CAPITULO 3

Allí estaban dos enemigos, dos criaturas, dos razas diferentes separadas por ciclos de cultura y evolución. Y allí en esa habitación los dos seres se miraban sorprendidos y fascinados pensando como llegaron hasta esta este punto…

Frank Morris, un piloto de la US Spacy, nacido en Houston, entro en la Escuela de Pilotos de la Armada en 1995 con 18 años, se intereso en el área naval y se convertido en un gran piloto de los nuevos F18 Hornet. A pocos de recibirse fue asignado al portaaviones Ronald Regan. Fue en 1999, en una despejada noche cuando uso por primera vez el asiento eyector de su nave. Estaba recorriendo el Mar Mediterráneo, un simple vuelo de patrulla. De pronto la noche se hiso día, un gran destello surco los cielos y se transformo en un gran asteroide, la onda de choque hiso que su F18 temblara bruscamente y antes que pudiera las alarmas de su nave le indicaban que no seguiría volando por mucho mas, miro a través del la cabina por una fracción de segundos y pudo ver como el ala derecha era arrancada lanzándola lejos. Su única opción era salir de la nave y confiar en que lo rescataran. Pero no fue así. Despertó en la playa. ¿Pero dónde? Aun tenia puesto su traje de vuelo y su paracaídas estaba flotando en el agua. Miro su reloj y calculo que solo habían pasado unas 7 horas desde que se eyecto de su nave. Se quito su casco y desprendió el paracaídas. Saco su radio e intento comunicarse con su mando pero solo había estática en la señal.

Camino por la costa tratando de encontrar a alguien y ver donde había caído, minutos después encontró lo que quedaba de una ciudad y todavía no entendía lo que acababa de suceder. Continúo por los restos de esta hasta que se topo con lo que parecía un hospital de campaña improvisado. Se acerco y trato de hablar con alguien, pero nadie entendía ingles, por lo poco que pudo entender estaba en una de las pequeñas islas de Italia, más precisamente Sicilia. Vio lo que parecía un militar o un policía cubierto de tierra y con la vista agotada. Como pudo lograron hacerse entender, fue cuando le dijeron que lo que cayó era un asteroide, o al menos eso fue lo que le dijeron al cansado policía. Aguardo varias horas hasta que logro hacer contacto con la base americana en Alemania mientras ayudaba con las tareas de rescate en algunos edificios derrumbados. Llegado el anochecer un helicóptero americano aterrizo en la calle, tras dejar medicamentos para el improvisado hospital lo trasladaron hacia Alemania donde le explicaron que la 5ta. Flota a la que pertenecía se había hundido y nadie más que el logro sobrevivir. Pasaron unos meses hasta que logro regresar a los Estados Unidos y nuevamente fue llamado a servicio activo, quedando en reserva para una nueva división que se estaba creando tras los sucesos del año pasado. Ya en esta división comprendió que no fue un asteroide lo que cayó, sino una nave extraterrestre, la cual tras largas deliberaciones se decidió comenzar a reparar como una posible defensa para la tierra. El año siguiente las fuerzas denominadas Anti ONU comenzaron las hostilidades y la reconstrucción se demoro más de lo que debía. La división de Morris fue desplegada hacia la denominada Isla Macross en el pacifico cerca de las costas japonesas. Allí combatió las fuerzas Anti ONU en repetidas ocasiones perdiendo varios compañeros y ganando algunas escaramuzas. Durante estas vio el nuevo modelo de caza variable y simplemente lo fascino, era parecido al caza supersónico F14, el cual siempre quiso pilotear, aunque la idea de tener un compañero consigo en la cabina no era del todo de su agrado, lo que le influencio a solicitar el adiestramiento en cazas F18 Hornet. Fue uno de los primeros en solicitar el pase para estos cazas experimentales, las posibilidades que daban estos, sumando a la nueva tecnología que llevaban, gracias en parte a la tecnología de la nave Extraterrestre, eran casi ilimitadas. Tras largos meses de entrenamiento fue asignado al portaaviones Astoria, siendo uno de los pocos que logro sobrevivir a los sucesos acontecidos, que aun en día son clasificados. Reasignado al Prometeos fue como pudo mantener una base duradera a pesar de los continuos combates hasta que finalizo la ultima Guerra de Unificación como se la llamo. Con la paz se logro finalizar con la construcción del ASS 1, luego rebautizado como el SDF1. El resto es historia…

Por otro lado Vertry 217 no comenzó su vida como todas las Meltrandis, mientras estaba en plena gestación en las cámaras de crecimiento, la nave sufrió el desperfecto de su planta de energía, por lo que casi toda la línea de clones sufrió desperfectos, de hecho se sacrifico la mayor parte de la cosecha de nuevas guerreras. Salvo una docena de pequeñas Meltrandis que sobrevivió a pesar de la falta de energía. La encargada de la planta decidió dejarlas vivir a pesar de que los procedimientos automáticos de descarte de material defectuoso las marcaban para su destrucción, por lo que solo esta docena de Meltran logro salir a los campo de entrenamiento. Se podría decir que fueron una especie de experimento personal. Las jóvenes guerreras pasaron sus entrenamientos y todas fueron enviadas a distintas Flotas a lo largo de la galaxia. Vertry 271 fue enviada a uno de los grupos de ataque y reconocimiento a cargo de Lady Zonya, una cruel comandante que no tenía reparos en sacrificar todo por una victoria. La llegada de la joven a la nave no paso desapercibida por esta, tenía el pelo más largo de lo usual para una guerrera y sus ojos purpuras tampoco eran habituales, fue por eso que se propuso forzarla a esta hasta el límite de una guerrera Meltran. Enviada a todo tipo de misiones en las que la única salida era la muerte ella regreso una y otra vez. Vertry se volvió despiadada, incluso con sus compañeras, eso le valió una reputación que pocos lograban tener. Pero había algo más, algo que se dio cuenta que debía ocultar para sí misma y no debelarlo. Poseía una curiosidad que pocas Meltrandis tenían, no solo cumplía las órdenes sin chistar, sino que las analizaba en todo lo que podía, las estudiaba y por eso sus resultados fueron óptimos casi siempre. Incluso un día entro en una nave clase Thurvel-Salan Zentradi, decidió salir de su Queadluun-Rau muñida de su cuchillo emboscando a varios desprevenidos guerreros matándolos a sangre fría. Tenía la necesidad de saber cómo matar a su rival en todas las formas, incluso en esa ocasión comenzó a cortar a una de sus víctimas solo para ver cuando era suficiente. Cuando subió a su armadura bañada en sangre pretendió destruir el mismísimo crucero, el cual tras estudiar detenidamente llego hasta el reactor, similar al de su nave, y lo destruyo logrando salir por poco antes de que explote tras ella. Así la experta guerrera combaría durante varias décadas hasta que llego el turno de enfrentarse a los Micronianos. Aunque a la curiosa y despiadada guerrera le llegaría un desafío que le costaría responder.