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VIII
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Los afilados ojos grises de Levi siempre habían llamado su atención, a veces lucían azulados, como un cielo nublado parcialmente o aparecían verdes cuando los veía contra la luz. Y en aquel momento lucían solo grises, sin nada que esconder, denotaban duda y algo más, ¿en qué estaría pensando Levi al proponerse besarlo de aquella manera? Eren no había logrado maquinar un pensamiento lógico en los largos segundos que siguieron a su inesperado acto, tan solo le miraba los ojos.
Después tantos años por fin estaban frente a frente.
—¿No dirás nada? —murmuró Levi, desviando la mirada, parecía algo decepcionado, imaginaba que quizá había sido muy idiota al acercarse a él de esa manera...
—Volviste —sonrió Eren, sin poder evitar dejar la alegría aflorar. Levi extrañaba esa sonrisa, era la que ponía cuando se saludaban por la mañana o cuando se sonreía el uno al otro...
Eren lo rodeo con sus brazos antes de Levi dijera nada, aspiró su aroma que creía perdido en su memoria y se permitió quedarse así un momento más junto a él.
Si acaso estaba soñando, aquello era una casualidad muy dulce...
Levi se sintió invadido de inmediato, se sintió cómodo y en paz estando así junto a él. Y sonrió al pensar que quizá al final ni las palabras eran necesarias para explicar algo que se respiraba, algo que tocaba y palpaba. No era necesario un millón de palabras para una confesión sino un acto, uno sincero.
—Oh, Levi... Dime que no estoy soñando... ¿Esto es un sueño, no es así? —suspiró Eren, dedicándole una mirada que le recordó a Levi un montón de razones más de por qué le gustaba justamente él.
—¿Esto... Se siente como un sueño? —le preguntó, guiando su mano hasta su mejilla, los delgados dedos fríos acariciaron la piel cálida suavemente. Eren presintió el calor subir por sus mejillas.
¿Qué le estaba pasando? ¿Ya había olvidado a Jean tan pronto?
—¿Cuál es tu sueño, Eren? —le oyó preguntar.
Eren rio, recordando de repente la conversación que habían tenido sobre ello hacía tiempo, mucho tiempo...
—Mi sueño es salir con Levi Ackerman —le susurró, acercándose a su oído, luego suspiró, sin querer subir tan rápido a aquella nube que le ofrecía esa posibilidad—... O al menos ese solía ser.
Solías estar aquí junto a mí, pero ahora las cosas han cambiado, Levi... Estoy saliendo con alguien
Levi había previsto esa posibilidad un millón de veces, lo había imaginado, pero escucharlo de la misma voz de Eren era un golpe de vuelta al mundo.
—Lo siento, Eren —le dijo, separándose de él—. Lamento haberte besado
—No importa, Levi —le respondió, confuso.
Levi lo miro, aún sin ser de muchas palabras, tenía bastantes para decirle entonces.
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—¡Hey, muchacho! ¿Me estás escuchando? —le gritó la mujer a Eren al notar que este desviaba la mirada de los post its, como ignorando su pedido
—Un moka y un expreso, en un momento —murmuró Eren alejándose de la mesa. Jean pasó a su lado con una bandeja llena de creps, Marco atendía a una pareja del otro lado del local. Eren escuchaba las conversaciones de los clientes sin darse cuenta, los más chicos discutían sobre tecnología y relaciones rotas, lo jóvenes adultos se quejaban de los problemas mundiales y sobre las ex novias y los adultos se reían de los más chicos, y algunos más viejos sólo se quedaban leyendo, ajenos a cualquier conversación.
Eren se adentró en la cocina, soltando un suspiro, Jean entró un par de segundos después, Eren no podía negar que era muy rápido entregando sus órdenes.
—Estás distraído —le escuchó decir. Eren lo miró, pensando en cómo diablos le diría lo que había pasado… ¿Tenía que contarle, verdad?
—Tu cara de caballo me distrae —le dijo, sin lograr poner el mismo tono de siempre. Habría tenido que mentir mil veces para negar que se sentía con un manojo de emociones amontonándose en su pecho.
Estaba confundido, sorprendido y algo triste, no se sentía con ganas para bromear con Jean y mucho menos para admitir que una parte de él había querido dejarlo al llegar a la cafetería. "Quizá solo estoy imaginando cosas…" Pensó, recibiendo los cafés, miró a Jean y notó un suave sonrojo en su rostro.
—¿Jean? —le dijo, incrédulo
—Calla, bastardo suicida
—Hijo de puta
—Jean, Eren, ya hablamos sobre las malas palabras, niños —dijo Petra desde la máquina de capuchinos, Eren rio y salió para entregar su orden.
Quizá solo estaba imaginando cosas...
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—¿Qué tal la cuidad, hijo? —le dijo Kenny a Levi cuando este entró en la casa por la tarde. Se había pasado la mañana vagando por la cuidad y ahora estaba exhausto.
—Ha cambiado bastante, papá —suspiró Levi
—Sí… Tres años son bastante tiempo, ¿no crees?
—Ya lo creo —concedió Levi, tirándose en el sofá, sus ojos se cerraron y casi de inmediato la imagen de Eren abrazándolo se coló en su mente. Por fin había sentido esos fuertes brazos apretándolo como algo valioso.
"Me pregunto con quién está saliendo" Pensó, aun con los ojos cerrados, se imaginó a Eren junto a su problemática prima entonces y desechó la idea un segundo después al recordar que ella estaba enamorada de una chica rubia, además eran solo amigos e incluso Eren siempre la había tratado como a una hermana mayor. Su siguiente opción fue Armin, el chico listo y débil, se le ocurrió que él también estuviese enamorado de Eren desde años atrás y hubiese aprovechado su ausencia para confesarse...
Quizá, lo más humano seria llamar a Eren para preguntarle...
...
—Estás callado —señaló Jean por segunda vez en el día, faltaba poco para que cerraran la cafetería y estaban sentados en una de las mesas junto a la pared, Eren levantó la mirada del suelo para mirarlo, embozando una suave sonrisa.
No quería hacer enojar a Jean al decirle que había besado a Levi, no tenía excusas validas para disculparse porque en el fondo, lejos del mar de confusión en su mente, había esperado aquello toda su vida.
Tal vez solo quería que Levi se quedara en su mente de aquella manera, como un sueño más que anhelar pero imposible de cumplir. No podía permitirse caer ante él, estaba convencido de que Levi volvería a marcharse en cuanto pudiese y volvería a dejarlo. Lo abandonaría a su suerte de nuevo.
—¿Crees en los sueños, Jean? —preguntó sin pensar, mirando sus ojos color miel.
—No —respondió Jean de inmediato—, no me malentiendas, no creo en toda esa mierda de anhelar algo que no va a suceder, debemos enfocarnos en lo que sucede y ya, en lo que es posible
—¿Entonces no tienes algún sueño...? -rio Eren, algo lastimoso. Jean siempre era muy realista a pesar de todo.
—No creo en ellos, si —respondió—, pero me imposible no soñar, Eren. Todo el mundo sueña con algo después de todo
Eren recordó las palabras de Levi y sonrió, nostálgico. ¿Para qué mentirle más a Jean sobre algo que no era seguro...?
Se permitió pensar un momento más antes de saberse que era la decisión correcta.
—Debemos terminar, Jean —dijo por fin, serio.
Jean se quedo callado y su semblante palideció completamente.
—No bromees con eso, Eren —respondió, igual de serio
—No quiero tener una relación contigo, Jean —aclaró Eren, buscando un par de palabras más en su mente, la mirada de Jean sobre él no le ayudaba demasiado—. Lo siento
—Tal vez fue demasiado pronto... Tienes razón —respondió Jean, más confundido que triste
—No es eso, Jean —suspiró Eren, levantándose de la silla—. Si fuera demasiado pronto no te habría aceptado en primer lugar
—¿Entonces qué mierda te pasa? —replicó Jean, algo enojado, levantándose también
—Dejémoslo así, hagamos como si nada hubiera pasado... —murmuró Eren, algo triste.
Jean imaginó que se trataba de una broma más de Eren pero su preocupación comenzó a crecer al observarlo marcharse. Había algo diferente en él, y por desgracia no podía adivinar qué era.
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La noche transcurrió tranquila para Levi mientras su mente divagaba en todas las perspectivas del beso que le había robado a Eren: sus labios, su aliento, su aroma, su brazos... Sabía que no tenía el derecho de enojarse con él por salir con alguien más, al fin y al cabo él no estaba libre de culpa, Farlan había sido alguien muy importante para él en su momento y ahora comprendía cuánto daño le había causado al marcharse... O eso quería suponer mientras se imaginaba besando a Eren una y otra vez. De momento recordó las veces que había dormido junto a él siendo amigos, niños, se le vino a la mente la seguridad que había sentido entonces al estar junto él y, más que nada, la efímera felicidad.
"Solo me faltas tú para ser feliz" Pensó, antes de irse a dormir, teniendo la imagen de Eren flotando en su mente.
A la mañana siguiente se despertó tarde, maldiciendo entre dientes al recordar que ese día debía arreglar su lugar en la universidad local si es que quería permanecer ahí, de lo contrario Hanji no tardaría en inscribirlo en la que ella trabajaba.
Se levantó con pesadez sin embargo, la idea de una nueva vida -o algo parecido- no le trajo buenos recuerdos a la mente, quizá lo más sabio sería alejarse de Eren... ¿Qué se supone que haría cuando lo viera con esa persona? ¿Y si quería presentársela?
No estaba dispuesto a aguantar semejante teatro viniendo de él, aunque tampoco estaba seguro de los sentimientos de Eren en cierta manera, después de todo él había correspondido a su beso, él lo había tomado entre sus brazos... ¿Sería acaso que...? No, no podía ilusionarse... Aunque fantasear con la idea de Eren pensando en él se quedo en su mente el resto de la mañana.
...
Levi pasó el resto del día en la universidad hablando con personas, entregando papeleo, esperando y dando vueltas de aquí para allá. En Inglaterra ya tenía más que asegurado su lugar en la universidad donde Hanji trabajara o en cualquiera que eligiese pero la idea de que Hanji fuese su maestra en algún momento no le agradaba, no quería arriesgarse, de solo pensar lo que haría Hanji teniéndolo como alumno... Tampoco quería depender de Hanji al no hacer nada de su parte para ingresar por su cuenta en una buena universidad, era su futuro y sus decisiones y él era el único indicado para actuar.
No era que quisiera estar en la misma universidad que Eren, claro que no. No quería volver al mismo ambiente al tenerlo en la misma escuela, no quería sus estúpidas bromas y sus travesuras...
"¿Por qué no me detuviste, Eren?" Pensó mientras esperaba afuera de la oficina del Director, la idea de besar a Eren en los pasillos antes de clase y la esconderse de los maestros para estar juntos flotó en su mente
No quería entrometerse en su relación, la idea de que acabara solo por su culpa no era ideal. Lo único que podía hacer era permanecer como su amigo, si es que no aparentaba algo más...
