Nota: En este capítulo narran tanto Eren como Levi


.

VI

.

En mis sueños Levi se presentaba como un tipo adorable, que me dejaba abrazarlo y besarlo cada que me daba la gana, que se sonrojaba con tan sólo pronunciar su nombre y que, indudablemente, me amaba.

Mis sueños con él no habían variado mucho con su partida, en ocasiones las tremendas ganas de besarlo se hacían tan grandes que despertaba en medio de la noche sintiéndome extrañamente solitario.

Me arrepentía de haberle ocultado mis sentimientos más que nunca, de seguro habría tenido más de una oportunidad con el, ¿o no?

Había sido sólo cuestión de tiempo.

Sólo cuestión de tiempo, nada más. Los mensajes entre Levi y yo escasearon a partir de entonces. Las conversaciones se limitaban a lo meramente casual, Levi intentaba cambiar de tema aveces, como esforzándose por mantener una pisca de la confianza que antes había, ¿acaso tenía idea del daño que me había causado? Me sentía, más que enojado, traicionado, ¿me tenía tan poca confianza? No quise preguntarle, no quería molestarlo. Me imagine que su novio era un sujeto igual de seco que él, porque sí, Levi era seco, frío e imponente. Qué curioso, hasta ahora me detenía a pensar en cómo me trataba, me insultaba cada que le daba la gana o me golpeaba si me pasaba de la raya con alguna broma, ¿significaba algo para él?

Se me antojo que sí, era su mejor amigo después de todo, no por nada me había aceptado en su vida, no por nada habíamos hecho todas esas locuras de niños y las bromas de grandes. Entonces, ¿por qué esconderme algo como aquello? No tenía sentido, imaginé que tendría sus razones pero mi razonamiento no daba con ninguna, me había alimentado con mentiras, palabras falsas y nada más... Ahora, ¿qué me quedaba? "Avanza" Apuntó mi consciencia.

Sí, no podría hacer nada más que avanzar, aún era muy joven como para que me afectaran esas cosas del amor, ¿no? Eso decían los adultos de los jóvenes, que todo se lo tonaban a juego.

Había de juegos a juegos, y aquel, sin duda, me había dejado herido.

La semana pasó lentamente mientras me hundía cada vez más en mis pensamientos, era un extraño lapso para mí, como si fuese un zombi andante que sólo hacía lo que debía. No quería más problemas.

Mis amigos me preguntaban si estaba bien, en especial Mikasa, parecía más que preocupada por mi actitud, deseaba ayudarme aunque dudé que supiera reparar corazones. Armin me preguntaba cada que podía si estaba así por Levi, a lo que me negaba a responder, no quería que nadie más supiera lo frustrado que estaba. Luego de tantos años a su lado y salía con otro... Había arrugado mis sentimientos como un vil trozo de papel. Quizá no entendía del todo lo que me sucedía pero lo cierto era que no eramos más amigos, algo se había roto en mi. Tantos años de amistad y en un tris todo se había esfumado.

Era lamentable.

.

.

.

Días, semanas, horas... Todo transcurría con normalidad. En ocasiones me sentía menos enojado con Levi y dejaba que hablase conmigo, no obstante sentía que faltaba algo, no teníamos la misma química para bromear, ni la confianza para recordar los viejos tiempos, nuestra relación estaba más rota que nunca.

Mikasa me aconsejó acercarme a otras personas y Armin la apoyó —ya les había contado la parte importante del asunto—, según ellos debía distraerme, recordar que en la vida las personas vienen y van y pocos se quedan, no tenía que aferrarme más a Levi, simplemente tenía que dejarlo ir. Al principio aquello fue doloroso, ambos insistieron en que guardara todo lo que pudiera recordármelo, así, empaque las cientos de fotos de todos aquellos años, las postales, las cartas, los boletos de cine y regalos que alguna vez me había dado en una caja, la cual coloqué en el ático de mi casa. Poco a poco sentía que lo abandonaba, que encerraba mis recuerdos en una cápsula para abrirlos en el momento adecuado.

La segunda cosa que hice fue salir, vagar por la cuidad con Mikasa, Armin o quien estuviera libre. Las fiestas locas no hicieron falta, después de todo debíamos aprovechar antes de enfrascarnos en la universidad. Con quien pasaba más rato ahora, por una extraña razón, era con Jean. Sí, con el idiota cara de caballo. Desde siempre nuestras personalidades no habían coincidido, teníamos ideales y metas diferentes, y más de una vez habíamos terminado peleando a golpes. Todo en nosotros chocaba y se hacía trizas, imposible mantenernos a los dos juntos en una habitación. Sin embargo algo hizo chic en ambos, sucedió un día que habíamos quedado ir al cine en grupo y los infelices nos habían abandonado a él y a mi, al principio habíamos pasado casi media hora esperando a que llegara alguien más para neutralizar el ambiente, sin embargo nadie llegó.

—Bien, elijamos una película —le había dicho, levantándome del sofá donde estábamos, cansado de ver a la gente caminar con cubos de palomitas en la mano, Jean alzó una ceja, sin moverse un centímetro de su asiento.

—Bien, pero yo elegiré —repuso, levantándose y yendo a ver la cartelera también. En realidad no tenía ánimos de pelear y habría aceptado cualquier película sin problema, sin embargo extrañaba pelear con alguien de esa manera tan simple, me vino a la mente que Levi siempre escogía la película cuando íbamos al cine. No quería recordarlo, sacudí la cabeza.

—¿Y bien? —dijo Jean, como preguntándome si estaba de acuerdo con la que había elegido, a lo que sólo asentí, suspirando. Entonces no noté lo mucho que me observaba. Compramos los boletos y entramos a la sala luego de pasar a la dulcería. La película se llamaba "Quiero matar a mi jefe: 3", que trataba sobre tres amigos que deseaban lanzar un extraño producto de limpieza personal al mercado, pero no tenían fondos para ello, entonces una importante compañía les ofrecía un reluciente contacto, el cual rechazaban por idiotas. Entonces decidían fabricar el producto ellos mismos, y de un momento a otro tenían cientos de deudas y el jefe de la compañía famosa les había robado la idea... Era un lió, aunque bastante divertida, Jean y yo no hicimos que morir de risa. Al salir cada quien había tomado su camino, ambos estábamos algo extrañados al notar que podíamos pasar tiempo sin asesinarnos el uno al otro.

Fue sólo cuestión de tiempo.

Los días pasaron entre aburridos y divertidos, mis padres se habían negado a que consiguiera un empleo de verano porque según ellos me acostumbraría al dinero y dejaría de lado la escuela, así que sin más remedio la pasaba con mis amigos. Un día mientras acompañaba a mi madre a comprar ropa —Dios, lo que era no tener qué hacer...— me topé con Jean. Estaba vestido con un traje como de mesero y atendía a varias mesas en una de las cafeterías del centro comercial. Como buen amigo tomé una foto para avergonzarlo más tarde y enseguida fui a sentarme en una de las mesas, mi madre se había encontrado con una amiga y ambas conversaban unos metros atrás.

—Buenas tardes, ¿le tomo su orden? —me dijo Jean, tomando el lapicero para apuntar en los post its.

—Te ves realmente adorable vestido así —me burlé, él alzo la mirada, como notando que era yo por fin, frunciendo las cejas.

—Señor Estupidez, ¿ya decidió que va a ordenar? —preguntó, mirándome. Observe la carta y pedí un capuchino, sin poder aguantarme la risa, Jean se fue, riéndose entre dientes también. Cuando trajo mi bebida se sentó en la mesa, explicándome que la cafetería era del tío de Marco y le había dado empleo a ambos por vacaciones, al parecer estaba ahorrando para irse a vivir a la cuidad.

—Mis padres no me dejan trabajar —le dije, suspirando, él se rió.

—Y el pequeño Eren les hace caso —dijo, como buscando provocarme. Era tan fácil que el idiota de mi cayera...

—¡Hice lo que pude! —grite, dando un golpe a la mesa

—Entiendo, entiendo, te gusta flojear todo el día, está bien

Seguimos discutiendo un rato más hasta que lo golpee y el me golpeó. Luego me dijo que si tanto me importaba podría trabajar con ellos, había un puesto libre y me aceptarían fácilmente. Un par de días más tarde ya estaba trabajando con Jean y Marco, Jean me molestaba y yo lo molestaba, era agradable en cierta forma. En ocasiones intentábamos ligar a las chicas lindas que iban a la tienda pero nadie nos tomaba en serio, más cuando peleábamos entre los dos. Otra veces terminábamos dándonos unos buenos golpes o disculpándonos minutos más tarde.

Era una relación extraña pero me gustaba. Ya no recordaba a Levi ni lo necesitaba.

.

.

.

—¿Ves lo que has hecho? Perdí a mi mejor amigo

—¿Disculpa? Eso fue TÚ culpa, Levi —espetó Hanji, mirándome, seria.

Lo peor era que tenía razón, yo sólo me había conducido a aquello.

—Digo, ¿qué tan difícil era contarle que estabas saliendo con Farlan?

—Tú no entiendes

—Y no lo haré si no me cuestas, Levi —suspiró ella, levantándose de la mesa para llevar los platos al fregadero. Desde que nos hubiésemos mudado habíamos vivido en aquel departamento, era algo espacioso a consecuencia de todos los libros y objetos raros que Hanji cargaba, tenía desde unos cráneos de Tíbet hasta un gato disecado de China, jamás sabría qué tan rara era esa mujer.

—¿Y bien? —preguntó de nuevo, regresando a su lugar, pensé por un segundo que sería correcto contarle todo aquello, ¿qué más podía pasar? Eren ya no me hablaba, ¿acaso se había olvidado de mi? Tantos años de amistad...

—Bien, te diré todo —suspiré—. Para empezar Eren no supo de la existencia de Farlan hasta hace poco, así como Farlan no supo de la de Eren...

—Oh, Levi, tú... —murmuró Hanji, entre sorprendida y enojada

Ya sabía de sobra que aquello estaba mal.

.

.

.

Quizá lo único que no podía borrar —o que no quería borrar—, eran las largas conversaciones en Facebook, WhatsApp, Skype, Line... Puede que hubiera una opción de "eliminar" pero el Internet era muy grande y misterioso y para ese entonces consideraba que aquello se quedaría así. Puede que ya no habláramos más pero aún estaban esos cientos de chats de testigo, recordándome los buenos tiempos y lanzándome aún más preguntas a la cabeza.

Imagine lo romántico que era para los enamorados intercambiar cartas cuando estaban lejos, el sólo de acto de escribir para alguien más era una tarea poco sencilla sino se tenían las palabras adecuadas. Un te amo parecía perfecto si la otra persona lo escribía, ¿o no?

Quizá aún era muy pronto para dejar atrás a Levi.

.


¡Hola a todos! :D

Espero que no haya resultado muy confuso el capítulo, la primera parte está narrada por Eren, otra por Levi y la última y más pequeña(?) por Eren.

¿Qué opinan de la relación "cercana" con Eren y Jean? ¬w¬ Así es, habrá algo de EreJean/Jeren, ¿y por qué? Porque me encanta esa pareja y a mi amada ChickenBrown también, y este fic es para ella (: So, espero que no les moleste, sólo será un poco xD Y, tranquilas, sabrán todo sobre Levi en el siguiente.

Hablando de Levi, no hice que saliera con alguien nada más porque sí, es parte de la idea que tengo. No era mi intención que terminaran odiando al personaje que no fuera Eren :'c En fin, espero que les haya gustado este capi :)

Espero sus reviews, uvu

Saludos

Katherine