Tetsuna: Ciao~ Ciao~ Nuevo fic esperamos que les guste.
Basado en el manga Hanayome-kun de Lily Hoshino
Diamond no Ace no nos pertenecen
TITULO: Hanayome (Flor de novia)
AUTORAS: Tetsuna Hibari y Yukihana-Hime (trabajo en cooperación)
RESUMEN: Sawamura Eijun no está exactamente contento con la tradición de su familia respecto al matrimonio, y mucho menos cuando se entera de que... ¡tiene que casarse con un chico! ¿Podrá hacerle cambiar de opinión Haruichi, el chico con el que su madre quiere que se case, quien es además, su mejor amigo?
CLASIFICACIÓN: No menores de 16 años
CATEGORÍA: Diamond no Ace
PAREJA: SawaHaru (Sawamura x Haruichi)
GÉNEROS: YAOI, AU, Romántico.
ADVERTENCIAS: Lemon.
SAGA: Tradición.
.
Capítulo 7 - Epilogo.
.
~Un año después…~
¡Por fin! Ese era un gran día, que el matrimonio Sawamura nunca en sus olvidaría por el resto de su vida. Después de un año de haberse ahogado en papeles de trámites de adopción, al fin podrían llevar a su hijo a casa…
¡Oh! Que bien se escuchaba aquello; SU hijo por fin estaría en SU casa…
El pequeño Raichi se encontraba feliz y nervioso; feliz porque por fin podía estar con la gente que lo había aceptado y le daría una familia, sin embargo el nerviosismo porque sus nuevos padres le habían dicho que conocería a sus nuevos abuelos, tíos y primos, a la vez… todos juntos. Se encontraba preocupado por si no les caía bien a los demás miembros de la familia, preocupación que se fue en cuanto llegaron sus nuevos padres, ya que Haruichi lo había tranquilizado.
Haru estaba más que feliz de tener a Raichi cerca de él, al fin podían cerrar un ciclo de su vida donde anhelaron tanto un niño, ahora podrían dar un paso más al tener a esa personita tan especial para ellos a su lado. Eijun al igual que su esposo se encontraba feliz, Raichi con el paso del tiempo se había abierto más a ellos mostrándoles su verdadero ser, el cual era un huracán al igual que él, al parecer su esposo no solamente tendría que vivir con sus momentos infantiles sino los de su pequeño retoño que se aliaria a él para alegrar la vida del pelirosa.
También con el tiempo y con su ayuda, Raichi había obtenido un poco más de confianza y había logrado hacerse amigo de los niños de la casa hogar, los cuales lo despidieron con lágrimas y mocos. Mei -al cual aún le tenía miedo por su extrema confianza-, le deseo lo mejor para sorpresa de Eijun, el cual al final sonrió, después de todo su amigo no solamente era puro ego y lo sabía muy bien más sin embargo a veces se le olvidaba.
Mientras iban en camino a la casa principal Sawamura, Raichi miraba todo desde la ventana del auto con ojitos brillosos, a pesar de vivir en la ciudad no conocía otro camino que no fuera de la escuela a la casa hogar y en las pocas ocasiones donde salió con sus padres adoptivos -con los permisos correspondientes del orfanato-, ellos procuraban llevarlo a lugares alejados de Nagano y cercanos a Tokio, donde iba a residir desde ahora.
El pelirosa observaba a su hijo con adoración y ternura, y sin poder evitarlo comenzó a recordar el día en que Raichi había aceptado irse con ellos; por lo que desde ese momento, se esforzaron para poder estar con el pequeño, lo cual les provoco un largo año de trabajo duro.
.
~Flash Back~
-En ese caso lo llamare para preguntarle si quiere irse con ustedes, después de todo nosotros solo buscamos lo mejor para nuestros niños. -dijo Mei levantándose de su escritorio para ir en busca de alguien que llamara al pequeño.
Al ver las acciones del rubio, le dio risa. Ver a Mei en una oficina y solicitando que llamaran a alguien, traía viejos recuerdos a la mente de Eijun, quien recordó las veces en las que se metió en problemas en secundaria por culpa del rubio y obviamente eran llevados a la oficina del director, desde donde llamaban a sus padres, quienes llegaban al mismo tiempo y los regañaban al mismo tiempo. El ver a Mei como una figura de "autoridad" ahora, después de aquellos días era irónico.
Tuvieron que esperar algunos minutos para luego escuchar la puerta siendo abierta, mostrando a Masatoshi y Raichi. El pequeño veía todo con temor, no sabía porque había sido llevado tan repentinamente a la oficina del dueño de la casa -como lo denominaba-, solo esperaba no haber provocado su furia, sin embargo se tranquilizó un poco ante la sonrisa que el matrimonio Sawamura le dedicaba.
-Hola Raichi -saludo Mei atrayendo la atención del menor.- Supongo que no sabes la razón por la que te llame ¿verdad? -el niño negó energéticamente.- Tengo varias preguntas que hacerte pero una en especial la cual es muy importante. Quiero que me contestes con sinceridad ¿de acuerdo? -el menor simplemente asintió temeroso de equivocarse.- Bien. Primera pregunta: ¿Eres feliz aquí? -pregunto. El menor no se movió ni respondió.- Responde, no te pasara nada malo. -aun así no respondió, solo agacho la cabeza.- De acuerdo, segunda pregunta: ¿Deseas irte de este lugar? -el rubio continuo con sus preguntas mirando al pequeño quien después de unos segundos de silencio había comenzado a sollozar, sorprendiendo a todos en la sala.- ¡Waaa! ¡Lo siento! Dije algo malo ¿verdad? ¡Lo siento! -exclamo Mei sorprendido.
Jamás había hecho llorar a un pequeño, por lo que se sentía la persona más cruel del mundo en esos momentos. Nunca había aprendido a llevarse bien con el pequeño castaño, quien parecía temeroso todo el tiempo, además de que todos los pequeños en ese lugar lo adoraban y él solo tenía que lucirse.
Mientras tanto en la cabeza del pequeño, lo que pasaba es que pensaba que director del lugar lo estaba corriendo y si era así no podría ver más al pelirosa y al castaño, quienes habían sido siempre muy buenos con él.
Los únicos que lograron entender la razón de su llorar repentino, fueron Masatoshi y Haruichi quienes estaban conmovidos. Mientras el otro par de tontos -Mei y Eijun-, internamente se preguntaban qué había pasado.
-Raichi. -llamo Haruichi al menor que volteo a verlo intentando contener el llanto.- Tranquilo peque…-comenzó a darle pequeñas acaricias en la espalda- No te pasara nada.- el pequeño solo asintió limpiándose con sus manitas las lágrimas de sus mejillas.
-Entonces continuemos… -dijo el oji-cristal al ver al menor más tranquilo. Suspiro, liberando un poco su sentimiento de crueldad- Tercera pregunta: ¿Te agradan Haruichi y Eijun? -pregunto señalando a los Sawamura.
El menor solo volvió a mirar a los mencionados, quienes nuevamente le sonreían, con una extraña mueca regreso el gesto, y es que quiso sonreír pero sus temores lo invadían, no quería estar solo de nuevo. No ahora que los había conocido a ellos, quienes representaban el cariño paternal que no había tenido en su corta vida. Regreso su vista al rubio al cual, con vergüenza y timidez le contesto con un asentimiento de cabeza.
-De acuerdo -sonrió- Esta es la cuarta y última pregunta pero la más importante, la cual me debes de contestar con la mayor sinceridad. Responde lo que tu corazoncito te dice. ¿De acuerdo? -Otro asentimiento- Espera esa no era la pregunta, ¿estamos? -una vez más el asentimiento- No, espera…
-¡Cállate y pregunta! -grito exasperado Eijun. Los demás adultos estaban de acuerdo con el castaño mayor, el rubio se complicaba la existencia y a ellos también.
-Pero no te enojes…-dijo con un puchero de niño de cinco años.
-Pues no me hagas enojar…
-Mei-san, Eijun…-hablo el pelirosa, deteniendo una posible pelea entre aquellos adultos infantiles.
-Está bien. -suspiro, intentando ignorar a su viejo amigo de problemas- Raichi, ¿te gustaría irte con Haruichi y Eijun a vivir? Me acaban de decir que te desean en sus vidas, y les gustaría llevarte con ellos, para convivir como una gran familia. ¿Te gustaría ser parte de su familia? -dijo dulcemente, o al menos el intento.
Los presentes observaban al menor, que al escuchar aquellas palabras miro a sus posibles padres, con los que se había divertido el día anterior y había hablado en toda la semana. ¿Irse con ellos? ¿Vivir con ellos? ¿Podría jugar todos los días con ellos? ¿Podía irse? ¿Serian una familia? Aquellas eran preguntas que el pequeño se formulaba con duda pues aún tenía un poco de desconfianza a los demás, sin embargo aquellas personas… lo querían… Ellos también lo querían… Sonrió un poco.
-Si…-respondió mirando con nerviosismo al suelo mientras jugaba con sus manitas.
Ante la respuesta todos los adultos sonrieron, más que felices por la respuesta. Haruichi no puedo evitar llorar de la felicidad que sentía, siendo abrazado por su esposo. El pequeño al verlo llorar se preocupó, así que rápidamente se acercó -aunque un poco dudoso-, al estar cerca lo jalo levemente del pantalón llamando su atención.
-¿Qué pasa Raichi? -pregunto con una sonrisa poniéndose de cuclillas para estar a la altura del menor.
-¿Por qué lloras? ¿Te lastimaste? -pregunto el menor.
-Lo siento. -le sonrió- Estoy bien, no tienes que preocuparte… solamente estoy muy feliz de que quieras vivir con nosotros. -lo abrazo, siendo ambos abrazados por Eijun.
-En ese caso los trámites de la adopción de Raichi se empezaran a llevar acabo, hasta que se cumpla hasta el último requisito no se podrán llevar a mi pequeño niño -informo el rubio, con afán de molestar al castaño, lo cual logro.
-Por ahora. -le dijo el castaño con una sonrisa de satisfacción.- Además, desde ahora es mi niño.
-Eijun~-regaño Haru al oji-ámbar.
-En ese caso tendrás más trabajo Mei.-le recordó Masatoshi.
La sonrisa del rubio se borró tan rápido como llego, y es que recordó que una adopción llevaba mucho tiempo y esfuerzo de él, puesto tenían que tener en cuenta muchas cosas.
-Eijun, tu solicitud ha sido denegada…
-¡Mei!
~Fin Del Flash Back~
.
Ese fue uno de los mejores momentos de su vida, sería perfecto de no haber estado el rubio. Pero la verdad es que la casa hogar de su viejo amigo había sido la única opción posible donde podrían adoptar sin tener que mentir; Mei sabia sobre su situación, así como del hecho de que no opondría objeción y los ayudaría por ser una pareja homosexual. En otros lugares era posible que al enterarse de ese hecho, ni siquiera hubieran podido ver a los pequeños.
-¿Estas feliz? -el conductor escucho como su esposo con gran alegría le preguntaba a su pequeño
-¡Sí! -grito emocionado el pequeño con una gran sonrisa.
Una gran sonrisa surco su rostro y es que en verdad estaba feliz; que Raichi aceptara irse con ellos había marcado un antes y después en sus vidas.
Después de aquella platica, tuvieron que hacer todos los requisitos. Los documentos que se usarían para la adopción serian solamente los de su esposo Eijun, puesto que el pequeño seria adoptado para poseer el apellido Sawamura, debido a que nadie sabía de su boda, así como no era válido la ceremonia, sumándole que las adopciones para matrimonios homosexuales no estaban permitidas en Japón… por lo que Eijun sería el tutor legal ante la sociedad del pequeño Raichi.
Los demás requisitos para la adopción fueron más pesados que entregar la simple información de Eijun, pero aunque eran pesados los cumplían sin quejarse, querían a Raichi en su vida. Ambos iban a las reuniones obligatorias; nunca modificaron o negaron una de las visitas por parte de la casa de adopción, las cuales les encantaban porque Mei llevaba a Raichi a su casa, cosa que no debería ser así pero les hacía feliz…
Eijun frunció las cejas al darse cuenta que muy a su manera, Mei los ayudaba…
.
~Flash Back~
Haruichi se encontraba recogiendo el poco desorden que tenían en casa, le gustaba tener orden, pero en esos momentos era muy importante que toda la casa estuviera en perfecto estado, ese día tendría la primera visita por parte de la casa hogar Narumiya para ver sus condiciones de vida y si eran aceptables para que Raichi viviera ahí con ellos. Desconocían quienes harían la auditoria, por lo que no podían confiarse en que fuera algunas de las personas que conocieron durante sus visitas a la casa hogar.
El sonido del timbre, los alerto de que su visita había llegado. Haru estaba completamente nervioso, por lo que rápidamente fue abrir la puerta encontrándose con el azabache y el rubio, quien como siempre traía una sonrisa y observaba a detalle el exterior de su casa.
-Buenos días Mei-san, Harada-san. Bienvenidos… -no acabo de decir debido a la sorpresa al notar un pequeña cabecita asomarse por detrás del más alto.
-Sal Raichi, que esta será tu nueva casa. -dijo Mei al pequeño, quien salió completamente, mostrándose ante el pelirosa que sonrió de felicidad. Esa era una grata sorpresa, lo había visto hacía apenas una semana y ya lo extrañaba demasiado.
-¿Está bien que traigan a Raichi? -pregunto mientras se hincaba para estar a la altura del pequeño y saludar - Hola.
-Hola. -dijo el niño feliz de verlo, traía consigo su peluche.
-No te preocupes por pequeñeces Haru-chan. -dijo el rubio adentrándose a la casa como "juan por su casa."
-Se supone que no debemos de traer al niño, aunque con Mei nunca se sabe. Solamente iba a venir yo, pero cuando me adentre a mi auto tanto Mei como Raichi ya estaban dentro. -informo Masatoshi al peli-rosa que se hizo a un lado para dejarlo entrar completamente.
-Ya veo. Supongo que es algo común en Mei-san.
-Lo es, pero no el llevar a los niños.
-Sí, supongo que sí.
Cuando Masa y Haru centraron su atención al interior de la casa, observaron como Eijun y Mei habían comenzado una discusión sobre la presencia del rubio ese día. Principalmente era el castaño quien se estaba quejando sobre el rubio.
-Eijun, compórtate. -le dijo a su esposo acerándose.
-SI. SI. Compórtate Eijun-kun. -dijo Mei con burla pero recibió un coscorrón del pelinegro.
-Tú también. -le dijo al rubio que empezaba a chillar por el golpe.
-Raichi…-llamo Eijun al pequeño que veía todo con curiosidad, apenas había notado su presencia.- No te preocupes, te gustara tu nuevo hogar.
-Hai. -dijo el pequeño.
-En ese caso inspeccionaremos toda la casa. -dijo Mei corriendo hacia las escaleras, la verdadera razón de estar ahí no era la visita obligatoria, solo quería conocer la casa de su amigo.- Primero su habitación, de seguro Ei-chan tiene revistas Hentai.
-¡Claro que no tengo! -dijo persiguiendo al otro.
-¡No corran se van a caer! -les grito el pelirosa a ambos pero su advertencia pareció haber llegado tarde, solo pudieron escuchar un gran golpe, indicando de que ambos adultos se habían caído, seguida de un quejido de dolor.
Los adultos que se habían quedado en la parte de abajo suspiraron, aquellos dos parecían niños pequeños, de los cuales por desgracia ellos eran los encargados de cuidar.
-Etto…-llamo la atención Raichi de ambos adultos que aún seguían ahí con él.- ¿Ellos se encuentran bien? -preguntó preocupado.
Ante la pregunta del pequeño solo pudieron volver a suspirar; Raichi, un niño de 4 años, era más adulto que los que se acababan de caer.
-No lo sé, pero vayamos a averiguarlo. -dijo Haru con una sonrisa para tranquilizar al menor.
-Sí. -aferro más su peluche y tomo la mano que le ofrecía el mayor.
El trio comenzó a subir las escaleras hacia el segundo donde Eijun y Mei estaban sentados sobándose las rodillas.
-¿Están bien? -pregunto Haru a ambos quienes asintieron y se levantaron.
-Mei compórtate. -le dijo Harada al rubio que hizo un puchero.
Con más calma, el matrimonio le mostró a los invitados la casa completamente, cada habitación se encontraba ordenada y limpia. Y no era por presumir pero debido a su buena posición económica la casa era grande, sofisticada y valiosa… pero sobre todo, acogedora. Al final del recorrido pararon en una habitación en específico y que se encontraba completamente vacía.
-Esta será la habitación de Raichi. -dijo el oji-ambar al momento de abrir la puerta.
-Esta vacía porque queremos decorarla al gusto de Raichi. -explico el peli-rosa.- Queremos que el escoja todo lo que quiera.
El menor veía la habitación con ojitos brillosos y llenos de emoción, imaginando posibles formas de llenar aquel cuarto.
-Es una habitación bastante espaciosa. -dijo Mei con una sonrisa mirando aquella habitación donde no había ningún mueble y estaba pintada de blanco.- Y tiene una buena vista. -agrego al acercarse a las ventanas, donde claramente se veía el jardín de la casa.
-Sí, queremos que Raichi tenga el espacio suficiente para que pueda jugar cómodamente.-explico Haru.
-Estuvimos pensando mucho en ello, como pintar las paredes, que tipos de muebles, juguetes y otras cosas que podrían gustarle a Raichi… pero al final decidimos que era mejor hacerlo cuando Raichi estuviera con nosotros para que el escogiera todo…
-Béisbol. -dijo el pequeño con emoción sorprendiendo a los adultos.- Las paredes con béisbol.
-¡Oh! Pintar pelotas de béisbol en las paredes suena interesante. -dijo Haru agachándose a la altura del menor.- ¿Eso está bien?
-También bates y guantes.-continuo el menor.
-Una habitación de béisbol, que recuerdos de cuando jugábamos. -dijo Eijun.
-Tienes razón, yo era mejor pitcher que tú. -alego Narumiya, provocando una nueva discusión con el castaño.
-¿Qué posición te gusta jugar Raichi? -le pregunto Masatoshi al niño ignorando a los otros "niños y sus peleas"
-Mmm... Tercera base… pero parece más divertido batear. -dijo el menor.
-Oh, tercera base. Yo cuando iba en preparatoria jugaba en segunda base, Eijun era pitcher.-le dijo el pelirosa.
-Yo también jugué béisbol en preparatoria, era cátcher y Mei igualmente pitcher. -comento el azabache.
Después de un rato ahora Mei le daba tip´s a Haru sobre como podría hacer y pintar la habitación de Raichi, siempre con el tema de béisbol. Mientras tanto Masatoshi y Eijun hablaban sobre el trabajo de ellos dos. Por su parte el pequeño Raichi miraba por la ventana de la habitación de la casa, que pronto seria su hogar y aquella habitación vacía su cuarto, donde dormiría.
Las horas pasaron volando, donde los adultos hablaban sobre la adopción del menor quien yacía dormido en brazos del pelirosa, había sido un largo y emocionante día para él. Tantas emociones hicieron que se cansara y cayera dormido, después de una deliciosa comida preparada con amor por el castaño.
~Fin Del flash back~
.
Tantos recuerdos invadían la cabeza de Haruichi, recuerdos muy felices sobre su preciado hijo. Miro hacia atrás y observo al menor mirando aun por la ventana, sonrió y regreso su mirar hacia delante. Observo las calles tan conocidas para él, estaban a punto de llegar a la mansión Sawamura donde el pequeño seria recibido por la familia.
-Raichi, estamos por llegar. -le informo dulcemente al menor, quien se sentó apropiadamente en su lugar con los nervios nuevamente atosigándolo.
Al estacionarse delante de la casa, ambos adultos sonrieron pero el pequeño Raichi de nuevo se había puesto nervioso, los tres bajaron del auto. Raichi se quedó el mayor tiempo posible en el auto, con la clara intención de "Si veo alguien me subo de nuevo" reflejada en su rostro infantil. Aquello hizo sonreír a los mayores, Haruichi se puso de cuclillas a su lado.
-¿Nervioso o es que tienes miedo? -pregunto amablemente a su ahora hijo.
-Las dos…-se sinceró- Tengo nervios por ser la primera vez que conoceré a los demás y miedo a que haga algo que los haga enojar. -dijo el menor con la timidez con la que lo conocieron y que con el tiempo había perdido.
-No te preocupes. Eres un niño demasiado adorable como para que te odien, y si se llegaran a enojar por algo para eso estamos Eijun y yo; para defenderte, nadie te hará daño de nuevo. Confía en nosotros.
-Hai.-dijo el pequeño con menos temor, bajándose del carro y colocándose su mochilita de donde sobresalía su pequeño lobito, el cual podría caerse en cualquier momento.
Eijun miraba con una gran mirada de amor y felicidad a ese par, se acercó y les ofreció sus manos a sus dos grandes amores; Haruichi y Raichi. Ambos tomaron la mano que les ofrecía el castaño.
Al adentrarse por aquel gran jardín de la casa principal, Haruichi se soltó de Eijun para agarrar la otra mano del menor y que así estuviera en medio de ambos, como profesor de preescolar sabía que de esa forma los más pequeños se sentían más seguros. Raichi miraba todo con asombro, era una gran mansión y hermosa.
-¿Sucede algo Haruchii? -pregunto Eijun a su esposo que se veía algo pensativo.
-Me preocupa que Kazuya haga algo…-contesto, el menor estaba tan fascinado con su alrededor que no les ponía atención.
-Ya veo. -sonrió con alevosía- No te preocupes. Kazuya no hará nada por esta ocasión.-contesto feliz.
Haruichi miro a su esposo, quien tenía la misma expresión que hacia cuando alguna de sus travesuras había fusionado. Suspiro rogando de que no fuera grave, [Si Eijun lo dice es porque hizo algo] pensó Haru para luego sonreír.
.
~Flash Back~
-Kazuya~ -llamo Eijun al menor quien parecía estar muy pensativo y con una sonrisa que no aseguraba nada bueno.
-¿Que pasta tío~? -dijo igualmente de cantarín el menor volteando a ver a su tío Eijun.
-Sé muy bien lo que estás pensando mocoso -le contesto sentándose junto a él.
-Y según tú, ¿que pienso? -pregunto mientras agradaba su sonrisa de niño inocente.
-Esas planeando algo para cuando llegue Raichi a casa.
-Tengo que darle la mejor bienvenida a mi nuevo primito. -dijo el castaño menor.
-Te advierto que es mejor que te abstengas. Tu primo no está para tus bromas pesadas. Es muy delicado.
-¿A pesar de ser chico?
-Así es. Te lo explicaría pero son cosas que un mocoso como tú no entendería. -dijo empezando a revolverle su cabellera con las dos manos con una sonrisa.
-No soy un mocoso. -dijo el menor con el cabello desordenado y lentes mal puestos mirando hacia su tío. -Ya tengo 8 años. -hizo un puchero.
-Aun lo eres. -dijo Eijun alejándose del lugar.
Esa tarde, Haru y él irían a la fiesta de despedida que le haría a Raichi en la casa hogar debido a que sería su última noche ahí. Kazuya volvió a sonreír mientras planeaba sus jugadas del siguiente día, sin embargo miro de nuevo a su tío al verlo detenerse repentinamente.
-¡Ah! Y si te atreves hacer algo me asegurare de meter tantos escarabajos como pueda en tu habitación. -amenazo seriamente Eijun, deleitándose de la cara de horror que iba mostrado el pequeño, por alguna razón que desconocía y no le importaba saber, adoraba hacer pasar malos ratos al pequeño… era como si de alguna forma se estuviera vengando por algo en sus vidas pasadas- Estará tan repleta de bichos y escarabajos que no podrás ni moverte del miedo. Y cuando pienses que está limpia, siempre encontraras uno en el lugar menos esperado.
-H-ai…-dijo el menor con rostro de pánico total de tan solo imaginar aquella escena.
-Bueno chico. -dijo el oji-ambar con una gran sonrisa para luego irse, silbando una melodía.
~Fin del flash back~
.
Tocaron el timbre en cuanto llegaron a la entrada de la casa, traían llaves pero lo hacían con la intención de avisar a su familia de que estaban ahí y se prepararan.
-¿Listo? -le pregunto el oji-ambar al menor.
Raichi miraba la puerta que tenía enfrente, suspiro para calmarse y asintió con frenetismo. Sus padres estaban con él, y confiaba en que cumplirían al decir que no lo dejarían solo.
-Bien, en ese caso… 1…2…3 -dijeron los mayores al mismo tiempo agarrado la puerta y abrirla mostrando en la entrada a toda la familia.
Las mujeres -Takako, Rei y Wakana- lanzaron serpentina, los hombres -Chris y Tesshin- uno cargaba un pastel y el otro solamente mantenía los brazos cruzados, los mellizos cargaban un gran regalo entre los dos.
-¡BIENVENIDO A LA FAMILIA SAWAMURA, RAICHI! -exclamaron todos sorprendiendo al pequeño niño, quien rápidamente se soltó de sus padres y se escondió detrás del pelirosa.
-¡Ups! Creo que lo asustamos. -dijo Wakana observando al menor asomarse un poco desde las piernas de Haru.
-Creo que sí. -concordó Takako con una sonrisa nerviosa.
-Ven.-dijo Eijun tomando de nuevo su manita.
-Perdón. -musito el pequeño agachando la mirada.
-Está bien, creo que fue nuestra culpa. -dijo cariñosamente Rei mientras se agachaba a su altura.- Hola Raichi, me llamo Rei y soy tu abuela. -le sonrió al pequeño quien inconscientemente la abrazo.- Ven, te presentare a los demás. -sin mucho esfuerzo cargo al pequeño adentrándose al interior de la casa.- Todos ustedes andando.
Todos se sonrieron y siguieron a la mayor, quien al parecer había caído rendida ante el pequeño. Tesshin había tomado el regalo de los mellizos para que ellos pudieran caminar mejor. Sin embargo cuando Shunpei estaba cerrando la puerta de la casa y se disponía a seguir a su familia, noto como un objeto obstruía el camino de la madera. Lo tomo en mano notando que era un peluche. Sonrió un poco, con claras intenciones de burlarse de su nuevo primo por aun jugar con muñecos de felpa, porque era claro que era del nuevo, ya que Kazuya y él no tenían ninguno.
Cuando llego a la sala observo como el nuevo era mimado y estrujado por su madre y tía, quienes lo abrazaban sin descanso y hablaban con su abuela sobre acoplar también una habitación en la casa para el niño. Se acercó primero a su padre, quien hablaba con sus tíos sobre su buena elección; su mellizo estaba comiendo pastel extrañamente tranquilo al lado de su abuelo quien se involucraba de vez en cuando en la plática de los otros hombres.
Cuando vio a las mujeres de la familia alejarse para preparar la cena y dejando solo en el sillón al pequeño, vio su oportunidad.
-¡Oye! -hablo un poco fuerte atrayendo la atención de Raichi quien había estado viendo a sus tías y abuelas marcharse.
Cuando sus ojos se encontraron con los de su primo se quedó sin ideas, su mente quedo completamente en blanco, debido a que había estado planeando su travesura en realidad no había puesto atención al nuevo miembro de la familia y ahora simplemente su mente estaba vacía; era como si una gran aspiradora hubiera aspirado todo su contenido dejándolo solamente con la mirada del contrario.
- Se te cayó esto…-murmuro como pudo, mientras estiraba el peluche hacia enfrente.
-¿Con quién hablas? -la voz de su mellizo lo atrajo a la realidad.
-¿Eh?
-Si buscas al chibi, el tío Eijun se lo acaba de llevar cargando. La abuela dijo que la cena estaba servida. -Kazuya se retiró de la sala con gran sonrisa en el rostro, tenía una gran conexión con su hermano y de alguna manera sabía lo que había nacido.
-¿Ehhhhh? -Shunpei se quedó solo en la sala más que extrañado por su pérdida de la noción del tiempo…
.
Contestando RW:
.
GriisleChan: ¡Hola! Nos alegra que te haya gustado. Raichi es un amor y Haru y Eijun como padres ser muy feliz. Esperamos te haya gustado todo el fic y este ultimo capítulo. Te cuidas~ Bye~
.
Notas Finales:
Yukihana: Eso es todo…ya sabemos que queda como "¿Y lo demás?" pero así es el fin de esta historia XD
Tetsuna: Aquí acaba esta hermosa historia la cual no tenía un tema en específico
Marlene: Los primeros capítulos estuvieron hechos conforme al manga Hanayome pero los últimos capítulos sobre la adopción fue hecho completamente por nosotras.
Angelice: Esperamos les haya gustado este trabajo en cooperación por Tetsuna Hibari & Yukihana-Hime.
Yukihana: Nuestro primer trabajo en cooperación pero me gusto.
Tetsuna: Gracias por el apoyo con este fic…
Marlene: Y no se preocupen haremos más entre nosotras cuatro…
Todas: ¡Gracias!
-se apagan las luces-
Marlene: ¿Y ahora qué hacemos?
Tetsuna: Escribir nuestros fic, que más.
Yukihana: En ese caso me voy a escribir Bund.
Angelice: Y nosotras Resplandecer de Vongola, nos vemos Yuki.
Yukihana: Hasta luego chicas.
