Capítulo 7.
Prohibido.
– ¿Dónde estabas a la hora del asesinato?
Lavi les vio por un rato, vio aquella mirada de los ojos plateados, Allen estaba tan serio, después de todo era un policía que estaba investigando acerca del asesinato de la esposa de Yu, luego vio aquel tipo, de cabellera rubia, su nuevo compañero, a pesar de la mirada que le daba ese tipo rubio, –que parecía que le decía que lo odiaba– él en vez de responder a la pregunta dada, solo se había acomodado en la silla que era dura y cuando pasaron unos cuantos minutos intentando hacerlo, la figura desconocida volvió a hablar:
– Responda, ¿Dónde estaba el día 24 de Marzo desde las 5:00 P. M hasta las 10:00 P.M.?
– Eh… Allen ¿Quién es él?
– Mi compañero, Lavi, ahora por favor, responde a la pregunta.
– Mn… bueno –revolvió su único ojo– ¿Dónde estaba yo?, si mal no lo recuerdo ese día fui a visitar a Panda, si no me creen, pregunten a los del cementerio, de seguro que Kuro-chan les dirá que estuve, lo malo fue que… bueno, él se había quedado dormido, ya que sale de noche para puchar sangre, entonces cuando me fui, Kuro-chan estaba dormido, pero… les dirá que si me fui temprano, puesto que tengo cosas que hacer, ya sabes, cosas mínimas. Después de eso, fui a visitar a la vecina de Yu, esa tal Miranda, ¿La conoces?, pues yo sí, es una chica bien linda, solo que… es muy torpe, la verdad es que cuando fui, ella se me cayó encima, casi me mato, de verdad, es malo ver a Miranda con un cuchillo, muy malo, si no creen que paso eso y piensan que solo digo eso para darme una cuartada porque yo mate a Alma, pregúntenle a Miranda, ella les dirá que por su culpa casi me mata, ella estuvo muy nerviosa porque había sangre, y pues miren, ya ha pasado más un de una semana y sigue la marca de su intento de asesinato. –mostró su mano que llevaba una herida cicatrizando– Luego de eso, fui a mi trabajo, ¿Quién me lo puedo colaborar? Preguntaran. Pues Yu, trabajo con él en el negocio que me dio Panda, el viejo me dio una biblioteca gigante, en la cual trabajo como bibliotecario, aunque, eso ya lo sabes Allen-chan. –el chico asintió– Y cuando el sol se ocultó, me fui a mi casa y me despedí de Yu que se iba a la suya. Una vez en mi casa, como una media hora más tarde, Lenalee me informó la muerte de Alma-chan, estuve tan impresionado como todos. –vio con su ojo verde aquel sujeto que no conocía– Ahora está satisfecho con lo dije, oficial dos puntos-chan.
El chico rubio que al parecer era compañero de Allen, vio a Lavi casi frunciendo el ceño, el pelirrojo quiso reír, Link Howard investigador a hace no mucho, un novato en todos los sentidos, antes el compañero de Allen era Suman Dark, pero este murió hace en un tiroteo hace como un semana, bueno, ahora su compañero era alguien que le podía ser fácilmente engañado.
– Debe tener algo más de respeto, señor Lavi Bookman, yo soy el que…
– Es compañero de Moyashi-chan.
– Lavi, por favor, basta, estamos en un tema serio, ya sabes que no te culpamos de nada, solo es un interrogatorio de rutina, para saber si tienes información que nos pueda ayudar.
En verdad es que todo esto le daba risa, aunque no parecía el pelirrojo tenía mucha experiencia con la policía, ya saben, ser asesino profesional y/o espía no hacían que estuviera alejado de los hombres uniformados conocidos como devora donas. Además él sabía mentir y muy bien, así que ir diciendo una cuartada que era medio verdad, medio mentira, era algo tan fácil para él que… era habitual hacer historias de la nada. Algunas veces pensaba que hubiera tenido futuro como escritor, ya que sabía muy bien hacer una historia, así de la nada, podía ser algo tan fantástico como algo tan real, depende de que utilidad le iba dando él… pero entonces, cuando pensaba en el futuro buen escritor que hubiera sido, recordaba a Panda y de ahí todo se iba al traste.
– Bien… lo entiendo Allen, voy a ser más serio, es que, esos dos puntos que tiene tu compañero me distraen, ¿Qué son?, ¿Manchas?, ¿Lunares?, ¿O caso es suciedad?
– ¡Lavi!
– Ya, ya, lo dejo en paz –levantó las manos–.
El rubio que estaba por estallar de ira por el comportamiento tan desesperante que daba el pelirrojo, se le pudo ocurrir pensar que aquel sujeto era raro, ya que nunca nadie se había comportado así o al menos eso es lo que leyó en el la escuela de policías. Otro detalle era que Lavi Bookman se le hacía conocido y mucho, por un momento lo vio para intentar descifrar si era cierta aquella sospecha. Sin embargo al ver ese parche en el ojo… le dio más curiosidad.
– ¿Cómo perdió el ojo?
– ¿Eh?
– Eso, Lavi Bookman, ¿Cómo perdió usted su ojo?
Lavi sonrió un poco.
– No creo que esa información sea importante para la investigación…
– Déjalo Allen, si quiere saberlo, pues lo diré. Una vez me metí en una pelea para defender a un amigo, mala suerte que por eso perdí mi ojo.
– ¿Qué amigo era?
Ahí rió, tal vez algo fuerte. Después de todo eso era nuevo, le estaban interrogando de algo que no venía al caso con la investigación. Una vez que la risa se acabó, comenzó a quitarse el parche para poder mostrar la cicatriz en el ojo. En serio, Link no era tan tonto como lo pensaba.
– Bien, te lo diré, mi amigo es Yu, Kanda Yu, sí, aquel que es tú primer sospechoso, ¿Me equivoco?, aunque quiero decirte que tus sospechas son erróneas, ya que Yu no haría nada a su… –por un momento se quedó callado– querida Alma –al final pudo lograr salir las palabras que le quemaron–.
– Yo solo quiero saber del marido de la víctima –repuso Link molesto– me podría decir ¿Por qué Kanda Yu estaba en una pelea aquella vez que perdió su ojo?
– Oh hombre, eres persistente, ¿Tanta curiosidad te dio mi ojo? –suspiro– bueno, vale, resulta que Yu tiene una cara de niña, en serio y los tipo ebrios o la mayoría lo estaban, quisieron, em… cómo se puede decir… intentaron "violar a la linda chica que parecía inofensiva", por mala suerte eran muchos, al menos unos… vente o algo así, entonces, con tantas personas, Yu no pudo ir golpeando a tantos. Tenía suerte que yo pasaba por ahí y lo ayude.
Al final Link solo dio un leve suspiro como meditando la información recibida y Lavi solo sonrió. Allen estaba algo sorprendido, ya que era la primera vez que escuchaba lo que sucedió con el ojo del pelirrojo.
– Una pregunta más Lavi Bookman… ¿Usted estuvo en el juicio "el cuervo"?
La expresión de Lavi cambio a una más seria y todo quedó en un silencio algo incómodo. Link por su parte se sintió algo bien por agarrar una parte débil del chico pelirrojo, ya que así podría quizás romperle y hacer que de una información. Seguía diciendo que su comportamiento era muy raro, era muy probable que sea el cómplice de Kanda Yu.
– ¡Oh! –exclamó Lavi, abriendo su único ojo– Ya recuerdo, pequeño Link Howard, tú también estabas ¿cierto?, la verdad es que yo no tengo la culpa de nada, eso fue cosa del viejo, no estas molesto con lo que paso aquella vez ¿no?
– Si eras tú, –suspiro, viendo que al parecer, Lavi no le importaba acerca de ese tema, por lo cual, no tomo por un punto débil. Aunque… le dio la impresión que esta vez estaba fingiendo la poca importancia que le daba al tema– algo me decía que te conocía de alguna parte.
– Em… ¿De qué están hablando?
Lavi sonrió mientras que sentía las ganas de irse del lugar.
– Oh nada, solo un juicio que hubo hace un tiempo, en donde el clan Bookman demando a un clan llamado Cuervo.
…
Sintió temblar, mientras que sentía como otra vez las cosas del pasado se apoderaban de él. Maldición. Se había arrepentido de ir a hablar con aquel sujeto compañero de Allen-chan, la verdad, ahora sabía que ese sujeto tendría un ojo bien puesto en él; por culpa de un juicio que hubo entre el clan Bookman de abogados y el clan Cuervo que no sabía que eran. El padre de Link fue arrestado por la demanda que hizo el abuelo, ya que aquel sujeto le robo "alguna información secreta". Además, gracias a eso… Bookman de descuido de tomar su medicina y… entonces…
Lavi suspiro…
Por primera vez tenía a alguien de la policía que lo conocía, claro además de Allen, y esta vez era peor, ya que Link lo odiaba por aquel caso del pasado…
Si el viejo estuviera aquí… nada de esto hubiera pasado, él hubiera sido un abogado como el resto del clan y… si tan solo él no hubiera muerto…
Se dio cuenta que estaba en la puerta de su casa, por un breve momento vio la madera de esta luego vio las llaves que tenía en la mano…
– Bien Lavi, otra vez estás triste y todo se lo debes a Link –susurró para sí mismo–.
Cuando abrió la puerta, sintió como había ese común silencio en la casa, con las luces apagadas, el parchado pudo recordar que Yu no quería quedarse, que al final de todo esto acabo por salir él por la puerta y encerrar al japonés en su casa, ya que Yu no quería quedarse aunque este mismo no tenía a donde más ir. Así mismo, le hizo recuerdo que el japonés estaba débil, ya que los actos violentos que recibió en la mañana no dolieron tanto como antes lo hacía, además pudo contralar al azabache fácilmente lo cual nunca pudo. Lo más probable es que si Yu aún se encontraba en la casa haya roto algo, como una ventana para salir o algo así. Estaba algo desanimado… y simplemente camino por la casa con paso tranquilo. Al llegar a la sala de estar, solo quiso echar en algún sofá.
Pero entonces, al verlo ahí, ver a Yu en su propio sofá durmiendo, con los cabellos largos desperdigados en el mismo, los ojos cerrados y la respiración tranquila; Lavi sonrió y no puedo evitar sentirse bien, por alguna razón, al ver a Yu así sintió que todo lo que paso antes no importaba, que valió la pena por tal de verlo así tan calmado. Estuvo muy tentado a solo verlo y hacer que su memoria fotográfica grabe aquella escena, pero al notar un leve temblor de parte del dormido… se deshizo de la de idea. Decidió llevarlo a su cuarto, al cuarto preparado para que sea de Yu, al levantarlo se dio cuenta de lo delgado que estaba, si bien antes tampoco se le veía la dificultad de levantarlo –algunas veces lo hacía con el simple hecho de molestarlo– ahora estaba mucho más fácil.
Él solo susurró un "Yu", sintiéndose algo preocupado por el peso del japonés, siéndose mal… sintiéndose responsable de eso, recordando al igual lo débil físicamente que estaba.
Lo echó en la cama y volvió a admirarlo. Si bien, se sentía culpable del estado de Yu, no pudo evitar sentirse feliz de tenerlo ahí, de que al final se quedara en su casa. Se sentó en el borde de la cama, solo para poder verlo mejor y ver aquello que nunca tuvo tan cerca. Su corazón se aceleró y… sin darse cuenta se acercó a él, para poder… hacer algo que siempre deseo, pero nunca logro: probar sus labios. Al estar tan cerca de él… se detuvo, por un breve momento de duda; el viento sopló con fuerza chocando contra la ventana.
Solo deseo tenerlo así por un largo tiempo más…
Y entonces, probo lo prohíbo por tanto tiempo.
¿Me van a matar?, no los culpo, hace tiempo que no hago la historia, aunque… la vedad es que me gusta cómo va quedando la cosa, solo que temo ponerle mucho misterio y cargarlo, la verdad… por eso… como que temo con la cosa. Bueno, sin más quiero anunciar que soy enormemente feliz con mis dos comentarios, la verdad es que me pone realmente feliz saber –al fin– que les gusta mi historia. Voy a intentar hacer los próximos capítulos más seguidos y con algo más de coherencia XD.
Espero que les guste este capítulo.
Nos leemos pronto, espero.
Hasta la otra.
