LEMON – LEMON – LEMON (Si alguien es menor de edad o susceptible a escenas con contenido sexual por favor pase de este capítulo )

Kagome observó fijamente al taiyoukai que la tenía sentada entre sus piernas, sus hermosos ojos dorados demostraban una mezcla de sentimientos que nunca antes había visto en él, era amor, pasión, deseo y mucho, mucho cariño.

Sesshoumaru ya no aguantaba más, tenía a la mujer que más ha deseado y amado en toda su existencia frente a él. Deseaba tenerla y hacerla suya, su Youkai le pedía a gritos que la poseyera, pero esta vez volvió a encerrar a su bestia interior ya que no deseaba hacerle daño a la hermosa tenshi; sabía muy bien por el olor de su pureza que esta sería su primera vez y tenía que ser muy gentil con ella. Por otro lado, eso lo llenaba de orgullo, ya que sabía que el sería el primer y único hombre que la hermosa diosa tendría por toda la eternidad que les esperaba juntos.

Sin más tiempo que perder el inuyoukai atrajo a la delicada tenshi a su cuerpo en un tierno abrazo, mientras respiraba su excitante y delicioso aroma, la muchacha se sorprendió un poco pero sin darle más vueltas al asunto le correspondió con todo su corazón.

Después de unos momentos el taiyoukai alejó unos centímetros a la muchacha. Dirigiéndose a sus hermosos y rosados labios que se encontraban ligeramente partidos, juntó los suyos con los de ella y comenzó a besarlos suavemente, masajeando lentamente el labio inferior de la muchacha con su lengua, como pidiéndole una entrada a su dulce caverna.

Kagome sentía miles de pequeñas corrientes eléctricas que se dispersaban por todo su cuerpo al sentir la lengua del taiyoukai en sus labios, no se podía resistir ante semejante caricia, así que abrió su boca lentamente y lo dejó entrar a explorarla.

Sesshoumaru movía su lengua ágilmente explorando cada uno de los rincones de la dulce boca de la tenshi, acariciando suavemente sus pequeños dientes, para después hacer lo mismo con su lengua; después de unos momentos las lenguas de los dos amantes comenzaron a danzar la eterna música del amor y la pasión.

Kagome acariciaba la lengua del taiyoukai un poco indecisa pero muy sensualmente haciendo que el inuyoukai cada vez se excite más, así estuvieron por algunos minutos, en los que la muchacha sentía que ya no podía más dando leves gemidos entre los besos tan apasionados que el Youkai le daba.

Al escuchar los sonidos provenientes de la tenshi, la sangre de Sesshoumaru parecía hervir dentro de él, así que se separó de la boca de su amada y comenzó a repartir suaves y tibios besos a lo largo del rostro de la tenshi, hasta bajar a su cuello, quedándose unos momentos en la unión entre su cuello y sus hombros, donde pondría su marca, lamiendo y acariciando con su cara aquel lugar por unos minutos, mientras que con sus hábiles manos abría lentamente el ahori que le había puesto hacia algunas horas, sacándoselo y dejándolo caer de sus hombros, hasta donde se encontraba el obi que traía amarrado.

Por ahora eso era suficiente, ya que primero se concentraría en los hermosos pechos de la mujer. Después de acariciar el cuello de la muchacha la miró a los ojos, observando que estaban muy brillantes y llenos de pasión y amor, mientras que en su rostro se hacía notar un hermoso tono rosado.

Sesshoumaru no pudo evitar esbozar una sonrisa ante la ternura e inocencia de la mujer que se encontraba frente a él, muy despacio la recostó sobre la cama y con sus garras abrió el brasier que llevaba puesto con mucho cuidado de no hacerle daño, dejando al descubierto sus perfectos, generosos y redondos senos, tan blancos como la leche.

Bajando al nivel de la tenshi poso sus labios sobre uno de los delicados y sensibles pezones de la muchacha, lamiéndolo y chupándolo como haría un pequeño cachorro hambriento, mientras que con su mano derecha acariciaba suavemente el busto contrario de la muchacha. Después de un rato cambió de lugar para darle el mismo tratamiento al busto contrario.

Kagome no entendía las sensaciones que se estaban llevando a cabo en su cuerpo en ese momento, su respiración era cada vez más errática y los latidos de su corazón se aceleraban más y más, podía sentir como las caricias del inuyoukai la hacían sentir un calor incontrolable por todo el cuerpo y un cosquilleo en el estómago que bajaba hacia su tesoro más preciado, dejándole una sensación de querer sentirse más cerca de su amado Sesshoumaru.

El taiyoukai podía olerla, su delicado aroma cubierto por la excitación que sentía ante sus caricias y más allá estaba el un olor que lo volvía loco, y de pronto se dio cuenta, su hermosa tenshi se encontraba en celo, definitivamente después de esto la muchacha tendría en su vientre por lo menos un cachorro suyo.

Con una sonrisa dejo los susceptibles y ya endurecidos pezones de la muchacha para dirigirse al lugar de donde provenía el delicioso aroma. Dejando húmedos besos por todo el vientre de la tenshi, se vio impedido de llegar a su destino por una pequeña prenda que ya se encontraba húmeda por el placer que él le había causado anteriormente, y con sus garras se deshizo de ella abriéndose paso hasta su joya más preciada, separando con cuidado sus piernas para tener un amplio acceso hacia su destino.

Bajando su cabeza hasta el nivel del cuerpo de la muchacha una vez más, comenzó a besar su pelvis hasta llegar a donde se encontraba la entrada que resguardaba su tesoro más preciado. Lentamente comenzó a besar aquel lugar, para luego introducir su lengua y comenzar a masajear la joya de la muchacha acariciándola de vez en cuando con sus colmillos y saboreando todo el néctar que comenzaba a producir su hermosa tenshi.

Después de unos minutos Kagome comenzó a jadear incesantemente y a emitir pequeños gemidos de placer, pero Sesshoumaru quería oírla gritar su nombre, así que decidió ir más rápido introduciendo más su larga lengua dentro.

La tenshi ya no podía más, y tanto era el placer que la causaba que deseaba sentirlo dentro de ella, quería que le diera más, así que inconscientemente comenzó mover sus caderas, haciendo que el Youkai introducirá su lengua aún más en ella. Después de unos momentos la hermosa tenshi se vino dejando caer sus dulces jugos en la boca del inuyoukai, quien los lamía sin descanso.

Sesshoumaru volvió a ponerse al nivel de ella y comenzó a besarla muy apasionadamente, mientras esta vez, introducía uno de sus dedos dentro de ella moviéndolo de manera circular y muy lentamente, haciendo que la tenshi emita unos gemidos un poco más notorios dentro de su boca; esto le parecía muy placentero, así que decidió introducir un segundo dedo, repitiendo el mismo movimiento con los dos dentro de ella.

La tenshi arqueo su espalda de tanto placer que sentía haciendo que su pelvis rozara con el duro y ya erecto miembro del taiyoukai, provocando que él de un pequeño gruñido de placer ante el roce, masajeando con más intensidad el interior de la muchacha.

Kagome comenzó a moverse nuevamente, de manera que el taiyoukai introducía más a fondo sus experimentados dedos dentro de ella. Al principio no quería gemir por miedo a que esos sonidos, no fueran placenteros para su compañero, pero la verdad era que ahora así quisiera no podía aguantar más la explosión y el calor que sentía por dentro, así que cuando se estaba acercando a su segundo orgasmo comenzó a gemir muy audiblemente, para el placer del taiyoukai, quien en esos momentos ya se encontraba besando nuevamente el lugar en donde pondría su marca. "Sesshoumaru", gritó fuertemente la muchacha cuando alcanzó su segundo orgasmo, respirando muy agitadamente y cogiéndose fuertemente de él.

El taiyoukai ya no se podía aguantar más, tenía que sentirse dentro de ella, así que se quitó rápidamente la hakama que llevaba puesta dejando ver su amplia masculinidad, completamente rígida por la excitación que sentía en ese momento. Al verlo la tenshi se sonrojó y lo primero que paso por su cabeza fue: 'no hay forma que eso entre, es muy grande', pero rápidamente sus pensamientos fueron dejados en el olvido por los apasionados besos de su taiyoukai.

Posicionándose en medio de sus piernas, comenzó a rozar su miembro contra los labios vaginales de la que muy pronto sería su mujer, introduciéndose unos centímetros dentro de ella para luego salir y repetir el mismo proceso, dando unos gruñidos de placer y escuchando los gemidos de su ángel.

"Sessh…Sesshoumaru… te quiero dentro de mi, por favor, hazme tuya", le dijo la tenshi con la voz entrecortada acariciando con sus delicadas manos la amplia espalda del taiyoukai.

Aquel pedido lleno de pasión fue lo único que le faltaba a Sesshoumaru para completar lo que más anhelaba. Bajando su cabeza, le susurró al oído: Esto te va a doler un poco koishi", y de un empujón se introdujo dentro de ella.

La tenshi sintió como un pequeño pero soportable dolor se apoderaba de ella y sin poder evitarlo unas diminutas lágrimas cayeron de sus ojos, acompañadas por un pequeño quejido de dolor.

Al sentir el dolor de su mujer, Sesshoumaru la beso dulcemente y lamió las saladas lágrimas que rodaban por sus mejillas, emitiendo un sonido desde lo hondo de su pecho, que se podía confundir con un ronroneo, calmandola y haciendo que ella le sonría indicándole que podía continuar.

El taiyoukai comenzó a moverse lentamente dentro de ella, disfrutando la sensación de estar dentro de su amada, a medida que la temperatura iba aumentando, la velocidad del Youkai también, penetrando con más fuerza a la muchacha, haciendo que ella se retuerza de placer y comience a mover sus caderas y a tratar de seguirle el paso a las embestidas que le propinaba.

El taiyoukai alzó la pierna de la muchacha y la posicionó sobre su hombro, haciendo que el ángulo de la penetración se agrande, Kagome atrajo al Youkai hacia su rostro y esta vez ella lo beso con todo su corazón mientras él la hacía suya, de repente el poco control que tenía se perdió y sus ojos comenzaron a enrojecerse, haciendo que se tense un poco, ya que estaba pasando lo que se temía, su bestia interior estaba tomando el control, ya que el también deseaba a la tenshi, y él no quería causarle daño a la muchacha.

Kagome pudo ver como los ojos de Sesshoumaru cambiaban de color, ella no quería que el parara y a la vez comprendía lo que le estaba sucediendo, pero ella decidió en ese momento que así era como lo deseaba, como lo quería, como el Youkai que es y ella lo aceptaba, y sabía que aunque en ese momento perdiera el control él no le haría daño. Además, no quería que se reprimiera y no disfrutara del momento, así que suavemente tomo el rostro del taiyoukai entre sus manos y lo acercó al suyo besándolo y susurrándole en el oído: "Iie mi señor, no pares, yo te quiero así, déjate llevar, estoy segura que no me vas a hacer daño mi amor, aishiteiru Sesshoumaru", le dijo mientras lo besaba y movía suavemente sus caderas incitándolo.

Sesshoumaru pudo escuchar las palabras de su hermosa Kagome, cuando le decía que lo amaba y que lo aceptaba. Él sabía que su Youkai interior no le quería hacer daño, pero no podría evitar sus instintos, lamentablemente fue sacado de sus pensamientos por el incitante movimiento de la tenshi.

Kagome seguía moviéndose de arriba abajo, obteniendo mucho placer en lo que hacía, el taiyoukai la cogió fuertemente de las caderas, bajando la pierna de la muchacha e incrustando sus garras en su suave y blanca piel, comenzando a embestir dentro de ella con mucha fuerza y con una rapidez que sólo podían igual otros youkai, jadeando muy frecuentemente mientras su bestia emitía fuertes gruñidos de placer.

La tenshi pudo sentir cuando el Youkai incrustó sus garras en su sensitiva piel y comenzó a ir más rápido, causándole un placer inimaginable e increíblemente opacando el dolor que sentía por las heridas en sus caderas. Así se pasaron un buen rato, hasta que ninguno de los dos podía más y Kagome llegó a su último y más potente orgasmo junto al taiyoukai.

Sesshoumaru sentía como el momento del placer máximo se acercaba para los dos, y acercándose al cuello de la tenshi reveló sus filosos colmillos clavándolos en la piel de la muchacha y saboreando su sangre, mientras su caliente semilla se dispersaba por el interior de la muchacha y él le aullaba al Japón entero que por fin tenía una mujer.

Kagome pudo sentir como mordían su cuello, pero no le prestó atención al dolor ya que en ese momento grito con todas sus fuerzas el nombre de cierto taiyoukai que se encontraba retozando con ella.

Los dos cayeron rendidos a la cama, respirando agitadamente, Sesshoumaru tenía entre sus brazos a su amada tenshi quien lo abrazaba fuertemente y se acurrucaba en su pecho, pero aún faltaba algo para que él también le perteneciera a su hermosa mujer.

Haciendo un pequeño corte en su dedo, lo suficiente como para que saliera una cantidad considerable de sangre, levanto a la tenshi y la sentó en sus piernas, "tienes que beber esto koishi, para que así yo sea completamente tuyo al igual que tú eres mía ahora que te marque", dijo mientras acariciaba con su rostro la marca que le había dejado en el cuello.

Kagome tomo entre sus delicadas manos el dedo del taiyoukai y lo llevó a su boca sintiendo el tibio liquido de sabor metálico que acariciaba sus papilas gustativas y luego corría por su garganta, despertando nuevas sensaciones dentro de ella.

Comenzó a lamer de manera más sensual el dedo del taiyoukai, acariciándolo suavemente con su lengua sin darse cuenta que sus acciones despertaban el deseo de su pareja. Sesshoumaru podía sentir las caricias de la tenshi y no aguanto más, así que sacando su dedo de su pequeña boca la alzo en sus brazos y la sentó sobre su masculinidad penetrándola nuevamente.

Kagome dio un fuerte gemido al ser posicionada sobre él, y comenzó a moverse de arriba abajo, jadeando y gimiendo mientras se abrazaba del taiyoukai, quien acariciaba sus senos y la besaba con locura. Se movía sin descanso sobre él, y tanto era el placer que sentía que ya no se soportaba a si misma, envolviendo el cuello del taiyoukai entre sus brazos y besando su cuello al igual que él había hecho con ella, así se paso un buen rato, hasta que nuevamente, al igual que su nueva pareja estaban a punto de alcanzar el climax.

Sesshoumaru estaba en el cielo, la tenshi estaba sobre el cabalgándolo sin descanso y él estaba dentro de ella disfrutando los movimientos de la muchacha, estaba tan mojada y estrecha, que al llegar a su orgasmo sentía como sus paredes vaginales se comprimían apretando deliciosamente su masculinidad, provocando que él también llegue al climax, volviendo a dejar dentro de ella su cálida semilla, aullando nuevamente con todas sus fuerzas, mientras atraía a su cuerpo a la muchacha.

La tenshi llegó al climax escuchando el aullido de su amado Sesshoumaru, gritando nuevamente su nombre a todo pulmón callando esta vez completamente rendida sobre él, pero lo suficientemente consiente para escuchar la declaración del inuyoukai.

Sesshoumaru sintió como la muchacha se dejaba caer sobre él y a decir verdad había quedado muy satisfecho, jamás en la vida había sentido tanto placer como en esta noche; él había estado con un par de mujeres anteriormente solamente para satisfacer sus necesidades primordiales, pero esta vez había sido completamente diferente. 'Jamás me había sentido así, arigatou mi Kagome', pensó antes de decirle la frase que mas anhelaba la tenshi.

"Aishiteiru koishi", le dijo el taiyoukai mientras la acomodaba a su costado y la posicionaba entre sus brazos abrazándola protectoramente envolviéndola en su cola para brindarle calor mientras acariciaba su mejilla y le daba un pequeño beso en los labios.

Kagome abrazó muy fuerte al taiyoukai y le dijo, "aishiteiru watashi no Sesshoumaru sama, nunca me dejes", quedándose instantáneamente dormida con una expresión de total felicidad en su rostro.

Sesshoumaru se permitió por segunda vez que una sonrisa embelleciera su rostro, mientras acercaba aún más a su cuerpo a la muchacha, ella lo amaba y se había entregado a él, jamás la dejaría sola, y nadie le haría daño, siempre la protegería porque ella era suya, su tenshi, su Kagome, la primera mujer y la única a la que había amado y amará con todo su corazón, y a la única a la que le mostrará como hoy sus sentimientos.

"Nunca te voy a dejar mi tenshi, siempre estaré contigo y no dejaré que nadie te haga daño", diciendo eso cerró los ojos y dejó que el cansancio lo llevara al mundo de los sueños, durmiendo por primera vez tranquilamente junto a su único amor.

(1)

Él sol salía alumbrando con su resplandor las tierras del oeste, y dirigiendo sus curiosos rayos por entre las ventanas de él dormitorio del inuyoukai descansando en el rostro de los dos amantes, despertando con su brillo al por primera vez apacible lord Sesshoumaru.

El taiyoukai abrió los ojos lentamente ajustándose a la luz, sintiendo en todo su ser una sensación de tranquilidad y felicidad. Bajando su mirada a la altura de sus hombros, pudo observar los largos cabellos grisáceos de su hermosa tenshi quien estaba abrazada suavemente de él y cubierta por su cola, que le brindaba calor; su nueva mujer, su compañera para toda la vida, la única mujer por la cual ha sentido un inimaginable afecto, aparte de su difunta madre sonreía entre sueños, respirando calmadamente.

Sesshoumaru acarició el rostro de la tenshi con sus pálidas manos, sacando algunos cabellos que le impedían la vista de su hermosa y dormida forma. "Koishiteru Kagome, koishiteru mi tenshi".

La muchacha abrió sus ojos al sentir las caricias de su pareja, y entre soñolientos bostezos logró escuchar las hermosas palabras que le decía su inuyoukai, así que levantándose con un poco de esfuerzo, ya que sus músculos estaban cansados y adoloridos por las actividades de la noche anterior se tiró sobre él y lo abrazó con todas sus fuerzas. "Aishiteiru Sesshoumaru", le dijo antes de darle un dulce beso en los labios, el cuál fue correspondido con el mismo cariño.

"Ohayoo Kagome", le respondió el taiyoukai por primera vez sonriendo. La muchacha se quedó por segunda vez atónita, era la primera vez que veía su hermoso rostro con una sonrisa, "sabes debería sonreír más seguido", le dijo mientras acariciaba su cola, la cual aún seguía alrededor de su cintura, ganando un sonido desde lo hondo de la garganta de Sesshoumaru, el cuál podía asemejar un ronroneo, demostrando lo complacido que estaba con la pequeña caricia que le hacía su hermosa mujer.

"Lo haré más seguido pero sólo para ti", y con eso la levantó en sus brazos y se la llevó hacia las aguas termales que se encontraban en una especie de cuarto de baño anexado a su dormitorio.

Kagome observaba maravillada desde la posición en la que se encontraba el hermoso lugar al que le estaban llevando, eran unas aguas termales naturales en un cuarto completamente hecho de mármol, eran casi iguales a las que habían en el dormitorio de la pequeña Rin, pero considerablemente grandes y más lujosas.

Sesshoumaru se introdujo con ella al reconfortante calor de las aguas termales sentándola entre sus piernas, con su suave y delgada espalda contra su musculoso pecho, en esa posición se quedaron un buen rato, tan solo disfrutando de aquel maravilloso momento.

Después de unos instantes los dos comenzaron a asearse, pero tanta era la cercanía de sus cuerpos y el deseo y amor que compartían el uno por el otro, que en menos de un segundo volvieron a la deliciosa tarea de unir sus cuerpos en un solo tomándose todo el tiempo posible para disfrutar de su unión, terminando unas horas más tarde totalmente exhaustos.

La tenshi se había quedado nuevamente dormida en los brazos de su nuevo, como diríamos en términos humanos, esposo, mientras que Sesshoumaru se secó rápidamente a sí mismo para luego envolver a su hermosa mujer en unas suaves toallas y cargarla entre sus brazos, dirigiéndose hacia su cama para volver a acurrucarse con ella entre las sabanas y dormir plácidamente una vez más.

(2)

Aunque para los dos amantes el tiempo parecía transcurrir a paso de tortuga, a las afueras de la habitación todo era exactamente lo contrario. Ahora en el gran salón solo se encontraban las pequeñas youkais jugando con la pequeña niña humana, y los dos únicos lords sentados y tomando aire en las sillas del gran comedor en el que por el momento se encontraban.

Todos los invitados ya se habían retirado. El festival había culminado y las nuevas parejas se encontraban felizmente unidas, ya que si era valido decir Sesshoumaru y Kagome no fueron los únicos ocupados la noche anterior, aunque también es bueno saber que casi la totalidad de los presentes se quedaron extremadamente sorprendidos al saber que el estoico gobernante de las tierras del oeste por fin tendría una compañera con la cual compartir los días de vida que le esperaban por una larga eternidad, ya que como un Youkai de sangre noble nunca moriría ni por una enfermedad, ni por muerte natural, jamás envejecería.

Lo que más tenía cansados a los dos gobernantes de los puntos cardinales restantes era la gran discusión que tuvieron que llevar a cabo con la "señorita" Satsuki para que se retirara por la paz del palacio, eso si que fue un acontecimiento.

(3)

Al enterarse de la muerte de Ryuura a manos de la tenshi, y de la elección de su amado Sesshoumaru, la kitsune entró en un bien llamado modo balístico. No había quien parara su laberinto y su berrinche, si no fuera por los guardias que gracias a kami se encontraban disponibles en ese momento, quien sabe que hubiera sucedido, pero lo más colosal de todo era que se negaba a retirarse del lugar sin antes tener una audiencia con lord Sesshoumaru, y definitivamente eso no iba a ser posible ya que los sonidos de placer que emitían los dos amantes eran oídos por todo lo largo y ancho del palacio y el aullido final que emitió el taiyoukai haciendo saber que por fin había hecho mujer a la hermosa tenshi no ayudó mucho a calmar la situación, no.. en lo más mínimo.

La kitsune comenzó a dar de gritos, alegando que ella era la que debía estar en los dormitorios del hijo mayor de Inu taisho. Jyuura y Kyoura habían hecho su mayor esfuerzo por controlarla, hablando razonablemente con ella pero simplemente era un caso perdido, y el mayor de los gobernantes, Jyuura no estaba con ánimos como para soportar a una engreída de la clase de Satsuki.

Concentrando un poco de su fuerza en su báculo invocó el poder de las sombras y envolvió a la kitsune en una oscuridad que podría asustar hasta el más feroz de los animales, dejándola pálida y completamente inconsciente, haciendo que los guardias la retiren del castillo.

Pero la siguiente tarea no fue la más fácil tampoco, muy temprano en la mañana, a la hora que todos se había ido los dos gobernantes procedieron a inspeccionar el cadáver de Ryuura, que la verdad no se veía muy bien, y el fino olfato que los dos poseían no estaba siendo de mucha ayuda.

No se explicaban como era posible que la delicada muchacha hubiese podido liberar tanto poder en un solo grito, era algo que luego tendrían que averiguar. Por el momento debían quedarse esperando hasta que llegaran los familiares de lord Ryuura para explicarles lo sucedido, ya que era parte del protocolo que lo hicieran en nombre del inuyoukai ya que naturalmente se encontraba notoriamente indispuesto.

Así lo hicieron, pronto el clan de los dragones llegó al castillo de la luna y fueron informados de lo sucedido, llevándose el cuerpo de su gobernante; como consecuencia de esto los dos youkais dieron un suspiro de alivio sentándose en las sillas y agradeciendo que por fin todo estaría de nuevo en calma.

No saben lo equivocados que estaban.