Jaken se encontraba limpiando junto a los demás sirvientes el amplió palacio y fijándose si todo se encontraba en completo orden, cuando sobre la mesa que se encontraba en la entrada del castillo adornando el centro con una hermosa vasija llena de flores, habían cuatro sobres de color violeta, con un extraño sello que jamás en su vida había visto, pero parecía estar hecho de cera, y al acercarse lo suficiente para observar el remitente, se dio cuenta que en los sobres estaba escrito el nombre de aquel vil hanyou que una vez osó utilizar a su amo bonito, Naraku.

Sin pensarlo dos veces cogió los sobres y fue a la velocidad de un rayo hacia el dormitorio de su amo abriendo rápidamente la puerta, sin darse cuenta de lo que esto ocasionaría. "Amo bonito, despierte, despierte, debe saber esto, es algo urgente", gritaba el gami completamente desesperado, como si de eso dependiera su vida.

(1)

Sesshoumaru fue cruelmente sacado de sus hermoso sueños por los gritos de su servidor, ya más tarde se aseguraría que recibiera un castigo por su ruda intromisión, pero lo que ahora merecía atención era cesar los gritos infernales del renacuajo.

Sentándose sobre su cama se dirigió a él con la mirada fría e inexpresiva que lo caracteriza, "se puede saber a que se debe la intromisión en el dormitorio de este Sesshoumaru y tus infernales gritos que parecen no tener fin", preguntó con una voz que parecía mandar una serie de escalofríos de terror para el que lo estuviera escuchando.

Agachándose y haciendo una serie infinita de reverencias Jaken de disculpó por sus rudas acciones y procedió a mostrarle a su amo su más reciente descubrimiento, acercándose a la cama le mostró los sobres al taiyoukai. "Esto estaba en la mesa amo Sesshoumaru, en la parte superior del sobre dice que han sido enviados por Naraku", dijo el gami agachándose con temor de la reacción de su amo.

Al escuchar el nombre el taiyoukai se tensó completa pero no notoriamente, así que el desgraciado había decidido mostrarse, pues bien, esta sería la oportunidad de vengarse de él, nadie manipula al gran Sesshoumaru. De un simple movimiento le quito los sobres al renacuajo, y al mirarlos de cerca se dio cuenta que estaban dirigidos, no sólo a él, si no a Jyuura, Kyoura y a Ryuura. Una lástima que el infeliz ya estuviera muerto.

"Ve al salón y esperarme ahí junto con los demás, estas cartas no están remitidas sólo a mi, esto debe ser algo que hablemos todos los interesados", dijo calmadamente el taiyoukai, obteniendo como reacción que el gami salga corriendo a toda velocidad del cuarto a cumplir con las ordenes; ahora tenía que levantarse y alejar a su hermosa Kagome de él, maldito hanyou, para variar inoportuno.

(2)

Suavemente comenzó a mecer a la tenshi para que se despertara. "Kagome levántate, tenemos algo que hacer", le dijo muy despacio, la muchacha se estiro ligeramente y se acurrucó más en él, "iie, déjame seguir durmiendo", le respondió antes de comenzar a quedarse dormida nuevamente.

El taiyoukai no pudo evitar que una pequeña sonrisa escapara sus labios, así que muy despacio la levanto en sus brazos y la sentó en su regazo, como le gustaba tenerla ahí, era tan cálida, tan hermosa, tan Kagome.

"Ven, tenemos que levantarnos de una buena vez, hay asuntos que atender, y aunque a este Sesshoumaru le pese decirlo, esos asuntos tienen que ver con Naraku".

Al escuchar el nombre la tenshi abrió los ojos instantáneamente y se sentó correctamente en las piernas de su taiyoukai, "Naraku, que es lo que está sucediendo?", preguntó muy preocupada. "Aún no lo sé, pero es algo que tiene que ver con los cuatro puntos cardinales, ya que hace un momento Jaken me mostró unos sobres dirigidos a cada uno de los gobernantes", al decir esto Sesshoumaru la miró a los ojos, sus hermosos ojos grises, que a veces parecían cambiar a un hermoso dorado, casi igual a los suyos, pero mirando más arriba se dio cuenta que en su frente había algo.

Removiendo los cabellos que formaban un cerquillo observo una media luna idéntica a la suya en la frente de su hermosa tenshi, haciendo que sonría nuevamente, esto significaba que pertenecía a la casa de los inuyoukais, a la casa de la luna, que era su mujer y nunca nadie la podría tocar, ya que llevaba su marca en la frente; casi inconscientemente el taiyoukai beso la luna que llevaba su hermosa mujer en la frente.

Kagome estaba un poco confundida ya que Sesshoumaru no dejaba de mirarla, así que tímidamente le preguntó: "que sucede Sesshoumaru?", el taiyoukai no le respondió, pero la levantó de la cama y la llevo hacia el vestidor, parándola frente al espejo y despejando su frente para que pudiera ver la hermosa media luna que ocupaba aquel lugar.

"Kawaii" dijo sonriente la muchacha mientras volteaba y le daba un beso a su compañero, ella ya sabía lo que significaba y eso la hacía muy feliz, logrando que por un momento se olvidara de los problemas que seguramente Naraku traería.

"Ahora debemos prepararnos, ya que tenemos mucho de que hablar", el inuyoukai volvió a besar a la tenshi y la separó de él para sacar de su vestidor uno de sus tradicionales kimonos, que obviamente iban acompañados de su inseparable armadura y a la vez sacando un hermoso vestido que le dio a la tenshi. "Era de mi madre espero que te guste", le dijo, volteando para vestirse.

Kagome cogió el vestido de seda y sus hermosos ojos comenzaron a brillar, que le diera algo de su madre significaba mucho para ella, así que lentamente se comenzó a vestir, mientras pensaba que aquel hermoso ropaje parecía ser europeo, ya que no recordaba en ninguna de sus clases de historia que hubiera algo así en Japón, era muy hermoso.

El taiyoukai volteo y al observar a su hermosa mujer quedo boquiabierto, nunca se cansaría de las reacciones que le provocaba su hermosa Kagome, era la mujer más bella del mundo, y se veía perfecta en las ropas de su madre. La muchacha sin darse cuenta que su taiyoukai la observaba pasó hacia una especia de cómoda que había en aquel amplio y lujoso cuarto, y peinó sus largos cabellos haciéndose una media cola y amarrándosela con algunas cintas blancas y rojas.

"Dou desuka?", preguntó la tenshi al terminar de arreglarse, "esta perfecto, te vez hermosa mi Kagome, muy hermosa". Y con eso los dos salieron del brazo a encontrarse con los demás gobernantes, o bueno con los dos que quedaban.

(3)

Al llegar al salón se encontraron con unos youkais muy preocupados pero a la vez muy molestos, "Sesshomaru se puede saber cuál es el significado de esto'", preguntó calmadamente Jyuura mientras alzaba la mano derecha mostrándole la carta al inuyoukai.

"Veo que ya han leído de que se trata, si me permiten en un momento pasaré a explicarles, pero primero dejen a este Sesshoumaru enterarse de las amenazas de aquel insignificante hanyou", el taiyoukai procedió a leer la carta mientras Kagome saludaba a los youkais, y ellos la felicitaban por ser la esposa de Sesshoumaru, ya que la marca que tenía en su frente no pasó desapercibida cuando les hacia las respectivas reverencias.

"Vamos todos a mi estudio", fue lo único que pronuncio el taiyoukai con su máscara bien puesta, no estaba dispuesto a dejar que aquellos youkai se dieran cuenta de lo molesto que se encontraba. Nunca le había mostrado sus emociones a nadie, con excepción de la hermosa tenshi que ahora lo acompañaba, así que no comenzaría ahora.

Las niñas se quedaron jugando y hablando de cosas sin importancia, cosas propias de su edad, aquel malvado ser no era motivo de molestia para las pequeñas, y es que ellas ni siquiera estaban enteradas de su existencia, y así debía ser, de nada valía molestar a los más pequeños.

(4)

Todos los presentes llegaron en poco tiempo al gran estudio del inuyoukai, que además era una especie de biblioteca. Sesshoumaru les explicó con un poco de ayuda de la tenshi todo lo referente a Naraku, "con su permiso pero quisiera saber qué es lo que dice esa carta", dijo muy educadamente la tenshi, ya que sabía que aunque fuera la mujer de aquel poderoso taiyoukai no significaba que pudiera imponer sus deseos ni hacer como le placiera, más aún tenía que comportarse como toda una dama de ahora en adelante.

Sesshomaru estaba orgulloso de ella, se comportaba perfectamente, así que le dio la carta y Kagome procedió a leer.

"Sesshomaru sama, un gusto saludarlo después de nuestro último encuentro, como sabrá tres cartas idénticas a esta han sido enviadas a sus compañeros, sólo quería advertirles que sus tierras están en peligro, las del norte, sur y este y serán atacadas muy pronto, así que les recomiendo que vayan preparando a sus ejércitos.

Para usted Sesshomaru sama, tengo una sorpresa muy especial, pero ahora no es el momento." Eso fue lo último que leyó Kagome antes de devolverle la carta al taiyoukai.

"Y bien que es lo que vamos a hacer?", preguntó Kyoura sentado en una especie de confortable sillón, mientras miraba fijamente a Sesshoumaru, esperando una respuesta del inteligente inu.

"Será mejor que regresen a sus reinos, y preparen lo necesario para contraatacar", dijo Sesshoumaru con una expresión ilegible en el rostro.

"Pero lo más probable es que sea una trampa, es demasiado sospechoso que nos mande avisos sobre su ataque", interrumpió Jyuura sonando un poco incómodo, ya que todo eso significaba que la vida de sus tres pequeñas hijas podía estar en peligro.

"Es obvio que se trata de una trampa, es el estilo de este inmundo ser, así que la única salida que tenemos en contraatacar para saber que es lo que se trae entre manos", todos asintieron y despidiéndose salieron rápidamente del estudio dirigiéndose a sus respectivos reinos, a comenzar con los preparativos para la guerra.

Jyuura llevándose consigo a sus tres hijas y dejando a una muy confundida Rin que lentamente se dirigía hacia donde se encontraban su oka san y su outo san.

La muchacha abrazó fuertemente al taiyoukai. "A que se refiere con que tiene algo preparado para ti", le preguntó muy preocupada Kagome, el inu podía oler el miedo y la preocupación que comenzaban a hacerse presentes en su hermosa mujer, y acercándola más a su pecho le dijo en un susurro: "Sea lo que sea no permitiré que nada te suceda ni a ti ni a Rin".

(5)

Inuyasha podía ver a lo lejos el imponente castillo de su medio hermano, el lugar donde paso una pequeña parte de su infancia, antes de ser transferido al lugar donde vivía su madre, al lugar donde sufrió tanto; "aguanta Kagome, pronto te traeré conmigo", dijo como alentándose a si mismo, mientras se acercaba más y más al castillo. Pobre Inuyasha, no hubo nadie que le advirtiera la sorpresa que estaba por llevarse.

(6)

Rin corría por todo el castillo, hasta que se dio con la puerta del estudio de su outo san. Muy despacio abrió la puerta y se metió como pudo sin hacer ruido alguno.

Sesshoumaru quien aún tenía abrazada a una ya calmada Kagome se percató de la presencia de la pequeña niña, así que separando a la tenshi un poco de él se dirigió a la pequeña, "que es lo que sucede Rin", preguntó con un tono calmado mientras aún sujetaba de la cintura a su amada tenshi.

Rin podía ver que ahora sus padres se demostraban más afecto, y es que ella podría ser una niña de muy corta edad, pero tonta no era, así que una gran sonrisa apareció en sus labios, dejando ver todos sus pequeños y blancos dientes, "Rin chan esta muy feliz, de que por fin oka san y outo san estén juntos, Rin chan por fin tiene una familia".

De repente el rostro de la muchachita paso de uno de felicidad a uno de curiosidad y de duda, "eso significa que Rin chan va a tener hermanitos?". La inocente pregunta de la pequeña hizo que la tenshi se sonrojara a tonos de rojos inimaginables, haciendo que el taiyoukai de una pequeña sonrisa, no podía creer que su querida tenshi siguiera teniendo la inocencia de una niña de la edad de Rin, pero bueno era parte de su naturaleza, además eso era una de las tantas cosas que le gustaba de ella.

La tenshi alzó en sus brazos a la pequeña niña, haciendo que ella la abrase muy fuerte y no se suelte por nada. El taiyoukai por el momento se sentía muy feliz, ya que contemplaba a la mujer que había ganado su corazón, junto con la pequeña y única humana que a la vez aprendió a querer, eran su más preciado tesoro y no las descuidaría por nada.

Justo en ese momento volvió a su mente el infeliz de Naraku, 'no puedo permitir que este asunto se salga de nuestras manos, tenemos que derrotar a ese desgraciado de una vez por todas', se dijo a si mismo, mientras se sentaba en su escritorio y comenzaba a sacar una serie de papeles y pergaminos que se encontraban ahí, así es hoy tendría mucho trabajo que hacer.

"Kagome, porque no vas con Rin y juegan un rato afuera, por lo que puedo percibir aún hay un poco de luz y el clima es perfecto", dijo mientras observaba por una de las grandes ventanas que daban hacia sus vastos jardines. La muchacha asintió con la cabeza, de seguro tenía mucho que hacer, ya que con la aparición de Naraku todo estaría de cabeza, así que decidió que sería mejor dejar a Sesshoumaru sólo por un tiempo para que pudiera planear y arreglar bien sus asuntos.

La tenshi se acercó hacia la silla que se encontraba detrás del escritorio con la pequeña en brazos y le dio un pequeño beso en los labios a su querido taiyoukai, para luego salir hacia los jardines junto con la pequeña Rin.

(6)

Inuyasha llegó por fin a la entrada del castillo, y fue interceptado por dos guardias muy parecidos, es más se podría decir que eran idénticos, quienes pusieron sus lanzas frente a él formando un aspa impidiéndole el paso.

"Qué vienes a hacer aquí híbrido", le dijo uno de los gemelos a Inuyasha apuntándolo ahora con la hoja de la filosa lanza. "Déjenme pasar desgraciados, se que el infeliz de Sesshoumaru tiene a Kagome ahí encerrada", les respondió Inuyasha gruñendo intimidantemente y ejercitando sus garras para luego ponerse en posición de ataque.

Al escuchar el nombre de la tenshi Fumiko se tensó, como se atrevía a hablar así del señor Sesshoumaru, como se atrevía a pensar que le estuviera haciendo daño a su mujer, seguramente solo quería llevársela, pero no se lo permitiría.

Sintiendo la ira que irradiaba de su hermano Noriko se puso frente a él en una posición defensiva frente al hanyou, "me parece que estas equivocado, la muchacha de la que hablas es la mujer de lord Sesshoumaru, no creo que este aquí contra su voluntad".

Inuyasha no podía creer lo que estaba escuchando, que Kagome era la nueva mujer de Sesshoumaru, NO, definitivamente era un error, ese desalmado, cruel y frío desgraciado no podía tener nada que ver con su Kagome, ahora mismo arreglaría ese mal entendido.

"Grr, cierra la boca infeliz no sabes lo que dices, GARRAS DE ACERO", fue lo único que escucharon los dos inuyoukai que resguardaban las puertas del palacio, antes de caer inconscientes al suelo. Definitivamente no estaban preparados para el ataque de aquel hanyou, pero gracias a Kami se recuperarían, por algo eran youkais.

Sin perder tiempo Inuyasha corrió a toda velocidad por los grandes jardines que poseía el palacio, podía recordarlo y si no se equivocaba se estaba dirigiendo a la parte trasera del palacio, justo al frente del estudio de su padre, mal movimiento.

(7)

Kagome se encontraba sentada bajo la copa de un árbol observando como jugaba la pequeña Rin, persiguiendo a una mariposa, mientras saltaba y corría a lo largo del jardín. No podía creer como habían cambiado las cosas, ahora era la mujer de Sesshuomaru, la princesa de las tierras del oeste y la verdad no se arrepentía de nada.

Nunca había amado a nadie como lo amaba a él, ni al mismo Inuyasha, pero algo le molestaba, algo dentro de ella no estaba bien. Había dejado a sus amigos, mintiéndoles, diciéndoles que se iría a su época, ahora más que nunca necesitaba que vinieran, además con la batalla que estaba a punto de llevarse a cabo con Naraku ellos tenían más derecho que nadie a ser parte de ella, ya que desgraciadamente ellos habían sido una de las tantas víctimas de aquel bajo ser; pero una sensación aún más extraña la sacó de sus pensamientos.

'Esa aura, yo la conozco', se dijo a sí misma mientras se concentraba más para saber quién era el ser que se acercaba a toda velocidad, instintivamente desplegando sus alas y parándose en forma instantánea, hasta que de un momento a otro la realización llego a ella, y un frió nada placentero se apodero de su ser. 'Inuyasha'.

(8)

El hanyou aún seguía corriendo, pero podía ver ya que se iba acercando a la silueta de una mujer, hasta que en menos de unos segundos llegó a estar parado frente a ella.

Inuyasha quedo atónito, frente a él estaba la mujer más bella que hubiera podido ver en toda su vida, con unas hermosas alas que reposaban detrás de ella, aunque estaba muy distraído reconociéndola como para percibir su olor, aún.

"Kagome?", dijo dudoso el hanyou mientras se acercaba a ella poco a poco, hasta llegar y tomarla entre sus brazos. "Te extrañé tanto, porque nos mentiste, porque no nos dijiste que eras una tenshi Kagome, dime que te hizo el desgraciado de Sesshoumaru para que estes aquí. Acaso te tiene encerrada contra tu voluntad", Inuyasha dijo todo esto mientras tenía entre sus brazos a la tenshi.

Kagome no sabía porque, pero no se sentía bien siendo abrazada de tal manera por otro hombre que no fuere Sesshoumaru, no soportaba que la tuviera tan íntimamente cerca, era como si estuvieran violando su espacio personal y por eso se encontraba muy confundida, ya que nunca se había sentido así, lo único que quería era que Sesshoumaru estuviera junto con ella en ese momento y alejara a Inuyasha lo más pronto posible.

Sin poder soportarlo más Kagome se separó de él y le respondió: "No Inuyasha, Sesshoumaru no me tiene contra mi voluntad, yo vine a él por mis propios medios".

El hanyou se quedó confundido por un momento, pero de repente recordó lo que le había dicho uno de los guardias del castillo, así que levantando ligeramente su nariz pudo percibir el delicioso olor que irradiaba la tenshi, pero cuando se acercó más a ella otro olor asaltó su nariz, era el inconfundible aroma de Sesshoumaru, estaba por todos lados, dentro de ella, a su alrededor, no había parte del cuerpo de la muchacha que no estuviera cubierto por el aroma del infeliz de su medio hermano, haciendo que a pesar de que llevara a colmillo de acero junto a él perdiera el control poco a poco.

(9)

Sus ojos comenzaron a tornarse de un color rojo, que solo podía igualar al de la sangre y su voz comenzó a cambiar a una más ronca y completamente amenazante. "Ese maldito te obligó", Kagome se quedó completamente pasmada, definitivamente esto no terminaría bien, Inuyasha estaba perdiendo el control y ella no le quería hacer daño, porque a pesar de todo era su amigo, así que se quedó callada. Gran error.

El hanyou comenzó a desesperarse y un aire casi invisible empezó a apoderarse de su cuerpo haciendo que sus cabellos comiencen a flotar a su alrededor. "Maldita sea contéstame", grito con todas sus fuerzas, mientras de nuevo se acercaba peligrosamente a ella.

La muchacha no sabía que hacer, hasta que un pequeño dolor en su vientre la hizo ponerse de rodillas y contestar a duras penas: "No me obligó, Inuyasha yo amo a Sesshoumaru, por favor no hagas nada de lo que te puedas arrepentir, por favor Inuyasha, tranquilízate, Sesshoumaru no me obligo yo lo quiero con toda mi alma", le dijo mientras abrazaba su barriga y sentía como el dolor iba cesando, pero a la vez su barriga había crecido un poco. Segundo error.

Al escuchar eso el hanyou perdió completamente el control, en sus mejillas comenzaron a aparecer unas marcas moradas que se asemejaban a las de su padre, y sus garras crecieron considerablemente.

"Rin corre, corre y ve a traer a Sesshoumaru", gritó Kagome mientras veía el cambio de su amigo, la niña podía correr peligro y ella insistía en no querer hacerle daño.

La pequeña jugaba sin percatarse de lo que sucedía a sus espaldas, pero cuando escucho las palabras de su oka san, volteó a ver horrorizada lo que sucedía. Su oka san estaba sentada en el piso protegiendo instintivamente su estómago y el hombre que se parecía mucho a su oka san se estaba acercando poco a poco a ella, gruñendo como solo Sesshoumaru sama podría.

"Oka san, que sucede, porque esta este hombre aquí", preguntó llorando la pequeña, era mucho para ella, y no sabía que hacer.

"Rin escúchame, ve hacia Sesshoumaru y dile que venga y no te acerques a Inuyasha ni un paso más", la pequeña salió corriendo a la velocidad que sus pequeñas piernas le permitían hacia el estudio de su padre, él no permitiría que le suceda nada a Kagome chan.

(10)

Sesshoumaru se encontraba muy metido en los papeles y muy concentrado en planear una estrategia, teniendo muy ocupados sus cinco súper desarrollados sentidos como para darse cuenta de lo que estaba sucediendo fuera de su estudio. Para él su tenshi y su pequeña hija, si ahora consideraba a Rin así aunque no fuera de su propia sangre, estaban fuera jugando tranquilamente, no sabía que equivocado estaba.

Rin por fin llegó al estudio y se dio con que la puerta estaba cerrada con llave y no podía abrirla, así que comenzó a golpearla con todas sus fuerzas.

Sesshoumaru fue sacado de su absoluta concentración por los golpes incesantes de su puerta, haciendo que se irrite un poco, 'seguro es el inepto de Jaken', así que se acercó a la puerta y la abrió, llevándose una gran sorpresa.

(11)

Kagome no sabía por qué su vientre había aumentado de tamaño, pero lo que importaba ahora era ocuparse de que Inuyasha no perdiera el control. "Inuyasha escúchame, no debes hacer esto, tranquilízate, tu tienes a Kikyou, y yo a Sesshoumaru, es lo justo, por favor cálmate".

El inuhanyou parecía no escuchar absolutamente nada, para él lo único obvio era la traición de la mujer que le pertenecía, pero esto no se quedaría así, ahora mismo acabaría con ella, nadie lo podía traicionar, nadie. "Eres una cualquiera, tu permitiste que ese infeliz te toque, no que eras tan pura, sólo eres una zorra".

Al escuchar esas palabras la tenshi comenzó a llorar desconsoladamente. Como era posible que le dijera eso, cómo, pero lo último que sus ojos llorosos vieron fue a Inuyasha acercarse a ella apuntó de atacarla con sus garras. Sin embargo, el golpe nunca llegó.

(12)

El taiyoukai vio a la pequeña niña abrazar su pierna con todas sus fuerzas mientras lloraba desesperadamente, y al no ver a Kagome con ella su Youkai interior comenzó a intranquilizarse y a preocuparse por su mujer. "Rin que es lo que sucede donde esta Kagome, dime que pasa".

La pequeña niña lo abrazó más fuerte y entre sollozos le dijo: "Otou san, un hombre muy parecido a ti esta atacando a oka san, la va a matar, oka san me dijo que te llamara, por favor sálvala, ese hombre malo la va a matar, okaa san estaba en el piso cogiendo su vientre, y el hombre malo comenzó a gruñirle y a acercarse a ella, Rin chan esta muy asustada, por favor otou san ve a salvar a okaa san".

Al escuchar lo que dijo la pequeña la soltó de él y salió utilizando su velocidad demoníaca hacia donde se encontraba su mujer, podía oler el miedo y la desesperación que irradiaban de ella, pero otro aroma se hizo presente. "Inuyasha", dijo en un gruñido mientras sus ojos se tornaban de color rojizo, al igual de los del hanyou hace algunos momentos, seguramente por eso no lo había desintegrado al igual que hizo con Ryuura, jamás sería capaz de herir a alguno de sus amigos. Nadie le haría daño a su mujer, NADIE.

En un segundo estaba entre Inuyasha y su preciada tenshi, su bestia había tomado total control de sus actos y estaba en un modo totalmente protector. Cuando las mujeres de los youkais estaban en peligro, estos se ponían completamente furiosos y no les importaba nada más que su mujer, pasando lo mismo cuando intentaban atacar a alguno de sus hijos.

Esto era lo que le estaba sucediendo a Sesshoumaru, pero en medio de su rabia pudo notar el cambio del aroma de su amada tenshi, estaba cargando dentro de ella a sus cachorros, pero aún era muy pronto para saber si serían hembra o macho, esto hizo que su ira aumentara, nadie se atrevería a herir a su mujer y a sus cachorros y salir con vida.

El taiyoukai le dio un gruñido a su medio hermano, que en ese momento podría espantar hasta al mismo Naraku si lo hubiera oído, y lo atacó con sus garras venenosas mandándolo a volar inconsciente y sin ninguna oportunidad de contraatacar.

Sesshoumaru volteó a observar a su mujer se arrodilló a su nivel elevándola del piso y acunándola entre sus brazos, podía observar que su pequeño vientre había crecido un poco, pero ahora ella se encontraba temblando y con la presión completamente baja. Estaba totalmente nerviosa y congelada, esto no le haría bien a sus cachorros, ya que ellos podían percibir lo que le sucedía a la madre aunque estuvieran en la primera y más temprana etapa de su desarrollo.

"Sesshoumaru, sácame de aquí por favor", dijo mientras lloraba aferrándose fuertemente a él, observando sus ojos, ella sabía lo que le había sucedido y no lo culpaba, es más estaba agradecida de que su Youkai la hubiera salvado, era una parte de él que amaba, igual que a la parte razonable y pasiva de Sesshoumaru, pero a pesar de eso se encontraba muy nerviosa.

Al escuchar las suplicas de su tenshi el taiyoukai comenzó a acariciar la marca que se encontraba en la unión de sus hombros con su cuello y a hacer sonidos que asemejaban a un ronroneo para calmarla, si seguía así lo más probable era que perdiera a los cachorros y él nunca se perdonaría que eso sucediera.

Kagome se calmó instantáneamente y se quedó dormida en los brazos de su taiyoukai, quien la estaba llevando hacia su dormitorio rápidamente.

(13)

Jaken se encontraba para variar, arreglando los diarios detalles del palacio, cuando vio entrar a su amo bonito, obviamente con su Youkai en control, con su mujer en brazos, que por cierto no se veía muy bien, ya que estaba muy pálida. A la vez pudo notar el vientre de la muchacha, esto no estaba nada bien, que su amo bonito se encontrara así no era una buena señal y menos el estado de su mujer, así que temiendo por su vida se alejó de su camino, en este momento cualquiera que se acercara al inu Youkai era una amenaza para él y para su mujer. Lo importante ahora era averiguar qué había sucedido.

El gami fue en busca de la pequeña Rin, y cuando la encontró le dijo que su oka san ya se encontraba bien y que ahora estaba con el señor Sesshoumaru.

La pequeña niña le rogó si podía ir a verlos, pero hasta para ella sería un peligro cruzarse con Sesshoumaru en ese momento, así que el gami le dijo que los dejará descansar por unos días, para después preguntarle qué había sucedido exactamente.

Cuando Rin le contó todo, el gami se dirigió hacia el jardín y observó el cuerpo de Inuyasha. 'Inútil, como se le ocurre atacar a la mujer de mi amo bonito y peor aún, al cabeza hueca le pareció mejor idea esperar a que este embarazada. Inu taisho sama, porque tuviste que castigar a Sesshoumaru sama con un hermano tan idiota como este, tiene suerte de que no lo hayan matado, pero por su bien espero que no se acerque más a Kagome sama, ahora creo que lo mejor será llamar a esos humanos que viajaban con ellos para que se hagan cargo de este hanyou, no creo que pueda caminar en una semana por lo menos ya que mi amo bonito lo atacó con sus garras venenosas'.

Con ese pensamiento el pequeño Youkai fue en busca del dragón de dos cabezas que siempre viajaba con ellos y se lo llevó hasta la entrada del castillo en donde se encontraban recuperándose del ataque lo gemelos Fumiko y Noriko.

"Oigan ustedes dos, ya más tarde tendrán que darme las explicaciones del porque dejaron entrar a Inuyasha al castillo, ahora quiero que sepan que Sesshoumaru sama esta siendo controlado por su Youkai y no dejará que absolutamente nadie se acerqué a sus habitaciones y mucho menos a su mujer, así que háganme el favor de ir y avisar a todos los sirvientes que no se acerquen a las habitaciones de Sesshoumaru sama. Y recojan el cuerpo del hanyou, que lo lleven a una habitación lejos de la del amo y que una curandera se haga cargo de sus heridas", con eso el gami se montó sobre Ah y Un y se fue en busca de los humanos con los que viajaba Inuyasha.

(14)

Sesshoumaru entró a su dormitorio, su tenshi aún estaba completamente congelada, así que la tendió en la cama y se quitó la ropa, quitándole la ropa a ella también.

Abrió las sabanas, se sentó en la cama con su espalda apoyada en el respaldar de la cama, en el que puso unas almohadas para mayor comodidad, poniendo a su hermosa Kagome entre sus piernas, apoyándola en su bien formado pecho. Lo que tenía planeado hacer era brindarle su calor corporal, así su temperatura subiría y sus cachorros estarían bien.

Envolviendo su cola alrededor de los dos la abrazó con fuerza y volvió a hacer algunos sonidos que provenían de lo hondo de su garganta y hacían que las vibraciones de su pecho masajearan a su tenshi y la calmaran haciendo que su respiración se vuelva a normalizar y se comience a calmar; en medio de su sueño la tenshi se acurrucó en su taiyoukai y nuevamente abrazó su vientre.

(15)

Jaken ya llevaba viajando sobre Ah y Un aproximadamente una hora, cuando de pronto divisó desde las alturas la aldea en donde residían los humanos que acompañaron alguna ves a Kagome sama.

Sabiendo que si bajaba con el ryu de dos cabezas asustaría a muerte a todos los humanos, eso sin contar su presencia, dejo al animal esperar en las afueras de la aldea mientras el gami se introducía en la aldea con cuidado de que nadie lo viera.

Sango y Miroku se encontraban como estos últimos días, ayudando a la anciana Kaede en todo lo que podían, mientras esperaban a sus amigos regresar para continuar con la búsqueda de los fragmentos, o mejor dicho con la búsqueda de Naraku, ya que él ya los tenía casi todos, cuando de pronto una extraña energía, aunque muy débil se estaba acercando muy despacio a la cabaña.

"Lo percibe houshi sama?", preguntó la exterminadora cogiendo instintivamente su boomerang. "Hai Sango chan, pero, no te parece conocido", dijo el monje más calmado de lo normal, al parecer esto no era algo de lo que se tuvieran que preocupar.

La taija se concentró por un momento, cuando de pronto entró por la puerta hecha de bambú un pequeño Youkai verde, "JAKEN", gritaron los dos al mismo tiempo cuando vieron al sirviente de taiyoukai entrar por la "puerta" de la cabaña.

"Humanos gritones", fue lo único que dijo, haciendo que el houshi lo golpee lo suficientemente fuerte en la cabeza como para dejar un chichón."Qué es lo que quieres aquí", pregunto Sango tratando de sonar amenazante.

"Vengo a llevármelos al castillo de Sesshoumaru sama, su presencia es requerida en este momento, sino las cosas no van a terminar muy bien".

Por un momento los dos humanos se quedaron completamente sorprendidos, para que querría el taiyoukai del oeste la presencia de unos humanos en su castillo. "Explícate", fue lo único que dijo la mujer antes de que el gami comenzara a relatarles todo lo sucedido desde la llegada de la tenshi hasta la inoportuna aparición del hanyou en el palacio y obviamente la reacción de su señor.

Si antes Sango y Miroku estaban completamente sorprendidos, ahora estaban a punto del colapso nervioso, "como es posible, Kagome es la mujer de Sesshomaru, y ahora esta embarazada", decía la taija sin poder pestañear debido a la mirada de total sorpresa que tenía plasmada en el rostro, "Inuyasha, como se le ocurre, kami sama".

Paso un rato hasta que los dos pudieran recuperar la poca cordura que les quedaba, aunque Sango no se pudo aguantar, "si dices que Kagome esta embarazada …". De pronto la muchacha se puso a calcular en su cabeza usando los conocimientos que le brindó su padre sobre los youkai, especialmente sobre los Inu.

'Si lo que el gami dice es cierto, y los inus comunes tienen a sus crías a los tres meses de gestación, eso significa que..", "KAMI SAMA KAGOME CHAN VA A DAR A LUZ EN UN MES", dijo la mujer en un grito ensordecedor que hizo al pobre Jaken tener que taparse las orejas.

"Eso es imposible mi pequeña Sango", "no lo es Miroku sama, en los Inuyoukais el periodo de gestación es completamente diferente, por la misma razón que son youkai es mucho más acelerado. Para Kagome la primera semana serán como los primeros cuatro meses de embarazo de un bebe normal, la segunda semana como los seis, la tercera como los ocho y en la última semana cualquier día puede ser el de alumbramiento, debido a su naturaleza los youkai tienen un periodo de desarrollo más acelerado, y considerando que es una tenshi lo más probable es que los cachorritos sean demonios completos".

Miroku simplemente se quedó ahí contemplando la explicación que le acababa de dar la mujer de su vida, realmente increíble, pero todos los pensamientos y diálogos que estarían por formarse fueron interrumpidos por la voz de Jaken quien ya se estaba comenzando a impacientar: "Sumimasen, pero creo que es hora de irnos, ustedes deben hacerse cargo del hanyou, y ahora que lo pienso Kagome sama va a necesitar una mujer que la ayude cuando tenga que dar a luz, así que taija sugiero que el monje y tu se apuren que mientras más pronto lleguemos más pronto podremos ayudar a Sesshoumaru sama e impedir la muerte que le espera al baka de Inuyasha".

Los dos solo asintieron con la cabeza y se fueron junto con el gami dejándole una nota a la sacerdotisa, diciéndole que no se preocupara.

Minutos más tarde, en el aire se podía observar a un pequeño Youkai sobre un ryu de dos cabezas y a dos humanos sobre una neko de fuego dirigiéndose hacia el oeste.