A la mañana siguiente, Kagome despertó un poco adolorida. Recordaba todo lo que había sucedido el día anterior y sentía el calor que irradiaba el cuerpo de la pequeña niña que dormía plácidamente en su regazo.

Con cuidado de no despertarla puso una de sus manos en su frente y sintió la temperatura de Rin. 'Que bueno, parece que ya no tiene fiebre y no fue necesario que tomara antibióticos'.

Después de darse a sí misma una gran sonrisa dijo: "Bueno ahora la tendré que arreglar y a darle algo de comer, por que verdaderamente está muy delgada". Muy suavemente movió a la niña y la dejó en la cama para salir por un pequeño instante del cuarto en busca del pequeño Youkai.

Despacio y casi de puntillas dio unos pasos hacia la puerta y la abrió con mucho cuidado; como enviado del cielo ahí estaba Jaken apoyado en la pared como vigilando el dormitorio.

"Jaken" dijo la tenshi en voz muy bajita.

El Youkai volteó. "Sucede algo Kagome sama?".

'Sabía mi nombre'. Eso extrañó un poco a la muchacha e hizo que dejara caer su cabeza un poco de lado en señal de confusión, pero rápidamente lo dejó pasar y procedió a darle indicaciones.

"Quiero que por favor me traigas un kimono limpio para la niña, un listón para su cabello, y luego de que hayas traído eso le prepares una buena comida, principalmente que tenga algo de verduras, carne y un poco de fruta si?", le dijo muy gentilmente esperando que no se rehusara.

Jaken entendía muy bien. Era un milagro que la pequeña se hubiera salvado y ahora tenía que recuperarse sino su amo bonito, como él mismo siempre le decía, no estaría nada contento.

"Está bien, no me tardo", con eso último se fue rumbo a la cocina y a un cuarto especial donde se encontraban las sirvientas y costureras del castillo.

(1)

Kagome cerró la puerta con cuidado y otra vez se dirigió hacia la cama de la pequeña Rin. Suavemente comenzó a moverla, "Rin chan despierta, ya es tarde".

De repente la niña abrió poco a poco los ojos y dio un bostezo. "Ohaayo" dijo con una gran sonrisa en la que mostraba todos sus dientes.

"Ohaayo Rin chan. Cómo te sientes?", le respondió la tenshi.

Rin se quedó un momento callada y pensativa, y de la nada se paró llena de energía sobre la cama y comenzó a saltar.

"Rin se siente mucho mejor, Rin ya no tiene calor, la garganta de Rin ya no duele", después de eso abrazó muy fuerte a Kagome y se le prendió del cuello. "Gracias señorita bonita, pero…" la niñita se sonrojó.

"Qué sucede Rin chan, puedes decirme cualquier cosa".

La niña humana levantó su rostro lleno de vida y con una cara llena de ilusión le preguntó: "Rin quiere saber cómo es que se llama la señorita bonita".

Kagome no pudo suprimir la pequeña risa que escapó sus labios. La forma en la que hablaba la pequeña era muy tierna; por lo pronto no era necesario corregirla, pero en algún momento tendría que hacerlo, apenas tenía 6 años, era casi de la edad de Shippo.

"Me llamo Kagome".

"Sugoi!, Kagome es un bonito nombre".

"Muchas gracias".

De la nada la pequeña se le quedo mirando nuevamente, aunque esta vez en su rostro se formó una mueca de tristeza y sorpresa. "Qué le sucedió en la cara a Kagome chan?. Se ve muy feo".

Casi al mismo que la pregunta resonó en sus oídos, su rostro se llenó de tristeza. 'Nunca había recibido un golpe por estar emocionada'.

"No es nada Rin, simplemente fue un accidente que tuve ayer. No te preocupes, más bien ahora debemos ir a bañarte, ya que has estado muchos días en cama y no es bueno estar con la ropa con la que pasaste tu enfermedad".

(2)

Definitivamente Rin era una niña de corta edad, pero a pesar de su forma tan rebuscada de hablar no era tonta, pero como no quería incomodar a su nueva amiga decidió dejar el tema hasta ahí, por ahora.

"Hai Kagome chan, yo también creo que necesito un baño", dijo con una enorme sonrisa.

'Esta niña es muy dulce, si no fuera porque es la protegida de Sesshoumaru me la llevaría conmigo'.

"A ver, dime donde se encuentra la sala de baño".

Se quedó pensando por un momento, cogió la mano de Kagome con la suya que era mucho más pequeña y la llevó hacia una puerta que se encontraba en su mismo dormitorio.

Al abrirla la tenshi pudo observar unas pequeñas aguas termales. Se trataba de un baño hermoso, las paredes eran de mármol blanco al igual que el piso, unas rocas le daban un toque más natural y a un extremo se encontraban unas toallas y una especie de batas de seda.

"Te ayudaré a bañar si?".

"Hai", fue lo único que respondió antes de comenzar a quitarse la ropa por orden de Kagome y meterse lentamente al agua.

Mientras tanto Kagome se quitó los guantes plomos que llevaba, para controlar la energía de sus manos, sus zapatos y se dobló el vestido para sentarse en el borde de las aguas. "Sumérgete en el agua para luego lavarte el cabello".

Rin hizo como le dijeron y se acercó a Kagome quien comenzó a lavarle el cabello suavemente con los implementos que había traído de su época, y luego a jabonarla.

La verdad le gustaba mucho hacer esto, se sentía como una verdadera madre y ella había nacido para serlo. Le gustaban mucho los niños, cuidar y pasar tiempo con ellos. Si.. era algo reconfortante.

(3)

'La única que haría esto por Rin sería su oka san, pero la oka san de Rin fue asesinada por los lobos. Me pregunto si Kagome chan querría ser la oka san de Rin'.

Al terminar de bañarla y mientras tanto conversar con ella, Kagome la envolvió en una de las batas y la cargó llevándola a la cama. Cuando llegó ahí comenzó a hacerle cosquillas y a jugar un poco con ella.

Rin se estaba divirtiendo mucho, tenía muchas ganas de hacerle una pregunta a Kagome, pero su timidez se lo impedía.

La joven dejo de hacerle cosquillas y dirigió su vista hacia una pequeña cómoda de madera tallada, que tenía un espejo y en la parte superior tenía el nombre de Rin.

Al observar más abajo vio que en la silla se encontraba un pequeño Kimono de color blanco decorado con pequeñas aves de colores rosado y celeste, en la base había flores de sakura y el obi era de un tono rosado claro.

'Jaken se esmeró mucho'.

Se acercó a la cómoda y cogió la pieza de ropa y la llevó hacia Rin. "Esto está muy lindo, te vas a ver como una hime Rin chan". Luego procedió a vestirla, y cuando terminó comenzó a peinar su cabello.

"Qué te parece si te dejo el cabello suelto y te pongo una cinta?".

"Hai Kagome chan".

Después de eso la niña la abrazó con mucha ternura, la tenshi la abrazó también y sintió una alegría tremenda.

Al dar por terminado el abrazo, la muchacha puso la cinta rosada en el cabello de Rin y la uso como una bincha haciendo un pequeño lacito al costado. "Te ves muy linda, Sesshoumaru sama seguro se sorprenderá" .

"Domo arigatou Kagome chan… demo..". La niña se puso un poco nerviosa y comenzó a coger un mechón de pelo y a ondularlo con sus dedos.

"Pero qué Rin?".

"Es que Rin quisiera preguntarle a Kagome chan si Kagome chan quisiera ser la oka san de Rin, porque Rin no tiene oka san y piensa que Kagome chan es muy buena y por eso podría serlo".

El corazón de la joven nunca se sintió tan feliz. Por supuesto que aceptaría ser su mamá, aunque tuviera que despedirse de ella tarde o temprano igual lo haría. En ese instante la abrazó con fuerza y le respondió: "Por supuesto que si, por supuesto que puedo ser tu oka san, estoy muy feliz de que…"

Justo antes de terminar su frase un agudo dolor se apoderó de su rostro y comenzó a recorrer todo su cuerpo, su vista se hizo borrosa y aunque intentó activar su poder de curación no tuvo tiempo ya que la oscuridad llego a ella y se desplomó dolorosamente sobre el suelo.

Al ver que su nueva amiga no se movía Rin se puso a llorar como loca y salió corriendo de su cuarto.

(4)

Sesshoumaru había estado trabajando en unos documentos sobre sus tierras durante toda la mañana. Más tarde iría a ver a la niña, por ahora no quería tener un encuentro con la tenshi, ya que para variar, aunque no lo aceptara, le incomodaba de sobremanera haber hecho lo que hizo.

La gran puerta que daba a la biblioteca en la que se encontraba el escritorio de Sesshoumaru, con él trabajando, se abrió y dejó entrar a una pequeña niña con lágrimas en los ojos que se dirigió hacia él corriendo y se abrazó de una de sus piernas.

Se veía muy linda, ese nuevo kimono la hacía ver muy adorable, su olor era puro como ella y su nuevo peinado no estaba nada mal.

'Seguro fue obra de esa mujer' pensó, pero casi al instante el olor a sal se apodero de su nariz y un fuerte apretón en su pierna izquierda se hizo notar. Al agachar la mirada pudo observar a su protegida llorando desconsoladamente.

"Deja de llorar y cuéntame que sucede Rin" dijo con una voz muy fría, escondiendo la incomodidad que le causaba ver llorar a la pequeña niña.

Rin se secó las lágrimas del rostro y procedió a hablar.

"Kagome había ayudado a Rin a arreglarse y a bañarse y cuando Rin le pidió a Kagome chan que fuera su oka san, Kagome chan se puso muy feliz y abrazó a Rin y cuando le estaba diciendo que si aceptaba el arañón que oka san tenía en su bonito rostro comenzó a sangrar y de repente oka san calló al suelo y no se volvió a levantar". Después de decir eso empezó a llorar de nuevo.

Sesshoumaru casi instantáneamente se soltó de Rin con cuidado de no lastimarla y utilizó su gran velocidad para llegar al cuarto de la pequeña.

(5)

Al entrar observó que la tenshi estaba tirada en el suelo, su respiración era muy irregular. 'El veneno que quedó en sus heridas debe estar haciendo efecto'. Un sentimiento extraño para él hizo que levantara a la muchacha y la llevará hacia sus aposentos. Al llegar la puso sobre la cama y pudo notar que comenzaba a abrir sus ojos muy lentamente.

Kagome abrió los ojos y lo primero que vio fue a Sesshoumaru, como todo ser viviente su instinto de protección se apoderó de ella e hizo que prácticamente saltara al otro rincón de la gigantesca cama alejándose de él y de otro posible golpe.

Respirando muy agitada y casi asfixiándose dijo: "Aléjate de mí, no….". Comenzó a tomar aire porque ya no podía ni hablar, sentía que algo quemaba su garganta. No podía evitar que las lágrimas volvieran a caer de sus ojos y a quemar su hermoso rostro.

Cuando quiso volver a pronunciar algo no pudo. Trato de hablar y de gritar, pero simplemente la voz no le salía. Tanta fue su desesperación que comenzó a cogerse el cuello y a frotárselo con mucha fuerza haciendo que su piel se irrite, mientras las lágrimas seguían cayendo.

(6)

Nadie sabe que se apoderó en ese momento del corazón del frío inuyoukai, pero al ver la desesperación de la mujer se acercó a ella y la aprisionó en sus brazos. "Te estás haciendo daño" dijo mientras la abrazaba y al mismo tiempo parecía que el hielo de su voz y de su corazón se iba derritiendo.

Kagome nunca supo que la arrolló, de pronto fue atraída por los brazos de Sesshoumaru, pero el dolor era demasiado como para que le siguiera dando vueltas al asunto y cuando una nueva punzada de dolor en su rostro la golpeo, apretó con todas sus fuerzas al Youkai dejándolo sentir todo su sufrimiento.

Sesshoumaru no comprendía que le pasaba. Por qué le molestaba tanto verla sufrir, por qué la tomó en sus brazos, porque simplemente no la dejaba morir.

Cuando sintió el apretón que le dio también sintió en el pecho una opresión que nunca había sentido antes. La soltó y la recostó en su cama.

Estaba a punto de irse cuando Kagome lo cogió suavemente de la mano y lo hizo voltear para que la vea, alcanzando a decir en una voz que sólo él pudo oír: "Por favor, no te vayas, tengo miedo".

El inuyoukai la soltó de él y le dijo: "Estas comenzando a tener fiebre. Vas a morir y no lo puedo permitir, te debo la vida por haber curado a Rin".

"Iré a traer agua fría para bajar la fiebre y luego seguirás mis órdenes para poder sacar el veneno de tu cuerpo".

A pesar del dolor, la tenshi le sonrió muy dulcemente y le dijo en el mismo tono de voz que el anterior: "Arigatou Sesshoumaru sama". Después de eso volvió a caer inconsciente.

'Cómo es posible que sonría después de todo lo que está sufriendo, debería odiarme. Por qué es tan buena y muestra tanto cariño, por qué me agradece'. Decidió dejar todas sus dudas de lado y se apresuró hacía donde se encontraban todos los implementos necesarios para calmar el dolor de la tenshi.

(7)

Ya tenía en las manos una serie de ungüentos y algunas toallas, ahora se dirigía en busca de Jaken, y de nuevo el pequeño Youkai se apareció de la nada frente a él.

'Esa es una de las razones por las cuales no prescindo de su presencia. Siempre esta cuando uno más lo necesita', pensó antes de dirigirse a él.

"Jaken", llamó con voz imponente y demandante, el gami volteo y se apresuró hacia su amo. "Qué desea de este sirviente amo bonito".

El inuyoukai sólo suspiró exasperado, como detestaba cuando lo llamaba así. "Quiero que cuides de Rin y la mantengas entretenida en su cuarto. No la dejes salir hasta que yo te dé la orden entendido?".

El gami sólo asintió con la cabeza y salió corriendo a la velocidad que sus pequeñas piernas le permitían en busca de la pequeña niña.

(8)

El taiyoukai se dirigió hacia sus habitaciones y la imagen que observó no le gustó en lo más mínimo.

La mujer no se veía nada bien, su respiración cada vez se hacía más laboriosa, provocando que jadee continuamente, la herida en su rostro tampoco estaba en buen estado, se veía que había sangrado y se había abierto más de lo normal y su garganta estaba de color rojo por la irritación que se había producido en la piel.

Aquel extraño sentimiento de hace unos momentos se apoderó por segunda vez de él y tiró todo lo que tenía en las manos para apresurarse a su lado. Tomando entre sus brazos su cuerpo tembloroso, levantó con una de sus pálidas manos el rostro de la mujer y lo giró para que estuviera cara a cara con él.

Kagome comenzó a abrir los ojos lentamente, le dolía y ardía todo el cuerpo, sentía que se estaba quemando viva. "Ahora comprendo cómo se debe haber sentido la pobre de Rin chan" dijo en medio de su doloroso estado dando una pequeña risita.

'Por qué se preocupa por los demás en medio de tanto dolor. Como puede haber tanta generosidad en un ser viviente'.

(9)

La joven sintió como una delgada y suave mano acariciaba su rostro y cuando fijó su mirada en Sesshoumaru, pudo observar sus usuales ojos dorados mirándola de manera extraña. Por un momento pudo ver el brillo de una emoción que no lograba reconocer.

Pero así de rápido como llegó se esfumó de repente. La tenshi levantó una de sus delicadas manos y acarició el rostro del taiyoukai.

'Está ardiendo en fiebre', pensó Sesshoumaru sintiendo por primera vez preocupación por otro ser viviente que no fuese la niña que tenía a su cargo.

'Tengo que ayudarla'.