Ya llevaba, para variar, un buen rato caminando y ahora si se encontraba muy agotada, así que decidió sentarse un momento.

'Kami-sama, ahora que haré, a donde iré. No puedo regresar con mis amigos porque durante cualquier pelea estoy expuesta a que mi energía sea liberada, y no puedo regresar más a la era moderna. Si paso una vez más por el pozo, la magia que hay en él también activaría mi energía celestial...'.

"Esta dicho, estoy destinada a vagar por el mundo por los siglos que me restan de vida, hasta milenios. Simplemente genial", se dijo mientras se paraba y sacudía su uniforme.

"Bueno Kagome chan, hija de la última y el último tenshi que quedaron sobre la tierra, será mejor que comiences a organizar tu vida", volvió a murmurarse como dándose ánimos. Pero de repente algo la saco de su pequeño monólogo. Una energía muy poderosa que le hacía sentir pequeños choques eléctricos a lo largo de su piel y una sensación que parecía la de una tormenta que se acercaba poco a poco.

Si, no podía ser otro. "Sesshoumaru", tenía que ser él.

Desde la primera vez que lo conoció y tuvo que hacer el papel de una niña indefensa sintió la cantidad de poder proveniente de él.

'Me pregunto qué hará rodando tan lejos de sus tierras'.

(1)

Desde lo alto Sesshoumaru pudo observar una silueta y a medida que se iba acercando la distinguía con más claridad. 'Pero si es la mujer de Inuyasha. La onna de las ropas indecentes... Qué hará por aquí sin su protección', pensó, mientras que sin su consentimiento una sonrisa algo extraña se plasmaba por un corto lapso de tiempo en sus perfectas facciones.

'Ella me puede ser de gran ayuda. Después de todo es una miko en entrenamiento'.

(2)

Así el youkai bajo de los cielos hasta el nivel de la muchacha.

"Pero que tenemos aquí" dijo en tono burlón, aunque aun así serio. "Qué hace una humana sola en pleno bosque".

Kagome se molestó mucho, aunque no lo hacía notar. 'A quien se supone que está llamando simple humana'.

'Kagome reacciona, a los ojos de todos si eres una simple humana. Tranquilízate', pensó, mentalmente golpeándose en la cabeza por sus pensamientos tan tontos.

"A que debo el honor de su visita Sesshoumaru sama" le dijo en tono sarcástico.

'Irrespetuosa y altanera. Por qué esta mujer no me teme?. Desde la primera vez que la vi nunca sentí en su aura ni un poco de miedo'.

El youkai tenía problemas más importantes que atender así que dejo pasar la "insolencia" de la muchacha, dirigiéndose como era su costumbre al punto del asunto. "Necesito que vengas conmigo".

Aquello agarró a Kagome de sorpresa. 'Qué es lo que quiere?' se preguntó a si misma.

"Y para qué solicita mi presencia".

"Tu eres una miko y por tal motivo debes estar instruida en las artes de sanación. Rin, la humana que siempre me acompaña está muy enferma y necesita de alguien que la cure y el incompetente de Jaken carece de los conocimientos básicos".

'La pequeña niña está enferma?. No me puedo negar'.

"Se encuentra muy mal?" preguntó la muchacha con una notable preocupación que comenzaba a reflejarse en sus facciones.

(3)

'Ni siquiera la conoce y se aflige de tal manera?. Si que esta onna es muy extraña'.

"No tengo porque darte explicaciones humana, ya te darás cuenta de cómo esta cuando llegues y por tu bien espero que te apures porque la enfermedad que posee no la hará durar mucho, apenas es una mocosa de 6 años".

Kagome no lo podía soportar. Tenía que hacer algo, nunca podía quedarse quieta cuando las demás personas se encontraban en aprietos y esta era una pequeña niña.

La única forma de ayudarla era trayendo su bolsa que se encontraba con todas las medicinas de su tiempo y definitivamente no iba a pedirle a Sesshoumaru que la trajera.

'El único modo de llegar en tiempo suficiente es….' 'No hay más vuelta que darle, tendré que mostrarle mi verdadera forma, no puedo dejar que esa pequeña niña sufra las consecuencias', pensó, resignada a lo que tendría que hacer a vista y paciencia del taiyoukai.

Fue rudamente sacada de sus pensamientos por la voz varonil y demandante de Sesshoumaru. "Y bien, me piensas acompañar o te quedarás debatiendo con tu subconsciente todo el día?", preguntó.

En la parte más onda de su ser deseaba que esa molesta ningen accediera a ir a cuidar de su pequeña muoume.

'Tengo que hacerlo, soy la única que tiene medicamentos suficientemente adelantados para ayudarla. Sólo espero que cuando vea mi verdadera forma no se rehúse'.

La muchacha aspiró aire profundamente y procedió a decir su última frase. "Esta bien Sesshomaru sama iré con usted, pero…", su voz se hizo un poco más baja.

"Hay un pequeño inconveniente".

(4)

Eso era lo único que faltaba, esa fastidiosa mujer ya estaba llegando a sus nervios. Ya bastante esfuerzo hacía con mantener el control y no matarla en ese mismo instante y ahora le venía con eso.

El Youkai hizo uso una vez más de su autocontrol y la observó entornando los ojos.

"Cuál es el problema?", dijo mientras uno de sus ojos comenzaba a pestañear invisible e intranquilamente como signo de la irritación por la que estaba atravesando en ese momento.

"Mi equipaje, en donde traigo los medicamentos se encuentra en la aldea de la anciana Kaede, y ese lugar está a dos días de camino", dijo la miko bajando la cabeza avergonzada de si misma, ya que aunque trataba de convencerse de lo contrario, aún no estaba segura de que su decisión fuese la correcta.

'A dos días de camino. Ni siquiera con mi velocidad demoníaca podría llegar, por lo menos me tomaría unas cuatro horas y no tengo ese tiempo'.

"Está bien mujer déjalo así, iré a buscar a alguien que me pueda ayudar", y así el hermoso taiyoukai se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección opuesta a la de Kagome.

(5)

'Que hago Kami, lo dejo ir.. o lo detengo'.

Después de tomarse unos minutos, la muchacha llegó a su, ahora si, decisión final. 'Gomen nasai jii-chan, sé que te lo prometí, pero no puedo permitir que una pequeña inocente muera sólo para protegerme. Tengo el presentimiento de que el mal de esta pequeña es muy grave'.

Sacando el poco valor que tenía al momento, llamó al Youkai. "Sesshoumaru, espera!".

Al escuchar que mencionaban su nombre, volteo elegantemente y le dirigió una mirada de desprecio a la muchacha.

"Yo iré a buscar me equipaje" fue lo que la oyó decir y lo que dijo hasta le pareció gracioso.

"Y se puede saber cómo una humana como tú llegaría en menos tiempo que un Youkai como yo?" preguntó de manera sarcástica, asegurándose de marcar la diferencia abismal entre los dos tipos de razas, mientras acomodaba detrás de su puntiaguda oreja un mechón de hermoso y sedoso cabello plateado.

"Así", fue lo único que respondí la jovencita antes de que una luz blanca y brillante la cubriera en una esfera dejando ver lo que reposaba al interior de esta.

Perdiendo la batalla contra su curiosidad el taiyoukai decidió quedarse observar.

(6)

Las indecentes ropas de la misteriosa sacerdotisa comenzaron a desgarrarse y a desaparecer. Sus redondeadas y aun no completamente desarrolladas formas se estilizaron completamente, su torso se alargó y adelgazó dejando una diminuta cintura, sus piernas se alargaron y perfeccionaron igualmente.

De pronto la mujer cambió a una posición fetal y su piel cambió de un tono claro y normal a uno blanco y hermoso, casi brillante como el de un ser celestial.

Sus atributo de mujer se hicieron mucho más notorios y su cabello creció considerablemente, casi hasta sus tobillos, mientras que el color se debatía entre uno azul y varios tonos de gris.

Finalmente comenzaron a formarse unas grandes y hermosas alas tan blancas como la nieve que se liberaban de su prisión en la espalda de la mujer, que seguía flotando en la esfera de energía mientras su metamorfosis se llevaba a cabo.

(7)

Sesshoumaru quedó completamente, si se podría decir, boquiabierto.

Aunque su rostro no denotara emoción alguna gracias a la perfecta máscara que siempre lleva puesta, se podía distinguir con un poco de esfuerzo la gran sorpresa que se estaba llevando en ese momento.

'Imposible, esa mujer, esa humana, no puede ser una tenshi'.

De repente el señor de las tierras del oeste se sintió por primera vez en sus centurias de vida embelesado por la belleza de una mujer.

Antes de que pudiera seguir saliendo de su bien cubierto asombro, la luz que protegía a ese hermoso ser celestial comenzó a brillar como un sol incandescente y tanta fue la fuerza, que el taiyoukai se vio forzado a cerrar los ojos.

Después de unos minutos en los que el gran resplandor cesó, Sesshoumaru abrió los ojos y lo que vio lo dejo mil veces peor que antes.

(8)

Ahí estaba parada en lugar de esa joven con la que estaba hablando hace algunos momentos, un hermoso ser angelical con unas alas preciosas y un rostro como el de una diosa. Portaba una vestimenta muy ceñida al cuerpo que resaltaba más sus formas.

'Debo estar volviéndome loco, ese ser, esa mujer es como una tennyo, ella no puede ser...'.

Fue sacado de sus pensamientos por la voz de una finalmente transformada Kagome.

"Ahora no es momento de explicaciones, iré a traer los medicamentos necesarios para aliviar el malestar de Rin chan".

Por primera vez Kagome se acercó de manera gentil al youkai, estaba en su naturaleza. Era un ser celestial y no lo podía evitar. Caminó hacia él y cogió suavemente su rostro. "Por favor espérame, no me voy a demorar más de media hora".

Después de decir eso expandió sus hermosas alas blancas y se elevó en los cielos para desaparecer de manera casi imperceptible, dejando a un Sesshoumaru más que atónito.

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'Su aura emana alegría, tranquilidad y purificación'. 'Su aroma, jazmines y pétalos de rosas. Esa mujer..' pero de repente algo lo saco de sus reflexiones.'Así sea una mismísima Tenshi, sigue siendo la mujer del híbrido y para lo único que la necesito es para que cuide de Rin, absolutamente nada más'.

Con ese último pensamiento se sentó debajo de la copa de un árbol esperando pacientemente el regreso de la muchacha y las dichosas medicinas que salvarían la vida de su protegida.