Tetsuna: Ciao~ Ciao~ Nuevo fic esperamos que les guste.
Basado en el manga Hanayome-kun de Lily Hoshino
Diamond no Ace no nos pertenecen
TITULO: Hanayome (Flor de novia)
AUTORAS: Tetsuna Hibari y Yukihana-Hime (trabajo en cooperación)
RESUMEN: Sawamura Eijun no está exactamente contento con la tradición de su familia respecto al matrimonio, y mucho menos cuando se entera de que... ¡tiene que casarse con un chico! ¿Podrá hacerle cambiar de opinión Haruichi, el chico con el que su madre quiere que se case, quien es además, su mejor amigo?
CLASIFICACIÓN: No menores de 16 años
CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJA: SawaHaru (Sawamura x Haruichi)
GENEROS: YAOI, AU, Romántico.
ADVERTENCIAS: Lemon.
SAGA: Tradición.
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Capítulo 3
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-… ¿Qué es eso? –Kanemaru interrumpió su propio monologo al darse cuenta de un accesorio que no había visto antes en la mano del más pequeño.
-¿Qué? - El pelirosa miro a donde señalaba su amigo, dándose cuenta que era su mano.
-Ese anillo…
-Oh, no es nada…-Haruichi desvió la mirada, era malo para mentir o al menos a Kanemaru, el rubio siempre sabia cuando le mentía y esta vez no sería la excepción si notaba su sonrojo.
Debido a la repentina aparición del rubio Haru no había tenido tiempo para ocultar la alianza, así como tampoco había preparado una excusa descendente por si al final era descubierto.
-¿Nada? -pregunto el rubio sin creer en las palabras del contrario- Pero está en tu dedo anular izquierdo. -tomo la mano del pelirosa entre la suya, quería observar mejor aquella rueda de metal.
Ante la repentina acción del más alto, el pelirosa se cubrió la mano izquierda con la derecha, ocultando su anillo. Dio unos pasos hacia atrás, intentando mantener una dictación decente con el otro. Todo para impedir que tocaran aquel accesorio que era tan importante para él, el anillo era la prueba de que ahora estaba unido a la persona que amaba. Nadie podía tocarlo.
Extrañado por la exagerada -en su opinión- reacción del Kominato lo miro sorprendido, formándose un incómodo ambiente por unos segundos.
-Oh, ah… Hahaha…-Haruichi comenzó a reírse un poco, intentando aligerar el ambiente y desviar la atención de su anterior comportamiento -…lo siento…
-Haru… -le llamo el rubio tomándolo de los hombros para que lo mirara, el pelirosa se estaba comportando raro- ¿Estas…?
-¡Kominato…!- el llamado de alguien más interrumpió la pregunta de Kanemaru. Ambos estudiantes miraron a quien los había interrumpido, encontrándose con su capitán de béisbol.-Justo a tiempo. –Comenzó a acercarse más a ellos- Tengo que mostrarle mis respuestas a Kuramochi-sensei hoy en la primera hora. Y no deseo sufrir ningún atentado en sus manos. -Se detuvo a unos pasos de llegar a ellos, mirando cómo se separaban para verlo mejor- ¿Puedo copiar tu tarea?
Toda la escuela sabia de los constantes golpes que recibía el castaño por parte del profesor, todo debido a que los profesores Ryosuke y Kuramochi, eran kohai´s de Chris en sus tiempos desde la escuela primaria, por lo que conocían a Eijun desde pequeño.
-Ei… Sawamura –una gran sonrisa y un sonrojo se apodero de él al ver a su esposo.- Claro.
Kanemaru observo los cambios en el rostro de Haruichi con la sola presencia del capitán, extrañado y con el ceño fruncido miro a Sawamura que le devolvió la mirada que lo analizaba de pies a cabeza. Sentía que lago más había entre la relación entre ellos, algo en la atmosfera a su alrededor cambio y él lo sabía.
-Nos vemos después Kanemaru. –sin siquiera voltear a ver al rubio, el pelirosa se acercó a su esposo y se retiraron del lugar
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Se dirigieron en silencio al salón de Eijun, en donde una vez que el castaño se sentó en su lugar. Haruichi procedió a buscar su cuaderno que le prestaría. Estaba internamente feliz porque no había tardado tiempo en reencontrarse con su amor. Era tonto y lo sabía, pero es que no podía evitar sentirse vacío cuando no estaban cerca. Hacía apenas un mes que estaban juntos y una semana que llevaban de casados pero en verdad no soportaba estar mucho tiempo separado del castaño, temía que algo cambiara y el poco avance que había logrado con el cariño de amigos se fuera a perder…
…Le temía a cualquier pequeño cambio.
-¿Desde cuando eres cercano a Kanemaru? –pregunto Eijun mirando hacia afuera de la ventana y con tono desinteresado.
Haru lo volteo a mirar ante la repentina pregunta. Dejo de leer su cuaderno para pensar bien en su respuesta, no sabiendo a que parte se refería Eijun. Ambos pertenecían al equipo y él como capitán debía saberlo, seria obvio la relaci… a menos que, ¿Eijun estuviera celoso? Negó internamente, sabiendo que eso sería imposible, ¿o sí?
-¿A qué te refieres? –prefirió preguntar para no crearse falsas esperanzas.
-Bueno, nunca los había visto hablar más de dos palabras durante los entrenamientos. –contesto el castaño con el mismo tono desinteresado pero viéndolo a la cara.- Así que me preguntaba desde cuándo es que eres así de cercano con él…
-Oh, bueno. Mi casa está cerca de la suya. –Contesto el pelirosa sintiendo sus esperanzas morir, prefirió regresar la mirada a sus apuntes- Es como un amigo de infancia.
-Hnn…-exclamo el castaño mirando de nuevo por la ventana.
-Aquí tienes. -dijo el pelirosa extendiéndole el cuaderno de la materia que le habían solicitado.
-¿Qué es esto? -Sawamura confundido miro el cuaderno y luego a su compañero que lo observaba o eso suponía debido a que el flequillo no dejaba ver aquellos ojos que le gustaban, pero prefería que el pelirosa los mantuviera escondidos.
-¿Eh? ¿No necesitabas mi tarea? –pregunto ahora confundido Haru, observado cómo el contrario solo fruncía el ceño y desviaba la mirada.
Eijun se sentía avergonzado, no quería que el contrario notara su cara de vergüenza en esos momentos.
-No… no…no tengo que mostrarla hoy. -respondió con dificultad creando una muralla con sus manos para que el menor no observara su rostro
-¿Eh?...-Haruichi estaba confundido pero rápidamente su mente ato cabos, encontrando la posible respuesta del porque tan repentino pedido falso. - ¡Oh! -Se sonrojo debido a la alegría que sentía.- me ayudaste. -rio un poco
-¡Deja de sonreír! –grito Sawamura con un sonrojo en las mejillas y encarando al contrario.
El hecho de que Kominato se riera lo hacía más vergonzoso por alguna extraña razón. El haber interrumpido con una excusa tan absurda le resultaba vergonzoso no gracioso.
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Ding~ Ding~
((Mar: Mis efectos de sonidos siguen siendo geniales…))
La hora del almuerzo había llegado y Kanemaru había ido a buscar a Haruichi como en ciertas ocasiones anteriores para comer juntos el almuerzo, en la azotea donde nadie los molestaba. Quería hablar sobre lo que había quedado inconcluso en la mañana. Le molestaba no comprender la situación a la que se enfrentaba su amigo de la infancia. Al entrar al salón de más pequeño no logro localizarlo.
-Hey, chicas ¿No saben dónde está Haruichi? –pregunto a un trio de amigas que se encontraban comiendo su almuerzo mientras platicaban.
-¿Haruichi? -Pregunto una de las tres, mirando a sus compañeras con la interrogante.
-¡Ah! ¿Kominato-kun? –pregunto otra al recordar el nombre de pila, de su compañero pelirosa.
El muchacho asintió un poco avergonzado, para él era tan común hablarle por su primer nombre que olvidaba a veces que para los demás era Kominato.
-No. –Contesto la tercera- ¿Tú sabes? –cuestiono a la primera que hablo
-No. –ambas chicas vieron a su ultima compañera.
-¡Oh! –exclamo con una expresión delatando que haba recordado algo-… creo que se fue con Sawamura recién…
-¿Sawamura Eijun? -cuestiono, sintiéndose un tonto por preguntar, porque era obvio que era él. En toda la escuela solo había un Sawamura.
-Sí, el capitán de béisbol. –la chica asintió para reforzar su respuesta.
-¿Sawamura, ha estado últimamente con Haruichi? –cuestiono de nuevo a las chicas, quienes se miraron unos minutos antes de contestar.
-En realidad no lo sé. –contesto una, intentando recordar los días anteriores. –Kominato-kun ha faltado la semana pasado, y antes de eso no recuerdo más. -agarro un onigiri de su obento.
Las demás asintieron de acuerdo con la respuesta. Kanemaru frunció el ceño, se haba olvidado que su amigo había faltado.
-Oh, por cierto ¡¿lo vieron?! –Exclamo la última chica, con voz juguetona- ¡El anillo de Kominato-kun!
-¡Si, si! –gritaron eufóricas las demás.
-Escuche rumores de que está comprometido con una mujer mayor. –murmuro la que comenzó con la plática del anillo.
El rubio las miro perdido en sus pensamientos, era la primera vez que escuchaba ese rumor. Y no podía evitar preocuparse por su amigo, después de todo a él también se le hacía extraño aquel accesorio. No era de sorprender que los rumores comenzaran si el pelirosa se negaba a explicar sus razones.
-¡¿En serio?! –cuestiono la dueña de la bola de arroz.
-¡Gyaaa! ¡Es tan obsceno! –grito la última chica.
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-¿Y qué pasa? -pregunto Eijun- Me hiciste recorrer todo el camino hasta aquí.
Se encontraba intrigado por el hecho de que Haruichi se había presentado en su salón en cuanto había sonado la alarma del almuerzo. Habían acordado tener el menor contacto durante las clases –algo que él mismo había roto en la mañana-, para no levantar sospechas. Durante las horas de prácticas no importaba mucho eso, después de todo cuando se trataba del equipo, siempre habían sido unidos.
Lo había llevado a las escaleras de emergencia del tercer edificio de la escuela. El lugar en si era solitario, porque aquella edificación solo se utilizaba para los clubes por la tarde o para los laboratorios de algunas materias en las mañanas.
Kominato miro a su alrededor, asegurándose que no hubiera nadie cerca. Había escogido exactamente ese lugar debido a que no era muy concurrido a la hora de la comida, ya que el de más alumnado se encontraría en los salones o en la cafetería disfrutando de sus alimentos.
-Si… Lo siento. Toma –el pelirosa saco una caja envuelta en un pañuelo y se lo extendió a su acompañante.
-¿Un almuerzo? –pregunto Sawamura mientras tomaba el envoltorio.
-Sí, olvide darte esto en la mañana. –contesto el pelirosa con una sonrisa al ver como el otro aceptaba el obento con una sonrisa.
-¿Tú lo hiciste? –cuestiono al desenvolver el pañuelo, sorprendiéndose al notar lo delicado y sabroso que parecía cada ingrediente de aquel conjunto.
-No tienes que hacerte el sorprendido… -reprocho el menor al notar los gestos de su compañero, se sentía ofendido por tales gestos- …soy muy bueno cocinando, lo sabes. –Le recordó- También cambie el contenido para que sea diferente al mío. De esa manera la gente no dirá que mi almuerzo se parece al tuyo -le informo con una sonrisa y un leve sonrojo- ¿Eso es lo suficientemente "esposa" para ti?
Nuevamente el castaño estaba sorprendido, no podía creer el gran esfuerzo que ponía su amigo y él no lo había notado. Sintiéndose un mal por el hecho de tener que hacer que el contrario se esforzara de más, simplemente por su deseo egoísta de querer mantener todo en absoluto secreto. Se ruborizo al ver la sonrisa sincera y llena de cariño que le dedicaba el menor.
-…Oye ¿cómo es que puedes hacer cosas domesticas? -evito la pregunta que haba lanzado primero el mas pequeño- ¿Es un hobby?
-¡Claro que no! –grito ofendido Kominato. Suspiro y miro hacia otro lado antes de seguir.-…Antes de poder ser seleccionado como candidato nupcial en la casa Sawamura tuve que satisfacer todo tipo de requerimientos…-comenzó a explicarse, aumentando su sonrojo con cada palabra. Era vergonzoso tener que decir aquello.- Como diferentes maneras de hablar, modales, y habilidad para realizar tareas domésticas…-agacho el rostro, enfocándose en el suelo, se sentía morir de vergüenza por lo que diría. Comenzó a jugar con sus dedos debido a los nervios-…Yo… yo apenas supe de ellos, me encargue de aprenderlos todos en secreto. Quería ser tu esposa a toda costa, así que…
-¿Desde cuándo? –cuestiono Eijun comenzando a comer del obento.
-Cu… cuando tu cuñada quedo embarazada. –dijo muy bajo el menor.
-¡¿Eh?! –el castaño se atraganto con la comida debido a la sorpresiva información. Haru levanto la mirada.
-¿Estas bien? -cuestiono el pelirosa preocupado, si embargo no había visto con que se ahogaba su esposo.
-Quieres decir…-no contesto a la pregunta referente a su salud ya que esa era lo de menos.- ¡¿Antes de que supieran si era un niño o niña?!
-Sí. –contesto sinceramente con un una sonrisa avergonzado.
-… -El castaño enmudeció por la sinceridad, un sonrojo se estableció en su rostro. – No te creo. –dijo apoyándose en la pared más cercana cubriendo su derrota.
Esa era una cosa más que agregar a la lista de sorpresas que le daba Haruichi a consecuencia del amor que le profesaba. No tenía nada que reclamarle, por el contrario tenía mucho que agradecerle.
-¿Verdad? –Sonrío con vergüenza pero la verdad es que no se arrepentía de su decisión y sus acciones – Ahh... supongo que no debería haber dicho nada después de todo. -agrego al sentirse cohibido por su propia confesión, no tenía planeado decirle nada a su esposo y al final lo había hecho- Es un poco embarazoso…
-No… -lo interrumpió el castaño- Me alegra que me lo dijeras.
Sawamura se incorporó de nuevo para encarar al de menor estatura. Estiro su mano libre para tocar la mejilla del pelirosa, algo dentro de él se removió y peleaba por sentir un contacto con el contrario.
-Eijun-kun…-dijo con cariño Haruichi al sentir el tacto de la mano de su amor. Cerró los ojos en un intento por aumentar la sensación de ser tocado.
El castaño se estremeció al sentir como el más pequeño tomaba su mano entre las suyas, para profundizar el contacto. Con cuidado dejo la comida al lado para tomar con la mano ahora libre el mentón del pelirosa, quería ser honesto y dejarse guiar por sus instintos… quería besarlo.
Como si sus rostros fueran imanes, comenzaron a acercarse, guiados por la fuerza de atracción…
-¿Qué está pasando?
La burbuja en la que se habían envuelto, fue rota por la voz de un tercero. Se separaron para dirigir su mirada al intruso. Haruichi estaba avergonzado y preocupado debido a que los habían visto juntos. Por su parte Eijun estaba molesto, lo habían interrumpido en una buena parte.
-Kanemaru…-dijo el pelirosa al ver como su amigo de infancia se encontraba a unos pasos de ello.
Lo noto molesto y se sonrojo al ser consciente en la posición en la que habían sido descubiertos. Era posible que su viejo compañero de juegos no pensara bien de ello.
-¿Qué es todo esto? -Pregunto molesto Kanemaru acercándose aún más al más pequeño- ¿Por qué lo estas llamando "Eijun-kun"? ¿No creen que estén actuando raro?
-… -Haruichi se mantuvo callado, no sabiendo que contestar.
-¡Oye! –la paciencia del rubio había llegado al límite. Todo comenzaba a tornarse en una ambiente extraño y el mutismo nervioso del pelirosa no ayudaba- ¡Haruichi! ¡Respóndeme! – Con un poco de brusquedad debido a la ira, apretó los brazos del más pequeño y exigiendo una explicación comenzó a zarandearlo.- ¡¿No me digas que tiene relación con ese anillo?!
Haru se sorprendió por el arrebato de su amigo, nunca lo había visto tan molesto. Al menos nunca lo había tratado con tanta fuerza, exigiéndole respuestas. El malestar de Sawamura también estaba en aumento, no le gustaba la forma tan brusca con la que su compañero de equipo trataba al que ahora era su esposo.
-¡No, no es eso…! –Respondió con esfuerzo Kominato al ser sacudido con tanta fuerza- De todas formas cálmate Kanemaru. –Haruichi comenzaba a sentir adoloridos sus brazos.- Debes cal…
-Como sea. –Interrumpió el rubio- ¡Yo quiero una explicación! ¡Tú nunca antes me has escondido un secreto! ¡Haru…!
-Es suficiente, ya basta. -ordeno el castaño.
Sawamura no había querido involucrarse ya que no consideraba que le debiera alguna explicación al rubio, sin embargo ver como el más alto zarandeaba a su "esposo" lo molestaba. Tomo el antebrazo del pelirosa jalándolo para atrás y acércalo más a él. Metió su otra mano al bolsillo derecho de su pantalón buscando un objeto en particular.
-Sawamura…
-Esto no tiene nada que ver contigo, bastardo. –Contesto Kanemaru con el rostro evidenciando su enojo. Le molestaba sobremanera el solo hecho de escuchar su voz en esos momentos.- No te metas…
-Yo creo que si… -le interrumpo ahora Sawamura, mientras sacaba la mano de su bolsillo y la colocaba enfrente del furibundo, mostrándole así, el anillo idéntico al del pelirosa en su dedo anular.
El ambiente se volvió incomodo e intenso. Tanto Kanemaru como Haruichi se habían quedado estáticos y callados por la repentina revelación.
-Él es mío. -Informo Eijun abrazando por la cintura al más pequeño, quien se sonrojo por la repentina acción- El que no tiene nada que ver con esto… eres tú.
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-Baka, eres un baka. -insultaba el pelirosa durante su regreso a la casa de Sawamura, después del incidente con Kanemaru prefirieron retirarse ese día, poniendo al tanto al entrenador Ryosuke- No puedo creer que se lo dijeras así. -caminaba con el rostro hacia abajo y conteniendo la tristeza- Mañana puede que los rumores vuelen…
-Tal vez…-contesto con simpleza el castaño que iba delante por unos pasos.
Haru no pudo decir nada más, se sentía culpable de que el secreto saliera a la luz. ¿Ahora como se lo dirían a la señora Sawamura? ¿Se enojaría con él? Caminaba más lento que su esposo porque inconscientemente deseaba atrasar lo más que pudiera el retorno a la casa. Bajo la mirada al piso y siguió caminado al oír la contestación del castaño carente de toda emoción que no fura la molestia. Detuvo su andar al notar como los pies d la persona delante se detenían girándose en su eje para encararlo, levanto la vista para ver a su marido.
-Pero me hizo enfadar. -soltó Eijun con el ceño fruncido
-¿Ei… Eijun-kun?
-Te toca mucho... y te llama "Haruichi"… -alzo la voz aún más molesto y el pelirosa se sonrojo por lo que su mente se negaba a creer pero pensaba- ¿Qué tiene de genial un amigo de infancia después de todo?
-Eijun-kun…–el aumento al ser abrazado por el oji ámbar, el cual correspondió con algunas lágrimas cruzando sus mejillas, estaba feliz.- Eijun-kun
Sawamura al sentir el gesto correspondido se estremeció, una parte de él volvía a desear más, por lo que con un poco de brusquedad rompió el abrazo alejando a Haruichi.
-Nos vamos a casa.-declaro, arrastrando al pelirosa con él.
-¿Eh? ¿Porque tan de repente? ¿Eijun-kun? -preguntaba Haru mientras era jalado de la mano en dirección a la casa.
-¡Quiero llegar a casa rápido! ¡Rápido…! -grito Eijun aumentando la velocidad al caminar-...y abrazarte como se debe. -una sonrisa se instaló en su cara al murmura esto para sí mismo.
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Al día siguiente:
Instituto Seido
-Gracias por venir.-Haruichi estaba nervioso.
Había citado a Kanemaru en la azotea para aclarar y pedir su silencio, después del caótico encuentro del día anterior donde le fue informado al rubio de manera sutil, que él le pertenecía a Eijun Sawamura.
Y por mucho que su amado le dijera la tarde anterior, mientras mantenían relaciones, que no importaba que el rumor se extendiera, el quería evitarlo. No le mostraba que los demás supieran que estaban casados, de hecho era una manera de librarse de las tipas que soñaban con salir con el capitán del equipo de béisbol, pero sabía que para su castaño eso era incomodo, por no decir fatal para su reputación.
Ambos se mantuvieron en silencio, solo viéndose fijamente, sumergidos en sus pensamientos.
-¡Ah! Por fa… / No tienes… -hablaron al mismo tiempo, callando al oír la voz del otro.
Se miraron nuevamente. Kanemaru se pasó una mano por el cabello, mientras Haruichi jugaba nerviosamente con sus manos.
-Habla tu primero, por favor.-pidió el más bajo, incapaz de comenzar la conversación.
-Tú fuiste quien me cito –soltó, golpeándose mentalmente por usar un tono de reproche.
El pelirosa se estremeció un poco, preocupado porque su amigo de infancia estuviera más molesto de lo que pensó.
-Bueno…yo…la verdad es…-suspiro internamente serenarse – La verdad es que siento mucho la forma en que te enteraste ayer… –su rostro enrojeció hasta el punto de poder competir con un tomate y ganarle. ¡O.K! quedaría la verdura. – Pen…pensaba decírtelo algún día pero…
-Jajaja – la risa del rubio inundo el ambiente, obligando al Kominato a mirarlo fijamente – Perdón, perdón –intento calmar la risa que le producía ver los gestos de vergüenza y sorpresa del contrario – es que…. Jajaja…
Una vez que la sorpresa se disipo, Haru se unió a su compañero, riendo, contagiado del otro. Él también sentía que todo era un caos, pero no malo. Continuaron riendo durante un rato, y al terminar, el ambiente tenso e incómodo se había disipado, dejándole su lugar a la complicidad de una amistad tan larga.
Se acercaron a la orilla del edificio, Kanemaru se recargo en la maya de hierro de seguridad y Haruichi entrelazo sus dedos en el metal, mirando hacia los campos de béisbol, donde seguramente Eijun estaría comenzando el entrenamiento vespertino con el equipo.
-Kan…
-No diré nada.-interrumpió el rubio. Calmando con sus palabras el corazón de su amigo – Solo explica bien la situación. El, "Él es mío. El que no tiene nada que ver con esto… eres tú." del inepto de nuestro capitán, deja mucho que desear. -cito con malestar.
El más bajo rio un poco por la pobre imitación de su esposo, que hizo su amigo. Regreso su vista al campo, jugueteando ahora con su argolla.
-Lo que paso es que estoy enamorado de Eijun-kun…-fue la confesión inicial y a la que le siguieron otras más, contando todo lo sucedido debido a la tradición del clan.
Haruichi sabía que estaba prohibido contarle a alguien externo sobre el asunto. Conocía de sobra los riesgos que corría por romper una regla pero confiaba en que su viejo amigo guardaría el secreto, cumpliendo su palabra, de no decir nada.
-…Así que…- Kanemaru dudo sobre si sus palabras fueran dolientes o no, pero prefirió ser sincero en su hablar.-…básicamente, tú y Sawamura están casados y viven como un matrimonio en toda la extensión de la palabra. – el pelirosa asintió con un sonrojo. El rubio suspiro.- Como sea. Es tu vida y si así eres feliz, supongo esta bien.
Haru sonrió sinceramente en agradecimiento a su acompañante, quien desvolvió el gesto. Saber que contaba con su amigo de infancia de cierta manera era algo que le gustaba. Tenía a su familia envuelta en el asunto pero hay ocasiones, en las que no puedes hablar de ciertos temas con alguien con parentesco sanguíneo, necesitas el apoyo de alguien más; un amigo.
-…aunque… - [Dudo que Sawamura no sienta amor, ayer estaba claramente celoso] pensó el rubio al analizar el comportamiento agresivo del castaño durante su enfrentamiento y lo que le conto Haruichi sobre su regreso a casa.
El pelirosa había omitido lo que sucedió en la privacidad de su cuarto al contarle a Kanemaru, eso era solamente para él y en tal caso su esposo, si es que para Eijun significaba algo el hacer el amor.
-¿Aunque…? – pregunto curioso el menor, debido al repentino silencio del rubio.
-No, nada – respondió Kanemaru.
No quería expresarle a Haruichi su duda sobre que posiblemente el capitán lo amara. Después de todo el Kominato insista en que Eijun solo lo quería como amigo, si su teoría –aunque estuviera seguro- fuera falsa solo lastimaría al menor, dándole falsas esperanzas.
-Por cierto, – agrego el rubio en tono de burla - ¿esta bien que estés aquí siendo la "esposa" del capitán del equipo de béisbol? ¿No deberías estar a su lado?
-Eso… eso es…-Haru se sonrojo nuevamente, sabia que era la "esposa" pero oírlo de alguien más lo alegraba y lo avergonzaba.
Kanemaru comenzó a reír nuevamente al ver las expresiones del contrario, siempre había considerado al menor de los hermanos pelirosa como un hermanito y tal vez su primer amor, uno que termino en cuanto entendió que Haruichi solo lo veía como un amigo y eso no cambaría...
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La familia Sawamura -a excepción de la pequeña Wakana-, se encontraba en el estadio local, mirando un partido de la escuela secundaria Seidou –a la que asistían Eijun y Haruichi-, era el partido que necesitaban para ir al Koshien.
Y por desgracia, el pequeño Kominato se había lastimado el pie dos días antes durante el entrenamiento, por el cual no podría participar, su lesión no era grave pero el entrenador -su hermano mayor-, le dijo que descansara. Se había lastimado mientras corrían alrededor del campo para calentar, y Kanemaru haba echo un comentario burlesco referente a Sawamura y el cátcher del equipo… "Es como dicen; el pitcher y el cátcher deben ser como marido y mujer" le dijo. El comentario lo había descolocado, perdiendo así el equilibrio y torciéndose el tobillo. ¡Y todo porque Eijun no había dejado de hablar y estar junto al cátcher! ¡Maldito dicho! ¡Maldito cátcher!
Pero por no ser tan grave su lesión, le pidió ayuda al capitán -su esposo-, creyendo ingenuamente que lo ayudaría y juntos convencerían al entrenador de que lo dejara jugar, después de todo, era -no por presumir-, el cuarto bateador. Al principio creyó que su petición sería aceptada, y que Eijun intentaría convencer al entrenador… pero… ¡fue vilmente traicionado! El líder del equipo apoyo al mayor.
Toda aquella anécdota había terminado con él, en ese momento sentado en las gradas junto con la familia de su esposo, quienes habían ido a apoyarlos. ¡Era su último partido como titular y no lo dejarían jugar! ¡Que cruel era el destino! Lloraba internamente su pena.
-Dos entradas más y podrán ir a Koshien. -dijo Takako feliz de ver a su hermano político, sobre el montículo lanzando para llevar a su equipo al afamado escenario de los jugadores de preparatoria.
-Sí, Eijun nos llevara. -concordó Haruichi, que estaba a su lado con una sonrisa.
Su atención fue nuevamente llevada al campo, cuando un bateador pudo conectar la bola de Eijun, mandándola a volar… pero no lo suficiente para que saliera del estadio. Fue atrapada por el jardinero izquierdo, generando un out.
-¡Tres out! ¡Cambio! -se escuchó el grito del árbitro, terminando la entrada.
-¡Maldición!
Haruichi escucho a su nuera maldecir, un poco sorprendido porque la amable mujer no era de expresarse así.
-No fue nada grave Takako-neesan. -dijo mirando hacia la chica en su opinión la jugada no era para que le afectara de ese modo, sin embargo noto la expresión de dolor que tenía.- ¿Pasa algo Takako-neesan?
-Haru… ichi… -dijo entrecortada Takako mientras miraba hacia sus piernas con temor.
-¿E… eso es…-Haruichi palideció al mirar el líquido alrededor de los pies de la chica.-…lo que temo…?
-Si…-contesto Takako sujetándose su pancita de embarazada.
-¡Chris-nii! –grito rápidamente Haruichi mirando hacia el otro extremo de la fila.
Debido a que el doctor había llegado un poco tarde sus asientos estaban algo separados. Chris se encontraba hasta la orilla de lado contrario a su esposa y el pelirosa. Por su parte los suegros de Haru se encontraban dos asientos debajo de él y la chica.
El grito de dolor que dio la embarazada llamo rápidamente la atención de las demás personas en las gradas, así como la de los miembros de la familia Sawamura, quienes voltearon rápidamente para ver que sucedía. Haruichi al tener la atención de todos y no solo de Chris, rápidamente señalo a Takako y grito.
-¡Está a punto de dar a luz!
Rápidamente la familia Sawamura se levantó de sus asientes, y debido a la cercanía los primeros en acercarse a la mujer y el menor, fueron los próximos abuelos.
-¿Estás bien hija? –pregunto Reí tomando la mano de la chica y limpiando.
-Yo la cargare. -El líder del clan informo a su familia- ¡Chris tu apúrate y enciende el auto! -le grito a su hijo quien asintió y salió corriendo fuera del estadio.
El alboroto estaba llamando mucho la atención de los que lo rodeaban que se mantenían al pendiente de la mujer embarazada en silencio. El hecho de no oír tanto ruido en las gradas como antes, llamo la atención de los jugadores en el campo, en especial la del capitán de Seidou que estaba próximo a batear, que curioso fijo su atención en el público notando que los causantes del único alboroto era su familia, especialmente su cuñada, eso lo preocupó.
-Mmm… parece que Takako dará a luz. -dijo tranquilamente Ryosuke mirando a las gradas al lado del castaño.
-¡¿Qué?! -Exclamo Eijun sorprendido.- ¡Tengo que…!
El capitán aventó a un lado del círculo de espera, el bate. Mientras corría al interior del dugout se retiraba el casco. Debía estar con su familia.
-Sawamura. –lo detuvo Kanemaru.- Estamos en un partido. -le recordó. Entendía la situación pero debía recordarle su deber.
-¡Ahhh! –Grito al recordar ese hecho- ¡Es verdad…! Entonces me que… ¡no!... pero… ¡Gaaaaahhh! –grito agarrándose la cabeza y sin saber qué hacer empezó a correr en círculos dentro del dugout.
Se debatía enteramente sobre lo que quería y tenía que hacer; como familiar quería estar al lado de su hermano y su hermana en un día tan importante, ¡era el nacimiento de sus sobrinos! Pero como capitán del equipo tenia… No, se equivocaba como capitán era su deber liderar al equipo… pero… seguía dando vueltas en el mismo dilema.
-Entrenador -llamo un rubio con el equipamiento de Cátcher a Ryosuke, quien traía su sonrisa misteriosa con un toque de diversión mirando a Eijun. -¿porque no lo detiene?
-Koushuu, ¿es que quieres que detenga mi diversión del día? -preguntó el mayor, había pedido tiempo para tener un poco de diversión y no afectar el partido con problemas externos.
-Sí. –Contesto seriamente el chico.- Si sigue así, no podrá lanzar bien cuando tengamos que cambiar de nuevo. Sera problemático lidiar con él.
-Tú ganas. -dijo al fin Ryosuke con un leve puchero por detener el espectáculo, sin embargo sabía que su cátcher tenía razón.- ¡Sawamura! -el castaño detuvo su acción de entrar y salir del lugar - Recuerda que tienes un partido que jugar. –dijo seriamente.
-Pero… -quiso protestar, volteando a ver con lagrimitas de desesperación a su entrenador.
-No está sola, esta toda tu familia con ella, y mi Otouto también está ahí. -le recordó para tranquilizarlo.-Si quieres estar ahí para ver a tus sobrinos nacer… Entonces acaba rápido el juego.
El castaño lo medito rápidamente… su entrenador tenía razón. Toda su familia estaba con su cuñada, por lo que la ayuda sobraba. Además, la idea de conocer a sus sobrinos con el boleto al Koshien no le sonaba mal, sería una buena anécdota en el futuro.
-¡HAI!
-Sawamura-sempai es tu turno. -informo Koushuu señalando que tenía que ir a la caja para batear.- Confía en nosotros, acabaremos rápido el partido.
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Mientras tanto, Tesshin llevaba cargando a Takako hasta el estacionamiento donde ya los esperaban Chris, Rei y Haruichi quienes se habían adelantado para poder acomodar la camioneta y que la chica se pusiera cómoda en la parte trasera del vehículo.
Chris ya estaba posicionado enfrente del volante, bastante nervioso pero ante todo, como médico sabía que el bebé no nacería enseguida; primero las contracciones debían ser muy seguidas por lo que se apresuraría para llegar al hospital pero con mucho cuidado, no podía arriesgarse a sufrir un accidente con su familia a bordo.
Pensaba con calma, por lo que incluso ya había llamado a su amigo medico encargado del embarazo de su mujer para que cuando llegaran los recibieran con una camilla y un quirófano listo. Por reglas del hospital no podría ayudar en el parto de su esposa pero podría estar presente como padre de los bebés que venían en camino.
En cuanto sus padres acomodaron a Takako en los asientos traseros de la camionera, el medico arrancaron rumbo hacia el hospital familiar.
-¡AHH! Jamás imagine que doliera tanto. -exclamaba Takako intentado respirar y soportar el dolor.- ¡Chris, detente! –grito Takako al notar algo.
-¡¿Qué?! -exclamo deteniéndose, no de golpe si no tranquilamente, observo a su mujer por el espejo retrovisor.
-¡Estamos solos! ¡Tus padres y Haruichi no están! -grito la mujer un poco alterada.
Chris apenas se daba cuenta también por lo que se giró para ver por la ventana trasera, que su familia estaba en el estacionamiento todavía. Se golpeó con la palma de su mano la frente por su descuido, creía en verdad que estaba tranquilo pero tal vez no era cierto. Mientras se debatía en regresar por ellos o llevarse a Takako de una vez al hospital y que su familia los alcanzara, detuvo la camioneta.
Sin decidirse aun que hacer escucho las puertas del auto abrirse, observo como su padre se sentaba en el lugar del copiloto, mientras que su madre y Haruichi, en los asientos detrás de Takako.
-¡Chris! -regaño la mujer mayor a su hijo.
-Lo siento madre, estoy nervioso.-contesto avergonzado Chris, arrancando de nuevo el auto.
-Como sea, tenemos que llegar al hospital. -dijo Rei.
No podía regañarlo más ya que todos se encontraban igual de nerviosos. En el camino al hospital Haruichi y Rei tranquilizaban a Takako mientras Tesshin tranquilizaba a su hijo, que era el que manejaba.
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Al llegar a la entrada del sanatorio, encontrándose con Yuki Tetsuya, un amigo de Chris, que conoció mientras cursaba la carrera de medicina, que los esperaba con dos enfermeras y una camilla, donde rápidamente acostaron a Takako para llevarla al quirófano. Tanto Yuki como Chris se adentraron a la sala de operaciones una vez que se colocaron la vestimenta adecuada y realizaron los procedimientos previos.
El doctor Yuki se colocó entre las piernas abiertas de Takako, la insto a pujar dando así inicio a la labor de parto natural de los gemelos Sawamura.
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((Yuki / Ang: Los bebés nacerán pronto #felices#
Marlene: Chicas ¿adivinen quiénes serán los gemelos de Chris y Takako?
Tetsuna: Dejen en los comentarios sus respuestas la primera que adivine le… #se queda callada#
Yukihana: No sabes que darle ¿cierto? #mirándola seriamente#
Tetsuna: No.
Marlene: Luego lo pensaremos. #interviniendo#
Angelice: Cierto, solo dejen su respuesta ya veremos que darle como premio a la ganadora XD))
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Estadio Local de Nagano
Estacionamiento:
-¿Entonces nacieron bien? –pregunto Eijun a su entrenador, mientras se acomodaba de nuevo su mochila deportiva.
El partido había terminado hacia unos minutos, habían ganado por tres carreras que anotaron sus compañeros como regalo por convertirse en tío. ¡Irían al Koshien! Apenas se habían despedido de los demás miembros, así que se dirigían en esos momentos al hospital para ver a su familia.
Tanto Ryosuke como Eijun viajarían en taxi, para que los otros miembros del equipo se fueran directos a la escuela en el camión escolar.
-Sí, eso es lo que me acaba de decir Haruichi por teléfono. -contesto Ryosuke tranquilizando al castaño, en cuanto había acabado el partido el moreno se había desquiciado para ir corriendo con su familia.
-Me alegra por Chris-nii. -dijo suspirando, un gran peso le era retirado de los hombros.
-¡Ryo-san! ¡Sawamura!
Los nombrados se detuvieron al escuchar ser llamados, voltearon, encontrándose con el profesor agresivo del castaño y gran amigo del entrenador de béisbol. Un joven hombre de pelo verde levantado y una sonrisa burlona.
-Kuramochi-sensei. -dijo Sawamura con pesar.
-Felicidades por ganar, ya tienen pase directo hacia la Koshien. -les dijo una vez cerca de ellos.- No lo vayas a desperdiciar Sawamura. ¡Gyahaha!
-No te preocupes por ello Youichi, yo mismo me asegurare de que no lo haga. –aseguro el pelirosa.
-Eso es tranquilizante Ryo-san. –contesto el peli-verde con un leve sonrojo.
-Lo sé, no permitiré que el esfuerzo de los chicos se destroce tan fácil, los hare entrenar más. -comento Ryo con una sonrisa malvada.
-Sufrirán un enteramiento del infierno. –dedujo Kuramochi al imaginarse el entrenamiento espartano del mayor de los Kominato.
Sawamura observo como sus maestros empezaron a hablar ignorándolo completamente y lo peor es que no sabía en qué momento paso que habían dejado de hablar de béisbol para planear una cita.
-Entrenador –llamo la atención del pelirosa - Tenemos que ir al hospital – le recordó con una mueca que claramente trasmitía; "llévame ahora". Gran error por parte del pequeño que se vio de pronto asfixiado por los brazos de su otro profesor
-Cierto. Se me había olvidado. -comento el pelirosa ignorando el hecho de que su alumno casi moría, y sin más lo golpeo en la cabeza
-¿Hospital? ¿Te lastimaste Sawamura? –pegunto Kuramochi soltado un poco el agarre.
-Haaa… -respiro por fin el castaño
-No, lo que pasa es que Takako ha dado a luz. -informó Ryosuke.
-Ya veo, así que por fin Chris-sempai es padre. En ese caso los llevo en mi auto, así felicito de paso a sempai y a Takako-san. –dijo con una sonrisa mirando fijamente a su viejo amigo.
-Me alegre escuchar eso, no quería ir en taxi pero no traía conmigo mi auto. –se encogió de hombros Ryosuke devolviendo la mirada.
Se mantuvieron quietos en el lugar, solamente mirándose fijamente; encerrándose en un pequeño mundo que solo les pertenecía a ellos dos.
-¿Cómo demonios pueden meterse tan rápido en ese ambiente rosa que hacen? –pregunto más para sí mismo que para los adultos. Comenzó a buscar por los alrededores el auto del agresivo profesor.
-¿Dijiste algo Sawamura? –pregunto Kuramochi, puesto que no lo escucharon.
-No…-Sawamura simplemente los miro con resignación. Dirigiéndose al lugar donde visualizo el transporte, no quera sufrir otro ataque.
-¡No me mires con esa cara que soy tu maestro, desgraciado! -dio alcance Kuramochi al menor, agarrándolo de la camisa para hacerle una llave.
-¡Ya sé que eres un maestro desgraciado! - exclamo Sawamura con dolor.
-¡BAKAMURA! ¡Quise decir que soy tu maestro, "coma", desgraciado! –dijo ahorcándolo más fuerte.
-En serio que eres Bakamura, ahora no hay necesidad de ir al hospital por Takako, sino por la paliza que te dará Youichi. -dijo burlonamente Ryosuke observado tranquilamente como liquidaban a su mejor jugador.
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Contestando RW:
Miss Aka-chin:
Tetsu: Hola, a nosotras también nos encanta la pareja.
Mar: Es muy tierna.
Ang: Aunque al inicio no podíamos visualizarlos ya que son muy amigos en el anime.
Yuki: Lamentamos que salieran OOC es que al ser una adaptación del manga teníamos limitaciones. Somos primerizas... En cuanto tus consejos los agradecemos ya que deseamos mejorar.
Mar: Desgraciadamente esa forma de escribir esta muy arraigada en nosotras y nos sentimos insatisfechas si no las ponemos.
Tetsu: Y en cuanto las conversaciones entre nosotras es una forma de divertimos y entretener a los lectores, lo hacemos desde el fic anterior Resplandecer de Vongola y nos divierte cuando los que leen se unen a la platica.
Mar / Ang: ¡Es divertido!
Yuki: Y es la primera vez que hablo con una beta, como lo imaginaba ¡son geniales! sus consejos son buenos.
Tetsu: Y los iremos aplicando conforme escribamos y sin sentir que nuestra escritura cambie...sera difícil. Jejé
Todas: ASÍ QUE AGRADECEMOS EL TIEMPO QUE LE DEDICASTE A ESTE CUARTETO DE LOCAS Y OJALA SIGAMOS LEYENDO MAS CONSEJOS EN LOS RW
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Tetsuna: Ciao~ Ciao~ Bien, capitulo 3 acabado.
Yukihana: ¡Qué bien!
Angelice: ¿Y los bebés? –Buscando por todos los lados-
Marlene: No sabias, eso se sabrá en el siguiente capítulo… -se calla al ver la cara de angelice-
Angelice: ¿Ahhhhh? ¿Porque? Yo quería ver a los bebés. –Empezando hacer pataletas-
Tetsuna: Si que eres tonta, arriba dijimos que comentaran para que supieran quienes serían los mocosos.
Yukihana: Jajaja, pobre de ti Ang, siempre sufre abuso de ellas dos. –Intentando consolarla-
Angelice: Ni me lo digas Yuki. -chillando-
Tetsuna: Ignorando a la chillona, esperamos que les haya gustado el capítulo.
Se cuidan~
Bye~
-se apagan las luces-
Marlene: Ya, no te preocupes, los veras en el siguiente capítulo. –animándola-
Tetsuna: No te preocupes serán bebés bonitos y gorditos. –intentado igualmente animarla-
Yukihana: ¿Cómo los pingüinos de Madagascar? ¿Gorditos y bonitos? –Preguntando con emoción-
Tetsuna: Si.
Angelice ¿En serio? –Mirándola con emoción y estrellitas en sus ojos-
Marlene: Si.
