Tres semanas ya habían pasado desde que el taiyoukai se enteró del peligro que sufría su hermosa tenshi, después de que el houshi le dio las noticias absolutamente todo el castillo fue rodeado por guardias que protegían sin descanso el castillo de su lord.

Los gobernantes de los puntos cardinales restantes, Jyuura y Kyoura, llegaron al castillo ni bien escucharon el aullido de uno de sus colegas y compañeros, jurándole lealtad y apoyo al Lord de las tierras del oeste llevaron también a sus soldados quienes ayudaron a duplicar la vigilancia en el castillo y decidieron quedarse ahí hasta que el infame hanyou que osó amenazar la vida de la mujer del inuyoukai del oeste se mostrara.

Por otro lado, Kagome era protegida absolutamente todos los días, nadie le permitía hacer ni un solo esfuerzo, en especial su pareja. Sesshoumaru era muy cuidadoso con ella y casi siempre estaba a su lado, claro cuando no tenía deber que cumplir, como ir a patrullar sus tierras y fijarse si es que por los alrededores no había ninguna clase de peligro.

El vientre de la tenshi ya estaba muy grande y redondo, lista para que en cualquier momento de a luz y se le veía más radiante que nunca, definitivamente el embarazo le había sentado muy bien y no era para más ya en algunos días daría a luz a tres hermosos cachorros de inu pero la verdad la joven madre estaba comenzando a hostigarse por estar tanto tiempo encerrada.

(1)

"Kami, estoy harta de no poder ni caminar, me he pasado tres semanas encerrada en este cuarto, tengo que hacer algo", pensó la muchacha aprovechando que estaba sola en su dormitorio cuando algo se le ocurrió y se golpeó suavemente la cabeza, 'como no se me ocurrió antes, baka Kagome, baka', pensó riéndose para después pararse suavemente en el piso y desplegar sus hermosas y blancas alas.

"Recuerdo que me dijeron claramente que no podía caminar ni hacer ningún esfuerzo, pero nadie mencionó que no podía volar", dijo la muchacha saliendo a toda velocidad del dormitorio y dirigiéndose al jardín para disfrutar después de tanto tiempo de un poco de aire fresco, sentándose suavemente en el gras con sus grandes alas bien desplegadas por si quisiera moverse, cuando vio a una pequeña niña venir corriendo hacia ella.

"Oka san, oka san, hace tiempo que no te veía estabas enferma, porque tu barriga esta tan grande, porque no salías del dormitorio, acaso estas molesta con Rin chan", dijo la pequeña muy feliz de ver a su madre ya que le habían prohibido entrar a molestarla y ahora aquí estaba.

Kagome escuchó a la pequeñita y dio una pequeña risa, "no estoy molesta contigo Rin chan, lo que pasa es que aquí en mi estómago hay tres personitas las cuales van a ser tus hermanitos y por eso necesitaba descansar, pero ahora estoy muy bien", dijo con una sonrisa mientras se acariciaba el vientre y cogía la mano de la pequeña poniéndola sobre su ancho estómago, Rin sintió un pequeño movimiento y comenzó a reír, "los hermanitos de Rin chan hacen cosquillas", Kagome solo sonrió y se elevó en el aire, ya que había escuchado los gritos desesperados de Sango.

"Kagome regresa en este instante Sesshoumaru nos va a matar a todos si te encuentra acá afuera onegai", la muchacha sonrió, no entendía que podía pasar además siempre es bueno un poco de ejercicio pensó muy divertida mientras esperaba la venida de su muy molesto Sesshoumaru.

(2)

Sango había ido a buscar a Kagome para darle algo de desayunar cuando se di cuenta de que el dormitorio estaba vacío y estuvo a unos instantes de desmayarse. El inuyoukai le había encargado el cuidado de su mujer mientras se encargaba de arreglar unos papeles que se encontraban amontonados en su escritorio y ahora de segura la mataría, así que lo primero que se le ocurrió a la exterminadora fue ir a buscarla al jardín ya que sabía de antemano que su hermana amaba la naturaleza y de seguro odiaba estar encerrada, pero lo hacían por su bien después de todo, y cuando la vio le rogó porque regresara sin conseguir nada así que tendría que ir a enfrentar a un muy molesto taiyoukai ya que podía sentir su aura acercándose hacia ella y de seguro en busca de explicaciones.

(3)

Sesshoumaru se había separado esta mañana de su mujer ya que tenía algunos deberes que cumplir y gracias a kami los había terminado rápidamente. Últimamente había estado especialmente sobre protector, y era natural ya que cuando los inuyoukais se convierten en padres su instinto se amplía a casi un cien por cienito y ahí estaba ahora dirigiéndose a ver a su amada tenshi.

Cuando abrió la puerta sus hermosos ojos dorados vieron un cuarto vacío y la ropa de dormir de su mujer tendida en la cama, haciendo que un gruñido que salió directamente de lo más hondo de su garganta vibre por todo el dormitorio.

Se supone que había dado órdenes expresas de que no se moviera ni un solo cabello de su hermosa tenshi y ahora aquí estaba sin ninguna Kagome a la cuál abrazar, así que salió a toda velocidad de ahí en busca de Sango, esa ningen tendría muchas explicaciones que dar si algo le pasaba a su mujer.

"Se puede saber porque la mujer de este Sesshoumaru no esta donde el la dejo esta mañana", dijo el taiyoukai en un tono completamente serio mientras miraba hacia abajo a la taija.

Al escuchar la voz del taiyoukai la muchacha tragó un poco de saliva y volteó a verlo, "Kagome esta en el jardín, volando… al parecer se aburrió de estar adentro y cuando le dije que pasara no me quiso escuchar, Sesshoumaru sama le recomiendo que no trate de persuadirla a entrar ya que no lo va a lograr", le dijo la exterminadora ya que conociendo bien a Kagome lo más probable era que se niegue rotundamente a ser encerrada de nuevo.

El taiyoukai simplemente dio un gruñido como respuesta y salió tan rápido hacia el jardín que la exterminadora no tuvo tiempo de advertirle que también lo más probable era que Kagome no le responda tan bien ya que estaba con el carácter de una mujer embarazada, 'bueno supongo que tendrá que descubrirlo el mismo', pensó la muchacha con una sonrisa dirigiéndose a la biblioteca para conversar con los demás lords, al parecer habían descubierto algo muy importante que tenían que decirle a Sesshoumaru.

(4)

El inuyoukai salió al jardín y puso su nariz en el aire buscando el delicioso aroma de su Kagome y cuando por fin lo encontró fue hacia ella y se escondió detrás de un árbol, al parecer estaba usando sus alas para no caminar.

Tenía que reconocerlo eso fue algo inteligente, pero de todas maneras pagaría por haber hecho que se preocupe demasiado, no quería que nada le pase ya que su hermoso tesoro era muy frágil y con la amenaza de Naraku menos aún.

De un elegante salto cogió a la muchacha entre sus brazos haciendo que inmediatamente guarde sus alas y de un pequeño gritó, "SESSHOUMARU BAJAME EN ESTE INSTANTE", dijo una molesta Kagome, el inuyoukai le dio un gruñido y se sentó en el gras.

"Como te atreves a salir así, no ves que te pudo pasar algo", le dijo muy molesto, la muchacha simplemente hizo un puchero y trató de zafarse, pero el solo la abrazó un poco más firme y la sentó entre sus piernas cuidando de no dañar su susceptible vientre.

"Deja de moverte o este Sesshoumaru se verá obligado a agarrarte más fuerte", la muchacha suspiró exasperada, pero dentro de todo entendía porque el inuyoukai era así, así que dejó que su molestia desapareciera y se acurrucó en el pecho de su pareja respirando su sutil y varonil aroma, "gomen ne, pero es que me aburrí de estar encerrada y decidí salir un rato", dijo con una voz muy dulce y unos ojos que parecían los de un pequeño e ilusionado inu.

El taiyoukai dio un suspiro, no sabía porque no se podía molestar con ella pero esa mirada que le daba era todo lo que necesitaba para perdonarle cualquier cosa.

"Prométeme que no volverás a asustarme de esa manera", le dijo el taiyoukai muy seriamente a su mujer mientras apoyaba su rostro en el espacio entre su cuello y hombro inhalando su deliciosos aroma el cual estaba mezclado con el suyo debido a que ella ahora le pertenecía, la muchacha sonrió, "hai te lo prometo, pero quedémonos un rato más si?, quiero disfrutar del sol".

El inuyoukai le dio una sonrisa a su mujer y asintió quedándose ahí unas horas simplemente contemplando el paisaje hasta que sintió que la respiración de Kagome estaba más lenta, señalando que se encontraba dormida, últimamente la muchacha se cansaba más rápido y la sanadora le explicó que era natural ya que la mayoría de los nutrientes y alimentos que recibía eran absorbidos por sus hijos y a ella le quedaba muy poco para sostenerse, pero con la dieta especial que le habían creado las repercusiones no serían tantas, lo único que había cambiado es que ahora estaba un poco más delgada, pero nada de que preocuparse aunque para el taiyoukai eso era mucho.

Ya estaba anocheciendo y el inuyoukai levantó en sus brazos a la muchacha y fue hacia sus aposentos dejándola en la cama y tapándola ya que tenía que ir a su estudio, al parecer su presencia era requerida, así que dándole un beso en la frente a su mujer salió de ahí asegurándose que puertas y ventanas estén completamente cerradas.

Ya en él estudio abrió la puerta y pudo ver a la exterminadora, el monje, Jyuura, Kyoura y su "querido" hermano sentados en cada una de las sillas que estaban frente al escritorio.

En silencio fue y se sentó. "Y bien que es lo que quieren decirme", todos se quedaron callados, no sabían cómo comenzar, no sabían cómo decirle lo que habían encontrado hace algunos días en las afueras del castillo.

(5)

Kagura y Kanna habían entrado al castillo sin ser detectadas, pero una de las youkai no estaba contenta, no señor, ella quería divertirse y lo haría. "Kagura ve a traer a la tenshi y ten mucho cuidado ya que Naraku la quiere viva a ella y a los cachorros", la kaze Youkai hizo como le dijeron y se escabulló entre las sombras manipulando los vientos para esconder perfectamente su aroma.

Naraku la había proveído de un nuevo poder que le permitía volverse una especie de humo imperceptible, permitiendo que pase por las rendijas de las puertas, hasta que pudo llegar al dormitorio de la dormida muchacha, acercándose hacia donde estaba ella la miró con mucha lástima.

Ella no quería hacer eso, lo único que quería era ser libre, no le quería hacer daño a la que alguna vez fue la miko que viajaba con Inuyasha, pero aquí estaba a punto de secuestrarla, solo debía cumplir su deber, pero eso no significaba que apoyaría en todo a Naraku, aunque de todas formas el no ganaría, tal vez con Kanna tendría algo de tiempo. No se quería si quiera imaginar la ira de Sesshoumaru cuando se enterase que su mujer estaba perdida.

Derramando un líquido color violeta sobre un pañuelo que traía y poniéndolo en la nariz de la miko que comenzaba a despertarse y la miró con unos ojos completamente asustados. "Gomen", murmuró la Youkai del viento poniendo el paño en el rostro de la muchacha haciendo que quede instantáneamente inconsciente.

Kagome sintió la presencia de alguien en su dormitorio y cuando logró abrir los ojos pudo distinguir unos color rubí y sintió que su sangre se congeló en ese instante pero antes de que pudiera gritar o hacer algo sintió que le pusieron algo en el rostro y su último pensamiento fue: 'Sesshoumaru'.

Kagura levantó en sus brazos muy delicadamente a la tenshi y abrió una de las ventanas saliendo de ahí hacia donde se encontraba su hermana, parada en una mar de sangre. Se horrorizó al ver la carnicería que Kanna acababa de cometer, "vamonos ya, ya tengo a la mujer", dijo la kaze Youkai tratando de sonar seria pero su hermana la miró con unos ojos completamente malignos y movió la cabeza de lado a lado.

"No, quiero que él venga y vea a su mujer en los brazos del enemigo, quiero que sufra, quiero que se retuerza de dolor", y en ese instante supo que la que estaba hablando no era su querida hermana Kanna si no un monstruo siendo manipulado por Naraku.

(6)

Sesshoumaru se estaba impacientando, "y bien que es lo que…", en ese instante todos se pararon.

"Qué es ese repugnante aroma", dijo Kyoura frunciendo el ceño ante tan desagradable hedor, "esta mezclado con sangre", agregó Jyuura, y en ese instante todos los humanos incluyendo a cierto hanyou se quedaron completamente pálidos. "Naraku".

El taiyoukai comenzó a gruñir, como era posible que este en su castillo, pero ahora mismo acabaría con eso, si algo le pasaba a su Kagome abría un infierno para el culpable.

"El olor viene del jardín" dijo Inuyasha flexionando sus garras, el taiyoukai flexiono las suyas y junto a su hermano salieron a toda velocidad de ahí con dos youkai detrás de los y dos humanos más atrás.

Kanna podía sentir las presencias acercándose y una horrenda risa salió de sus pálidos labios, una que se asemejaba a la de su creador, "ya vienen", dijo en un susurró que hizo que Kagura se congele y se quedé completamente fría al observar el rostro lleno de furia de Sesshoumaru quien ahora estaba delante de ellas.

El taiyoukai llegó junto a su medio hermano al lugar y vio a una pequeña Youkai parada en medio de un mar de sangre con una espada en las manos mirándolo de manera malévola, al parecer había alguien detrás de ella pero no podía percibirlo por el excesivo olor a sangre.

"Sesshoumaru sama, veo que por fin se dignó a venir", dijo el pequeño Youkai ganándose un gruñido.

"Qué es lo que quieres aquí, quién eres y por qué atacaste a mis soldados", dijo el taiyoukai cogiendo el mango de su espada.

Kanna sonrió, "que vergüenza que no me reconozca, tal vez el monje detrás de usted pueda", dijo mirando a Miroku, el houshi la observó detenidamente, no podía creerlo, ella no podía ser, "Kanna", dijo en un murmullo y la Youkai puso su espada en la parte de atrás de su ropa.

"Muy bien monje, siguiendo con usted mi señor, lo que deseo ya lo tengo, y la muerte de sus soldados, pues solo un momento de diversión", respondió la muchacha lamiendo la sangre se sus guantes, volteándose y dejando ver a Kagura con la tenshi en brazos haciendo que el taiyoukai comience a gruñir haciendo un sonido completamente intimidante y sus ojos se tiñan de un color rojo intenso, mientras que sus pupilas se achicaban y se hacían de un color esmeralda profundo.

"Tranquilo Sesshoumaru sama, no querrá que su amada Kagome muera sin antes tener a sus pequeños hijos verdad", dijo la muchacha mientras acariciaba el vientre de la tenshi.

Al ver a su mujer en los brazos de una de las extensiones de Naraku el taiyoukai perdió el control. "Maldita seas, suéltala, o sufrirás una muerte dolorosa", dijo el taiyoukai, hablando ahora su Youkai interior quien estaba en total control de sus sentidos ya que había percibido el peligro en el que se encontraba su mujer.

"No no no cariño, eso lo tendrás que arreglar con Naraku sama", dijo por última vez la Youkai antes de desaparecer entre las sombras.

"Kagura desgraciada regrésanos a Kagome", gritó Inuyasha preparado para atacar , siendo empujado por su hermano quien cogió a Tokijin.

La kaze Youkai se elevó en los aires, "no le hará daño, él quiere a la mujer y a los cachorros, aún hay esperanza, deben apresurarse sino…..", en ese instante la mujer que se encontraba sobre su pluma gritó en agonía y desapareció dejando a Naraku en su lugar sosteniendo a la tenshi.

"Ahora que tenemos aquí", dijo el hanyou acariciando el delicado rostro de la mujer para luego pasar a su vientre.

"SUELTALA MALDITO", gritó con una voz ronca el taiyoukai, "mmm que egoísta Sesshoumaru sama, aunque si quiere a su mujer de vuelta lo invito a mi castillo, tal vez, solo tal vez le pueda permitir ver el nacimiento de los que serán mis hijos, ya que por lo que siento solo faltan pocos días", dijo tocando su vientre.

En ese instante Sesshoumaru estaba preparado para atacar, cuando Naraku puso sus garras alrededor del cuello de la muchacha, "si yo fuera usted no pensaría en moverme", eso hizo que Jyuura coja al taiyoukai, "no lo hagas lo más importante es Kagome".

"Muy bien Youkai de las sombras por lo que veo hay alguien que piensa razonablemente, ahora los invito a todos a mi castillo para que puedan presenciar el nacimiento de MIS hijos y la ceremonia en la que haré a esta hermosura mi mujer", dijo el hanyou desapareciendo con la tenshi.

(7)

Todos se quedaron estáticos en sus sitios, por primera vez Naraku se había salido con la suya y ahora Kagome se encontraba en peligro, pero fueron sacados de sus pensamientos por el aullido del taiyoukai y una energía muy poderosa envolviéndolos; lo siguiente que observaron fue a un inu blanco y gigante parado en medio de los campos del castillo, botando veneno de su hocico y gruñendo dejando ver a todos sus colmillos.

"Esto no esta bien, no esta nada bien, ENTREN TODOS AL CASTILLO AHORA", gritó Inuyasha haciendo que todos salgan de ahí y miren por la ventana.

"Qué es lo que pasa debemos ir por Kagome o Naraku la matará a ella y a sus hijos", dijo la exterminadora llorando.

"Lo mejor será que no nos movamos mujer, Sesshoumaru no se encuentra en sus cabales después de lo que paso esta siendo gobernado por la ira y la sed de sangre que siente hacia el ser que se llevó a su mujer y a sus cachorros no nacidos", dijo Jyuura moviendo la cabeza de lado a lado, no le gustaba nada lo que iba a resultar de esto.

"Debemos calmarnos y esperar, para luego seguir a Sesshoumaru si estamos muy cerca de él lo más probable será que nos asesine, para él en estos instantes absolutamente todo el que se cruce en su camino es culpable de la desaparición y daño de su mujer", agregó Kyoura escuchando un fuerte y doloroso aullido seguido por el sonido de un gran ser corriendo por los bosques rumbó a donde se encontraba su mujer.

"Al fin ha llegado la hora", dijo Miroku saliendo junto a los demás del castillo, listos para seguir el rastro de Sesshoumaru hacia el castillo de Naraku.

(8)

En un sombrío y amplio recinto aquel hombre junto a sus extensiones preparaban lo que pronto sería el enfrentamiento contra Sesshoumaru.

"Ya esta cerca Naraku sama, él y los demás están a pocos minutos de aquí, el inu ouji viene en su verdadera forma, y con la ayuda de Inuyasha no será fácil acabar con ellos", se escuchó la voz de la kaze youkai, demasiado educada y calmada para el gusto del hanyou que se encontraba sentado observando cuidadosamente el cuerpo inerte de la embarazada tenshi.

"Eso no es problema, mientras tengamos a Kagome a nuestra merced, el taiyoukai no se atreverá ni siquiera a acercarse, es más dudo que quiera comenzar una pelea sabiendo que en pocos minutos su mujer va a dar a luz".

Kagura estaba luchando de sobre manera para mantener esa fachada fría, no le gustaba nada lo que estaba sucediendo, tenía que hacer algo y ya tenía un plan entre manos, pero por ahora solo le quedaba aparentar.

"Y que piensa hacer con Inuyasha", le pregunto con el tono anterior, recibiendo una fuerte carcajada como respuesta. "No te preocupes Kagura, tengo todo perfectamente calculado", agregó el hanyou mientras una pálida mano blanca aparecía para posarse en su hombro. "Kanna, si fueras tan amable de encerrar a la tenshi en la celda en la que se encuentra la sacerdotisa del hibrido", aquella máquina para matar simplemente asintió.

"Perfecto, ahora solo hay que esperar".

(9)

No muy lejos de ahí se poda observar a una colosal bestia acercándose cada vez más hacia su destino, lo único que habitaba su mente era el deseo de destazar al ser que se llevó a su mujer y a sus cachorros.

Poco a poco se iba acercando al lugar, y con un fuerte aullido dio a conocer a los que estaban detrás de él que haba llegado a su destino.

La parte racional de su ser poco a poco iba ganando ventaja dentro de su confundida mente, lentamente se repetía a si mismo que si continuaba en ese estado no podría ayudar a su Kagome, y en pocos segundos la razón le gano al instinto, resultando en el regreso a su forma humanoide, un fuerte gruñido resonando en el amplio terreno de aquel sombrío castillo. "Me las vas a pagar infeliz", y con veneno goteando de sus garras, el taiyoukai fue en busca de su mujer.

(10)

No muy lejos de ahí el grupo de cuatro youkais y dos humanos iba siguiendo la pista del gran inuyoukai, cuando de pronto aquel fuerte aullido fue escuchado a lo largo y ancho del territorio japonés.

"Lo encontró, hasta yo puedo olerlo, ese desgraciado esta cerca, jamás le voy a perdonar haberse llevado a Kagome en ese estado, jamás", gruño el inuhanyou apresurándose como nunca en su vida, pero no podía evitar el mal presentimiento que estaba comenzando a anidar dentro de su ser, simplemente algo no andaba bien.

"Me adelantaré, Kyuoura, Jyoura sama, vengan conmigo", exclamó firme y serio como nunca el inuhanyou provocando que los dos taiyoukai se observaran entre ellos y antes de seguir al joven se murmuraran: "Inu Taisho, donde quiera que este tiene que estar muy orgulloso de su hijo menor, es muy poderoso para ser un hanyou", y diciendo eso siguieron atrás del joven, con dos increíblemente rápidos humanos montando en una gata de fuego.

"Kirara onegai apresúrate, si mis cálculos son exactos no falta nada para que Kagome de a luz", pronunció una preocupada exterminadora. "Tranquila Sanguito, pronto estaremos ahí" replicó el monje.

(11)

"Que te parece Kikyou. Tienes una nueva compañera", exclamó la extraña youkai a la sacerdotisa mientras aseguraba los grilletes en las muñecas de la aún inconsciente tenshi.

La pálida muchacha observo a una de sus captoras. "Qué te hizo Kanna, que es lo que Naraku se trae entre manos", le preguntó preocupada, podía percibir una fuerte aura acercándose, una muy poderosa que no se encontraba del mejor de los humores.

La youkai con una sonrisa maliciosa le respondió en un murmullo: "Pronto lo sabrás. Tú y esa pronto lo sabrán", fue lo único que le respondió para desaparecer en menos de un parpadeo, dejando a la miko sola con su nueva compañera.

Kikyou observó hacia su derecha y lo primero que noto fue el hinchado estomago de la muchacha, 'kami sama, esta embarazada', pensó alarmada, mientras se acercaba más a ella con las pocas fuerzas que estaba comenzando a recuperar después de que Naraku la encerró en ese lugar.

Percibiendo el aura de la joven, sus pálidos labios se abrieron en una brecha insignificante ante la sorpresa que se acababa de llevar. "Es una tenshi, es una tenshi y esta embarazada de un youkai", pronunció completamente incrédula.

Ahora al lado de la bella mujer, era cuestión de horas es más, si las cosas eran tan graves como ella pensaba, minutos, para que la muchacha diera a luz, y justo cuando iba a posicionar una de sus manos sobre su frente para averiguar su temperatura una dulce voz resquebrajo el silencio de la celda, dejándola completamente pasmada. "Kikyou?".

(12)

Kagome se encontraba aún muy débil, lo único que recordaba eran aquellos arrepentidos ojos que le pedían perdón antes que la oscuridad se apoderará de su ser.

Ahora poda percibir que se encontraba en los dominios de Naraku, su maligna presencia estaba por todo el lugar y sin necesidad de abrir los ojos sabía que estaba prisionera, solo rogaba que Kami permitiera que sus bebes nacieran bien y que Sesshoumaru llegara pronto, algo en su ser le decía que ya faltaba poco para el nacimiento de sus pequeños, pero en medio de todos sus mezclados pensamientos un aura muy conocida se caló.

"Kikyou?", pregunto sorprendida abriendo sus grises luceros para observar a los ojos a la sacerdotisa, quien la miró completamente pasmada, "Kagome?". La muchacha simplemente sonrió suavemente, "mira donde nos venimos a encontrar", le susurró con algo de humor en sus palabras, mientras que la sacerdotisa no entendía absolutamente nada de lo que sucedía, tenía tantas preguntas.

"Cómo puedes estar tan tranquila en el estado en el que te encuentras", le dijo calmándose poco a poco, tenía que ordenar sus ideas si quería ayudarla, era cuestión de segundos para que las contracciones comiencen.

La tenshi simplemente sonrió, "Sesshoumaru vendrá por mi", fue lo único que le respondió, confundiéndola aún más, pero ahora no era el momento para preguntas, "Kagome en cualquier..", pero antes de que pudiera terminar de explicarle lo que estaba a punto de suceder el desgarrador grito de la tenshi se escuchó fuerte resonando en la celda, el trabajo de parto había comenzado.

(13)

El poderoso taiyoukai del oeste llegó lleno de ira hacia el recinto en donde se encontraba oculto el vil hanyou.

"S al de donde estes maldito, o es que acaso tienes miedo de lo que este Sesshoumaru te pueda hacer", dijo con un tono predador en su voz, flexionando sus garras, el tronar de sus dedos resonando recibiendo como respuesta la maliciosa voz del hanyou quien apareció frente a él, en cuerpo y espíritu, a diferencia de las otras veces en las que cobardemente había utilizado sus extensiones.

"Vamos Sesshoumaru sama, cálmese un poco, que tenemos para rato", dijo sonriendo dejando ver sus blancos colmillos mientras su cuerpo se deformaba tras la aparición de desagradables tentáculos por doquier.

"Donde tienes a mi mujer escoria", preguntó el taiyoukai luchando contra sus instintos mientras sus ojos se enrojecían ante la arrogancia de aquel ser.

Antes de que el hanyou pudiera dar una de sus sarcásticas respuestas un fuerte grito se escuchó, haciéndolo sonreír de sobre manera, al parecer la tenshi estaba comenzando a dar a luz, muy bien, eso mejoraba las cosas tremendamente, "creo que eso responde a su pregunta Sesshoumaru sama".

Al escuchar el grito, el inuyoukai del oeste no pudo controlar más a su youkai interno, su mujer estaba dando a luz y era su deber estar a su lado, tenía que buscarla, que estar con ella, ayudarla a traer a sus pequeños al mundo y en una ira ciega las brechas magenta que llevaba en el rostro comenzaron a deformarse y sus ojos se enrojecieron con sed de sangre.

"Donde esta", le dijo esta vez en un tono de voz completamente amenazante, dejando libre su látigo y una cantidad inmensa de youki que hizo estremecer hasta el mismo Naraku quien por unos momentos permitió que un poco de temor inundara su ser.

Naraku llamó a una de sus mejores extensiones al campo de batalla, disfrazando su temor con una serena fachada, "si logras pasar por encima de Kanna, podrás ver a tu tenshi", le dijo sonriendo mientras la muchacha aparecía frente al fiero inuyoukai, hoz en mano.

"Pelee Sesshoumaru sama", pronuncio la youkai igual de confiada que su señor, ese fue un error que nunca debió cometer.

(14)

Kagura había aprovechado la llegada de Sesshoumaru para salir del castillo, necesitaba recibir a los que llegaban, era la única manera en la que vencerían a Naraku. Por el poder que acababa de percibir proveniente de Sesshoumaru sabía que había una posibilidad de que con el fuera suficiente.

Parada en la entrada observó la llegada de los humanos, acompañados de los youkai de los puntos cardinales, "desgraciada, apártate de ahí o yo mismo acabare con tu vida", le escuchó decir al inuhanyou, observando las miradas amenazantes de los ahí presentes.

"Tranquilícense, yo estoy de parte de ustedes, pero tenemos que ser precavidos, en este momento Sesshoumaru sama se encuentra peleando contra Kanna", aquel alegato los agarró a todos por sorpresa y no sabía si creer en ella o no, bien podría ser una de las tantas trampas del hibrido.

La única que se aventuró a vocalizar la duda que yacía en la mente de todos fue la exterminadora, "y como sabemos que esto no es un engaño", la kaze youkai dio un exasperado suspiro, era obvio que esto pasaría pero simplemente no haba tiempo para preguntas.

"Taijya, la tenshi se encuentra en este instante en labor de parto, afortunadamente la miko Kikyou se encuentra prisionera con ella para ayudarla, pero si alguien más no va es posible que pierda a sus cachorros, si no quieren que su amiga muera y que los hijos del gran taiyoukai del oeste perezcan antes de ver este mundo será mejor que confíen en mi". Muy bien ahora si había obtenido la atención de todos, simplemente lo podía ver en las expresiones que habían puesto, y los hombres aún dudosos no se atrevían a esbozar palabra alguna.

"Dime que tengo que hacer", le dijo la exterminadora muy decidida.

"Necesito que vengas conmigo y no te muevas ni un milímetro, te voy a llevar donde estan las dos", y con eso la kaze youkai cargó a la taijya quien fingió estar inconsciente para llevarla a la celda donde se encontraban las otras dos mujeres. 'Kami, ayudanos a todos', pensó Sango mientras era trasladada.

Inuyasha se quedó estático al escuchar el nombre de la mujer que había amado durante años y un gruñido amenazante salió de lo más hondo de su ser, "ese maldito tiene a Kikyou también que es lo que pretende", dijo con una voz amenazante que podía igualar a la de su hermano.

"Será mejor que nos apresuramos, Sesshoumaru esta completamente descontrolado, es obvio que no necesita ayuda pero en una ira ciega puede destruirlo todo", sugirió el youkai de las sombras consiguiendo que todos corrieran hasta donde se encontraba el taiyoukai batallando contra la extensión de aquel hibrido.

(15)

Kagura pasó gracias a kami desapercibida mientras llevaba a Sango a la pequeña celda que se encontraba resguardada por un campo de fuerza y cuando la abrió dejando entrar a la exterminadora, ella fue al lado de la que había sido como su hermana menor todo este tiempo.

"Tú eres Sango verdad?", pregunto la sacerdotisa no muerta mientras limpiaba el sudor de la frente de la tenshi con un pedazo de su ahori blanco.

"Hai", respondió la taijya cogiendo fuertemente las manos de su hermana menor, "Kagome, tienes que pujar con fuerza, respira", le dijo mientras observaba como la muchacha palidecía.

"O..one..onegai, no dejen que mis bebitos se mueran", pronunció la tenshi entre agitados respiros mientras pujaba con todas las fuerzas que tenía.

"No se van a morir Kagome, ni tu ni ellos, ahora puja con todas tus fuerzas", exclamó la sacerdotisa mientras se colocaba entre las piernas de la tenshi y remangaba el camisón de dormir que llevaba puesto.

Kagura se deshizo del kimono exterior que llevaba y lo tendió en el piso, "cuando los cachorros nascan ponlos aquí", dijo para luego salir de ahí, ahora tenía que dejar ver la celda para que Sesshoumaru se apresurara. Sabía deshacer el campo de fuerza, así que sentada en una esquina comenzó a pronunciar unos extraños canticos mientras escuchaba los sonidos de la batalla y los quejidos de la joven tenshi, logrando finalmente dejar a la vista la celda. "Todo queda en tus manos Sesshoumaru", fue lo único que dijo para luego aparecer al lado de Naraku.

(16)

Los demás ya estaban dentro del campo de batalla luchando lado a lado con el taiyoukai del oeste para derrotar a Kanna, lamentablemente Naraku había dejado libres a casi un millar de youkais de menor rango, los cuales no eran una amenaza pero si una molestia y mantenían ocupados a los demás.

De pronto el hibrido pudo observar que la celda en la que se encontraban sus prisioneras había quedado completamente expuesta, haciendo que de un gruñido, definitivamente eso no podía ser bueno."KAGURA", gritó sintiendo su presencia al lado suyo.

"Si Naraku sama", dijo con un tono sarcástico y una sonrisa plasmada en su rostro.

"Tú fuiste verdad, traidora, ahora verás, o te olvidas que yo tengo tu corazón", amenazó estrujando una pequeña esfera roja entre sus manos, haciendo que la kaze youkai caiga el suelo compungida de dolor.

"No, pero al menos moriré sabiendo que tu caerás", aquel alegato provocó que el hanyou perdiera los estribos y dejando libre un poco de su venenoso miasma destroce el corazón de la kaze youkai, observando como se hacía polvo frente a sus ojos.

"Maldita, nunca me sirvió para nada bueno", murmuró parándose mientras se dirigía hacia la celda, 'ya me estoy aburriendo, será mejor que yo me encargue de esto', pensó pero antes de acercarse escuchó el fuerte grito de la tenshi y de un momento a otro pudo sentir como las puntiagudas y venenosas garras del gran Sesshoumaru estaban perforando la piel de su cuello.