¡Hola a todos! ;D

No hablemos de mi tiempo de no publicar, de verdad lo lamento, he estado muy ocupada que apenas y puedo escribir a gusto :'3
Ahora tengo algo de tiempo libre así que intentaré actualizar más seguido esta historia.

Como saben, va dedicado a mi amada ChickenBrown 3 Pero hoy quiero celebrar también el cumpleaños de Eren, ¡felicidades al mocoso idiota! :D

Gracias por todos sus bellos comentarios, me ayudan a continuar y en especial a Nagi, que me recordaba escribir 3

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II

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El primer día en la escuela es quizá el más tranquilo de todos al contrario de lo que la mayoría de la gente imagina, nada más con escuchar las presentaciones de los nuevos profesores y tomar nota de lo que se trabajará en el semestre es suficiente. Así que, en aquel momento Eren habría estado terriblemente aburrido de no ser porque Levi lo había retado a jugar gato. Jamás perdía la esperanza de ganarle, jamás.

—Ya perdí la cuenta, ¿quieres que te derrote otra vez? —rio Levi, alcanzando la botella de agua de sobre su mesa, Eren lo miro fijamente, la piel de su cuello era irresistible si lo pensaba bien...

—Maestros hijos de puta, sólo me hacen venir a perder el tiempo —murmuró Levi, cruzando los brazos al ver la hora

—De seguro no tarda en llegar —respondió Eren, aún sin despegar la mirada de él.

Del otro lado del aula, Jean y Marco combatían en una guerra de bolitas de papel mientras las chicas discutían sobre qué tipo de bra era más incómodo.

—Pf... Para qué los usan, digo, esas malditas varillas sólo te molestan el pecho —dijo Ymir al tiempo que estiraba los brazos sobre su cabeza.

—¡Cómo crees que no los usas! —gritó Sasha, cubriéndose la boca

Mikasa mientras hablaba con Armin sobre su viaje con Eren.

—Nos hiciste falta —decía Armin

—Tenía que visitar a la familia de mi madre —se quejó ella—, son un lio con todas esas tradiciones raras, ¿sabías que es de mala educación servirte tu propia bebida? Es de locos

—Lo sabía —murmuró Armin—, sus tradiciones son interesantes, ¿cuál es el problema?

Entonces la puerta se abrió, dejando pasar a un hombre de edad que cargaba en maletín en la mano. Casi de inmediato, todos se ordenaron en su lugar, guardando silencio.

—Al fin —murmuró Levi, Eren rio.

—Lamento la demora, ya saben, estas personas llaman a junta cada que les da la gana —dijo el profesor logrando sacar un par de risas entre los chicos. Luego de su larga presentación el timbre sonó y todos se levantaron, entre ansiosos, comentando lo bueno y malo del día.

—No me has mostrado la foto —le dijo Eren a Levi mientras caminaban afuera de la escuela, este alzo una ceja, recordando a qué foto se refería.

—¿En serio? —respondió Levi, rodando los ojos—. Tal vez ya la perdí

—No te creo —dijo Eren frunciendo las cejas, entonces le quito su mochila y se echó a correr mientras buscaba entre las libretas, Levi lo siguió de cerca, estirándose para alcanzar la mochila. Entonces ambos cayeron al suelo en medio de la calle, habiéndose tropezado con una grieta como vio Levi después. Eren terminó de revisar la mochila, encontrándose con la foto donde ambos sonreían y sólo giró para ver a Levi que alzaba una ceja, aún acostado sobre el concreto como él. Fue sólo cuestión de tiempo para que terminaran riéndose a carcajadas, levantándose y sacudiéndose el polvo.

—Podrías haberlo pedido —dijo Levi, asestándole un fuerte golpe en el hombro

—Te lo pedí por todo el día, si no me equivoco —rio Eren, dándole un golpe también.

Entonces siguieron caminando, entre bromas y comentarios estúpidos, Eren seguía pensando en aquel sueño, ¿debía contarle a Levi sobre ello? Ya se imaginaba cómo lo golpearía después...

—¿Crees en los sueños, Levi? —le preguntó intentando ponerse serio, Levi siguió caminando como si nada.

—Todo el mundo cree en ellos, Eren, aunque lo nieguen tienen un sueño que desean hacer realidad, no importa si es demasiado grande o insignificante, todo el mundo sueña algo

—¿Y cuál es tu sueño? —se atrevió a preguntar, deteniéndose por un instante para mirarlo, él se detuvo también

—Quizá... Tener una tienda de té cuando sea mayor... —murmuró Levi, caminando más rápido, Eren no pudo evitar soltar una carcajada, Levi rodó los ojos, ya acostumbrado a sus tonterías.

—¿Quieres sabes cuál es el mío? —dijo, deteniéndose de nuevo al tiempo que alcanzaba su brazo, Levi lo miró esta vez sin entender lo que hacía, Eren sonrió entonces algo nervioso—. Sonora algo loco pero...

—¡LEVI! —gritó una voz algo cercana a ellos, Levi miro entre la gente, sin saber de dónde provenía el llamado. Eren alzo una ceja, extrañado, viendo como una mujer de cabellos caoba y gafas se acerca a Levi, dejando caer algunas bolsas de papel brillante en el suelo, como de esas que te dan cuando compras ropa.

—Hanji —dijo Levi, algo extrañado—, ¿qué haces aquí?

—¿Quién es tu amigo? —preguntó ella, extendiendo su mano para estrechar la de Eren

—¿No lo recuerdas? Es Eren, quien más —respondió él, Eren sonrió algo nervioso, recordaba esa cara de algún lado.

—¡Eren! ¡Claro! —dijo, estrechando su mano y abrazándolo después—. ¡Has crecido tanto!

—¿Qué haces aquí? —repitió Levi, cruzando los brazos, Hanji sonrió, alzándose de hombros.

—Vayamos a casa y te contaré —dijo, pasándole un par de bolsas—. Acompáñanos también, Eren —le dijo, y sin esperar respuesta le pasó el resto de las bolsas. Durante un par de minutos caminaron sin escuchar nada más que la voz de Hanji contándoles lo llena que estaba la tienda de ropa.

Eren intentaba de recordar a Hanji, imaginó que la conocía gracias a Levi aunque no dejaba de confundirlo un poco el hecho de que Levi no tuviera más familiares que su padre —Mikasa no contaba demasiado—. Levi estaba tan serio como siempre, como si le diera igual la presencia de ella, aunque tenía que admitir que tenían una extraña relación, Hanji parecía tan alegre y animada y Levi tan serio y ausente, de nuevo no pudo evitar reírse al escuchar que iniciaban a discutir.

—Dios, estaba segura de que lo había dejado por aquí

—¿Ya consideraste la idea de ponerle una sirena arriba? Podrías verlo desde tres calles atrás

—Debe estar por aquí… Anda, ayúdame a buscarlo

Luego de unos minutos encontraron —Sí, encontraron—, el auto de Hanji, un Mustang rojo brillante con algunas calcomanías pegadas en la guantera. Al subir Hanji se disculpó por el tremendo desorden que había —latas de soda, empaques de comida rápida, envolturas de dulces y algo que parecía pizza vieja tirada en el suelo—. Claro que Levi se reusó a entrar.

—Ni creas que tocaré esa cosa, es asqueroso

—Vamos, Levi, es un viaje rápido —rio Eren, jalándolo hacia dentro del auto, Levi sacudió su lugar, observando los restos de basura, algo mareado. Hanji rio de nuevo y encendió el auto.

—No he tenido tiempo de nada últimamente —suspiró

—¿Qué diablos haces aquí? ¿No estabas en tus estúpidas conferencias en Australia? —le dijo Levi, algo asqueado, Eren pensó en que podría hacer que se sentara en sus piernas con la excusa de que no tocara nada más, casi podía imaginar a Levi besándolo… Aquel lugar era pequeño pero bien cabrían los dos para…

—¡Eren! —lo llamó Levi, este parpadeo, como recordando que estaba ahí y sólo sonrió, algo idiota.

—¿Sí?

—¿Ves lo que acaba de decir? Está realmente loca. No pienso mudarme a Inglaterra con ella

Eren abrió los ojos, sorprendido, las palabras se atoraron en su boca, mirando a Hanji y luego a Levi.

—Lo siento, Levi, pero no hay alternativa —dijo ella, tranquila, deteniéndose en un semáforo—. Tu padre cada vez está más lejos de ti, ya no sé si estás bien y no permitiré que te quedes solo

—Puedo cuidarme solo

—Lo sé, sé que puedes, pero no es justo para alguien de tu edad tener que atender toda una casa, deberías estar jugando video juegos o saliendo con tus amigos, no sé, hasta besándote a escondidas con alguna chica —rio, volviendo a conducir.

Eren suspiró, entendiendo lo que decía. Sí, tenía que admitir que Levi se hacía cargo él solo de su casa, que su padre podía desaparecer por días enteros y regresar una semana más tarde, gritándole y maltratándolo. Pero él estaba ahí, siempre estaría ahí para él, era su amigo y no iba a dejarlo solo…

Entonces aquel recuerdo vino a su mente, hacía mucho que no recordaba aquel día, aquel preciso día en el que había caído enamorado de Levi Ackerman, parecía tan distante en su memoria…

Definitivamente no podía dejarlo ir.

La mañana era fresca, el cielo despejado y el Sol seco a lo lejos le hacían imaginar que sería un día perfecto. ¡Qué mejor regalo hoy que era su cumpleaños! Luego de bajar las escaleras de dos en dos se encontró con su madre, que le había preparado su desayuno favorito —waffles con jarabe de chocolate—. Su padre leía el periódico del otro lado de la mesa, ambos parecían muy callados pero no tardaron en levantarse para abrazarlo, deseándole feliz cumpleaños.

No pasó mucho para que su madre entrara con un pequeño pastel con algunas velitas encima, cantándole feliz cumpleaños, su padre también cantaba, sorprendentemente.

—Feliz cumpleaños, Eren —le dijo su madre. Eren se movía en la silla, emocionado, su padre tomaba algunas fotos, riéndose.

—Pide un deseo —le dijo él, enfocando la cámara hacia el niño. Eren miró la brillante luz frente a él y pensó en muchas cosas, pensó en su amigo Levi, desde hacía tiempo lo quería demasiado y en aquel momento pensó en él, de una forma extraña y peculiar murmuro para sí:

"Deseo estar con él para siempre"

Entonces sopló, emocionado, ¿aquello se cumpliría de verdad? No estaba seguro pero era lo que más deseaba con todas sus fuerzas, no quería separarse de Levi nunca.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo amaba, no entendía por qué ni cómo pero el sentimiento estaba ahí y era hermoso, se sentía demasiado bien. ¿Debería decírselo?

—Él no está solo —intervino Eren con voz firme, Hanji lo miró algo sorprendida al igual que Levi, que alzo una ceja—. Yo he estado con él estos años, sé que su padre no es el mejor del mundo y que la casa es una gran responsabilidad pero no puede irse…

—Eren…

—Lo siento, Eren, mi decisión está hecha, lo llevaré conmigo, si él decide regresar cuando sea mayor no lo detendré

Eren tronó los dientes, Levi podía ver en sus ojos lo enojado y triste que estaba, ya había estado separado de él durante todo el verano… ¿Cuánto más tendría que esperar para poder verlo de nuevo? Su corazón latió con fuerza, no entendía que era lo que le pasaba. En otra situación se habría marchado con Hanji sin decir ni pio pero ahora era diferente.

—Yo no quiero irme —le dijo a Hanji—. No me llevarás a la fuerza.

Entonces Hanji se rio y ninguno de los dos entendió por qué.

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De acuerdo, sé que es algo corto pero tampoco estaba muy segura de si alguien seguí leyendo esto :'c

Para los que siguen ahí, gracias. Tengo muchas ideas para esta historia e intentaré actualizar lo más pronto posible.

Espero que les haya gustado este capi, ¿me dejan un review con su opinión?

Un abrazo.

Katherine.