Capitulo VIII

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"Elizabeth cada vez se ponía más colorada por la vergüenza y el disgusto que estaba pasando. No podía dejar de mirar a Darcy con frecuencia, aunque cada mirada la convencía más de lo que se estaba temiendo. Darcy rara vez fijaba sus ojos en la madre, pero Elizabeth no dudaba de que su atención estaba pendiente de lo que decían. La expresión de su cara iba gradualmente del desprecio y la indignación a una imperturbable seriedad…"

*****

Solo por esta vez bailare contigo

*****

-Lamento no haberte escrito alguna carta Candy –se disculpo Albert mientras Candy y él admiraban el atardecer desde el balcón de la habitación, para pesar de la tía abuela, estaban acostumbrados a ese tipo de intimidad, después de todo habían vivido juntos por un tiempo.

-soy yo la que debería disculparse por que la tía abuela te haya hecho venir hasta aquí y abandonar tus negocios –dijo con sinceridad la rubia

-vamos Candy que dices… si tu cumpleaños era la cita mas importante que estaba escrita en mi agenda –bromeo el rubio

Hacia tan solo unas cuantas horas que Albert había llegado y Candy estaba completamente agradecida por ello, la presencia del rubio la relajaba y eso era justo lo que necesitaba, relajarse, en especial por toda la presión que sentía por la fiesta

-Señorita –llamo una mucama desde la puerta, -otro obsequio ha llegado

-ponlo con los demás –dijo Candy con indiferencia, mientras señalaba una torre cajas finamente forradas que ocupaban un poco mas de la cuarta parte de su habitación.

Albert la miro con resignación, no había duda su pequeña, era en verdad muy singular y eso era precisamente lo que lo hacia quererla tanto. Candy no era como las señoritas, que desde su nombramiento como cabeza de los Andrey lo seguían y acosaban, esas señoritas que seguramente ya hubieran destrozado las envolturas y exhibirían con orgullo sus regalos. No, ha ella no le importaban, ni le interesaban la cantidad o lo costosos que podían ser los obsequios, es mas Albert podría jurar que se sentía incomoda recibiéndolos

-veamos que tenemos por aquí –dijo Albert acercándose a la torre de cajas y tomando una al azar

-pero Albert que haces?

-curioseo –dijo con una sonrisa mientras rompía la envoltura –ho un perfume…ha!!! Esencia de rosas… -dijo aspirando la aroma para después tomar otra caja –mmm veamos que mas?

Candy se acerco un poco mas interesada

-peinetas de plata...mmm muy elegante –concluyo el rubio mientras admiraba un hermoso juego de peinetas en forma de mariposas

-que tal este –dijo Candy señalando uno

Albert lo tomo, lo abrió y poco a poco lo fue descubriendo

Candy y Albert lo vieron asombrado

-soy yo!!! –dijo sorprendida viendo el cuadro que ante sus ojos Albert acababa de revelar

-y de que forma –dijo el rubio con una sonrisa burlona

-no se de que ha…blas Albert –dijo la rubia aun admirada por el cuadro

-pues parece que tienes un admirador secreto Candy –dijo alejando el cuadro con sus manos, para admirarlo mejor

-de donde sacas esa idea loca Albert? –pregunto sonrojada

-vamos Candy dime que vez? –dijo exhibiendo el cuadro para la rubia

-pues… a mi usando una especie de traje griego, en un claro de luna rodeado de arboles –dijo la chica tratando de resumir el cuadro

-vamos Candy eso es todo? –dijo Albert con insistencia mientras sonreía ampliamente

-pues si, no se que mas quieres que vea?

-veamos, -dijo Albert para comenzar a evaluar el cuadro –es bueno, quien sea que lo hizo, en verdad tiene talento…y esta…profunda…loca… y completamente enamorado de ti

-Albert!!...por dios como dices eso –se quejo la rubia completamente sonrojada

-no lo entiendes?... el te ve así, como un una hermosa ninfa, un ser mágico, el te idealiza, esta enamorado de ti –concluyo

-pu…dieron copiar mi imagen de alguna foto o que tal si lo dibujo una chica…tengo entendido que son las chicas las que regularmente poseen mas talento con el pincel

-primero, no hay muchas fotos tuyas, Candy; segundo para darle este calor a la imagen de alguien necesitas pensar mucho en ella, tercero, no tiene tarjeta, y cuarto si una chica te ve así resultaría extraño; que así que en resumen: tienes un admirador secreto.

Candy se quedo observando el cuadro, viéndose a si misma y preguntándose que tan cierto podía ser lo que Albert decía. Tenía que admitir que sentía algo especial al admirar ese cuadro, como si un mensaje tratara de llegar a ella, pero no podía descifrarlo

-para nada Albert, para mi es solo un cuadro –finalizo, tratando de parecer segura

-como sea, el punto es que el que haya mandado este cuadro…me ha derrotado

-¿Qué?

-si por que ni comparación con el mío –dijo sacando un pequeño estuche de su saco y dándoselo a la rubia

Candy tomo con cuidado el estuche y lo abrió con lentitud

-dios!! Albert son hermosos –dijo mientras miraba impresionada dos hermosos aretes de esmeraldas –pero…

-oh Candy no empieces…sabes lo difícil que fue decidir que regalarte

-si pero es demasiado

-no me interesa!!! –dijo saliendo apresuradamente de la habitación para que Candy no pudiera seguirse negando

*****

El día por fin había llegado y la caída lenta del sol señalaba que pronto la fiesta comenzaría. Poco a poco los coches empezaron a llegar y de ellos descendía hermosas mujeres enfundadas en lujosas ropas y tomadas del brazo de algún caballero elegante.

-luce magnifica señorita –dijo una mucama mientras acomodaba el broche con el símbolo de la familia Andrey –estoy segura que muchos caballeros quedaran impactados

Candy no presto mucha atención a los que la mucama decía, y se limito a bostezar,

-"ni siquiera ha empezado y ya estoy bostezando" –en verdad estaba cansada, la habían despertado desde temprano y había acompañado a la tía abuela a culminar algunos detalles, y después la habían obligado a tomar un exhaustivo tratamiento de belleza, que incluía masajes, un "relajante" baño de tina con esencias especiales, así como un tratamiento para el cabello, que según el estilista era lo ultimo de belleza en parís. Pero extrañamente en vez de sentirse relajada y descansada después de semejante tratamiento, Candy solo podía sentirse cansada, nerviosa e intranquila.

-Candy! –llamo Albert desde la puerta

-pasa…ya hemos terminado –dijo y Albert entro

-Wow!!!!...Candy siempre he pensado que eres bella, pero hoy te llevas las palmas, estoy seguro que tu admirador quedara completamente hipnotizado contigo

-ya deja de decir eso Albert…desde que ese cuadro apareció, no has hecho otra cosa más que recordármelo –se quejo la chica, ante un atractivo Albert que portaba orgulloso un traje de gala

-parece que los nervios te han puesto de mal humor…tranquila, esta fiesta es para que disfrutes no para hacerte sufrir…pareciera que nunca hubieras estado en una

-si, pero hoy estaré bajo la mira de todos…y si hago algo mal, y si me tropiezo, y si rompo algo y si…

-una mana de pingüinos entran volando en el salón y te raptan –dijo con un fingido rostro preocupado que cambio inmediatamente a uno burlón

-Albert!!!, hablo enserio

-Candy todo saldrá bien, puedo jurártelo, además aunque hoy cometieres un millón de errores nadie se atrevería a reprochártelos, no luciendo como luces hoy, -dijo con una sonrisa protectora y extendió su brazo para que la chica se acercara –ahora es hora de bajar –culmino

Candy suspiro resignada y acepto el brazo de Albert y juntos salieron de la habitación.

*****

La familia Marshall llevaba apenas unos minutos en la fiesta, eran saludados constantemente y muchos intentaban acercarse lo suficiente para comenzar una conversación.

-aun no aparece Candy?, -pregunto una ansiosa Julieth

-no querida aun no…pero no te preocupes, por que apenas aparezca, te narrare todo con lujo de detalle –le prometió Charles a la invidente

Lisandru aparento tomar la emoción de su hermana con indiferencia, pero la verdad es que su ser encerraba una emoción a un mas grande que luchaba con todas sus fuerzas por salir…todo su ser se concentraba en una sola cosa: a que horas aparecería?!!!

*****

Un silencio generalizado se creo, y todas las miradas se centraron en la cima de las escaleras, la visión que surgía les parecía simplemente impresionante.

De pie en lo alto de las escaleras se podía observan a Candy que se sujetaba del brazo de Albert. Un aplauso general se comenzó a escuchar y ambos rubios comenzaron a bajar los escalones poco a poco, seguidos por la tía abuela y Archie.

Lisandru no podía creer lo que veía, simplemente le parecía imposible y por reflejo sus labios se entreabrieron, quedando atrapado entre la belleza de unos ojos verdes

-acaso esta loca…como se atreve a salir así…que no sabe el efecto que causa –pensó mientras que como único pensamiento coherente estaba el hecho de que muchos otros hombres también estaban notando todos los encantos de la rubia y eso lo enfurecía.

-dime Charles…¿Cómo se ve Candy? –pregunto muy emocionada Julieth

-como una diosa –dijo muy convencido Charles y consiguiendo una limitada cantidad de atención de parte de los oídos de Lisandru (la otra gran parte de su atención seguía en Candy)

-¿Cómo es su vestido, se ve bien su cabello…como lucen sus ojos? –urgió la pelirroja para saber más

-su vestido es muy bonito y le queda muy bien, su cabello esta recogido de un lado y adornado por rosas naturales. Sus ojos luces brillantes y llenos de vida…como dos esmeraldas

Lisandru no sabia de que estar mas molesto, si de que Charles, le narrara con tanto animo a Julieth o de la gran cantidad de detalles que había omitido

-"¿Cómo puede decir que su vestido le queda bien?...si simplemente le sienta perfecto" –Lisandru se centro en su atuendo, un hermoso y largo vestido negro decorado con hermosos detalles color rosa palo, que a diferencia de los vestidos de muchas de las damas de la fiesta, no era estorboso ni extremadamente ancho, se ceñía a su figura, marcando con elegancia y sin vulgaridad su silueta.

-su cabello…están brillante, parece hebras de oro, ¡como quisiera olerlo, seguramente huele a rosas! –pensó mientras que moría de ganas de acercársele y quitarle el tocado natural para que sus risos cayeran completamente.

-su rostro…es un ángel –pensó fijándose en los ojos esmeraldas de la rubia, su maquillaje apenas era notorio, pero así estaba bien, ella no necesita de el para lucir hermosa, -sus labios!! –su corazón se detuvo y su cuerpo se estremeció mientras usaba toda su cordura para no salir corriendo, tomarla en sus brazos y besarla hasta cansarse, aunque sabia de antemano que seria un beso eterno, pues nunca se cansaría.

-nos sentimos honrados en contar son su presencia, en especial durante este día tan especial en que festejamos a nuestra querida Candy, -dijo Albert ceremoniosamente a los presentes y con la cabeza le indico a Candy que dijera algo mas

-les agradezco infinitamente el que estén aquí –dijo y sonrió a todos lo que ocasiono otra lluvia de aplausos.

-no cree que Candy lo ha hecho excelente? –pregunto discretamente Archie a la tía abuela

-tengo que admitir que ha encajado mejor de lo que pensaba –concluyo la tía abuela sintiendo un golpe de orgullo en su pecho, por la aceptación de los invitados.

*****

La fiesta transcurría de manera agradable, y como era lógico, por ser la festejada, Candy era el centro de atención, siendo constantemente felicitada, y solicitada en las diversas conversaciones.

-Candy, muchas felicidades –dijo Julieth que tímidamente se acerco guiada de Charles y Lisandru

-oh Julieth muchas gracias -dijo Candy con una magnifica sonrisa

-señorita Andrey... al verla bajando de las escaleras me he quedado sin palabras, así que solo puedo decirle que estoy a sus pies, -dijo Charles en un tono y con una mirada que hizo que Candy se pusiera roja y que muchos de los presentes comenzaran a murmurar.

Lisandru por puro reflejo se tenso, detestaba que su amigo se comportara así, por que tenia que hacer tan notorio su gusto por Candy?

-Lisandru no vas a felicitar a Candy? –pregunto repentinamente Charles y causando el desconcierto de Lisandru, quien voltio a ver a Charles que, misteriosamente, lo miraba algo burlón

-claro…muchas felicidades señorita Andrey –dijo con total formalidad y frialdad

Candy trago en seco mientras lo observaba –mu…chas gracias –dijo débilmente.

Tenia que admitir que se veía especialmente atractivo, su cabello rojo peinado hacia atrás dejaba admirar la belleza de sus facciones, sus ojos azules, con ese brillo altanero y orgulloso, parecían más penetrantes que nunca y su porte era ensalzado al portar un traje negro de indudable calidad.

-vaya enserio estoy celoso –dijo con jovialidad Albert, que ágilmente se había colado entre el grupo –no estoy acostumbrado a ver a mi protegida tan solicitada…me temo que la próxima vez lo pensare mejor antes de hacer una fiesta en su honor

-Albert! No digas esas cosas –dijo apenada Candy causando la risa de los involucrados en la platica.

-bueno señorita le perdono, pero le exijo lo ya establecido

-ah?

-el primer baile –le recordó al oído y acercándose mucho a ella, lo que otra vez ocasiono murmullos por parte de los presentes y que la tención de Lisandru aumentara mas.

Albert dio las indicaciones necesarias y el baile comenzó. Candy y el se dirigieron al centro del salón y comenzaron a bailar llamando poderosamente la atención de todos los presentes

*****

-"me preocupa…por que no lo he visto en toda la fiesta…será que mi invitación no le llego?...no puede ser si yo en persona se la envié" –pensaba la rubia mientras bailaba con Albert-

-piensas en él verdad?

-si…a…a no! –dijo corrigiéndose rápidamente

-dime Candy para quien era la invitación que enviaste personalmente

Candy trago en seco y estuvo a unto de tropezarse –no se a que te refieres Albert

-vamos no me subestimes Candy, aunque si no quieres decirme le pediré al mensajero que me lo diga…crees que se niegue?

-desde cuando eres tan malicioso…ahora si pareces pariente de los Leagan –dijo completamente sonrojada y ocasionando una risotada por parte de Albert

*****

-Lucen muy bien juntos no creen? –dijo maliciosamente Elisa, que de improvisto se había unido al grupo donde se encontraban Lisandru y compañía.

-oh si lucen encantadores ambos son muy atractivos y simpáticos –dijo una de las señoras incluidas en el grupo

-si claro que si –continuo Elisa con su mismo tono malicioso –no cabe duda que la tía abuela Elroy ha hecho un excelente trabajo con Candy…bueno es lo que se esperaba, después de de todo Candy seguramente terminara casándose con Albert

Todos los presentes se quedaron en silencio y un pelirrojo en especial apretó con fuerza sus puños casi hasta hacerse daño.

-vamos Julieth acompáñame a tomar algo –dijo inesperadamente Charles y visiblemente disgustado, a lo que la chica respondió con una afirmación y ambos se alejaron del grupo

-"no quiso escuchar" –pensó Lisandru

-pero linda…que dices si Candy es la protegida de Albert…se supone que son como padre e hija –dijo asombrada la señora, pero con un tono de completa curiosidad por continuar el tema

-vamos véanlos, no parecen justamente un padre y su hija –dijo y los presentes se fijaron mejor en ellos

Lisandru los observo mejor, poniendo atención en sus movimientos y gestos. Dios como deseaba saber leer los labios!!!.

Albert parecía preguntarle algo y Candy contesto algo nerviosa, Albert le dijo algo nuevamente, aparentemente algo perturbador, seguramente un alago; pues Candy por poco se tropieza y se sonrojo completamente. Ella de nuevo le respondió y el la miro de manera ¿seductora?. Candy pareció mucho mas apenada que nunca, posiblemente por el efecto de su mirada pero aun así respondió ocasionando una risotada abierta de Albert…definitivamente aquella escena parecía un cortejo

-bueno si definitivamente no parecen una padre y una hija, pero aun así ella es su pupila, no lo puedo creer!!

-pues si es difícil de creer, tampoco lo creía en un principio, en especial por el desafortunado origen de Candy; pero después de lo de mi querido hermano ya no tengo dudas

-te refieres a la cancelación del compromiso –intervino otra mujer

-o claro…después de la cancelación mi pobre hermano no ha sido el mismo y no saben como me duele

-a que te refieres? –pregunto de pronto Lisandru y Elisa sonrió, sabiendo que había conseguido su atención

-bueno es que Candy y mi hermano estuvieron comprometidos hace algún tiempo –las palabras Candy mi hermano y comprometidos resonaron con fuerza en la cabeza de Lisandru

*****

-aunque no te lo mereces, te lo diré solo por que te quiero mucho Candy –dijo un burlón Albert

-ah?

-el no pudo venir, el deber le llamo y sin remedio se vio obligado a viajar, pero afirmo sentirse totalmente alagado por la invitación, me dijo además, que se sentía en deuda y que esperaba pagarla mas delante de alguna forma

Candy miro asombrada a Albert, -Albert tu sabias!!

-me entere por casualidad –dijo un poco mas serio, como reclamándole a la chica que no le informara su interés por el caballero

-te molesta? –pregunto Candy algo temerosa

-claro que no linda, esta es tu fiesta y estabas en tu derecho de invitar a quien quisieras…es solo que, te pido que tengas cuidado a veces las personas pueden llegar a decepcionarnos

-tienes algo en contra de Dorian? –pregunto interesada Candy

-no…pero tampoco lo conozco lo suficiente para confiar plenamente en el…sin mencionar que cuando le pregunte si pintaba me dijo que no.

Candy guardo silencio, pensando en que la advertencia de Albert se escuchaba realmente exagerad y lamentándose por no poder contar con la presencia del chico

*****

–ellos en verdad se querían…no saben toda la devoción con que mi hermano la trataba, y ella no le era indiferente. –dijo Elisa continuando con su relato –Así que como era de esperarse decidieron comprometerse. Ya podrán imaginarse la felicidad de mis padres y la mía, después de todo si mi hermano era feliz yo también (jajajaja creo que aquí si me mande jajajaj!!! Me dieron ganas de vomitar).

-y entonces que paso –urgió una señora de vestido rojo

-al principio todo marchaba bien incluso se contaba con el apoyo de la tía abuela para dicho compromiso, pero fue entonces que Mr William se entero y entonces empezaron las desgracias para mi pobre hermano…justo después de que el anuncio del compromiso se pusiera en los periódicos, Mr William se presento en la casa, junto con Candy, estaba realmente molesto, se negaba completamente al compromiso, argumentaba que Candy no le correspondía a Neal y no se cuanta cosa mas

-y Candy que hizo?

-pues no dijo nada, y mi pobre hermano término con el corazón destrozado-

-que desfachatez, como puedo actuar así Candy

-no la culpo…después de todo ¿Cómo podría ir en contra de la persona que la ha protegido y le ha dado tanto? Le debía obediencia y gratitud –dijo hábilmente Elisa sabiendo que no le convenía mostrar su repulsión por Candy.

-nunca imagine de William….tan recto que parece

-mmm opino que mas bien actuó con inteligencia, tal vez considero difícil encontrar una esposa lo suficientemente buena para el, así que mejor se construyo una de la nada, le dio educación, la mejor educación de Inglaterra e incluso libertad…la formo tal como un ceramista aun jarrón… a su gusto –concluyo Elisa contenta con su comparación –además Candy es realmente muy lista, ha sabido ganarse a la gente mas importante de la sociedad de Lakewood, e incluso a la tia abuela Elroy, que antes era mas intransigente con ella.

-espera un momento…entonces Candy no esta enamorada de Mr William?

-mmm una de las cosas que nunca me agradaron de Candy fue el hecho de que se enamorara con tanta facilidad…así que creo que a estas alturas ya debe sentirse atraída por Mr William…en especial con lo encantador que es

Nadie objeto lo dicho y todos se limitaron a manifestar su desacuerdo con la conducta de ambos rubios y su simpatía por Neal.

*****

La música paro, haciendo referencia a que el primer vals había finalizado y de fondo se escucho los aplausos de los invitados,

-espero que me permita el siguiente vals, no sabe cuanto he esperado por el

-Charles!! –se sorprendió Candy

-oh por supuesto –dijo Albert sonriente y ya casi acostumbrado por el efecto que causaba su protegida –pero me gustaría que me respondiera antes una pregunta

-ha?...bue…no …diga –dijo algo extrañado Charles

-usted pinta?

-mmm…no…no señor no, dios no me doto con ese don

-Albert!!!...ya deja eso –dijo Candy notando las claras intenciones de su protector, al mismo tiempo que aceptaba la mano de Charles que aun tenia extendida, para después comenzar a bailar.

*****

El mundo pareció apartase para Lisandru y solo se enfoco en los dos rubios que bailaban animadamente, un frio extraño se mezclaba con su sangre; un dolor agudo se arremolinaba en su pecho ese dolor que siempre sentía cuando veía a la rubia acompañada de algún caballero…extrañamente un deseo opacaba todos sus celos...

-"aunque sea solo un baile con ella" -penso

-es una verdadera lastima ¿no crees? –interrumpió Elisa

-de que hablas?

-Charles…creo que el igual noto los "maravillosos" ojos de Candy –dijo haciendo referencia a los rubios –me pregunto cuantos caballeros mas tendrán el verde como color favorito…yo que tu me preocuparía de que tu amigo no saliera lastimado

-con tu permiso –se disculpo secamente, simplemente no podía seguir escuchando a Elisa

*****

-dime Candy Albert y tu son muy unidos? –preguntó el rubio tanteando el terreno

-si claro…Albert para mi es mas que mi protector y tutor

-así? –una sonrisa melancólica se fugo de los labios del chico –que exactamente es para ti?

-es mi hermano, mi padre, mi amigo…mi familia. El ser que siempre estará conmigo y me brindara su apoyo.

Charles se mantuvo en silencio por un momento, analizando las palabras de Candy; después la miro a los ojos y sonrió…para el las dudas se habían disipado

*****

Candy se sentó de golpe justo a lado de Annie, realmente estaba exhausta, ya no recordaba cuantas veces había sido requerida para los bailes, ni con cuantos caballeros había charlado por incitación de la tía abuela, solo deseaba un poco de tiempo para recuperarse

-en toda la velada no he visto a Mr. Carlton pensé que le habías enviado una invitación –pregunto curiosa Annie

-se la envié, pero no vino, el deber le llamo –dijo decepcionada

-crees que cierto caballero pelirrojo también haya influenciado en la ausencia de Mr Carlton?

-claro que no Annie!!!...Dorian no es un cobarde,

Annie dejo escapar una pequeña risita –no hay duda que esto va ser muy difícil para ti

-de que hablas Annie?

-de elegir…mmm…el bello…el dulce…o…el orgulloso.

-que tonterías dices Annie

-me permitiría la siguiente pieza? –Pregunto con seriedad un pelirrojo –"si me dice que no me muero"

-si –dijo quedamente Candy, para su sorpresa y para la de él

Después de una leve reverencia con la cabeza Lisandru se fue dejando a Candy casi al borde de un ataque

-que diablos acabo de hacer –se quejo –me cogió tan de sorpresa que respondí sin pensar

-vamos Candy no creo que sea tan malo…a lo mejor bailar con él resulta mágico

-no lo creo –concluyo con pesar

*****

La música comenzó a sonar de nuevo, Lisandru se acerco de nuevo a Candy causando que su corazón latiera con rapidez.

-vamos Candy…se inteligente…no creo que ganarse la antipatía de Mr Marshall sea lo mejor –le dijo por lo bajo Annie, antes que se pusiera de pie y acompañara a Lisandru.

Candy ocupo su lugar en la gran pista de baile y entonces fue inevitable mirarlo de frente…¿Cómo, diablos, alguien con una apariencia tan exótica y atrayente podría ser tan odioso? ¿Por qué se sentía tan nerviosa? ¿Por qué su corazón latía tan fuerte?

-"me asusta" –pensó aparentemente dándole respuesta a sus preguntas

Lisandru extendió su mano y Candy ya sin remedio la acepto. Candy trago en seco, el simple rose de sus mano había ocasionado en ella una extraña tensión en su cuerpo y que en su estomago pareciera haber unas cien mariposas revoloteando

-"tranquila Candy Control!!!!!!!" –Se pidió mentalmente –"sabes lo ridícula que te verías si te desmallas aquí mismo?"

Para desgracia de Candy Lisandru se acerco mas a ella colocándose, con total delicadeza y firmeza en posición de baile y empezaron a danzar

-"¿Por qué siento que su mano en mi espalda me quema?... ¿Por qué diablos todos nos miran así?...y ¿Por qué tengo que bailar este preciso vals con él? –se pregunto notando las miradas de asombro de los invitados y reconociendo la melodía que en el pasado bailara con Antoni y Terry.

Estuvieron un rato sin decir palabra; hasta que Candy empezó a pensar que el silencio iba a durar hasta el final. Al principio estaba decidida a no romperlo, pero de pronto recordó que el peor castigo para su pareja sería obligarle a hablar,

-es una hermosa melodía

-si, así es –respondió para después quedarse callado

–Ahora le toca a usted decir algo, Mr Marshall. Yo ya he hablado del baile, y usted debería hacer algún comentario sobre las dimensiones del salón y sobre el número de parejas. –dijo Candy después de unos minutos

-le aseguro que diré todo lo que desee escuchar –para sorpresa de Candy le respondió sonriendo

–Muy bien. No está mal esa respuesta por ahora. Quizá poco a poco me convenza de que los bailes privados son más agradables que los públicos; pero ahora podemos permanecer callados.

–¿Acostumbra usted a hablar mientras baila?... "necesito escuchar por mas tiempo su voz"

–Algunas veces. Es preciso hablar un poco, ¿no cree? Sería extraño estar juntos durante todo un vals sin decir ni una palabra. Pero en atención de algunos, hay que llevar la conversación de modo que no se vean obligados a tener que decir más de lo preciso.

–¿Se refiere a usted misma o lo dice por mí?

–Por los dos –replicó Candy sonriente –aunque los motivos son diferentes en nuestros casos… me considero algo torpe al expresarme así que evito ser motivo de burla y en su caso, considero que espera siempre decir algo que deslumbre a todos los presentes y pase a la posteridad con todo el brillo de un proverbio.

–Estoy seguro de que usted no es así. En cuanto a mí, no sabría decirlo. Usted, sin duda, cree que me ha hecho un fiel retrato.

–No puedo juzgar mi propia obra.

Lisandru no contesto y parecía que ya no abrirían la boca hasta finalizar el baile, pero de pronto hablo

-visita usted a menudo la ciudad?

-solo cuando es necesario -e, incapaz de resistir la tentación, añadió –Cuando nos encontró usted el otro día, acabábamos precisamente de conocer a un nuevo amigo.

El efecto fue instantáneo; el rostro de Lisandru se ensombreció y sus ojos destellaron de furia al grado que Candy opto por no continuar el tema

–Al señor Carlton se le ha concedido de tan gratos modales que ciertamente puede hacer amigos con facilidad. Pero dudo que sea igualmente capaz de conservarlos.

–Por lo visto él ha tenido la desgracia de perder su amistad ––dijo Candy enfáticamente––, de tal forma que sufrirá por ello toda su vida.

Lisandru no contestó pero su mirada mostraba lo deseoso que estaba por cambiar de tema

-le parece si cambiamos de tema?

–no creo que haya otra pareja en el salón que tuviese menos que decirse el uno al otro. No hemos tenido éxito en los temas anteriores, así que no tengo ni idea de qué podemos hablar.

-¿Qué piensa de los libros? –le preguntó él sonriendo.

–¡Los libros! ¡Oh, no! Estoy segura de que no leemos nunca los mismos o, por lo menos, no sacamos las mismas impresiones. –Dijo recordando las lecturas con la tía abuela –para ser sincera, no puedo hablar de libros en un salón de baile. Tengo la cabeza ocupada con otras cosas.

–En estos lugares no piensa nada más que en el presente, ¿verdad? –dijo él con una mirada de duda.

–Sí, siempre –contestó ella sin saber lo que decía, pues se le había ido el pensamiento a otra parte, según demostró al exclamar repentinamente––: Recuerdo haberle oído decir en una ocasión que usted raramente perdonaba; que cuando había concebido un resentimiento, le era imposible perdonarlo. Supongo, que será muy cuidadoso en crear resentimientos...

––Así, es –contestó con voz firme.

–¿Y no se deja cegar alguna vez por los prejuicios? –siguió cuestionando la rubia

–Espero que no.

–Los que no cambian nunca de opinión deben estar muy seguros de sus juicios.

– ¿Por qué lo pregunta?

–Comprender su carácter, sencillamente –dijo Candy, tratando de encubrir su seriedad –Estoy intentando descifrarlo.

––¿Y a qué conclusiones ha llegado?

–A ninguna ––dijo meneando la cabeza –He oído cosas tan diferentes de usted, que no consigo aclararme.

––Reconozco ––contestó él con gravedad –que hay una gran diversidad de opiniones sobre mí, por lo que me gustaría que no juzgase mi carácter por el momento…por que me temo que no se reflejaría la verdad

–Pero si no lo hago ahora, puede que no tenga otra oportunidad.

-en ese caso no puedo hacer nada al respecto –repuso él fríamente.

No hablaron más y terminando el baile, se separaron en silencio, los dos descontentos, aunque en distinto grado, pues extrañamente Lisandru no podía estar molesto con Candy, lo que hizo que pronto la perdonara y concentrase toda su ira contra otro.

Candy a penas se recuperaba de los efectos de bailar con Lisandru, cuando, sorpresivamente Neal se acerco a Candy con su ya acostumbrado rostro impasible.

-así que la señorita Andrey esta encantada con Carlton –Candy miro de manera despectiva a Neal, pero el siguió con su discurso –Albert ha estado preguntando a mi padre constantemente por el. Pero me supongo que Carlton olvido mencionarte que es hijo de un defraudador que estafo a la familia Marshall… Déjame darte un concejo Candy: no te fíes de lo que Carlton te cuente, porque eso de que los Marshall trataron injustamente a su familia es completamente falso. No conozco los pormenores, pero sé muy bien que Mr Marshall no puede soportar ni oír el nombre de Dorian Carlton, no sabes lo mucho que me alegra que un "repentino" menester le impidiera venir.

-tienes algo mas que decir Neal –dijo realmente molesta Candy

-si la verdad, es que te compadezco, debes sentirte realmente decepcionada de tu nuevo favorito; pero en realidad, teniendo en cuenta su origen, no se podía esperar nada mejor.

–Su culpabilidad y su origen parece que son para ti lo mismo –le dijo Candy encolerizada –porque de lo peor que te he oído acusarle es de ser hijo de un administrador sospechosamente acusado, y de eso, puedo asegurárselo, ya me había informado él.

-en ese caso, discúlpeme señorita Andrey –replicó dándose la vuelta realmente enojado

A Candy le tomo unos minutos recuperarse…para ella no cavia duda Lisandru Marshall era realmente un villano, aunque como podría un villano tener un tacto tan cálido y agradable?...

*****

Fin del capitulo VIII

Hoy si me canse es el cap mas largo que he escrito…pero se los debía después del retraso, pero he aquí mis razones.

Verán estudio psicología, y justo acabo de iniciar un proyecto de investigación que será la base de mi tesis…comprenderán la importancia…es por eso que no cuanto con mucho tiempo y por lo que les pido paciencia. Por algo si no deben preocuparse, estoy fielmente convencida de que lograre terminar este fic (lento pero seguro ajajajajaja).

Por otra parte he leído en sus comentarios que desean escenas romanticonas, en esto igual les pido paciencia…no se desesperen que si habrán (y de que manera…Todas están en mi maquiavélica cabecita, listas para ser compartidas)…y prometo ser muy pero muy meticulosa con ellas jajajajajaja.

Bueno sin más me despido, les agradezco sus comentarios y su lectura nos leemos pronto. Bye bye