Tetsuna: Ciao~ Ciao~ Nuevo fic esperamos que les guste.
Basado en el manga Hanayome-kun de Lily Hoshino
Diamond no Ace no nos pertenecen
TITULO: Hanayome (Flor de novia)
AUTORAS: Tetsuna Hibari y Yukihana-Hime (trabajo en cooperación)
RESUMEN: Sawamura Eijun no está exactamente contento con la tradición de su familia respecto al matrimonio, y mucho menos cuando se entera de que... ¡tiene que casarse con un chico! ¿Podrá hacerle cambiar de opinión Haruichi, el chico con el que su madre quiere que se case, quien es además, su mejor amigo?
CLASIFICACIÓN: No menores de 16 años
CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJA: SawaHaru (Sawamura x Haruichi)
GÉNEROS: YAOI, AU, Romántico.
ADVERTENCIAS: Lemon.
SAGA: Tradición.
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Capítulo 5
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~7 años después…~
Llevaba 7 años de casado con su hermoso y frágil pelirosa. Los años los habían enamorado aún más, como al mismo tiempo los lleno de confianza entre ellos. Se habían mudado a Tokio para cursar la universidad.
Sawamura había obtenido una beca en su segunda pasión y que siempre le había llamado la atención, después del béisbol; la gastronomía. Al principio pensó en rechazar la oferta, desconocía lo que sus padres esperaban de él en ese sentido y la verdad no le importaba, sin embargo no era igual con Haruichi, sabía que su esposo deseaba ir a la universidad local para convertirse en profesor en una guardería, y no quería ser él quien lo alejara de su sueño. Planeaba entrar a la universidad local y estudiar lo primero que pudiera.
Grande fue su sorpresa cuando el pelirosa escucho una plática de él y del profesor que le otorgaba la beca, y le pido demandantemente que aceptara la oportunidad, cuando él quiso negarse de nuevo por que significaría una separación, Haruichi le informo que también iría a Tokio y estudiaría en una universidad cerca de la suya. Fue uno de los mejores momentos de su corta vida. A la semana se lo comunicaron a su familia, y aunque al principio Rei se negaba a dejar a sus dos hijos irse, cedió al ver la determinación de la pareja. Sus padres los ayudaron a conseguir un departamento en el cual vivieron los años que estudiaron.
Al graduarse de la universidad ya habían conseguido trabajo, por lo que regresar a Nagano no fue una opción. Eijun se encontraba trabajando en un restaurante perteneciente al profesor que le había dado la beca; Masuko Tooru. Por su parte Kominato a mitad de su carrera había comenzado un trabajo de medio tiempo en una guardería, lugar donde comenzó a trabajar de tiempo completo al graduarse.
Una vez graduados y con trabajos excelentes, comenzaron a planear comprar una casa. Deseo que se cumplió, después de un año. La dueña de la guardería donde trabajaba Haruichi falleció tiempo después heredándole el lugar al pelirosa. La señora no tenía hijos o familiares cercanos, por lo que decidió dejarle su mayor tesoro a la persona a la cual le tomo mucho cariño durante esos años en que lo conoció y sabía que cuidaría del lugar como ella lo haría. El pequeño se sentía honrado por la confianza y le prometió a su amada jefa que haría todo lo posible por mantener la guardería funcionando.
Eijun no se quedó atrás y en cuanto vio que le era posible, decidió independizarse y poner su propio restaurante, cerca de la guardería de su esposo. Sabía que sería difícil tener su propio negocio por lo que fue paciente -algo que no tenía-, y al final vio resultados. Su restaurante actualmente era uno de los mejores de la ciudad, por lo que había crecido.
Ninguno de los dos podía quejarse del rumbo que había tenido su vida, porque en verdad disfrutaban de ella, pero sobre todo eran felices por tenerse uno al otro.
-¡Tadaima! -exclamo Eijun entrando a su casa.
Al no escuchar respuesta de su esposo, se extrañó, Haru siempre le daba la bienvenida con una gran sonrisa y un beso, incluso cuando era su turno de hacer la cena, al llegar ya estaba hecha.
-¿Haru? -llamo de nuevo pero no hubo contestación.
Al adentrarse a la sala lo vio acostado en el sillón durmiendo pacíficamente. Sonrió, su esposo era increíblemente adorable y con los pasos de los años no había cambiado, a su pensar se había hecho más hermoso, por lo que le daban celos cuando lo miraban los demás hombres.
Se acercó a paso lento para observar cada detalle del rostro del pelirosa, su flequillo caía hacia un lado por lo que sus ojos cerrados eran visibles. A petición de él, el pequeño Kominato mantenía aun su peinado de siempre, ocultando sus ojos con el flequillo, sabía que era egoísta pero le fascinaba la idea de ser de las pocas personas o incluso el único, que viera aquellos hermosos ojos que poseía su amado.
-Haru. -se agacho a la altura del menor para moverlo lentamente mientras lo llamaba pero el pequeño no parecía querer despertar.- Haruchii, si te duermes aquí te resfriaras.
-Mmm… Eijun-kun. -se quejó el menor, acomodándose mejor en el sofá.
-Vamos, no seas flojo. -dijo con una sonrisa, dándole un pequeño beso en la nariz.
-Eijun…-dijo aun con los ojos cerrados.
-Si no te levantas te tomare aquí mismo. -advirtió el castaño con una sonrisa burlona que se volvió carcajada al ver como el menor se sentaba rápidamente en el sillón y lo miraba con un sonrojo.
-¡Eijun deja de estar de pervertido! No puedo creer que con el paso de tiempo te haya hecho uno. -se quejó el menor aun con el sonrojo.
-Quizás sea porque tengo un hermoso y atractivo esposo, que me espera todas las noches para hacerme de comer y luego tener una fabulosa noche en la cama hasta que nos canse…-ya no pudo seguir hablando al ser golpeado por un cojín del sillón.
Haruichi cuanto más escuchaba a su esposo más se sonrojaba de la vergüenza. ¿En qué momento Eijun se había vuelto así? Ah, sí. Ya lo recordaba, todo era culpa de Kuramochi-san y Ryosuke.
-Ya no digas más. -pidió en tono bajo, cubriéndose la cara con las manos.
-¿Eh? ¿Porque? Yo solo estoy diciendo lo feliz que me hace mi esposo. -se quejó con un puchero.
-¡Cierto! –exclamo de golpe el pelirosa- Takako-Nee llamo. -cambio de tema, si seguía oyendo a Sawamura su cara se transformaría en un tomate permanentemente- Pregunto cuándo iríamos de visita. -le conto a su marido.
-¿De visita? -pregunto pensativo, la verdad es que no le urgía visitar a sus padres pero tal vez su esposo no pensaba lo mismo- No lo sé, tú escoge el día.
-Los niños salen de vacaciones en dos meses. -respondió el más bajo.
-En ese caso en dos meses vamos de visita a la casa principal.-comento con una sonrisa el castaño.- Le diré a Koushuu para que se haga cargo del restaurante mientras no estoy.
-¿Cuánto habrán cambiado Kazuya y Shunpei? -pregunto Haru al aire con una sonrisa al recordar a sus sobrinos, tenían tiempo de no ir de visita por lo que solo hablaban con ellos por teléfono en ocasiones.
-Mucho, de seguro ahora ambos son unos remolinos. -contesto Eijun.
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~Flash Back~
Ese día les tocaba cuidar de sus sobrinos, ambos eran una ternura para el peli-rosa pero para el castaño era otra cosa. Kazuya, el mayor, era parecido totalmente a su padre Chris en cuanto físico; mientras Shunpei, el menor, era la viva imagen de su madre Takako.
En cuestión de personalidad, Kazuya era un chiquillo con una mentalidad retorcía a sus tiernitos cuatro añitos, el oji-ámbar no se explicaba como de dos personas tan amables como eran sus hermanos mayores, salió ese pequeño monstruillo; sin embargo, al recordar que Kazuya había estado bajo el cuidado de sus maléficos profesores en varias ocasiones, lo comprendía. Todo parecía indicar que Ryosuke y Youichi, le habían estado enseñando más que jugar a atrapar la pelota. Kazuya era un niño travieso y juguetón, que gustaba de decir las verdades de las personas sin remordimientos -sin duda había sido influenciado por el Kominato mayor y Kuramochi-; mientras que Shunpei era más amable y tranquilo en comparación a Kazuya, había sacado la personalidad amable de sus padres y además de que se notaba la influencia por el pelirosa menor, que era con quien gustaba pasar mayor parte del tiempo.
Sin embargo al ser mellizos, ambos tenían gustos parecidos y uno de esos era molestar a su tío Eijun, aunque por lo general solo era el mayor de los dos. Shunpei casi nunca lo hacía, ya que sabía que su tío, ya tenía suficiente con su hermano Kazuya.
Justo en esos momentos el mayor de los mellizos planeaba molestar a su Tío Eijun como siempre que iban de visita en las vacaciones. Con su Tío Haru jamás lo intentaría, pues el pequeño no era tonto y sabía que si lo hacía le esperaba una vida sangrienta por cortesía del pelirosa mayor -su sensei y tío Ryo-, mientras que con su tío castaño, era fácil de molestar y hasta era alentado por Ryosuke y Youichi.
Kazuya ya tenía listo su plan; utilizaría a su tío pelirosa quien se encontraba tranquilamente leyendo algunos documentos, mientras él jugaba videojuegos -que rara vez lo hacía-, sentado en sus piernas. Ahora solo tenía que esperar a que Eijun regresara a casa para que empezara su diversión. No tuvo que esperar mucho, puesto que el objetivo llego a los cinco minutos.
-¡Tadaima! - exclamo entrando a la sala de la casa.
Al adentrarse a la sala se encontró con la escena de su sobrino Shunpei durmiendo tranquilamente, acostado en el sillón individual de la sala, su pequeño cuerpo encajaba justo en el espacio del mueble; vio a su esposo leyendo algunos papeles mientras el mocoso -como denomino a su sobrino mayor- jugaba videojuegos -lo cual era raro- mientras estaba sentado en las piernas de su Haruichi.
-Okairi Eijun-kun ¿cómo te fue? -preguntó el pelirosa quitando su vista de los documentos para mirar al recién llegado.
-Okairi Tío. -dijo con una sonrisa burlona Kazuya. Empezaba su diversión del día.
-Bien, aunque fue cansado -contesto sin quitar la vista del mocoso, esa sonrisa le dio desconfianza - Es muy raro que juegues con la consola, Kazuya. -menciono con precaución.
-¿En serio? -Dijo aun con su sonrisa- Bueno, Shun-chan está dormido por lo que no puedo jugar otra cosa, el tío Haru está haciendo tarea y no lo quiero molestar.
-Entonces muévete de sus…
-No estoy molestando al Tío Haru -lo interrumpió con un puchero, sabiendo lo que su tío quería que hiciera, siempre que lo vía a él o a su hermano sentado en las piernas del Kominato menor se ponía así, lo que lo divertía y por esa razón le gustaba hacerlo más- así que ¿porque tendría que quitarme?
-Claro que no me molesta. -contesto Haruichi revolviendo el cabello del infante, quien triunfante sonrió aún más, molestando a Eijun.
-Ya vez. -dijo el niño al mayor a quien le dio un tic en la ceja.
-Si a esas quieres jugar mocoso, juguemos. -dijo con una sonrisa maléfica, intuía las malas intenciones de Kazuya y si quería jugar, jugaría.
El mellizo vio al mayor yéndose de la sala, dejándolo a solas con Haru. Intercambio miradas con el pelirosa quien comenzó a perderse en sus pensamientos. Kazuya volvió su mirada a la puerta por donde se fue su tío, ¿no había funcionado su jugarreta?
Kazuya solo se encogió de hombros y siguió en las piernas del pelirosa jugando, parece que esta vez no pudo molestar a su tío como quería, aunque lo que le dijo el mayor lo tenía pensativo ¿Qué planeaba Eijun?
Haruichi también regreso a su trabajo: hacer su tarea de la universidad, preguntándose mentalmente lo mismo que el menor. Su esposo se comportaba muy infantil cuando se trataba de pelear con el mayor de los mellizos.
A los pocos minutos de haberse ido regreso con una gran sonrisa.
-Kazuya~ -la voz cantarina del oji-ámbar puso en alerta al pequeño, si su tío lo llamaba con ese tono de voz juguetón, es que planeaba hacerle algo malo. Un escalofrió le recorrió su espaldita.
Tanto el niño como el universitario voltearon a ver al castaño quien tenía una gran sonrisa en el rostro y sus manos posaban atrás de él, por lo que suponían que tal vez traía algo que no quería mostrarles.
El oji-ámbar se fue acercando al pequeño quien lo miraba con preocupación de lo que podría hacerle, Eijun sonrió más ante la inocencia del niño, obviamente jamás lo golpearía y el mocoso lo sabía -era por eso que Kazuya se aprovechaba para molestarlo-, él tenía un método diferente pero efectivo que solamente servía en Kazuya.
Mientras más se acercaba, el menor cambiaba su posición, justo para abrazarse a su tío Haru quien veía todo con una sonrisa nerviosa pero abraza igualmente a su sobrino, lo que ponía más celoso al castaño pero bueno... si, era celoso, pero nunca le negaría a los niños el abrazar a Haru.
Una vez que estuvo frete al mini-castaño se puso de cuclillas para estar cara a cara… se miraron entre si y entonces… ¡Lo mostro!
En la mano tenía a un pequeño escarabajo que había estado mantenido escondido detrás suyo.
-¡AHHHHHHH! – grito Kazuya, soltando del regazo del pelirosa para salir corriendo, siendo perseguido maliciosamente por el mayor.
Haruichi suspiro, algo así se imaginó que tramaba su esposo. Desde que nació el pequeño Kazuya, había mostrado miedo a los insectos, especialmente a los escarabajos. Miedo que aumento mientras crecía, pues Eijun no dejaba de recordarle ese miedo, mostrándole uno a cada rato y en cada lugar.
-¡No huyas mocoso! -exclamo Eijun persiguiendo a Kazuya quien huía como podía y le aventaba de todo a su perseguidor para que se alejara.
Eijun, al ser mayor, rápidamente podría darle alcance al infante pero eso haría que su dulce venganza acabara rápido, por lo que dejaba que el niño huyera con sus pequeñas piernitas mientras el caminaba hacia él.
Tanto ruido dentro de la sala despertó al otro mellizo, quien se sentó en el sillón bostezando y frotándose los ojos; al abrirlos completamente, observo a su hermano mayor y tío Eijun correr dentro de la sala, estaban jugado. Miro más la estancia encontrando en el sillón más grande a su querido tío Haru, por lo que sin pensarlo mucho se bajó del lugar donde había dormido, y camino a los pies del pelirosa, quien al verlo despierto, sonrió y lo cargo para posarlo en sus piernas.
Shunpei aun con algo de sueño volvió a bostezar y se froto de nuevo sus ojitos con sus manitas ante la vista de Haruichi, que lo abrazo sin poder evitarlo. ¡Adoraba a los mellizos! Eran los niños más hermosos ante sus ojos.
-Shunpei eres demasiado tierno, te pareces mucho a tu madre. -dijo abrazando al más pequeño de la habitación, quien se dejó mimar.
El pequeño pelinegro se sintió incomodo, por lo que miro hacia el otro lado, donde noto que era observado por dos castaños, que lo miraban con sorpresa. El pequeño azabache recordó -para bien o para mal-, la señal que se hacen sus tíos debes en cuando, como saludo -la señal de amor y paz- e inocentemente se la hizo a su hermano y tío a modo de saludo; sin embargo Eijun se la tomo como un reto, igual que el mellizo, quien pensaba que era una señal de victoria -Youichi siempre la hacía después de haberle hecho una llave a Eijun-.
Ambos castaños estaban sorprendidos pues jamás esperaron que el pequeño Shunpei les echara en cara que había ganado la atención del pelirosa, además de que se suponía estaba dormido. Mientras tanto Shunpei felizmente disfrutaba de los mimos de su tío Haru.
Eijun y Kazuya seguían en sus lugares sin moverse; mientras el escarabajo como en todo el rato que estuvieron haciendo la persecución, quería escaparse; lo logro, justo cuando el agarre del oji-ámbar se aflojo. Una vez fuera de las manos del humano voló y se posó en la cabeza del peli-café quien al sentir un pequeño peso en su cabeza levanto su rostro, palideciendo al ver en su cabeza al escarabajo y sin controlarse, de nuevo grito sacudiéndose para quitarse al insecto, mientras que Eijun que por fin reaccionaba empezó a reírse.
Haruichi dejo al otro pequeño en el sillón para acercarse al niño asustado para tranquilizarlo y decirle que ya no se encontraba en su cabeza. Shunpei simplemente se volvió a acomodar en el sillón para volver a dormir, aun tenia sueño. Más al rato pelearía por la atención del Kominato, hacía tiempo que no estaba en casa, por lo que quería su atención el tiempo que se quedaran en las vacaciones.
~Fin Del Flash Back~
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-Ah, esos mocosos…-dijo con una sonrisa al recordar esos tiempo de guerra contra los mellizos por la atención de su esposo.
-Sí. -Respondió Haruichi con una sonrisa que se borró rápidamente de su rostro- Eijun… yo… -hablo con bajo volumen y entrecortado al recodar su situación.
-Lo sé. –respondió el castaño, sabía lo que quiso decir su esposo después de todo él también lo había estado pensando últimamente y ya lo habían hablado pero aún no se decidían.- Haru… ya es hora de que la familia crezca. No te preocupes. -dijo con una leve sonrisa mirando a su esposo, se sentó a su lado abrazándolo.
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~Dos mes después…~
Mansión Sawamura:
Sus intimidantes padres se encontraban justamente frente a él. Se encontraban en una sala reunidos, debido a que él y su esposo, los habían convocado para dar una noticia, y para pedir permiso.
-Bueno… gracias por haber acudido a mi llamado pero es que deseamos comunicarles algo importante…-hablo formalmente Eijun.
Buscando valor agarro la mano de su marido quien correspondió el gesto, a pesar de que no iban a pedir la mano de nadie -puesto que eso ya había pasado tiempo atrás- estaban igual de nerviosos, en especial el castaño.
-Les queremos comunicar que deseamos adoptar un niño, por lo que pedimos permiso al clan para hacerlo. -término de decir Haruichi.
Ambos apretaron el agarre de sus manos, observado los rostros de los líderes del clan con sorpresa.
-¡Pero Eijun, entonces ¿para qué crees que sirve la tradición de la familia?! -exclamó Rei; siendo sincera, estaba sorprendida por lo que pedían sus hijos.
-Rei. -Tesshin llamo con voz tranquila a su esposa, que se había exaltado.
La mujer volteo a ver a su esposo y al verlo tranquilo, suspiro para tranquilizarse. Eijun y Haruichi ante el grito sintieron una presión en su corazón. Sabían que lo que pedían era mucho pero tenían razones justificadas para que no se negaran.
-Eijun, Haruichi, ¿saben lo que están pidiendo? –preguntó el líder del clan.
-Sí. -contestaron ambos.
-¿Porque? -pregunto mirándolos. Ambos chicos se miraron para luego volver a mirar al mayor.
-La verdad es que desde que nacieron Kazuya y Shunpei, algo en nosotros nació por querer niños. Sabíamos que era imposible después de todo soy hombre y porque la tradición de la familia era para eso, para que no hubiera problemas de herencia. -empezó Haruichi.
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~Flash Back~
Habían pasado seis meses desde que los nuevos miembros de la familia habían llegado y Takako y Chris no podían ser más felices, sin embargo ambos nuevos padres tenían sus propias obligaciones por lo que se veían en la dolorosa necesidad de separarse de sus pequeños. En ocasiones los dejaban al cuidado de las personas del servicio o de Rei, pero en su mayoría Haruichi se ofrecía a cuidar de ellos y en esta ocasión no fue la excepción. Ese día en particular era un tranquilo y relajante, Takako había dejo a los pequeños Kazuya y Shunpei en el hanare para que Haruichi los cuidara mientras ella iba a comprar algunas cosas que los menores necesitaban. El pelirosa y los bebés se encontraban en el.
El menor de los mellizos se encontraba dormido, mientras que el mayor comenzaba a llorar reclamando atención de su cuidador, quien no tardo en cargarlo con cuidado mientras lo arrullaba, intentado que se calmara y no perturbara el sueño de su hermanito. La verdad era que el Kominato tenía un don con los niños y sabía lo que debía hacer en su momento, incluso la familia Sawamura se había sorprendido por su habilidad de cuidar de los pequeños quienes mostraban cierto apego hacia su persona.
-Ha… bu... Habu... -balbuceaba Kazuya, haciendo pucheros.
-¿Qué pasa Kazuya? ¿Tienes hambre? -pregunto Haru mientras buscaba en la pañalera que había dejado Takako, una mamila. - Creo que esto está a punto. -se dijo a si mismo al momento de encontrar la botella y sentir su temperatura.- Aquí tienes.
Con cuidado acerco la mamila a la boquita del pequeño, mientras lo sostenía con cuidado con su otra mano. El mayor no podía dejar de sonreír al ver la expresión de satisfacción que poco a poco ganaba terreno en el rostro del infante. Internamente se preguntaba cómo sería un hijo de Eijun y él -aunque claro está, que eso era imposible-, y si el tener un hijo era un deseo del castaño, uno que no podía cumplir debido a la familia.
-Te volviste muy bueno en eso. -la voz de su esposo lo saco de sus pensamientos.- Se te ve muy bien.
-Oh, Eijun-kun, regresaste. -expreso el pelirosa sonrojado por no notar la presencia del contrario y por las palabras dichas. ¿En verdad era bueno? ¿Se veía bien?
-Sí, hace poco.
-Bienvenido. -sonrió feliz de tener a su pareja a su lado.
Sawamura no pudo evitar sonreír también al ser recibido tan cálidamente, se acercó a su amante y a los pequeños. Ahogo la risa que le provoco ver al pequeño Shunpei dormido en una posición muy graciosa entre los cobertores que había colocado Haru en el suelo para que durmieran.
-¿Quieres cargarlo? -la pregunta de Haru llamo la atención del más alto, quien lo observo.- A Kazuya. -el pelirosa alzo un poco al pequeño entre sus brazos en dirección de Eijun
-Soy muy malo en ello… lo sabes. -se excusó el pitcher colocando una barrera con sus manos.
-Lo sé pero debes acostumbrarte…-Haru se acercó más al castaño, entregándole el bebé- Coloca tus brazos por debajo. -indicaba mientras depositaba al pequeño entre los brazos del otro que se movía torpemente, en verdad era malo.- Debes sostener su cabeza. -alzo la voz.
-¿Ves? ¡Te lo dije! Él es demasiado suave. -exclamo Eijun debido a que temía hacer algo incorrecto y lastimara a los peques.
Haru que aun seguía enfrente de él y con el bebé en medio rio un poco por la expresión de terror de Eijun, cuando la risa se calmó las miradas de ambos se entrelazaron, llevándolos a otro mundo donde solo estaban ellos. Lentamente y ante la mirada del chiquitín quien los miraba con curiosidad, se dieron un leve beso.
-Nos besamos mientras cargamos un bebe. -dijo el pelirosa sonrojado por tan atrevida acción.
-Sí, sí.
Los enamorados se separaron rápidamente -Haru sostenía al pequeño-, al escuchar una tercera voz. Sonrojados por ser descubiertos en tan bochornosa escena miraron a su nuevo invitado, encontrándose con la menor de los hermanos Sawamura.
-¡Ah, Wakana-chan! -el pelirosa oculto la parte inferior de su rostro con el cuerpo del bebé, agradeciendo que su flequillo ocultara sus ojos.
-Eso fue tan patético, ni siquiera puedo pensar en buenos insultos. -dijo la pequeña- De todos modos ¿Por qué están actuando así ustedes dos? No es su bebé.
-¿Tu qué haces aquí? -Eijun trato de cambiar el tema con su pregunta.
-Yo, yo... solo... -Wakana desvió la mirada, no quería admitir que quería pasar la tarde con Haruichi y los pequeños como últimamente hacía.
-¡Regrese! -el grito de Takako salvo a la chica quien se alegró sumamente de ser interrumpida.
Se escucharon los pasos de la nueva mamá al acercarse y como si fuera una alarma, el sonido despertó al mellizo menor. Wakana lo levanto de las cobijas al momento en que la puerta era abierta.
-Gracias por cuidarlos, Haru. Hola chicos. -la mujer se acercó a Wakana y tomo al pequeño que le entregaban.
-Bienvenida.-dijo el pelirosa.
-Hola Takako-Oneesama. -saludaron los hermanos Sawamura.
-Estoy en casa. -sonrió al ser recibida- Estoy en casa Kazuya -Takako se acercó al Kominato con Shunpei entre sus brazos y saludo al otro bebé que se encontraba en los brazos del pelirosa.- ¡Maldición! ¡Olvide atar mi cabello de nuevo! ¡Auch! -exclamo cuando Kazuya le jalo un mechón de cabello- ¡Kazuya eso duele! ¡No tires de él!
Eijun miraba la escena con una sonrisa, ver a su hermana quien no podía hacer un movimiento brusco por el pequeño en sus brazos que por cierto reía al ver el jaloneo y a Haru intentando que el travieso soltara a su madre no se veía a diario. Wakana se les unió logrando al fin que el pequeño soltara a su progenitora.
-¿Wakana-chan sostendrías a Shunpei en lo que me ato el cabello? -pidió la mayor.
-Claro. -respondió.
-Gracias. Regreso en unos momentos.
Todos vieron salir a Takako de la habitación. Haru miro al pequeño en sus brazos, el cual reía muy feliz por su travesura. Kazuya levanto la carita para mirar al pelirosa y sonrió un poco más.
-¿Quieres uno para ti? -la pregunta de Eijun rompió el silencio que se había formado, atrayendo la atención del pelirosa.
-¡¿Qué?! -Exclamo sonrojado. Guardo silencio esperando que Eijun riera por su pregunta, tomándola como una broma pero no sucedió.- Ha... Hablas como si yo pudiera concebirlo. -desvió la mirada- Que vergonzoso. -el castaño lo abrazo. Lo que ninguno nunca le dijo al otro es que esa pregunta removió algo dentro de ellos, un deseo que desconocían, pero que les gustaba. Un hijo.
-¡No puedes! ¡Cómprate un perro o algo! -Grito Wakana avergonzada por el extremo al que podían llegar la pareja a la hora de estar acaramelados- Ese es el propósito de la tradición.
~Fin Del Flash Back~
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-Pero eso no quito que quisiéramos niños. -dijo Eijun con una sonrisa- Después de todo nos divertimos en ayudar a cuidar de los mocosos de Kazuya y Shunpei. Después de irnos a Tokio por nuestros trabajos, nos olvidamos un poco del asunto. Haruchii encontró un poco de consuelo en su trabajo al tener tantos niños rodeándolo y yo… el trabajo me tenía muy sumergido y con poco tiempo…
-Pero ahora -continuo el pelirosa- que Eijun tiene su propio restaurante y yo tengo la guardería, tenemos más tiempo libre por lo que al llegar a casa no tenemos mucho que hacer, el vacío llego de nuevo…
-…Y el asunto de la adopción regreso. Lo pensamos mucho y nuestro único obstáculo era el clan, es por eso que hemos venido. -dijo mirando a sus padres.
-¿Qué harán si les negamos el permiso? -pregunto Tesshin a su hijo quien lo miro con el ceño fruncido levemente.
-Renunciaremos al clan. -respondió determinantemente.
Eijun sabía que su respuesta llevaba consigo mucho peso, pero no lo había dicho solo por decir, él y su esposo ya habían hablado sobre ello, y si no conseguían el permiso no les quedaba de otra que renunciar al apellido, ellos querían el apoyo de la familia pero si no lo obtenían no había de otra.
El matrimonio mayor no se esperó tal respuesta y los rostros de sorpresa fueron mayores al de la noticia de la adopción.
-¡Eijun ¿que estas…?! -se alteró de nuevo Rei pero otra vez había sido interrumpida.
-Eso pudiste haber hecho años atrás cuando se te impuso el matrimonio. -dijo Tesshin.
-En esos días solo era un adolecente, además de que no me arrepiento de haberme casado. -contesto Eijun. Ante aquella contestación, el líder sonrió levemente.
-Entonces no te arrepientas de tus decisiones Eijun, yo responderé ante el clan por ti, vayan y consigan a su hijo. -dijo al fin orgulloso de su segundo hijo.
Aquella respuesta puso feliz a todos, Haruichi solo abrazo a su esposo quien correspondió el abrazo.
-Entonces será un largo camino por recorrer. -Hablo Rei atrayendo la atención, traía consigo una sonrisa- Aún tienen un enemigo más grande que nosotros, la sociedad. Las adopciones para los matrimonios homosexuales no son bien visto.
Su marido había aceptado, y la verdad estaba feliz por ello. Su segundo hijo era feliz con su esposo, pero como ellos decían, necesitaban una luz joven que los hiciera más felices. Ella no se negaría dárselas.
-Lo sabemos madre.-dijo Eijun con una sonrisa.
-Pero nos preocupábamos más por la familia. -dijo Haruichi separándose de su esposo.
-En ese caso escojan a un hermoso niño. -dijo Rei sonriendo.- Voy a decirle a las chicas que preparen una gran cena, esto hay que celebrarlo. -se levantó rápidamente de su asiento para salir del despacho en busca de sus chicas de servicio.
-Madre no cambia.-menciono Eijun al ver como su madre que a pesar de ser estricta sobre las tradiciones del clan era un poco alocada cuando esa restricción desaparecía.
-Eijun, Haruichi ¿porque no van con Chris y Takako a contarles la noticia? Ellos no tardaran en llegar. -dijo Tesshin a sus hijos quienes asintieron levantándose.
-Con su permiso padre. -dijo Haruichi saliendo de la habitación junto a su esposo.
El matrimonio salió del despacho del líder para dirigirse a la sala donde esperarían a sus hermanos mayores y sobrinos para sorprenderlos con semejante noticia. Estaban muy felices por la aceptación de su petición, así como volver a ver a su familia después de 3 años y medio sin verlos.
Las muchachas del servicio les anunciaron la llegada de la familia de Chris, quienes al entrar a la sala se sorprendieron de verlos ahí. Los primero en reaccionar fueron los niños de ahora 7 años, que al ver a sus adorados tíos se lanzaron sin dudarlo a ellos o mejor dicho se lanzaron al pelirosa.
-¡TÍO HARU! –exclamaron los mellizos abrazándolo.
-Shunpei, Kazuya ¿cómo han estado niños? -dijo Haruichi sonriendo feliz de ver a sus sobrinos y correspondiendo el abrazo de los menores.
-Oigan mocosos, yo también estoy aquí. -les recordó Eijun, mirando a sus "queridos y adorables" sobrinos.
-Es más importante el Tío Haru. -dijeron ambos niños sin soltar al mencionado.
-Chicos, también es importante su tío Eijun. -les dijo su madre, acercándose al castaño quien se levantó del sillón para poder abrazar como de se debe a su cuñada y hermano.
-¿Cuándo llegaron? -pregunto Chris soltando a su hermanito.
-Hace una hora. -contesto.
-Es bueno verlos, a pesar de que hablo con Haru por teléfono no es lo mismo a verlos. -dijo Takako después de haber abrazado al pelirosa. Había separado a sus hijos con esfuerzo, provocando un puchero en ambos pero ella también quería saludarlo.
-¿Se tomaron algunas vacaciones? -preguntó Chris sentándose en el sillón de enfrente de sus hermanitos junto a su mujer.- ¿Cuánto tiempo se quedaran?
-A lo mucho una semana. -contesto Haru.
-Vinimos hacer un pedido muy especial al clan. -continuo Eijun.
-¿Pedido? ¿Qué clase de pedido? -preguntaron los niños curiosos.
-Uno que no les incumbe, malcriados. -les contesto Eijun enseñándoles la lengua.
Los mayores sonrieron al igual que Haru, al parecer el castaño no cambiaría su forma infantil de tratar con los mellizos.
-¿Eh? Que malo. -se quejó Shunpei.
Kazuya quien ahora usaba lentes sonrió y se acercó con tranquilidad a Eijun, que lo vigilaba con su mirada analítica; porque con Kazuya nunca sabía de lo que era capaz y más ahora que se había perdido 3 años del mocoso ¿Qué tanto pudo haber aprendido de Ryosuke y Youichi en ese tiempo? No lo sabía, por lo que tenía que estar con la guardia alta.
Al quedar enfrente de su tío y sin que nadie se lo esperara, el mellizo mayor abrazo a Eijun quien rápidamente sintió miedo ante el acto.
-Okairi tío Eijun. -dijo con una sonrisa inocente, tan inocente que Eijun tenía aún más miedo.
-¡Waaa! ¡¿Quién eres?! -exclamo en pánico. Haciendo reír tanto al pelirosa como a sus hermanos mayores por la exagerada reacción.- ¡¿Qué te hicieron?!
-Ahora si dime. -respondió el niño soltándose.
-¡Lo sabía! Un mocoso como tú no cambia. -dijo tranquilizándose de que no le habían cambiado a su sobrino.
-Nada en esta vida es gratis, Tío. -dijo sabiamente el pequeño.
-Has sido demasiado influenciado por el Entrenador. -dijo Eijun mirando a su esposo quien sonrió nervioso ante la mención de su Aniki.
-¿Tú crees? –preguntó con inocencia el menor atrayendo su atención de nuevo.
-Eres realmente terrorífico. -determino Eijun.- Espero que no te hayas vuelto como tu hermano. -dijo mirando al azabache quien sonrió.
-Hahaha. ¿Quién sabe? -contesto posando su manos detrás de su cabeza mientras sonreía.
-¿Y bien? -pregunto Kazuya.
-En serio que eres irritante. -le dio un leve golpe en la cabeza.- Ahora ven tu a saludarme. –le dijo al otro niño.
-Hai. Okairi tío Eijun. -dijo Shunpei abrazando al mayor.
Eijun lo cargo y lo coloco en sus piernas, recargando su barbilla en la cabeza del menor. Kazuya al ver eso, se fue a las piernas del pelirosa quien lo acomodo en sus piernas y lo abrazo.
-Lo que pasa es que Haruchii y yo hemos decidido adoptar. -anuncio simple y sencillo pero con una gran sonrisa al igual que el pelirosa.
Chris y su esposa se sorprendieron pero rápidamente Takako se levantó y se acercó a ellos para abrazarlos con todo y sus hijos quienes eran los asfixiados.
-¡Felicidades! ¡Espera! ¡Padre dijo que si ¿verdad?! –dijo soltándolos para alivio de los mellizos.
-Sí. -dijo Haruichi.
Takako los volvió a abrazar pero esta vez los hermanos se quitaron para no ser asfixiados de nuevo por su madre.
-Papá… adoptar significa comprar el hijo de alguien más, ¿cierto? -pregunto Shunpei a Chris quien sonrió.
-No lo compran. Adoptar significa darle una nueva familia a un niño que perdió a la suya. -le contesto Chris.
-Eso significa…-hablo el mayor de los mellizos-…que si los tíos adoptan, será su hijo y miembro de la familia como…
-Nuestro primo. -termino el azabache.
-Exactamente y ustedes deben de aceptarlo cuando llegue. -les dijo a sus hijos.- ¡Felicidades Eijun, Haruichi!
-Gracias Onii-sama. -contesto Eijun aun en el abrazo de la azabache.
-¿Y a qué lugar planean ir a adoptar? -pregunto Takako con una sonrisa soltándolos y volviendo a su lugar, ahora cargando a su hijo Shunpei y Kazuya sentado en el sillón individual.
-Pues… a la casa hogar Narumiya…-contesto el oji-ámbar con una sonrisa nerviosa.
-Lo supuse.-dijo Chris.- Entonces iras con Mei.
-Si…
-En ese caso nosotros los llevaremos.-ofreció Takako.
-No es necesario Takako-Nee, Chris-Nii. -respondió Haruichi con una sonrisa.
-Iremos mañana, después de ir con la familia de Haruchii para darles la noticia. -les comento Eijun.
-Ya veo, Ryosuke no se despegara de Haruichi en cuanto lleguen… después de todo llevan 3 años sin venir. -comento Chris.
-Aja. -respondieron ambos chicos desviando la mirada.
-¿No estas contento Haruichi? Volverás a ver a tu hermano, tus padres. -dijo sorprendido de que no lo pareciera.
-Si… estoy feliz de ver a mis padres de nuevo… pero mi Aniki…
-Parece que no lo sabes Onii-sama pero… ¡llevo durmiendo tres meses en el sillón! –exclamo Eijun quejándose.
-Mi Aniki nos visitó haces cuatro meses para quedarse una larga temporada.-dijo con vergüenza el menor.
-Ya veo. -dijo con pena hacia los chicos.
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~Tres días después…~
Casa hogar Narumiya:
Debido a que les costó convencer a Ryosuke sobre su nueva etapa en su vida, habían tardado dos días más de los planeados, pero al fin estaban por entrar a la oficina del director del orfanato donde comenzarían los papeles de adopción.
-¿Cuánto tiempo Ei-chan? -exclamo un rubio con una sonrisa al ver entrar a su amigo de infancia en su oficina, donde comía tranquilamente un helado.
-Mucho Mei. -contesto con una gotita de sudor ante la escena que veía.
Su amigo de infancia; Narumiya Mei, un rubio de ojos cristalinos y con una personalidad terriblemente egocéntrica, se encontraba recostado en la silla, con los pies arriba del escritorio donde habían un montón de papeles de contenido desconocido, mientras el rubio tranquilamente miraba a sus invitados comiendo helado.
-¿Así que este es tu hermoso esposo? - dijo mirando al pelirosa quien sonrió.
-Sawamura Haruichi, un gusto conocerlo Narumiya-san. -dijo cortes el pelirosa.
Debido a que Mei estudiaba en otro distrito no lo conoció durante su tiempo de preparatoria, pero en ocasiones la familia Sawamura lo mencionaba.
-¡Oh, sí! Lamento mi falta de educación. -dijo levantándose de la silla y dejando el helado a un lado para acercase a ellos.- Mi nombre es Narumiya Mei, soy viejo amigo de Ei-chan. También estoy enterado de la tradición del clan Sawamura, así que no te preocupes. -estiro su mano que fue tomada por el Kominato en forma de saludo.
-Pareces muy feliz, Mei. En secundaria te quejabas demasiado sobre que no querías hacerte cargo de la casa hogar porque no te gustaban los niños. -dijo el castaño mirando al rubio quien sonrió.
-Vamos Ei-chan, eso fue hace muchos años, ya cambie. Ahora adoro a mis niños, que siempre que se van los extraño mucho, pero me alegra que consigan una familia. –dijo dulcemente, sorprendiendo al castaño.
-¿Estas enfermo? -expreso Eijun empezando a tocar la frente del rubio para asegurarse de que no tuviera fiebre y estuviese alucinando.
-No estoy enfermo Ei-chan. -se quejó el rubio quitándose la mano de su amigo con un puchero.
-Eijun. -regaño Haruichi.
-¿Qué? -se quejó el castaño pero al ver el rostro de su esposo dejo de molestar al rubio.
-Jejé, te han domado. -se burló Mei, con lo que se ganó un coscorrón de parte de Eijun.
-Itee.
-Eijun -volvió a llamar de nuevo el pelirosa con enojo.
-Ya me quedo quieto. -respondió levantando las manos como si fuese el acusado.
-Mei. -hablo una nueva persona entrando a la oficina con varios papeles.- Lo siento, no sabía que tenías visitas. -menciono al ver a la pareja.
-No te preocupes Masa-san, son mis amigos. ¿Y que es ese papeleo? -pregunto con inocencia el oji-cristal mirando al recién quien era su mano derecha.
-Papeles que tienes que firmar, y espero que los otros ya los tengas firmados. -dijo mirando el escritorio que era un desorden total.
-Jajá… por supuesto. –su risa nerviosa delato lo que temía su ayudante… no había hecho nada.
-Mentiroso. -dijeron Masa y Eijun al mismo tiempo viendo al oji-cristal que se supo descubierto.
-Un gusto. Soy Masatoshi Harada. -se presentó el azabache con una sonrisa hacia los invitados.
-Sawamura Eijun y mi esposo Haruichi. -presento el castaño.
-Ya veo. Tú eres el amigo del cual dude que tuviera Mei. -menciono el azabache mirando de reojo al rubio que hizo un puchero ante ese recuerdo.
-¡CLARO QUE TENGO AMIGOS MASA-SAN! -exclamo el rubio.
-Jejé… supongo que somos amigos. -dijo el castaño.
-¡AH! ¡¿CÓMO QUE SUPONES?! ¡EI-CHAN TRAIDOR! -acuso señalando a quien era su amigo de infancia.
La conversación se vio de nuevo interrumpida cuando la puerta fue tocada y después abierta al ser escuchado el su permiso. Los presentes observaron entrar a un joven moreno.
-¿Me llamaste Mei…? Lo siento, ¿interrumpo? -pregunto el chico al ver tanta gente en la oficina de su jefe.
-¡Carlos! No, no interrumpes nada. Ellos son mis queridos amigos de los que hable en la reunión pasada, ya están aquí así que iremos a ver a los niños y tú te vas a ocupar de los documentos mientras yo los acompaño. -informo el rubio con una sonrisa
-Carlos escóltalos tú. Mei tu harás el papeleo. -ordeno Masa.
-¡¿Qué…?! -se quejó Mei, su plan había fallado.
-Por favor síganme. –pidió Carlos con una sonrisa.
La pareja sonrió y asintieron, mientras comenzaban a seguir al joven que los llevaría a conocer a los niños del lugar.
-¿Eh? Pero mis niños…-el mayor arrastro a Mei hasta su asiento sujetándolo para que no se levantara.
-No te iras hasta que acabes de firmar los papeles y para asegurarme me quedare contigo.-eso fue lo último que alcanzaron a escuchar los visitantes y el guía antes de que se cerrara la puerta.
-Por aquí.-dijo el moreno guiándolos por los pasillos.
Caminaron por algunos pasillos más, hasta llegar a un gran cuarto de donde provenían risas y gritos infantiles. Haru sintió una gran emoción, dentro de sí, al igual que su esposo. Tomo la mano del castaño quien le sonrió de vuelta, ambos nerviosos y emocionados por el cambio en su vida.
Al entrar vieron a varios niños jugando pero al escuchar la puerta cerrarse todos los miraron curiosos.
-¡Niños tenemos visita! -grito el moreno, los niños sonrieron y corrieron hacia ellos.
-¡¿Onii-chan jugamos?! ¡Vamos a jugar!-empezaron a exclamar los niños felices por las visitas.
Los adultos solo se dejaron arrastrar por los niños, siendo llevados hacia diferentes bandos, Haruichi fue arrastrado por las niñas y Eijun por los niños. Pasaron unos minutos conviviendo con cada niño que había en aquel lugar, jugando diferentes cosas, las risas no paraban, mas con las travesuras de los pequeños hacia el castaño. Eijun observo al pelirosa que reía al lado de las niñas.
Las chicas quisieron peinar a Haruichi quien se dejo pero cuando le iban a levantarle el flequillo, Eijun las interrumpió, contándoles que los que veían los ojos del pelirosa quedaban dormidos en un sueño profundo. Las chicas se emocionaron pues si eso era verdad, serian despertadas por el beso de un príncipe, por lo que insistieron aún más en ver sus ojos y los chicos emocionados dijeron que tenía un super poder. Haruichi solo pudo reír de las ocurrencias de su esposo con tal de que no vieran sus ojos, era muy celoso con ese detalle.
-Ya llegue Ei-chan -dijo entrando ruidosamente el rubio- Y bien, ¿quién te gusta? Mis niños son los mejores.
Ante la presencia del rubio todos los niños lo miraron, sonriendo aún más felices soltaron a la pareja para irse abrazar rápidamente al rubio que los recibió gustoso.
-Mei-chan / Mei-sama / Mei - exclamaron todos y cada niño feliz.
-Hahaha. ¿Cómo están? ¿Se llevan bien con el tonto de mi amigo? -empezaba hablar el rubio con los niños quienes le contestaban con alabanzas.
-¿Qué demonios pasa? -pregunto para si Eijun mirando la escenita.
Haruichi se había acercado a él cuando las niñas habían corrido de su lado y como el moreno estaba cerca lo escucho.
-Lo mismo de siempre. -Contesto llamando así la atención de la pareja- En cuanto Mei cruza esa puerta para los niños no existe otra persona que él. Es por eso que siempre impedimos que llegue con los padres que desean adoptar, hacemos de todo para retrasar su llegada y los padres que vengan puedan pasar un rato con los niños. -explico- Todos los niños lo admiran, lo que hace que aumente su orgullo y sea más difícil que los niños deseen irse.
-Con razón esta tan feliz de trabajar aquí.- dijo con una gotita Eijun, observando como el ego de su viejo amigo crecía por las palabras llenas de admiración de los infantes.
-Eijun. -el pelirosa jalo levemente de la manga del saco a su esposo.
-¿Que pasa Haru? ¿Te decidiste? -pregunto con una sonrisa.
-No, todos son realmente lindos. Solo que… mira hacia allá. -indico señalando al otro lado de esa basta habitación, donde un pequeño niño estaba sentado en un rincón solitario…
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Notas Finales:
Yukihana: Ciao~ Ciao~
Tetsuna: No me quites mi frase ¬¬ -mirándola-
Yukihana: Jajá, lo siento
Marlene: En cualquier caso... sobre el One-shot de Todoroki Shumpei
Angelice: Ya casi lo acabamos... así que por favor espera un poco más
Tetsuna: Bueno eso es todo por hoy... hasta luego.
Se cuidan~
Bye~ Bye~
-las luces se apagan-
