Lily: Aquí volvió Hinayo con esta historia… Perdónenla, es una vieja atrasada que…

¬.¬ Potter, ¿es que acaso quieres que te empareje con algún esperpento en el fic?

Lily: TT-TTU No, por favor…

Así me gusta…

Albus: A propósito, ¿qué aberración has escrito en este capítulo? Porque francamente…

¬.¬… O te callas o te emparejo con Harrigan…

Albus: ¬.¬…

James –con lagrimitas en los ojos-: ya me gustaría ver eso!

Lily: ¿Verdad que sí?

¿Podrían callarse y decir el disclaimer?...

James: Histérica…

¬.¬

Lily: A esta loca no le…

Potter…

Lily: Uy, pero qué sensible…

Albus: A la autora no le pertenece Harry Potter… bla… bla… bla…

Harrigan, Potter, Harrigan…

Albus: está bien. Me callo…

Sí, Ginny estaba que explotaba de la emoción. No la malinterpreten, pero es que la hacía tan feliz… Pero de repente su burbujita explotó. ¿Y si ellos sabían que ella estuvo detrás de la puerta todo el tiempo y lo hicieron para fastidiarla? Nah… ¿O sí? No, ellos no harían algo así. Además, el parecido de ella con Lily (ahora que lo notaba, claro), era mucho.

De repente, del otro lado de la puerta se escuchó algo semejante a un gruñido y a James decir luego: "¿Qué? Tengo hambre…" Ginny corrió escaleras abajo, no quería que ellos se enterasen de que los había escuchado.

— ¿Y bien? Te demoraste mucho allá arriba, Ginny… — comenzó la señora Weasley, pero fue cortada por un rápido: "Ya vienen, mamá", por parte de la pelirroja menor.

—Al fin, ya me estaba muriendo…— dijo Ron por lo bajo.

—Tú cállate— le espetó Ginny.

—Ya, ya…— respondió Ron mientras agitaba las manos a modo de: cálmate, mujer.

Los tres hermanos Potter aparecieron luego de unos cuantos segundos. James con un dolor infinito en el pie. Nadie quiso preguntar por qué. Miraron a todos lados y se dieron cuenta que no estaba Teddy.

—No vuelvas a decirme eso porque o si no…— le decía Lily en tono amenazante a su hermano James, el cual trataba de disimular las lagrimitas que pujaban por salir de sus ojos (producto del dolor).

—O-ok…—

James, Albus y Lily se preguntaron dónde estaba Teddy, pero luego recordaron que al muchacho le encantaba tomar "pequeñas" siestas de vez en cuando.

—Bueno, ya dejen de pelear y siéntense a comer. — dijo la señora Weasley, sin inmutarse del estado de ánimo que sufría su hija en ésos momentos…

Ella, esposa de Harry, ¿esposa de Harry? Esposa de Harry. No, no era posible. Si él nunca la había visto como más que la hermanita menor de su mejor amigo, ¿entonces cómo iba a poder suceder eso? Un ligero sonrojo cubrió sus mejillas. Puede que aún tuviese catorce, pero al haberse criado con seis bestias… quiero decir… hermanos, ella tendría que saber algo del tema, ¿no? Pero eso no era lo que le interesaba, en absoluto. No le importaba qué hubiese pasado, lo que quería saber era el por qué y el cómo Harry se fijó en ella. Es que le parecía algo tan irreal…

Harry, al notar el estado ido de la chica, llamó su atención chasqueando sus dedos enfrente de su cara. Ginny salió de su ensoñación y lo miró atentamente, para luego sonrojarse y dirigir su mirada hacia el plato de comida. La chica no despegó la vista de allí en ningún momento, pero eso no fue impedimento para Sirius de soltar algún comentario mordaz y de doble sentido hacia los dos chicos que había estado jodiendo desde hacía unos días antes. Ginny, que esa vez sí captó, trató de que la tierra la tragase y Harry (que aún no captaba), miró a Sirius mal. El padrino del oji-verde se sintió satisfecho al ver la reacción de Ginny. Su sonrojo era notorio. Pero, ¿cómo diablos la niña sí lo captaba y su ahijado no? ¡¿Es que acaso nunca lo instruyeron sobre el tema o qué? Tendría que hablar seriamente con él más tarde…

Pero nadie se había fijado en el sonrojo de la dulce Ginny excepto una persona, y esa era: Remus Lupin. Sí, señores. El licántropo siempre estaba alerta en cuanto a Sirius se le daba por soltar un comentario de doble sentido. El animago ya se había ido desesperando por esos días al notar que no captaban lo que él quería decir. Y Ginny, que siempre veía a Sirius con tristeza y algo de enojo, esta vez se sonrojó y miró hacia otro lado. "Curioso…" se dijo así mismo Remus. Decidió que indagaría un poco más sobre el asunto, pero sin contarle nada a Sirius. Se dio cuenta que fue un error garrafal el haberle contado sobre sus suposiciones, que atinaban a ser ciertas en una probabilidad de un 99.9 por ciento.

Mientras, parecía que Ron y Scorpius competían para ver quién se atragantaba primero… ejem… quiero decir, para ver quién terminaba primero. Obviamente, ganó Ron (nadie le hace competencia al apetito de un Weasley, nadie), pero por muy poca diferencia. Sí, Scorpius convivía tanto con los Weasleys que ya hasta se le habían pegado algunas de sus lindas, locas y divertidas mañas (nótese el sarcasmo en lo de lindas). Hermione, como siempre, miraba a Ron con desaprobación, y se dispuso a reñirlo, porque su último y desesperado recurso para ganarle al Malfoy había sido embutirse de una lo que quedaba de la comida, lo que provocó un atraganto casi mortal (según Hermione), en Ron. Los Potter habían hecho apuestas y se habían dispuesto a cobrarlas en lo que todos terminaban de comer, para recibir el postre. Desde que ellos habían llegado ahí, la señora Weasley hacía casi todos los días una que otra torta… Pero volviendo a los Potter, éstos estaban felices cobrándole a los gemelos, Sirius, Harry, Ginny, e incluso Remus, quien le había dado a Scorpius.

—Sí, esto pasa muy a menudo— dijo Albus como si nada, guardándose los sickles en un bolsillo de su jean, el cual pertenecía a Harry (y dije muy bien, pertenecía).

— ¿Eh?— preguntó Sirius, negándose a pagarle a James, alegando que éste había hecho trampas.

—Scorpius ha pasado muchas vacaciones en nuestra casa, e incluso ha ido a la Madriguera con nosotros— explicó James, que ya se estaba hartando y miraba a Sirius con gesto amenazador.

—Sí, él y mi tío Ron normalmente se pelean por ver quién come más rápido y cosas así. A veces gana Scorpius y a veces mi tío. Se hacen principalmente porque mi tío Ron odia a Scorpius, y porque Scorpius quiere molestarlo—. Dijo Lily, quien recibía los knuts que le daba Ginny con una sonrisa. Otra vez se extrañó al ver la cara de felicidad de su madre. Los gemelos mientras chocaron palmas con Scorpius la vez que decían: "¡Bienvenido al club de los que molestan al pequeño Ronnie!". Ron los miró mal.

— ¿Y por qué Ron odia a Scorpius?— preguntó Sirius, quien estaba siendo zarandeado violentamente por un ya algo histérico James.

—Porque es mi novio— dijo Rose con toda la simpleza del mundo, luego de lanzar una feroz mirada a su padre, que le devolvió la mirada queriendo decir claramente: ¿Y tú por qué me estás mirando así?

—Oh, o sea que ustedes van a la Madriguera en las vacaciones- terció Ginny, pero esta vez no con melancolía, sino con felicidad, lo que extrañó a sus hijos.

—Sí…—

—Pero deja de quejarte y págame— decía James a la vez que lanzaba miradas venenosas al animago.

—Hiciste trampa— alegó Sirius sin dignarse a pagar.

— ¿Pero qué diablos quieres? ¿Que le abra el estómago o qué?— exclamó James, apuntando hacia Scorpius, quien se alarmó cuando escuchó las palabras: abrir el estómago. Eso ya era el colmo. No se imaginó lo cují que sería el padrino de su padre. Si sólo fue una pequeña apuesta. Al parecer el tipo no quería que le volviese a ganar en otra cosa.

— ¡James!—chilló Rose.

—Perdón— le respondió James, rascándose la cabeza en un claro gesto de disculpa. –Pero dile a éste que me pague ya—. Finalizó, apuntando a Sirius.

—Ok— respondió con simpleza la pelirroja. Se dirigió a Sirius con paso lento, el cual comenzaba a sentir miedo de a poco. La expresión de esa chica daba miedo. De repente, Rose le dio a Sirius un gran pisotón, el cual lo dejó en el piso retorciéndose de dolor, soltando lagrimitas y maldiciendo la fuerza femenina.

—Y tienes suerte de que haya sido yo y no Lily— le confesó Rose por lo bajo antes de dejar a Sirius a merced del frío suelo.

Ahora entendía por lo que pasaba James.

Los pisotones dan miedo.

— ¿Qué hace Sirius en el piso?— preguntó Molly, saliendo de la cocina con una tarta de melaza que se vio como un oasis en el desierto para los Potter.

—Nada— se apresuró a decir Albus. Molly lo miró, desconfiada.

—Si tú dices…— contestó la pelirroja mayor mientras que comenzaba a cortar la tarta.

Cuando ya todos estaban servidos, los hermanos Potter cogieron las cucharitas y estaban a punto de comenzar a comer, cuando… las cabezas de Albus y James quedaron sumergidas en el postre.

— ¡¿Y ahora qué?— exclamó James, enojado. Puede que le metieran la cabeza en la comida, pero nadie, nadie, se metía con la tarta.

Nadie.

Albus gruñó por lo bajo, pero su rostro cubierto de comida palideció (al igual que el de James) cuando escuchó una voz decir:

—Ustedes…—


***Mientras, en el futuro…***

Una mujer pelirroja esperaba pacientemente junto a una de cabello castaño a que su marido llegara del trabajo para comenzar a comer. Ese día, para amilanar la situación, decidió preparar una rica tarta de melaza para subirle los ánimos a Harry.

— ¿Por qué tardará tanto…?— se preguntaba la mujer castaña, que respondía al nombre de Hermione.

Ginny iba a abrir la boca para contestar, pero la cerró cuando escuchó el timbre de entrada sonar repetidas veces de forma algo frenética. Se apresuró a abrir, pensando que era Harry, pero no pudo evitar desilusionarse al ver a su hermano algo nervioso.

Ron frunció el ceño al ver la reacción de su hermana menor.

—Por Merlín, mujer. ¡Soy tu hermano!— exclamó, entrando a la casa.

—Perdón…— murmuró Ginny por lo bajo. Hermione aguantó la risa.

— ¿A qué viene… tanta efusividad?— interrogó.

—Pues, verán…— el pelirrojo miró nervioso a Ginny. Ésta arqueó una ceja y le exigió que soltara la sopa de una buena vez.

—Resulta que Harry…— y comenzó a hablar. Luego, Ginny, estupefacta, gritó:—¡¿Quéeee?

—Sabía que se iba a poner así…— le dijo Ron a Hermione en un susurro.

—Puedes apostarlo— le respondió ella, pensando en una buena, rápida y efectiva forma de calmar a Ginny antes de que ésta se desmayase, expulsara fuego por la boca o algo peor.


***Volviendo al pasado…***

Como dije antes, James y Albus palidecieron y Lily casi se atraganta con lo que estaba masticando.

James y Albus voltearon a ver al tipo que se había aparecido, al cual no se le veía la cara porque sus cabellos tapaban parte de sus rasgos faciales.

— ¿Qué pasa?— preguntó Fred, sin dejar de mirar al tipo.

—Lo podemos explicar, en serio…— comenzó James, nervioso y aterrorizado hasta la médula, pero fue cortado por Rose.

—Fue culpa de James— aclaró, al tiempo que se alejaba un poquito de su tío.

—Gracias— dijo el aludido con sarcasmo.

—Ya sabía yo— dijo de repente. Se sentó como si nada y tomó un pedazo de la tarta de melaza de Lily. -Ustedes tres- señaló a sus hijos, quienes lo voltearon a mirar con algo de miedo.

— ¿Q-qué?— preguntó Albus, que ya había recuperado su color natural.

—Están castigados por un mes— respondió, como si estuviese hablando del clima.

— ¡¿Quéee?— chilló Lily. ¿Venía su padre y eso era lo primero que decía? Bueno, era lógico que lo hiciera, pero tampoco tanto…

— ¿P-pero, por qué?— preguntó James con cascaditas en sus ojos. Lily y Albus no pudieron evitar pensar: "Dramático". Harry dirigió una mirada fugaz a su hijo.

— ¿Quieres que sean dos?— enarcó una ceja.

— ¡Cállate!— gritaron Albus y Lily, antes de darle cada uno un coscorrón a James, quien se fue a un rinconcito a lamentarse, tal y como hacía Sirius.

— ¿Y quién eres tú?— inquirió Sirius con ceño. Aunque ya se temía la respuesta. Harry volteó y miró a Sirius fijamente. Parpadeó, se frotó los ojos y pestañeó un sinfín de veces hasta que atinó a preguntar:

— ¿Quién eres tú?—. Sí, la sorpresa pudo con él. Apenas y había notado dónde estaba. Pero es que apenas vio el cabello desordenado de sus hijos, la chispita de la ira se prendió en su cabeza y lo único que pudo hacer fue enterrar sus caras en la torta. Aunque lo lamentaba, ahora que lo pensaba, fue un desperdicio haber zampado las cabezas de sus hijos mayores en la tarta.

— ¡¿Pero por qué diablos nadie sabe quién soy yo?— Sirius fue lentamente a reunirse con James.

— ¿H-harry?— preguntó Hermione, sin creerse lo que estaba viendo. Un hombre que apenas y parecía tener cuarenta, de ojos verdes penetrantes, gafas y una cicatriz en el cráneo estaba allí, frente a ella (todos ellos, más bien).

— ¿Harry? ¿Hermano, eres tú?— Ron tampoco se lo creía. De hecho, nadie lo hacía. Harry (al Harry adulto lo pondremos en cursiva… xD) miró a sus hijos, quienes rápidamente apuntaron a James, el cual trató de escapar, pero fue rápidamente alcanzado por su padre, quien lo agarró del cuello de su camisa.

—Explícate— exigió, soltándolo. Vale, puede que hubieran desaparecido y toda la cosa, pero ¡¿haberse aparecido en un lugar donde estaba alguien que ya debería estar hecho polvito? Nada que ver.

—Pues, verás, yo…— comenzó, pero Rose, como buena prima que es, dijo:

—Robó mi giratiempo, lo averió, trató de repararlo, viajar en el tiempo para impedir que su otro yo hiciera alguna estupidez, y éste es el resultado— la chica lo dijo muy rápido. Muchos se sorprendieron al ver cómo a la pelirroja no le faltaba el aire en lo más mínimo. Si las miradas matasen, Rose ya estaría bien abajito en el suelo, cortesía de James.

La quijada de Harry se desencajó.

— ¿Cómo…?— se giró para ver a su hijo, quien se alejó un poquito de él. —¿Cómo…?—. Esta vez se volvió hacia Rose, quien estaba fulminando a James con la mirada a la vez que decía: cobarde.

—Venga, señor Potter, sé que el trauma es mucho, pero no va a tanto—. Le dijo Scorpius a la vez que le palmeaba la espalda.

—Tienes razón—. Le dijo, para luego masajearse las sienes. –James, la verdad es que no entiendo cómo le haces para meterte en estos líos.—

Lily y Albus se calmaron. Ya había pasado lo peor. Qué bueno que no fue su madre la que se apareció. Una de las cosas que más apreciaban de su padre es que era más calmado que su madre.

—Un momento, ¿tú eres Harry?— inquirió Sirius con un tic en el ojo.

—Sí, ¿Qué acaso estás ciego?— respondió Harry sin mirar a Sirius, ya que estaba muy ocupado lanzándole miraditas venenosas a su primogénito, quien tenía los pelos de punta.

—Oye, pero tampoco me contestes así…— le respondió el ex prófugo con una venita resaltando en su sien.

— ¿Eh? Perdón…— Harry por fin se había dignado a mirar a Sirius. Nuevamente, su quijada se desencajó.

— ¡¿Pero por qué esa reacción?— chilló Sirius al tiempo que comenzaba a zarandear a su ahijado, el cual estaba en "estado adulto".

—Déjalo, Black, que no es un muñeco para que lo trates así—. Le dijo Molly a la vez que le pegaba con un paño de cocina en la cabeza.

—¿Y usted por qué me pega?— otra vez la venita en la frente.

Mientras, el Trío de Oro y Ginny no apartaban la mirada del Harry adulto.

—Aún no puedo creer que seas tú—. Habló Hermione mientras intercalaba miradas a Harry y Harry.

— ¿Cómo no vas a creerlo? ¡Si son idénticos!— Ron se había recuperado muy rápido de la sorpresa muy rápido, señores y señoritas.

—No tanto. El otro es más alto…— terció Ginny. Harry la miró fijamente. La pelirroja se sonrojó. -¿Qué? Si se nota a leguas…-

—Y tiene más músculo que tú, Harry— alegó Hermione, levantando uno de los brazos de su amigo, al cual ya le estaba fastidiando todo eso. —Aunque pensándolo bien, son la misma persona…

—Sí, sí, ajá, ya sé, soy un enano. ¿Podríamos cambiar de tema?—. Cualquiera tiene su límite, ¿no? Teddy, que los estaba escuchando, soltó una risita y no pudo evitar meterse en la conversación.

—Vamos, Harry no es tan enclenque…— Y Teddy aprovechó para apoyar su brazo en la cabeza de su ceñudo padrino, el cual se cruzó de brazos en una clara muestra de enojo. Ron se rio entre dientes, pero fue lo suficientemente audible como para que Harry lo escuchase, por lo que frunció aún más el ceño.

—Vamos, quita esa cara. Pareces un anciano amargado— le dijo Teddy. Harry lo miró mal. –Sonriente te ves más bonito. Mira-. Lupin acercó sus dedos índices hacia las comisuras de sus labios, y luego las estiró, haciendo que en la cara de Harry hubiera una mueca de lo más extraña. Los gemelos se partieron de risa al verlo.

Pero, se preguntarán, ¿por qué no se habría reído Sirius si es burlón hasta la médula?

Bueno, éste se había enzarzado en una pelea con Molly, la cual constaba de que él se quejaba y la pelirroja le pegaba con un paño de cocina. Equitativo, ¿verdad?

—Ron, tu madre va a matar a Sirius—. Dijo Hermione.

—Bah. Ella en el fondo lo quiere—. Respondió Ron.

—Lo dudo—. Respondió Harry, quien se había acercado a donde estaban ellos. Más precisamente, estaba detrás de Ginny, la cual se sonrojó a más no poder, pero .el rubor de sus mejillas fue fácilmente ocultado al bajar la cabeza. Remus otra vez –que se había mantenido muy callado hasta el momento-, pensó, "Interesante…"

— ¿Y a ti qué te pasa?— inquirió Ron, mirando fijamente a Ginny. Ella alzó la cabeza. Por suerte en su cara ya no había rastros del rubor que cubrió sus mejillas.

—Nada. ¿Por qué preguntas?—. Esta niña disimula muy bien, ¿a que sí?

— ¿Te sientes mal, Ginny? Últimamente te veo muy cabizbaja…— Hermione tenía una idea de lo que le podría estar pasando a su amiga.

— ¿Yo? Cómo no… en serio… ustedes están locos…— eso último lo dijo en un susurro.

— ¿En serio? No creo—. Le respondió Harry con una sonrisa.

—Y… ¿cómo llegaste aquí?— preguntó Lily con cautela.

—Pues…— y comenzó con el relato.

***En el futuro antes de que Harry fuera secuestrado de allí…***

Él iba saliendo de su oficina con Ron, tranquilamente, como todos los días, aunque por dentro quisiese matar a sus hijos y matarse él por no haber podido encontrarlos hasta el momento. Ron tampoco estaba muy bien de la cabeza, ya que "su princesa" había desaparecido, al igual que "el granuja" (Traducción: Scorpius), y con lo paranoico que era ya se imaginaba lo peor. (Traducción: Que se hayan dado a la fuga los dos para que nada sea un obstáculo para su bella relación). Harry, obviamente, tuvo que soltarle otra vez una frase de consuelo donde le decía que ni Rose ni Scorpius eran unos libertinos –y vaya que se sintió como abuelita al decir la palabra-, y que de seguro estarían jodiendo la vida -donde sea que estuviesen-, junto a James, Albus y Lily.

— ¿Estás seguro?— preguntó Ron con ojos de perro abandonado bajo la lluvia. Harry no pudo evitar rodar los ojos. Ron era un sobreprotector sensible e histérico a la vez. Bueno, él tampoco quería nadie se fugase con Lily, pero eso era otro asunto.

—Que sí. Rose no es de esas chicas, y Scorpius preferiría tragarse un kilo de huevos de doxy antes de hacer eso—.

—Gracias, hermano—. Sí, a veces Ron le parecía bipolar a Harry.

—Ajá—.

Y de repente, Harry sintió cómo algo golpeaba su pie. Se agachó para cogerlo y se alarmó un poco: un giratiempo. ¿Qué diablos hacía allí? No tenía la más mínima idea.

Miró a Ron, quien miraba atentamente el aparatico.

—No sé por qué, pero esa cosa no me da buena espina…— murmuró.

—Y que lo digas—. Le respondió Harry.

Dejando de lado el comentario de Ron, el pelirrojo comenzó a entrar en pánico. Vio cómo poco a poco Harry se iba convirtiendo en una cosa transparente con apariencia de inmaterializado.

—Esto… Harry…— comenzó. De veras que estaba en pánico. En ninguna de sus misiones había visto algo parecido.

En ninguna.

Y cuando digo ninguna es ninguna. (Lily: Ya quedó claro, ¿podrías por favor continuar con la historia? ¬.¬… sí, sí, espérate… xD)

Bueno, como decía, Harry poco a poco se tornaba transparente, hasta que Ron soltó la sopa, espantándolo.

—Harry, esto… tú estás…—

— ¿Eh?— Harry no comprendía lo que le quería decir Ron.

—Tú…—

— ¿Y a ti qué te pasa?— preguntó Harry, mirándolo como si estuviese loco.

—T-tú…—

— ¿Qué?—

—Tus manos…—. Sí, el pobre de Ron no atinó a decir nada más.

— ¿Qué putas…?— Harry no pudo evitar soltar esa expresión apenas vio cómo parte de sus brazos había desaparecido.

-Por cierto, ¿dónde está el…?—. Misteriosamente, el giratiempo había desaparecido.

— ¿Eso importa? ¡No tengo manos!—. Normalmente no se hubiera preocupado, pero es que ni sentía sus brazos. Raro…

—Hombre, Harry, pareces un fantasma—. En efecto, a duras penas se veía una sombra de lo que era Harry. Tal vez eso era obra de un hechizo de ocultación o algo (N/A: perdonen no me acuerdo cómo se llaman esos hechizos que les hecha la gente a las capas de invisibilidad chimbas… ¿alguien podría recordármelo?). No pudo evitar murmurar por lo bajo: Finite Incatatem.

— ¡¿Quéee?—. ¿Cómo Ron se podía tomar eso tan a la ligera? ¡Si tenía muñones como terminación de sus brazos! A lo mejor, eso era una broma pesada ideada por el pelirrojo para vengarse porque no le había dado de su almuerzo la semana pasada… pero no. Él no era tan creativo, ¿o sí? ¿Pero cómo demonios no tenía manos? De pronto ese té tenía algo…

—Es en serio—.

—No te creo—.

—No me creas, entonces—. Pero Ron a duras penas y lograba saber dónde se encontraba Harry. Sólo lo escuchaba, hasta cierto punto. Hubo un momento en que ya dejó de escuchar.

Nada.

No se oía nada.

— ¿Harry? Hermano, si es por lo de que te interrumpía cada vez que podía las sesiones de besos con Ginny, — hizo una mueca —perdóname, pero es mi hermanita y…

— ¿Weasley? ¿Con quién estás hablando?— preguntó un tipo que iba de paso y lo vio desesperado hablándole al vacío.

—Oh, por Dios, Ginny se va a poner histérica…—. Puede que Ron fuese un gran auror y todo, ver a su mejor amigo desaparecer así como así y que éste ni se diera cuenta ya lo estaba desesperando. Además que no lo vio tomando nada en el trabajo aparte de una taza de té, que le ofreció él mismo.

Mientras, volviendo con Harry, éste ni sabía lo que pasaba. De pronto se vio rodeado de negro, sin escuchar nada. No se sentía a sí mismo. Perdió la noción del tiempo. No sabía qué hora era.

Nada.

Se dejó estar, pensando que pronto pasaría, cuando de pronto, después de mucho tiempo –para él-, vislumbró dos cabezas con cabello extremadamente desordenado frente a sus ojos. En seguida pensó: "James". Claro que lo hizo sin querer, pero es que su primogénito era tan problemático…

Y no fue sino hasta cuando volvió a sentir sus brazos que lo único que atinó a hacer, fue enterrar sus caras en el postre…

— ¿ES EN SERIO?— exclamó James, lanzando una mirada venenosa una vez que éste hubo terminado de hablar.

— ¿Y yo por qué? ¿Por qué no Lily también?— inquirió Albus con ceño. Como había dicho antes, James se lo llevaba junto con él al infierno.

—Nada más tengo dos manos—. Se excusó Harry. Además, quería mucho a Lily como para hacerle eso. Pero si lo decía, de seguro que James nunca lo dejaría en paz con eso.

— ¿En serio, tío?— inquirió Rose, mirando a Harry como si éste estuviese loco. — ¿Libertinos? ¿Es que acaso no encontraste otro sinónimo o qué?

Los gemelos se partieron de risa al escucharla. Cosa que no era rara ya que mientras Harry estuvo hablando lo único que hicieron fue reírse.

—Y tú… ¿es que acaso estás loco? ¿Qué Scorpius y yo seríamos capaces de escaparnos juntos? ¿Qué diablos pasa contigo y tu paranoia?—. A Rose no le había gustado para nada la paranoia de su padre. Vale, puede que le hiciera la vida a cuadritos a Scorpius, pero nada que ver con fugarse.

— ¿Y tú qué me vienes a decir a mí? Si yo ni siquiera sabía que tú existías—. Ahí está la más pura muestra de que Ron posee el tacto de una mariposita –nótese el sarcasmo-.

Hermione le pegó un capón.

— ¿Y a ti qué te pasa? ¿Estás loca o qué?—. Preguntó sobándose la zona golpeada.

—Eres un insensible. ¿Cómo diablos se te ocurre decirle eso a tu propia hija?—

—Tiene razón—. Comentó Ginny, dándole la razón a Hermione.

—Pero, papá, ¿POR QUÉ PUTADAS TUVISTE QUE LLENARNOS LA CABEZA CON TARTA DE MELAZA?— inquirió James. Como dije antes: nadie se mete con la tarta.

—Mírate esa boca, jovencito—. Por lo visto Harry no pensaba responder a la pregunta.

—Nadie se mete con la tarta…— murmuró por lo bajo Albus. Scorpius, que lo escuchó, se rio entre dientes.

—No puedo—. Respondió James, matando a su padre con la mirada, el cual ni se inmutó. —Mi nariz no me deja—.

—Buena—. Le dijeron los gemelos. James hizo una pequeña reverencia.

—Diablos, Harry, ¿es que acaso no le pudiste heredar el sentido del humor a tu padre?— preguntó Sirius con sorna. Harry y Harry lo fulminaron con la mirada. —Uy, pero qué sensibles son ustedes, ¿o tú? No, ustedes. Pero son la misma persona… ¿Entonces es una? ¿O uso el plural?…

—Genial. Éste ya perdió la chaveta…— murmuró Remus, quien tenía ganas de lanzarle una roca a Canuto.

— ¡Oye!—.

—Es la verdad—. Se defendió Remus.

—A todo esto, ¿por qué has estado tan callado todo este tiempo?—. Preguntó Scorpius.

—No encontraba nada interesante que decir…—.

Sin querer, todos miraron a Teddy, quien preguntó: "— ¿Y ustedes qué me miran?—"

—Nada, nada…— dijeron todos.

—No has respondido mi pregunta—. Dijo James. Aún no dejaba de intentar asesinar a su padre con la mirada.

—Ya te lo dije, sólo tengo dos manos. Además, si lo primero que veo es tu cabeza luego de no saber dónde te habías metido, obviando que desapareciste por una semana, es lo menos que podía hacer—.

—No puedo creer que te hagas llamar mi padre—. Susurró James con horror.

—Y en cuanto a ti… nunca me lo hubiera esperado de parte tuya…—. Le dijo Harry a Albus al tiempo que meneaba la cabeza en un claro signo de decepción.

Esa fue la gotita que colmó el vaso…

— ¿Cómo que no te lo hubieras esperado de mí? ¿Es que acaso crees que yo fui partícipe en eso? ¿No escuchaste a Rose o qué? ¡La culpa es de James!— a esas alturas el chico ya se había subido a la mesa y estaba zarandeando a su padre del cuello de su camisa, el cual lo miraba sorprendido (al igual que todos).

— ¡Oye! ¡No me eches todo el muerto a mí!—. Se quejó James. Albus lo miró con fuego en los ojos. Lily le dio un capón.

—Cállate. Tú siempre nos llevas al infierno contigo. Te mereces todo y más. — Luego, Lily miró a su padre con cara de perro abandonado bajo la lluvia. —Papi, te juro que yo… que yo… yo no tuve nada que ver…— la chica soltó unas lagrimitas. Harry se zafó del agarre de su hijo, y corrió hacia "su princesa".

—Ya… tranquila… no pasa nada. Le explicaré a tu madre. No te mereces el castigo de esos dos… Sé que no tuviste nada que ver, princesa…—. James y Albus fulminaron con la mirada a su hermana, que les sacó la lengua, aún sin dejar de abrazar a su padre.

—Hay que ver lo manipulable que puede ser un hombre…— le susurró Hermione a Ginny. Ésta asintió sin dejar de mirar la escena.

—Esa niña es la reina del teatro…—. Murmuró Sirius, recordando cuando su prima Bellatrix iba a su casa y se zafaba de todos los regaños y broncas por parte de sus padres con sólo unas lagrimitas y palabritas de princesita abandonada.

—Y que lo digas…—le respondió Remus.


Lily: Yo no soy tan dramática...

Es mi fic, te pongo como yo quiera...

James: Por fin alguien hace justicia...

Lily: ¡Cállate, idiota! (le da un capón que lo deja K.O.)

Albus: Oh, por Dios, sufro de violencia intrafamiliar

Cállate y responde los reviews...

Albus: Pero de veras que ese capítulo fue una completa aberración...

Harry: A mi me gustó...

Por lo menos alguien me apoya... ¬.¬

En vista de que ellos no quieren responder los reviews, lo haré yo

dany16: Me encanta que sigas la historia. Y perdona por no actualizar pronto (mis promesas son un asco), pero es que mi inspiración estaba por los suelos!

fanieCullen: muchas gracias! Me encantan tus reviews! Me gusta que te guste la historia! (?) En este momento te agradezco cada review que me has mandado! En serio! No prometo actualizar pronto, ya que últimamente no me nace inspiración, pero procuraré hacer los capis tan o más largos que este.

Arizgcv: Lo siento mucho por no poner las parejas que te gustan, pero es que me gusta la pareja Rose/Scorpius, pero me sorprende que igual te guste la historia. Y... como dijiste que te fascinó, procuraré no hondar en el tema de Rose/Scorpius. Sólo pondré las broncas que tiene el Malfoy con Ron, tranquila. Pero aún así, me gustaría que siguieras la historia! Muchas gracias por tu review!

Elchabon: Wow, no esperé que te diera tanta risa, ya que mi punto fuerte no es el humor, pero aún así, muchas gracias por tu review, espero que sigas leyendo la historia

harryandale: Gracias por los saludos, y ¿no me exageré con lo de esconder los cadáveres? (creo que sí), pero me encanta que se haya gustado esa parte. Muchas gracias por tu review!

Malfoy-son: No era encesario el mal vocabulario, y te juro que no pondré más colombianismos. Te agradezco mucho tu review, ya que me inspiró para hacver una parte del capítulo

Dragoncita: Tú eres siempre la que me devuelve las ganas de escribir, muchas gracias. Eres mi salvación en los momentos de bloqueo

kris: muchas gracias por tu review, y te dedico este capítulo a ti, espero que te haya gustado

Y a todos los que me alojaron entre sus historias favoritas y me mandaron sus alertas, se los agradezco mucho!

No pensé que este fic gustara tanto! (Aunque si tienen tiempito para mandarme algún review...)

Y... ¿saben qué? Si quieren que aparezca algún personaje en especial en algún capítulo próximo, se aceptan pedidos y sugerencias, ya que este fic está hecho especialmentye para ustedes, personas que se dedican a leer este intento fic humorístico!

Att: Hinayo-sempai