico mientras empujaba el cuerpo debajo de él, para que estuviera totalmente recostado sobre el colchón. Habilidosamente utilizo sus manos para despojar a Kominato de la yukata- Deja de molestar con ese tipo de comentarios. –le susurro cerca del oído, alterando aún más el cuerpo debajo suyo.
-¿Mmm? -Pequeñas sacudidas de placer recorrían su pequeño cuerpo a medida que sentía descender la mano del castaño recorriendo su torso formando líneas imaginarias.
-Solo cállate y déjame hacerte el amor…-le susurro cerca del oído al pelirosa. Sus manos se deslizaron con lentitud por el torso de Haru, delineando y trazando todo a su paso, grabando figuras imaginarias sobre la virgen piel y despojándolo de la tela que solamente estorbaría.
-¡Ah! - Sin vestigio alguno de decoro, introdujo su lengua en lo más profundo de la cavidad del contrario, regocijándose a su vez con intencionales roces entre ambos cuerpos.- ¡Nh! – Obedeció, sin embargo una duda se introdujo dentro de él. ¿Sawamura sabía cómo hacerlo con un hombre o se estaba guiando por instinto?
Presuroso y sin dejar a un lado los demandantes besos, aventuró ambas manos hacia la parte inferior del menor, con tanta rapidez que Haruichi no supo en qué momento Eijun comenzó a dilatar su entrada, solo se dio por enterado cuando sus rodillas se flexionaron ligeramente al tiempo que el castaño alzaba un poco las caderas contrarias para introducir el primer dedo.
Haruichi se quejó por lo bajo al sentir la intromisión, dolía, no podía negarlo aun así le sorprendía la facilidad con que el digito había entrado. Pero sus dudas crecieron al sentir la frialdad en su interior y que no supo identificar.
-¿Estas bien? –pregunto Eijun al ver el rostro adolorido del menor, el cual no le contesto se limitó a asentir.
-¿Qué es eso frio? –dijo entre jadeos el menor.
-¡Oh! Debe ser el lubricante.
-¿Cómo es que…? Nnnnh…-la pregunta murió al sentir como el dedo comenzaba a moverse.
Sawamura se dispuso a dilatarlo lo más lento y cuidadoso que le fuera posible, tomando en cuenta que era el primer encuentro sexual de ambos y sabía que al pelirosa le dolería más que a él. Tomo con su mano libre el miembro del menor y comenzó a estimularlo, en un intento para distraerlo y darle mayor placer. Cuando escucho al menor gemir y jadear más seguido, fue en ese momento que sin esperar más, introdujo el segundo dedo para dilatar la estrecha entrada que tanto ansiaba mancillar.
Kominato se olvidó del dolor y se concentró en el placer, buscando mayor profundidad con los dedos que de nueva cuenta habían aumentado a tres. Inconscientemente comenzó a mover las caderas. Incapaz de concentrarse en el dolor o el placer, el pelirosa solo podía gemir, cosa que torturaba inmensamente a su esposo que se negaba a volverlo suyo, sin prepararlo larga y adecuadamente.
Haru no dejaba de sentir placer, el cual comenzaba a serle insatisfactorio sin saber cómo o porque deseaba que aquellos dedos alcanzaran mayor profundidad, que se introdujeran más. El sonrojo aumento en su rostro al reparar en sus "sucios" deseos, debía estar agradecido de que su esposo hiciera aquello. Eijun rozó los labios de Kominato, tan solo unos segundos antes de apartarse de su boca para susurrar quedamente en su oído…
-Eso es, eres un buen chico.
-Eijun… Eijun-kun...-debido al éxtasis que sentía apenas y podía articular palabra.
La imagen del menor debajo de él era maravillosa. Haruichi estaba disfrutando. Al inicio temía no saber cómo proceder, era un novato en cuanto al área de tener sexo con un hombre y tenía miedo de lastimar al pelirosa con su mal proceder, pero contrario a lo que pensó se notaba que lo disfrutaba. Internamente agradeció al hermano mayor de Haru, Ryosuke. Gracias a él podía tener tan encantadora imagen del menor perdido en el placer por unos breves momentos.
~Flash back~
-¡Buen trabajo! –exclamaron todos al acabar el entrenamiento de ese día.
Todos empezaron a recoger sus cosas para regresar a casa, despidiéndose de su capitán quien estaba haciendo unos últimos trabajos, Kominato estaba esperando tranquilamente a Sawamura quien una vez que término su tarea se acercó a Haruichi, ambos habían estado yéndose juntos esos últimos días puesto como había dicho el menor se quedaría en su casa para aprender de las tradiciones de su familia.
Cuando se acercó al menor y estaban a punto de irse fue detenido por una voz que conocía bien.
-Sawamura.-llamo el entrenador con su típica sonrisa.
-Entrenador…-dijo nervioso, por una razón la típica sonrisa de su entrenador le daba mala espina.
-Haruichi, ve yendo… tengo que hablar con Eijun.-dijo Ryosuke mirando a su Otouto.
-¿Eh? Pero….-pregunto preocupado y triste, ya que quería regresar con el castaño, sumándole el hecho de que no sabía que le haría su hermano.
-Vamos, hay cosas que el capitán y el entrenador tienen que hablar.-dijo Ryosuke mirando al oji-ámbar en busca de apoyo, pero él aun dudaba. Podría estar cavando su propia tumba sin saberlo.
-Kominato… adelántate.-dijo al fin.
Haruichi al escuchar eso suspiro, miro a su hermano con duda, sabía que algo tramaba, puesto que su Aniki estaba al tanto de sus sentimientos y aunque no lo demostraba sabía que su hermano era muy sobre protector con él.
-Bien, nos vemos al rato Sawamura. -dijo alejándose.- Hasta mañana Aniki
-¿Y… que necesita de mí, entrenador…? –pregunto Sawamura al mayor quien con una señal le dijo que lo siguiera, llegando así a su oficina.
Ambos entraron, y Ryosuke rápidamente se sentó detrás de su escritorio donde había un motón de libros, DVD´s y hasta mangas. Le hizo otra señal para que se sentara y una vez que lo había echo le señalo el montón.
-¿Qué esto? –pregunto tomando un libro.
-Tienes que leer todo esto para hoy. -informo Ryosuke con una sonrisa al ver como el menor tomaba un tomo de un manga y lo ojeaba, sonrió aún más al ver como el rosto del chico pasaba a una de espanto para luego mirarlo a él.
-Esto es…
-Son mangas, DVD´s, libros con información, y todos es BL.-contesto radiante el pelirosa.
-Pero….-Sawamura estaba incomodo, ¿porque su entrenador le estaba dando eso?
-A partir de hoy te quedaras después de los entrenamientos para leer y ver más de esto.
-¿Qué?
-Lo que has oído. –Dijo Ryosuke girando su silla para darle la espalda a su alumno.- Serás el esposo de mi hermano lo quiera o no. –el castaño iba a protestar- Y no me importa lo que tú quieras no me voy a arriesgar a que lo dañes de alguna manera. -¿Qué significa eso? Pensó Eijun sin entender que tenía que ver la tradición con que lo obligara a leer BL- Así que prepárate te daré un curso intensivo.
~Fin Del Flash Back~
Tenía un gran respeto por Ryosuke como entrenador pero le temía como hermano de Haru. Estaba consciente que aquellas reuniones "entre líderes", solo las recibió debido a que sería el esposo del hermanito querido del ex-jugador. El castaño ahora pensaba que tal vez, Ryosuke supuso que consumarían el matrimonio o tal vez no, pero que no se arriesgaría a que su hermanito sufriera debido a su falta de conocimiento en ese ámbito.
Incluso el lubricante que había adentrado a la habitación en la mangas de su yukata y había usado para dilatar la entrada de su pareja, había sido un obsequio del pelirosa mayor durante la ceremonia de matrimonio.
-¡Nnhg! –la voz de Haruichi lo atrajo de nuevo a la realidad, alejándolo de aquellos momentos que esperaba no tener que repetir.
Estaba nervioso, nervioso y muy apenado, su respiración irregular solo empeoraba su situación y Haru reparó en que su rostro debía estar tan rojo como una cereza o más. Tal vez le ganaría a una.
-¿Estás listo? –pregunto Eijun con voz destilando deseo, su hombría comenzaba a dolerle por la falta de atención, se había dedicado simplemente completamente al menor. Asintió.- Bien.
Sus delgadas manos se aferraron al futon al prevenir lo siguiente. Con los ojos fuertemente cerrados y las emociones carcomiéndolo por dentro. Una de sus manos se deslizo al miembro de Haru acariciándolo para distraerlo, mientras empezó a penetrarlo lentamente.
-¡Ah! ¡Ha! -el pelirosa arqueo la espalda y, soltó un gran y doloroso gemido cuando sintió el miembro de su esposo en su interior, invadiéndolo lentamente. Adolorido e incómodo, se mordió los labios con fuerza en un vano intento de menguar el dolor. Sentía que sería partido en dos en cualquier momento.
-Maldita sea, es demasiado estrecho.-jadeo el castaño enloquecido por el placer cuando sintió la calidez suave y opresora que envolvió su miembro, creyó desfallecer cuando se empujó más profundamente en el interior del Kominato, abriéndose paso lentamente dentro de él, haciendo acopio de una fuerza de voluntad que desconocía le dio unos minutos para que se acostumbrara. Levanto la mirada para fijarla en el rostro del menor cuando lo noto…-¡Baka! No muerdas tus labios.-le regaño Eijun al ver la fuerza que ejercía el menor sobre sus tentadores labios- Si necesitas morder usa esto –dijo metiendo sus dedos en la boca del menor pero por mucho que tuviera el permiso para lastimar aquellas no lo haría, buscaría otra manera de canalizar el dolor.
-Ngh… -exclamo al sentir como sacaban los dedos de su boca.
Sawamura miro al menor observando los delicados labios sangrantes, se sintió mal unos segundos al pensar que tal vez no había preparado del todo bien a su pareja. Ryosuke lo mataría.
-Te lastimaste… -dijo el castaño acercándose para lamerlos, y quitar el rastro de la sangre. Después de quitar el rastro de aquel líquido rojo comenzó a devorar los dulces labios del contrario. El beso se volvió cada vez más demandante. Suspiros y jadeos se ahogaban entre ambas bocas.
-Eijun-kun…- murmuro Haruichi una vez que sus labios se vieron libres debido a que el castaño comenzó a descender a su cuello.
Kominato estaba regocijante de alegría… y se abochorno cuando Eijun comenzó a intercalar besos, lamidas y mordidas sobre su cuello, como si quisiera marcarlo de su propiedad. Al menos eso quería pensar por esa noche, quería imaginarse que su esposo en verdad lo deseaba, que en verdad lo amaba. Sintió como su miembro comenzaba a ser de nuevo estimulado por la mano del castaño.
Deduciendo por el semblante placentero, la respiración irregular y los suaves movimientos de cadera que comenzaba a realizar Haruichi inconscientemente buscando más profundidad, Eijun decidió apropiado comenzar a embestir. El también deseaba hacerlo.
Los gemidos no se hicieron esperar cuando las afanosas estocadas dieron inicio, lentamente. El pelirosa se mordió el labio inferior de nuevo para no gemir tan fuerte pero le fue imposible hacerlo cuando sintió que el miembro de Sawamura daba justo en el lugar indicado, provocándole una aleada de placer como ninguna de las anteriores. El castaño salía de su interior casi por completo para ingresar de lleno en él, era imposible reprimir los sonidos de su boca que delataban el gran éxtasis que sentía.
Su voz murió una vez que los labios de Eijun apresaron los suyos con premura. La pelvis de Sawamura lo embestía con presteza, incluso se vio obligado a separar más las piernas para darle un mejor acceso.
-Eijun-Kun… Ahh… Ahh…-Su cuerpo se estremecía en medio de las constantes embestidas. Intento canalizar todo el placer que sentía, gimiendo el nombre de su esposo, dejando escapar frecuentes suspiros.- Yo… Ya no… ya no puedo… más.
-Está bien. -contesto el castaño con un poco de dificultad, él también estaba llegado a su límite.
-¡Ahhhhh! –Haruichi arqueo un poco la espalda tras el fuerte estremecimiento que sacudió su pequeño cuerpo con la llegada del orgasmo.
Por su parte Eijun continuó penetrando aun después de sentir mayor presión en su hombría. Apoyándose en el futon, siguió balanceando su cuerpo de atrás hacia adelante, embistiendo con firmeza y regocijo hasta que sus piernas flaquearon. Un prolongado y satisfactorio jadeo secundó a la placentera corriente eléctrica que ascendió como espuma por su columna, corriéndose dentro del menor.
Con la poca fuerza que aun poseía se mantuvo sobre el pelirosa, no quería aplastarlo con el peso de su cuerpo. La visión de un Haruichi recuperándose del reciente orgasmo era demasiado para él. De por si el cuerpo níveo del pelirosa era demasiado tentador, ahora después de todo el rato el castaño se tomaba su tiempo para admirarlo. Eijun no pudo evitar que dentro de él creciera un poco de autosatisfacción al ver las marcas que había dejado en Haru. Debido a la actividad anterior el flequillo rosado se había deslizado a los costados, dejando a relucir las hermosas gemas que siempre ocultaba. Las miradas se cruzaron por breves instantes, los ojos ámbar evidenciando aun el deseo que sentía, mientras que los rojos delataban sumisión total, una docilidad única y majestuosa. Eso fue todo lo que necesito…
-¡Ah! Oh, no. Se está haciendo más grande. -exclamo Haruichi al sentir como el miembro flácido aun dentro de él, comenzaba a despertar de nuevo.
-Es por tu culpa ¿sabes? -dijo Eijun con la voz ronca debido a la excitación que comenzaba a inundarlo de nueva cuenta. El erotismo que destilaba Haru por cada poro de su nívea piel era fascinante, una locura que le hacía perder el raciocinio en cuestión de segundos.-Que vergonzoso.
Sujetó con firmeza a Haruichi de la cadera, al mismo tiempo que su mano libre comenzaba a estimular el miembro del menor. Quería volver a sentir aquellas cargas de placer, quería repetir. Unió de nueva cuenta sus labios a los de Haru, al momento en volvía acariciar el cuerpo ajeno. Las embestidas comenzaron de nuevo, y en esta ocasión amos estaban más sensibles debido a anterior liberación por lo que estaban conscientes que ninguno de los dos duraría mucho tiempo.
Kominato suspiraba entre beso y beso, torpemente embelesado por la destreza de Eijun y su afinidad por calentarlo cada vez más. Porque estaba caliente, muy, muy caliente a pesar de no llevar ninguna prenda encima.
-Eijun-kun… -No podía pensar en nada más que en el muchacho que lo estaba tomando, todavía dudaba que lo que estaban haciendo era verdad y lo único que quería era asegurarse que no soñaba- Eijun-kun… - el rostro de Haruichi estaba completamente rojo, sus labios ligeramente entreabiertos, emitiendo el nombre de su esposo en una interminable letanía que casi hizo flaquear al activo por el placer que destilaban.
El interior de Kominato era un caos de sentimientos y emociones. Conocidos, como el amor que profesaba por su pareja y desconocidos, como la felicidad de estar de esa manera tan íntima con el chico al que ha amado durante tanto tiempo. Algunas nuevas, como el placer de ser mancillado por otro hombre y otras viejas, como agradecimiento de no haber sido rechazado por ser hombre como tanto temía al principio.
Estiro su brazo para tocar la mejilla del oji-ambar, quien aún seguía dentro de él, quería asegurarse que en verdad no estuviera soñando y todo desapareciera una vez más, como en los tantos sueños húmedos que protagonizaban ellos dos -y que le avergonzaba recordar-, que había tenido durante aquellos tres años. Debía asegurarse que en verdad fuera Eijun, su Eijun.
-Haruichi…-el castaño sintió la cálida mano sobre su rostro y se estremeció al contacto, corriéndose de nuevo dentro del cuerpo del pelirosa. Quien debido a la repentina sensación de ser llenado arqueo la espalda, llegando el también al orgasmo.
-Te amo…-confeso de nueva cuenta el pelirosa, con lágrimas en los ojos y las mejillas cubiertas de un tierno sonrojo, su voz era sincera y el castaño lo sabía.- ¿Qué voy hacer? Realmente te amo…- Sus dedos se enredaron en la cabellera café. - Te amo…
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Haruichi había despertado hace apenas unos minutos y no pudo evitar sonreír tontamente al recordar el porqué de su estado de desnudes, así como el pequeño dolor que comenzaba a tener en su espalda baja. Intento encontrar una mejor posición para dormir de nuevo cuando sintió un peso extra en su mano, la levanto al aire para ver de qué se trataba. Su sonrisa se agrando más cuando vio la argolla que lucía resplandeciente entre sus dedos, así como un rubor comenzó a inundar sus mejillas. Comenzaba a pensar que tal vez todo se trataba de un sueño y aunque así fuera no importaba, era maravilloso…
-Nunca te cansas de eso ¿verdad? –pregunto Eijun un poco adormilado, ya que después de aquella placentera actividad ambos se dejaron arrastrar por Morfeo.
Sawamura pensaba volver a dormir después de abrazar la fuente de calor a su lado, cuando descubrió que la "fuente", estaba despierto y comenzaba a mirar de nueva cuenta el anillo. ¿Era tan especial como para mirarla por horas?
La repentina voz del más alto, sobresalto a Haruichi quien se avergonzado al verse descubierto de nueva cuenta viendo el pequeño metal.
-¡Oh! Estas despierto. –exclamo el pelirosa mirando al hombre a su lado y avergonzados aún más, al ver el torso desnudo de su esposo.
-Solo desde hace unos minutos…-informo el castaño con voz monótona, sin perderse ninguna de las expresiones del menor.
-Perdón ya me voy…-Kominato se levantó de golpe, gateando fuera de las sabanas y del futon con la clara intención de ponerse de nuevo la ropa y colocarse en el otro colchón.
-¿Porque? -lo detuvo Eijun con sus palabras.
-¿Cómo que porque? –el pelirosa se detuvo en su huida para mirar a su esposo confundido, no entendía el motivo de tal pregunta si era obvio-…Porque solo prometiste hacerlo una vez, por eso.
Estiro su mano para alcanzar la yukata que estaba muy cerca de él, pero su mano fue detenida por la del castaño, quien lo sujeto de la muñeca.
-Olvídalo. –hablo Eijun mientras jalaba al pelirosa para que acostara de nuevo junto a él.
-¿Eh?
-Dije que lo olvides. –lo abrazo, sin dejarle escapatoria. Cerró los ojos, quería dormir, estaba terriblemente cansado
-Espe… Espera, Eijun-kun –tartamudeaba Haruichi con el rostro súper rojo y con gran vergüenza, sus cuerpos aún estaban desnudos por lo que podía sentir el calor corporal. Intento alejarse del cuerpo contrario, pero la fuerza del castaño era mayor.
-Así que hagámoslo de nuevo. –murmuro cerca del oído del pelirosa sin abrir los ojos, sonriendo al imaginar el rostro de su pareja.
-¿Qué… que estás diciendo? -Haru se sentía morir por la vergüenza y la esperanza de aquellas palabras. No quería tomarlas en serio, sin embargo no podía evitar que la idea de que Eijun lo quisiera creciera. Quiso levantarse pero los brazos del mayor no se lo permitían.
-Eso es todo lo que voy a decir. –contesto el castaño, sin soltar al contrario. Si Haruichi se alejaba un poco del abrazo y miraba su rostro, notaria el sonrojo que tenía.
-¡Oh, vamos! -Su voz sonaba entrecortada debido al llanto que luchaba por suprimir-…Lo que… Lo que quieres decir es que…
-¡Dije que no voy a decir ni una palabra más! –exclamo más fuerte Sawamura soltándolo, dándose la vuelta para darle la espalda y cubrirse con las frazadas hasta el cabello.
Era demasiado vergonzoso, ¿por qué Kominato no lo entendía? ¿Es que acaso quería que se lo dijera a base palabras melosas y declaraciones bochornosas?
-En otras palabras…-murmuro Haruichi sin poder contener más, las lágrimas traicioneras que retuvo. Al parecer no había escuchado mal. Tal vez no era imposible conseguir un poco del cariño de su esposo.
-¡Ah! –Eijun miro al menor que no había completado la frase, movido por la curiosidad al sentir el cuerpo de al lado temblar, así como escuchar lo que parecían sollozos, se descubrió el rostro, para mirar al contrario- ¡Hey! ¡¿Por qué el llanto?! –se reincorporo rápidamente del colchón para estar a la misma altura del pelirosa.
-Bueno… es porque…
Kominato se dejó llevar por el llanto al sentir los brazos del castaño a su alrededor. Eijun lo estaba abrazado de nuevo y en esta ocasión sentía que era real, que su esposo le estaba transmitiendo cariño y apoyo. Era posible que fuera cariño amistoso, después de todo antes de esa loca tradición eran los mejores amigos
-Eres un llorón… Haruchii…
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Lunes:
Había pasado una semana desde la ceremonia de bodas, Haru no podía estar más que complacido, sin embargo en esos momentos a las afueras del hanare del clan Sawamura, se podían escuchar los gritos de dolor del pelirosa recién integrado a la familia.
-¡ESO DUELE! ¡AU, AU, AAAAAAUCH! –se quejaba Haruichi con lagrimitas en los ojos, su esposo lo estaba lastimando.
-¡Baka! ¡Claro que dolerá si no te relajas! –Le grito de regreso Eijun- ¡Solo relájate!
-Aunque me relaje… -comenzó a hablar el pelirosa con claro dolor- ¡Auch! –Se quejó al sentir como el contrario lo jalaba- ¡No lo tires tan fuerte, cabeza de musculo! -grito con enojo al castaño, ¿porque su esposo tenía que ser tan bestia?
-¡¿Cabeza de musculo?! –le dio un tic en el ojo debido al enojo.
Comenzaron de nuevo con lo que hacían; el pelirosa tirado en el suelo con el castaño sobre él. Pasados unos minutos, ambos adolescentes dejaron de forcejear, cansados y exhaustos respiraban agitadamente intentando tranquilizarse. Llevaban media hora en aquella actividad sin resultado alguno.
-Haa… Haa… No… No puedo más… -murmuro con dificultad Kominato dejándose caer sobre el suelo con las manos extendidas.
-Haruchii, -el pelirosa se reincorporo un poco para ver a quien le hablaba.- ¿qué vamos a hacer con este anillo? ¿Lo vas a usar en la escuela? –cuestiono el oji-ambar mirando con el ceño fruncido la mano del menor.
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((Ang/Yuki: ¡Golosas!Pensaron mal…
Marlene: Solo hablaban del anillo ¬¬ que decepción.
Tetsuna: Dejen de interrumpir la lectura… #las golpea con Hachiko#
Marlene: ¡Hachiko maldito…! ¿Cuándo lo recuperaste?
Angelice: Para los que no sabe quién es Hachiko por favor de leer Resplandecer de Vongola #hablando como promotora de artículos enfrente de la computadora#
Tetsuna: ¡deja de promover otra historia! #la vuelve a golpear#
Mar/Yuki: Como sea… #no quieren ser golpeadas# Regresemos a la historia…))
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-Tengo que hacerlo. -contesto con un poco de pena por no tener otra opción - No sale. –miro su mano con aquella argolla.
Eijun lo miro seriamente, era verdad que no había otra opción ya que llevaban casi tres cuartos de hora, intentando de todas las maneras posibles sacarlo pero era simplemente imposible.
-…Seré cuidadoso para que nadie se entere de que estamos casados. –agrego el pelirosa al ver el rostro tan serio del otro.
Se quedaron callados unos segundos, en los que Eijun noto que el Haru miraba insistentemente y con un puchero su mano.
-… ¿Qué pasa?
-Eijun-kun… el tuyo se salió con mucha facilidad. –Se quejó el pelirosa de forma infantil- Eso demuestra lo poco que te preocupas por mí.
-No seas tan paranoico. -el castaño se levantó tomando su maletín en la mano y arreglando su uniforme- Oh, y… mi nombre…-agrego a unos pasos de salir de la habitación.
-Sawamura…-Haruichi inflo sus cachetitos con el rostro sonrojado.
-Y no olvides esperar un poco antes de salir ¿lo entiendes? –le recordó el castaño un poco más seco de lo que quería, pero es que se molestó de que el contrario no se tomara las cosas con más seriedad. ¡Estaban en una difícil situación!
-Sí, sí, sí. –contesto el pelirosa dándole por su lado, durante casi dos días había escuchado las advertencias del castaño referente a su trato en público, por lo que sabía todo de memoria.
Se dejó caer nuevamente en el suelo, escuchando los pasos del castaño al alejarse. Se dedicó a mirar el techo, haciendo tiempo suficiente para que su esposo se alejara y llegara a la escuela antes que él. Por petición del jefe de familia tendría que dejar de hacer varias cosas para dedicarse a otras; entre ellas estaba salir del equipo de béisbol, amaba el deporte pero el casarse conociendo todas las restricciones a las que se vería obligado fue su decisión.
Tenía algo que amaba más que el béisbol y eso era a Eijun. No se arrepentía de su decisión. Además de que no dejaría el deporte de golpe, empezaría dejando su lugar como miembro titular, solo asistiendo a los entrenamientos cuando quisiera y no se le necesitara en la familia. Después de todo, ahora la familia Sawamura era su familia. Miro de nueva cuenta su dedo y no pudo evitar sonreír al recordar su matrimonio. Se graduaría de la preparatoria con su antiguo apellido -Kominato- pero al ingresar a la universidad se presentaría como Sawamura, Haruichi Sawamura.
[Suena bien…] pensó. Miro el reloj en la pared levantándose de golpe al ver que se le haría tarde a él.
-Ah…-exclamo cuando pasó por el comedor para retirarse y se percató de la pequeña mochila que se encontraba ahí. Era el obento que le había preparado a Eijun, al parecer se le olvido.
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Haruichi suspiro con gran alivio debido a que llego a tiempo al instituto, por uno momento lo creyó imposible. Se encontraba en su casillero guardando algunas cosas cuando observo que algo brillo en su dedo. En verdad que su argolla sobresaltaba, comenzó pensar en diferentes maneras de ocultarla.
-¡Haruichi! Buenos días. –Haru dio un leve salto debido al susto por el repentino saludo.
-Oh, eres tu Kanemaru. –respondió con alivio y una sonrisa nerviosa al ver quien lo llamaba.
-¿Que se supones que significa eso? –se quejó el otro.
Se trataba de un joven de pelo rubio cenizo y corto, de piel ligeramente oscura, ojos del mismo tono que su cabello y más alto que el pelirosa.
-Ah, nada. –Haru rio nerviosamente. Cerró su casillero para comenzar a dirigirse a su salón de clases en compañía del rubio.
-Oye, -llamo la atención Kanemaru- ¿a qué se debió tu ausencia en el club esta semana?
Haruichi se puso nervioso, la verdad es que no había preparado ninguna excusa para su inasistencia. Se había concentrado en esa semana solamente a pasar un buen rato al lado de Eijun que lo demás había pasado a segundo plano.
-Etto…
-También el capitán se ausento unos días. –comento el más alto. – Incluso…
Sawamura se había presentado el jueves y viernes de la semana anterior solamente a los entrenamientos para mantener las apariencias en el club, después de todo al ser de diferente grupo a Haruichi nadie notaria la ausencia de ambos, caso contrario en el equipo de béisbol donde seria obvia la ausencia del capitán y el campo corto.
-… ¿Qué es eso? -Corto su propio monologo al darse cuenta de un accesorio que no había visto antes en la mano del más pequeño.
-¿Qué? - El pelirosa miro a donde señalaba su amigo, dándose cuenta que era su mano.
-Ese anillo…
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Contestando RW:
Annelys: Gracias, nos alegra que te gustara, es nuestro primer trabajo en cooperación por lo que no estamos del todo seguras.
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Yukihana: ¡¿LES GUSTO?!
Tetsuna: Si no es así, las golpeare con Hachiko -señalando al maldito tubo de hierro-
Marlene: ¡No amenaces a nuestros lectores! –exclama dándole un zape- Desde que lo recuperaste andas muy feliz.
Angelice: Y eso que es un traicionero ese maldito tubo.
Tetsuna: El solo vio por su sobrevivencia, estaba bajo amenaza. Así que dejen en paz a Hachiko o las golpeare -golpeándolas-
Mar/Ang: Pero ya lo hiciste ( ) –ambas lloran por el chichón de su cabeza-
Yukihana: Y porque me golpeaste a mí también…. Yo no dije nada ( )
Tetsuna: Porque… ¡Me la debías maldita Yuki! –Exclamo al final-
Yukihana: Mentirosa, yo no te hice nada. Mejor di la verdad de que te dejaste llevar y me golpeaste de paso.
Tetsuna: Ya deja de llorar –mirando hacia otro lado avergonzada porque la descubrieron- te dejaremos comer todos los RW que nos den en este capítulo.
Yukihana: ¿En serio? (*°*)/ -con ojitos brillosos- Bien, chicas dejen mi comida porque yo soy como un conejo, que se muere si no le dan amor, pero en mi caso es si no me dan comida y mi comida son los RW
Tetsu/Mar/Ang: Así que dejen comida para Yuki
-se apagan las luces-
Todas: ¡Ah! Se acabó el tiempo y no nos despedimos -lloran-
Bye~
Se cuidas~
