Después de una larga semana de exámenes, pude enviarle el archivo a naho-chan para que editara mi fic-beso- que a pesar de que está ocupada lo hace.
La canción que aparece es "Digital Love" de Daft Punk, me encanta su música.
Disclairmer: DRRR! No es obra mía los autores son de:
* Ryohgo Narita(Escritor)
*Akiyo Satorigi (Ilustrador)
Advertencia: Más drama y cursilería.
Antes de empezar:
Casi todos han tenido su primer amor, digo casi todos porque hay algunos que se deprimen y piensan que siempre estarán solos; para ser sincera no los juzgo...
No quiero parecer cursi pero debo admitir que a veces lo soy. Espero que les guste este capítulo.
Capítulo 3: My first love
Nadie se atrevería a negarle algo, Izaya era una persona que conseguía lo que quería cuando quería; y siendo más exactos, era imposible decirle "No".
Su aspecto de niño rico - cabello lacio y sedoso, rubíes por ojos, piel de porcelana, labios delicados…- contribuía en su lista de seguidores fieles; que solo se podrían comparar con la relación de un perro con su amo.
Su belleza y estatus social/económico eran sus mejores armas, contribuyendo a que se sintiera poderoso, algo que a los 16 años era delicioso de saborear.
¿Qué más podía pedir? Lo tenía todo. O eso creía.
Con el tiempo se dio cuenta que a su alrededor solo había lobos disfrazados de ovejas que solo se basaban en lo superficial. Un mundo rodeado de mentiras e identidades falsas.
-El dinero, no puede comprar lo real, lo original… - murmuró haciendo un puño arrugando los billetes que había sacado de su billetera.
A lo lejos observó a un chico pateando piedras, estaba enojado. Izaya sonrío sospechosamente, pensaba que este chico iba a reaccionar como las otras personas que lo idolatraban.
Caminó lentamente con ambas manos escondidas en los bolsillos de su saco negro. Eran las 5:00 p.m. y nevaba, el piso era resbaladizo, pero continuó su camino.
-¿Qué haces?- soltó tranquilamente las palabras mientras se ubicaba en la escarcha fría e irregular. El chico ni lo miró, solo volteo y prendió un cigarrillo- oye, te estoy hablando - insistió. Pero no obtuvo respuesta, ni siquiera una expresión, como si el clima se hubiera apoderado de él - ¡¿Acaso estás sordo?! - gritó desesperado.
-Te escuché hace rato - volteó inesperadamente. Su aspecto era muy diferente al de Orihara, alto, hombros anchos, espalda recta, ojos con un tono amarillo brillante, cabello teñido, gafas oscuras y vestido con el uniforme de una preparatoria conocida-¿Qué demonios quieres?- dijo con una voz gruesa, desafiante pero seductora, poniendo la piel de gallina a Izaya. Arrojó la colilla del cigarrillo al suelo y lo pisó - Me largo. Disfruta la nieve y no me vuelvas a molestar o te partiré en dos - se fue sin antes prender otro cigarrillo.
Creyó que tal vez no lo reconoció por que la capucha de su saco cubría su rostro o que las gafas de él estaban empañadas a causa de la temperatura y por eso no veía bien. Pero no pudo evitar ruborizarse y sentir calidez en su pecho.
- Qué extraña sensación – susurró - al fin una persona sincera.
La primera persona que le gritó, lo agredió verbalmente y no obedeció a ninguna de sus demandas.
Aquellos actos hicieron que la personalidad de Izaya cambiara, sus seguidores lo tenían diabético de elogios. Se cansó.
Las chicas que anhelaban con ser sus novias lo perseguían y pensaban que ese cambio de actitud lo hacía más interesante. Lamentablemente él no estaba interesado en ninguna de ellas - Hipócritas convenidas - parloteaba mientras caminaba por los pasillos.
Sin importar lo que decía o hacía, seguía recibiendo chocolates y cartas de amor en su casillero, algo que lo irritaba, no le gustaba que tocaran sus cosas.
Saliendo de clases se detuvo a comprar una gaseosa enlatada de una máquina expendedora cercana. La coca-cola era su bebida favorita. De reojo notó que alguien cruzaba la calle. Era el chico de gafas oscuras y aroma a tabaco.
Deseaba saludarlo, pero recordó la advertencia - si me acerco me destrozará -reflexionó un poco. Entonces decidió quedarse sentado y rogar que el rubio no lo reconociera.
El uniforme entallado a su cuerpo lo cautivaba, la expresión áspera e hipnotizante hacían que el moreno sintiera cosquillas en el estómago.
Apretó los labios y disimuladamente continuó observando. Se puso los audífonos que una chica le regaló junto con su reproductor de música, había muchas canciones pero una en especial le parecía exacta para aquel momento, así que la escuchó.
Last night I had a dream about you
In this dream I'm dancing right beside you
And it looked like everyone was having fun
the kind of feeling I've waited so long
Quería saber más de él, aprender a ser auténtico, poder hablarle y así preguntar su nombre.
Don't stop come a little closer
As we jam the rythm gets stronger
There's nothing wrong with just a little little fun
We were dancing all night long
Suspiró levemente obligándolo a bajar la mirada, jugueteó con sus dedos, estaba muy nervioso.
The time is right to put my arms around you
You're feeling right
You wrap your arms around too
But suddenly I feel the shining sun
Before I knew it this dream was all gone
Por un momento imaginó una gran amistad con el vándalo dorado y no pudo evitar sonreír…
Ooh I don't know what to do
About this dream and you
I wish this dream comes true
La fuerte brisa hizo que regresara de su mundo de fantasía, como si le hubieran dado una bofetada.
Ooh I don't know what to do
About this dream and you
We'll make this dream come true
La canción era pegajosa por lo que pronunció la última estrofa. Algo más que una simple frase salió de su boca, los sentimientos recién nacidos sobresalieron de su alma, de su corazón.
Why don't you play the game?
Para estar más cerca de él pidió una transferencia, fue fácil, las conexiones de su familia le servían de mucho en estos casos, pero nunca los utilizó para cortejar a alguien.
Entonces sucedió el encuentro más esperado por Izaya.
Preguntó su nombre, el cual era: Heiwajima Shizuo.
Su carácter era difícil de tratar, entonces meticulosamente tuvo que adaptarse. Una persona como Heiwajima lo iba a tener muy ocupado.
Sin darse cuenta, empezó a sentir afecto por él.
Se había enamorado y quería tener toda la atención de Shizuo pero sabía que no iba a ser fácil. Eso no importaba, haría cualquier cosa para mantenerlo a su lado.
Acostumbrado a pedir algo y tenerlo de inmediato empezó a preguntarse el porqué las personas se preocupaban tanto por caerle bien a alguien poderoso… y de ahí empezó por su gusto hacia los humanos. Un estudio muy raro pero interesante para él.
Cada vez se ponía más entretenida la misión de conquistar a Shizuo.
La recordaba muy bien, ojos hermosos, el cabello castaño reposando sobre sus delicados hombros… Ella era la musa de Heiwajima Shizuo, más conocido como el hombre más fuerte de Ikebukuro.
Desde niño fue tratado como un extraño, lo agredían verbalmente. Cuando llegaba a su casa solo encontraba a su hermano menor, Kasuka; pero no se dirigían la palabra y no porque no se llevaran bien, sino que no había manera en que se comunicaran. Tenían personalidades muy diferentes…
Como de costumbre Kasuka siempre lo esperaba en el comedor acompañado con dos botellas de leche.
Shizuo siempre decía que no era necesario, aún así el menor insistía y trataba de convencerlo con argumentos que el mayor nunca logro entender. Al verse atrapado en la lagunas de pensamientos, tomaba como último recurso levantar la refrigeradora. La primera vez que lo hizo se rompió algunos huesos de los brazos, haciendo que lo hospitalizaran.
Sin embrago, en esas pocas veces que podía hablar con su hermano salían a pasear y siempre se encontraban con una hermosa joven, el primer amor de Shizuo. La ternura con la cual ella lo trataba lo hacía muy feliz.
Él haría todo por ella, sin importarle el costo.
Un día pasó por la tienda de aquella joven, pero aquella vez vio algo inusual, dos hombres estaban amenazándola.
Como siempre… Shizuo odiaba la violencia, pero las circunstancias lo obligaban a usarla.
Su rostro serio se endureció más, dándole una expresión de ira, asustando a los que se cruzaban por su camino.
La tienda estaba destruida, los ladrones golpeados, la doncella herida como un ave que se lastimó un ala; Shizuo estaba agitado, en su mano sostenía una señal de tránsito.
Había detenido a los ladrones, pero también había lastimado a su gran amor.
Dirigió su mirada hacia la chica, ella se aterrorizó y salió de la tienda dejándolo solo, Kasuka mientras tanto, lo observaba desde la vereda, sin ninguna expresión pero en el fondo se encontraba muy triste por el rechazo de la chica hacia su hermano.
A su corta edad tuvo el momento más impactante y doloroso de su vida.
Y aún así, siguió amándola.
Shizuo e Izaya habían tenido un encuentro tenso.
Tras casi ser cortado por la filosa navaja de Izaya, Shizuo se detuvo esperando a que el otro le dijera algo siquiera.
-Te odio maldito…
Desconcertado por sus palabras, sus pupilas se dilataron y abrió la boca levemente. No podía creer que Orihara dijera eso, siempre lo trataba como "Shizu-chan" y ahora era el "maldito".
-Está bien, ya no te voy a molestar – habló de manera seca, una voz estaba tan fría y distante como su corazón en esos momentos - Disfrutaré de la lluvia y no me acercaré a ti. Si no me partirás en dos…
-¡¿Qué?!- se exaltó el rubio, tenía un vago recuerdo sobre haber dicho esa frase o una parecida antes.
-Me largo – volvió a dirigirle la mirada, y rompió el silencio por última vez, sellando aquello que había comenzado como un simple, pero hermoso encuentro - nuestra enemistad se acabó Shizuo.
Izaya volteó y se fue, dejando a Shizuo atónito y con un sabor metálico en la boca.
Detrás de sus pasos la nieve caía, ¿Por qué esta vez le parecía mas fría que nunca?
Gracias por leer mi fic, publicaré el capítulo 4 pronto-solo espero que no tenga más exámenes.
No se olviden de dejar reviews.
Ciao~
