Kagome se encontraba aun pensando sentada en el borde de la cama, cuando de pronto vio que la puerta se abría y una pequeña niña venía corriendo y se lanzaba sobre ella como una pequeña avalancha, abrazándola con mucha fuerza. "Okaa san, que bueno que estés bien, Rin estaba muy preocupada. Rin no podía dormir".
La joven se enterneció ante las palabras de la pequeña y la abrazó con fuerza. "No te preocupes por mi pequeñita yo ya me encuentro bien". "Qué te parece si pasamos nuestro primer día oficialmente como madre e hija sí?". Esto hizo que Rin se sintiera muy feliz, así que asintiendo con la cabeza se quedó en el cuarto con Kagome hasta que llegó el desayuno.
La tenshi le dio de comer a su pequeña hija adoptiva mientras ella tomaba el té que le habían servido; la verdad no tenía mucha hambre.
Luego de haber desayuno, Kagome procedió a jugar un rato con la niña y a explicarle que a partir de mañana le comenzaría a enseñar algunas cosas para que su comportamiento mejore y pueda tener algo de cultura general; lo único que recibía como respuesta eran unos movimientos de cabeza muy entusiastas.
"Rin está muy feliz porque ahora tiene una okaa san y un otou san".
Siguieron jugando un rato más y sorprendentemente el tiempo se había pasado volando. Ya era otra vez de noche, Rin se había quedado dormida en el regazo de Kagome mientras ella descansaba con los ojos cerrados abrazando protectoramente a su pequeña hija adoptiva.
(1)
Sesshoumaru ahora se dirigía a su cuarto. No había visto a Rin en todo el día, se preguntaba dónde estaba y bueno, era lógico. En un afán por sacarse de la cabeza a cierta tenshi había estado trabajando todo el santo día, enviando cartas a los gobernantes de las diferentes casas para el próximo festival que se daría en la suya.
Al entrar a su cuarto pudo observar a una muy dormida Rin en el regazo de la tenshi y una muy cansada Kagome abrazándola protectoramente. 'Parecen madre e hija'.
Se acercó sigilosamente a ellas para despertar a Kagome, tenía que hablar con ella, pero fue sorprendido cuando la mujer abrió los ojos. "Sesshoumaru sama, no lo había visto en todo el día".
'Lo extrañaba'…
"Tenía cosas que hacer, pero ahora necesito hablar contigo. Dame a Rin para llevarla a su cuarto y poder hablar en paz".
"Déjela acá, no creo que se despierte. ha estado muy activa toda la mañana y tiene para unas cuantas horas de sueño. además no me molesta en lo más mínimo, al contrario, me gusta su compañía, me siento apreciada y una madre debe quedarse siempre con su hija".
'Recién la conoce y ya la considera como su hija?'.
"Como quieras". El taiyoukai se subió a la cama y se acomodó frente a Kagome y a la niña que dormía plácidamente.
"La próxima semana se dará en la casa de este Sesshoumaru las festividades de las cuatro casas", empezó con un semblante muy serio.
Kagome dejó caer su cabeza hacia un lado dejando ver que no tenía ni idea de lo que estaba hablando. "Y qué se supone que se celebra en estas festividades?", preguntó. Estaba comenzando a sentir curiosidad por eso.
Sesshoumaru le dio una de sus miradas que denotaban un semblante completamente enigmático y procedió a explicarle: "En estas festividades, los youkai dueños de las tierras del sur, norte, este y oeste respectivamente se unen para presidir una celebración que dura tres días, en los cuales youkai que no tienen una pareja estable, pueden elegirla".
"Básicamente ese es el propósito, aparte de hablar sobre temas que conciernen a las cuatro tierras".
(2)
La tenshi estaba asombrada, así que una fiesta para encontrar parejas, sonaba extraño. Pero, qué haría ella durante esos tres días?, seguramente Sesshoumaru no quería tenerla rondando por ahí por lo menos hasta que la fiesta terminara. Lo más probable era que para ese entonces él se hubiese encontrado una buena mujer para pasar sus días y que cuide a la pequeña Rin.
Aunque no quisiera, dentro de su cuerpo se estaba formando un sentimiento de celos hacía ese pequeño pensamiento. El sólo imaginarse a Sesshoumaru con otra la hacía sentir un familiar fuego que comenzaba a quemar su cabeza. 'Es ilógico apenas lo voy tratando por cuánto, cuatro días?. Qué me está sucediendo?'.
Sintiendo la disconformidad de la muchacha, Sesshoumaru inconscientemente se apresuró a terminar de explicarle lo que tenía planeado.
"Como eres mi invitada y la futura institutriz de Rin, tendrás derecho de participar también. Estarás presente los tres días que duren las festividades". Aunque el sólo hecho de pensar que estaría disponible para otros Youkai que más que seguramente estarían atraídos por su inigualable belleza hacía que su sangre hirviese a temperaturas inimaginables. 'Incoherente. Este Sesshoumaru no puede sentir celos'.
Esto sorprendió un poco a Kagome. Así participaría, pues porque no. Le parecía una buena idea.
"Me parece bien". Respondió dándole una de sus hermosas sonrisas que hizo que el humor del taiyoukai cambiara completamente. Pero algo del rostro de la muchacha lo atrajo como las abejas a la miel.
Nunca supo si fueron sus ojos, su boca, o simplemente la dulzura que irradiaba de su ser, peor algo hizo que se acercara a ella y se sentara a su lado, muy cerca.
(3)
Kagome estaba tan perdida pensando cómo sería ese dichoso festival, que no se dio cuenta que a su costado estaba el inuyoukai mirándola con un rostro lleno de curiosidad y dulzura. Como un niño pequeño esperando recibir la importancia necesaria.
De repente volteó su rostro y se dio con el rostro de Sesshoumaru a unos milímetros del suyo. Sus respiraciones parecían una debido a la cercanía. El tibio aliento de cada uno acariciando la piel del otro.
'Tengo que probarla, sólo una vez. No significará nada, sólo tengo que saber a qué saben sus labios, sólo esta vez, y nunca más me acercaré a ella de esa forma', pensaba el taiyoukai mientras poco a poco se acercaba más y más al rostro de la hermosa tenshi.
'Por qué me mira con tanta dulzura. Sus ojos están tan llenos de cariño'.
Dirigió su vista a los rosados labios de la tenshi y sin previo aviso se acercó a ella, juntando sus labios con los suyos.
Primero fue algo muy suave y como cogió a la muchacha de improviso esta no le correspondía. Él solo masajeaba lenta y cariñosamente sus labios, pero al no recibir respuesta, sentía como su corazón volvía a endurecerse ante el rechazo de la mujer. De repente Kagome reaccionó y comenzó a corresponderle. Al principio tímidamente, pero luego consiguió seguirle el paso.
Esto lo sorprendió mucho y lo incitó a seguir, por lo que el beso comenzó a tener más intensidad y a hacerse más pasional.
(4)
Tenía que probarla, tenía que saber su sabor, así que acariciando el labio inferior de la muchacha con su lengua le pidió silenciosamente que le diera una entrada.
La muchacha percibió aquella caricia que hizo que sintiera escalofríos por toda su espina dorsal y un poco nerviosa le dio la entrada a su boca.
Sin dudarlo una sola vez, el Youkai comenzó a probar cada rincón de la boca de Kagome. 'Es tan dulce. Jamás había probado algo así'. Sus lenguas comenzaron a bailar la danza del amor, pero como era de esperarse Sesshoumaru tomó el control casi instantáneamente y comenzó a hacer de las suyas.
Kagome no tenía conciencia de lo que estaba pasando, se sentía tan bien, que no pudo evitar que un leve gemido escapara de su control justo en medio de la boca del inuyoukai.
Al escucharlo Sesshoumaru sintió el calor apoderarse de todo su cuerpo. La deseaba, quería marcarla y sus reacciones sólo demostraban que ella también lo deseaba; pero fueron interrumpidos, previniendo que la demostración de amor inminente llegara a mayores.
(5)
La pequeña niña que descansaba en el regazo de la tenshi ni siquiera se había percatado de lo que sucedía entre los dos adultos que cuidaban de ella y siendo lo inocente que un niño a su edad puede ser comenzó a moverse en sueños y casualmente cogió la cola de Sesshoumaru abrazándola muy fuerte y sin intenciones de dejarla ir.
"Outo san, Oka san Rin los quiere mucho", dijo entre sueños mientras se abrazaba del apéndice del lord.
(6)
Al sentir algo aferrarse a su cola Sesshoumaru rompió el contacto que tenía con Kagome y al verla a los ojos pudo observar que sus mejillas se habían teñido de un hermoso color rosa. 'Tal parece que tengo ese efecto en ella', pensó dejando que su ego llegara a alturas inimaginables.
Kagome se sentía un poco mareada, nunca nadie se había acercado a ella de esa manera. Eso sólo había logrado que se sintiera más atraída al inuyoukai; pero fue sacada de sus pensamientos por la expresión de disgusto que tenía el hombre en cuestión en su perfecto rostro. "Qué sucedió?" le preguntó.
Sesshoumaru sólo hizo una señal para que mirara hacia abajo y al hacerlo pudo ver a la pequeña Rin muy bien abrazada de la cola de su acompañante.
"Oh, parece que ahora si tenemos un problema" dijo tratando de suprimir una pequeña risita sin éxito alguno, provocando que el inuyoukai comience a ofuscarse.
"No logro comprender que te parece tan divertido".
"Te ves muy tierno con la pequeña abrazada a ti", dijo sonriéndole.
"Tierno?, hmm".
'Testarudo. Sé que tienes un corazón que no le muestras a nadie, pero yo te ayudaré y te enseñaré lo hermoso que es demostrarle cariño a los demás'.
"Lo mejor será dormir" dijo Sesshoumaru tratando de escapar de sus pensamientos por el momento. Estaba un poco consternado por lo que acababa de suceder.
"Es una buena idea, pero como lo piensas hacer con una pequeña niña decidida a dormir contigo? y con tu armadura puesta", le preguntó la tenshi sarcásticamente; extrañamente después de ese beso se sentía de muy buen humor.
Increíblemente el youkai también estaba de muy buen espíritu, así que decidió ver qué haría ella.
"Me gustaría saber que sugerencia tienes al respecto".
Así que la estaba retando, pues bien no se saldría con la suya. "Mmm", hizo como si pensara por un pequeño instante.
"Creo que tengo una idea", después de decir eso la tenshi saco suavemente a la pequeña de su regazo y la puso en el de Sesshoumaru, recibiendo una mirada de pura confusión. Luego comenzó a observar su armadura y en su rostro se vio un pequeño brillo. "Ajá, aquí está".
Kagome se acercó a Sesshoumaru caminando en cuatro patas, provocando que el Youkai comience a imaginarse cosas no muy inocentes al respecto.
De repente levantó su brazo y vio unas ataduras de cuero. Comenzó a deshacerlas, soltando la armadura y acercándose mucho a él para sacársela. Una vez que logró su cometido la dejo rodar por la cama hasta que cayera al piso causando un gran estruendo que hizo despertar Rin.
"Lo lamento mucho, es que no puedo creer que siempre lleves eso puesto. Pesa demasiado", dijo con una risita que podía asemejar a una de Rin cuando cometía una travesura.
El youkai eligió no decirle nada, se veía muy tierna de esa manera.
(7)
"Oka san, Outo san Rin tiene mucho sueño. Rin quiere dormir con ustedes" dijo la niñita acercándolos a los dos inocentemente jalando a Sesshoumaru de su cola y a Kagome del ahori azul que llevaba.
'Cómo nos llamó?' pensó la tenshi sonrojándose de manera increíble, mientras Sesshoumaru se quedó en sus pensamientos. Tenía que aceptarlo, sentía algo por esa mujer y era muy perturbador. Ninguna otra mujer había logrado captar su atención, pero esta chiquilla parecía haberse adueñado de todos sus sentidos.
Kagome cargó delicadamente a la pequeña, quien se rehusaba a dejar ir la cola de Sesshoumaru. "A ver Rin chan, vamos a dormir sí".
Echándola en la cama y acomodándola se dirigió a Sesshoumaru: "Deja que Rin se quede esta última noche aquí, te prometo que no te volveremos a molestar", le dijo con ojos suplicantes que el taiyoukai no pudo rehusar.
"Esta será la última noche" respondió el youkai tratando de que su máscara no se saliera de su lugar.
"Gracias" dijo la tenshi antes de abrazarlo con todas sus fuerzas y decirle al oído: "Ese fue mi primer beso". Después de eso se recostó junto a Rin y la abrazó, el sonrojo otra vez apoderándose de ella.
'Su primer beso?', se preguntó sin poder evitar que su mente viajase hacia el recuerdo de su medio hermano.
Una sonrisa cruzó su rostro y sin nada más que hacer se echó sobre la cama y puso uno de sus brazos sobre la pequeña Rin y sobre la tenshi, abrazándolas protectoramente.
En ese momento un nuevo Sesshoumaru había nacido y lo último que susurró el taiyoukai entre sueños fue: "Kagome".
(8)
Inuyasha y los demás ya habían regresado a la aldea de la anciana Kaede esperando ver a Kagome de regreso, pero grande fue su sorpresa cuando lo único que los recibió fue la anciana preparando uno de sus famosos ungüentos.
Al sentir la presencia de los jóvenes la mujer volteó. "Qué bueno que hayan regresado. Tengo que hablar con ustedes".
El hanyou como siempre prepotente decidió que era hora de dar uno de sus acostumbrados espectáculos cuando Kagome no se aparecía a tiempo.
"Anciana, me puedes decir dónde demonios está metida esa mujer cuando más la necesitamos. No tenemos tiempo que perder y se larga para su época". El disgusto de la última vez y la preocupación por la forma de despedirse de la muchacha no se iban aún.
Miroku se acercó a él y le dio un golpe con su báculo sagrado. "Inuyasha, la que tienes en frente es una sacerdotisa por lo tanto se merece respeto, así que cierra la boca", dijo en el tono calmado que lo caracterizaba cuando no se encontraba coqueteando con las mujeres.
La miko les ofreció un poco de té a cada uno y una vez todos calmados procedió a contarles sobre la visita de Kagome y su verdadera apariencia, dejándolos completamente pasmados y sin palabras con las cuales expresar toda la sorpresa que llevaban dentro.
El primero en calmarse para variar fue Miroku quien decidió hablar. "Yo creía que los tenshi habían sido exterminados hace cientos de años".
"Eso fue lo que yo pensé, pero al parecer todos estábamos muy equivocados y por tal motivo Kagome corre peligro".
(9)
Inuyasha no salía de su asombro. SU Kagome era una tenshi. No podía esperar a verla, aunque le hubiera dicho que se quedaría con Kikyou, esto cambiaba muchas cosas. De seguro era mucho más hermosa ahora.
Sin pensarlo dos veces y sin decir nada a nadie salió a toda velocidad de la cabaña.
"Y ahora que le pico a Inuyasha" preguntó Sango un poco sorprendida al ver la rapidez del hanyou.
"De seguro va en busca de la señorita Kagome" respondió la anciana.
"Es lo mejor, así la podremos tener vigilada y la podremos proteger de cualquier cosa".
Kaede simplemente asintió. Algo en su corazón le decía que las cosas no serían tan fáciles como estos jóvenes creían, no, muy por el contrario, algo muy malo estaba a punto de suceder.
(10)
Kagome se despertó sintiendo los rayos del sol brillar por fuera de sus cerrados parpados, estirándose mientras bostezaba comenzó a abrir poco a poco los ojos ajustándose a la luz. Al abrirlos completamente pudo observar al inuyoukai durmiendo como un niño junto a la pequeña Rin.
Despacio se movió del lugar donde estaba y se acercó al rostro de él. Con cuidado de no despertarlo pasó las yemas de sus dedos sobre las marcas en su rostro. 'Es tan bello y se ve tan inofensivo durmiendo, tan diferente'.
De pronto notó que sus brazos abrazaban a la pequeña Rin protectoramente, no como ella quisiera que la abrazara, si no como un padre a su hija. En ese preciso instante una idea cruzó la mente de la joven tenshi.
'Estoy segura que la traje'.
Muy despacio y casi en las puntas de sus dedos salió del cuarto, abriendo la gran puerta con mucho cuidado.
Dio unos cuantos pasos y llegó al cuarto de Rin, que en ese momento se encontraba vacío. Buscando con la mirada su maleta se dirigió a ella y la puso sobre sus hombros para repetir el mismo proceso de regreso al dormitorio del taiyoukai.
Al llegar se sentó en el suelo y comenzó a rebuscar en su mochila, hasta que encontró lo que buscaba. "Sabía que debía traerla", dijo en voz muy bajita mientras sacaba una cámara instantánea de su mochila y se paraba tratando de enfocar perfectamente al Youkai abrazando a la pequeña niña. 'Parece un pequeñito abrazando su juguete'.
'Si se entera me mata, pero vale la pena arriesgarse'.
Encontrando el ángulo perfecto se decidió y apretó el botón para tomar la foto. Al hacerlo se escuchó un pequeño 'click' y Kagome recibió la foto mientras la sacudía rápidamente esperando ansiosa el fruto de su pequeña travesura.
(11)
El lord fue sacado de su peculiar sueño por un sonido muy extraño que nunca antes había percibido.
'Qué demonios fue eso', se preguntó mientras se despertaba y movía a la pequeña Rin con cuidado hacia un lado para no perturbar su sueño.
Al incorporarse se dio con la imagen de una ansiosa Kagome sacudiendo un extraño pedazo de papel.
"Por fin", le escuchó decir mientras observaba el pedazo de papel, sus ojos brillaban como ningunos, y sus labios mostraban una perfecta sonrisa. 'Se ve muy feliz'.
La curiosidad sacó lo mejor de él por segunda vez y se acercó sigilosamente a ella, cogiendo el pedazo de papel de sus manos. "Se puede saber que es tan divertido?", dijo en un tono de voz un poco aburrido.
(12)
Al sentir que le arrancaban su preciada foto, dio un grito en el cielo y peor aún ya que el ladrón había sido el propio agraviado.
'Tengo que quitársela, si no es posible que no resista', pensó mientras una sonrisa escapaba sus labios. 'Esto va a ser divertido'.
Antes que el inuyoukai pudiera observar con detenimiento que era lo divertido del pedazo de papel, la tenshi desplegó sus alas y le arrebato el papel de las manos saliendo a toda velocidad del cuarto con rumbo a los vastos jardines del castillo del oeste.
'Así que quiere jugar'. Sin pensarlo dos veces el inuyoukai utilizó su velocidad y fue tras ella.
Los dos lograron salir al bosque. Kagome iba volando pero a unos 150 centímetros del piso, una altura prudente para que la diferencia no sea mucha, ya que su objetivo en ese momento era divertirse un poco.
"Ni creas que te vas a salir con la tuya, ahora mismo veré que es lo que te parece tan gracioso", dijo el inuyoukai de manera retadora.
Así se pasaron un buen rato hasta que en un descuido de la tenshi Sesshoumaru logró atraparla y cogerla de los tobillos. Suavemente la llevó al piso, cogió sus brazos en la parte superior de su cabeza para inmovilizarla, mientras él se posesionaba sobre ella y arrebatándole la foto le dijo: "Si me permites".
Kagome se dio cuenta en la posición en la que se encontraban y se sonrojo un poco mientras a él no parecía incomodarle en lo más mínimo.
Suavemente se levantó de encima de ella y se sentó a un costado observando con mucho interés lo que tenía en las manos. "Explícate" le dijo en un tono frío.
La muchacha procedió a darle una pequeña clase de lo que era una cámara fotográfica y lo que era una fotografía.
"Y no me pude resistir porque te veías demasiado tierno. Por favor déjame conservarla, para tener aunque sea un recuerdo por favo,r por favor".
Sesshoumaru se sintió derrotado. Que acaso no había algo que le pudiera negar a esta mujer. "Como quieras, pero si le enseñas eso a alguien tu cabeza rodara por todo este jardín me oíste?", dijo tratando de sonar intimidante.
Los ojos de Kagome brillaron con mucha felicidad. "Arigatou" y volvió a darle un beso en la mejilla dejándolo completamente mareado.
(13)
Así transcurrieron rápidamente seis días, con la muchacha ganándose poco a poco el corazón del inuyoukai, ya sea con pequeño juegos o pequeñas demostraciones de afecto, y aunque muy escasas veces lograba que él le correspondiese, se sentía muy feliz por poder demostrarle que lo quería.
Él por su parte, se negaba sentimientos a sí mismo y a la vez el placer de aceptar los sentimientos de la tenshi. Por otro lado, las lecciones de Rin iban muy bien, ya le había enseñado a leer y estaba en el proceso de enseñarle a escribir. Claro que eso sería algo difícil, pero bueno ella tenía paciencia.
