Sí, James había ido a contemplar el estado catatónico de su cuarto.
El pobre había creído que estaría más o menos presentable, pero incluso podría jurar que una parte de la cama estaba quemada. Y los pósters… debería darle vergüenza al propietario del cuarto mostrar esos pósters tan ¡viejos! Había visto chicas más sexis incluso en el Bosque Prohibido! Debería haber puesto unos nuevos, por amor a Dios! Además, estaban muy tapadas para su gusto.
James se dirigió a la ventana, y vio que allí vivía una arañita, y hasta daba pena quitarla de allí. Así que decidió que en algún momento se la mostraría a su tío Ron. Se detuvo para observar las paredes, los estantes, los pósters. Y duró allí plantado como dos minutos. Pero de pronto reaccionó.
-¿¡Qué diablos pasó aquí?-estaba alterado. Puede que su cuarto tuviera cosas en el piso y alguna que otra prenda tirada, pero nada como eso. Parecía que allí hubiera habido un atentado hacia la estética.
Cuando bajó todo alterado, sus hermanos subieron también a quién sabe dónde, y luego se escucharon otros gritos. En el caso de Albus fue uno casi ahogado que constó de dos palabras: El horror... En el caso de Lily, ella estaba que se desmayaba.
Su cuarto era un santuario experimental, lleno de apuntes de toda clase, limpio, sano y abierto, y en cambio ahora estaba ante algo oscuro y fétido...
-¡Esto es el colmo!-chilló histéricamente.
Evans-Weasley Mode ON, sí señores.
-¿Quién diablos vivía aquí?-inquirió James, a las personas que se encontraban en el comedor, perplejas. Sólo atinaron a mirar a James con una rara expresión en sus caras y señalaron a Sirius.
-¿Y tú quién eres?-preguntó James.
-Yo soy Sirius Black.
-¿El padrino de papá?-otra vez Harry volvía a sentir esa sensación cálida en su pecho, al escuchar esa palabra salir de los labios de él. De su hijo. Porque era obvio que era su hijo nada más mirarlo.
-Sí-respondió Sirius.
-O sea que tú eres el tipo con el récord de castigos más grande en la historia de Hogwarts…-especuló James. Harry miró a Sirius, extrañado. Sabía que él había sido un merodeador, pero no que tuviera el más grande récord de castigos. En realidad, él se lo atribuía a los gemelos…
-Exacto-Sirius estaba orgulloso de sí mismo, quizás demasiado. Pero su burbujita de orgullo se quebró cuando James le dijo las palabras más crueles que pudo haber escuchado en su vida:
-Ja! Tu récord de castigos es un chiste comparado con el mío!-James lo miró, triunfante, mientras que Sirius sentía que un hoyo negro lo absorbía lentamente…
-¿Ah, sí? Cuántos tienes hasta ahora?-El pobre de Sirius aún conservaba una esperanza.
-Más de tres mil, y apenas estoy comenzando séptimo. El resto del año será una fiesta...-James enfatizó la última palabra mirando fijamente a Harry. El último tuvo un escalofrío que le recorrió todo el espinazo de forma desagradable. Tenía el presentimiento de que iba a ser duro tratar con esos chicos. -Y Albus ya se ha ganado los buenos suyos por volar el aula de Pociones.
-A mí no me metas -dijo Albus.
-Para no meterte, entonces, diré que tú eres el estratega y yo el ejecutor.
Mientras, Sirius, deprimido, se había ido a un rincón, balanceándose en posición fetal, mientras maldecía por lo bajo a James.
-No te pongas así, yo lo pago caro-le dijo James.
En respuesta, el animago levantó la cabeza.
-Los gritos de mi madre espantarían hasta al mismo Voldemort-a James le dio un escalofrío al acordarse de las consecuencias de estar allí. Inmediatamente se puso pálido. La imagen de su madre enviándole un vociferador a Hogwarts le pudo. Y es que todo Hogwarts conocía sus gritos. Incluso los Slytherins habían dejado de burlarse. Era algo normal ver en el desayuno un estúpido papelito rojo gritando: "James Sirius Potter, ¿cómo te atreviste a empapar de mierda de escreguto a la profesora de Adivinación? o: estás castigado por un mes, jovencito. Y a lo lejos se escuchaban las distantes palabras de su padre: Vamos, Ginny, ya le gritaste lo suficiente, de todos modos nunca hace caso.
-Demonios, Harry, te casaste con una gritona…-Ron sentía lástima por su amigo.
-Y que lo digas-dijo Albus, aunque aún no dejaba la mirada ida que había adquirido al ver su futuro cuarto. El que vivió allí fue un verdadero monstruo…
-Ahora todo el mundo conoce a mamá no sólo por ser una gran jugadora, sino que la conoce por sus gritos.-siguió Lily.
-¿Una gran jugadora?-preguntó Hermione.
-Mamá fue una de las mejores jugadoras que ha tenido el equipo de las arpías. Todavía hay gente que la venera.
-Wow…-ahora Ron estaba impresionado.
-Demonios, Harry, tienes suerte.-le dijo Fred mientras le palmeaba la espalda. Ginny, en cambio, sentía que se hundía más y más… (N/A: Ay, Ginny, ¿qué vamos a hacer contigo XD)
-Sí… no tanta-todos miraron a Albus.- Como dijo James, sus gritos espantarían hasta al mismísimo Voldemort.-sin embargo, a los Weasley no pareció importarles mucho, ya vivían con una gritona, así que...
-A todo esto, ¿cómo llegaron aquí?-inquirió Harry.
-Pues, verán...-comenzó Lily.
**** 5 minutos después...
-Y entonces caímos aquí.-concluyó James.
-Ya, ¿y dónde está el giratiempo?-preguntó Remus. Quería examinarlo, para ver si se podría arreglar, claro, con la ayuda de Dumbledore.
-Está…-James comenzó a rebuscar entre los bolsillos de su túnica, pero al parecer no había encontrado nada.-… aquí.-su mano estaba vacía.
-No me digas que lo perdiste-susurró Albus.
-Entonces no te lo diré-Nervioso, James se revolvió los desordenados cabellos, para segundos después recibir un pisotón de una histérica Lily.
-¡Lo perdiste! Sólo un imbécil como tú perdería un giratiempo averiado! Idiota!-Lily se había levantado de la mesa y había comenzado a jalarle los pelos otra vez a su hermano, mientras que Albus había apoyado la cara en la fría madera, al tiempo que susurraba: estamos muertos, estamos muertos.
-Oye, oye, ve cogiendo respeto, enana. Y deja mi hermoso cabello en paz.
-Nunca te he tenido respeto y ahora menos. Eres un… un… ¡un!... Lo siento, pero no encuentro un adjetivo lo suficientemente despectivo como para describirte. Y lo único que jalaré será tu cabello! Reverendo idiota que te salió mi hermano!-finalizó Lily mirando a Harry.
-Gracias-James también se había levantado, y estaba encarando a su hermana pelirroja, la cual parecía echar chispas.
-Cálmense, de pronto se le cayó a James el giratiempo y…-el intento de tranquilizarlos por parte de Ginny fue en vano, ya que Albus se había ido a quién sabía dónde, y él parecía ser el único capaz de calmarlos. Al poco rato se escuchó un grito proveniente de quién sabe dónde: "¡Agg, que alguien venga y me lleve al infierno!, seguido de un golpe
-Así que por eso era que se había ido…-murmuró Hermione. Y a continuación, les contaré de la injusta pero merecida paliza que se estaba llevando James:
James estaba en el frío y duro suelo de Grimmauld Place, mientras que Lily lo halaba de los cabellos al tiempo que gritaba: "¡Lo perdiste, lo perdiste!". Luego los tirones se hicieron más fuertes, al punto de que éste comenzó a soltar alaridos.
-Wow…-murmuraron los gemelos. Esa chica era peor que Ginny las pocas veces que se había enojado de verdad.
-Lily! Déjame!-rogaba con voz ahogada James.
-No! ¡Haré que supliques por tu vida! Por tu culpa estamos aquí. Esto es tu culpa, tu culpa, tu culpa…
-Sí, ya sé que es mi culpa, suéltame.-parecía como si James se estuviese ahogando.
-¡No! Te mataré, te mataré- Evans-Weasley Mode ON.
-Lily, ya puedes dejar a James en paz.-dijo Albus.
-Pero merece morir-se quejó Lily.
-Déjalo, mamá lo torturará más…-terminó en tono macabro.
-Gracias por el ánimo, hermano.
-De nada-le respondió Albus con una sonrisa.
-Al, ¿qué vamos a hacer? No podremos volver, Rose dijo que los giratiempos no estaban diseñados para ir al futuro.
-Dumbledore sabra qué hacer-dijo Remus con sencillez.
-¿Quién?-preguntó James al tiempo que se levantaba del suelo y se trataba de arreglar el cabello.
-Albus Dumbledore-esta vez James también dio un codazo a Albus, lo que resultó extraño a los presentes, porque ellos sólo lo conocían como: Al Potter.
-¿Y él podrá arreglar esto?-inquirió Lily, con los brazos en jarras.
-El profesor lo puede todo-dijo Hermione.
-Ajá…-Los tres hermanos no estaban tan seguros. Algo les decía que estarían allí durante un buen tiempo…
**** Como dos horas después... ****
Aunque buscaron donde ya no podían buscar, no encontraron el bendito giratiempo. Habían pasado el resto del día buscando el giratiempo por todo Grimmauld Place, e incluso Sirius ordenó a Kreacher ayudar. Los tres Potter estaban extrañados de ver a Kreacher tan hosco y grosero como lo estaba siendo con Sirius, ya que él siempre demostraba el mayor respeto y cariño por todos ellos. En muchas ocasiones la madre de Sirius comenzó a decir más cagadas y estupideces, y fue (sorprendentemente para todos) callada por los chicos Potter.
Pero se había hecho muy tarde, ya que eran casi como la una de la mañana, así que los tres chicos tuvieron que dormir en la sala, es decir en la cámara del dolor y el hedor, como la había bautizado James
Cuando se hubieron levantado el día siguiente, encontraron a Lily durmiendo con Albus y a James roncando en calzoncillos en la colchoneta de Lily, y despertarlos fue un problema. Esos chicos sí que tenían el sueño pesado. Incluso Sirius le pegó una patada a un James en calzoncillos que por poco y no aspiraba las cortinas. Sinceramente, nadie sabía cómo le hicieron esos dos para dormir con él en un mismo cuarto. Ellos les respondieron que estaban acostumbrados a dormir en un mismo cuarto cuando iban a la madriguera, lo que hinchó de felicidad a la señora Weasley, y a Ginny la sumió en una profunda tristeza. El pensar que vería cada domingo a Harry ser feliz con otra mujer que no era ella… y todavía peor: fue jugadora en las arpías. Cada vez más Ginny sentía que su autoestima se volvía añicos. Pero había algo que ella no había notado, es más, casi nadie lo había notado excepto un hombre lobo llamado Remus Lupin, y un animago llamado Sirius Black: el parecido entre ella y Lily. No en el carácter, ya que Ginny era algo más calmada, pero el parecido era muy grande. Los mismos ojos castaños, el mismo cabello, la misma boca, pero la forma de los ojos de Harry. Eso era lo único que Lily tenía de su padre.
Remus había decidido contárselo a Sirius, pero fue una mala idea, ya que apenas Sirius lo notó no dejaba de hacer comentarios con doble sentido hacia Harry y Ginny, los cuales no captaban.
Remus aún se acordaba la reacción de Sirius cuando le comentó su teoría.
Flash Back
Remus había llamado aparte a Sirius, ya que tenía una teoría sobre quién podría ser la madre de esos tres, al ver el parecido de Lily con Ginny.
-¿Qué quieres, Lunático? La pelirroja menor me está contando un chiste sobre unos tales escregutos de cola explosiva…
-Quiero hablar sobre la madre de esos chicos, Canuto.
-Sí, ¿qué pasa?
-A ver, observa a todos en la cocina. ¿No encuentras a Lily parecida a alguien en particular?
-¿A Harry?
-A veces me dan ganas de tirarte una roca, de veras que me dan ganas…-murmuró Remus.
-Si no es a Harry, ¿entonces a quién? ¿A Ginny?- inquirió Sirius con voz burlona. Remus abrió los ojos en señal de afirmación.
-¡No! No puede ser!-Sirius volvió a mirar a Lily, y luego miró a Ginny, que estaba ayudando a su madre a preparar la cena. Él había dicho eso a modo de broma. Sinceramente, Harry le parecía (y era) lo suficientemente despistado como para no notar los intentos de Ginny por disimular su amor por él.
-Sí, sí puede.
-Oh por Dios. Harry tuvo sexo con Ginny!-Sirius no se lo podía creer. Su inocente ahijadito tuvo sexo con la aún más inocente Ginny! Y engendraron tres hijos! Bueno, pero pareciese que Harry hubiese hecho a Albus él solito…
-En realidad va a tener porque aún no hemos llegado al año en que…
-Sí, sí, ya cállate, Lunático. Esto tengo que decírselo a…
-A nadie.
-¿Qué? ¿Por qué?
-¿Sabes lo que harán los Weasley si se enteran? Se lo comerán vivo!
-¿Pero qué dices?
-Sí, Sirius. Ginny tiene seis hermanos varones. Seis. Imagínate lo que le harán a Harry si se enteran. Te repito que se lo comerán vivo.
-Tienes razón, pero eso no me va a impedir soltar comentarios con doble sentido, que te quede claro.
-Que no sean muy explícitos, por favor-rogó Remus.
-Está bien. No se puede ser tan mojigato en la vida…
-Cállate.
Fin Flash Back
En fin, como les decía, Sirius soltaba comentarios de doble sentido de vez en cuando, lo cual estaba enloqueciendo a Harry, Lily le había terminado de contar el chiste, el cual constaba sobre un escreguto que se mordió su propia cola y explotó (por cierto, Sirius se rió como un loco), Ginny también se estaba enloqueciendo, ya que pensaba que eso era una forma cruel por parte de Sirius recordarle que Harry nunca la amó (N/A: aw niña XD), James y Lily peleaban como de costumbre, por las estupideces más absurdas que a alguien se le pudieran ocurrir, los gemelos trataban de hacer que alguien probara unas tales pastillas vomitivas, las cuales nadie quería ni tocar, hasta que ocurrió:
Albus y James estaban cenando tranquilamente, pero de repente unas manos aparecieron de la nada y empujaron sus cabezas hacia sus platos. Los dos quedaron con las caras empapadas de salsa de albóndigas.
-Eso les pasa-dijo una voz masculina.
Quien sera?
reviews o tomatazos?
.
