Fumiko y Noriko se dirigieron hacia el cuerpo inerte del hanyou levantándolo en hombros y como les ordenó Jaken llevándolo hacia uno de los cuartos más alejados del de su señor.
"Hermano, que crees que suceda, por lo que puedo oler Sesshoumaru sama ha dejado en control a su bestia interior al sentir a su mujer en peligro", le pregunto Fumiko a su hermano gemelo mientras se acercaban a la puerta del cuarto y la abrían entrando y dejando al hanyou en la cama, listos para salir y llamar a una de las curanderas del palacio.
"La verdad no lo se onii san, pero lo mejor será esperar a que llegue Jaken sama y hacer como él dijo, avisar a todos que nadie se puede acercar a los dormitorios de Sesshoumaru sama", el inuyoukai solamente asintió con la cabeza y salió de ahí junto con su hermano, posteriormente avisando a todos los que en ese momento se encontraban en el castillo que no se podían acercar al cuarto se Sesshoumaru, y llamando a una neko Youkai para que vaya y cure las heridas de Inuyasha.
(1)
Kagome se encontraba durmiendo plácidamente en los brazos de su taiyoukai, cuando de pronto se despertó, "mmm, estoy muy cansada, Sesshoma…", en ese momento recordó todo lo que había sucedido hace algunas horas.
'Kami, que le habrá pasado a Inuyasha. Lo último que recuerdo es a Sesshoumaru perdiendo el control y dándole un fuerte golpe, Kami sama no permitas que le haya pasado nada malo, dentro de todo es mi mejor amigo', pensaba la tenshi preocupándose por el hanyou que se encontraba en otra área del castillo descansando sin el consentimiento de la pareja que ahora descansaba en la cama; aunque en ese mismo instante algo más invadió los recuerdos de la tenshi, haciendo que baje la cabeza y observe su poco pero abultado vientre, 'porque', fue lo único que se preguntó la muchacha mirando un poco asustada su estómago, ya que para ella eso no era algo normal.
Sesshoumaru sintiendo la preocupación y temor que irradiaban de su mujer despertó, aún estando su Youkai en control, la única diferencia es que ahora estaba mucho más calmado.
Puso sus manos en el vientre de la muchacha acariciándolo suavemente, haciendo que la tenshi de un pequeño brinco de sorpresa, "mi amor, porque mi vientre ha crecido?", preguntó inocentemente la tenshi mientras volteaba un poco observando la cara de felicidad que tenía en ese momento su taiyoukai, pudiendo percibir también que el que ahora estaba en control de su cuerpo era su Youkai interior.
Al igual que le pasó a Inuyasha, la voz del taiyoukai ahora era mucho más ronca y parecía salir en pequeños gruñidos, mientras que sus ojos estaban de un rojo intenso con unas pupilas verdes que asemejaban pequeñas líneas.
"Estas esperando a nuestros cachorros koishi", fue la respuesta del taiyoukai mientras bajaba su cabeza y acariciaba con su nariz la marca que le había dejado noches atrás a su mujer, asemejando la acción de los inu cuando se acarician entre ellos con sus hocicos.
La tenshi se quedo paralizada por un momento, cachorros?, eso quería decir que estaba embarazada?.
Sesshoumaru pudo sentir que por un momento la tenshi comenzaba a dudar y estaba algo preocupada y esto lo entristeció mucho, estando en su estado más susceptible, dejando notar que le decepcionaba que su mujer no este contenta con la idea. En ese preciso instante la tenshi sintió que por su ser corría una ola de total felicidad, iba a ser madre, iba a tener a sus propios bebes; saltando del agarre de Sesshoumaru lo abrazó con fuerza y lo besó sin parar.
"Cariño, voy a ser mamá, vas a ser papá, Sesshoumaru vamos a tener bebes", dijo con el entusiasmo de una pequeña niña, haciendo que el taiyoukai salga de su estado de melancolía y se alegre al ver la felicidad que irradiaba el ser de su Kagome. De pronto, otra duda se hizo notar en la cabeza de la tenshi, "pero si es muy poco tiempo, como es que mi vientre ha crecido?", preguntó ahora si muy intrigada.
El inuyoukai la volvió a posicionar entre sus piernas mientras la abrazaba protectoramente y descansaba su cabeza en el hombro de la tenshi, "los inus dan a luz a sus crías después de un mes de gestación", le respondió el taiyoukai en una voz muy ronca, propia de su estado. "Oh", fue la única respuesta de la muchacha, la verdad es que en ese momento ella no quería entrar en detalles, sea como fuere ella iba a tener a sus bebes.
De pronto se escuchó un ruido en la puerta y Sesshoumaru comenzó a olfatear el aire en busca de algún aroma conocido, al no registrar ninguno, más que el de extraños comenzó a gruñir peligrosamente mostrando sus grandes colmillos, ya que para él cualquiera que entrara en ese momento era un peligro para su mujer y sus cachorros no nacidos.
(2)
Sango y Miroku ya estaban comenzando a impacientarse, llevaban viajando aproximadamente una hora, cuando pudieron observar un gran castillo a lo lejos. "ya estamos por llegar, ese que ven ahí es el palacio de la luna", dijo Jaken mientras descendía junto a Ah y Un con la Neko de fuego detrás de él.
Al llegar todos a la puerta del castillo se encontraron de nuevo con los dos guardias gemelos resguardando como era su deber la puerta. "Fumiko, Noriko, hicieron lo que les pedí?", dijo el gami aparentando seriedad y superioridad, "hai Jaken sama, el hanyou se encuentra en la ala opuesta de donde esta el dormitorio de Sesshoumaru sama", respondieron los des hermanos, dejando pasar al gami y a la vez dejando pasar a los dos humanos no sin antes dedicarles una mirada de total confusión y extrañeza y pensar: 'Jaken, dejando humanos pasar al castillo'.
Los dos humanos pasaban por los corredores del castillo completamente maravillados por su decoración, por los colores y por las cosas maravillosas que contenía adornándolo, pero Sango decidió que ya bastaba de recorridos por el pasillo y por todo el castillo, y acorraló al gami.
"Ya basta, exijo que me digas en este momento donde se encuentra Kagome, quiero verla", dijo un poco bruscamente la taija mientras un Miroku un poco confundido la observaba, 'mejor no meterse, o puedo salir herido', pensó el houshi mientras trataba de sonreír y dejar pasar lo que estaba haciendo la taija como si no estuviera ahí.
"No creo que sea lo mejor ir a ver a Kagome sama en este momento, el señor…", no alcanzó a terminar ya que Sango lo apretó un poco más fuerte, "dime hacia donde" fue lo único que pronunció la mujer cuando el gami le señaló que siguiera de frente, soltándolo por fin no muy amablemente.
'Si la matan no va a ser por mi culpa', pensó el renacuajo mientras desde el piso observaba al monje tratando de seguirle el paso a la muchacha que había salido corriendo rumbo al dormitorio en donde según ella se encontraba Kagome.
Después de recorrer el extenso corredor el houshi logró alcanzarla y juntos pararon en frente de una gran puerta de madera que tenía tallada en ella un gran inu en toda su gloria, "Sesshomaru" murmuró la taija al ver al inu que se encontraba plasmado en la puerta.
El houshi incapaz de contener más sus instintos pervertidos pasó su mano derecha por la parte trasera de la muchacha apretándola un poco, haciendo que Sango de un brinco y le de paso le de una fuerte cachetada, "este no es el lugar ni el momento de hacer esas cosas HENTAI, compórtese quiere", dijo una muy molesta Sango, a un monje que la miraba sonriente mientras sobaba la gran marca roja que tenía en el rostro.
Los dos quedaron estáticos cuando del otro lado de la puerta escucharon unos gruñidos que por el sonido no eran nada amigables, "ehh… Sango chan creo que mejor..". Muy tarde, la mujer ya había abierto la puerta y se encontró con una escena que la dejo pasmada.
En la cama se encontraba un desnudo Sesshoumaru abrazando con mucha fuerza a su pequeña hermana, con los ojos completamente rojos y unos colmillos que prometían una muerte dolorosa a todo aquel que se acercara.
(3)
Kagome dirigió su mirada hacia la puerta y se encontró con Sango chan mirándola incrédulamente, cuando sintió que algo se movía detrás de ella, era el taiyoukai que se estaba parando sin soltarla y al observarlo más de cerca de sus garras estaba comenzando a segregar una sustancia verde casi fosforescente. 'Esto no es bueno, esto no es bueno', era lo único que se repetía la muchacha, hasta que comenzó a entenderlo todo.
'Sesshoumaru esta intentando protegerme, después de lo que pasó con Inuyasha dejó a su bestia tomar el control, ahora piensa que Sango chan también es una amenaza', la tenshi reaccionó como pudo, sentando de vuelta a un enojado taiyoukai en la cama y mirando a su mejor amiga ya casi hermana.
"Sango chan escúchame bien, no te vayas a mover ni un solo centímetro, Sesshoumaru no se encuentra de buen humor después de lo que pasó con Inuyasha, ha dejado a su bestia tomar el control ya que no quiere que nada nos pase a mi o a los cachorros", dijo la tenshi muy calmada.
La taijya solo asintió y le dio a la muchacha una mirada que significaba que más tarde necesitaría explicaciones, la tenshi se mostró silenciosamente de acuerdo y se giró completamente mirando frente a frente a un muy molesto y descontrolado Sesshoumaru que estaba comenzando a gruñir cada vez más.
"Mi amor no sabes cuanto te quiero, y cuanto aprecio que me quieras proteger, pero ellos no traen ningún daño, ya no hay peligro cariño", le dijo la tenshi mientras acariciaba con sus dos manos el suave rostro de su taiyoukai.
(4)
Sesshoumaru al sentir extraños comenzó a gruñir, 'debo proteger a mi mujer y a mis cachorros, nadie le hará daño a lo que es mío', repetía su bestia interior en su cabeza listo para atacar en cualquier momento, pero al escuchar las palabras de su tenshi y las suaves caricias que le daba para calmarlo su lado más civilizado comenzó a salir a la luz, aunque su Youkai se negaba a ser encerrado de nuevo.
La muchacha pudo sentir lo que estaba pasando dentro de su pareja y desplegó sus alas envolviéndolos a los dos y haciendo aparecer una luz hermosa de color rosado que los rodeó como un capullo. De un momento a otro la tenshi tenía en su regazo a su pareja mientras acariciaba su cabeza y lo calmaba, como era su naturaleza, "ya Sesshoumaru, deja ir, ya estoy bien, nada malo me va a pasar", así se paso un buen rato diciéndole dulces palabras hasta que el taiyoukai se quedó dormido en sus brazos.
Dándole una sonrisa a su hermana le dijo muy suave: "Dile a Jaken que les enseñe sus dormitorios, mañana te prometo que te contaré absolutamente todo, por ahora ve y descansa", antes de terminar dio una pequeña risita, "Sesshoumaru no se despertará hasta mañana, y la verdad yo me quiero quedar con él".
Sango no lo podía creer, pero mientras su hermana estuviera feliz ella también lo sería, así que solo se limitó a devolverle la sonrisa y a asentir con la cabeza, pero justo antes de irse volvió a escuchar la voz de Kagome, "por favor Sango chan, pasa por donde se encuentro Inuyasha y vigila que se encuentre bien".
Sango volvió a asentir y cerró la puerta del cuarto, 'mañana me explicará todo', con eso la taijya se alejó junto a un confundido houshi que sin querer había presenciado todo.
(5)
"Así que la tenshi va a tener cachorros, mucho mejor", dijo una voz sombría en una esquina oscura del cuarto en donde se encontraba, "hai Naraku sama", se pudo oír otra voz, que parecía ser la de una pequeña niña.
"Dejaremos que nazcan, mientras tanto Kanna, quiero que vayas a pelear contra los ejércitos que de seguro mandaran los demás gobernantes alguno de estos días, así que anda preparándote". "Hai Naraku sama", con esas tres palabras el extraño Youkai salió silenciosamente de la sala dejando al hanyou maquinando su propia maldad.
"Ahora, esperaré a que los bastardos de Sesshoumaru nazcan, y una vez que estén en este mundo…", una malévola risa se pudo escuchar por los alrededores del sombrío castillo. "Kagome, Sesshomaru, van a sufrir la perdida más grande de sus vidas", dijo el hanyou mientras continuaba riéndose de las maldades que estaba próximo a cometer.
(6)
Ni bien cerró la puerta del dormitorio de su hermana Sango se dirigió hacia donde se encontraba el pequeño gami, por supuesto aún inconsciente por tremendo golpe que acababa de recibir hacia algunos momentos, "dime donde se encuentra Inuyasha", dijo muy imponente la taijya mientras el monje simplemente estaba parado detrás suyo aun recuperándose de todo lo que había presencia hace algunos minutos.
El renacuajo la miró con un cierto aire de respeto, 'lo mejor será no provocar a esta mujer', pensó inteligentemente antes de darle la respuesta que tanto esperaba oir, "al final del corredor volteando a la derecha te vas a dar con el ala este del castillo, el dormitorio que más alejado este, ahí es donde se encuentra el híbrido", la muchacha simplemente salió a toda velocidad de ahí jalando tras ella a Miroku.
Después de correr unos minutos llegaron a aquel dormitorio, justo antes de abrir la puerta una Youkai que al parecer era una neko se les adelantó y abrió la puerta por ellos, al entrar vieron a un muy despierto Inuyasha sentado en su cama, con una expresión de estar en un fuerte conflicto emocional en esos momentos, su estómago se encontraba vendado y tenía unos fuertes golpes en los brazos, de pronto el hanyou sintió el olor de sus amigos y casi desesperadamente levantó la cabeza para encontrarse con la fuerte y decidida mirada de la cazadora.
"Inuyasha, te has dado cuenta de lo que pudiste haber ocasionado?", preguntó Sango. Ella siempre había sido la más madura del grupo, la que se encargaba de poner todo en orden, aunque algunas veces lo hacía Kagome claro esta, Sango siempre estaba ahí para poner en su sitio a quien lo necesitara.
Inuyasha la miró incrédulo, como era posible que dijera eso, que no se daba cuenta que lo único que quería era.. bueno ya no importaba, de todos modos la muchacha que fue su compañera de viaje alguna vez ahora era una hermosa tenshi y peor aún era la mujer de su hermano, aunque dentro de su cabeza eso no hiba a quedar sin castigo. '.. Sesshomaru me las vas a pagar'.
"Por tu bien te aconsejo que no te acerques a Kagome por un tiempo, por lo que vi Sesshoumaru no esta dispuesto a dejar que nadie se le acerque, pero la verdad acaso no podías ser más oportuno?. Kagome esta embarazada, no tienes cerebro Inuyasha", dijo la taija ahora si mostrando sus verdaderos sentimientos, estaba tan enfadada con su amigo que no sabía cómo hacer para ponerlo en su sitio sin terminar dándole una buena lección con su hiraikotsu.
Inuyasha cansado de los gritos se levantó a duras penas y le respondió a la joven mujer: "Ella me traicionó, se metió con el bastardo sin siquiera pensar en cómo me sentía yo, y ahora tú me vienes a decir que hice mal por haberla puesto en su sitio?".
Sango no pudo soportar más y levantando su mano le dio una fuerte cachetada al hanyou que se encontraba frente a ella, para luego sonreírle dulcemente, como haría una madre con su pequeño hijo cuando este comete un error, "Inuyasha que no lo entiendes, Kagome encontró a la persona que la va a hacer feliz para siempre, como se lo merece, tú ya no tienes por qué reclamar nada referente al corazón de Kagome, tu hiciste tu elección hace mucho tiempo lo recuerdas?, tu elegiste a Kikyo y es a ella a quien debes respeto y amor, no destroces el corazón de Kagome haciéndole esto, ella te quiere mucho y se preocupa por ti por eso me pidió que te viniera a ver, mañana regresaré a ver como te sientes, espero que reflexiones lo que te acabo de decir", con eso la taija se retiró del dormitorio junto a un extrañamente mudo houshi.
"Miroku que es lo que te sucede", "es que aún no me recuperó de la impresión que tuve al ver a Kagome sama junto a Sesshoumaru", Sango simplemente dio una pequeña risita y continuó caminando.
Minutos después los dos jóvenes se encontraron nuevamente con el gami quien esta vez, a diferencia de hace rato los llevó muy cordialmente hacia las habitaciones que tendría que ocupar por ser invitados de la dama de las tierras del oeste, cada uno se instaló en sus respectivos cuartos y así pasaron las noches en el castillo de la luna.
(7)
Al día siguiente el primero en abrir los ojos como de costumbre fue el taiyoukai, esta vez sus hermosos ojos que parecían haber sido iluminados por los rayos dorados de sol habían vuelto a la normalidad, ahora se encontraba en su lado racional y hace algunos momentos acababa de recordar todo lo que había sucedido.
El inconsciente de su medio hermano trató de atacar a su hermosa tenshi y a sus cachorros no nacidos, al pensar en eso una ola de furia traspasó todos sus sentidos, pero estando en el estado que más lo caracterizaba la supo reprimir. Ya más tarde se haría cargo de aquel infeliz, por lo pronto lo más importante era su querida Kagome, que se encontraba acurrucada en su pecho.
Sentándose cuidadosamente la atrajo más a él, destapándola, observando su hermoso vientre que ahora se encontraba hinchado por la presencia de sus cachorros, agachándose comenzó a besar suavemente el vientre de su mujer, despertándola e instantáneamente escuchando unas pequeñas risas de parte de ella.
Kagome se encontraba plácidamente dormida, cuando de pronto sintió unas caricias sobre su abdomen que pronto se convirtieron en cosquillas, y no pudo evitar comenzar a reírse, "Sesshoumaru que haces, me da muchas cosquillas, para", decía entre risas la tenshi, haciendo que el inuyoukai pare y la bese muy suave y tiernamente.
"Ya te encuentras mejor?", preguntó el taiyoukai sonriendo y sorprendiendo a la vez a la muchacha quien se puso muy feliz ya que casi nunca lo veía sonreír de corazón. "Hai, ya estoy mejor". "Me alegro, porque ahora que cargas tres cachorros en tu vientre tendrás que estar en muy buenas condiciones, ya que los hijos de este Sesshoumaru tienes que ser fuertes igual que su padre".
Kagome levantó elegantemente una ceja, pero no pudo evitar reírse, el ego del taiyoukai era demasiado grande y eso le hacía mucha gracia a la muchacha que comenzó a darse vueltas en la cama riéndose como loca.
"Mujer, que es lo que te hace tanta gracia?", preguntó el inuyoukai ligeramente irritado, ya que no le hacia ninguna gracia que se rieran de él. "Mi Sesshoumaru", le respondió acariciando suavemente su rostro, "no pasa nada simplemente me pareció gracioso lo que dijiste pero..", en ese momento su mente terminó de procesar la información que el inu le había dado, acababa de decir tres cachorros?, iba a tener tres hijos?, tres hijos de un solo golpe, de pronto el dormitorio comenzó a darle vueltas y se sintió muy pesada, cayendo inconsciente sobre la cama.
El taiyoukai al ver a su mujer inconsciente sintió una ola de preocupación pasar por todo su cuerpo, vistiéndose rápidamente y poniéndole un kimono la cargo y fue en busca de una de las sanadoras que se encontraban en su castillo.
Lastimosamente al rastrear su olor terminó en el mismísimo dormitorio donde se encontraba su hermano, por esta vez dirigiendo su atención sobre la neko Youkai que se encontraba ahí.
(8)
Inuyasha podía sentir como la presencia de su medio hermano se iba acercando cada vez más, pero algo no estaba bien, junto al aura de su hermano se encontraba la de Kagome, pero se encontraba muy débil, algo no estaba bien; el hanyou en ese momento fue sacado de sus pensamientos por la entrada de su hermano con su mujer muy pálida y desmejorada en brazos.
Sesshoumaru se tragó el gran orgullo que poseía para poder curar a su mujer. "Muévete infeliz", le dijo a Inuyasha mientras acostaba en la cama a Kagome. Inuyasha hizo caso más rápido que volando y se me movió de la cama quedándose al costado de esta observando muy triste a la muchacha que se encontraba en la cama.
Y si esto era su culpa?, si Kagome estaba mal por su culpa, si lo que dijo Sango era verdad, no se lo iba a perdonar nunca.
"Neko, algo le pasó a mi mujer, de pronto calló inconsciente a la cama, quiero que le digas a este Sesshoumaru en ese preciso instante que es lo que sucede".
La Youkai instantáneamente le hizo una reverencia a su amo y se acercó a la tenshi que estaba en la cama, sentándose al lado de ella comenzó a palpar su estómago. Esto no era bueno, lo mejor sería que su amo se siente y que ella estuviera bien lejos, ya que lo más probable era que la noticia no le cayese nada bien.
Inuyasha estaba perdiendo la paciencia, extrañamente al igual que Sesshoumaru, así que sin importarle y sin pensar para variar abrió la boca, "y bien que es lo que sucede", pregunto el hanyou casi gritándole a la pobre Youkai. El taiyoukai por otro lado al escuchar la irritante voz le mando una de sus clásicas miradas que podrían congelar hasta al mismísimo Naraku e instantáneamente lo hizo callar.
La neko se paró e izo otra reverencia a su amo, procediendo a hablar. "Amo Sesshomaru, Kagome sama no se encuentra bien. Como usted sabrá ella es una tenshi y aunque ella sea un ser celestial y al igual que usted sea inmortal su organismo no esta preparado para tener cachorros, me refiero a youkais. Ellos aunque sean bebes tienen un modo de desarrollo muy diferente" empezó.
"Por haber procreado con una tenshi su descendencia será de sangre pura, por lo tanto esto va a debilitar mucho a Kagome sama. No estoy diciendo que no pueda concebir a sus pequeños, pero debido a que son tres y a que son inus, lo más conveniente será que ni siquiera haga el esfuerzo de pararse. Cualquier esfuerzo puede ser fatal para ella, es un ser muy delicado, solo espero que resista", continuó.
"Yo sé por le que he podido sentir en su interior y en su aura que es una mujer muy fuerte, es más es extremadamente poderosa y tiene el don de curar pero a la vez es muy frágil. Sesshoumaru sama cuídela mucho y no permita que se desgaste, ya que si lo hace los bebes pueden morir en su interior, y no habrá forma de ayudarla", terminó la neko con su explicación agachando la cabeza.
La habitación quedo en silencio. Inuyasha no sabía que hacer, Sesshoumaru por primera vez en su existencia estaba experimentando una sensación completamente desagradable, quería gritar, romper algo. Quería .. así es el gran taiyoukai del oeste deseaba llorar, no podía ser que esto le estuviera pasando a la mujer que más amaba en su vida, pero no lo haría, no lloraría, no en frente del hanyou, no enfrente de la sirvienta, jamás lo haría, JAMÁS.
(9)
Los dos hijos del gran InuTaisho se quedaron sumidos en sus pensamientos cuando unos pequeños sollozos se escucharon dentro del dormitorio. El taiyoukai levantó el rostro para ver de donde provenían y vio a su tenshi llorando silenciosamente, hablando casi en susurros y respirando agitadamente.
"Sesshomaru, yo quiero a mis bebes, no quiero perderlos, no quiero que se vayan, quiero que nazcan. Es por mi culpa, es porque soy débil, porque mi cuerpo no los puede tener, yo haré lo que sea, lo que sea para que nazcan, pero por favor que no se mueran, por favor, que mis cachorritos no se mueran", dijo Kagome con la voz entrecortada por el llanto, con un mar infinito de lágrimas que caía de sus ojos.
El taiyoukai la escuchó, no soportaba verla sufrir, ella se había convertido en la mitad de su alma, su dolor era el suyo, su felicidad era la suya, por primera vez el taiyoukai perdió el control de sus emociones de una manera deplorable para él.
Abrazó a su mujer y la sentó en su regazo, escondiendo su rostro en el cabello de ella, llorándole silenciosamente en el oído, haciendo sonidos que indicaban lo que sus labios no podían decir, acariciando su vientre, demostrándole que él también sufría.
Kagome en ese momento dejo de llorar, como era posible que no haya pensado en el dolor de su señor, como era posible de que se hubiera olvidado de su amor, que egoísta había sido. Se esforzaría, haría lo que sea para que sus bebes nazcan y para que su inu ya no este así.
Consideraba esto su culpa, una falla suya, que repondría a cualquier precio, sea lo que sea ella lo haría. Volteándose muy lentamente beso a Sesshoumaru y le dijo en un susurro solo audible para él que se la llevara de ahí, el inu se levantó y con el rostro cubierto por sus largos cabellos se llevó de ahí a su hermosa mujer.
(10)
Inuyasha no podía creer lo que acababa de ver, no podía ser posible, Sesshoumaru, el Sesshomaru que él conocía aquel desgraciado que siempre intentaba matarlo, aquel frío demonio que acecinaba a sangre fría a sus oponentes sin siquiera inmutarse, podría ver morir a alguien ante sus ojos sin siquiera pestañear, acababa de derramar lágrimas?, eso no era posible.
Tanto amaba a Kagome, tanto quería a sus hijos?, sería posible que Sesshoumaru después de todo fuese como ella dijo, que de verdad amara a Kagome?. En ese momento las palabras de Sango regresaron a su cabeza, que gran error había cometido, ahora haría lo que fuera por ayudar a la tenshi, lo que fuera, y aunque en el alma le pesara, le debía una buena disculpa a su hermano.
'Kagome es una mujer fuerte, ella lo logrará, ya lo verán, Kagome tendrá a sus cachorros y yo me encargaré de que ningún mal se acerque a ella', pensó el inuhanyou siguiendo el rastro que dejaron ayer sus amigos, tenía que contarles lo sucedido, tenían que hacer algo para ayudar a Sesshoumaru.
Inuyasha corrió por el castillo más rápido que nunca en su existencia y llegó hasta donde se encontraban. Apretando los puños les relató lo que había escuchado, ni bien terminó su relato la taijya cayó en los brazos de Miroku llorando desconsoladamente, "hush Sango, ya no llores más, lo que tenemos que hacer ahora es ayudar en todo lo que podamos a Kagome sama, tenemos que…".
En ese instante todos se quedaron completamente helados, "sientes esa presencia", dijo Miroku, Sango sintió una extraña sensación de dejavú en eso pero lo dejó pasar, "es…", "Naraku", dijo Inuyasha completando la línea de la exterminadora.
"No es posible eso significa que", agregó la taija siendo interrumpida nuevamente, pero esta vez por el houshi, "aquél maldito sabe de la condición de Kagome sama, tenemos que avisar cuanto antes a Sesshoumaru, o esto no va a terminar nada bien". Todos asintieron y se prepararon para ir a ver al taiyoukai, esperando un momento por consejo del hanyou, ya que el sabía muy bien que ahora él y Kagome se encontrarían hablando muy seriamente.
(11)
Sesshoumaru tendió tan suavemente como pudo a la tenshi en la cama y la abrazó muy fuerte volviendo a derramar algunas lágrimas en su hombro.
"No, no por favor, me haces daño, por favor no sufras más por mi culpa, te prometo que voy a ser una mujer digna de ti y voy a ser muy fuerte, vas a ver que voy a cuidar muy bien de mis bebes, y los verás crecer, ya lo verás mi Sesshoumaru", le dijo la muchacha cogiendo su rostro suavemente y mirándolo a los ojos, jamás había visto tanta emoción en los ojos del inuyokai, se veía por primera vez tan indefenso, tan frágil.
El inuyoukai no queriendo caer más bajo se devolvió a su postura de siempre y se sentó en la cama haciendo aquellos sonidos que asemejaban ronroneos para relajar a su tenshi, quién rápidamente se quedó plácidamente dormida entre sus brazos. "Te voy a cuidar koishi, no permitiré que nada ni nadie te haga daño, y vas a ver que tendremos a nuestros hijos, ya lo verás", le dijo Sesshoumaru a una dormida Kagome.
Sango toco suavemente la puerta y escuchó un gruñido que según ella significaba que podía entrar, junto a ella entraron los dos muchachos que la acompañaban.
"Qué es lo que quieren aquí", preguntó Sesshoumaru con su usual monótono y frío tono.
En ese momento Inuyasha dio unos pasos adelante y se inclinó ante su hermano, ofreciéndole las mayores disculpas que alguien se hubiera podido imaginar, por haber atentado contra la vida de su mujer.
El taiyoukai simplemente asintió y siguió escuchando lo que tenían que decir los demás, cuando llegó el turno de hablar del houshi, quien había sido elegido para esta tarea, por ser siempre el más calmado, hizo lo mismo que Inuyasha y se adelantó unos pasos. El monje le dijo al taiyoukai lo que había descubierto, que Naraku se encontraba al asecho y que lo más probable era que ya estuviera enterado del estado de la señorita Kagome.
Ni bien el monje terminó de hablar un fuerte aullido se escuchó por lo largo y ancho del Japón, uno amenazante aullido que significaba muerte para el que se acercara a la mujer del lord de las tierras del oeste, un aullido que era un llamado a los demás gobernantes que quedaban.
(12)
Naraku escuchó en su pequeño territorio el aullido del taiyoukai, uno de sus insectos venenosos había ido a darle las maravillosas noticias.
"Perfecto, esperaremos hasta la cuarta semana del embarazo de Kagome, y unos días antes que de a luz aparecerás, y me la traerás, antes los demás gobernantes irán al castillo de Sesshoumaru, es lo más seguro, pero confió en ti Kanna te desharás de todos los ejércitos que hayan alrededor de aquel castillo y me traerás a la tenshi sin ningún rasguño, esa mujer será mía y sus poderosos mocosos también serán míos".
"Hai Naraku sama", dijo el pequeño demonio afilando su cuchilla y siguiendo con su entrenamiento, la pequeña Kanna había sido alimentada de odio puro, era la maldad pura echa mujer, o en este caso niña, por lo tanto un ente muy poderoso y ella lo sabía muy bien, ahora ella poseía su propio corazón, el que alguna vez estuvo entre las garras de Naraku, ahora ella demostraría que era digna de ser la compañera de su señor Naraku.
