Tetsuna: Ciao~ Ciao~ Nuevo fic esperamos que les guste.

Basado en el manga Hanayome-kun de Lily Hoshino

Diamond no Ace no nos pertenecen

TITULO: Hanayome (Flor de novia)
AUTORAS: Tetsuna Hibari y Yukihana-Hime (trabajo en cooperación)

RESUMEN: Sawamura Eijun no está exactamente contento con la tradición de su familia respecto al matrimonio, y mucho menos cuando se entera de que... ¡tiene que casarse con un chico! ¿Podrá hacerle cambiar de opinión Haruichi, el chico con el que su madre quiere que se case, quien es además, su mejor amigo?

CLASIFICACIÓN: No menores de 16 años
CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJA: SawaHaru (Sawamura x Haruichi)
GÉNEROS: YAOI, AU, Romántico.
ADVERTENCIAS: Lemon.
SAGA: Tradición.


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Capítulo 4

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Capítulo 4

Hospital Seido:

Toc, Toc.

-Adelante. -se escuchó la voz de Chris.

Eijun suspiró antes de abrir la puerta y una vez que junto un poco de valentía y calmo sus nervios, ingreso a la habitación. La escena que visualizo lo hizo sonreír; su hermana política estaba recostada en la camilla cargando con una sonrisa a uno de sus hijos, mientras su hermano se encontraba sentado a su lado cargaba al otro bebé, sus padres estaban junto a la ventana mirando a sus hermanos con una sonrisa y su esposo se encontraba de pie al otro lado de su hermana observando al bebé que ella cargaba.

-Lamento la tardanza… y felicidades Onii-sama, Onee-sama. -dijo adentrándose siendo seguido por sus profesores.

-Gracias Eijun. -dijo Chris mirando a su hermanito.

El castaño corrió a colocarse al lado del mayor para mirar mejor al pequeño.

-Felicidades Chris-sempai, Takako-san. -dijo Kuramochi con una sonrisa entrando al último siendo el que cerrara la puerta de la habitación.

-Felicidades tortolos. -Comento Ryosuke burlón como siempre.

-Gracias. -contestaron los nuevos padres, a sus amigos con una sonrisa. La felicidad que en esos momentos los embargaba era grande.

-¿Y cómo se llaman los nuevos miembros de la familia Sawamura? -preguntó Ryosuke.

-Youichi, Ryosuke… -dijo Takako con una sonrisa. Los nombrados se sonrojaron ¿sería posible que hubieran usado sus nombres para nombrar a los bebés?- Gracias por venir. - no, no lo fue.

Haru rio un poco al ver la decepción de su hermano y su profesor, al imaginarse algo que no fue.

-¿Dónde se encuentra Wakana? -pregunto Eijun al notar que era la única que falta en aquella habitación. Comenzó a rodear la camilla para acercarse a su esposo y ver al otro bebé.

-Eijun-kun, recuerda que Wakana-chan está de excursión, llegara dentro de dos días. -le dijo el pelirosa a su esposo.

-Cierto. Bueno, cuando regrese se dará una gran sorpresa con los bebés… Oh, este se parece a ti Onee-sama.

-¿Verdad que sí? -dijo feliz la chica.- El que tiene Chris se parece a él.

El castaño asintió al estar de acuerdo con lo dicho por la chica. Ryosuke y Kuramochi se acercaron al mayor quien cargaba a su otro hijo, querían comprobar si era verdad.

-Y ¿cómo se llaman mis sobrinos? –Pidió saber también el castaño- ¿O todavía no saben cómo llamarlos?

-Bueno… pensamos en muchos nombres pero nunca nos decidimos por nada. -les conto Chris un poco avergonzado por su indecisión.

-¿Por qué no pensamos los nombres entre todos? -sugirió Takako con una sonrisa.- Su apoyo será de mucha ayuda.

Ante eso todos empezaron a pensar los nombres perfectos para el par de mellizos que dormían tranquilamente en los brazos de sus padres.

El recién nacido que carga el padre, tenía el cabello castaño, sus ojos no se podían apreciar puesto que se encontraba dormido, unos cachetes gorditos y redonditos con una tono rosado, de piel neutral. Además de que era el mayor de los mellizos. Vestía un gorrito azul claro y un mameluco blanco.

Por otra parte el mellizo que era cargado por su madre, poseía cabellera negra, igualmente no se podían apreciar sus ojos al estar dormido, sus cachetitos esponjosos eran como los de su mellizo y estaba también sonrojado. En sus manitas se notaba que tendría tez neutra. Siendo así el menor. Vestía un gorrito color azul marino y un mameluco del mismo tono.

-¿Qué les parece Eitoku y Eimi? -el primero en sugerir los nombres no fue más que Eijun.

Señalando al pequeño bebé que carga Chris como Eitoku y al que cargaba su hermana, como Eimi. Los presentes al escuchar los nombres hicieron muecas.

-Sawamura tienes mal gusto para escoger nombres, así que cállate. -le dijo Kuramochi golpeándolo en la cabeza.

-¡Claro que tengo gusto y mejor que el tuyo! -exclamo Eijun a su profesor.

-Eijun-kun… -llamo el pelirosa, ni a él le gustaron los nombres… el segundo quizás, más sin embargo era de niña. – ¿No crees que los nombres no les quedan…? Eitoku es un nombre muy fuerte para un bebé, sé que crecerá… pero aun así siento que sigue siendo un nombre demasiado pesado. Y el nombre de Eimi es de niña, y los bebés son niños. –su voz era tranquilizadora.

-Mmm… tienes razón. -se rindió el castaño.

-¿Qué les parece Haru y Natsu? -dijo Tesshin señalando al menor Haru y al mayor como Natsu.

-¿"Primavera" y "Otoño"? – se preguntó así misma Takako mirando al mellizo que cargaba.

-Yo creo que deberían de ser Ren y Tsubaki. -dio su opinión Rei.

-¿"Flor de loto" y "Flor de Camelia"? -dijo esta vez Chris mirando a sus hijos.

-Mmm… Hikaru y Hinata -aporto ahora Ryosuke.- Hinata sería el peli-negro y Hikaru el castaño.

-¿"Luz" y "Sombra"? -pregunto Haruichi a su hermano con duda, quien se encogió de hombros. Para él sonaba mal que unos gemelos o mellizos se llamaran así, es como decirle a uno que debe de ser el villano y al otro de héroe.

-Me gustan. Uno será el villano y el otro el héroe. -dijo Eijun con una sonrisa, haciendo que Haruichi riera para sus adentros, justo lo que estaba pensando él.

-No quiero que mis hijos se peleen. -dijo Takako con un leve puchero.

-Sí, supongo que tienes razón… -apoyo Chris.

-Entonces Makoto y Haruka –volvió a proponer Eijun.

-¿Por qué nombres de niñas? –preguntaron todos ante su insistencia porque anteriormente había propuesto Eimi.

-Venganza. –dijo con simpleza el chico pero recibió un golpe en la cabeza de nuevo pero por parte del Kominato mayor.

-¿Y porque no le ponen al castaño Kazuya? -comento Kuramochi quien había sido el único que no había propuesto nada hasta ese momento.

-¿"Ser pacífico"?... Me gusta. -exclamo Takako con una sonrisa mirando a su pequeño en los brazos de su padre. Pero el pequeño abrió sus ojitos mostrando ser cafés como los de ambos padres, como si mostrara que aquel nombre era de su agrado.- Parece que también le gusta, hasta ha despertado ¿verdad Kazuya? –él bebé miraba a su padre con ojitos llenos de curiosidad y sonrió en cuanto escucho su nombre.

-Gyaaagu. -se escuchó un sonido del pequeño haciendo reír a los mayores.

-Entonces el otro…-murmuro el peli-verde mirando el techo buscando iluminación divina.

-¿Shunpei? -dijo Haruichi.

-¿"Ser un genio"? También me agrada. Entonces serán Kazuya y Shunpei. -determino Takako con una sonrisa. En eso sintió el pequeño bultito de sus brazos moverse por lo vio que su pequeño había despertado mostrando sus ojos del mismo tono al de su mellizo y ellos. Sonrió aún más. – Parece que el pequeño Shunpei también ha despertado con tan solo oír su nombre.

-Gracias Youichi, Haruichi.

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((Tetsu: Feliz, ya están los bebés bonitos y gorditos #mirando a Angelice#

Ang: Si. #feliz#

Yuki / Mar: ¿Por qué siempre ella es la consentida? #con pucheros#

Ang: ¿Esta mal? #con ojitos de perro abandonado#

Yuki / Mar: Maldición… están linda #no se pueden negar#

Ang: Jejé #se voltea para que no la vean y sonríe# Soy la mejor.

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~Un mes después…~

A las afueras de la casa Sawamura:

-¿Chris creo que es más seguro que no sobresalgan la maletas? –Opinaba Takako mientras cargaba a uno de sus bebés ya que el otro se encontraba en manos de su suegra.- Podrían moverse a la parte delantera en algún movimiento brusco.

Takako estaba felizmente disfrutando de su nueva faceta de madre, aunque en ocasiones no podía ella sola con dos bebés a la vez y agradecía enormemente la ayuda que le brindaba en ocasiones Haruichi para cuidarlos.

Chris se encontraba terminando de meter algunas maletas a la camioneta, a pesar de que solo serían unos días en los que se ausentarían, con dos bebés recién nacidos, debían estar preparados para todo.

Los adultos de la familia irían a la boda del segundo sobrino de Tesshin, Nao Sawamura. La boda era similar a la de Eijun, ya que al ser el segundo hijo y que su hermano mayor estuviera esperando un hijo varón, tenía que seguir con la tradición del clan; casarse con un hombre. Debido a que sería una ceremonia solamente familiar, la familia de Eijun había decidido ir a hacer acto de presencia y visitar a la familia de la hermana menor de Tesshin a la cual no veían desde hacía un año, debido a problemas con su propia familia, la tía y primos de Eijun, no habían asistido a su boda con el Kominato.

El líder del clan observaba a su esposa que cargaba a uno de sus nietos mientras le hablaba a su segundo hijo y su nuero. Curiosamente el único al que veía hablar y asentir a las indicaciones era a su nuevo hijo, ya que Eijun se había mantenido callado –algo extraño en él-, mirando a su progenitora dando las ultimas indicaciones al pelirosa.

Haru se había comprometido a estar pendiente de los deberes del jardín de Rei mientras ella no estaba, aparte de que a Eijun ya le habían dado sus indicaciones para esos días, y era por eso que no intervenía en la conversación.

-…Bueno, entonces por favor cuiden de la casa mientras estamos afuera… Eijun, Haruichi -pidió Rei a los menores.

-Si madre –respondió cortésmente y con una sonrisa Haruichi.

Con esas palabras por parte del pelirosa, Rei estuvo segura de que a su regreso, tendría su hogar en pie. No es que desconfiara de la madurez de su segundo hijo -bueno desconfiaba un poco-, pero al menos confiaba en que Haruichi lo sabría controlar para que no destruyera la casa en ausencia de la autoridad paternal. Después de todo Eijun había madurado –o eso quería creer- desde que se casó. La influencia diaria y de veinticuatro horas del pelirosa era beneficiosa para su castaño hijo, quien siempre se había caracterizado por ser imprudente y poco pensativo, a la hora de tomar decisiones. Aunque también reconocía que desde que Eijun había sido ejercido como capitán del equipo béisbol había madurado también, aprendiendo un poco sobre responsabilidades.

Al término de acomodar el equipaje, Chris le ayudo a su esposa y madre a subir al auto en la parte trasera del automóvil donde viajarían con los pequeños miembros de la familia, y segundos después, subió él en la parte del copiloto.

-Entonces nos vamos.- informo Tesshin al subirse en la parte del piloto.

-Que tengan buen viaje. -Haru realizo una reverencia una vez que todos estuvieron a bordo.

Tanto Eijun como Haruichi vieron el auto marcharse y por fin el castaño pudo respirar, había contenido la respiración debido a que no quería decir algo que su madre usara en contra y lo regañara más de lo que había hecho desde el momento en que se decidió que viajarían por unos días. Rei le había estado recordado a cada rato la madurez que tenía que tener, y le informaba de manera "amable" lo que le pasaría si la casa tenía algún desperfecto a su llegada.

-Hey, ¿estás seguro de que no deberíamos ir a la ceremonia? –le pregunto Haruichi a su esposo mientras regresaban al interior de la casa.

-Es lejos y tenemos colegio, así que no podemos dormir allá. -contesto Eijun viéndolo fijamente.

-Además… -ambos chicos voltearon a mirar a la persona que había hablado, encontrándose con la pequeña Wakana, que regresaba de la escuela- …A pesar de que son familia, no sabrán cómo lidiar con una segunda "esposa hombre". Suficiente tienen con lidiar en esa ceremonia con el prometido de Nao-Niisan. Así que es mejor que no vayas.

-Wakana. –Eijun frunció el ceño, un poco molesto por las palabras de la menor.

-Wakana-chan… Hmmp… yo…-las palabras de la chica incomodaron un poco a Haru pero prefirió ignorar el tono que había utilizado.-…Te… Terminaste tus actividades club temprano… -sonrió un poco forzado, intentando cambiar el tema.

Últimamente era incomodo tratar con la hermana menor de su esposo, la cual se había mostrado hostil y un poco agresiva, cuando se encontraban en la misma sala. Ignoraba el motivo de su cambio pero no estaba en su naturaleza regresar el trato, por lo que él continuaba tratando de formar un lazo con ella.

La chica al ver que su hermano la reprendería, paso de largo, ignorando las palabras del pelirosa.

-¿Te molesta? -le dijo molesta al pasar a su lado- Si es que interfiero, puedo ir a la casa de una amiga.

-No, claro que no…-el pequeño Kominato se entristeció, al ver que la menor no se había detenido ni siquiera a escuchar su respuesta.

La menor se perdió en el interior de la casa, dejando a la pareja en el camino de entrada. Haruichi agacho la mirada al tiempo en que suspiraba melancólico, ¿en qué momento la pequeña Wakana había cambiado su actitud con él? La conoció casi al mismo tiempo que a Eijun y la niña nunca lo trato tan mal, ¿que había cambiado? En eso pensaba cuando sintió una caricia en su cabello.

-Eijun-kun…-sonrió al ver que el tacto cálido provenía de la mano del castaño sobre su cabello.

-¿Estás bien? -Pregunto el más alto con el ceño fruncido- No entiendo porque esa Wakana se comporta así, nunca lo había hecho antes.

-…Te apuesto a que probablemente ella piensa que te robe de su lado. -Haru le alegro que a su marido le preocupara saber cómo se sentía, sin embargo no podía decirle cuanto dolían las palabras, después de todo la chica era su hermanita. No quería causar molestias- Eijun-kun y Wakana-chan tienen casi la misma edad, así que -se forzó a sonreír- quizás esta celosa

El castaño le devolvió la sonrisa, un poco conmovido por la paciencia que tenía el contrario; si se hubiera tratado de él apostaba que le hubiera devuelto el desplante en el momento ya sea con palabras o con golpes. Deslizo la mano que tenía en la cabellera rosada hacia la cintura para así acercar al pelirosa hacia él, quería abrazarlo. ¿Cuán valioso podía llegar a ser el pequeño Kominato?

-¡Hey! -la pareja se separó un poco para ver quien interrumpía su momento, encontrando a la pequeña Wakana en la puerta de la casa- ¡No estén acaramelados aquí!

-¿Qué te pasa? Deja de entrar y salir -le regaño Eijun un poco molesto y aferrando el agarre en las cinturas del pelirosa, quien se sonrojo.

-Yo solo fui a buscar mis cosas para pasar la noche. -contesto Wakana molesta.

-¿Pasar la noche? -pregunto el castaño, sus padres no le había dicho nada sobre que la pequeña pasaría esa noche fuera de casa.

-Mientras todos están afuera, voy a quedarme en el hanare también. -informo a su hermano mientras se encaminaba hacia la edificación que estaba un poco alejada de la casa.

-¡¿EHHHH?!

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-¡No puede ser! ¡¿Ustedes duermen en la misma habitación?! - grito Wakana.

La pequeña no podía creer lo que su hermano mayor le había dicho. Después de comunicarles de manera "sutil" que esa noche se quedaría en el hanare, le había cuestionado a su hermano que habitación usaban ellos para poder acomodarse en la desocupada.

Como una de las dueñas de la casa, conocía el interior de la construcción así que si eran tres habitaciones, suponía que su hermano y el intruso como lo denominaba, estarían utilizando dos y quedaría solo una para ella. Grande fue su sorpresa cuando el mayor le dijo que había dos habitaciones y que ella podía escoger.

-Sí. –contesto el oji-ámbar, tan despreocupado como era su costumbre cuando se trataba de su familia.

Haruichi se había decidido a mantenerse ajeno a la conversación, dedicándose solamente a servir la comida en la mesa y escuchando a los hermanos hablar. No sabía cómo tratar a Wakana sin que esta contestara molesta, por lo que prefería mantener cierta distancia entre ellos, dejándola disfrutar de la compañía de Eijun mientras hablaran, después de todo, su teoría sobre el cambio podría tener algo de cierto. Más nunca imagino que Eijun, con lo reservado que era cuando se trataba de hablar de su relación, le dijera a la pequeña que compartían habitación.

-Así que tú puedes dormir en cualquiera de las otras habitaciones -volvió a repetir el castaño, su hermana parecía ida, por lo que no se confiaba que lo hubiera escuchado la primera vez.

-¿Porque?

-¿Eh? -Eijun miro confuso a su hermanita, la cual había hablado tan bajo que le fue imposible escuchar.

-¿Porque tienen que dormir juntos? -pregunto ahora más fuerte, mirando a su hermano fijamente.

El pelirosa se sonrojado al escuchar la pregunta de la pequeña, no esperando que preguntara exactamente eso. ¿Ahora cómo le explicarían? prefirió no responder, ni intervenir en la plática y dejar que Eijun respondiera lo que considerada pertinente. Honestamente esperaba estar haciendo bien, después de todo Eijun era en ocasiones demasiado impulsivo.

-Bueno… eso...-El castaño estaba nervioso, no había pensado que su hermana cuestionara ese hecho. No sabía que responderle. Coloco una mano detrás de su cuello, mirando a otro lado y con un leve sonrojo.- Eso es porque...

Haruichi estaba callado con un sonrojo más fuerte, por lo que en su lugar agacho la mirada y se concentró en su plato de arroz.

-¡Detente allí! -grito Wakana sonrojada, al notar como su hermano y el pelirosa se habían puesto incomodos y nerviosos- ¡¿Qué pasa con esa reacción?! -señalo a su hermano con el dedo- ¡Me van a traumatizar con malas imágenes!

Rápidamente y sin dejar que el castaño le contestara miro a Haru y lo señalo a él ahora.

-¡Hey, tu!

-¿Eh? -Haru se sobresaltó al saberse el centro de atención de la pequeña.

-¡Tú duerme en la otra habitación! -ordeno- ¡Yo dormiré con Eijun-nii!

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Haruichi se encontraba solo en otra de las habitaciones del hanare, miro hacia un lado entristeciéndose un poco al encontrar el lugar donde siempre estaba el futon de su esposo en esta ocasión vacío, y todo porque la pequeña Wakana así lo había dispuesto. Estiro la mano, rozando el vacío mientras hacía memoria de esos meses en los que había vivido como un matrimonio con Eijun, y todos los días sin falta desde el primer día, su marido siempre estaba a su lado cuidándolo al despertar.

Cerró los ojos y las memorias de como a pesar de que Eijun se había negado a la exigencia de la menor de todas las maneras posibles, al final había sido él, quien aceptara dormir en otra habitación, no quería ser el causante de una pelea entre hermanos. Y más aun sabiendo lo mucho que Eijun adoraba a su hermanita.

Lentamente abrió los ojos, sorprendiéndose de ver al castaño acostado a su lado...

-¿Pasa algo malo? ¿No puedes dormir? Tu mano… todavía esta fría…

Como si de una burbuja que se rompe, Haru se dio cuenta que aquella imagen y aquellas palabras no eran más que un recuerdo que tenía muy grabado en su memoria. Acerco a sus labios la mano que había estirado y que en la ilusión había sido sujetada por el castaño. Se estremeció al recordar de nuevo el cómo se agarraban de la mano en las noches…

-Eijun-kun…-susurro al aire con gran tristeza

Su cuerpo temblaba levemente debido a las lágrimas que reprimía, sintiéndose un poco inmaduro por no poder conciliar el sueño al estar solo en ese cuarto. No era como si siempre hubiera dormido al lado de Eijun, sin embargo ahora que sabía lo que se sentía dormir sintiendo el calor de su esposo, le era imposible conciliar el sueño y evitar sentir que la tristeza se apoderaba de su ser… ¿Así se sentiría si algún día Eijun y él se separaran? ¿Se sentiría tan solo como en esos momentos o tal vez sería peor? Después de todo en esos momentos Sawamura estaba bajo el mismo techo, en una habitación cercana, no es como si se hubieran separado.

Una vez que se tranquilizó se sentó de golpe en el futon. No podía quedarse ahí un segundo más. Cautelosamente se levantó con la idea de llegar a la habitación donde se encontraba el castaño, solo quería verlo unos minutos.

Sin hacer ruido camino por el pasillo, seguramente los hermanos ya se encontrarían dormidos por lo que no deseaba despertarlos por un egoísta deseo suyo. Se detuvo a unos centímetros de su cuarto debido a que la puerta estaba entreabierta iluminando un poco el pasillo. Escucho voces aunque no entendía nada, se acercó un poco más al saber que estaban despiertos.

Sabía que estaba mal escuchar a escondidas pero esa no era su intención, solo quería acercarse a la puerta lo suficiente para poder a Eijun unos segundos. El pelirosa detuvo su andar, cubriendo se de ser visto al escuchar tan fuete y cerca de su esposo, seguramente estaba pegado a la puerta.

-Entonces, ¿por qué actúas de esa manera hacia Haruchii? No es típico de ti. Tu no estabas en contra de esta ridícula tradición sobre el matrimonio al principio... así que ¿porque?... ¿qué cambio? -pregunto Eijun con la piernas cruzadas y observando a su hermanita a la cual tenía enfrente.

Habían estado hablando sobre lo ocurrido esa tarde durante la comida, el castaño aun no entendía porque su hermana se comportaba tan cortante con el pelirosa. Aunque entendía muy bien que el Kominato no quería causar conflictos y por eso fue que acepto quedarse en otro cuarto, se molestó. ¿Porque Haruchii debía dormir lejos de él? No lo entendía, y esperaba que la razón fuera lo suficientemente justificada para que se separaran.

-Preguntas ¿porque? -Wakana ase mantenía firme enfrente du hermano mayor- Pensé que este matrimonio solo era para mantener con la tradición. ¡¿No fue eso?! -le cuestiono alzando la voz- ¡Todo esto de casarse con alguien del mismo sexo es estúpido! Pero aun así aceptaba ese hecho porque solo se trataba de fingir, pensé que solo tenían que seguir siendo amigos y fingir con nuestros y los demás miembros del clan que eran un matrimonio… -frunció el ceño- Pero tú y esa persona actúan como una pareja casada real, Eijun-nii… -se levantó un poco más de su lugar y alzo la voz- ¡...especialmente él! La forma en la que te mira es intensa…

-¿Intensa? -pregunto confuso el castaño, para él Haruichi no había cambiado nunca su forma de mirarlo. Para empezar, ¿cómo era mirar de manera intensa? por unos momentos Eijun se perdió en ese pensamiento.

-El emite tal aura de enamorado alrededor tuyo… -Wakana hizo un puchero al comenzar a explicar-...que da vergüenza el solo verlo.

~Eijun-kun~ la voz de Kominato llego a la memoria del Sawamura mayor, quien inconscientemente sonrió al recordar el rostro feliz del pelirosa cuando decía su nombre.

-Hey, ¿estás seguro que tú no solo estas dejando que él te persuada? -pregunto la chica molesta porque no podía descifrar a que se debían todos los gestos que hacia su hermano conforme la conversación avanzaba- ¿No es posible que solo creas que lo amas porque él sigue diciendo que te ama?

Eijun se mantuvo callado un momento; provocando temor, duda, culpa y tristeza en la persona que se encontraba afuera de la habitación escuchando la conversación. Haru comenzó a temblar de miedo ante la respuesta que daría el oji-ámbar. Era verdad que Eijun nunca le había dicho que lo amaba, él era consciente que el castaño siempre lo había visto solamente como un amigo, después de todo su matrimonio había sido por obligación siguiendo la tradición. Si era consciente de todo eso ¿porque le dolió el silencio de su esposo? ¡Ah, ya! porque inconscientemente y con la esperanza que había crecido en él, creyó ingenuamente que tal vez el cariño de amigo hubiera podido cambiar un poco.

-...Si, tienes razón... -fue la seca respuesta de Eijun después de unos minutos.

Haruichi abrió los ojos con sorpresa aunque no se le notaban por su flequillo, el sentimiento de querer salir corriendo se hizo camino dentro de su ser, sin embargo su cuerpo no respondía, la tristeza era mayor. Y por más que lucho algunas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. No quería volver a llorar, no debía hacerlo. Después de todo, eso lo sabía; Eijun no lo amaba.

-...Quizás al principio… -debido a que aún estaba en el mismo lugar siguió escuchando la voz de su esposo, no quería oír más, no quería sufrir más de lo que ya hacía, más su cuerpo no se movía- ...Así era como me sentía, pero ahora… Ahora estoy seguro de que amo a Haruchii.

Eijun le regalo a su hermana la mejor sonrisa que tenía, al fin había dicho algo que tenía dentro de él. Había pasado tanto tiempo al lado del pelirosa conociendo sus virtudes en otra cosa que no fuera el béisbol, que le era imposible no enamorarse de él. Haru era la persona más hermosa que conocía.

Haruichi cubrió sus labios con una mano, ahogando el jadeo de felicidad por aquellas palabras y sin poder más por fin derramo algunas lágrimas pero esta vez de alegría. Odiaba ser tan sentimentalista, pero era algo que descubrió que solo sucedía cuando se trataba de Sawamura Eijun.

-Esto es algo que debe quedar entre nosotros, no debes decirle a nuestros padres. -le indico el castaño a su hermana.- Incluso he llegado a pensar que estoy hasta agradecido con esta bizarra tradición familiar nuestra. Por eso quiero y te pido que le des, al menos una oportunidad a Haruchii.

El castaño se sorprendió al ver como su hermanita se levantó abruptamente del suelo. La siguió su mirada mientras ella caminaba hacia la puerta.

-Me vuelvo a la casa principal. -le dijo Wakana dándole la espalda, sin cruzar la puerta.

-¿Ahhh?

-¡Me siento estúpida! -grito al agarrar la puerta para abrirla- ¡Regresare a casa y de paso pensare en esto de nuevo!

Abrió la puerta corrediza de golpe, y en cuando salió se topó con el visitante nocturno quien seguía sonrojado y llorando.

-¿Hmmp…? Fisgoneando ¿vedad?

Haruichi rápidamente se limpió las lágrimas con la manga de la yukata que usaba para dormir, estaba avergonzado por tantas cosas que no pudo contestarle a la menor. El castaño se estremeció al oír las palabras de su hermana, ¡Haru lo había escuchado!

-¡¿EHHHHHHHHHHHHH?! –exclamo Eijun sonrojado.

-Qué cosa tan indigna...-dijo molesta una vez que estuvo de frente al espía.

-Lo sien…-entre cortadamente se disculpó aun con lágrimas el pelirosa.

Wakana miro el estado en que se encontraba el esposo de su hermano, no se sentía con ánimos de decirle algo más. Suspiro para sacar la frustración de saber que su hermano lo amaba, si era de esa manera ya nada podía hacer. Ella creía que el pelirosa era quien presionaba a su hermano mayor y era por eso que lo trataba mal, ahora debía volver a tratarlo como antes aunque le tomaría un tiempo.

-¿Por qué no te apresura y entras? -pregunto un poco más calmada. Haru la miro unos segundos sin comprender otra vez él porque del cambio- Quieres dormir con él, ¿cierto? Yo me voy a casa.

Kominato observo como su cuñada menor se retiraba por el pasillo, con el mismo porte digno que caracterizaba a su suegra, se notaba que eran madre e hija.

-¡Gracias Wakana-chan! -grito antes de que la pequeña se perdiera de su vista.

-No me lo agradezcas. -le dijo con un sonrojo que no pudo ser notado por la oscuridad del pasillo y porque le daba la espalda a su cuñado.

Haruichi sonrió, y venciendo un poco la vergüenza se adentró en la habitación encontrándose con su marido hecho bolita en el futon, cubierto con el colchón.

-Eijun-kun…

-Oíste todo…- se escuchó el murmullo desde alguna parte del montón de tela

-Bueno, no sé si eso fue todo…-Kominato limpiaba un poco más los restos de las lágrimas.

Guardaron silencio esperando a que alguno de os dos hablaran, más ninguno tenía el valor para hacerlo, principalmente el castaño que era el más avergonzado. Haruichi se hinco al lado de su esposo moviéndolo levemente, quería verlo a la cara…

-Eijun-kun… Eijun-kun… -lo llama a la par que lo movía para que el contrario se despojara de las sabanas y lo mirara- Eijun… Eijun-kun…

Al no obtener la atención del contrario el pelirosa no pudo evitar que las lágrimas comenzaran a salir de nuevo. Como último recurso para sentir la cercanía de su esposo se abrazó a la bola.

-Cielos… -Eijun no pudo soportar más oír el llanto del pelirosa por lo que salió de su escondite, sentados para limpiar los ratos de las lágrimas del menor en sus mejillas.- No llores tanto.

Al castaño le conmovió la expresión en el rostro del pelirosa, sonrojado con lágrimas sinceras deslizándose por sus mejillas, con delicadeza retiro el flequillo rosado y encontró la parte que más le gustaba de su esposo; aquellos ojos llenos de amor solo para él.

-Yo… lo siento…- las palabras salían entrecortadas debido al llanto y al esfuerzo que hacía por detenerlo. Haru en verdad estaba muy feliz.-…pero Eijun-kun…

Sin que dejara terminar, Eijun beso a su esposo. Un beso con el que quería transmitirle todo lo que sentía. Todo lo que se había guardado por vergüenza o por otras razones. Un beso que le diera la confianza suficiente a Haru para creer en sus palabras.

-¿Te… das cuenta… que esta… es la primera vez… que dices que me amas? -dijo Haruichi mientras era besado y el castaño se alejaba por menos de un segundo para darle tiempo y respirar.

-Sí, no puede encontrar el momento adecuado para decirlo antes. -dijo besando la frente del menor. - Aunque también era un poco vergonzoso… Lo siento…

-No… -el pelirosa negó con la cabeza, luciendo una sonrisa de gran felicidad en su rostro- estoy tan feliz.

El pelirosa se sorprendió cuando su esposo lo sujetó de la barbilla para plantarle de nuevo un beso, pero ahora aún más voraz que le anterior, y que terminó hasta que el oxígeno les fue sumamente indispensable a ambos. El castaño lamió el pequeño hilo de saliva que escapó de boca del menor y juntó sus frentes al tiempo que suspiraba, pero sin dejar de verlo.

-En verdad siento hacerte pasar por malos momentos. -dijo el castaño mirándolo fijamente.- Te amo…-lo beso de nuevo.

Eijun rodeó la cintura del Kominato para atraerlo hacia su cuerpo y, alzándolo un poco, lo sentó sobre sus piernas. En ningún momento dejó de besarlo, sólo se apartó de él, el tiempo suficiente para que recobraran un poco de aire y después asaltó de nuevo aquellos labios que se habían vuelto su adicción, mientras con las manos le recorría la espalda en eróticas caricias sobre la yukata.

Sin ser consciente de sus acciones, Haru enredó una de sus manos en el cabello oscuro para prolongar el beso, y su otra mano comenzó a pasearse libremente por el pecho del moreno deslizando a un lado la yukata que usaba Eijun. Se estremeció al sentir como el toqueteo de unas manos ajenas que iban descendiendo por su espalda hasta que llegaron a sus glúteos, los cuales fueron estrujados con gula. El pelirosa rompió el beso para arquear el cuerpo y gemir con fuerza.

-Me siento mareado… ¡Ah! -Por unos instantes, el pelirosa escondió su rostro en el hombro del castaño, avergonzado de sus propias palabras.

Sawamura con cuidado deposito el cuerpo del menor en el futon donde siguió besándolo y comenzó a desvestirlo. Quitándole en medio de caricias la ropa, y despojándose de la suya con rapidez. El ambiente comenzaba a estar demasiado caliente, la prueba eran los gemidos que salían de ambos y los cuerpos unidos que no se apartaban más de lo indispensable.

Eijun se separó muy a su pesar del cuerpo que tanto deseaba tocar, levantándose para ir en busca de algo en especial. Escucho la protesta silenciosa del contrario por la falta de cercanía pero con rapidez saco una botella de lubricante del mueble en donde lo escondía y regreso a su posición original. Haruichi estaba avergonzado por el sonido de protesta que haba emitido inconscientemente, así como, el ver a su esposo desnudo caminar de ida y vuelta hacia él.

-Comencemos…-le susurro el castaño en el oído una vez que se había colocado de nuevo sobre el cuerpo más pequeño.

El castaño vertió un poco del líquido en sus dedos y con delicadeza acaricio el abdomen y el pecho del pelirosa, dándole un masaje para que se relajara y provocar aún más el sonrojo que tanto le gustaba visualizar en el rostro contrario, segundos después dirigió su mano derecha a la entrada del pelirosa; quería estar dentro de él pronto.

Se notaba que el mayor estaba impaciente, ya que había metido dos dedos de un solo golpe y los movía en forma de tijera para ensanchar la entrada lo más rápido posible.

-Ah… Eijun-kun…- El menor se quejó un poco al comenzar a sentirse invadido por la rudeza del movimiento, sin embargo debía admitir que le gustaba aquella sensación cortesía de los dedos de Sawamura.- Ahhh…

-Tu cuerpo está muy caliente. -la voz del castaño era ronca, sentir el estremecimiento del cuerpo bajo él, así como oír la voz del contrario no ayudaba mucho durante su espera.

Eijun beso nuevamente al pequeño Kominato en un intento de distraerlo a la hora en que introducía el tercer dedo y comenzaba a simular penetraciones con la mano. El pelirosa se estremeció entre el beso al sentirse invadido por otro digito más, a pesar de que podía decir que últimamente estaba acostumbrado a ello, no significaba que no le doliera, y aun así no podía evitar sentir cierto placer.

Después de unos minutos en esa tarea, Haru comenzó a moverse al compás de los dedos invasores para sentir mayor contacto. Por alguna extraña razón que él ignoraba su esposo sabía muy bien que hacer durante sus encuentros, aunque estaba seguro que a Sawamura nunca le intereso el mismo sexo, sentía curiosidad por saber cómo tenía aquellos conocimientos sobre el tema. Tal vez algún día le preguntaría.

-Ahhh…-los pensamientos del pelirosa fueron interrumpidos al sentir como los dedos en su interior tocaban cierto punto que le provoco mayor gozo.

Satisfecho al ver la reacción de su amante al haber descubierto los nervios que buscaba, Eijun se dedicó a distraerlo con besos mientras atacaba una y otra vez ese mismo sitio. Para cuando estuvo seguro que estaba lo suficientemente dilatada la entrada de su esposo, retiro sus dedos escuchando de nuevo la queja contraria por detener el movimiento. Se acomodó mejor entre las piernas del contrario y de un solo empujón lo invadió completamente.

-Espero que estés listo…-dijo el castaño justo en el momento en que penetro al pelirosa.

-¡Eijun…! Ahhh…-grito mientras intentaba recuperar a respiración.

Debido a la repentina intromisión Haruichi arqueo la espalda y su flequillo se movió de lugar dejando a relucir sus hermosos ojos de un rosa intenso que fascinaban al castaño.

Los ojos rosas del Kominato se abrieron de sobremanera, ya que aquella estocada le había dolido un poco, sin embargo gracias a la previa preparación no fue para tanto. Al menos Sawamura tuvo la gentileza de esperar unos momentos a que se acostumbrara a la invasión antes de comenzar a moverse.

-¿Te lastime? -inquirió Sawamura con voz ronca, sintiendo la exquisita presión que las estrechas paredes internas le proporcionaban.

Haruichi se apresuró a negar con la cabeza, incapaz de articular de nuevo palabra alguna por las decenas de sensaciones que estaba experimentando y que definitivamente le gustaban. Inconscientemente, enredó sus piernas a los costados de las caderas del contrario indicándole de esa manera lo que deseaba.

Eijun comenzó a penetrarlo sintiendo mayor presión en su hombría. Apoyándose a los lados de su pareja siguió balanceando su cuerpo de atrás hacia adelante, embistiendo como si su vida dependiera de ello. Lo que comenzó como un movimiento lento fue tomando mayor fuerza con los minutos, debido a que ambos buscaban mayor contacto.

Sawamura tenía ante sí, una visión gloriosa: un atractivo pelirosa con unos intensos orbes del mismo tono, con las mejillas rojas y el cuerpo cubierto por una sensual capa de sudor, mientras gemía y jadeaba debajo de él. Podía escuchar el sonido al entrar y salir de su interior, pero necesitaba más. Necesitaba más de Haruichi, de su Haruichi.

-Me moveré más rápido. -le informo a lo cual el menor como pudo en medio del torrente de placer que sentía asintió.

Las embestidas cobraron velocidad y Eijun coloco una pierna del chico sobre su hombro para tener un mayor acceso. Las nerviosas manos del pelirosa se dirigieron a la espalda del moreno y comenzó a arañarlo debido a la excitación del acto. Aquello prendió más al activo, si es que eso era posible. Una vez que se estableció el ritmo que satisfacía a ambos, el castaño llevó una de sus manos al miembro del más pequeño y comenzó a masturbarlo a toda velocidad, provocando que el chico se retorciera y lo apretara deliciosamente.

-Ah…- Ladeó la cabeza, rompiendo con el ardiente beso que le había robado el aliento, su espalda golpeteaba con suavidad el futon, a medida que Eijun arremetía contra su cuerpo.- Eijun-kun… espe…-solo podía sentir placer, unas desmesuradas cargas eléctricas recorriendo todo su cuerpo sin clemencia alguna.- Espera… por favor…

-¿Te duele? -pregunto Sawamura a la par que se detenía, un poco preocupado por ser tan brusco y dejarse llevar por sus impulsos. Bajo la pierna del pelirosa de su hombro.

-No. -negó rápidamente- Es solo que hoy es diferente…-desvió la mirada avergonzado por sus palabras. Al ver la cara confundida de su esposo le sonrió.- Solo es diferente…

Con ambas piernas y con mucho valor que no sabía que tenía fuera del campo de béisbol, le rodeo la cintura al castaño y de esa manera pegarlo más a su cuerpo.

-Realmente lo estas sintiendo, ¿eh? -dijo juguetonamente Sawamura a la vez que sentía el empuje por parte de las piernas alrededor de su cintura. Comenzó a moverse nuevamente a paso lento.

-¡…Ah! …si…-acepto rojo como tomate. El saberse correspondido la verdad es que le daba una nueva sensación a lo que hacía con su marido- Eijun…

El castaño entrelazo su mano con la de su marido, siendo apretadas por el pelirosa en el momento en que las embestidas volvieron a ser más fuertes, comenzó a besar los labios del pelirosa, liberándolos cuando le faltaba el aire y dirigiéndose a las mejillas, cuello, clavícula. Quería marcarlo, quería ver aquel dulce cuerpo con marcas que comprobaran que era suyo.

Sawamura se sentía desfallecer; las expresiones y los frecuentes gemidos de Haruichi lo tenían al borde del orgasmo, sus caderas impactaban más fuerte y más profundo sin siquiera estar consciente de ello, a esas alturas Eijun ya no razonaba y solo permitió que el éxtasis se apoderara de su cuerpo

-E-Estoy… mph… -Haru no podía articular una frase completa debido a la agitación- A punto… Ahh…

-Resiste… ya casi… -Eijun seguía embistiendo el cuerpo debajo de él y masturbando el miembro de este.

Solo bastaron unas embestidas más para que ambos sintieran una corriente eléctrica recorrerles todo el cuerpo y con ello correrse al mismo tiempo. En el cuarto se escuchó como ambos gimieron con fuerza cuando llegaron al límite. El semen de Haruichi se esparció sobre su pecho, mientras que el de Sawamura se vio contenido en la entrada del pelirosa. Los dos estaban satisfechos, sentían que algo nuevo había nacido entre ellos y la pared invisible que los había dividido durante sus encuentros anteriores por fin había desaparecido.

Eijun se dejó caer al lado del cuerpo de Haru mientras intentaban regular la respiración. Ambos lo necesitaban, tanto movimiento los había hasta mareado. El oji-ambar llevó una mano a los cabellos rosados y los acarició con cariño, como si fueran algo muy delicado. Acerco el cuerpo más pequeño al suyo, apresándolo en un abrazo no queriendo tenerlo lejos.

La verdad es que ahora que había dicho sus sentimientos en voz alta entendía por qué ese chico lo hacía con más frecuencia, se sentía bien decirlo y más a sabiendas que el sentimiento era mutuo.

-Estoy tan feliz, que me estoy asustando. -Confeso Haruchii al momento que comenzaba a sentir como su esposo repartía besos en su cuello- Este sentimiento me asusta. -Se cubrió su rostro con una mano para impedir que las lágrimas salieran- Temo que me sueltes.

-No te preocupes. -susurro Eijun en el oído del menor con voz sincera.- Te abrazare para siempre

-¿Para siempre? –repito el pelirosa lleno de esperanza. Sabía que no soñaba pero es que le parecía tan irreal todo lo que pasaba que temía que algo lo arruinara.

-Si… por siempre…

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A la mañana siguiente….

La pequeña Wakana se dirigía a la habitación de su hermano, había despertado a la hora de costumbre, pero cuando se dirigió al comedor de la casa principal para desayunar, no encontró a su hermano y al esposo de este. Supuso que tal vez tomarían el desayuno en el hanare pero ahí tampoco los encontró.

Al quedar de frente a la habitación de la que se fue la noche pasada, Wakana comenzó a tocar insistentemente la puerta para así llamar la atención de las personas dentro.

-¡HEY! ¡¿Me escuchan?! ¡Ustedes dos, despiértense! -comenzó a gritar al ver que no obtenía respuesta solamente con tocar- ¡Hey! No hagan que me imagine cosas ¡como la forma en la que están durmiendo! -no obtenía respuesta alguna y comenzaba a ruborizarse por las posibilidades.

Lo que la pequeña no sabía es que las personas dentro no le abrirían durante un rato, ya que se encontraban muy a gusto durmiendo uno junto al otro, muy abrazados y felices de la noche que habían tenido.

-¡Hey! ¡Les estoy hablando! ¡No me hagan abrir la puerta, porque estoy muy asustada de hacerlo!

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Contestando RW:

GriisleChan:

Tetsu: Es ...

Yuki/Ang: ¡Hola! -interrumpen- Tetsu el saludo es importante.

Tetsu: Ya lo se -les dice golpeándolas- Es lo que iba hacer par de tontas.

Mar: En todo caso, Hola un gusto en conocerte y en cuanto lo largo no te preocupes nos gusta leer comentarios así de largos, en otro fic una chica nos ponía una carta XD, hasta nos ponía posdata y nos gustaba y nos alegraba el día.

Yuki: La pareja fue decidida por Mar ya que gusta mucho de todos por todos XD ella es una multi-shipper y decidió esta pareja.

Ang: Nos alegra tanto que te guste que hasta nos mandas este lindo comentario en la madrugada. Nos vemos y te cuidas~

Todas: Gracias por leer.

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Notas Finales:

Yukihana: Como saluda Tetsu y las demás…. Ciao~ Ciao~ ¡¿LES GUSTO?!

Tetsuna: Esperamos que si les haya gustado.

Marlene: Sobre el ganador…

Angelice: No hubo nadie que nos pudiera decir quiénes serían los mellizos, la más cercana fue Todoroki Shumpei que adivino, pero por parejas separadas XD

Yukihana: Menciono a Miyuki con Mei o con Furuya y si no eran ellos era Sanada y Raichi.

Tetsuna: Como dijimos lo dijo por separado, la felicitamos por ser la más cercana a adivinar…

Marlene: Y como no somos malas personas…

Angelice: Te daremos un premio…

Yuki / Tetsu: Y es…

Angelice: ¡UN ONE-SHOT DE TU PAREJA FAVORITA DE DIAMOND! Aunque en realidad ese era el premio…

Tetsuna: Así que por favor de comentar tu pareja.

Yukihana: Esperamos te guste tu premio XD

Marlene: A las demás que participaron, lamentamos que no ganaran… pero las felicitamos porque solo nos decían un mellizo y era Miyuki.

Angelice: ¿Por qué será que siempre nos decían Miyuki?

Tetsuna: Supongo que era el más obvio al no aparecer.

Yukihana: Supongo… En todo caso…

Se cuidas~

Bye~

-se apagan las luces-

Todas: ¡Buen trabajo!