¡Hola! :D

Aquí les traigo la segunda parte de este 'especial de navidad/two-shot/lemon/fluff'

Sé que es obvio pero, los personajes de FNaF pertenecen a Scott Cawthon.

¡Espero que les guste!


Han pasado solo tres días desde que la señora Olsen se fue, y no he sido capaz de preguntarle a Foxy la razón de su partida. Sé que es debido a un familiar enfermo, pero me gustaría poder enterarme de toda la historia.

He estado cocinando y encargándome de los quehaceres como castigo por no haber obedecido las órdenes de Foxy el día que tuve esa horrorosa doble cita con Freddy.

— ¿Qué haces aquí tan temprano? —Pregunto al ver a mi platónico en la casa un par de horas antes de lo normal.

—Ya no tengo clases. —Dice recargándose en la silla en la que está sentado. Desde hace unos días se me ha vuelto difícil verlo a la cara porque recuerdo inmediatamente el beso que le di mientras estaba dormido.

—Entonces ayúdame con esto. —Digo señalando las sartenes que faltan por lavar.

—No. —Responde simplemente sin despegar la vista de su celular.

Bufo y me doy la vuelta para seguir con mis cosas, entendiendo que es inútil discutir con él, básicamente porque es un cabeza dura.

—Tu madre ha llamado. —Digo recordando a la señora Olsen.

— ¿Qué dijo?

—Que ya todo está bien por allá y que regresara en un par de días, cuando consiga un boleto de avión.

—Bien.

Nos quedamos en silencio, pero extrañamente no es nada incómodo. He terminado acostumbrándome a su actitud distante y a decir verdad, eso hace que Foxy me guste cada vez más.

—Iré al supermercado a comprar unas cosas para la cena, ¿vienes conmigo?

—No, gracias. Voy a ver una película. —Dice levantándose y saliendo de la cocina.

Me encojo de hombros y tomo el dinero que necesito. Salgo de la casa después de decirle a mi platónico que regresare más tarde.

.

.

.

Mientras camino por los pasillos del supermercado soy llamado por una voz femenina. Me doy la vuelta y me encuentro con Chica, quien está tan animada como siempre.

— ¿Qué tal has estado?

—Bien, gracias por preguntar. ¿Y tú?

— ¡Grandioso! —Desvía su mirada, algo insegura. —Oye… ¿puedo preguntarte algo?

—Claro.

— ¿Qué tipo de regalos le gustan a Freddy? Es que he pensado en darle algo por navidad, pero no sé qué comprarle.

Estoy a punto de responderle algo que seguramente hará quedar mal a mi amigo, pero me arrepiento al último segundo y decido ayudar a Chica sin hacer pasar pena a Freddy.

—Bueno, si quieres darle dulces lo mejor que puedes hacer es comprarle caramelos de miel. No te recomiendo los peluches, porque es alérgico a los ácaros… o algo así. —Le sonrió sinceramente mientras ella anota en su celular lo que estoy diciendo. —Puedes darle también algo hecho por ti, como unas galletas, un pastel o cupcakes.

Ella asiente a todo lo que digo y cuando relee la lista que acabo de dictarle sonríe ampliamente, demostrándome que ha encontrado su regalo perfecto.

Después de conseguir todo lo que necesitamos vamos juntos hasta las cajas y al salir caminamos en la misma dirección. Unos diez minutos después ella se queda en su casa y yo sigo mi camino.

Reviso las cosas que compré. Algo de cocoa, galletas, leche, carne y unas cuantas verduras; supongo que con eso será suficiente por hoy. Ya mañana revisaré que hay en el refrigerador.

Camino otros quince minutos hasta que llego a la casa de los Olsen. Foxy me ha prestado su llave para que 'deje de molestarlo cada que salgo a algún lugar'.

Entro en silencio y puedo escuchar ruido provenir de la sala de estar, obviando que sigue viendo la película que comenzó cuando yo me fui.

— ¡Tardaste mucho! —Grita desde el sofá.

—Me encontré con una conocida. —Respondo simplemente sin alzar el tono de mi voz, él hace un ademán, indicando que no ha escuchado lo que dije. Vuelvo a decirlo y la situación se repite. Suspiro pesadamente y camino hasta donde está, le arrebato el mando a distancia y bajo el volumen de la televisión.

— ¡Que encontré a una conocida, idiota! —Exclamo mientras me inclino hacia adelante.

—No me grites. —Dice calmadamente, como si no hubiera hecho nada para molestarme.

Bufo e intento retroceder pero él me toma por la muñeca, me jala con fuerza y me obliga a sentarme junto a él, demasiado cerca para mi gusto.

— ¡Vamos a verla juntos! —Exclama mientras envuelve mi torso con sus brazos, deteniendo mis intentos de escapar. Me quedo quieto al percatarme de la cercanía y mis mejillas comienzan a arder, cosa que él nota rápidamente.

— ¿Estás bien?

—S-si… voy al baño. —Me separo de él y corro por el pasillo hasta la habitación que he señalado antes. Cierro la puerta y pongo el seguro, abro el grifo del agua fría y me lavo la cara, soltando un quejido al sentir el frio golpear mi piel.

Respiro hondo y me aseguro de que mi rostro ha vuelto a su color natural antes de salir y dirigirme a la cocina para preparar la cena, ignorando la voz de Foxy llamándome desde la sala de estar.

.

.

.

Terminé la cena y me siento a comer yo solo. Espero que Foxy no venga porque no creo poder verlo a la cara sin sonrojarme.

Sé que debería estar feliz porque él quiera convivir conmigo, pero honestamente, prefiero su indiferencia a que solo me hable por compromiso, o algo así.

El sonido de la cuchara golpeando la porcelana le indica que he comenzado a comer y viene, me observa unos segundos y sin decir nada va a la cocina, se sirve la cena y regresa para sentarse frente a mí.

—Tus padres llamaron mientras estabas fuera. Te envían saludos y dicen que estarán de vuelta en una semana.

Yo asiento sin voltear y supongo que eso lo molesta, porque gruñe bajito.

Termino lo que me había servido y me levanto para ir a lavar lo que he ensuciado. Escucho como Foxy se levanta y camina detrás de mí. Antes de que pueda abrir el grifo del agua me toma por el brazo y me obliga a darme la vuelta.

— ¿Y ahora que mierda hice? —Pregunta con el ceño fruncido.

—Suéltame.

—De verdad no entiendo que pasa contigo; primero vas a mi habitación en la noche y me besas y después… ¡¿te molesta que te toque?! —Me dice sin apartar su mirada de mí y yo me paralizo.

¿Me vio? ¡No! No puede ser, ¿Cómo?

— ¿Q-que…? —Mi cara se ha puesto toda roja y no puedo hacer nada más que bajar la mirada, puesto que aún me tiene sujetado por el brazo.

—Bonnie, mírame. —Ordena y yo niego con la cabeza. —Bon…

La forma en que me llama hace que voltee hacia arriba y antes de que pueda procesar nada, estampa sus labios contra los míos, haciéndome soltar un grito ahogado.

Me aferro al mueble que tengo detrás mientras el pega su cuerpo al mío cada vez más. No debería dejarme llevar, lo sé, pero la sensación de su cuerpo contra el mío me impide razonar correctamente y comienzo a corresponder el beso lentamente.

Desliza sus manos por los costados de mi cuerpo y coloca una de sus piernas entre las mías.

—N-no… no p-podemos. —Me niego mientras intento separarlo, aunque, honestamente, no quiero que se detenga.

Se separa de mí, me toma de la mano y comienza a caminar, llevándome escaleras arriba y empujándome dentro de su habitación, para después azotar la puerta, tomarme por la muñeca de nuevo y ponerme contra la pared para poder seguir besándome.

Esto tiene que ser un sueño. ¡Si! Eso debe ser porque, ¿Qué probabilidades hay de que la persona de quien he estado enamorado por dos años me corresponda, siendo que ambos somos hombres?

Me aferro a sus hombros mientras él me toma por la cadera y me alza lo suficiente para que estemos a la misma altura.

Pasa sus labios a mi cuello y comienza a succionar sin ninguna delicadeza, mientras mis jadeos llenan la habitación. Desliza sus manos por debajo de mi camiseta y me estremezco ante lo frías que están.

Joder, esto está mal. Estoy enamorado de él, pero eso no quiere decir que pueda venir y tomarme así como si nada. Hago un esfuerzo para removerme y hacer que me suelte; el baja sus manos y se separa con una expresión confundida.

—L-lo siento… no puedo, a-apenas te conozco y… —No me permite terminar porque une sus labios de nuevo con los míos.

—Bonnie, déjame continuar. —Ruega con la voz ronca, pero no puedo permitirle seguir, así que niego con la cabeza. —Sé que te gusto, así que ¿Por qué no?

He vuelto a quedarme quieto, con su profunda mirada ocre sobre mí.

¿Cómo lo supo? Estoy seguro de que fui bastante cuidadoso con las personas a quienes se los decía, definitivamente no lo escucho de alguien más.

— ¿C-como…? —Pregunto con voz baja y el vuelve a acercarse a mí.

— ¿De verdad crees que no me di cuenta de que un lindo chico de primer grado me seguía a todos lados? —Murmura sonriendo. —También me gustas, Bon.

No le respondo porque trato de recuperarme del impacto que conlleva su declaración, ¿siempre lo supo? ¿Por qué no me lo dijo? ¡¿También le gusto?! Joder, es demasiado para procesar; aunque al parecer a él no le preocupa mucho, porque vuelve a besarme con la misma exigencia que antes, y yo le correspondo.

Volvemos a la posición en la que estábamos antes y siento como la temperatura de mi cuerpo sube rápidamente.

Él se deshace de la ropa que cubre la parte superior de mi cuerpo y yo trato de desabotonar su camisa, pero los botones se niegan a cooperar, causando que gruña molesto y que Foxy ría bajito.

Nos separamos de la pared y él me guía hasta su cama, empujándome para hacer que me recueste. Se coloca sobre mí inmediatamente y comienza a deslizar su lengua por mi piel.

—Ahh… F-Foxy~ —Gimo y me avergüenzo al darme cuenta de que mi voz ha provocado a Foxy, quien ha pasado de lamer a morderme, extrañamente eso me gusta; demasiado para mi propio bien.

Desciende por mi pecho sin separarse de mí y con movimientos extremadamente lentos, desesperándome.

Baja la cremallera de mis pantalones y conecta su mirada con la mía, hipnotizándome. Me incorporo y paso mis manos por su nuca, acariciando su cabello y volviendo a besarlo.

No puedo verlo, pero siento su sonrisa contra mis labios, por lo que yo tampoco puedo contenerme y le devuelvo el gesto.

Paso mis manos por su pecho y por fin puedo deshacerme de la molesta prenda que lo cubría. Batallo con el botón y la cremallera de sus pantalones hasta que al fin están fuera. Sin esperar mucho tiempo paso mi mano descaradamente sobre su erección, haciéndolo soltar un gruñido que me incita a seguir con mis movimientos.

Me toma por la cadera y me acerca más a su cuerpo con un rápido movimiento, pero yo no retiro mi mano de su entrepierna. Toma mi cuello de nuevo, succionando y, muy posiblemente, dejando algunas marcas que tendré que cubrir luego.

Con mi mano libre me aferro a su espalda, acercando nuestros cuerpos.

Siento mi corazón golpear contra mi pecho con fuerza, y en el momento en el que junto mi cuerpo con el de Foxy puedo sentir sus latidos, indicándome que él está igual de nervioso que yo.

Volvemos a recostarnos en la cama sin separarnos. Foxy retira mi mano de su entrepierna y acomoda mis piernas a ambos lados de su cadera. Se mueve hacia adelante arrancando un gemido de mi garganta al sentir la fricción de nuestros miembros.

Entrelaza sus dedos con los míos y con la mano libre baja mi bóxer hasta quitarlo completamente, dejándome totalmente expuesto ante él.

Sonríe y por un momento me parece ver en sus ojos un destello dorado, como si fuera un depredador a punto de devorar a su presa, cosa que no dista mucho de la realidad.

Muerde mi clavícula y retrocede para dirigir tres de sus dedos a mi boca, ordenándome sin decir nada que los lubrique. Sé lo que sigue, así que obedezco inmediatamente. Durante unos segundos no apartamos la mirada y cuando saca sus dedos de mi boca yo alzo la cadera instintivamente, listo para lo que viene.

Siento como roza mis muslos antes de dirigirse a su verdadero objetivo y no puedo evitar tensarme al sentir su tacto contra mi piel sensible. Debo admitir que estoy algo preocupado por el miedo a no poder cumplir sus expectativas, después de todo, es mi primera vez.

—Al principio va a dolerte, pero se pasará rápido. —Me dice con dulzura mientras desliza el primer dedo dentro de mí sin dejar de mirarme. Duele, pero puedo soportarlo. Comienza a moverse y yo gimo bajito ante la nueva sensación. Segundos después introduce el segundo dedo, arrancando un quejido de mi garganta. Siento como separa sus dedos, como si fueran tijeras y los mueve en círculos lentamente.

Se detiene para comprobar que estoy bien y segundos después añade el tercer dedo, moviéndose sin mucho cuidado y haciéndome olvidar el dolor inicial gracias al placer que ha surgido a raíz de sus movimientos.

Suspira con pesadez después de un rato y retira sus dedos, se coloca sobre mí y alza mi cadera un poco más. Acomoda mis piernas alrededor de su cuerpo y acaricia mis muslos con cuidado.

No puedo evitar soltar un respingo al sentir la punta de su miembro rozar contra mí. Joder, ¡de verdad está pasando!

Se introduce en mí de una sola estocada y yo grito con mi voz debatiéndose entre el dolor y el placer. Por debajo de mi voz puedo escuchar como gruñe y echa la cabeza hacia atrás, probablemente conteniéndose para no seguir moviéndose.

Duele. Duele demasiado como para poder pensar en algo más. Se siente como si fuera a partirme en dos en cualquier momento.

—M-me duele… F-Foxy… —Me quejo.

Cierro los ojos para evitar que las lágrimas que se han acumulado en mis ojos puedan desbordarse y me muerdo el labio inferior para no volver a gritar.

Nos quedamos quietos y en completo silencio. Yo tratando de ignorar el dolor y el observándome con atención.

—Lo siento. —Susurra mientras besa mi frente con delicadeza.

—I-idiota… —Respondo con el ceño fruncido.

El decide ignorar mi insulto y desliza su mano desde mi pecho hasta dar con mi miembro, lo toma con su mano y comienza a deslizarla de arriba a abajo, haciéndome gemir quedamente.

Con ambos brazos rodeo su espalda, intentando dejar atrás el dolor de tenerlo dentro de mí.

Transcurridos unos minutos en los que solo se escucha mi respiración agitada muevo un poco la cadera para avisarle que puede continuar y él lo entiende perfectamente, pone sus manos a los lados de mi cabeza, retrocede un poco, y luego vuelve a entrar, esta vez teniendo cuidado de no lastimarme.

No pasa mucho hasta que el dolor se ha ido completamente y me permito gemir todo lo que se me da la gana, cosa con la que Foxy parece complacido.

Poco a poco el ritmo que el establece se vuelve más rápido y duro, entra cada vez más profundo en mí y no puedo evitar enterrar mis uñas en su espalda, con lo que seguramente dejaré algunas marcas.

—Ngh~ F-Foxy… —Gimo y el posa su vista en mí, para después sonreír de una forma que casi hace que me derrita.

—Mantén tus ojos en los míos. —Dice con la respiración agitada y yo asiento.

Las embestidas se vuelven más rápidas y cuando toca un punto dentro de mí no puedo acallar el grito que sale de mi mientras arqueo mi espalda, rozándome contra el aún más.

Vuelve a golpear ese punto y siento que podría tocar las estrellas si estirara mi mano hacia arriba. Una extraña pero deliciosa sensación se expande a través de mi vientre bajo y jadeo mientras cierro los ojos y termino entre nuestros pechos.

El gruñe y acelera el ritmo, tomándome por la cadera para moverme contra él y poder entrar más profundo, extendiendo las olas de placer que azotan mi cuerpo. De pronto siento una calidez esparciéndose dentro de mí y escucho como jadea con la voz ronca mientras esconde su rostro en mi cuello, mordiendo una última vez.

Él se coloca sobre mí sin dejar caer todo su peso y me besa de nuevo. Nos quedamos en silencio y yo acaricio su cabello con cuidado mientras siento su respiración contra la sensible piel de mi cuello.

— ¿Cómo supiste? —Pregunto sin ser específico, sé que él va a entenderlo.

—Es fácil notar cuando la persona que te gusta te sigue a todos lados dentro del instituto.

— ¿Por qué nunca me hablaste?

—Creía que estabas preparándote para dar el primer paso.

—Ah… —No digo nada más y volvemos a sumirnos en el silencio de su habitación. Aspiro el embriagante olor que desprende y sonrió levemente.

—Estuve dos malditos años viéndote desde lejos cada día. —Murmura.

— ¡No puedo creer que siempre lo supiste! —Exclamo, avergonzado y tratando de esconder mi rostro con lo que sea que está cerca

—Tu rostro sonrojado es muy lindo. —Añade, cambiando de tema.

—Me gustan tus ojos. —Respondo y él se incorpora para acostarse a mi lado, atrayéndome hacia él y obligándome a enterrar mi rostro en su cuello.

—Bon. —Dice y yo respondo con un 'hmm' —Sé mi novio.

Me sonrojo y tengo que contener un grito de sorpresa. ¿En serio está pasando? ¡Joder, podría morir justo ahora y sería feliz! Mi pulso se acelera y Foxy aprieta el agarre que mantiene en mi cintura.

—M-me encantaría… —Acepto y Foxy besa mi frente.

— ¿Podemos ir abajo? Aún tengo hambre.

—No puedo caminar. Y es tu culpa, así que tienes que cargarme.

El ríe, se levanta, comienza a buscar su ropa y cuando termina me ayuda a vestirme, aunque no pierde la oportunidad de besarme de nuevo un par de veces, cosa que no me molesta en lo absoluto.

Cuando toda la ropa que estaba regada por el suelo se encuentra de nuevo en su lugar él se para frente a mí y yo extiendo los brazos hacia adelante, pidiéndole que me cargue. Rueda los ojos mientras una sonrisa se cuela en sus labios y se acerca para cargarme.

Escondo mi rostro en su cuello, aspirando su olor –mi nueva adicción- y él me aprieta contra su cuerpo.

— ¿De verdad no puedes caminar? —Pregunta cuando llegamos a la cocina. —No quiero tener que cargarte a todos lados.

—No es como si pesara mucho. —Reclamo con voz burlona.

—Lo digo porque si sigues pegándote contra mí de la forma en que lo estabas haciendo voy a estamparte contra la primera pared que vea y no podrás caminar hasta año nuevo.

No respondo, pero el sonrojo que aparece en mi rostro lo dice todo.

—Eres un idiota… —Susurro. —Pero así me gustas.

Él me sonríe y pasa su mano por mi cabello, para después dirigirse a la cocina.

.

.

.

Tan solo faltan cuatro días para Nochebuena y mis padres no me han llamado desde hace dos días, supongo que están ocupados. Terminé preguntándole a Foxy porque su madre se fue y él me lo explico sin complicarse nada.

—''Su hermano tiene una enfermedad algo rara y hay veces que su estado empeora, pero nunca es nada grave. Mi madre es algo dramática. ''

Durante los días que hemos estado solos nuestra relación se ha vuelto más estrecha. Me habla acerca de sus días de instituto y de cómo son las cosas en la universidad; me he dado cuenta de que le gusta hacerme sonrojar con sus chistes pervertidos y yo descubrí que adoro el brillo en sus ojos cuando ríe.

Ahora mismo estamos limpiando la casa ya que desde hace unos días no hemos hecho otra cosa más que ver películas, jugar algo que siempre implica que uno de los dos –en la mayoría de las veces soy yo- acabe quitándose la ropa o simplemente encerrarnos en una habitación y hablar por horas.

—Tengo hambre. —Me dice mientras acomoda los cojines del sofá, esos con los que estábamos golpeándonos hasta hace unos minutos.

—No quiero cocinar, es tu turno.

—Bien. Pero tú tendrás que limpiar. —Sonríe y me golpea en la cabeza con un almohadón, haciendo que mi cabello quede como un nido de pájaros. Me incorporo y le arrojo el cojín -que se suponía iba a llevar a su lugar- a la cara, enorgulleciéndome de mi excelente puntería.

Ambos tomamos nuestras 'armas' y comenzamos a golpearnos sin dejar de reír, minutos más tarde terminamos en el sofá, con el sobre mí, presionando su cadera contra la mía y besándome desenfrenadamente mientras yo paso mis manos por su nuca y lo atraigo más hacia mí.

Cosas como esta se han vuelto normales. Ambos aprovechamos cualquier oportunidad para tener un contacto más íntimo, aunque eso no significa que estemos teniendo sexo cada noche. En realidad, solo lo hemos hecho dos veces, contando el día en que nos declaramos.

Nos separamos un poco para tomar bocanadas de oxígeno y no tener que romper el contacto completamente.

Una canción proveniente de mi celular interrumpe el momento y ambos gruñimos mientras nos separamos. Reviso el nombre de la persona que me llama en tan inoportuno momento y me incorporo completamente al ver que es mi madre.

— ¿Hola?

—Bonnie, cariño, ¿Cómo estás? —Oh no, ella está hablando con el tono que usa cuando va a darme una mala noticia.

—Bien, mamá. ¿Qué tal ustedes?

—Estamos bien… Escucha, las cosas van a alargarse un poco y no creo que podamos regresar hasta dentro de una semana más.

—Ah, está bien… no se preocupen, no hay problema. —Digo apretando el móvil contra mi oído bajo la atenta mirada de Foxy. —Adiós.

Cuelgo y bajo la mirada.

— ¿Qué pasa?

—Mis padres no vendrán hasta la próxima semana. —Suspiro y el posa su mano sobre la mía, haciéndome sonreír levemente.

—Bueno, no sé si esto ayude, pero me tienes a mí. —Dice y su expresión, parecida a la de un niño pequeño, me impulsa a darle un corto beso en los labios.

—Gracias.

.

.

.

Hemos terminado con todo lo que teníamos que hacer hoy y ahora me encuentro en la habitación de Foxy, recostado sobre su pecho mientras lo hablo sobre los viajes que mis padres hacen y lo que hago mientras estoy solo.

— ¿No te molesta que viajen tanto?

—Sí, pero es su trabajo. No puedo hacer nada.

—Bueno, de ahora en adelante cada vez que estés solo puedes venir.

— ¿Vas a encerrarme en tu habitación aun con tu madre aquí? —Pregunto sonriendo.

—Pensándolo bien, mejor voy yo a tu casa.

Nuestras miradas se conectan y nos quedamos así por un buen rato.

Mi sonrisa se hace más grande al pensar en que, definitivamente tuve que haber hecho algo bueno este año para ser recompensado de esta manera.

.

.

.

Hace más de ocho horas la señora Olsen nos llamó para decirnos que estará de regreso pronto y que espera que toda su casa esté en orden cuando llegue, por lo que tenemos que limpiar todo de nuevo.

Foxy se ha pasado toda la mañana riéndose de que no pude ver una película de terror que pasaron en la televisión ayer por la noche, como reprimenda le doy algunos golpes, aunque en realidad estos no sirven de mucho.

—Madura, ¿quieres? —Le digo dándome la vuelta para que no pueda ver la sonrisa que intenta colarse entre mis labios.

Escucho como ríe bajito y se acerca para abrazarme por la espalda. Siento su respiración en mi cuello y mi piel se eriza al tiempo que dejo salir una risita.

—Deja de jugar y ayúdame a limpiar.

—Esto es más divertido que limpiar. —Se queja sin separarse de mí.

—Tu madre va a enojarse si llega y encuentra todo así.

—Ella va a regresar hasta mañana, no importa si nos tardamos un poco en poner todo en orden. —Murmura contra mi cabello y decido que tiene razón, por lo que no me opongo a que pase sus manos por debajo de mi camiseta.

Recargo mi cabeza en su pecho y me dejo hacer, solo quejándome cuando detiene sus movimientos, haciéndolo reír.

Honestamente no sé cómo es que llegue hasta este punto; es decir, hasta hace una semana no podía ni imaginarme que alguna vez tendría la oportunidad de estar tan cerca de mi platónico y ahora me encuentro frente la encimera de la cocina de su casa con él presionando su cuerpo contra mí, en busca de un contacto más íntimo.

Baja la cremallera de mis pantalones y veo la perfecta oportunidad para burlarme de él.

— ¿Impaciente, señor Olsen?

El gruñe como respuesta y sigue en lo suyo.

— ¿Qué pasa si un vecino nos ve?

—No hay ventanas en la cocina, Bon. —Responde con su voz ronca.

Jadeo al sentir como su mano baja la ropa que cubre la parte inferior de mi cuerpo para poder tenerme a su merced, pero un ruido proveniente de la entrada nos interrumpe.

— ¡Chicos, vengan a ayudarme! —Resuena una voz femenina, obviamente es la señora Olsen.

— ¿Qué hace aquí tan pronto? —Murmura Foxy, en su voz puedo notar tintes de molestia. Le doy un codazo y me separo rápidamente para acomodar mi ropa.

—Es tu madre, alégrate. —Lo regaño y después de acomodarme el cabello salgo a buscarla, Foxy me sigue.

— ¡Hola! —Nos saluda alegremente al vernos. — ¿Qué tal han estado?

—Muy bien, gracias. —Respondo con una sonrisa.

— ¿Qué te pasa, Foxy? —Pregunta ella al ver el semblante molesto de su hijo.

—Nada. —Dice y le dedica una sonrisa forzada, aunque creo que su madre no lo nota, o simplemente decide ignorarlo.

— ¿Quemaron algo mientras no estaba? —Dice y yo niego. — ¿Por qué tu cara está toda roja, Bonnie?

— ¿Ah? Es que…

—Estábamos jugando. —Responde Foxy sonriendo y ayudando a su madre con sus maletas. — ¿Qué tal estuvo todo por allá?

—Oh, no era nada grave. —Suspira. —Pero se alegraron de que fuera a verlos. Dijeron que deberías ir tú también.

—Claro. —Foxy está por cerrar la puerta, pero una voz femenina lo llama, interrumpiéndolo.

— ¡Hola! —Exclama la chica de cabello rosa entrando a la casa. — ¡Ha pasado mucho tiempo!

— ¿Qué haces aquí? —Pregunta Foxy sonriendo, pero algo extrañado.

—Si yo no viniera a verte, no sabría qué pasa con tu vida. —Dice, para después saludarme con una sonrisa. —Oh, hola. Soy Mangle, la prima de Foxy.

—Hola, soy Bonnie, soy, eh… un huésped. —Sonrío y podría jurar que la sonrisa de Mangle se vuelve maliciosa apenas termino de hablar.

.

.

.

Hemos estado el resto de la tarde hablando sobre el viaje de la señora Olsen y de la persona que estaba sentada a su lado en el avión y que al parecer, fue muy amable con ella.

— ¿Ya llamaron tus padres? —Me pregunta.

—Sí, pero dicen que no regresarán hasta la próxima semana.

—Oh. —Parece algo preocupada. —Bueno, puedes quedarte con nosotros todo el tiempo que necesites.

—Gracias.

— ¡Listo! —Exclama Mangle entrando a la habitación, indicándonos que terminó de desempacar.

— ¿Cuánto tiempo vas a quedarte? —Pregunta Foxy.

—Hasta el lunes, tengo que ir a clases, amiguito. —Dice sentándose a mi lado. No la conozco en absoluto, pero puedo decir que le gusta molestar a Foxy; me agrada.

—Debo ir a comprar algunas cosas para la cena de mañana, ¿quieren venir? —Dice la señora Olsen mientras se levanta del sofá y toma su bolso. Tanto Mangle como Foxy niegan con la cabeza y ella suspira sin dejar de sonreír antes de salir de la casa.

Nos quedamos en silencio hasta que Mangle decide seguir hablando.

—Entonces… ¿de dónde se conocen?

—Yo iba al mismo instituto que Bonnie.

Ella asiente sonriendo.

— ¿Son novios?

Foxy le dirige una mirada algo confundida y yo decido no voltear a verla, en un intento para ocultar mi nerviosismo.

— ¿Qué dices? —Pregunta Foxy mientras trata de disimular su sorpresa con una sonrisa.

—Oh, por favor, no intenten negarlo. ¡La tensión sexual se siente en el aire!

—N-no es así…

—Tranquilos, no le diré a la tía Lauren. —Sonríe regresando a su antigua posición. —Hacen una linda pareja.

Foxy suspira y voltea a verme. Nos sonreímos mutuamente.

—Si vas por ahí acosando a Bonnie voy a golpearte.

—Ahh~ No te preocupes, tu lindo novio va a seguir siendo solamente tuyo.

Él gruñe y Mangle ríe.

.

.

.

En cuanto la señora Olsen regresa Mangle deja de hacer preguntas acerca incomodas de la relación que mantenemos Foxy y yo, cosa que agradezco enormemente.

Comemos la cena entre animadas pláticas que surgen gracias a los divertidos comentarios de Mangle y las ingeniosas respuestas de Foxy. La señora Olsen dice que siempre han sido como hermanos y que muchas veces Foxy trata a Mangle como si fuera un chico, llegando a lastimarla en contadas ocasiones.

—Es un bruto, pero aun así lo quiero~ —Sonríe mientras se lleva un bocado de la cena a la boca.

Cuando todos terminamos ordenamos las cosas y nos vamos a dormir, aunque Foxy está un poco molesto porque ya no podremos dormir juntos.

—Puedes venir si quieres. —Digo en un susurro cuando paso a su lado, después de lavarme los dientes. Tanto la señora Olsen como Mangle están durmiendo en sus habitaciones, el cierra la puerta de su habitación y me sigue sin decir nada.

Nos acomodamos en la cama sin nada más que la pura intención de dormir juntos y caigo dormido minutos más tarde.

.

.

.

Despierto al sentir movimiento en la cama y le sonrío a Foxy, quien está recién despertando.

—Buenos días. —Digo sentándome, él me sonríe y acaricia mi cabello con suavidad.

Hoy es Nochebuena.

—Tengo que irme antes de mamá o Mangle despierten si quiero evitarme problemas.

—Claro. —Accedo y el sale de la habitación.

Un rato después, cuando todos estamos en el comedor alguien llama a la puerta y Mangle se levanta para ir a abrir. Escucho algunas voces y luego pasos dirigiéndose hasta la cocina.

— ¡Bonnie! —Saluda mi madre corriendo para abrazarme.

— ¿Mamá? ¿Qué hacen aquí? —Pregunto algo confundido. No entiendo porque están aquí tan pronto, ¿no se suponía que regresarían en una semana?

— Terminamos antes del plazo —Dice mi padre sonriendo.

— ¿No estás feliz? Ahora podremos pasar la navidad juntos. —Añade mi madre. Yo sonrío forzadamente y veo a Foxy por el rabillo del ojo. —Ve a traer tus cosas.

—Si. —Digo mientras salgo, encaminándome a la habitación. Escucho a Foxy decir 'voy a ayudarlo' y seguirme.

Entramos a la habitación y comienzo a sacar mis cosas para meterlas en la maleta.

—No quiero irme. —Susurro haciendo un puchero y él me abraza.

—Vamos, no es como si te fueras del país o algo así… Podemos hablar por teléfono, no tienes que hacer berrinche. —Me consuela mientras acaricia mi cabello.

Levanto el rostro y uno mis labios con los de él; como una forma de despedida. Sé que no va a ser mucho tiempo, pero me he acostumbrado a estar a su lado todo el día y no quiero tener que sepárame de él tan pronto.

—Lamento interrumpirlos, pero… —Resuena la voz de Mangle y empujo a Foxy para romper el beso. El voltea a verla algo molesto. — ¿Van a hacer algo para evitar que Bonnie se vaya o se van a quedar a llorar?

— ¿Solo vienes a molestar? —Pregunta Foxy.

—Escuchen, como soy una persona con un gran corazón decidí ayudarlos, pero tienen que darme algo a cambio.

— ¿Qué vas a hacer? —Pregunta Foxy bastante interesado en lo que su prima tiene que decir.

—No. Primero mi paga. —Sonríe maliciosamente.

— ¿Qué quieres, entonces? —Se queja.

—Bésense. —Dice sin cambiar su expresión e inmediatamente siento como los colores se me suben a la cara.

— ¿D-disculpa? —Pregunto, esperando haber escuchado mal.

— ¿Solo eso? —Pregunta Foxy, intentando ocultar su sonrisa.

— ¿C-como que si solo eso? —Le digo, aun avergonzado. No estará pensando en acceder ¿no?

Se pone frente a mí y me toma por la muñeca para acercarme a él. Antes de que pueda protestar une sus labios a los míos y puedo escuchar el grito de fangirl loca de Mangle.

Decido ignorar mi pudor y correspondo el beso. Aun con los ojos cerrados puedo percibir el flash de una cámara; Foxy y yo nos separamos, solo para ver a Mangle con su celular en las manos, admirando la foto que, obviamente, nos tomó.

— ¡Con esto me hicieron el año entero! —Exclama emocionada y después su semblante cambia a uno más serio. —Bien, le diremos a tus padres que queremos que se queden a cenar. Los sacaremos de la casa junto a la tía Lauren y nosotros nos encargaremos de arreglar todo para la cena. Fácil, ¿no?

—No creo que sea tan fácil. —Digo aun avergonzado.

—Bueno, si se los dices tú e inventas una excusa irá perfecto.

—Bien. —Accedo después de pensarlo un par de veces y los tres bajamos las escaleras en silencio.

Me acerco a mis padres, que están hablando con la señora Olsen y los llamo.

—Es que… eh, nosotros queríamos hacer una cena para todos ya saben…

—Oh, pero no tenemos nada preparado. —Dice mi madre con tono afligido.

— ¡Nosotros nos encargaremos de eso! —Interviene Mangle y mis padres parecen pensárselo un momento.

—A mí me parece buena idea. —Nos apoya la señora Olsen con una sonrisa.

—Bien, pero háganlo en nuestra casa. —Aprueba mi padre y los tres asentimos.

Regresamos al segundo piso y organizamos lo que nos toca a cada uno. Mis padres dicen que tienen que ir a la empresa a entregar sus reportes de lo que sea que hicieron en su viaje y que trataran de regresar por la noche, para así darnos tiempo a arreglar todo.

Tanto Foxy como Mangle han guardado algo de ropa para arreglarse en mi casa y después vamos corriendo hasta mi casa, que está a veinte minutos de la de los Olsen.

Llegamos y nos aclaramos las tareas: Ir a comprar los ingredientes que hacen falta, preparar la cena para seis personas, decorar la casa de arriba abajo, todo en menos de seis horas.

—Está bien, no entren en pánico. —Dice Mangle, claramente un poco más nerviosa que Foxy y yo. —Foxy puede ir a comprar las cosas mientras Bonnie y yo decoramos y eso, ¿bien? Después entre los tres prepararemos la cena.

Asentimos y cada uno va a realizar su tarea.

Transcurridos veinte minutos de la partida de Foxy, Mangle se acerca a hablarme.

—Si no me equivoco tu eres el chico que acosaba a Foxy en el instituto, ¿no?

— ¡No lo acosaba! —Me defiendo. —Y si, lo seguía… ¿Por qué?

—Bueno, es que hace dos años, en navidad apareció en mi casa, bastante feliz porque 'un lindo chico de nuevo ingreso' se había fijado en él. —Afirma, sin dejar su característica sonrisa. —De verdad le gustas, así que por favor, cuida de él.

Me quedo observándola unos segundos para después sonreír y decirle que no tiene nada de qué preocuparse.

Terminamos de colocar la mitad de las decoraciones –que no han quedado nada mal- y arreglamos las cosas en la cocina, acordando que si sobra tiempo podremos terminar con nuestra tarea. Foxy aparece quejándose de que había unas filas enormes en las cajas y que la próxima vez tendremos que ir Mangle y yo.

Solo yo había cocinado pavo antes, así que tengo que explicarle a Foxy y Mangle como debe hacerse todo. Hacemos todo con cuidado y para cuando nos damos cuenta ya solo tenemos que esperar. Terminamos las decoraciones y Mangle corre escaleras arriba para bañarse primero.

—Puedes usar el baño de mi habitación. —Le digo a Foxy mientras subimos la escalera y el asiente.

—Recuérdame nunca volver a dejar que Mangle idee un plan que implique organizar una fiesta. —Se queja.

—Vamos, tampoco ha sido tan malo. Por lo menos pudimos estar todo el día juntos.

Él sonríe de lado y se acerca para besarme.

—Bañémonos juntos. —Susurra y yo me aparto de el para ver si lo dice enserio o en broma. Por la expresión de su rostro puedo ver que no está jugando.

— ¿Qué pasa si alguien nos ve?

—Tus padres no están y Mangle ya lo sabe de todas formas. —Se encoge de hombros y yo acepto, con la condición de que no intente nada pervertido o tendrá que cenar con un ojo morado; se ríe al escuchar mi amenaza y me arrastra hasta el baño.

.

.

.

Salgo del baño veinte minutos después, con el cabello húmedo y abochornado.

Tal parece que a Foxy le dan igual mis amenazas, porque ignorando mis quejas terminó, o bueno, terminamos teniendo sexo en la regadera. Ah, esto es tan vergonzoso…

—Idiota. —Le digo mientras termino de vestirme, con el detrás de mí, clavando su mirada en la mía ayudándose del espejo frente a mí.

—No es mi culpa. —Se defiende. —Estabas hablando demasiado.

Ruedo los ojos y después de ordenarle que se vista, salgo de la habitación. ¡¿Cómo mierda voy a sentarme?!

Suspiro y voy a la cocina, donde me encuentro con Mangle, quien me sonríe al verme.

—Supongo que no tardarán mucho. Ya llamé a mi tía.

—Bien.

Foxy baja y actúa normalmente mientras esperamos a que mis padres y la señora Olsen lleguen.

.

.

.

Media hora después estamos sirviendo la cena, cosa que a todos parece agradarles bastante. Durante unas horas bromeamos y mis padres cuentan algunas anécdotas vergonzosas de mi niñez, haciendo que Foxy en más de una ocasión se ahogara con lo que estaba comiendo.

Cuando finalmente todo termina mis padres le ofrecen a los Olsen quedarse a dormir, para que no tengan que salir en plena nevada. Aceptan y mientras mi madre les muestra las habitaciones a Mangle y la señora Olsen, Foxy y yo nos quedamos en la terraza, observando con atención como la nieve se acumula lentamente hasta cubrir el asfalto.

—Por lo menos todo salió bien. —Suspiro y el recarga su cabeza en mi hombro, quedando en una postura poco natural gracias a la diferencia de altura.

—Si.

— ¿Qué te pasa?

—Vamos a dormir juntos.

Ah, sí. Como no tenemos suficientes habitaciones Foxy y yo tendremos que compartir la mía, pero tener a tantas personas en la casa significa que no podrá tocarme si quiere salir ileso y eso, claramente lo tiene molesto.

—Pero no puedes tocarme. —Le recuerdo y el gruñe. Escuchamos la portezuela que dirige a la terraza abrirse, obligándonos a regresar a nuestras posturas normales y aparece la señora Olsen con dos tazas humeantes.

—Hace frio, deberían entrar. —Dice sonriendo mientras me extiende una de las tazas, la cual acepto con una sonrisa.

—En un rato más. —Responde Foxy con su tono ligeramente molesto aceptando la taza que le ofrece su madre.

— ¿Qué pasa, cariño? ¿Estás frustrado porque no podrás tocar a Bonnie durante la noche? —Pregunta inocentemente, haciendo que casi deje caer la taza que recién me había entregado. Mis mejillas comienzan a arder y dirijo mi mirada a Foxy.

— ¿Cómo…? —Pregunta nervioso.

—Oh, no saben disimular para nada, niños. —Ríe. —Cuídalo, Bonnie; es un idiota que no tiene cuidado de sí mismo, así que te necesita.

Aun sonrojado asiento y ella vuelve a entrar a la casa.

—Joder. —Se queja llevando una mano a su cabello.

—Hay que entrar, 'idiota que no sabe cuidarse solo' —Digo riendo para después acercarme y depositar un suave beso en la comisura de sus labios.

Entro a mi casa para reunirme con mis padres, quienes me hablan sobre la cena y lo satisfechos que están. En medio de la conversación Foxy entra y al pasar frente a mí y mirarme a los ojos puedo divisar ese atrayente brillo dorado en sus ojos. Creo que, después de todo, no voy a poder dormir tranquilo esta noche.


Bueno, muchas gracias por leer, de verdad :D También unas enormes gracias a quienes dejaron su review y dieron follow/fav c:

No tengo mucho que decir respecto al capítulo :P Tan solo espero que el lemon haya sido bueno; nunca había escrito uno así y mientras escribía estuve experimentando para ver de qué forma quedaba mejor xD

Pues nada, espero que les haya gustado y por mi parte eso es todo (?

¡Les deseo que pasen una feliz navidad y año nuevo! :D

¡Nos leemos luego!