La tenshi iba volando por el enrojecido cielo del atardecer hace quince minutos y desde donde estaba ya podía observar el templo que daba origen a la villa donde había comenzado toda la historia.
'El único que me puede ver es Shippou. Espero que no este, no quiero que le diga nada a los muchachos. No es momento…'.
Con ese pequeño temor se fijó desde las alturas si habían personas alrededor y al asegurarse de que no hubiera absolutamente nadie, bajó delicadamente hacia el suelo, para entrar cuidadosamente a la cabaña que tantas veces había sido su refugio.
Para su suerte la choza era lo suficientemente grande como para no dañar sus delicados instrumentos de vuelo.
'Ya sé que las puedo ocultar pero se siente mejor tenerlas así', pensó con una pequeña sonrisa mientras movía con una de sus enguantadas manos la puerta de bambú que colgaba de la entrada.
(1)
Kaede estaba ya desde hace rato preparando una de sus tantas sustancias medicinales para los descuidados muchachos que buscaban los fragmentos. Lo más probable era que cuando regresaran el imprudente de Inuyasha volviera con alguna acostumbrada magulladura o arañón.
'Esos chicos se han convertido en los nietos que nunca he tenido. No me perdonaría si les pasará algo'.
Así se había pasado ya casi dos horas, era uno de sus pasatiempos favoritos. Además, era ya una anciana, aunque nadie se lo recordaba por el respeto que se merecía, pero ella lo sabía muy bien. Ya no estaba para trabajos que exigieran mucho esfuerzo físico.
De repente una corriente de aire y un aura pura se apoderaron del ambiente.
"Quién anda ahí?", preguntó muy calmada sin voltear a ver. Por la presencia que percibía, el ser que se acaba de aparecer no era para nada maligno si no muy por el contrario; tenía que confesar que era lo más puro que había sentido en sus extensos años de vida.
(2)
Kagome se quedó quieta. Como era posible que se hubiese olvidado a de la anciana Kaede. Ya era muy tarde para echarse atrás.
"Soy yo Kaede obaa sama, he venido por mi equipaje".
Al escuchar tan conocido timbre de voz la anciana volteó muy contenta. La más querida de sus "nietas" había regresado y con el ungüento aún en sus manos volteo a darle su saludo.
"Kagome, que bueno…". No puedo terminar su frase ya que lo que vio la dejó, como a cierto youkai, sin palabras.
Al ver la sorpresa de la anciana, Kagome se acercó a ella y se arrodillo a su nivel.
"No se asuste Kaede baba. Soy yo, Kagome, solo es mi apariencia la que ha cambiado. Soy una Tenshi pero onegai Kaede Baba, onegai, no se lo diga a los muchachos".
Por fin recuperando un poco de su aliento la anciana pudo hablar.
"Kagome chan, eres la primera criatura de ese tipo que he visto en mi vida. Pero cómo?".
La muchacha decidió responder al menos uno de los tantos millones de interrogantes que deberían estar pasando en ese momento por la cabeza de la anciana.
"Siempre he sido así. Mi otra apariencia era una forma humana que utilizaba para protegerme de los que quieren terminar con mi raza".
Lo que decía la tenshi era cierto. Ya había escuchado hacia algunos años atrás que había demonios que querían acabar con la raza de los tenshi debido a que eran criaturas muy poderosas, pero si su memoria no le fallaba todos ya estaban completamente exterminados de la tierra.
"Pero yo tengo entendido que todos los tenshi fueron exterminados hacía ya más de veinte años".
"Iie Kaede ka. Es verdad lo que usted dice, pero yo soy la última que queda y debido a las circunstancias, me encuentro en peligro. Pero no se preocupe, ya verá que yo saldré de esto". "Ahora si me disculpa debo recoger mis cosas, tengo algo muy importante que hacer".
Diciendo eso, la angelical figura recogió una mochila considerablemente grande y se paró en el marco de la puerta.
"Jane Kaede baba. Por favor no preocupe a los demás".
Después de eso le dio una cálida y reconfortante sonrisa, elevándose por segunda vez en este día para ir rumbo al taiyoukai que de seguro estaría muy impaciente.
'Gomen nasai Kagome chan, pero tu vida corre peligro. Debo avisarles a los muchachos para que estén pendientes de ti. Lo único que me queda es esperar'.
(3)
Veinte minutos exactamente habían pasado desde que la mujer había salido en busca de su gloriosa mochila. 'Qué es lo que la está retrasando tanto', pensó impaciente Sesshoumaru.
'Más le vale que sea puntual. Por el aroma de Rin pude percibir que se encuentra muy grave y este Sesshoumaru debe admitirse que no quiere que le suceda nada malo'.
En ese momento, casi de la nada un aroma dulce y relajante asaltó la susceptible nariz del inu-youkai. 'Ya debe estar cerca'. Inconscientemente dio una larga y tendida inhalación de aire para recibir más del exquisito aroma a jazmines y rosas.
Kagome dio un suspiro de alivio al ver desde arriba los rayos plateados del cabello de Sesshoumaru.
"Arigatou kami, esperó por mí", dijo en voz alta y procedió a descender nuevamente de los cielos, acercándose a paso lento pero seguro al inuyoukai.
Sesshoumaru pudo observar la figura acercándose a él y aún no se podía explicar cómo era posible que tanta gracilidad cupiera dentro de una mujer.
"Chikuso… Este Sesshoumaru no se puede rebajar a tener tales pensamientos para con ella" dijo en voz muy baja, encerrando por enésima vez en toda su existencia los sentimientos dentro de su inamovible máscara, que por cierto estaba muy en su sitio, ya que su cara era la más inexpresiva que podía haber visto Kagome en toda su vida.
'Me pregunto cómo puede hacer para mantener ese estado de frialdad, para mí sería imposible'.
"Veo que te dignaste a regresar" dijo el taiyoukai con una voz que hacía que Kagome sintiera escalofríos recorriendo toda su espalda.
"Hai Sesshoumaru sama. Ya podemos irnos" respondió con una voz muy alentadora.
"Sabes que tendrás muchas explicaciones que darme cuando estemos en mi castillo. Pero por ahora lo más importante es el bienestar de Rin", fue lo último que dijo antes de que una esfera de energía color verde se formara a su alrededor y comenzara a elevarse.
Kagome abrió nuevamente sus alas y se apresuró a seguirle el paso; había empezado a irritarse con la prepotencia de ese hombre.
(4)
Después de menos de una hora de vuelo, la joven podía observar una especie de castillo, que si mal no recordaba de su clase de historia universal, parecía ser de un estilo gótico.
'Extraño, yo creí que para este estilo de construcción todavía faltaban muchos años y sobre todo aquí en Japón, verdaderamente extraño'. Ese fue uno de los tantos pensamientos que dejo pasar porque sin darse cuenta estaba aterrizando.
"Sígueme" le escuchó decir a Sesshoumaru en su particular tono frío y distante.
Kagome hizo como le dijeron, caminó atentamente detrás del inuyoukai observando los hermosos paisajes de campos verdes llenos de flores por donde pasaban, para ir a la puerta principal del castillo que era muy grande y estaba custodiada por dos Youkai con una armadura parecida a la de Sesshoumaru en el pecho.
Vestían un ahori azul oscuro con lunas doradas y la hakama que llevaba cada uno era del mismo modelo del ahori. A simple vista eran inuyoukai también, pero sus cabellos eran negros y sus ojos plateados.
'Se parecen mucho a Inuyasha en su forma humana. La única diferencia es la estrella que tiene cada uno en la frente'.
Sesshoumaru pasó delante de Kagome y se paró en la entrada. "Fumiko, Noriko, esta mujer tiene permitida la entrada al castillo entendieron?", demandó.
Los dos gemelos se quedaron pasmados al ver a la hermosa Tenshi que reposaba en todo su esplendor frente a ellos, ya faltaba poco para que se pusieran a babear todo el piso de mármol del castillo pero de un grito, Sesshoumaru los puso en su lugar.
"Les pregunté algo".
"Hai Sesshoumaru sama", respondieron los dos al unísono.
"Bien mujer, sígueme", y así se fue adelantando.
Kagome tenía algo que decir pero se lo guardó para después, primero tenía que saludar a esos simpáticos gemelos.
"Konnichiwa, Fumiko y Noriko kun" dijo con una de sus hermosas sonrisas. "Mi nombre es Kagome, pero pueden llamarme Kagome Chan" y así se fue detrás del inuyoukai.
"Es verdaderamente preciosa no crees otouto" le dijo Fumiko a su hermano.
"Es verdad, me pregunto qué hará una criatura tan especial como ella con Sesshoumaru sama".
(5)
Kagome camino detrás de Sesshoumaru por los largos pasillos del castillo. Era realmente hermoso, sumamente lujoso y decorado como uno de la época medieval.
"Sabes que tengo nombre, no mujer, ni humana, ni tenshi, sino KAGOME, KA-GO-ME. Creo habértelo dicho" dijo con un tono un poco irritado.
Sesshoumaru escuchó perfectamente lo que dijo y solo respondió: "Yo te llamo como quiero, hasta que te ganes mi respeto y confianza te seguiré llamando así".
'Va a ser muy difícil llevarme bien con este tipo. Cuando dará su brazo a torcer, pero ya…'. Su pensamiento fue interrumpido por un aura llena de sufrimiento y dolor y la presencia de enfermedad en el aire.
"Rin chan".
De puro instinto salió corriendo hacia el cuarto de la pequeña niña.
(6)
Corrió hacia donde la llevaba esa aura de pura enfermedad e intranquilidad, hasta que llego a una puerta ligeramente abierta. 'Tranquilízate, has venido a ayudar a la pequeña niña, no a ponerte histérica'.
Recuperando la compostura, terminó de abrir completamente la puerta y pudo observar un hermoso cuarto en tonos de rosado y blanco lleno de juguetes y peluches. Pero luego su vista se posó en una cama, lo bastante grande como para que la ocupen cómodamente ella y sus alas.
Ahí estaba echada una pequeña niña. Su piel era muy pálida, casi como la de un ser de otro mundo y sus mejillas estaban muy enrojecidas por la fiebre tan alta. Pequeñas gotas de sudor corrían por su delicado rostro y una respiración muy agitada se hacía notar por el subir y bajar precipitado de su pequeño pecho.
'Rin chan, se ve muy mal'.
Su vista cambio de lugar por segunda vez, y esta vez pudo observar a un pequeño Youkai de color verdoso sentado en una especie de silla al lado de la pequeña niña.
'Este debe ser Jaken, él debe saber bien lo que Rin tiene'. "Jaken", llamó, con una voz llena de preocupación.
El Youkai giró su cabeza y se dio con la imponente e impactante imagen de la muchacha y al no creer lo que sus grandes y amarillentos ojos observaban se los froto incontables veces. "Tenshi?" fue lo único que salió de sus labios ante tanto asombro.
Esto saco de quicio a Kagome y al sentirse impotente cogió al pequeño Youkai de los hombros y lo comenzó a zarandear. "ESO AHORA NO IMPORTA, lo que quiero que me digas es desde cuando esta así la niña".
Con todo el esfuerzo del mundo el Youkai salió de su asombro y se dedicó a explicarle a la tenshi lo ocurrido en los cinco días en los que la pequeña Rin había estado así.
"Desde casi ya una semana la protegida del amo Sesshoumaru se encuentra en este estado. No hay sanador que logre apaciguar su mal".
"Comenzó hace ya cinco días. Estaba viéndola jugar tranquilamente, cuando de pronto se desplomo en el suelo y su respiración se hizo trabajosa, sin mencionar que su temperatura corporal se elevó súbitamente".
"Con el pasar de los días empeora y ahora se ha puesto muy delgada porque clama que su garganta le duele demasiado como para ingerir aunque sea agua".
Kagome asintió y lo soltó suavemente en el piso hecho de mármol. Giró su cuerpo hacia la cama de la pequeña niña, sentándose en el filo y sacando uno de sus pequeños mechones de cabello de su delicado rostro.
"Rin chan, me escuchas?".
La niña abrió con mucho esfuerzo los ojos y vio a la hermosa mujer que tomaba su mano y la apretaba suavemente.
Con mucho empeño logró decir algunas palabras: "La garganta de Rin duele mucho. Cuando estaba jugando algo pico a Rin y luego no supo que paso. Señorita por favor ayude a Rin chan, Rin no aguanta el calor ni el dolor".
Fue lo único que dijo antes de que un quejido de dolor se escuchara por todo lo largo y ancho del castillo.
(7)
Sesshoumaru decidió caminar lentamente hacia el cuarto de Rin, mientras en su cabeza se llevaba a cabo un gran dilema. 'No puedo entender como esa mujer puede estar tan preocupada si apenas conoce a la niña. Me parece que solo la ha visto una vez en toda su existencia'. 'Cómo alguien puede preocuparse tanto por el bien de los demás, tiene un espíritu muy…'.
Sus pensamientos fueron interrumpidos porque sus sensibles órganos auditivos registraron el sonido estruendoso del gritó de una pequeña niña, de su pequeña muoume.
Sin pensarlo dos veces utilizó su sangre demoníaca y fue a toda velocidad hacía el cuarto de la pequeña, quedándose paralizado en la puerta al ver, con los ojos ligeramente más abiertos por el asombro, la imagen más tierna que había presenciado en toda su existencia.
(8)
Kagome escuchó gritar a la pequeña niña y se le partió el alma en pedazos. Su corazón le pedía que la ayudara, que apaciguara su dolor, y así lo hizo.
Suavemente la levanto y la abrazó con todo el amor y cariño con el que abrasaría a sus propios hijos y comenzó a mecerla, la pobre no tenía fuerzas ni para sollozar.
"Rin chan, necesito que te calmes por favor y me señales donde es que te duele tanto para poder calmar esa horrible sensación". Dijo mientras acariciaba su cabello.
Con una voz ligeramente más audible que un murmullo Rin contesto: "Señorita por favor ayude a Rin, Rin siente mucho dolor en su garganta. Rin no sabe porque, por favor ayude a Rin".
Kagome le dio la sonrisa más dulce del mundo al pequeño pedacito de cielo que reposaba en sus brazos muy adolorido y se tocaba la garganta intranquilamente con sus pequeñas manitos.
"Mi nombre es Kagome, ahora quiero que te quedes quieta y te relajes si?. En un momento haré que ese horrible malestar desaparezca".
La niña solo asintió con la cabeza y eso basto para que la tenshi se sacara uno de sus guantes y posara una de sus suaves manos sobre la diminuta garganta de la pequeña, haciendo que una luz totalmente blanca y brillante se apodere de su mano y de la garganta de Rin.
Así estuvo mientras le decía cosas muy lindas como: "Vas a ver que Sesshoumaru sama se alegrará mucho de verte", o: "Cuando estés bien vamos a salir a jugar si?".
Fue meciéndola suavemente mientras el brillo se iba opacando y la muchachita volvía a adquirir un color propio de su edad y vitalidad.
Esas eran las observaciones del taiyoukai mientras sus ojos no podían separarse del hermoso ser brillante cargando y apaciguando el dolor de su pequeña muome.
(9)
Así se mantuvo por más de una hora y Sesshoumaru no podía despegar su vista de las dos, hasta que la mujer bajó de donde estaba y suavemente posó a la pequeña niña en su cama, sonriéndole muy dulcemente.
"Ya está. Aparentemente la picó un pequeño Youkai salvaje e insertó su veneno en ella. Pero ya se encuentra bien, aún tiene un poco de fiebre pero ya está fuera de peligro" dijo muy alegre.
Tanta era la alegría que sentía, que sin darse cuenta de sus actos dio un pequeño brinco y se tiró a sobre el Youkai abrazándolo con todas sus fuerzas, dándole un pequeño beso en el cachete, muy cerca de sus marcas para después cubrirlos a los dos, sin dase cuenta, con sus alas.
"Estoy tan feliz que la pequeña Rin chan se encuentre bien".
De pronto se dio cuenta de lo que estaba haciendo.
'Se…se…sesshouma…maru.. Ay no, ahora en que problema me metí', pensó resignada. No había forma de que de esto saliera algo bueno.
(10)
Sesshoumaru observó como la tenshi dejaba en su cama a Rin y comenzaba a hablar una serie de incoherencias sobre lo feliz que se encontraba porque la niña estaba fuera de peligro.
De un momento a otro la muchacha se abalanzó sobre él y lo rodeo con sus brazos y alas.
'Como se atreve a tocarme, ahora mismo la voy a …'. Pero tampoco pudo reaccionar ya que sintió en su pómulo derecho el roce de unos suaves y tersos labios posándose delicadamente sobre una de sus marcas.
Su ira se esfumo y fue reemplazada por un sentimiento que ni el mismo entendía. Era algo tan placentero, tener a alguien como ella tan cerca, rodeándolo con sus brazos y brindándole calor y cariño. Pero de la nada sintió como la mujer comenzó a tensar su cuerpo y a separarse lentamente de él.
'Seguramente acaba de darse cuenta de lo que le hizo a este Sesshoumaru'.
Kagome no sabía qué hacer ni qué decir. En que había estado pensando para ir y tirarse enzima de SESSHOUMARU de esa manera. Su hermoso rostro estaba comenzando a cubrirse por un igualmente bello tono rosa que se apoderaba de sus mejillas.
Sintiendo como la calentura subía a su rostro, se dirigió avergonzada al inuyoukai. "Gomen nasai Sesshoumaru sama, no debí hacer eso, me deje llevar".
El Youkai podía observar el hermoso sonrojo que se había formado en la cara de la tenshi y tenía que admitirse que se veía bastante agradable, pero lamentablemente nunca lo iba a hacer. Se dejó segar por su orgullo haciendo algo de lo que más tarde se arrepentiría.
Sin pensar lo que hacía, levantó su mano y un brillo verdoso salió de sus garras.
"No te vuelvas a atrever a tocarme me oíste". Después de decir eso, su rostro adquirió una expresión llena de dureza e ira, que conllevó a que una fuerte cachetada sea recibida por la inocente tenshi.
(11)
Kagome sintió el impacto y el ardor que le proporcionaron las garras de Sesshoumaru y lágrimas de dolor y amargura comenzaron a caer de sus ojos, haciendo que los tres profundos arañones que ahora llevaba en su blanca y tersa piel le ardieran.
Después de unos segundos Sesshoumaru pudo observar la atrocidad que había cometido.
Ahí estaba en el piso ese bello ser con unas marcas desastrosas en el rostro ensangrentado. Con sus hermosos ojos entre girces y azules, al igual que su cabello, rojos por la cantidad de lágrimas que se posaba en ellos.
Aún seguía mirando con algo parecido a la incredulidad al hermoso ser retorciéndose de dolor por el veneno, pero Kagome hizo algo que por milésima vez lo dejo sorprendido.
Se levantó muy adolorida y suavemente se secó la sangre que goteaba.
Cogiendo el paño que llevaba Jaken se lavó las manos y se sacó la sangre y los restos de veneno cuidadosamente; al terminar le dio una hermosa sonrisa al Youkai.
"Fue mi culpa, no debí acercarme. Lo lamento mucho, ahora si me disculpa debo cuidar de Rin por los próximos dos días, después me iré de aquí y ya no seré una molestia para usted".
Finalmente le hizo una reverencia y sus alas comenzaron a desvanecerse poco a poco. "Si las tengo escondidas no estorbaran".
Se metió en la cama de Rin y la apoyó en su regazo abrazándola y meciéndola, para olvidarse de fuerte dolor que sentía en el rostro, aunque no pudo evitar que algunas lágrimas se escaparan de su control.
(12)
El inuyoukai permaneció atónito. Había golpeado a la primera mujer que le había demostrado gentileza, que había salvado la vida de un miembro de su casa, que no le tenía miedo pero a la vez le tenía respeto, y aun así ella le pedía disculpas.
"Mujer yo…".
Kagome realmente estaba molesta. No entendía por qué la golpeo, pero las cosas eran como eran, además no estaba forzada a quedarse mucho tiempo. Solo para cuidaría a la pequeña y luego se irá a seguir con su vida.
"Sesshoumaru sama, si se va a referir a mi le rogaría que me llame por mi nombre. Si en caso se le ha olvidado es Kagome". "Bueno, creo que tampoco será necesario, durante los dos días de mi estadía estaré cuidando de Rin y no saldré de este cuarto. Cuando me vaya le dejaré saber, si usted gusta puede hacer como si yo no existiera que yo no lo molestaré. Oyasumi nasai", y así la muchacha cerró los ojos.
Él sólo salió del cuarto sin decir palabra alguna.
(13)
No podía conciliar el sueño, cada vez que cerraba los ojos veía la imagen de la mujer tirada en el suelo tratando de secarse la sangre de la herida que él mismo había ocasionado.
'Por qué me siento tan mal. No es la primera vez que golpeo a una insignificante mujer y ella merecía un escarmiento por haber tocado a este Sesshoumaru, no tiene ningún derecho'.
Pero aunque trataba de convencerse de que él estaba en lo correcto, algo le decía que había hecho mal, muy mal.
