Ley Natural de la Vida
UchihaNaru

"Una cosa no puede ser y no ser en el mismo tiempo y en el mismo sentido"
Ley de la no contradicción

Desde hace un año la vida de Sasuke no era más que una montaña rusa con caídas mas extensas que subidas largas, durante mucho tiempo su familia le pidió que siguiera con su vida, sus amigos intentaron que regresara a la universidad, además de Juugo y Gaara ninguno entendió su desesperación, para los demás era más fácil pedirles que lo superaran en vez de comprender un poco todo lo que perdieron cuando, ese día en el que creyeron poder salvar a Naruto de las garras de su padre, lo único que encontraron no fue más que un fracaso que empezaría una lista de derrotas contra Minato Namikaze.

Desde ese día en el que llegaron a una propiedad totalmente vacía los tres se prometieron que ese no era el fin, que pasara lo que pasara encontrarían a Naruto y asesinarían a su padre, fue entonces cuando las investigaciones con Gaara al mando dieron inicio y, aunque pocos días después descubrieron la obvia movilidad de toda la familia Namikaze al extranjero nunca, durante todos esos meses, supieron a dónde pudieron huir.

Los padres de Sasuke e Itachi, los chicos del equipo, Sai y Kakashi regresaron a sus vidas después de un par de meses, por petición de Sasuke se les proporcionó seguridad por parte de los Sabaku. Al principio se negaron pero, después de pensarlo un poco, aceptaron por el peligro de tener que vivir con Kamisama en la garganta con el pensamiento de que algún mafioso pudiese hacerles daño, decidieron que al final eso era lo mejor y que solo se harían los inentendidos, todos querían olvidar lo poco o mucho que sabían de ese mundo al que no pertenecían, así que se les hizo fácil dar la espalda y pretender que no habían hombres con gafas negras a cada esquina a la que volteaban.

Juugo fue el único de todos que decidió quedarse, Sasuke no entendía por qué, no hasta que fue el mismo Juugo quien se lo dijo después de 5 meses sin lograr encontrar un error de Minato que les pudiera aportar una pista de su paradero. Aquel día en que su amigo se sincero con él fue porque lo encontró llorando una madrugada en la sala de la mansión de los Sabaku, cuando se acercó a él y le preguntó qué le pasaba Juugo lo miró con arrepentimiento durante algunos minutos, luego, y sin saber porqué, se disculpó con él. Algo contrariado se sentó a su lado y esperó a que le dijera algo más, después de todo era incapaz de comprender a qué se refería su amigo.

-Yo lo sabía, sabía que él nos mentía y que estaba en peligro -Sasuke miró estático a Juugo por unos segundos antes de conectar sus palabras con la realidad, por un tiempo todo se quedó en un profundo silencio y, aunque no quería enojarse, la afirmación de que Juugo sabía desde antes que a Naruto le pasaba algo prendió una chispa dentro de él, aun así siguió sin decir ni una sola palabra, prefirió que el pelirrojo terminara de hablar -Fue un día después de la práctica, fuimos a la pizzería como todos los viernes -Juugo se frotó los ojos furioso, todo lo que había pasado ese día se repetía lentamente desde que habían perdido a Naruto, se culpaba y se lamentaba, se decía así mismo que debió haber hecho algo pero ya era demasiado tarde, ahora solo podía vivir con la carga y con el odio de Sasuke que seguramente sentiría por él sobre sus hombros.

Flash Back

Sasuke besó la mejilla de Naruto y tomó su mano bajo la mesa, por un rato jugó con sus dedos y después le susurró algo al oído aun cuando sabía que habían muchos pares de ojos mirándolos detenidamente, Naruto se sonrojo por lo secretamente dicho y, cuando los chicos miraron esta reacción, comenzaron a chiflar y hacer alguna que otra broma obscena, el menor rió aun con el sonrojo sobre sus mejillas y Sasuke por el contrario los miró mal. Él a diferencia de los integrantes del equipo no hablaba, se conformaba con observar a esa pareja con una sonrisa casi imperceptible, era increíble para él darse cuenta de lo mucho que habían cambiado aquellos dos en el tiempo que llevaban juntos, nunca se imaginó poder llegar a ver el día en que su mejor amigo, Sasuke, mostrara sentimientos que antes veía como debilidades, el cómo se había vuelto más abierto con todos ellos, el cómo había cambiado tan drásticamente solo por ser dueño de una sonrisa tan bella como lo era la de Naruto, quien, con aquella relación, fue el que sufrió el cambio más significativo, porque si, aquella sonrisa no existía antes de todo eso, el pequeño había aprendido a sonreír por Sasuke y eso era algo que sin duda a Juugo le fascinaba admirar. El más alto del equipo estaba un poco demasiado obsesionado con ese precioso gesto que, aunque aun no era lo suficientemente resplandeciente, llegaría a serlo algún día solo por el hecho de tener a ese Uchiha egocéntrico a su lado.

Y no, no iba a mentir.

Sentía un poco de envidia por no haberse fijado en el rubio primero.

No iba a decir que estaba enamorado de Naruto Uzumaki, ciertamente le llamaba la atención la persona en la que se había convertido, muchas veces al día Juugo se sorprendía perdido en sus pensamientos con la imagen de ese revoltoso rubio recién descubierto, a veces simplemente se encontraba divagando entre las posibilidades que pudiese tener un futuro, las cuales comprendió que eran cero. Sasuke y Naruto eran perfectos juntos, si ahora se fijaba en el rubio posiblemente era por ser la persona que estar con Sasuke había hecho de él, pero, solo por algunas horas al día se preguntaba... si no hubiera estado Sasuke ¿él hubiera podido tener una mínima posibilidad de lograr ese mismo efecto en Naruto?

-Ojitos, ¿Puedo preguntarte algo? -Naruto miró a Juugo -¿Cuándo dejarás a ese perdedor al lado tuyo y comenzarás a salir conmigo? -El mayor de todos los presentes, ese que tenía el número 18 en el equipo, le gustó el ruido estridente de las risas de sus compañeros golpeando sus tímpanos, le gustó escuchar una amenaza por parte de Sasuke, ese que era su capitán y mejor amigo, sobre todos esas cosas a Juugo le gustó más que nada poder ver un sonrojo en las mejillas acaneladas adornadas con esas curiosas líneas en el rostro del menor.

Y luego lo escuchó.

Un ruido que desde ese día aprendería a odiar.

Era el ruido de música clásica ahogada por tela, era el celular de Naruto. Sasuke lo notó justo como él, la expresión del rubio cambió cuando ese sonido comenzó, los demás jugaban y bromeaban, pero ellos dos no, por eso se dieron cuenta del cambio repentino en la actitud del rubio del equipo. Algo apresurado Naruto sacó el celular y susurró al oído de su novio, se disculpó con los chicos y evitó hacer contacto visual, incluso, más rápido de lo que debería, salió del local intentando disimular el nerviosismo que por lo visto solo había notado él.

A Sasuke le gustaba engañarse así mismo.

Lo comprobó cuando lo vio mirar a Naruto durante un rato con una expresión intranquila que no era propia de él, también lo entendió y no lo culpó cuando decidió irse al baño para no seguir mirando como el ojiazul balanceaba su cuerpo casi imperceptiblemente con la mano libre fuertemente aferrada a uno de sus costados, sabía que al capitán no le gustaba que Naruto le guardara secretos pero nunca había hecho algo para remediarlo, prefería dar la espalda y pretender que ese muro no estaba ahí, suponía que aquello que Naruto ocultaba era algo mayor a todo lo que ellos conocían, tanto que a su amigo al parecer le daba miedo enfrentarlo.

¿Y él? A él ni siquiera debería importarle si había algo que pudiese llegar a quebrar esa relación, pero vamos, era de corazón débil. Si había algo por lo que Juugo metería las manos al fuego era la fortaleza de ese amor incondicional que esos dos tenían. Y daba miedo, de verdad. Aquello que esos dos sentían era tan grande y tan verdadero que abrumaba, a él le gustaba Naruto, y mucho, pero nunca podría llegar a verlo como lo hacía Sasuke, con tanta devoción y una increíble disposición de dar todo por Naruto... Incluyendo la vida.

-Ya vengo chicos -Ninguno escuchó a Juugo y no dieron mucha importancia cuando sintieron como el grandulón se paraba cuando decidió ir a la barra de pedidos para comprar más soda, cuando terminó habían pasado varios minutos y, cuando volteó su vista a la mesa, notó dos cosas, una, que Sasuke aun no regresaba, y dos, tampoco Naruto. Notar esto último no le haría tirar el vaso como lo hizo pero aun así pasó por haber sido testigo de el tan mencionado rubio, aun fuera del local, le daba un puñetazo a un hombre mucho mayor que él para luego, con un nerviosismo palpable, lo arrastraba con prisas y miedo al callejón al lado del local. El pelirrojo miró a los lados, sorprendido de ser el único que había notado aquello, sudando frío decidió salir, estaba preocupado y confundido.

Tenía miedo de que le hicieran algo al menor.

-¡¿Quién eres y cómo supiste quién soy-tteba?! -Juugo detuvo sus pasos justo cuando iba a asomarse al callejón, la voz de Naruto, tan amenazadora y enojada le pareció tan extraña que lo petrificó -Con que no piensas decir nada pedazo de basura -El número 18 se asomó un poco y se quedó blanco, Naruto le daba la espalda y tenía dominado al hombre con un pie sobre su cabeza, la presión que ejercía se veía y los gemidos de dolor del hombre le dieron lástima -¿Papá? -Naruto acercó el celular que nunca había dejado su mano derecha al oído, Juugo frunció el ceño. El padre de Naruto estaba muerto -Entiendo, lo llevaré con Karin mientras chequeó los nombres que enviaste... Si, lo sé, conozco el procedimiento, no soy un aficionado, para mañana el trabajo estará hecho -Mientras las últimas palabras de la conversación fueron dichas Naruto pateó fuertemente el rostro de aquel que besaba el suelo por la fuerza, claramente lo dejó inconsciente. Cuando colgó Juugo escuchó un suspiro y las teclas del teléfono ser oprimidas con rapidez.

Fue entonces que decidió regresar un poco asustado de que Naruto decidiera regresar al local y se topara de frente con él. Los chicos preguntaron por su extraña huída pero el solo se encogió de hombros y el tema quedó zanjado, sus amigos nunca le daban grandes vueltas a lo que hacía. Sasuke por otro lado salió en ese momento del baño con el ceño fruncido, cuando se sentó les dijo que Naruto se había ido por una emergencia y qué él también se iba a ir, todos quisieron animarlo a que se quedara un poco más pero el azabache se negó, tomó la chaqueta olvidada de su novio y se fue, dejando a Juugo con un secreto que prefirió olvidar.

Fin Flash Back

No quería culparlo porque Juugo no tenía culpa de nada, quería convencerse que fue muy sensato el haberse quedado callado, pero eso no evitó que no le hablara durante los días siguientes a ese. Decir que el ánimo de Juugo decayó era decir poco, para cuando Sasuke lo notó se arrepintió minúsculamente por su comportamiento y le pidió que si sabía algo más, lo dijera ahora.

Juugo contestó que no.

Pero confesó su pequeña fijación por Naruto y sus razones para seguir con la búsqueda.

Gaara ese día tuvo que separarlos cuando pasó casualmente por la habitación de Sasuke y escuchó el ruido de un cuerpo caer al suelo, cuando el pleito terminó todos estaban más tranquilos y las cosas regresaron un poco a la normalidad, habían utilizado los puños para desahogarse un poco y lo habían logrado, aunque nada de eso ayudó para encontrar a Naruto.

Las esperanzas seguían bajas pero la determinación era mucha, Gaara aunque solo hacía todo por culpabilidad prestó todas sus fuerzas y cobró algunos favores para encontrar a Minato, durante algunos meses más las luces seguían rojas y poco a poco veían más cerrado el camino... Pero ocurrió, él día en que todos sus esfuerzos dieron frutos, el día en que Minato cometió un error llegó.

Para Sasuke la noticia fue dichosa.

4 de Marzo

-¡Sasuke, espera! ¡No puedes lanzarte sin un plan! -Lo habían visto. Uno de los guardaespaldas de su hermano lo vio salir de la empresa de su padre con el ceño comprimido y lentes de sol, por un momento creyeron que podía ser un error, el hombre tenía el cabello café pero Sasuke desmintió aquellas negativas sospechas, podría reconocerlo hasta con el rostro desfigurado, ese era Minato Namikaze, lo era y podía jurarlo ante cualquiera.

-¡Ya he esperado demasiado! ¡Si él está aquí quiere decir que Naruto también lo está! -Gaara gruñó y jaló a su amigo del brazo, Sasuke se removió pero con ayuda de Juugo lograron regresarlo dentro de la mansión, para mantenerlo calmado lo esposaron a una chica encargada de la limpieza, asegurando con esto que no intentara nada. Si algo había que reconocerle era su caballerosidad, Sasuke no iba a hacerle daño a Tenten solo por querer zafarse de aquellas esposas.

-¿De verdad eres tan iluso como para creer que lo ha traído con él? Minato podrá ser descuidado pero no es idiota, estás vivo y, si te investigó, a estas alturas ya debe saber que estas bajo mi mando, está cubriendo terreno, está buscándote y no dejaré que te enfrentes a él porque no durarás ni dos segundos de pie antes de que te atraviese con una bala entre ceja y ceja, así que cálmate y deja que haga mi trabajo, ¿Okay? -Sasuke desafió a Gaara con la mirada pero no tuvo opción más que aceptar, cuando se vio libre decidió irse a su habitación, no iba a salir hasta que le dijeran que irían por su Naruto.

8 de Abril 5:46 pm

-Un mes Gaara, te has tardo un jodido mes para esto -Sasuke se sentía destrozado, había pasado tanto tiempo encerrado pensando en cómo escaparse para ir a enfrentar a Minato y sin lograrlo que ahora ya no sabía ni en qué día estaba. Durante las noches lloró incontrolablemente sabiendo que estaba en la misma ciudad que ese desgraciado pero siendo incapaz de darle caza, durante todo ese tiempo se imaginó a Naruto acostado a su lado y susurró te amos al aire que esperaba le llegaran a él, incluso pasó horas frente a la pequeña caja que resguardaba una pequeña joya que simbolizaría la eternidad juntos en cuanto tuviera la oportunidad de proponerse ante su perpetuo amor, lo único que le faltaba al cuadro era su rubio de ojos azules, esperaba que Gaara pudiera luz verde para ir por él.

-Era necesario estudiar sus movimientos antes de actuar -Gaara extendió varias hojas, planos y fotografías de Minato frente a él -Vino con la intención de asesinarte o asesinar a tu familia, cuando descubrí estas intenciones pedí a los guardaespaldas que están con tu hermano y tus padres que dejaran camino libre pero que aun así estuvieran atentos a sus movimientos, los investigaba durante un par de días y se iba por un par más antes de regresar, siempre en el mismo vuelo, siempre al mismo destino -Sasuke sintió calor en su pecho, una alegría increíble carcomiendo todo su ser, podía recuperar a Naruto, lo presentía -Mandé a Sasori para seguirlo en los vuelos, nos mandará la localización en cuánto lleguen al lugar en dónde viven y nosotros tomaremos un vuelo en una hora, prepárate, esta vez no dejaremos a ningún hombre atrás -Su amigo no lo dijo dos veces cuando el corrió a su habitación para meter tantas armas le cupiesen en el cuerpo, por suerte sería fácil evitar la seguridad del aeropuerto, nadie se metía en los asuntos de la mafia, era como si fueran los dueños del mundo y, aunque saber esto lo enfermaba, ahora le venía muy bien la evidente corrupción de su ciudad.

8 de Abril 8:20 pm

-Tenemos las coordenadas, Sasori dice que solo hay dos personas dentro del cuarto de hotel, la otra persona tiene que ser Naruto -Juugo miró a Sasuke en cuanto escuchó las palabras dichas por Gaara, como siempre admiró su tranquilidad y expresión estoica ante aquella situación, de ser él seguramente hubiera perdido los estribos.

-No hay tiempo que perder Gaara, ya he esperado suficiente por esto -

8 de Abril 8:52 pm

-¿Estás seguro? -Todos estaban fuera del hotel dentro del auto de Gaara, Sasori le hablaba por celular y este estaba en alta voz, el pelirrojo coleccionista de marionetas al parecer había decidido arriesgarse y se adentró para averiguar quién era la segunda persona dentro del cuarto número 236.

-Sí, lo he escuchado claramente, ha dicho su nombre varias veces pero nadie le ha contestado -Gaara frunció el ceño, aun sospechando sobre aquella actitud en Minato, era cierto que la luz infrarroja que había usado Sasori para escanear la habitación marcaba con claridad dos cuerpos que expedían calor, también era cierto que, justo como les había dicho el hombre, Minato decía el nombre de Naruto cada tanto podía pero, aun así, algo no cuadraba, y no sabía si quería saber qué era lo que ponía su cuerpo a temblar.

-Entraremos, neutraliza las cámaras y custodia la puerta, en cuanto nos veas, ábrela -Y colgó. Gaara respiró hondo antes de tomar su arma y salir del auto, siguiéndolo de cerca tenía a Juugo y a Sasuke, quien no había dicho ni una sola palabra en todo el camino.

No quería admitirlo. Pero algo le causaba malestar.

Juugo no se quedaba atrás, también tenía un mal presentimiento, estaba resultando ser todo tan fácil que no sabía si debían arriesgarse a entrar ahí, el Namikaze podía estarles tendiendo una trampa, no estaban 100% seguros de que la persona que estaba en esa habitación era Naruto. Aun así se iban a arriesgar, era eso o no tener nada como en un principio, con suerte, matarían a Minato.

-Vamos -Sasuke tomó la iniciativa del momento y se arriesgo a recibir un golpe en la cara ese día, a cada paso que daba su corazón se resquebrajaba un poco más, tenía ganas de llorar, sentía la garganta cerrada, algo no estaba bien pero no iba a dar marcha atrás. Podía sentir la piel de Naruto haciéndole cosquillas en la yema de los dedos y, de solo pensar en poder escuchar su dulce voz una vez más, siguió.

Siguió sin importar dejar su corazón tirado en la entrada de aquel hotel.

8 de Abril 9:46 pm

Había un cuerpo tirado a un lado de la puerta del baño, un charco de sangre lo rodeaba y todos estaban seguros de que la vida lo había abandonado apenas unos segundos atrás. Se suponía que para entonces la victoria podrían sentirla en la lengua pero no, el único sabor bailando en sus bocas era la de una terrible amargura...

-Maldito hijo de pe*rra -Juugo cayó de rodillas derrotado.

-...- Gaara miraba derrotado el cuerpo sin vida de Minato.

-Naruto, por favor, ¡Por favor, reacciona! -Y Sasuke gritaba desesperado y con lágrimas en los ojos frente al muñeco que había hecho Minato de Naruto. El azabache se desgarró la garganta implorando una reacción, una mirada o una pequeña sonrisa, pero todos sabían que nada iba a pasar, habían recuperado a Naruto pero una parte de él había muerto mucho meses atrás.

-Solo hice que regresara a ser solo mío -Todos podían escuchar aun la voz de Minato llena de euforia al explicarles su gran hazaña, su gran logro -Siempre pensaba en ti, me cuestionaba y me hacía enojar, quería que mi hijo regresara y descubrí como hacerlo gracias a Asuma-san -Estaba loco, la expresión que les enseñó los perseguiría en pesadillas desde entonces, esa sonrisa, esos ojos desorbitados, sus movimientos esporádicos y exagerados, Minato había perdido la cabeza y le habían hecho un gran favor al matarlo -Dijo que lo haría tan dependiente de mí como quería, dijo que solo me vería a mí y a nadie más, sólo tenía que a extraer una parte de su cerebro a través de sus ojos y lo hizo -Sasuke fue quién disparó después de escucharlo, conocía muy bien lo que ese tal Asuma había hecho con Naruto, sabía qué era un tratamiento psicoquirúrgico que se practicaban en los años 50 para enfermos mentales, era un procedimiento cruel que, aunque se practicaba con la intención de curar la esquizofrenia, solo provocaba un daño cerebral irremediable.

-No puedes hacerme esto, no puedes... -Sasuke tiró la pequeña caja lejos de él, Juugo la sintió golpear contra su rodilla y, al ver un pequeño brillo salir de ella, lloró. Era un anillo, uno que había acompañado a comprar, uno que se suponía debería marcar el final feliz que todos habían esperado -Te amo, por favor... Regresa, te amo -Sasuke se dejó caer y maldijo al responsable de todo mientras se ahogaba en lamentos y lágrimas.

Todo había salido tan mal en cuanto Minato había permitido que le practicaran una lobotomía a su hijo, logrando que no solo Sasuke perdiera al amor de su vida, sino que el mismo mafioso perdiera la cabeza al darse cuenta que sus caprichosas ambiciones habían dejado a Naruto en un estado totalmente inútil. El Uchiha lloró a los pies del menor cuando la información le llegó de golpe nuevamente a la mente, muchos pacientes habían presentado diferentes problemas mentales después de la práctica, muchos simplemente se volvían más tranquilos y dóciles, otros se perdían en una personalidad que no era suya, los peores casos, como lo era el de Naruto, se convertían en muñecos incapaces de concentrar su atención en algo o en alguien, personas que se movían más por obligación más que por otra cosa, incapaces de reconocer nada, sin habilidad para hablar, se convertían en cuerpos vacios e inservibles.

Habían ganado la pelea pero la lucha la habían perdido hace mucho.

Naruto se les había ido aquel frustrante día para no regresar jamás...

FIN