CAPITULO 2

Al otro lado de la galaxia se había confirmado la orden de despliegue de todos los escuadrones Queadluun-Rau una vez que la flota saliera del FOLD, incluso la fortaleza de Moruk Lapramiz estaría presente en la batalla. El combate final estaba previsto, era la primera vez que habría un enfrentamiento entre las dos armadas en todo su esplendor en ese sector de la Galaxia y ninguno se dejaría vencer sin importar el costo. Pero primero estaba el problema Microneano. El grupo de combate de Milia Fallyna había inutilizado el cañón principal de la que fuera una de las ultimas naves del Ejercito de Supervisión por lo que solo habría que destruirlo primero. Ya en la cubierta de vuelo un grupo de guerreras esperaban dentro de sus Queadluun-Rau, a la cabeza su líder una dura guerrea con una armadura Azul. En su mente solo estaba la victoria, como a toda Meltradi, pero también tenía curiosidad, una que la llevo varias veces al límite de la insubordinación o en algunas batallas casi a la muerte. A diferencia de sus subordinadas quería ver como reaccionaban los microneanos durante el combate, no solo quería destruirlos, quería estudiarlos, sentía curiosidad por ellos, mas aun por haber soportado tanto tiempo en el espacio en una solitaria nave contra el asedio de la flota Zentradi.

Una vez que la Flota salió del FOLD, el siniestro tablero de ajedrez estaba dispuesto, por un lado la flota Zentradi, en el medio y desamparado la SDF1 con su minúscula flota de cazas y acechando cerca de la órbita de la luna la flota de Meltradi, la cual era bastante menor en cantidad de cruceros, pero con mejores pilotos de combate. Vertry 217 estaba lista, deseosa de ver a los micrón, más aun tras el fuerte rumor de que uno de ellos llevo casi a la muerte a una de las mejores pilotos de la Flota, Milia Fallyna. Las luces de cubierta pasaron de blancas a rojas indicando que era el momento del despliegue. Se pudo apreciar como la gravedad artificial desaparecía para compensar con el exterior. Las puertas laterales del crucero se abrieron y allí estaba todo el espacio circundante hasta donde se podía apreciar con la vista lleno de naves de todo tipo. Al salir del crucero un impacto destruye la compuerta donde estaban matando al instante a los restantes ocho grupos que estaban desplegando, mientras se alejaba podía ver su crucero girando lateramente como si no tuviera control de sus navegación, a su criterio la suerte de la nave estaba echada. Acelero a todo lo que daba su armadura en búsqueda de sus enemigos, más específicamente los humanos. A medida que avanzaba se topo con varios grupos Zentradi los cuales destruyo con facilidad y continuo su camino. Cuando finalmente llego hasta las líneas micrónes busco algún combatiente, fue cuando lo vio, lo que parecía un Zentradi de metal el cual no dejaba de disparan en varias direcciones, su "ropa" era blanca con líneas negras y marrones y de su diminuta cabeza había lo que parecía un cañón laser de mano. Contra ese objetivo Vertry 217 dirigió su atención. Comenzó a girar sobre él para ver su reacción y posteriormente disparo algunos de sus misiles, le llamo la atención como los lograba esquivar para soltando pequeños misiles luminosos, tras dispararle a la distancia decidió acabarlo de cerca, saber donde disparar para matar a su presa. Maniobro mientras este continuaba disparándole, sintió que uno de los disparo logro dar en una de sus piernas, aunque ignoro el dolor y seguir adelante, sabía muy bien que ese tipo de heridas eran mortales en el espacio pero su traje desplego una especie de espuma de polietileno la cual se solidificaba en la herida. Se coloco delante del Micrón dando un golpe al fusil de este lanzándolo al infinito del espacio, luego tomo uno de los hombros con una de los brazos de su armadura y con la restante arranco la cabeza de su enemigo de un disparo. Fue cuando por todos los canales de comunicación escucho algo que no entendía en lo más mínimo, era algo que hablaban, en otro idioma, quizás Micrón, no podía saberlo, pero la dejo paralizada, tenía una especie de base con ruidos armónicos, sintió nuevamente esa curiosidad que la caracterizaba, había olvidado que estaba en medio del combate de su vida, no entendía que era lo que la hacía sentir, – ¿Qué es lo que me pasa? ¿Por qué no logro concentrarme? – Pensó la guerrera. En ese momento paso algo que la sorprendió, el Micrón estaba vivo y con su mano arranco su máscara dejando su rostro al descubierto. –¿Cómo podía ser?– Pensó – ¿Le arranque la cabeza? – Pero fue otra cosa la sorprendió aun más. Del Micrón salió uno más pequeño en una especie de misil con forma de silla. Lo vio alejarse hasta donde lo dejo ver el espacio donde antes estaba la parte frontal de la máscara del Queadluun-Rau. Fue cuando sin darse cuenta el Zentradi de metal exploto. Esto la dejo aturdida y desorientada, cuando volvió en sí quiso mover su armadura, pero algo andaba mal, esta no respondía. Sabía con seguridad que cuando una guerrera quedaba varada estaba pérdida, aun más en la inmensidad de esa batalla. Estaba perdida frente a ese planeta azul. ¿Qué podía hacer? Luego recordó esa silla con ese ser pequeño y decidió ver que era. Con poca dificultad separo la compuerta de su armadura y con un pequeño impulso se dirigió hacia ese extraño ser. Cuando llego hasta el vio que ya no tenía su silla, estaba flotando como un pequeño… ¿Un pequeño qué?, no sabía que palabra utilizar. Así que lo tomo con cuidado, tenía la impresión que se ropería si lo forzaba tan solo un poco. Estuvo un largo rato admirando a su presa mientras la batalla llegaba a su fin. En el enorme mar de escombros aparece su nave, de la cual todavía salía humo de uno de sus laterales, esta usa un rayo tractor para introducir a su guerrera en la nave. Una vez que la cámara de descompresión compenso la atmosfera se abrió y había dos soldados Meltradis esperándola. Ambas saludaron a su superior al salir de la cámara y se quedaron sorprendidas al ver lo que llevaba en la mano.

- ¿Qué es eso Lady Vertry? – Pregunta la soldado que parecía más joven.

- No lo sé… es lo que quiero averiguar. – Responde Vertry menospreciando a las soldados.

- Debo informar a Lady Zonya. – Dice la que parecía estar a cargo de la escolta.

- Te ordeno que no lo hagas o tendré que ajustar cuentas contigo. Este es mi asunto y mi prisionero. - Grita Vertry a la soldado más veterana.

- Pero mi Lady no puedo dejar que ingrese eso en la nave. – Cuestiona la Meltradi a cargo señalando con un dedo al pequeño ser.

- ¡Puedes y lo harás! – Ordena con firmeza Vertry poniendo su cara cerca del rostro de la custodio.

Esta retrocedió un paso asustada por la piloto, más aun por su fama de no tener miramientos cuando perdía el control. Dio un paso al costado y la saludo llevándose la mano al pecho como lo hace su gente siendo imitada por la soldado más joven. La piloto de uniforme azul como su armadura camino hacia lo que sería su habitación. Una vez dentro y sin dar explicaciones al personal que se cruzo en el camino deposito al Micrón en la mesa de su habitación y procedió a quitarse su casco de combate. Acomoda su cabello mientras que lo soltaba cayendo ruidosamente en el piso. Se inclino sobre su prisionero fascinada al ver que este la miraba. Este llevo a sus pequeñas manos a lo que parecía un casco de combate con afilados ángulos quitándoselo. – "DEBURA" – (Maldición en Meltradi) exclamo al ver que era un Zentradi en miniatura, pero era distinto, no era con un tono verdoso como el de sus enemigos, tenía su mismo color de piel y su cabello era corto, oscuro y acomodado. Alcanzo a escuchar algo como un susurro que salió del Micrón por lo que acomodo su cabello y se inclino en su dirección para poder escuchar mejor. Fue cuando vio que tenía los ojos azules y se quedo fascinada por ellos.