El ruido de un llanto proveniente del centro de la cama que compartían los despertó. Su pequeño hijo se encontraba llorando y, por la manera en la que lo hacía, sabían que no era solamente porque su hora de comer había llegado.

-Voy a calentar el agua- dijo Gon mientras se dirigía lo más rápido que pudo a la cocina intentando hacer el menor de los ruidos para no despertar a Kurapika y Leorio quienes se encontraban en las habitaciones continuas. –¡Kso!- se quejo en voz baja al sentir las heladas cerámicas bajo sus pies. Ahora mismo deseaba tener un par de medias puestas.

Una vez que Gon abandono la habitación, el albino, de mala gana, salio de entre las suaves y calientes mantas para verificar si Mizuki necesitaba un cambio de pañales.

Cargo al menor en su brazo derecho y camino hasta el pequeño mueble que usaban para cambiarlo. -Espero que esta vez no me mees de nuevo…- un recuerdo de sus manos cubiertas de liquido amarillento paso por su mente. Si no hubiera sido por el hecho de que era su hijo, un bebé de apenas unos días y de que lo miraba con aquellos hermosos ojos que había heredado de Gon, hubiera salido volando por la ventana.

Lo apoyo suavemente sobre una manta que había doblada sobre el susodicho mueble y comenzó a sacarle su ropa inferior.

Un aroma desagradable golpeo la nariz del ex-asesino una vez que solamente le quedaba desabrochar el pañal.

"Maldito...".

Ahora sabía porque su compañero había salido tan apresuradamente de la cama.

Gracias a su olfato super desarrollado, Gon se había dado cuenta que Mizuki se había hecho del dos y se escapo antes de tener que lidiar con el cambio de pañales.

Comenzó a cambiarlo lo más rápido que podía, no quería que agarrara algún resfriado a tan temprana edad.

El pequeño comenzó a retorcerse una vez que sintió las manos de Killua contra su piel. Normalmente era Gon quien lo cambiaba ya que su temperatura corporal, comparada a la de su amante, era baja y le daba escalofríos.

No te muevas tanto que solo tardare más.

Tardo unos minutos más de lo esperado, pero finalmente logro limpiarlo y ponerle un pañal limpio.

Volvió a colocar la ropita color verde que le había comprado Gon en Greed Island. Realmente se había emocionado comprando todo lo necesario cuando las dos piedras que nombraba la carta habían aparecido frente a ellos.


9 meses atrás…

-…Mito-san me dijo que necesitaremos todo esto…-le mostró una larga lista con varias cosas anotadas.

Durante el mes que Killua había estado cargando la odiosa piedra, Gon había salido del juego para preguntarle a su tía todo lo relacionado con los bebes a sus espaldas.

Vamos, Killua, hay unas tiendas no muy lejos de aquí.

El joven de cabello blanco no sabía si estaba más sorprendido de que su compañero ya había hecho la lista de las cosas que iban a necesitar o de que le había dicho a Mito-san, y por ende a su hermanita, sobre su condición actual sin decirle nada hasta ahora.

Gon comenzó a tirar del brazo de Killua para guiarlo hasta una de las tiendas que había visto-…oh, cierto…Alluka había dicho que le avisemos ni bien salgamos de Greed Island.

El ex-asesino solo respondió con en voz baja un "Si" todavía tratando de digerir todo lo que estaba sucediendo.

Si la carta había funcionado, rompiendo toda lógica biológica…¿eso significaba que tendría que soportar también los síntomas que normalmente tenían las mujeres?.

"Náuseas, cansancio, cambios de humor…"

Entraron a la primer tienda que había en su camino. Gon soltó su brazo y fue hasta el mostrador para poder comenzar con las compras.

"…eso es algo con lo que puedo lidiar".

Dirigió su mirada a Gon quien ya se encontraba intercambiando palabras con el dueño. De toda la conversación lo único alcanzo a oír fue un "sera un varón".

"Aversión a algunos alimentos…mientras no sea hacia los chocorobo-kuns no habrá problema". El solo hecho de pensar que podría pasar 9 meses sin su precioso chocolate lo asustaba. Trago nerviosamente.

El comerciante saco de las estanterías un par de prendas color azul claro y otras color verde manzana, Gon inmediatamente se dirigió a mirar estas últimas.

" Ganas frecuentes de ir al baño…va a ser molesto pero nada más que eso."

-Mira Killua, ¿no es lindo?…-le mostró una pequeña prenda blanca con detalles en verde-…me encantan las manzanas que tiene dibujada.

Una imagen de Hisoka diciendo "Apple-chan" apareció en su mente al mismo tiempo que un fuerte escalofrió recorría toda su espalda. Estuvo por decirle que eligiera otro, pero el rostro alegre de Gon se lo impidió.

Si…lleva ese.

El joven sonrió ampliamente al escuchar su aprobación y dejo la prenda separada del resto para seguir en busca de otras más.

"…Esta super emocionado...y ni siquiera es el primer mes…" suspiro mientras sonreía.

Ese era el Gon que amaba.


Levanto a Mizuki nuevamente y se acomodo contra el respaldar de la cama para esperar que Gon trajera la mamadera.

Agarro el teléfono celular que tenia en la mesita de luz y miro la hora, en menos de media hora serian las cuatro de la mañana.

Volvió a dejarlo en su lugar y con su mano ahora libre comenzó a palmear suavemente la parte donde se encontraba el pañal del bebé mientras tarareaba.

-Unas horas más y conocerás a tu tías Alluka y Nanika, y también a tu abuela Mito-san.

Mizuki se quejo en voz baja mientras llevaba su pequeña manito hasta la boca. El albino sonrió y comenzó a dibujar círculos en sus mejillas con el pulgar a lo que el menor cerro los ojos disfrutando de la suave caricia.

"Me pregunto que tanto habrán cambiado en estos meses".