Tetsuna: Ciao~ Ciao~ Nuevo fic esperamos que les guste.

Basado en el manga Hanayome-kun de Lily Hoshino

Diamond no Ace no nos pertenecen

TITULO: Hanayome (Flor de novia)
AUTORAS: Tetsuna Hibari y Yukihana-Hime (trabajo en cooperación)

RESUMEN: Sawamura Eijun no está exactamente contento con la tradición de su familia respecto al matrimonio, y mucho menos cuando se entera de que... ¡tiene que casarse con un chico! ¿Podrá hacerle cambiar de opinión Haruichi, el chico con el que su madre quiere que se case, quien es además, su mejor amigo?

CLASIFICACIÓN: No menores de 16 años

CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJA: SawaHaru (Sawamura x Haruichi)
GÉNEROS: YAOI, AU, Romántico.
ADVERTENCIAS: Lemon.
SAGA: Tradición.


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Capítulo 6

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-No, todos son realmente lindos. Solo que… mira hacia allá. -indico señalando al otro lado de esa vasta habitación, donde un pequeño niño estaba sentado en un rincón solitario, comiendo una banana.

-¿Él? -pregunto el castaño mirando al pequeño.

-Se llama Raichi. Él no admira a Mei, es por eso que no enloquece al verlo. -informo Carlos al identificar al pequeño solitario.

-Entonces me cae bien, vayamos a verlo. -Eijun jalo con él a Haruichi.

-Eijun esto no es un juego. -regaño a su esposo.

-Pero él no admira a Mei, por lo que debe de ser un niño cuerdo. -contesto Eijun con un puchero ante el regaño.

Carlos que escucho la conversación pensó lo mismo que el pelirosa pero ante la respuesta de Eijun, volteo a mirar a su jefe que seguía siendo alagando por los niños. [Creo que a mí también me cae bien Raichi] pensó al final de acuerdo con el castaño.

-Sawamura-san -llamo la atención del matrimonio- Raichi es un niño muy callado tengan le paciencia. -les pidió.

Ambos asintieron mientras retomaban su camino para acercare al niño que les llamo la atención. Al estar más cerco observaron mejor las facciones del pequeño quien tenía piel morena, pelo castaño oscuro y una pequeña cicatriz en forma de X en su mejilla. Raichi al ver acercarse a los adultos escondió la fruta que comía como si los visitantes quisieran quitársela, haciéndolos sonreír con ternura, pero lo que más le llamaba la atención al pelirosa era la cicatriz de su mejilla.

-Hola. -saludo con una sonrisa dulce, poniéndose de cuclillas para estar más a la altura del pequeño, que inmediatamente lo miro con temor. Eijun al ver esa extraña reacción frunció un poco el ceño, asustando más al menor.- ¿Nos tienes miedo? -pregunto Haruichi con preocupación.

El niño simplemente los miraba sin responder y escondiendo cada vez más su banana. Haru sintió un estremecimiento en su interior al ver los ojos del pequeño. Algo dentro de él deseaba estrecharlo entre sus brazos.

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((Ang / Yuki: ¡Esconde tu banana Raichi, te la quieren quitar! #Gritan ambas locas#

Tetsuna: No digan tonterías #las golpea y se las lleva arrastrando#))

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-No te preocupes no te haremos nada…-le dijo tranquilamente el pelirosa, las reacciones del pequeño ante su presencia le preocupaban.

-Y tampoco te quitaremos tu comida, así que no tienes que esconderla. -aclaro Eijun sentándose frente al pequeño y al lado de su esposo.

Las palabras de Eijun parecieron más efectivas que las de su esposo, puesto que en los ojos del infante se deslumbro el alivio, al escuchar eso.

-¿Cómo te llamas pequeño? -pregunto Haru quien quería que el niño le dijera su nombre por sí mismo.

Ambos adultos miraron como el niño mira hacia otro lado, como si se debatiera si responder o huir, regreso su mirar a los mayores quienes seguían esperando.

-¿En serio no me quitaran mi banana? –pregunto un poco bajo y tímidamente.

La pregunta los tomó por sorpresa por lo que tardaron en reaccionar y cuando lo hicieron simplemente no pudieron evitar reírse, -más Eijun quien rio a carcajada-.

-Claro que no. No te preocupes. Me llamo Haruichi y él es…

-…Eijun. -se presentó por si mismo dejando de reír pero aun con una gran sonrisa.

-Raichi… -dijo el menor.

El pequeño iba a agregar algo más pero al ver que alguien más se acercaba a ellos, rápidamente se levantó y huyo dejando al matrimonio desconcertado por lo repentino del movimiento. Voltearon para ver qué fue lo que alejo al niño, encontrándose con Mei que iba en su dirección.

-No. No. No. –negó repetidamente Mei incluso con la cabeza.

-¿A qué te refieres con "No"? -pregunto Eijun levantándose seguido por el pelirosa.- ¿Por qué se fue…?

-Raichi es un chico problema.-interrumpió Mei algo serio para el gusto del castaño.

-¡Chicos es hora de la cena! -Masatoshi entro a la habitación.

Todos los pequeños al escuchar el anuncio contestaron con un unísono "Hai" y salieron del salón, llevándose a Mei con ellos. Harada al ver que el director había dejado a sus invitados solos, negó con la cabeza acercándose a ellos.

-Disculpe Harada-san…-llamo Haruichi en cuanto estuvo cerca la mano derecha del rubio.

-¿Qué sucede? -pregunto al ver sus rostros.

-Lo que pasa es que…-intento buscar las palabras correctas para pedir la información que quería.

-¿A qué se refiere Mei sobre Raichi? –pregunto sin rodeos Eijun.

-¿Que les dijo exactamente? –preguntó con el ceño fruncido.

-Que Raichi era un chico problema. -respondió el pelirosa.

-¿Les interesa Raichi? -pregunto el azabache, mas sin embargo ninguno contesto-…Bueno, Raichi es un chico problema por… lo siento, lo que quise decir es que Raichi es un chico con problemas. Más no es problemático. -se rectificó el mayor, había escogido explicar la situación antes de que los candidatos a adoptarlo se hicieran una idea errónea.

-¿Puede decirnos algo sobre él? -pregunto Haruichi un poco interesado en el pequeño.

-Lo siento pero solo podría si decidieran adoptarlo…-dijo con pena el moreno.- Son reglas del orfanato.

-Entonces no hay porque no decirlo. -contesto Eijun- La verdad es que nos interesa que Raichi sea parte de nuestra familia.

Haru sonrió al saber que el sentimiento por el pequeño que el sintió antes no fue unilateral, todo parecía indicar que su esposo también deseaba lo mismo.

-¿Están seguros?

-Sí. Pero por el momento primero queremos acercarnos a él, sin tocar una fibra delicada. - respondió Haru.

-Y mantengámoslo en secreto de Mei. -agrego Eijun.- Si se entera no sé lo que hará.

-De acuerdo. -Masa estaba de acuerdo en que ninguno sabría las intenciones del rubio al enterarse- La madre de Raichi murió cuando dio a luz y su padre era un bateador en el equipo de béisbol de Yakushi. Durante el regreso de un partido, tuvo un accidente automovilístico en donde murió instantáneamente. No tenía familiares por lo que Raichi quedo solo a sus dos años, desde entonces ha estado pasando de un casa hogar a otra. -el matrimonio se sintió mal por el pequeño, no podían imaginarse el dolor que habría sufrido.- Cuando llego con nosotros en su expediente tenía varias notas sobre que se metía en peleas o se comportaba mal, sin embargo una vez aquí, nos dimos cuenta que ha sufrido bullying de niños mayores, y siempre fue culpado él. Razón por la que es desconfiado con todos y no gusta llamar la atención. Siempre juega solo en el patio o dentro del salón.

-¿La cicatriz de su mejilla…? -pregunto con algo de temor Haruichi de la posible respuesta.

-Fue hecha por niños de su anterior casa hogar. Nosotros lo aceptamos cuando nos fue enviada una solicitud de intercambio ya que la casa anterior no podía hacer nada con él. Los chicos aquí son muy amables, gracias a que Mei al menos hace su trabajo sobre la disciplina del lugar, por lo que no dudamos en aceptarlo para ver si su comportamiento mejoraba pero desde que llego se aisló completamente de todos, siempre pone una barrera la cual nunca nos deja pasar. Pero de ahí en fuera, es un niño muy disciplinado. -respondió con una leve sonrisa.

-Gracias. -Haruichi entrelazo su mano con la de su esposo.

-Mañana regresaremos de nuevo de visita. -dijo Eijun mientras se dirigía a la salida.

-Claro, los esteramos esperando. Cuando estén seguros del niño que desean adoptar, díganos sin dudar para empezar los trámites. Nos alegra que un niño menos este aquí, un niño que ha ganado una nueva familia con la que podrá vivir tranquilamente. -se despidió Harada cortésmente.

-Gracias.

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Mansión Sawamura:

Todo el trayecto a la casa, se mantuvieron en silencio. Cada uno sumergido en sus pensamientos. Al llegar a la mansión la noche había caído, notaron que era la hora de la cena, por lo que se dirigieron al comedor donde se encontraba toda la familia cenando.

Por petición -amenaza- de Rei, se quedarían más tiempo en Nagano. Habían decidido tomar el Hanare como su hogar mientras se quedaban en casa, y nadie se negó porque sabían que necesitaban de su privacidad, después de tanto tiempo viviendo por su cuenta era algo natural. Y sobre su trabajo no se preocuparon, Haru no tenía trabajo al ser vacaciones y Eijun dejo todo a cargo a su mano derecha, Koushuu quien ya estaba acostumbrado a fungir como líder de la cocina.

-Tadaima. -dijeron ambos anunciando su llegada.

-¡Oh, hijos! Okairinasai. -Rei los recibió con una sonrisa, todos al verlos les dieron la bienvenida.

La familia espero a que ambos se sentaran y les fuera servida la cena para poder hacer las preguntas que los intrigaban desde que se habían marchado esa tarde. La primera en interrogarlos sin duda fue Rei.

-¿Cómo les fue?

-Bien, todos los niños son agradables. -contesto el pelirosa amablemente.

-¿Ya escogieron…? -hablo Shunpei.

-¿…a nuestro primo? -termino Kazuya.

-¡Porque ya lo queremos con nosotros! -exigieron al mismo tiempo los mellizos.

-No creo que eso sea posible. -contesto su madre- Eso es algo que tus tíos deben de escoger con mucho cuidado, no se trata de un juego.

-¡Buuuu! -abuchearon los niños con su dedo índice hacia abajo.

Estaban ansiosos sobre la llegada de un nuevo niño a su familia, en la cual solo eran ellos. Su tía Wakana según sus propias palabras -de ella-, "era muy joven para tener niños revoltosos", por lo que cuando su tío Eijun les había informado sobre un primo, le había dado la esperanza de tener otro niño más con el que se divertirían.

-Tío Haru.-exclamaron los mellizos llamando la atención del pelirosa que los miro con una sonrisa.

-Cuando escojan a nuestro primo -empezó Shunpei.

-Debe de tener estos requisitos. -informo Kazuya. - Uno: Debe de ser menor que nosotros. Así nos obedecerá a nosotros, los mayores.

-Dos: Debe de ser muy alegre. -continuo Shunpei.- Seria aburrido si es alguien serio.

-Tres: Su pasatiempo deber ser molestar al Tío Eijun. -agrego Kazuya con una sonrisa burlona.- Después de todo es divertido.

-¡Oye!

-Cuatro: Si es una niña debe ser muy bonita. -continuo el menor de los mellizos sin darle tiempo al castaño de quejarse.

-Cinco...

-¿Aún hay más? -pregunto divertida Rei por los disparates de sus nietos.

-Sí. -ambos asintieron

-Cinco: Debe gustarle el béisbol...-exigió el mellizo de lentes

-No importa si es niña o no. -aclararon los mellizos.

-¿No quieren mejor un perro? -pregunto burlón Eijun.

-Si trae una mascota con él, es mejor. -contesto Kazuya.

Toda la familia estallo en carcajadas. Sabían que para los pequeños era algo serio -dentro de sus mentalidades infantiles- pero para ellos era algo muy gracioso. Los hermanitos fruncieron el ceño, no los tomaban en serio.

-Seis...-los adultos trataron de detener la risa al oír a Kazuya molesto.- Seis: Aunque sea hijo del tío Haru no debe monopolizarlo... El tío Haru es de nosotros dos... -el castaño frunció el ceño dejando la risa a un lado- No, no es así. -se corrigió así mismo- Es de todos menos del tío Eijun...

A todos los de la mesa les salió una gotita de sudor ante los requisitos que pedían los mellizos sobre el nuevo miembro de la familia. No es como si escogieran una fruta después de todo, donde bien podías escoger de qué tamaño, color y madurez.

-¿Que dijiste? -pregunto molesto el castaño, acercando su rostro a su sobrino diabólico.

-De todos menos del tío Eijun. -repitió Kazuya con una sonrisa.

-Eijun-kun. -el pelirosa intento tranquilizar a su marido, regresándolo a su asiento.

-No es para nada lindo este niño. -refunfuño el castaño desde su lugar.

-Gracias. -Kazuya le sonrió a su tío.

No pasaron ni dos segundos cuando ambos castaños estaban corriendo alrededor de la sala. El mayor tratando de atrapar al infante para hacerle un ataque de cosquillas y se rindiera pidiendo clemencia.

-No era un elogio. -grito Eijun en medio de su carrera.

-Jajá, jajá...-en el comedor se oía la risa del pequeño al no ser atrapado por su tío.

Después de las sugerencias -exigencias- de los más pequeños, referente a sus deseos de cómo debería ser su primo o prima, los adultos de la familia Sawamura comenzaron a interrogar al matrimonio sobre su visita a la casa hogar, a lo cual ellos contestaron cada una de sus preguntas, aunque nunca mencionaron que se ya se habían interesado en un niño, y que lo tenían muy presente en su mente. Era mejor mantener el secreto, de ese modo no se ilusionaban más de la cuenta.

Aquel niño que removió algo en el interior de ambos chicos, era sin duda era el solitario: Raichi.

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~Una semana después…~

Casa hogar Narumiya:

¡Una semana!... Una semana había pasado y todos los días les fue un gran reto el acercarse a Raichi. En ocasiones el niño solo los miraba, sin responder a sus preguntas o en otras ocasiones, si contestaba pero cuando alguna persona extra se acercaba lo suficiente a ellos, salía huyendo. Ambos sabían que era una buena señal el que no huyera de ellos pero aun así el pequeño les era un reto, uno muy difícil pero del cual no se rendirían.

-Hola Raichi. -saludo Haru con una sonrisa acercándose al menor que como siempre estaba apartados de los demás niños.

-¿Qué hacen aquí… otra vez? -preguntó el menor mirándolos.

-De visita como siempre. -Eijun le restó importancia al asunto encogiéndose de hombros.

-¿Porque? -pregunto.

-Mmm… estamos interesados en ti. -contesto el oji-ámbar esta vez con una gran sonrisa.

-¿Por qué yo? -pregunto de nuevo.

-Porque eres un niño adorable. -esta vez contesto Haruichi.

-No es cierto. Eso es una mentira. Todos lo dicen. -negó efusivamente el menor, apretando un lobo de peluche -que vestía un uniforme de béisbol de Yakushi- que tenía en manos y había sido un regalo del pelirosa en honor al padre del pequeño.

-¿Quién lo dice? -pregunto Eijun frunciendo el ceño.

Raichi se asustó un poco al ver la expresión -que identifico- de enojo, era por esa razón que le deba miedo estar cerca de lo demás y ahora principalmente de esa pareja. Ambos habían sido muy amables con él, por lo que temía molestarlos y que lo odiaran. Ante el estremecimiento del pequeño Eijun se golpeó mentalmente, lo había asustado.

-Todos. -respondió el menor de nuevo.

-No es cierto. -respondió Haruichi con una sonrisa.- Yo te estoy diciendo que eres adorable, incluso Eijun lo piensa. -ambos vieron al castaño asentir- Así que no todos, lo decimos. Ni pensamos. Además si los otros lo dicen, es porque de seguro tienen envidia de que seas un niño extremadamente adorable y tierno.

Raichi los miro de nuevo pero esta vez sonrojado y sin saber que responder, aquellos adultos siempre lo hacían sentir cosas raras pero agradables, un sentimiento que hace mucho le fue dado; no recordaba del todo como era aquella persona que se lo daba, pero sabía que era una persona importante que tuvo que irse de su lado… Agacho la cabeza, mirando su peluche, ahora aquellas personas, lo hacían sentir lo mismo [¿porque?...] se preguntaba siempre el menor.

Una pregunta que se hacía desde que ellos se aceraron en sus anteriores vistas, y aunque lo deseaba, no huía como le era costumbre, sino al contrario, le gustaba su compañía, hacía tiempo que no tenía alguna, sin embargo cuando veía a alguien acercase huía porque pensaba que lo iban a regañar por algo que como siempre nunca había hecho y otro niños lo acusaban de ello.

-¿Quieres jugar? -El menor elevo su rostro otra vez para mirar a los mayores quienes le sonreían con paciencia, la cual no todos le tenían.

-Quiero jugar. -respondió mirando hacia otro lado con pena.

-Entonces vayamos. -dijo Haruichi con gran felicidad, Raichi poco a poco los iba aceptando.

Le ofreció su mano al menor que la tomo con lentitud y duda. Una vez tomados de la mano, salieron al patio donde la mayoría de los niños estaban jugando, era hora de que Raichi también disfrutara de los juegos. Eijun miro como su esposo agarraba la mano del pequeño con cariño, ya sabían a quién escoger y no había duda de ello, el pequeño niño solitario los había atrapado desde el principio.

Estuvieron todo el día con Raichi divirtiéndose en el patio de la casa hogar, el menor al principio con gran nerviosismo y duda no había disfrutado de la diversión pero con las horas y al acostumbrándose un poco, había disfrutado del día. Con pesar para la futura familia llego la hora de la cena y el final de la hora de visita.

Al despedirse el matrimonio notaron la desilusión en la mirada de Raichi, quien la había paso bien al final.

-Nos vemos mañana. -prometió Eijun con una gran sonrisa.

-¿En verdad? -pregunto un poco ilusionado el pequeño por la promesa.

-Sí. -asintió Haruichi, dándole un beso en la mejilla.- Buenas noches.

-Buenas noches. -dijo feliz Raichi sintiendo como el castaño le revolvía el cabello.

El pequeño ingreso a la casa corriendo, con un sonrojo y una tierna sonrisa. Se dirigió al comedor donde estarían todos degustando su cena, y antes de abrir la puerta, toco su cabello recordando el cálido tacto del castaño. Ingirió su comida en la mesa más alejada de todas, abrazando aun su peluche del cual no se separaba. Una vez termino -antes que los demás porque se distraían hablando- se encamino a la habitación que compartía con varios chicos más, se puso la pijama y se arropo, colocando el lobito a su lado.

"Buenas noches"

Cerró sus ojos quedándose dormido casi instantáneamente recordando aquellas palabras dichas con tan amoroso tono de voz.

Por su parte Haru y Eijun ahora no tenían más dudas, por lo que mañana se lo dejarían saber a Mei después de todo ya era tarde ese día. Se retirarían a descansar para mañana empezar con la verdadera guerra, ya que consideraban que el rubio podría negarse, ya había demostrado no estar de acuerdo con la adopción de Raichi desde la negativa del inicio.

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~Al día siguiente…~

El nuevo día empezaba, por lo que sin duda fueron a la oficina de Mei a primera hora de la mañana. Habían esperado hasta ese día en específico debido a que el director de la casa hogar había viajado repentinamente a la capital; la verdad era que Masatoshi lo había enviado con engaños a Tokio, dándole tiempo a la pareja para estar solos con los niños, especialmente con Raichi.

Eijun sabía que la mañana no era la mejor amiga de su rubio amigo, por lo que podrían atacarlo con la guardia baja. Abrieron la puerta del despacho encontrando un desastre total; papeles por todas partes, bolitas de papel, plumas esparcidas, libros alrededor del suelo y al rubio mirando por la ventana de su oficina como si nada pasara.

-Mei. -llamo el castaño a su amigo quien rápidamente volteo con una sonrisa.

-Oh, Ei-chan, Haru-chan ya llegaron ¿van con mis niños a jugar de nuevo? -pregunto el rubio mirándolos con su habitual sonrisa.

-Sí.-respondió el oji-ambar, arqueando una ceja, ¿su plan había fallado? - pero también venimos a decirte que ya escogimos y queremos empezar con los trámites.

Le informo, al notar que no había fallado su plan, lo que sucedía es que al parecer había consumido una gran cantidad de cafeína, por lo que estaba muy despierto.

-Oh, escogieron muy rápido, solamente ha pasado una semana. Es Raichi ¿cierto?

-¿Cómo…?

-Las cámaras de vigilancia. -respondió con simpleza el rubio.

El castaño se dio un golpe en la frente con la mano, mientras que Haru sonrió avergonzado por no reparar en ese detalle.

-¿Están seguros de su elección? -cuestiono con tono un poco más serio.

-Creo que nos equivocaríamos si no lo escogiéramos a él. -respondió Haruichi con voz amable e ilusionada al recordar a Raichi.

-Así que ni…

-No me malentiendan. -Interrumpió Mei a Sawamura.- No es porque no deseara una familia para él. Es solo que su personalidad es un poco distante, pensé que desearían una persona más cariñosa. Además de que Raichi necesitara mucha paciencia o incluso ayuda para confiar en la gente. -suspiro- Es por eso que me negué al inicio, supuse que al ser una familia pequeña y que comienza en eso de ser padres, sería mejor alguien con el que no tuvieran problemas.

-Agradecemos su preocupación pero en verdad estamos convencidos de que Raichi es el niño al que deseamos que forme parte de nuestra vida. -agrego Haruichi entrelazando su mano con su esposo, quien le sonrió de vuelta.

-En ese caso lo llamare para preguntarle si quiere irse con ustedes, después de todo nosotros solo buscamos lo mejor para nuestros niños. -dijo Mei levantándose de su escritorio…

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Notas Finales:

Yukihana: Como el capítulo de hoy esta pequeño decidimos subirlo antes para que no se queden con la incógnita pero les dejamos con la duda de nuevo XD

Tetsuna: Así que esperamos que les haya gustado

Se cuidan~

Bye~ Bye~

-se apagan las luces-

Marlene: Esta vez no nos dejaron hablar…

Angelice: Es verdad… oye

Marlene: ¿Qué?

Angelice: ¿Por qué siempre adoptan al solitario?

Marlene: Quien sabe…