"Este Sesshoumaru debe hacer algo que te resultara incómodo, pero es para que te baje la fiebre".

Ella se le quedo mirando de una manera dulce y comprensiva. 'Se preocupa por mi….'.

El inuyoukai observó las ropas de la tenshi tratando de descifrar como abrirlas. Eran bastante extrañas y lo único que se le ocurrió fue deshacerse de ellas de la manera más fácil.

Con sus garras las abrió en dos suavemente con cuidado de no lastimarla y a pesar de que por efectos de la fiebre el rostro de la muchacha estaba de un color rojo intenso, el rubor se apoderó de sus mejillas ante las acciones del Youkai.

Sesshoumaru se deshizo de las ropas, dejándola con una especie de camisón color blanco que le llegaba hasta la mitad de los muslos y era sin mangas. Por la textura podía darse cuenta que era de un material más fino que la seda.

La cargó en sus brazos y la sacó del cuarto. "Te llevaré al lago, el agua esta fría y es más que seguro que la fiebre te bajará".

Kagome solo asintió con la cabeza, aún estaba muy apabullada con el cambio de comportamiento del taiyoukai y el dolor que le causaba el veneno en su cuerpo.

(1)

Sesshoumaru utilizó la velocidad sobrehumana y corrió por un vasto campo verde. Llegó hasta un lago, se sentó y la puso en su regazo, la miró a los ojos y pudo observar que su herida cada vez se ponía peor.

"Mi padre me dijo hace mucho tiempo que la saliva de los inuyoukai es curativa. Probablemente esto te moleste, pero es para que deje de infectarse tu herida".

"Está bien".

'Sólo le estoy devolviendo el favor. Esta mujer no significa nada para mí', se repetía a sí mismo, aunque muy dentro de sí sabía que eso no era del todo cierto y se rehusaba a aceptarlo. Suavemente volvió a coger su rostro con una de sus manos y lo acercó al suyo.

Kagome sintió un vació en el estómago ante tal cercanía, como si miles de pequeñas mariposas dieran vueltas dentro de su vientre.

(2)

Comenzó a lamer los arañones en el rostro de la onna.

'Su sangre es tan dulce, es como miel'. Sus instintos animales le rogaban que fuera encima de ella y la hiciera trizas para probar más de su sangre.

La muchacha sintió el roce de su lengua con su herida. Al principio ardía un poco, pero después se fue convirtiendo en algo casi placentero y suave.

Involuntariamente un sofocado y casi inaudible gemido acompañado por un suspiro escapó sus labios haciendo que más temperatura se acumulara en su rostro.

(3)

Podía percibir como la herida sanaba como resultado de su fluidos bucales, pero de pronto su agudo oído pudo registrar un ligero sonido de placer proveniente de la tenshi que ahora descansaba en sus brazos, provocando que los deseos de su bestia interior no sean por su sangre sino por algo más.

'Absurdo, este Sesshoumaru no puede tener esa clase de deseos hacia … Un ser tan perfecto' , lo traicionó su propia conciencia.

Tratando de apaciguar y controlar a su bestia, se separó de la muchacha observando que su herida se había cerrado completamente; pero la fiebre no cedía, por el contrario, había aumentado. Sin decir ni una sola palabra se acercó a la orilla del lago. Como era casi al ras del suelo, depositó suavemente a la muchacha en él.

Kagome se empapó completamente, haciendo que el camisón que llevaba se le ciña al cuerpo, dejando ver sus perfectas curvas y todos los atributos que kami le dio.

A medida que la temperatura bajaba la muchacha sentía el frio recorrer su cuerpo. Se abrazó a sí misma y cambió a una posición fetal, sin querer dándole una vista más que perfecta al taiyoukai de otra de las secciones de su cuerpo junto con sus delgadas piernas.

Sus alas estaban dejándose ver en un tono medio transparente, ya que amenazaban con salir como mecanismo de defensa. 'No..', pensó Kagome mientras usaba un poco de la fuerza que le quedaba para volverlas a la normalidad, escondidas dentro de su cuerpo.

(4)

Si antes Sesshoumaru estaba en problemas por controlar a su Youkai interior, ahora estaba más que perdiendo la batalla. El panorama que tenía en frente lo había dejado lleno de deseo.

Era completamente bella. La escasa ropa que llevaba, las gotas que resbalaban por su cuerpo, su cabello mojado, todo la hacía ver como una diosa.

Lo que no daría por tenerla entre sus brazos y hacerla suya en ese momento, lo que no daría por hacerla su pareja y su mujer para todo la eternidad, por marcarla como suya.

'NO….', gritó dentro de su mente. 'No puedo sentir nada por esa mujer'.

La fiesta que se había formado en la parte baja de su cuerpo era casi dolorosa, pero haciendo uso de su autocontrol y de su fuerza interior logro reprimir y apaciguar sus sentimientos y deseos.

Kagome comenzó a temblar de frío y el inuyoukai lo notó, se acercó a ella y la levanto. Húmeda como estaba la levantó en brazos y la envolvió con su cola para darle calor y que no se pusiera peor.

Al sentir el material tan suave en el que estaba siendo envuelta la tenshi se acurruco en él y abrazó su suave y peluda cola.

Sesshoumaru pudo sentir como Kagome acariciaba su cola y esa caricia lo hizo sentir escalofríos por toda la espina dorsal. 'No estas ayudando mucho mujer'.

(5)

Después de unos minutos ya estaba de vuelta en sus habitaciones. Desenrolló su cola del frágil cuerpo de la tenshi y abrió los cobertores de su cama. La metió ahí, tapándola y removiendo alguno de los mechones de su cabello de su rostro. Afortunadamente, por la corriente de aire y el calor que le brindo ya estaba completamente seca y la fiebre había cedido.

"Por hoy dormirás aquí. Que pases buenas noches".

Kagome no se sentía bien. No era justo que lo privara de la comodidad de su propia cama sólo porque estaba un poco enferma; tenía que hacer algo, él ya había hecho mucho por ella. "No te vayas, no es justo que yo duerma cómodamente en tu cama y tu tengas que irte a otro lado. Yo iré a dormir al cuarto de huéspedes".

Instantáneamente se destapó y salió de la cama. Con mucho trabajo intentó dar unos pasos para irse, pero falló miserablemente, cayendo al piso por la debilidad de la que se encontraba presa.

Sesshoumaru no lo podía creer, estaba dispuesta a hacer eso por él, solo para que él estuviera cómodo?.

Al verla levantarse y caer al piso se apresuró hacia ella y la posicionó en sus brazos. "No seas necia, debes quedarte aquí. Es la habitación más cómoda, es lo menos que puedo hacer por ti".

Ahora era el turno de ella de asombrarse, el gran orgulloso y omnipotente Sesshoumaru estaba diciendo esas cosas tan dulces y llenas de preocupación. "Me quedo aquí con una condición" dijo en un tono muy apagado y casi forzado.

El inuyoukai suspiró, por esta vez accedería. "Habla".

"Este es tu dormitorio y no es justo que me quede en él. Además la cama es muy grande y pueden dormir dos personas más que cómodamente".

El taiyoukai entendió al instante lo que quiso decir.

"Está bien me quedare aquí, pero ya duérmete, necesitas reponer tus energías". Con eso la dejó en la cama y la volvió a tapar.

Kagome se levantó un poco y cogió con sus delicadas manos el rostro del taiyoukai, besando una de sus marcas. "Oyasumi nasai". Después de eso se quedó instantáneamente dormida.

El Youkai acercó su mano derecha a su mejilla y acarició el lugar donde la tenshi lo había besado. Al hacer eso sintió una sensación recorrer su pecho, pero para variar decidió no darle importancia.

Procedió a quitarse su armadura y a ponerse una hakama para dormir. Era de un color azul oscuro.

Le dio una última mirada al hermoso ser que descansaba en el lado derecho de su cama y procedió a acostarse en el otro extremo. "Oyasumi nasai Kagome", dijo en un susurro inaudible, para luego dirigirse a descansar a la tierra de los sueños.

(6)

A la mañana siguiente el inuyoukai ya había despertado, pero sus ojos aún no se abrían. Tenía una sensación bastante agradable, nunca había dormido tan bien en su vida, sentía su cuerpo tibio y relajado.

Abrió lentamente los ojos y vio sobre su pecho un mar de sedosos cabellos grises y azulinos, delgados brazos con una piel tersa y blanca como la nieve rodeando su cuello, mientras sorprendentemente los suyos rodeaban una diminuta cintura.

Podía sentir todo el cuerpo de la miko presionado sobre el suyo con ella abrazándolo muy tiernamente y su cola se había enrollado entre las perfectas y largas piernas de la tenshi; si no fuera mucho decir, se encontraba en la posición más cómoda y comprometedora de su existencia.

Lentamente desenrolló su cola de las delgadas piernas de la mujer, soltó sus brazos de su cintura y con un muy bien escondido pesar, soltó los brazos de la tenshi de su cuerpo.

Salió de la cama y emitió un inconsciente gruñido por la falta de calor al separar su cuerpo del de la joven mujer, pero de repente una incógnita demasiado obvia cruzó por su mente: 'Cómo llegamos a estar en esa posición?'.

Optando por no darle mayor importancia al asunto decidió dejarla, tomar un baño y ponerse sus tradicionales ropas.

(7)

Al terminar de bañarse y vestirse regresó a su cama y vio que la tenshi estaba abrazada de una almohada. Su largo cabello cascadeaba por toda la cama, su piel había regresado a su tono normal y las sábanas casi no la cubrían; el Youkai no puedo evitar quedarse nuevamente embelesado por ella.

"Suficiente. Es sólo deseo lo que siento, nada más". Murmurando aquello se acercó a la muchacha para despertarla.

Kagome abrazó muy fuerte su almohada y un suave gemido acompañado por un suspiro escaparon sus labios. Se sonrojó entre sueños y lo que hizo después terminó por intranquilizar al taiyoukai.

"Sessh…ouma…ru", murmuró con la voz entrecortada para después volverse a sonrojar.

'Acaso estas soñando conmigo?'.

Despacio se acercó y la comenzó a mover. "Kag…Mujer despierta", el Youkai había decidido no llamarla por su nombre mientras tomaba su baño. 'No puedo permitir que esa mujer se acerque más a mí'.

Como no se despertaba decidió zarandearla con un poco más de fuerza.

(8)

La muchacha dio un leve gruñido por haber sido despertada del placentero sueño en el que se encontraba. Abrió sus brillantes ojos y al ver el rostro de Sesshoumaru un hermoso rubor cubrió sus mejillas porque comenzó a recordar el sueño que había tenido hace unos pocos minutos.

"Ohayoo Sesshoumaru sama" dijo con voz muy tímida mientras escondía su rostro con algunos mechones de cabello.

"Mujer".

'Sigue llamándome así'. Esto entristeció a la tenshi, haciendo que baje más la cabeza por unos segundos.

El taiyoukai notó al instante la tristeza en el semblante de la muchacha. 'Es lo mejor, ella está acá sólo para cuidar a Rin'.

Puso una de sus frías manos en la frente de la mujer y se dirigió a ella: "Parece que ya no tienes mucha fiebre, pero de todos modos te quedarás aquí, mañana te podrás ir a un cuarto de huéspedes o al cuarto de Rin si así lo deseas".

"Además, sería de mucha utilidad si te conviertes en su tutora".

La joven lo observó sorprendida ante la petición, eso significaba que quería que se quedara, sin pensarlo dos veces respondió: "Me encantaría la idea. Me gustan mucho los niños".

"Está decidido entonces. Dentro de un momento traerán el desayuno y dejaré que Rin venga a verte. Esta muy preocupada por ti". "Si gustas puedes ponerte la parte superior de ese ahori para descansar. No creo que lo que tienes puesto te abrigue mucho", culminó, escondiendo el humor que le causaba la situación de la humana mientras la miraba de pies a cabeza.

Kagome se sonrojó mucho al darse cuenta de lo único que tenía puesto, pero a la vez le molestó y se cubrió con las sabanas. "No sé de qué se queja Sesshoumaru sama, si usted fue el que se deshizo de mis ropas". Esto dejó callado al taiyoukai; la humana tenía razón. Así que sin decir palabra alguna se retiró de la habitación.

(9)

"Porque se volvió tan distante de repente. Qué pasó con el Sesshoumaru que me ayudó ayer. Pero bueno" dio un suspiro. "Creo que lo único que soy y seré para él es la institutriz de Rin". Con eso bajó de la cama. Ya había recuperado sus fuerzas.

Se dirigió hacia el ropero de madera que se encontraba abierto al costado de una puerta color marfil, dio un vistazo adentro y vio una serie de Kimonos muy bonitos. 'Deben ser de Sesshoumaru'.

En la parte de abajo vio la parte interior de un ahori color azul oscuro y de un material tan suave como la seda.

"Supongo que esto debe ser", así que lo cogió y se lo puso. Como le quedaba muy grande se las ingenió para amarrárselo y que quedara como un kimono un poco corto.

Después de haberse arreglado eso comenzó a acomodarse el cabello con sus dedos y luego procedió a tender la gran cama en la que había dormido. Una vez que terminó se sentó en la parte de la cabecera y comenzó a reflexionar.

'Fue tan gentil conmigo. Nunca pensé que pudiera ser así, y ese sueño que tuve, fue con él….'. Al pensar en eso no puedo evitar que su temperatura subiera. 'Pero ..Inuyasha, qué hay con él?. Él tiene a Kikyou, me lo dijo días antes de que me fuera, que no importaba lo que pasará él se iría con ella porque le había hecho una promesa'.

'No me puedo quedar esperando por él para toda la vida, además, muy tarde aprendí que el cariño que le tengo es el de una hermana, y yo sé que él se siente de la misma manera respecto a mí'.'Sólo espero que ni él ni mis amigos se resientan conmigo cuando se enteren de la verdadera razón por la que me fui; no creo que la anciana Kaede les diga nada, pero conociéndola la preocupación sacara lo mejor de ella y terminará contándoles mi secreto'.

'Ahhh… qué más da. Eso no importa, yo sé que llegado el momento las cosas se solucionaran. Lo que me preocupa es esto que siento por Sesshoumaru', pensó señalándose el pecho. 'Con una sola noche que se preocupó por mí, una sola noche que me mostró atención, que me mostró su verdadero yo'. 'Es como si de repente ….. Ahora es algo pequeño, pero cada vez que se me acerca o me dice algo siento que crece'.

'Esta mañana estuvo tan distante y tengo la ligera impresión de que siempre va a ser así. Pero que puedo esperar, Sesshoumaru nunca se fijaría en mí. Yo no soy nada para él… nada'.

(10)

Sesshoumaru salió de la habitación y se dirigió hacia los aposentos de su protegida, desde afuera podía escuchar los gritos de Jaken para controlar a la hiperactiva niña y debía admitir que le parecía muy entretenido, pero tenía cosas más importantes que hacer.

Despacio abrió la puerta y entró. De pronto Rin dejó de correr por todo su cuarto y se paró frente a su señor Sesshoumaru. "Sesshoumaru sama". Corrió hacia él y lo abrazó fuertemente de la pierna derecha.

Al ver a su amo Jaken sintió un respiro de alivio recorrer su cuerpo. "Arigatou kami, ya estaba a punto de matar a este pequeño engendro", dijo cuidándose de no pronunciarlo muy fuerte ya que eso le costaría la vida.

"Rin estaba muy preocupada porque Sesshoumaru sama no dejaba salir a Rin de su cuarto. Cómo esta oka san, ya está despierta?, puedo ir a verla?". Bombardeo con preguntas al gran taiyoukai.

Como extrañaba oírla hablar así, se notaba que ya estaba completamente recuperada y también se podía ver a millas de camino el amor que sentía por la tenshi que se encontraba en su dormitorio.

"La mujer se encuentra bien, hace un buen rato que despertó. Puedes ir a verla, pero ve con cuidado, aún se encuentra un poco…". No puedo terminar porque la pequeña ya había salido a la velocidad de un rayo rumbo a la recamara donde se encontraba Kagome.

"Débil".

(11)

Una vez que el gami pudo percatarse de que la pequeña se encontraba lejos se dirigió hacia su amo para informarlo sobre los acontecimientos de esta mañana.

Aclarando un poco su garganta para lograr la atención de su amo, se dirigió a él.

"Qué es lo que quieres Jaken?", dijo en su acostumbrado tono frío y monótono.

"Esta mañana llegó una carta firmada por Ryuura, Kyoura y Jyuura sama, notificándole que este año es su turno de llevar acabo las festividades de las cuatro casas, y que además estas están fechadas para la próxima semana". "Ellos llegaran al castillo un día antes para instalarse con sus respectivos acompañantes como manda el protocolo".

Sesshoumaru se quedó por un momento sin decir nada. 'Perfecto. Lo único que me faltaba, ahora tengo que preparar mi palacio para la festividad de las cuatro casas'.

'La mujer tendrá que ser prevenida. Tiene que educar a Rin lo antes posible y como el protocolo manda, como invitada de esta casa, deberá ser participe también'. "Avisa a todos los sirvientes que comiencen con los preparativos".

"Hai Sesshoumaru sama" fue lo único que respondió Jaken antes de retirarse a cumplir con las ordenes de su amo.