Al escuchar la voz que venía desde la entrada del palacio el inuyoukai se congeló justo antes de llegar hacia donde se encontraban Ryuura y Kagome. 'Maldita sea, me había olvidado completamente de esa mujer'.

Pero el único en notar la presencia de la kitsune Youkai no fue el taiyoukai, muy por el contrario, todos los presentes tuvieron el desagrado de percatarse del aura de aquella onna.

"Disculpe Ryura sama. Quién es esa Youkai?", preguntó Kagome un poco incomoda al ver a la youkai acercarse de manera sinuosa al inuyoukai.

"Ella es Satsuki, es una kitsune Youkai. Es la hija del terrateniente de las tierras próximas al norte, las cuales por supuesto no están a cargo de ninguno de nosotros cuatro" dijo el dragón refiriéndose a los gobernantes de los cuatro puntos cardinales.

"Y por qué se comporta de esa manera con Sesshoumaru sama?", dijo Kagome un poco avergonzada, estaba segura que estaba pecando de indiscreta y a la vez veía como la kitsune le coqueteaba al inuyoukai.

"Desde la primera vez que lo conoció ha sido así con él. toda la corte habla de que es la mujer más empeñosa, por decirlo de una manera delicada, en congraciar su cama con Sesshoumaru". Al escuchar eso la tenshi no pudo evitar sentir una corriente de celos que comenzaba a hacerse notoria en sus ojos.

'Si Satsuki planea quedarse con Sesshomaru yo tendré oportunidad con esta belleza', se dijo así mismo el dragón mientras planeaba su siguiente movimiento.

"Ven, las presentaré". Así se llevó a Kagome hacia donde estaban los otros dos Youkai.

(1)

Sesshoumaru ya no sabía qué hacer para sacarse a la kitsune de encima, daría su vida por poder darle un buen golpe y salir de ahí, pero lo único que podía hacer como el caballero educado que era, era aguantar los caprichos de esa mujer hasta que alguien llegara. 'Últimamente estoy teniendo un destino bastante desgraciado', pensaba mientras un suspiro escapaba sus labios; estaba comenzando a exasperase y eso no era una buena señal.

Como respuesta a sus plegarias, la tenshi y Ryuura se acercaron a ellos.

"Konbanwa Satsuki sama" dijo Ryuura en un tono de voz un poco serio. La kitsune volteo y le hizo una reverencia a Ryuura acomodando sus castaños cabellos.

"Konbanwa Ryuura sama, a que debo el placer?". Le contestó con tono seductor y coqueto.

"Quisiera presentarle a la señorita Kagome. Ella es una tenshi y es la invitada especial de Sesshoumaru, se está quedando en su palacio", dijo el dragón sabiendo lo que desataría después.

La kitsune observó a la jovencita de pies a cabeza, haciendo una mueca de total desagrado. 'Por qué se está quedando en la casa de MI Sesshoumaru. Debe ser una impostora, es imposible que sea una tenshi. Seguramente desea a mi inuyoukai, pero yo me encargaré de ella', pensó mientras observaba a Kagome, sin darse cuenta de la envidia que destilaban sus ojos.

"Konbanwa Kagome sama", dijo sin hacerle la respectiva reverencia, haciendo notar la antipatía que sentía por ella.

Pero Kagome no se iba a dejar intimidar por esa mujer, así que haciéndole una reverencia le respondió: "Konbanwa Satsuki sama, un placer conocerla".

Los dos hombres ahí parados podían casi palpar la incomodidad que tenía una hacia la otra, así que Sesshoumaru decidió interrumpir.

"Si nos disculpas Satsuki debemos irnos", exclamó mientras cogía de la mano a Kagome y se la llevaba de ahí dejando a dos invitados con la boca entre abierta.

(2)

"Le cogió la mano a la mosca muerta esa", dijo Satsuki mientras los celos la carcomían desde dentro.

"Tengo una idea", le respondió el Youkai dragón.

"De qué se trata".

"Tu deseas a Sesshoumaru y yo la deseo a ella, los dos podemos trabajar juntos", le ofreció mientras aparecía en su rostro una sonrisa maliciosa.

(3)

Kagome se quedó helada al sentir la mano del inuyoukai encerrar la suya en una suave cárcel de dedos pálidos y largos. 'Por qué me está cogiendo la mano', se preguntó mientras se sonrojaba e inconscientemente apretaba la mano del inuyoukai.

Sesshoumaru aún no estaba en condiciones de explicar lo que le paso en ese momento, simplemente deseaba alejarse de ahí junto con Kagome y alejarla a ella de Ryuura. Su sangre hervía al verlos juntos, al verlo coquetear tan descaradamente, simplemente no podía.

'Qué está sucediendo conmigo', se inquirió, cuando se percató la mirada que recibía de todos los presentes ya que estaba cogiendo muy tiernamente la mano de la señorita que caminaba sonrojada a su lado.

Casi como un reflejo observó sus manos entrelazadas, para después subir la mirada hacia el sonrojado rostro de Kagome y quedarse mirándola un buen rato.

"Onegai Sesshoumaru sama, a donde nos dirigimos", pregunto Kagome muy educadamente recordando lo que le había dicho horas antes el inuyoukai.

"A cualquier lugar que no sea cerca de esos dos", le respondió dándole una semi sonrisa que dejo a la tenshi embelesada, nunca lo había visto sonreír.

(4)

Estaban a punto de salir del salón para caminar en el inmenso jardín que poseía el taiyoukai, cuando de repente Satsuki vino a toda velocidad y empujo a Kagome al piso haciéndola caer no muy gentilmente para después prenderse de Sesshoumaru como una sanguijuela sedienta de sangre.

"Sesshoumaru kun por qué te vas con esta mujerzuela, si puedes estar conmigo", le dijo con una sonrisa forzada mientras miraba de pies a cabeza a la tenshi que yacía en el suelo tratando de levantarse.

'Mujerzuela?, quien se cree que es. Ella es la que se le está tirando encima sin cansancio', pensó la tenshi mientras se sacudía su hermoso kimono.

El inuyoukai estaba más que molesto con lo que hizo la kitsune Youkai, pero una duda no lo dejaba en paz. 'Por qué tantos sentimientos por esa mujer?, es que acaso…estoy enamorándome de ella, es imposible..'.

'Quizá se deba a su nueva naturaleza, tal vez es un capricho'. 'No puedo amar, es un signo latente de debilidad, es algo impropio'. Trataba de convencerse, mientras observaba a una molesta Kagome levantándose del suelo.

Acaso era verdad?, la amaba?. Después de todo lo que había hecho por Rin, del afecto que ella le brindaba a pesar de sus malos tratos, sus hermosos sentimientos.

Entonces era cierto, estaba enamorado de ella.

(5)

Kagome estaba a punto de ir y decirle unas cuantas verdades a la mujer esa, pero lo que vio la inmovilizó por unos instantes.

Sesshoumaru estaba forcejeando para salir del agarre involuntario que tenía con la kitsune. "Mujer compórtate y deja de deshonrarte", le dijo muy calmadamente, como siempre acostumbraba cada vez que estos incidentes sucedían con ella, aunque muy para su desagrado la Youkai negó con la cabeza y se abalanzó sobre él.

"Iie Sesshoumaru kun, tú me perteneces". Con esa última proclamación la kitsune le dio un forzado beso en los labios dejando al taiyoukai totalmente asqueado y rígido.

Kagome ni siquiera esperó el desenlace y salió corriendo de ahí. No se explicaba por qué le dolía tanto, le dolía más que cuando veía a Inuyasha con Kikyou. 'Qué pensabas, que Sesshoumaru se enamoraría de ti?, Él tiene alguien a su altura y esa es Satsuki', pensó mientras unas pequeñas y silenciosas lágrimas rodaban por sus mejillas.

Cuando el olor a sal golpeo los sentidos del taiyoukai la cólera se apoderó de él. "Jamás vuelvas a hacer una cosa de ese tipo sin me consentimiento", dijo antes de salir tras la muchacha.

'Maldita sea. No se saldrá con la suya, aún me cada una carta bajo la manga', pensó Satsuki mientras se dirigía al salón.

(6)

Kagome se secó las lágrimas y siguió caminando, hasta que pudo percibir el aura de Sesshoumaru. La estaba buscando pero lo menos que deseaba ella era verlo, así que decidió seguir, pero su huida la llevó hacia un grupo de mujeres que se encontraban en un círculo, y para pasar desapercibida decidió entrar ahí.

"Entonces muchachas, ustedes que son las más jóvenes y están en edad de conseguir una pareja y criar una familia serán las que lleven a cabo el baile de cortejo", comenzaba a explicar una youkai que se veía era de avanzada edad, aunque aun así no perdía su encanto.

Todas las chicas se veían muy entusiasmadas, parecía ser algo divertido.

"Muy bien, sé que la mayoría de ustedes saben de qué se trata, pero aun así les daré una explicación rápida", dijo la mujer guiñándole un ojo a Kagome, por lo que ella se quedó muy confundida.

"Estamos en el festival de las cuatro casas y este es conocido porque además de ser una reunión de los gobernantes de las tierras del sur, este, norte y oeste, también es un festival que sirve para elegir una pareja para toda la vida por medio de los ritos de cortejo. Es por eso que ese festival dura tres días".

"Como ya les había dicho anteriormente, ustedes están en la edad justa, así que llevaran a cabo el baile de cortejo, que consiste en que cada una cree una especie de coreografía con la música que se les será expuesta en el dojo. Cada una elegirá la melodía que desee y con eso crearan un baile para que la pareja deseada las elija como acompañante".

"Tenemos tres días, así que nosotras pasaremos la primera noche preparando la música para que mañana a esta misma ahora cada una salga a bailar".

Todas las muchachas se veían muy entusiasmadas al respecto. Al parecer era una tradición entre los youkai que las muchachas en edad de contraer matrimonio bailen para sus futuros "maridos", o bueno para ser elegidas por ellos. Pensó Kagome mientras se repetía en la mente: 'Kami sama en que me metí'.

De pronto la kitsune Youkai se coló entre el montón y se paró en el centro. "Yo también participaré, así me Sesshoumaru kun me elegirá como su mujer", proclamó delante de todas las jóvenes, quienes la miraban con cara de desagrado.

Al escuchar eso Kagome sintió que el corazón se le oprimía en el pecho. 'Por el beso que se dieron ya la eligió, no sé ni para que se molesta'.

Satsuki pasó por el lado de la tenshi y le susurró al oído: "Ni creas que te quedaras con él, insignificante".

"Bueno señoritas vamos al dojo", dijo la youkai de avanzada edad y todas siguieron tras de ella.

(7)

Sesshoumaru caminaba por todo el salón buscando a Kagome pero no lograba ni rastrear su olor y eso lo estaba sacando de sus casillas. Hasta que llegó donde se encontraba Jyuura y Kyoura.

"Qué bueno que te encontramos, las muchachas de la corte se han ido con Kasumi sama a preparar el acostumbrado baile de cortejo", dijo Jyuura con una risa picara en los labios.

"Me preguntó si este año habrá alguna que valga la pena", dijo Kyoura en forma de broma.

"La competencia va a estar muy reñida no les parece?", interrumpió Ryuura haciendo su aparición.

"Qué insinúas?", preguntó Sesshoumaru en un tono aburrido y a la vez exasperado, con sólo verle el rostro ya deseaba destazarlo.

"Veras, entre todo el montón de jóvenes acabo de ver a Satsuki y a la hermosa Kagome dirigiéndose al dojo junto con las demás muchachitas de la corte". "Creo que esta vez sí habrá algo muy deleitante y apreciable para nuestros desarrollados sentidos no les parece caballeros", dijo el dragón mientras le sonreía maliciosamente a sus acompañantes.

"Concuerdo contigo Ryuura. Esta vez la competencia estará muy reñida. A quién deseará conquistar la hermosa Kagome sama?" intervino Jyuura mirando sospechosamente a Sesshoumaru y uniéndose a él Kyoura.

El inuyoukai no parecía prestarle atención a esta plática, ya que se había quedado pasmado al oír que Kagome participaría en ese baile.

(8)

La noche avanzó sin más contratiempos y todos los invitados se dirigieron a sus dormitorios designados en el palacio, mientras que las muchachas estaban en el dojo haciendo los preparativos para el baile del día siguiente.

"Muy bien muchachas aquí están los músicos. Pasaremos a tocar diferentes melodías y cada una elegirá la que más le parezca, está prohibido que dos elijan la misma". "Comencemos con usted Kagome sama".

Al escuchar su nombre la tenshi se paró y se dirijo hacia donde estaba el grupo de músicos que consistían de cuatro mujeres que al parecer eran ookamis.

"Un momento por favor, iré a traer algo".

(9)

Inuyasha estaba corriendo a toda velocidad por todos los lugares en los que posiblemente había estado Kagome, pero cada vez se iba desesperando más y más ya que su olor se iba desvaneciendo.

Cuando ya casi había perdido las esperanzas y estaba resignado a dejar ir a la oportunidad de hacer una vida con una tenshi, paró abruptamente en un claro donde pudo divisar las ropas que siempre había llevado Kagome.

Se acercó y al tomarlas cuidadosamente pudo oler el cambio de aroma que habían sufrido. Ahora era algo más dulce y placentero. Definitivamente ella olía muy bien para ser humana, pero lo que sus sentidos percibían era algo mucho más deleitante y una vez que se había memorizado ese olor, se quedó pensando por unos escasos segundos.

'Así es como huele Kagome ahora que es una tenshi, nada mal, pero..'. De pronto su nariz se frunció un poco al sentir otro olor que venía de unos centímetros más lejos. "Sesshoumaru" fue lo único que pronunció antes de irse rumbo al castillo en el que alguna vez pasó momentos junto a su "querido" hermano.

(10)

Kagome se excusó para dirigirse al cuarto en el que ahora dormía en compañía de Rin.

Al abrir la puerta se dirigió rápidamente hacia su mochila, rebuscando desesperadamente el objeto deseado y habiéndose internado en lo más hondo de su querida compañera amarilla encontró lo que buscaba. "Con esto podré ensayar en paz", y sin percatarse de las niñas que jugaban alegremente en las aguas termales del cuarto de Rin salió corriendo grabadora en mano dirigiéndose al dojo.

Al entrar se acercó hacia donde estaban los músicos y con una sonrisa les dijo: "Ya estoy lista".

Ellos procedieron a tocar diferentes clases de música, pero ninguna parecía agradarle a la tenshi, hasta que después de una buena media hora encontró una perfecta.

Era una melodía que parecía árabe, algo extraño pensó, ya que era un poco raro que en Japón sonara algo parecido, y mucho peor en esta época, pero decidió dejar a un lado esa duda y prendiendo su grabadora con cuidado de que nadie la viera procedió a grabar la música que duraba aproximadamente unos dos minutos.

"Arigatou, creo que con esto será suficiente. Si me disculpan iré a ensayar".

Con una reverencia se despidió de las ookamis que formaban parte del grupo que tocaba la hermosa música ganándose una sonrisa de parte de ellas.

(11)

Antes de retirarse fue detenida por una mano que la jaló muy rudamente. "A donde crees que vas mujerzuela" le dijo Satsuki.

"Disculpe Satsuki sama pero creo que eso no es de su incumbencia", le respondió muy educadamente tratando de soltarse.

"No creas que por ser altanera y mal educada ganaras algo mocosa, está bien que seas una tenshi, pero no eres nada comparada conmigo me escuchaste, NADA, y por tal motivo Sesshoumaru jamás te elegirá como su mujer, tu misma lo viste", dio una desagradable sonrisa antes de continuar. "Él me beso".

Esta declaración provocó que el corazón de la tenshi se retorciera de dolor. El solo recordar lo que había presenciado hace algunas horas no le hacía nada bien en ese momento, pero no por la elección de Sesshoumaru dejaría de quererlo, tan sólo trataría de ocultarlo muy dentro de su ser para que ya no duela más.

Sabía que esto era algo más grande que lo que alguna vez sintió por Inuyasha y aunque haya ocurrido en muy poco tiempo sabía que era de verdad y por eso le dolía en el alma la decisión del taiyoukai.

Sin embargo, no por eso iba a dejar que una cualquiera pisoteara su orgullo de esa manera, por nada del mundo. Sin darle vueltas al asunto soltó bruscamente su mano.

"No es de mi cuidado lo que Sesshoumaru sama haya decidido. Ahora le agradecería que se comporte como lo que es, una dama y me deje dirigirme a mis habitaciones". Con esas últimas palabras la tenshi extendió sus alas y salió de ahí muy rápido, dejando sólo polvo a su paso.

Las otras youkais que presenciaron el encuentro no podían dejar de burlarse entre ellas del desplante que acababa de sufrir la más odiosa de todas las mujeres de la corte. Tampoco podían hacer de lado la admiración que sentían hacia Kagome, ellas podían oler la tristeza y sentirla ya que esta irradiaba notoriamente de su aura. Aún así la tenshi mantuvo la calma y la enfrentó muy educadamente.

Definitivamente era alguien a quien admirar y a pesar de que ellas eran fieles admiradoras de Sesshoumaru esperaban de todo corazón de que si ese año hubiese alguna elegida esa fuese Kagome.

(12)

Ya muy lejos del dojo la tenshi decidió ocultar sus alas y caminar despacio hacia el dormitorio de Rin, mientras que silenciosas lágrimas caían de sus ojos. 'No debo, yo sabía que algo' así pasaría desde el principio'.

Pensando eso siguió caminando por los amplios corredores que la llevaban hacia su destino y por no fijarse, o mejor dicho no prestar atención, se chocó contra alguien, cayendo bruscamente al piso. "Lo lamento mucho, no me fije por donde iba", dijo con la voz un poco quebrada y sin molestarse en observar quien era.

Sesshoumaru no podía conciliar el sueño. Estaba claro que había decidido proclamar su decisión de que Kagome sería su mujer y sería suya para siempre, pero no se podía negar a si mismo que aún estaba un poco inseguro.

Se había dado cuenta que la amaba. Aunque hubiera sido poco tiempo parecía ser algo predestinado, pero su duda más grande era: lo aceptaría ella?. 'Ironías del destino, yo Sesshoumaru inseguro por la decisión de una mujer', se dijo orgullosamente a sí mismo, sabiendo que eso era lo que lo privaba de algunas horas de descanso.

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Viendo bastante lejana la posibilidad de dormir, decidió salir de su dormitorio a dar una caminata, pero cuando estaba en medio del pasadizo algo lo golpeo y calló sonoramente al suelo.

"Lo lamento mucho, no me fije por donde iba" escucho decir a una voz muy débil y entrecortada.

En ese mismo instante el aroma de la onna en la que estaba pensando invadió sus sentidos, pero también el desagradable olor a sal que significaba que la mujer que le robaba el sueño estaba llorando.

Muy despacio se inclinó a su nivel y levantó suavemente con una de sus pálidas manos el rostro de la muchacha. "Kagome que sucede, porque lloras?", le preguntó casi en un susurro.

La tenshi al percibir la mano que levantaba su rostro y la voz que decía aquellas palabras sintió que su corazón saltaba de su pecho. Qué le respondería?, qué le diría?. No podía permitir que la viera llorar, aunque lo amase no podía.

Alejó su rostro de las suaves manos del Youkai y apoyándose en el suelo se paró lentamente. Cuando estaba bien erguida le hizo una reverencia al taiyoukai. "Gomen nasai Sesshoumaru sama, solo estaba pasando por aquí y no me fije por donde iba".

"No que sea correcto que este aquí hablando conmigo, su futura mujer puede encontrarnos y puede imaginarse lo peor. Ahora si me disculpa me retiro", y con eso comenzó a caminar alejándose de él.

Lo que dijo dejo a Sesshoumaru atónito y pensativo, por eso era, por lo que vio. De donde sacaba que Satsuki era su futura mujer. Silenciosamente maldijo a la resbalosa que nunca lo dejaba en paz y utilizando su velocidad se puso delante de Kagome y la envolvió en sus brazos apretándola fuertemente contra su pecho.

(14)

La tenshi aún seguía caminando cuando de pronto sintió como alguien la atraía a un pecho muy bien formado y muy cálido. Al darse cuenta que esa persona era Sesshoumaru un suspiro lleno de sorpresa escapó sus labios. La estaba abrazando, la estaba abrazando con ternura irradiando de su aura.

Lo que hubiera dado en ese momento por corresponderle, pero no podía. Él ya había elegido a otra mujer, así que forcejeando un poco se soltó del agarre del taiyoukai y lo miró a los ojos. "Sesshoumaru sama esto es algo impropio por favor no lo vuelva a hacer, no quiero tener problemas con Satsuki sama".

Estaba herida y lo podía ver. Si tan solo hubiera evitado que Satsuki lo bese, pero sin darse por vencido la cogió suavemente de la mano y la acercó a él hablándole al oído. "Iie, Kagome no es lo que tú piensas. Dime por qué ya no me llamas solo por mi nombre si ya no hay nadie, ya no tienes por qué guardar las formalidades".

La muchacha sentía como el tibio aliento del inuyoukai acariciaba sus oídos, se sentía tan bien que el solo contacto mandaba pequeños choques de electricidad por todo su cuerpo. Lamentablemente no podía dejar de sentirse traicionada y herida; después de todo no era su culpa, además él nunca le juro amor o algo por el estilo.

Pero ella lo amaba y por eso se sentía así.

Desde lo que le paso con Inuyasha se había vuelto mucho más susceptible en esas cosas y todo esto no le ayudaba mucho. Se preguntaba a sí misma que hacer. Lo que no daría por reunir valor y decirle cuanto lo quería, pero tenía tanto miedo de recibir una negativa de su parte, de ser rechazada otra vez.

'No, no de nuevo, no caeré en ese juego. Siempre es así, al final terminará quedándose con ella y yo volveré a estar sola', se dijo a si misma antes de alejarse por segunda vez del taiyoukai, extrañando instantáneamente su calor.

"No lo creo prudente Sesshoumaru sama, además usted fue el que me dijo que ya no lo hiciera. Si me disculpa tengo un baile que ensayar".

(15)

Lo había olvidado, mañana ella bailaría y lo más probable era que decenas de youkai se pelearan por tener la mano de la hermosa tenshi que solo le pertenecía a él. No lo iba a permitir, no ahora que la había visto llorar por él, no ahora que sosteniéndola tan cerca se había dado cuenta de cuanto la quería, de cuanto necesitaba su presencia y su calor.

"Supongo que estarás enterada de en lo que te estas metiendo verdad", preguntó esperando que declinase de hacer ese baile por un lado, pero por otro esperando que lo haga ya que así la podría reclamar como suya.

"Espero que alguien de buen corazón se dé cuenta de que existo y me elija como su mujer, ya no quiero sufrir más, ya no quiero que me rompan el corazón". "Hasta mañana, espero que mañana pueda elegir frente a todos a su futura mujer y no tenga que estar besándola a escondidas", dijo Kagome finalmente yéndose de ahí.

Sesshoumaru pudo sentir la firmeza en las palabras de la muchacha. Estaba celosa y eso significaba que si estaba interesada en él. Ya no había más duda, mañana después de que Kagome bailase la iba a reclamar como suya. Además no se la podía quitar de la cabeza, era tan perfecta, cabía espléndidamente entre sus brazos, junto a su cuerpo.

Definitivamente ella sería la madre de sus hijos y con esos pensamientos se retiró hacia su cuarto a descansar por fin, sin contar con que él no era el único con ese pensamiento.

Ryuura estaba en su cama recordando el hermoso rostro de la tenshi, su hermosa voz y su placentero aroma. Así que ella bailaría junto a las demás mujeres solteras, pues bien. Mañana sería suya y de nadie más.

Lo más obvio era que Sesshoumaru también estaba interesado en ella, pero después del incidente con Satsuki estaba seguro que Kagome sería suya.

Que equivocado estaba.

(16)

La tenshi ya estaba a pocos metros del cuarto de la pequeña. Aún podía recordar cómo se sentía estar tan cerca de Sesshoumaru, su cuerpo presionado contra el de ella, su bien formado pecho, su aliento acariciando sus oídos. 'Iie, Kagome no pienses en eso. Ahora solo preocúpate por ese bendito baile, lo que tienes que hacer es practicar', pensó sonrojándose.

Finalmente llegó al dormitorio y pudo observar a tres niñas bastante parecidas hablando muy divertidamente con la pequeña que se encontraba a su cuidado, así que cerro silenciosamente la puerta y se paró en frente de ellas.

"Konbanwa Kagome sama" dijeron las tres hermanas hijas de Jyuura a la vez.

"Konbanwa niñas, y ustedes quienes son?" preguntó un poco curiosa.

Las muchachitas procedieron a presentarse y unos minutos después ya estaban conversando amenamente con la tenshi."Y bien Kagome chan, a usted le gusta Sesshoumaru sama verdad?" le dijo Kouji sonriendo un poco ante el sonrojo de la muchacha.

Kagome les explicó a sus nuevas amigas todo lo que había sucedido en esa noche.

"No tienes de que preocuparte, Satsuki sama es así, siempre hace eso con Sesshoumaru sama, a pesar de que él se niega ella siempre lo busca y se tira enzima de él".

"Hasta ahora no puedo entender como Sesshoumaru sama no la ha matado, porque con el temperamento por el cual es famoso…" le replicó Houko.

"Además Kagome chan, cuando Ryuura sama se le acercó, Sesshoumaru sama estaba a punto de ir y golpearlo, de no ser porque eso significaba la guerra, creo que en este momento estaríamos enterrando al gobernante de las tierras del este y no preparándonos para el baile".

"Yo creo que usted le gusta mucho a Sesshoumaru sama y tiene la oportunidad de conquistarlo aún más en este baile", agregó nuevamente Kouji.

"Están seguras de lo que dicen, creen que Sesshoumaru pueda…", se sonrojó y no pudo terminar de sólo pensarlo. Se estaba comportando como una chiquilla enamoradiza, pero que más daba, si tenía una oportunidad de conquistarlo no la iba a desaprovechar, no cometería el mismo error que cometió con Inuyasha, no lo iba a dejar ir tan fácilmente.

"Hai Kagome chan, nosotras la ayudaremos a preparar su baile. Pero le digo desde ahora que si más de un hombre la quiere reclamar como su mujer, que es lo más seguro, usted tiene derecho a elegir cual es el que desea que fuese su compañero para toda la vida. Así fue como nuestra madre y padre se conocieron", terminó Kappei dándole una gran sonrisa a la tenshi.

"Arigatou niñas, apreciaría un poco de ayuda".

"Rin también puede ayudar oka san?", preguntó inocentemente la pequeña niña humana que estaba sentada en la cama.

"Hai Rin chan, tú nos darás la aprobación del baile", le respondió la tenshi mientras le acariciaba la cabeza suavemente.

"Pues bien, comencemos" fue lo que dijeron las tres hermanas al mismo tiempo.

(17)

Así se pasaron la mitad de lo que quedaba de la noche, Kagome enseñándoles y explicándoles el uso de una grabadora y como era que la música se quedaba dentro de esta para luego comenzar a practicar pasos y armar la coreografía de su baile.

Mientras tanto en el dojo la mayoría de las youkai incluyendo a Satsuki aún tenían problemas para crear su baile y seguían intentándolo mientras Kagome descansaba plácidamente en su cama junto a las niñas que se ofrecieron a ayudarla y además a vestirla para el baile de mañana.