Capitulo 3

El por que de los actos (segunda parte)


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-según Alma-

Si bien, la rubia tuvo una vida, que se puede llamar normal, o sea que no tuvo muchos recuerdos feos de su infancia, ahora, lo único que le atormentaba era el no tener amigos, sus padres siempre viajaban por motivos de trabajo, entonces ella tenia que irse con ellos, haciendo así, que eso de tener amigos sea imposible, llegando al punto que sus amigos llegaron a ser plantas o si bien, algunos libros.

Por eso, cuando llego a una nueva escuela, con nuevas personas, ella, ya se decidió tener un amigo, por mala suerte de ella, decidió acercarse justo al chico que le parecía mas interesante, un chico que no hablaba mucho y que parecía gustar estar solo. Cuando el profesor salió del aula, la rubia fue a donde se encontraba el muchacho.

-Hola, me llamo Alma Karma –se presento la rubia.

Los orbes azules del azabache se dirigieron hacia su presencia.

-¿Y…? –pregunto irritado.

-¿Y?, ¿Cómo que y? –hizo un puchero– Ahora tú te tienes que presentar, o por lo menos eso leí en un libro –murmullo lo ultimo.

El azabache rodo los ojos, enojado, hastiado por el comportamiento de una chica que ni conocía, y que de la nada vino a presentarse.

-No me importa como te llamas –le dijo secamente– tampoco tengo por que decirte mi nombre –se paro de la silla en donde estaba y casi al instante se escucho la campana del descanso.

-Espera, dime tu nombre –le rogo que le dijera al menos eso.

-¿Por qué tendría que hacerlo?

-Bueno, yo no veo lo malo.

-Pues yo si,

-¿Qué hay de malo? –pareció retarlo.

-Tsk –siguió caminando lejos de la aula, sin responder aquella pregunta que según el, no importaba.

La chica, no le siguió, se sentía mal, además sabia que si le seguía, igualmente no recibiría nada, no sabría su nombre. Todos los estudiantes se fueron del aula, dejando a la chica sola. Se sentó en su silla, sus ojos estaban fijos en el pupitre, pensando que todo lo que hizo hace un momento fue inútil. De pronto sintió que alguien le tocaba el hombro, al ver quien era esa persona se encontró con una chica de cabellos violetas, con una sonrisa muy amigable, en sus labios.

-¿Qué pasa? –le pregunto.

La rubia se sorprendió, primero, esa chica no era de su clase, segundo, pensaba que ella estaba sola. Intento secar las lagrimas que recorrían su cara, aquellas que fueron provocadas por el fracaso de hablar con el azabache.

-¿Quién eres tú? –fue la primera pregunta.

La otra, le vio un poco preocupada, por las lagrimas que estaban en su cara, pero antes que pudiera hablar, alguien entro al aula, un chico con el cabello blanco.

-Lenalee, ¿Qué pasa? –hablo el peliblanco

-Es que estaba buscando a Lavi, y la encontré llorando.

-¿Qué te paso? –interrogo.

-Es que… no puedo tener amigos.

Ambas personas, sonrieron comprensivamente.

-No te preocupes, nosotros, podemos ser tus amigos.

-¿De verdad?

-Claro –hablo la china.

Una gran sonrisa se dibujo en su cara de la rubia, y desde ahí comenzó todo.

Las dos personas que había conocido, se llamaban Lenalee Lee y Allen Walker, ambos chicos eran de cursos inferiores que de ella, pero parecían que ambos si eran amigos, pero no eran un trió, no, también conoció a otra persona de su misma edad, un chico muy llamativo. Lavi, el chico con un sonrisa muy grande, ese mismo se volvió en un buen amigo suyo.

Gracias a los tres, ella pudo saber el nombre de la persona que antes le había mandado al demonio, el chico llamado Kanda Yuu, era solitario, antisocial y violento. Después que la china riñera al japonés, por como trato a la rubia, ella, pudo ver con mas animo ese grupo que ahora tenia en frente.

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…..

Sus labios tenían un leve temblor, sus manos se movían sin que ella pueda evitarlo, y su mirada se quedo en el chico, aunque algunas veces se desviaba a otra parte, el azabache, solo le veía, un poco molesto por no saber que es lo que pasaba.

-¿Qué quieres? –y su voz se escucho fría.

Los orbes de la chica, se posaron en el, tomo un poco de aire y después de superar sus nervios, puso hacer que las palabras salieran.

-¿Yuu, Quieres… ir a comer algo? –y sus mejillas tenían un color rosa– s-sabes, se de un lugar en donde venden muy buena soba, no se si… si quisieras venir.

El silencio abundo por unos instantes, la chica no podía evitar jugar con las manos, mientras esperaba un respuesta, deseando tanto que este le dijera que si, aunque había una gran posibilidad que le tratara, como la primera ves que le vio.

-¿En donde es? –fue lo único que dijo, pero basto eso, para que la rubia entendiera que era un si.

-Es un lugar nuevo –empezó a decir– si quieres yo te lo puedo mostrar.

Todo parecía estar tan bien, tan maravilloso, un cuento de hadas para un chica que leyó de eso hasta memorizarse cada dialogo, y aunque en este cuento seria algo así como el príncipe malhumorado que nunca le pediría una cita, –por él era muy orgulloso– y ella la princesa que tenia que pedirle una cita. Pero esa era la relación.

Si bien, una cita no se considera que ya estén saliendo, como un pareja oficial, la rubia ya estaba con esa idea, estaba muy contenta, al día siguiente, pero una ves que entro por la puerta del aula, y se encontró con Kanda, todo eso cambio.

El chico ya no le habla, nada, solo su monosílabo "Tsk", además que no la veía, su mirada estaba fija en el paisaje que se encontraba afuera de la escuela, no entendía que paso, que había sucedido. Ser princesa no le duro mucho.

En el descanso lo descubrió, una vez que Lenalee entrara, para hablar con Kanda del fallecimiento de su padre, y aunque el japonés dijera que eso no le importaba, que le daba igual, todos a su alrededor, supieron que eso no era verdad.

Desde ahí, la relación con el azabache fue empeorando, el muchacho ya no habla, de hecho no hablaba con nadie. Y cada día Lenalee le hablaba de que debería hablarlo, de la muerte de su padre, por que sabia que el estaba triste por eso, pero el japonés se negaba, eso siguió pasando por lo menos un mes, hasta que paso el incidente.

Un día, el japonés no vino a clases, entonces la rubia se extraño, y le fue a preguntar a su buen amigo, Lavi, el cual le dijo que a Kanda lo habían expulsado por haber botado por las escalares a un chico, el cual le había dicho al azabache, que era una mujer.

También noto, que otra cosa estaba cambiando. Lavi. El chico de sonrisas grandes, el chico que hacia bromitas a cada profesor que podía, él, estaba mas callado, menos sonriente, a el también le paso algo, pero no sabia bien que es lo que le paso, y nunca pudo saberlo, Lenalee también le hablaba, pero no entendía que le paso, para que estuviera así nunca lo supo.

Un día, el pelirrojo acompaño a su casa a la rubia, cosa que siempre hacia como su amigo, ella en el trascurso del camino, comenzó a hablar.

-¿Sabes?, quisiera que todo fuera nuevamente normal –hablo viendo el cielo.

El pelirrojo dirigió sus ojos hacia la muchacha, no estaba sonriendo, pero en ese instante una pequeña sonrisa se dibujo en su cara.

-Pero no existe la normalidad, Alma-chan, –la chica le vio confundida– digo, lo que es normal para ti, puede ser anormal para otra persona, digamos que para mi es normal leer, pero para otra persona que nunca lee, lo toma como algo anormal hacerlo.

La chica se quedo en silencio, ya que si tenia razón el pelirrojo, entonces comenzó a pensar, sin saber de que sus pensamientos lo dijo en voz alta.

-Entonces, desearía que todo fuera normal a mi modo.

Lavi dio una risita, la rubia se enojo por tal acto, luego se dio cuenta que ese pensamiento lo dijo en voz alta, y se puso nerviosa por lo que había dicho sin siquiera pensarlo.

-¿No crees que eso es algo egoísta? –la chica bajo la cabeza– pero sabes, me gusta, si, quisiera que todo fuera normal –hablo como si de una broma se tratase.

La rubia le vio un poco sorprendida, también enojada por que parecía que se hacia la burla de ella, pero el otro, solo siguió viendo el camino, y se dio cuenta que lo que dijo podría ser verdad, y eso le dio una pequeña esperanza, que algún día todo fuera "normal".

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Lenalee, su amiga, era una chica que se preocupaba por todos sus amigos, entonces cuando a Kanda lo expulsaron del colegio, poco después les dijo a ella, Allen y Lavi, que vayan a visitarlo, a ver como se encontraba. La rubia aceptaba, Allen se negaba a ir, pero al final Lenalee siempre le obligaba a ir, y Lavi.. él solo les veía sin decir palabra, se volvió así, desde no se cuando.

Pero las visitas siempre eras las mismas, Lenalee obligaba a Kanda a dejarles pasar. La casa con un olor raro, nunca supo que era ese olor. Ella y la china le decían que es lo que estaba haciendo ahora, para vivir, pero nunca recibieron una respuesta de que estaba haciendo, la única respuesta que el azabache les deba era a la pregunta que le hacían sobre su estado. Allen se enojaba y le gritaba a Kanda que le dijera una respuesta, Kanda solo fruncía el ceño y comenzaba con un pelea, que al poco rato era detenida por Lenalee. Allen se iba enojado del lugar, la rubia, sabiendo que era inútil, se iba haciendo un berrinche infantil. Lenalee poco después se iba. El único que no hablaba nada en esos momentos era el pelirrojo, no decía nada, solo les veía, sonreía, y se iba, no hacia nada mas.

Las cosas iban cambiando, poco después Lavi ya no quiso acercarse a ellos, no sabían la razón. Mas de una vez la rubia intento hablarle, decirle ¿Por qué?, pero el solo la ignoraba y se iba, sin querer decir nada, sin querer verla a la cara. Unos días mas tarde, Lavi no volvió a aparecer, era imposible saber a donde fue, era como si él se hubiera esfumado en el aire.

El antes cuento de hadas, se volvió en un cuento de terror, o por lo menos así lo vio la rubia, la mitad de sus amigos habían dejado la escuela, y ahora Kanda se había ido a otro lugar y no sabían en donde estaba. Lenalee estaba preocupada, Allen maldecía a Kanda, insultos que los lanzaba al aire.

Ese mismo año se graduó, ya no estaba en la escuela, y como sus padres tenían que viajar nuevamente por asuntos de trabajo, ella decidió quedarse ahí. Se escapo de su hogar y por un tiempo estuvo con Lenalee, la cual le recibió sin pensarlo, y su hermano estuvo de acuerda, ya que era su amiga. La rubia busco trabajo, tenia que hacerlo y por unos instantes, parecía estar todo tan bien, pero luego recordaba a sus dos amigos que aun no sabían de ellos.

Todo fue peor, un día, después del trabajo que ella tenia, volvió a la casa Lee, encontrándose con varios policías, y una escena del crimen.

¿Por qué paso todo esto?

¿Por qué le sucedía esto?

¿Por qué sus amigos se están yendo?

¿Por qué…?

Lenalee fue encontrada días después por Allen, ella estaba en una casa alejada del pueblo, dice que Lenalee se encontró a su hermano, muerto en su casa, como escucho algunos sonidos en la casa, pensó que el asesino aun estaba en el lugar, asustada agarro el cuerpo inerte de su querido hermano y se fue de la casa, por un túnel secreto que hizo su hermano para escapar por si acaso, hacia un lugar muy lejano.

La joven Lee, seguía en shock por la muerte de se única familia, Komui, haciendo así que no comía, y se quedo en la casa de Allen, no podía regresar a su casa, no con los recuerdos que tenia en ese lugar con su hermano.

Era muy temprano, la rubia se sentó en una de las sillas de la plaza, estaba metida en sus pensamientos, no sabia nada, solo veía el suelo intentando ver con esperanzas un futuro bello. De pronto sintió que alguien le tocaba el hombro, al dirigir su mirada hacia la persona, se dio cuenta rápidamente quien era.

-¿Alma? –pregunto el pelirrojo.

-¡Lavi! –se alegro de verlo.

-¿Qué haces aquí?, es muy temprano para que estés paseando.

-Bueno pues, –le hablo con un tono bastante triste– estoy días no han sido los mejores.

-¿Qué paso Alma-chan?

-Lenalee esta muy mal.

El pelirrojo pareció cambiar de cara, desvió la mirada hacia otro lado para no verla a la cara, y la cara sonriente desapareció por un momento, se volvió mas serio en segundos, pero la sonrisa renació en sus labios.

-No te preocupes Alma, apuesto que va a mejorar, ella es una chica muy fuerte.

-¿Lavi ,tu sabes lo que paso?

-Claro, esta en el periódico, y yo lo leo Alma.

La chica le vio, y sonrío, le animo las palabras que le dijo.

-¿Cómo has estado? –le pregunto de repente– ¿Qué le paso a tu ojo? –señalo el parche que ahora llevaba.

-Nada importante, –le dijo tranquilo.

-Lavi, ¿Por qué te fuiste de la escuela?

-Alma, ¿sabes?, me encontré con alguien, que ni te lo imaginas –cambio de tema.

-Lavi… –pareció quejarse con su nombre.

-Me encontré con Yuu.

Toda queja que tenia la rubia fue desvanecida, sus ojos le vieron con atención a cada palabra que este le iba a decir, pero parecía que el pelirrojo ya no estaba hablando.

-¿De verdad? –el pelirrojo asintió afirmativamente con la cabeza– ¿Cómo esta?

-Bien, pero si no me crees, se donde vive, ¿Quieres que te lleve ahí? –la chica le vio ansiosa– Él, también esta preocupado por Lena, no sabe que fue encontrada, por que no tu le vas a decir en donde esta.

Puede ser que se encontró con Lavi por coincidencia, pero en verdad le alegro haber ido a esa plaza tan temprano en la mañana, ese fue el primer paso que dio para que mas tarde el cuento de hadas volviera.

Se encontró con Lavi, se encontró con Kanda, Lenalee mejoro su estado y Allen se tranquilizo, –ya que estaba muy preocupado por el estado de su amiga– y todo volvió a ser, lo que ella llama, normal. O tal ves no fue tanto así. Cuando el mundo pareció querer nuevamente a la rubia, las cosas mejoraron y empezó a salir con Kanda, obviamente la rubia fue la que le dijo que si querían ser novios.

El cuento de hadas volvió y por un tiempo, pareció que iba a durar para siempre. Pero, los cuentos de hadas no existen en la vida real.

…..

…..

-Presente-

Se despidió de Kanda, ya que este tenia que ir a trabajar, y se quedo en la ese departamento, sola, como cada día, estaba viendo la tele, hasta que sus parpados se notaban pesados y acabo por dormirse en el sofá.

Fue despertada por el sonido del agua de la ducha, se extraño, ¿Acaso se había dormido tanto que Kanda ya había regresado?, Se paro del sofá y camino lentamente hacia baño, para ver si en verdad el chico ya había regresado, pero de pronto salió Lavi del baño, con una gran sonrisa en la cara.

-Alma, hola, ¿Qué cuentas?

-¿Lavi?, ¿Qué haces aquí?

-Bueno, pues, vine a saludarte, ¿O acaso Yuu ya no me permite venir a este departamento?

La rubia se rió por tal comentario.

-No, Yuu no dijo nada.

-Oh que bien, pensaba que Yuu había dicho algo así –el también se rió un poquito– pero bueno, Alma, quería decirte algo.

-¿Qué cosa? –dejo de reírse.

-¿Podemos hablar en tu cuarto?

-Mn… –pareció pensarlo un poco– Bueno, ya.

¿Debería tener cierta desconfianza?, en realidad, si, tendría, después de todo el pelirrojo entro al departamento sin tener permiso, tampoco sabia como lo hizo, ¿La tenia?, no, ni por un segundo le dio algo de desconfianza, ahora que lo piensa, ni siquiera le pregunto como entro.

Fueron al cuarto, la rubia se sentó en el borde de la cama, mientras que el pelirrojo se quedo parada, apoyando su espalda en una pared.

-¿Qué pasa Lavi? –le hablo la rubia.

-Bueno tengo una cosa muy importante que decirte –hablo serio.

-¿Qué cosa importante?

-Es algo sobre alguien muy importante para ti –la rubia le vio con mas atención, también alarmada– esta en peligro…

-¿La mayonesa?

Lavi pestaño dos veces seguidas, sorprendido por lo que escucho decir a la rubia.

-¿Eh?

-No me digas que.. ¡Ya no la van a hacer! –estaba muy alarmada– ¡Por que sucede esto!, si la mayonesa están rica y puede ser usada por en cualquier comida, -pensó un rato– bueno en las bebidas no es muy rico, pero aun así la mayonesa es la mejor.

-Alma-chan, calma, no es la mayonesa, además que dije alguien no cosa.

-¿A ti te gusta la mayonesa?

-Bueno, si, no lo veo lo malo.

-Verdad, a todo el mundo le gusta, aunque a Yuu no mucho.

-¿Si?, pero Yuu siempre es así.

-Si, es un malhumorado, siempre me dice que exagero con la mayonesa, pero si están rico, ¿Por qué no ponerlos en la bebidas?

-¿Tu pones mayonesa en tu bebida?

-Si.

-Bueno, tal ves exageras un poco, Alma-chan.

-No lo hago.

Y en un segundo las palabras cesaron, y el pelirrojo se dio cuenta que se habían desviado mucho del tema principal.

-Bueno a lo que iba… –comenzó a hablar– creo que tendré que comenzar a explicarte… mn… ¿Sabes en donde trabaja Yuu?

La rubia hizo un mueca infantil en sus labios.

-Tú sabes, que yo no se.

-Bueno Alma, te lo voy a decir.

-¿Por qué? –aprecio sorprendida que de la nada le quiera decir, en que trabaja Kanda, ya que unos días antes no le quiso decir.

-¿No quieres que te lo diga?

-No, no, solo que me sorprendió, pero dime.

-Bueno, ¿Conoces la mafia?

-¿Mafia?

-Yuu trabaja en la mafia como matón, yo se eso por que trabajo junto a el.

-¿¡Qué!?

-¿Sabes en que trabajo? –la rubia negó con su cabeza– Soy un espía profesional.

-¿Espía? –interrumpió la chica– ¿Usas ropas negras y aparatos modernos, como en las películas?

-Si, algo así –dio una risita– pero ese no es mi único trabajo, también trabajo como asesino.

-¡Asesino!

-Si, ¿Sabes por que te digo esto? –nuevamente la rubia negó con la cabeza– en mi trabajo como asesino, me dicen a quien tengo que matar, y yo lo acepto o no, según cuanto dinero me van a dar.

-Eso es horrible, Lavi.

-Si, lo es, pero tengo que hacerlo para vivir.

-¿Por qué me dices todo esto?

-Bueno, ya voy al punto –hubo una pausa, y después de unos segundos, volvió a hablar– Bueno, una persona, hace poco, me dio un trabajo, y me estafo para que lo tomara, la cuestión es que… –hubo otra pausa– el trabajo consiste en… matar a Yuu.

El silencio abundo el lugar, la rubia le vio sorprendida, pasmada, sin querer emitir un ruido.

-Lavi, –le dijo aun sorprendida– deja de bromear.

-No lo hago.

-¿Qué?, ¿Por qué quieren que mates a Yuu? –sus ojos se llenaron de lagrimas.

-Bueno Alma, calma, no lo voy a hacer –le intento calmar.

-¿De verdad? –sus ojos brillaron en ese momento con esperanza.

-Si, Yuu es amigo mío, además yo creo que primero me mata Yuu, que yo a él –se rió por esa broma, mientras que la rubia le correspondía la risa– pero necesito tu ayuda –dejo de reír.

-¿Qué quieres que haga?

-Que tal, si tú y Yuu, se van a otro lugar, así yo no me meto en problemas y ustedes están en paz.

-Gracias Lavi –le hablo la chica con una gran sonrisa.

El pelirrojo dio una sonrisa grande, luego se dio la vuelta, haciendo pensar la idea que ya se estaba yendo del departamento. La rubia solo se quedo viendo al pelirrojo, estaba entre feliz por que Lavi le había ayudado y un poco preocupada, pero eso no interesaba, cerro los ojos, aun sonriendo. Bang. Se escucho, al igual que sintió un dolor inmenso en la pierna.

Abrió los ojos, muy asustada, se encontró con una escena que jamás imagino, ni en los sueño mas locos. Un Lavi con una sonrisa cínica –muy, muy cínica– dibujada en sus labios, con un arma en manos, un pistola de color negro. Ahora que lo veía, el pelirrojo tenia guantes en las manos. Bang, bang, bang. Se escucho de nuevo. Todas las balas le dieron en la piernas, acompañados de los gritos de la rubia. Se arrastro en la cama. ¿Por qué nadie la escuchaba?

-¡LAVI! –apenas grito la rubia que entro en la desesperación –¡QUÉ HACES!

Los disparos se detuvieron, y la chica acabo estando en la parte superior de la cama, botada de cara, en esa misma, pero aun respiraba, mas bien jadeaba, también soltaba gritos desesperados hacia el pelirrojo.

-¿¡POR QUÉ!?

Lavi se acerco a la cama, con paso tranquilo, siguió con esa sonrisa en la cara.

-¿Quieres que Yuu muera? –le pregunto.

-¡No! –siguió estando estérica.

-Yo tampoco, –agarro el arma entre sus manos– pero entiéndelo, si yo no hago nada, yo me voy a morir –la chica no entendía nada de lo que estaba diciendo– Te lo diré así de simple, si no quieres que Yuu muera, entonces, lamentablemente, Alma-chan, tú debes morir.

-¿¡Por qué!?

-Es eso, o la muerte de Yuu –la chica se quedo callada– te vuelvo a preguntar, ¿Quieres que muera Yuu?

-No –volvió a decir.

-Lo siento, de verdad, tu eres mi buena amiga, me duele hacer esto, pero… ¿Comprendes mi situación?

La chica solo veía al pelirrojo, y sus ojos se volvieron opacos, ya no tenia el brillo que antes llevaba, el pelirrojo suspiro, y la chica solo pensaba que cosa, de verdad, estaba pasando en ese momento, por que no entendía, nada, nada de nada.

-No te preocupes, no te di en ningún órgano vital, yo voy a hacer que Yuu venga temprano, así tú le puedes hablar –la chica le siguió viendo sin decir nada– ¿Sabes?, ahora que lo pienso, Yuu tal ves se quiera suicidar –los ojos de la rubia se abrieron, dándose cuenta que eso podía pasar– supongo que yo tendré que estar aquí cuidándolo –se rió un poco– te veo tranquila, eso es raro, ¿No te duele? –vio las heridas.

La rubia se mordió el labios inferior para evitar soltar algún, por que quería escuchar lo que le decía su amigo, las razones, el por que, pero Lavi se veía tan tranquilo, daba miedo, comenzó a temblar. El pelirrojo se dio cuenta de eso.

-Lo siento –comenzó a decir, luego vio la hora– me tengo que ir, le voy a decir a Yuu que venga rápido –le vio a la rubia– no te contengas si te duele, grita todo lo que quieras, nadie te va a escuchar, uno, estas paredes son gruesas, otro que la ducha esta prendida, haciendo despistar a la gente, y otro, voy a poner la tele a todo volumen –sonrío– no te preocupes, no me voy a encargar de Yuu.

El pelirrojo salió de la habitación, sin decir mas, mientras que la rubia gritaba de dolor, también le gritaba rogándole algo, y algunas lagrimas salieron de sus ojos, aun no comprendía bien por que tenia que acabar así.

Pasaron las horas, ella entraba entre consciente e inconsciente a cada instante, hasta que escucho que alguien abría la puerta , le dolía la garganta, grito mucho, y poco a poco sus fuerzas desaparecían, en realidad, era un milagro que ella estuviera viva.

Pudo escuchar que Kanda gritaba su nombre, con ese tono medio que agrio, pero un poco preocupado, quiso llorar, también no quiso verlo, aunque ya reconoció la voz, ella quería que sea el pelirrojo, o un medico, nunca lo quiso ver. Alguien abrió la puerta, su mirada no se desvió del techo, no quería verlo. El azabache se acerco a ella, y volvió a decir su nombre.

Después de todo, tenia que hablarle, sus ojos se llenaron de lagrimas, una leve sonrisa se dibujo en su cara, con las ultimas fuerzas que ella tenia movió su mano para poder tocar la cara del azabache.

-Y…Y…uu –fue lo único que pudo decir.

Las palabras que ella quería decir a continuación nunca fueron escuchadas, esas eran: ¿Por qué estas bien?, pero aquella palabras, jamás serán escuchadas, su garganta ya no aguanto mas, le dolió no haberle hablado mas.

...Todo se volvió oscuro…


No se como lo hice, acabo siendo mas triste de lo que había planeado, ¿saben?, creo que esto es por no tener reviews, que hasta ahora no hay nada y todo esta vacio, crueles, pero bueno, por ser hoy, –8 de Julio– que es justamente el día de una de mis parejas favoritas, Yuvi , entonces va a ver otro episodio mas, esto lo pueden llamar un combo doble, va a ver la parte del asesino, digo, de Lavi, y varios misterios serán resueltos a continuación. Y me disculpo si hice a Lavi muy desgraciado.

Pero, vamos, déjenme un reviews, que me pongo triste si no los hay. Quise dejar la historia pero por mala o buena suerte de ustedes, tengo algunas canciones que me inspiran para esta historia, así que cuando las escucho me dan ganas de hacer la continuación, aun que ahora tengo mas historias que hacer… bueno ojala que le haya gustado este capitulo.

Vamos con la continuación de esto, solo por este día. Jeje.