"La señorita Bingley prestaba más atención a la lectura de Darcy que a la suya propia. No paraba de hacerle preguntas o mirar la página que él tenía delante. Sin embargo, no consiguió sacarle ninguna conversación; se limitaba a contestar y seguía leyendo…"

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Capitulo VI

Conociendo a Lisandru Marshall

La noche estaba por abdicar a su reinado y el cielo comenzaba a tomar ese extraño tono azulado que le daba los primeros momentos de vida al día, pero aun así Lisandru no dormía, su mente y su cuerpo se encontraban enfocados en un solo proyecto.

Sus manos movían con agilidad el pincel, plasmando con gran habilidad, lo que parecía estarse convirtiendo en su más profundo deseo. Algunas leves gotas de sudor escurrían por su frente, pero no parecía importarle, solo podía verla a ella, su mirada desafiante, que sin saber por que, parecían incitarlo mas, su cabellera rubia, su piel blanca y su figura perfecta, esa figura que ansiaba envolver en sus brazos y nunca dejar ir…Si…era solo así como podía volver realidad su deseo, por medio de una pintura, una pintura que revelaba su mas grande deseo.

*****

La melodía se expandía por toda la habitación dejando impresionados a casi todos los ocupantes que escuchaban extasiados

-no sabia que el joven Hamilton tocara tan bien el violín –dijo en un murmullo Elisa, quien había ido de "visita" junto con Neal

-…-Lisandru no respondió nada y se limito a continuar mirando con indiferencia a su amigo, para el resultaba normal escucharlo, aunque interiormente admitía lo mucho que le relajaba oírlo tocar

La melodía finalizo, permitiendo a los presentes agradecer por medio de aplausos y presagiando que pronto, en la habitación se presentarían más espectadores.

Tock Tock

-adelante

-Candy!!!...Yulieth!!!! –Dijo muy animado Charles, al ver entrar a sus amigas –no saben el gusto que me da verlas –emocionado se dirigió a ellas y las tomo a ambas de las manos -me sentía algo abandonado sin su compañía –continuo mientras las guiaba a los asientos que quedaban disponibles

-al ver a la señorita Marshall puedo notar que pronto ya no habrá necesidad de tu presencia aquí –dijo Elisa sin ocultar el agrado por esa idea

-señorita Leagan…le ruego que no recuerde ese desafortunado asunto –dijo Charles haciendo un cómico puchero en el rostros y ocasionando que una leve risita se fugara de los labios de Candy, cosa que a Elisa no paso desapercibida

-puedo notar que usted y Candy se han convertido en muy cercanos…imagino que han tenido innumerables oportunidades para tener largas y solitarias platicas –completo con malicia haciendo énfasis en largas y solitarias

-mmm…me temo que se equivoca señorita Leagan, desafortunadamente no hemos tenido tantas oportunidades para platicar, la señorita Andrey es una enfermera inigualable y ha estado al pendiente todo el tiempo de su querida paciente –dijo dedicándole una tierna mirada a Julieth –pero puedo asegurarle que en las pocas conversaciones que hemos tenido, han sido de las mas placenteras e inigualables.

-veo que tiene usted un muy buen concepto de Candy

-claro!!! –dijo como si eso no se cuestionara –para mi la señorita Andrey es un ser muy bello, inteligente, gracioso y sobre todo muy interesante. –admitió dedicándole una de esas sonrisas que solo Charles podía brindar

Candy sintió como un leve calor comenzó a subir por su rostro y sin control un ligero rubor cubrió sus mejillas

-debería cuidar mas sus palabras Hamilton –dijo inesperadamente Neal –creo que acaba de apenar a Candice

La molestia se veía reflejada en su rostro; esa molestia y hermetismo que caracterizaban a Neal desde el momento en que se entero que el propio Willian Andrey nunca permitiría su boda con Candy

Candy lo miro asombrada, hacia ya algún tiempo que ni siquiera lo había escuchado hablar y era algo que no extrañaba, pero su comentario le había hecho pensar si el agrado que sentía por Charles era tan obvio

-Neal tiene razón –dijo la voz fría de Lisandru –modera tus comentarios –"por que diablos tiene que ser tan obvio y directo" –pensó algo envidioso

Candy no pudo evitar voltear a verlo, pero su arrepentimiento fue inmenso e inmediato en el momento en que sus ojos chocaron y pudo notar la profundidad con la que él la miraba…como tratando de descubrir algo en ella y por primera vez sucumbió, bajo la vista, trago en seco y se mordió el labio inferior

-vamos, no entiendo el problema –dijo Charles tumbándose pesadamente en un sillón cercano a Julieth –solo digo la verdad

-yo tampoco le encuentro dificultad –dijo feliz Elisa mientras se ponía de pie y comenzaba a pasear dando la imagen de curiosear por el salón. Aunque para Candy el objetivo era claro: deslumbrar a Lisandru. Y es que era algo fácil de deducir, trataba de lucir su figura con pasos elegantes y airosos. Pero para su desgracia y para regocijo de Candy Lisandru, demostraba ningún interés, lo que ocasiono la desesperación de Elisa, a tal grado que decidió realizar una jugada que por su extrañeza, estaba segura que llamaría la atención del pelirrojo

–Candy, por que no me acompañas y das una vuelta por el salón. Te vendrá muy bien un cambio de posición

Candy no daba crédito a lo que escuchaba, Elisa estaba siendo amable con ella -"debe ser una trampa" –pensó –"debería negarme"

-vamos Candy es solo una ronda por el salón

-"ya que mas da" –pensó la rubia poniéndose de pie y Elisa consiguió lo que quería; Lisandru levanto la vista. Y es que desde el inicio había notado la nada buena relación entre esas dos chicas, por lo que el hecho de verlas caminando juntas resultaba una curiosa novedad

-Lisandru, ¿Por qué no nos acompañas? –pregunto Elisa

-"ya salió el peine" –pensó Candy

-no gracias, me temo que debo negarme no deseo interferir en sus motivos para pasear

-Dime Candy entiendes lo que Lisandru quiere decir?

-para nada, pero lo mas seguro es que intenta desairarnos…lo mejor es no preguntar nada

Las palabras de Candy no tuvieron importancia para Elisa

-Lisandru…Candy y yo quisiéramos saber a que se refiere, si no le importa

-"YO?!!!!!!!!!!!!!!" –pensó la rubia no quería darle la impresión al pelirrojo de que se preocupaba por sus comentarios

-Por supuesto que no –respondió dispuesto a explicar –lo mas probable es que tengan dos motivos por lo que decidan pasar su tiempo en un caminata así: o tienen alguna confidencia secreta o saben que paseando lucen mejor sus figuras; si es por lo primero, al ir con ustedes no haría más que perjudicarlas; y si es por lo segundo, las puedo admirar mucho mejor sentado junto al fuego.

-Lisandru!!! –Dijo complacida Elisa –que poco caballero, afirmar de esa forma tu admiración… ¿Qué dices Candy? ¿Cómo podríamos castigarlo?

-muy fácil…la burla. Ríase de alguno de sus defectos, siendo tan amiga suya, le conocerá varios

-no creo que eso sea posible, hasta ahora no le conozco defectos –dijo buscando la complacencia de Lisandru

–¡No podemos reírnos del Joven Marshall! –Exclamó Candy– Es extraño, y espero que siga siendo extraño, no me gustaría tener muchos conocidos así. Me encanta reírme.

-para las personas que solo piensan en reírse, incluso las personas sabias pueden parecerle ridículas –se defendió el pelirrojo, para el beneplácito de Elisa, quien deseaba con toda el alma dejar mal a Candy

-tiene usted toda la razón, por lo que me alegra no estar entre esas personas que se burlan de lo sabio, dios me libre de ridiculizar la sabiduría. Pero por otra parte no puede negarme que es divertido burlarse de las insensateces, las tonterías, los caprichos, la vanidad y el orgullo, cosas de las que supongo usted carece

-El orgullo?...no veo porque deba ser un defecto, claro siempre y cuanto este fundamentado en alguna proeza o habilidad superior, como la inteligencia.

Candy observo y lo miro divertida

-y bien Candy que piensas de Lisandru? –pregunto repentinamente Julieth con visible curiosidad en su rostro

-su hermano, querida Julieth, no tiene defectos, tu misma lo has escuchado

–No –intervino Lisandru– nunca quise decir eso, poseo muchos defectos. Por ejemplo no soy capaz de responder de mi carácter, soy demasiado intransigente, recuerdo por largo tiempo las ofensas que me hacen y mis sentimientos son difíciles de cambiar. En resumen soy rencoroso y cuando alguien me defrauda, lo hacer para siempre

-eso si que es un defecto…pero esta a salvo… me resulta difícil reírme de él

-y tu Candy? –pregunto divertido Charles –que defecto posees?

-mmm que le parece, interpretar mal a todo el mundo intencionadamente –respondió hábilmente Lisandru

-por que no cambiamos de tema? hablando de los defectos todos salimos perdiendo –propuso Elisa cansada de no intervenir en la platica y de provocar el interés de Lisandru por Candy

Nadie objeto y La velada continúo.

*****

Julieth y Charles se dedicaron a platicar animadamente y aunque al principio Candy participaba en la platica, poco a poco se fue limitando a observar complacida todas las atenciones que Charles tenia para Julieth la primera media hora se la paso avivando el fuego para que no notase el cambio de temperatura de una habitación a otra, además de que le rogaba constantemente que se pusiera del lado de la chimenea, lejos de la puerta y así ambos se enfrascaron en una amena platica.

A Candy no le molesto en lo absoluto ese hecho, al contrario le parecía encantadora la forma en cómo Charles se preocupaba por Julieth, así que decidió que lo mejor seria dedicar su atención a un libro cercano a ella. Pero nunca imagino lo difícil que seria esa tarea, pues era casi imposible no prestar atención a la forma en cómo Elisa acosaba constantemente a Lisandru. Elisa había llegado al grado de abandonar el juego de cartas que tenia con Neal y centrar su atención en la carta que Lisandru escribía con mucha dedicación, le daba constantes elogios a su caligrafía, la simetría de sus reglones o a la extensión de la carta, pero lo que mas divertía a Candy era indiferencia en con que eran recibidos dichos elogios

-¡sabe conozco a la señorita Willson y estoy segura que se sentirá muy contenta de recibir su carta! –dijo con fingida simpatía

-… -Lisandru no contesto

-me impresiona la rapidez con la que escribe

-se equivoca escribo muy despacio

–¡Cuántas cartas tendrá ocasión de escribir al cabo del año! Incluidas cartas de negocios. ¡Cómo las detesto!

–Es una suerte, pues, que sea yo y no usted, el que tenga que escribirlas.

–Le ruego que le diga a la señorita Willson que deseo mucho verla.

–Ya se lo he dicho una vez

–Me temo que su pluma ya no pinta bien. Déjeme que le de la mía,

–Gracias, pero tengo muchas otras, no se preocupe.

–¿Cómo puede lograr una escritura tan uniforme?

-…- Lisandru no hizo ningún comentario.

–Dígale también que me alegro de saber que ha hecho muchos progresos con el piano; y lamento infinitamente que su salud esté tan desmejorada –dijo con fingida preocupación.

–Temo que aplazaré sus peticiones para la siguiente carta. En esta ya no tengo espacio para más.

– ¡Oh!, no tiene importancia. Pero, ¿siempre le escribe cartas tan largas y encantadoras?

–Generalmente son largas; pero si son encantadoras o no, no soy yo quien debe juzgarlo.

–Para mí es como una norma, cuando una persona escribe cartas tan largas con tanta facilidad no puede escribir mal.

–Ese cumplido no vale para Lisandru –interrumpió su Charles– porque no escribe con facilidad. Estudia demasiado las palabras. Siempre busca palabras complicadas de más de cuatro sílabas, ¿no es así, Lisandru?

–Mi estilo es muy distinto al tuyo, al menos yo no escribo sin sentido, no me como la mitad de las palabras y emborrono el resto –dijo el pelirrojo en defensa

–cuando escribo trato de expresar no solo las ideas , sino también los sentimientos, así que, las ideas me vienen tan rápido que no tengo tiempo de expresarlas; de manera que, a veces, mis cartas no comunican ninguna idea al que las recibe. Aun que considero que mis sentimientos son percibidos –concluyo Charles muy contento con su respuesta

–Siendo tan humilde…no veo nada que se te pueda reclamar –dijo Candy interviniendo en la platica y defendiendo a Charles

-¡Va!... nada es tan falso que la humildad. Casi siempre no es otra cosa que falta de opinión, y a veces es una forma indirecta de vanagloriarse –contesto visiblemente molesto el pelirrojo –"por que siempre tiene que defenderlo" -pensó

–¿Y cuál de esos dos calificativos aplicas a mi reciente acto de modestia? –pregunto divertido Charles

–Una forma indirecta de vanagloriarse; porque tú, en realidad, estás orgulloso de tus defectos como escritor, puesto que los atribuyes a tu rapidez de pensamientos, la facilidad para expresar tus sentimientos y a un descuido en la ejecución, cosa que consideras, si no muy estimable, al menos muy interesante. Siempre se aprecia mucho el poder de hacer cualquier cosa con rapidez, y no se presta atención a la imperfección con la que se hace, ¿qué tiene de elogiable hacer las cosas con rapidez si precipitadamente se dejan asuntos sin resolver, lo que no puede ser beneficioso para ti ni para nadie? Y peor aun ¿Cómo puede ser elogiable que una persona se deje llevar por los sentimientos?

––¡No! ––Exclamó Charles –veras…estoy convencido de que lo que opino de mi mismo es verdadero y no solo lo digo para presumir delante de las damas –dijo Charles dándole al clavo a lo que en verdad Lisandru opinaba.

-creo en las palabras de Charles –intervino de nuevo Candy –pero lo que en verdad llama mi atención es el hecho de que al parecer, el joven Marshall, da la falsa impresión de nunca permitir que las emociones influyan en sus decisiones. Pero me pregunto cambiaria algunas de sus decisiones si un amigo al que respete, quiera y aprecie se lo pidiera?... ¿se negaría a complacer el deseo de su amigo sin esperar las razones?

-mmm su observación es muy cierta, creo que en un caso así seria importante dejar en claro que tan importante es la petición y cuanto aprecio se tiene por el amigo

–Perfectamente –dijo Charles con un tono notoriamente juguetón –fijémonos en todos los detalles sin olvidarnos de comparar estatura y tamaño; porque eso, mi querida Candy, es realmente importante en la discusión. Le aseguro que si Lisandru no fuera tan alto comparado conmigo, no le tendría ni la mitad del respeto que le tengo. Confieso que no hay nada más imponente y atemorizante que Lisandru en determinadas ocasiones y en determinados lugares, especialmente en las mañanas cuando es obligado a despertar –dijo poniéndose hábilmente de pie y tratando de imitar el rostro inexpresivo y la fría mirada de Lisandru

Lisandru sonrió; pero Candy se dio cuenta de que se había ofendido bastante y contuvo la risa.

–Conozco muy bien tus tácticas –dijo el pelirrojo a Charles––. No te gustan las discusiones y quieres concluir con esta.

–Quizá. Las discusiones se parecen demasiado a las disputas. Y las detesto, así que si tú y Candy posponen sus comentarios para cuando no este presente, lo agradeceré, además así podrán hablar a mis espaldas –concluyo con una amplia sonrisa

-por mi no hay problema –dijo Candy –y creo que el joven Marshall debería terminar su maravillosa carta –concluyo haciendo énfasis sarcástico en maravillosa, lo que ocasiono las leves risas de Charles y Julieth

Después de algunos minutos Lisandru logro terminar con lo que le pareció, fue la carta mas larga que había escrito en su vida, y no solo por las interminables interrupciones de Elisa, si no por que la presencia de una rubia era una incitación a la distracción, así que para relajarse de la presión que le provocaba la rubia decidió recurrir a su principal fuente de desahogo…su hermana

-Julieth…dime te sientes lo suficientemente bien como para complacerme con una melodía?

-oh si por favor!!! –secundo la petición Charles –yo te acompañare con mi violin!!!!

Julieth sonrió hacia nadie en particular y asintió

Pronto la música empezó a escucharse, tan cálida y agradable que dejaba claro la magnifica sincronía que Charles y Julieth poseían, sincronización que dejo abrumada a Candy, pero lo suficientemente lucida como para darse cuenta que era observada con gran detalle por unos impresionantes y escrupulosos ojos azules.

- "Dios que manera de mirar!!!!...¿por que me ve a si? De seguro me juzga y me desaprueba. En verdad… ¿Qué pensara de mi?...de seguro le parezco odiosa…pero no me importa" –pensó sin poder apartar su mirada de la de él

-"¿Por qué no puedo dejar de verla?…de pensar en ella?...de querer… -Lisandru no pudo terminar con su pensamientos, pues el impulso de tenerla cerca sobrepaso su inconsciencia, se puso de pie y con esa altivez que tanto lo caracterizaba se dirigió a ella.

–¿Le apetecería, señorita Andrey, aprovechar esta oportunidad para bailar?

Candy sonrió ante la invitación, pero no contesto ocasionando el asombro y la impaciencia en Lisandru

–¿Le apetecería, señorita Andrey, aprovechar esta oportunidad para bailar? –repitió con algo de duda la pregunta

–¡Oh!, ya había oído la pregunta. Estaba…mmm… meditando la respuesta. –dijo ella con una sonrisa tratando de parecer lo mas relajada posible -Sé que usted querría que contestase que sí, y así habría tenido el placer de criticar mi forma de bailar; por lo que he decidido evitarle el desaire y responderle que no deseo bailar en absoluto, y ahora menosprécieme si se atreve –concluyo Candy, muy complacida con su respuesta, pero lo que sucedió después no se lo esperaba en absoluto

––No me atrevo, se lo aseguro –respondió el pelirrojo, sin una pisca de enfado y con una sincera sonrisa

Candy lo miro sorprendida, era la primera vez que lo veía sonreír, y era un espectáculo impactante, su rostro cambiaba completamente a tal grado que Candy creyó estar viendo a otra persona y no pudo mas que verle sorprendida y asombrada.

Por su parte Lisandru no estaba para nada enfadado, al contrario, se encontraba realmente divertido con la cara de incredulidad que poseía Candy en ese momento y es que la rubia era poseedora de una dulzura que era perceptible incluso cuando trataba ser maliciosa, con cualquier otra persona se hubiera ofendido, pero con ella era algo imposible. Definitivamente Lisandru nunca había estado tan ensimismado con una chica como lo estaba con ella. Creía realmente que si no fuera por la inferioridad de su pasado, se vería en peligro.

Elisa vio y escucho lo suficiente como para desencajar el rostro y ponerse celosa, simplemente no daba crédito a lo que había escuchado, no podía creer que alguien como Lisandru prefiriera bailar con una huérfana,

-¿Por qué ella?!!!!! Maldita huérfana!, pero ya me las pagaras, a Lisandru no podrás quitármelo –pensó decidida

*****

-espero –Le dijo al pelirrojo mientras se despedía de él después de la velada – sinceramente que cuando su alianza con Candy ocurra, este feliz de que ella traiga consigo a los huérfanos del hogar de Ponny, o tal vez su felicidad no este completa hasta acarrear a esta mansión a cuanto mendigo o enfermo pordiosero encuentre…claro como acto de misericordia –Elisa, inteligente como siempre, intentaba provocar a Lisandru para que se decepcionase de Candy, hablándole de su supuesto matrimonio con ella y de la felicidad que le traería

––¿Tiene alguna recomendación mas?

––¡Oh, sí! Deje que los retratos de la señorita Ponny y la hermana María, sean colgados en la galería de la Mansion. Póngalos al lado de su respetable familia, estoy segura de que eso la hará inmensamente feliz, solo que en cuanto al retrato de su Candice, no debe permitir que se lo hagan, porque ¿qué pintor podría hacer justicia a sus hermosos ojos?

–Desde luego, seria una tarea imposible captar su expresión, pero el color, la forma y sus bonitas pestañas podrían ser reproducidos. –extrañamente los comentarios mal intencionados de Elisa le habían molestado, no le había agrado en absoluto su tono despectivo y sus modos, pero por conveniencia prefirió parecer indiferente y despedirla con fría gentileza.

Para él algo había quedado muy claro: su conducta durante el último día de Candy en la mansión, era decisivo. Debía tener un especial cuidado en no mostrar ninguna señal que pudiera indicar que Candy influenciaba en su felicidad. Era imperativo, debía quitársela de la cabeza. Aunque su corazón le dijera que eso era una misión imposible

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Fin del cap 6

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HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!! Lamento haber tardado tanto tiempo…no tengo escusa…bueno si exámenes y vacaciones jajajaja pero bueno ya estoy de regreso.

Se que este cap me kedo algo corto pero decidí no aumentarle mas, por que el siguiente cap perdería algo de forma, así que decidí dejarlo así, bueno espero que les guste. También se que no sucede mucho que digamos, pero trate de reflejar una de mis partes favoritas de la novela…las muy bien disimuladas discusiones entre Darcy y Lizzy. Bueno espero que les haya gustado y sin mas me despido hasta el próximo cap. Ha lo olvidaba gracias por los comentarios, como siempre se les agradece un buen!!!!!!!

PD: jajaja un adelanto, en el siguiente cap:

Aparecerá un nuevo personaje que revelara información importante sobre nuestro querido Lisandru. Bueno ahora si bye!!!!