Inuyasha y sus personajes no me pertenecen.
Capítulo III
Una peculiar despedida…
El invierno había entrado hace tan solo unos días atrás; las ráfagas de viento soplaba tan fuerte moviendo la nieve de un lugar a otro… las laderas de las montañas junto a todo su imperio estaba cubierto de un manto invernal tan bello y letal… como el viaje que pronto terminaría, solo unos kilómetros más y llegaría por fin a su hogar…extrañaba tanto verle… pero más que nada deseaba comprobar que todo marchara bien y ella estuviera segura, ¨protegida¨ si, así debía de estar… suspiro recordando las últimas palabras de su padre…
-tienes algo que proteger-… había dicho aquella fría noche hace tantos año; al fin hoy lograba entender el significado de aquellas palabras, la tenía a ella… ella era su más preciado tesoro. Jamás en todos sus años de existencia imagino sentir lo que en estos momentos llenaba su corazón…sandeces… el no debía…no podía rebajar su linaje como lo había hecho su padre…pero así le había sucedido, ¡increíble!...una humana el único ser digno de llevar sus herederos, una humana la señora del oeste, Lord Sesshomaru con una humana como esposa, daría su vida porque eso nunca pasara, daría su vida por cambiar los acontecimientos que le habían llevado a él… el más orgulloso y fuerte daiyoukai heredero de un linaje ancestral a mesclar su sangre con una mísera humana.
¿Qué irónica era la vida?...nunca comprendió que llevo a su padre a tomar a aquella hembra humana y concebir un hijo… ¿instinto tal vez?... ¿deseo o amor?...como le llamaban los humanos, pero a él… a él no, lucho por años contra su propio instinto, pero esta niña humana lo cautivo desde el primer día que le vio en aquel bosque, su esencia, su mirada, su carácter tan obstinado, parlanchín y alegre, pero sobretodo le gusto su sonrisa… esa sonrisa tan sincera y cálida a la vez, sonrisa que tenía solo para él, esa sonrisa que iluminada su día como los rayos del sol a medio día… y entonces la encontró muerta y algo dentro de su interior se movió y se lleno de algo…algo inexplicable que no dudo en utilizar Tenseiga para devolverla a la vida, le acompaño por un largo viaje hasta hoy en día, aprendió…hummmm…sí que aprendió…casi la perdió en el proceso, en aquel momento sintió tantas emociones que aun no las lograba descifrar, porque aunque el mundo no lo creyera si tenía emociones…disfrutaba destruir a criaturas insignificantes que se atravesaban en su camino dándose ínfulas de grandeza, ese fue el principal motivo por el cual por muchos años trato de destruir a su hermano porque aunque a un no lo decía ya lo había aceptado como tal…destruir al insignificante ese que deshonraba a su familia, fue el motivo principal por el cual se enfrasco en una tras otra pelea hasta que un día esta criatura insignificante demostró no ser lo que él esperaba… causándole quizás el mayor daño que alguien ha podido causarle en su vida… porque el mayor daño se lo había causado el mismo cuando la vio morir en el inframundo por su deseo de poder y fortaleza.
Ahora regresaba a su palacio donde estaba seguro que ella le esperaba con ansias… eso le llenaba de gozo, verla correr y lanzarse a sus brazos… porque ahora se podía dar el gusto de disfrutar de su contacto, ya lo había aceptado, ella había sido creada para él, solo para él y jamás la dejaría marchar de su lado… de eso estaba seguro, no le importaba como, ni qué ,pero él lo haría… recordaba esa primera noche… la primera noche que durmió en sus brazos y no porque no lo hubiera hecho antes, sino porque esta vez era diferente, ya no era una niña… era todo una hembra… su hembra y él había prometido regresar y pasar todo un día con ella… entendería ella que significaba pasar todo un día juntos, de la misma forma que lo entendía el… por qué pasaría el día y su noche juntos… y con una sonrisa regreso a su mente el recuerdo de aquella noche previa a su viaje, tan fresco como la capa de nieve que cubría sus tierras.
(… Flash Back…)
Luego de haber estado toda la tarde en el jardín con Rin…Sesshomaru se encontraba en sus habitaciones preparando todo para su próximo viaje; algo en su interior le decía que Rin le ocultaba algo…no sabía qué, pero noto algo extraño durante su paseo…ella estaba emocionada, el latir acelerado de su corazón no menguo ni por un instante y el sonrosado color de sus mejías se mantuvo intacto en su rostro…pero el silencio…no le parecía, había algo, Rin nunca era tan silenciosa…si por algo se distinguía era precisamente por ser parlanchina… esto le hacía pensar que algo estaba ocultando y lo descubriría… nada era oculto para él, ¨El Gran Sesshomaru Lord de la tierras del Oeste¨.
Sellaba unos pergaminos cuando el general imperial ingreso…- con permiso ¡Mi señor!...dijo llamando la atención de su amo…- se ha buscado en todo el palacio y sus alrededores-…continuo-… p…pero me temo mucho que no se ha encontrado nada….dijo temeros de su reacción.
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…El general Hamada es uno de los más leales súbditos del imperio, comandante del ejército y tutor en la infancia del Lord del oeste, el junto a Hoshi-sama son las únicas personas que reciben la confianza absoluta de Sesshomaru…ambos pertenecientes a la raza daiyuokai de hermoso semblante y bello parecer; Hamada-sama es un daiyoukai de aspecto joven a simple vista aparenta unos 35 años humanos, pero su edad real es de dos mil ochocientos años, su cabello es negro y tal largo como Lord Sesshomaru, la diferencia es que él lo sostiene con una media cola trenzada de la manera más finamente posible, sus ojos son de color verde como las hojas tiernas que brotan de los arboles al inicio de la primavera. Su piel es blanca como la porcelana y su rostro cincelado por un artista con las marcas de su clan en las mejías, es un ser alto y fuerte bien formado pero lo que más distingue de él es la calidez de su sonrisa y el trato que le da a sus subalternos, es justo, noble, educado, respetuoso, carismático y muy bromista. Respeta la vida aun de la creatura más insignificante, pese al gran poder del cual es portador, digno príncipe del oeste y general de su ejército, juro proteger con su vida el imperio del oeste y al heredero de su hermano y futuro señor del oeste… hoy en día su señor y amo, mientras el viva cumplirá su deber a totalidad y dejara su legado al hijo menor de su hermano.
…Hoshi-sama es una inuyoukai hembra; general de la guardia imperial que tiene a su cargo el cuidado personal, seguridad y protección de la princesa del palacio. Una demoniza hermosa… de cabellos rosas como el color de las flores de Sakura y ojos azules como el zafiro que trasmiten paz y seguridad, su rostro es fino y delicado adornado por una bella y cálida sonrisa, una hembra menuda, pero tan fuerte y poderosa que ha sobrepasado a muchos youkai del imperio. Aparenta una edad de treinta años humanos pero su edad real es de dos seiscientos años a diferencia de Hamada- sama ella no es muy condescendiente con sus subalterno, no permite distractores en su labor y de aquellos que están bajo su mando, amable y educada descendiente de un alto linaje de youkais y con su vida juro proteger a la familia real y en especial al Lord Sesshomaru, por el cual siente un gran cariño el cual creció a lo largo de los muchos años que estuvo bajo su cuidado y tutela en el palacio del oeste.
…En un principio no entendió porque su señor llego al palacio acompañado de una humana a la cual le brindo todos los privilegios, servicios y cuidados como si fuera la más alta y digna princesa daiyoukai, así como un día lo hiso Lord Inu No Taisho con su esposa Lady Irasue la Princesa de los vientos y Señora del Oeste…pero esa criatura que acompañaba a su niño era una humana… una humana insignificante y venia a tomar un lugar que no le pertenecía y hay de aquel que osara tocarle aunque sea un cabello porque moriría de la forma más cruel y en las manos de su señor el cual no mostraba misericordia para aquel que osara desafiarlo … si lo sabia ella .
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-nada-… dijo Sesshomaru colocando su atención en su general…- ¿la barrera de protección fue traspasada?-…pregunto…
- no mi señor… según la bruja no ha sido tocada-…dijo el general.
-trae ante mí a Hoshi inmediatamente, los quiero a los dos hay unos pendientes que solucionar-… dijo y le miro duramente.
-¿crees que puedan a tacarla directamente a ella?...-pregunto.
-No tendrían porque… ella no es más que una insignificante criatura humana- dijo de la forma más fríamente posible, aunque en su interior estaba seguro que ella sería el primer blanco…su punto débil.
-Jjjjjjj… engañaras a todos cachorro…- dijo el general con una sonrisa- a mi no… hace mucho se quien es ella… si tu aun no lo quieres reconocer será tu problema, ¡ooooh! pero déjame decirte algo… hueles a ella.-dijo con voz baja- y eso te delata mi señor – con una reverencia salió del salón riendo.
…Le gustaba molestarlo, hacerlo enojar…sabía que era al único que se atrevía a llevarle la contraria en muchas cosas y ese juego entre el y su general le gustaba…con una sonrisa apenas perceptible volvió a sus que aceres. Salir del palacio pronto y solucionar los problemas con el Imperio del Este era su prioridad…no deseaba una guerra y no porque no quisiera luchar…sino porque deseaba disfrutar de su próximo enlace.
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Caminaba rumbo al ala oeste donde se encontraba su señor; estaba muy asustada, nunca en todos sus años como comandante de la guardia imperial le había pasado nada similar, si a la princesa le hubiese pasado algo… un solo rasguño y ella estuviera muerta… Lord Sesshomaru le hubiera asesinado sin piedad alguna en el mismo instante que hubieran encontrado a la princesa lastimada. Cuando la princesa llego al palacio no le pareció atender y proteger a una humana, por muchos días estuvo molesta, hasta que un día decidió preguntar el motivo de su estancia en el palacio y casi pierde la vida por su atrevimiento…ahora disfrutaba de la compañía de la joven humana, un ser excepcional en muchos aspectos y el aprecio que sentía por ella le decían que de no haber sido por su descuido ella estaría posiblemente muerta. El silencio del pasillo le recordaban hacia donde se dirigía, había sido llamada por su señor, el aroma cargado del ambiente le recordaba que en estos momentos su amo se encontraba del peor humor del mundo entero …toco la puerta y al no recibir respuesta decidió entrar, suspiro profundamente, tomando valor para lo que le venía… estaba muy segura que perdería su puesto como comandante de la guardia imperial y lo que más le entristecía era fallarle a su cachorro, ella sabía lo que la joven humana significaba para él, en todos sus años en el palacio jamás vio tal despliegue de atenciones hacia ningún miembro del palacio por parte de su amo… ni siquiera a su propia madre…
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La puerta sonó un par de veces; lo que le hiso centrar su atención en el individuo que pronto entraría a su despacho, estaba muy molesto con ella… es mas, tenía unas enormes ganas de matarle, lo haría el mismo para que se diera cuenta la magnitud de su descuido… de no ser porque luego tendría que explicarle a Rin el motivo por el cual su nana ya no le atendía, ni la acompañaba en sus clases y eso sería decirle que Hoshi no era una simple nana, sino la encargada de cuidarle y velar por su bienestar y eso no era conveniente en este momento en el que saldría del palacio. Conociendo muy bien a su protegida esta información le molestaría de sobre manera y le haría estar en contra de las atenciones y cuidados de la persona que le asignara para su protección…un susto, ¡un muy buen susto le daría! Y así recibiría su lección y no se confiaría nuevamente.
Cuando la puerta se abrió se lanzo sobre su presa sin darle tiempo a reaccionar; con una garra clavada en su costado derecho y con sus ojos completamente rojos, la arrincono en la pared junto a la puerta de acceso a su despacho…-habla antes que me arrepienta de darte el beneficio de la duda-le dijo, crujiendo sus dientes cerca de su oído…ver el terror en el rostro de sus enemigos era la satisfacción más grande que lograba obtener de una batalla…pero verlo en los seres que le rodeaban era mucho mejor, ya que estos le juraban lealtad y esto les hacía saber que él era un ser que no aceptaba equivocaciones.
El veneno de su garra estaba lacerando su hombro y ni sintiendo este gran dolor era capaz de tratar de defenderse, sabía que se había equivocado, sabía que él no perdonaba errores y con dignidad aceptaría las consecuencias de su descuido aun si esto significaba su propia muerte…advertida estaba ya, proteger con su vida a la princesa era su misión desde la tarde que se tomo el atrevimiento de cuestionar a su señor.
Se encontraba caminando rumbo al despacho, la situación estaba un poco delicada y los acontecimientos del día agregaban más tensión en el palacio. Un olor le llego a su olfato, sangre… el pasillo derecho rumbo al ala oeste estaba cargado de este aroma y era nada más que la sangre de su amada, estaba tan enfadado nunca imagino que su sobrino le hiso llamar a Hoshi solo para lastimarla, ella es especial para él y no estaba dispuesto a permitir que el la lastimara…
Corrió tan rápido para llegar al despacho…su sorpresa fue tal al encontrar a su sobrino presionando el cuerpo de Hoshi a la pared, sus garraras las tenían fuertemente insertadas en el hombro derecho, su piel estaba desgarrada y la sangre escurría por su costado, sin decir una sola palabra observaba la escena…no sabía qué hacer… si lo atacaba el seria asesinado sin piedad y si no hacia algo ella moriría sin piedad…
Escucho la puerta abrirse y sus sentidos se llenaron del aroma del general…esperaba el momento en que este atacara para defender a su hembra, pero el general no movió ni un solo dedo, observando la escena con detalle, con un susurro apenas audible, le suplico…
-¡Por favor mi señor!… si en algo este general te ha servido y te has complacido en su labor… no le mates- dijo el general.
-¡Porque debería de perdonar la vida a este ser inútil?...-dijo Sesshomaru con una sonrisa apenas visible, sabía muy bien que si castigaba a la youkai no tendría que hacerlo con los otros; porque esto crearía temor en los otros miembros del palacio, ya que si no se tomaba favores con los youkais que le cuidaron de niño…¿ por qué lo haría con otros?...-¡dame una sola razón para desistir de matarle!-dijo esperando la respuesta de su tío…
Era astuto; sin duda que sí, pero en este momento ninguna idea venia a su mente… ¿Qué le podía decir a un muchacho tan obstinado como su sobrino?... mas que el tenia razones de sobra para estar molesto y no solo con ella si no con toda la guardia. Recordaba muy bien todos los youkais más poderosos del ejercito estaba en el castillo y ninguno se percato de la presencia que invadió los jardines a primeras horas de las tarde…ella estuvo muy cerca del peligro y sin nadie que fuera capaz de defenderle…ella pudo morir…ella .En un momento de suerte lo entendió a través de ella podría salvarla…
- Se mi señor que Hoshi ha fallado en su misión…-Sesshomaru escuchaba atento al general, hace unos momentos había dejado de inyectar veneno en el cuerpo de su nana…- y me temo mucho que de no ser porque usted se encuentra en el castillo... es que la princesa está con vida en estos momentos…-dijo, tratando de ser lo más sincero posible, todos habían fallado…-p-pero me temo mucho mi señor que no solo ella ha fallado; ninguno de nosotros a excepción de usted se percato del peligro que la princesa corría, por lo tanto mi señor…como general imperial yo asumo toda la responsabilidad…-dijo, si ese cachorro querría matar para desquitar su enojo …que lo matara a él, al fin y al cabo era mejor morir por las manos de su señor con dignidad y orgullo que una vida si su compañera …-Al fin dices algo cierto…-respondió el Lord…-pero ese no es un motivo para que perdone tal falta de esta inútil que tienes bajo tus ordenes…-dijo con desprecio observando a la youkai que tenia es sus garras en este momento…y ya que no has encontrado nada en el palacio, me hace suponer que has perdido tus habilidades como general de mi imperio…-acertó el golpe justo como querría… le enseñaría a este par de imbéciles lo que era descuidar sus deberes y recibir el castigo…
Soltó a la youkai que tenía en sus manos tan rápidamente que no le dio tiempo al general de percibir el ataque… de un golpe con sus garras… lo estampo en la pared. Una sonrisa adornaba su rostro, sin duda alguna… su general moriría sin levantar una mano para defenderse… y en ese momento comprendió la lealtad que profesaban…
-Debo suponer que no te defenderás- dijo esperando alguna respuesta de su parte.
-No mi señor- dijo Hoshi – por favor… si alguien ha de pagar por su descuido seré yo mi señor-susurro con profundo dolor y aceptación.
Su rostro estaba inclinado hacia el suelo no se atrevía ni siquiera a levantarlo…
-¿Qué tarea tan difícil me han puesto?-dijo sesshomaru con ironía- ¡tener que buscar un general una guardia imperial en tan poco tiempo!...-suspiro- pero no será imposible- y los miro con prepotencia.
Hamada se levanto limpiando la sangre que escurría de su labio…su sobrino sin duda alguna había sobre pasado hace mucho su poder y el de su padre, un golpe y le había lastimado. Atentamente escuchaba las palabras que decía; Sesshomaru era de poca palabras, si algo había aprendido de él en todos sus años, es que si deseaba matar a alguien lo hacía… tiempo les estaba dando… tiempo de dar una escusa para evitar matarlos… sin duda la humana lo había cambiado…
-Dime Hamada ¿estarías dispuesto a dar tu vida por la de esta mujer?-pregunto mientras se acercaba nuevamente a Hoshi y cortaba algunos de sus cabellos con su látigo…
-Que harías por ella… dime?- volvió a preguntar girando su rostro para verle…
-¿Que harías tu para salvar la vida del general?- pregunto tomando el rostro de Hoshi con sus garras y rasguñándola a propósito para ver la reacción del general…
Tan rápido como le fue posible se coloco junto a Hoshi…-¡daría mi vida por ella!- dijo viéndolo fijamente a los ojos.
Sesshomaru la soltó y se acerco al general… por un momento no dijo nada…lo observo encontrando convicción en sus ojos, estaba dispuesto a morir por ella…-entiendo- dijo y se encamino a su escritorio nuevamente, dejando a ambos tan desconcertados por su actitud…
-Siéntense- ordeno con su fría voz- ya me he cansado de jugar con ustedes- siéntense y escuchen bien porque no volveré a repetir…- ambos youkais se sentaron frente a su señor observándole fijantemente…
…jugar, habían escuchado bien… solo estaba jugando con ellos…que importaba si le perdonaba la vida.
-Partiré a primera hora rumbo al Este-dijo nuevamente- la guardia saldrá e inspeccionara las fronteras y luego se me unirán dentro de dos lunas nuevas en la frontera del Este…-camino junto a la ventana y guardo silencio por un momento-¡tu vida tomare si algo llega a pasar en mi ausencia!- dijo fríamente observando a Hoshi, ella entendía muy bien a qué se refería, no era necesario que entrara en detalles…
- si mi señor- dijo inclinando la cabeza…
-Todo lo que pida debes darle sin duda alguna… por ningún motivo puede salir del palacio, es lo único que tiene prohibido – con su vista fija en el firmamento le hablaba- no tolerare errores, así que busca una forma de cuidarla en todo momento sin que se de cuenta…
-entiendes lo que te digo- dijo acercándose nuevamente al escritorio…
Nunca imagino cuán importante era la pequeña humana para su cachorro hasta esa noche; cada palabra le llegaba cargada de autoridad, preocupación y tristeza sin duda alguna le dolía tener que dejarla al cuidado de alguien más.
Su rostro no mostraba perturbación alguna; para cualquier otro youkais eran las ordenes del frio e impresionante Lord del Oeste las que estaba recibiendo… pero para ellos… eran las ordenes de un ser que amaba, a una humana y temía por no poder protegerle…
-Si mi señor- dijo…
-Retírate…-le ordeno nuevamente
Hoshi se levanto suavemente, haciendo una mueca de dolor al inclinarse para retirarse…
La observo retirarse. Sabía que la había lastimado más de lo que había pensado…le tomaría al menos una semana para recuperarse y eliminar completamente el veneno de su organismo y no le agradaba dejarla mal herida, mas cuando él no se encontraría para cuidar de su más valioso tesoro…
-ven acá- le ordeno cuando la vio cerca de la puerta-no deseo excusas cuando regrese-le dijo tomando su espada y acercándose a ella…
Por un momento pensó que le atacaría… se asusto… esperando el golpe con la espada cerró los ojos…pero nada, no llego nada y cuando los abrió ya no estaba herida, su kimono estaba rasgado y con manchas de sangre… pero ella no tenía ni un solo rasguño…sorprendida por lo que acababa de presenciar se alejo de la habitación no sin antes reverenciar a su señor y agradecer por lo que sea que acabara de hacer…
Tan sorprendido como que un pez caminara, observo la escena… si, lo acababa de presenciar… un acto de gentileza por parte de su señor, eso no se veía nunca… definitivamente esa era la palabra correcta y él, el más insignificante ser… lo había visto y no diría nada, de hacerlo moriría en el proceso…
Dio algunas instrucciones mas por su partida. Pronto se marcharía y no quería dejar nada desapercibido.
El sol se ocultaba, dando los últimos rayos del ocaso. Rin se encontraba en su recamara preparándose para la cena; estaba muy feliz había pasado prácticamente toda la tarde con su señor, se sentía mal de ocultarle cosas, pero para ella era de suma importancia que él lo descubriera en el momento perfecto… Espero que Hoshi- sama llegara como de costumbre y le ayudara con su arreglo… los minutos transcurrieron y no se presento, era extraño que se tardara pero con tantas responsabilidades cualquiera la dejaría de un lado.
Inicio su arreglo con una pequeña ducha y justo cuando iniciaba a colocarse la ropa la puerta se abrió…
-Lo siento pequeña me ha entrado la tarde…-dijo Hoshi-sama.
-No te preocupes nana, ya he iniciado mi arreglo- respondió Rin viéndola en el espejo con una sonrisa- ¿y qué te ha entretenido?-pregunto- ¡ooooh! ya sé, no me digas - exclamo con alegría- a caso has preparado la deliciosa comida que te conté que preparaba la señora Kagome…yo se que Sesshomaru -sama me consiente mucho, pero de verdad que es delicioso- dijo, viéndola por el espejo esperando una respuesta.
La youkai la observo por un momento, estaba tan feliz, como si nada hubiera pasado en horas de la tarde. Se sentía tan miserable de haber fayado en su misión, de no ser por su señor la princesa ya estaría muerta… solo de imaginarlo le dolia el pecho y esta situación le demostraba una vez mas cuan valiosa era la vida de este ser que estaba frente a ella y la cual debía de cuidar con toda su vida…
-Me temo mucho que no es así- dijo viéndola fijamente- me encontraba recibiendo algunas órdenes del señor Sesshomaru.
-¡hoooo!, sin duda algo muy importante para el amo, si te has tardado tanto- dijo Rin sorprendida-
_Así es mi niña-dijo guiñándole un ojo- me ha encargado cuidar lo mas importante en este imperio…me imagino que te ha dicho que pronto saldrá de viaje- dijo tomando un peine y acercándose a peinar su cabello mientras la joven se sentaba para hacer más fácil la tarea de su nana.
Sintió un gran golpe en su corazón…había pasado toda la tarde con él y no encontró un momento para informarle que se marcharía, en todo el tiempo que había permanecido en el palacio nunca su amo se había marchado…suspiro… ¡se sentiría tan sola nuevamente!.
-No nana, no me dijo que partiría próximamente…-suspiro-aunque para serte sincera no tendría porque hacerlo, yo solo soy una humana y el es un youkai y también es el señor de estas tierras…
Tristeza escuchaba en su voz… imprudente…si… bocona eso era y si no la habían matado hace unos instantes por descuidada ahora si lo harían por imprudente, nada podría hacer bien.
-lo siento mi niña no sabía que el amo no te había informado aun…-dijo mientras terminaba de peinar sus cabellos.-lo hará mi niña-aseveró- el te informara de su partida- dijo para animarle-apúrate a baja y lleva una linda sonrisa en tu rosto así como siempre…
-hay nana ya no tengo hambre…
-vamos Rin apresúrate si no lo harás enojar y se irá enfadado contigo…
Se veía muy diferente a la Rin de la aldea… bellos kimonos la cubría, sus pies estaban calzados con unas bellas zapatillas y su cabello recogido con hermosas peinetas que su amo le regalaba cada vez que regresaba de una inspección. Con un suspiro ingreso al salón comedor, suavemente camino hacia su lugar, siempre junto a su amo y con una tímida sonrisa le saludo, su corazón resonaba tan fuertemente solo con verle…escuchaba su fuerte latir en sus oídos. Estaba tan segura que hasta su amo lo podría escuchar… y así era, Sesshomaru escuchaba el latir acelerado de su corazón desde mucho tiempo atrás, tres o cuatro años después de haberle dejado en la aldea de los humanos. Su latir acelerado y el sonrosado de sus mejías siempre le delataban, pero en especial ese dulce aroma a melocotones y flores que inundaba sus fosas nasales cada que se acercaba a ella.
Con una sonrisa imperceptible le observaba como cada noche; se veía hermosa utilizando todo lo que él le regalaba, aun así fuera el kimono más sencillo se veía hermosa, pero se había prometido darle lo mejor…así lo había hecho siempre, aun estuviera en la aldea de los humanos el llegaba y le dejaba regalos muy especiales para ella y más ahora que era la princesa del imperio del Oeste.
-¿Te sucede algo niña?-pregunto Jaken, luego de verle toda la cena darle vuelta a la comida…
-No señor Jaken, no me sucede nada- dijo viéndolo fijamente y regalándole una sonrisa…
-Pues no lo creo, tu eres muy comelona y no has tocado la comida…o será que hoy despertaste y has decidido dejar de molestar a los cocineros de este palacio con esa comida humana que les haces preparar…dijo sonriendo el pequeño sapo.
-nunca se han quejado señor Jaken- soltó con una risita, sabía que el sapo lo que quería era molestarla como siempre - a diferencia de esas lagartijas que usted les hace preparar y les cuesta mucho encontrar- acertó.
Realmente no tenía mucha hambre, pero no lo diría pues sabía que en el palacio cocinaban solamente para ella y eso sería desairar al cocinero…
-pequeña insolente como te atreves a decir eso si yo soy el gran Jaken, ministro del Lord del oeste-dijo muy molesto el demonio sapo- y tu eres solamente una humana tonta-soltó muy enojado.
-Calla Jaken o serás un sapo muero… antes de que esta cena termine –dijo Sesshomaru fríamente, no quería escuchar sandeces en este momento, la actitud de su protegida era extraña y a su alrededor se percibía un aroma de melancolía mesclado con ese delicioso aroma de melocotones y flores frescas.
-¿Sucede algo Rin?-pregunto, mientras sostenía su taza de té y la bebía.
-n-no mi señor, no sucede nada- respondió.
-Sesshomaru-sama puedo retirarme- pregunto al demonio, deseaba retirarse se sentía muy extraña, los sentimientos que la invadían eran muchos, sobre todo necesitaba pensar.
-haz lo que quieras Rin- respondió el demonio viéndola fijamente, si deseaba retirarse era porque algo pasaba, lo mejor era estar concentrado en su próximo viaje y que todo marchara bien en el palacio en su ausencia. Ya tendría tiempo después para averiguar qué pasaba.
-con permiso- dijo Rin al retirarse del comedor con un saludo…suavemente camino por el pasillo que le llevaba a sus habitaciones, se sentía tan desolada y con una gran tristeza que en cualquier momento saldrían sus lagrimas, así que decididamente avanzo al jardín, se integraría al cantar de los grillos y el brillar de las luciérnagas, el sonido de la cascada y la tenue luz de la luna nueva como lo hacía en la aldea cuando extrañaba mucho a su señor, a Jaken y A-Uh, siempre en días como este. El pasar de la luna le indicaba lo que ya sabía, pronto un periodo más llegaría y por tal motivo se sentía tan sensible… así se lo había explicado la señora Kagome cuando le sucedió la primera vez, muchos cambios tendría a lo largo del tiempo y ya habían sucedido ¡era toda una mujer!, su cuerpo se desarrollo adecuadamente…muchas cosas crecieron en ella, no era tan alta como las youkais que le rodeaban ni tenía una belleza muy marcada como ellas, aun así se consideraba una mujer bonita.
Llego a un conjunto de arboles de cerezo; los cuales se encontraban frente a la pequeña laguna que reflejaba el firmamento como el espejo más bello que existía, la luna y la estrellas brillaban suavemente en la vasta obscuridad de la noche, la brisa fresca se llenaba del aroma de la flores silvestres y la madera fresca de los arboles…suspiro… tan cerca de ver y tan lejos de alcanzar, precisamente los sentimientos la invadían, ¡lo amaba!, estaba segura del sentimiento que habitaba en su corazón desde hace mucho tiempo, cuando descubrió el significado de las palabras que su señor le había dicho al dejarla en la aldea humana al cuidado de la sacerdotisa…
Se recostó en la suave capa de musco y plantas que cubrían las raíces de los arboles; necesitaba aclarar su situación, realmente no tenía claro cuál era su lugar… era la protegida de Lord, una humana tratada y educada como una princesa. No le gustaba quejarse de nada y por tal motivo trataba de aclarar sus pensamientos antes de delatarse ante los demás. En muchas ocasiones sus impulsos salvaje le atacaban…una sonrisita se le escapo, Jaken siempre le decía que era una salvaje y quería salir corriendo y gritarle a su señor todo lo que sentía hacia él y todo lo que experimentaba cada que lo tenía cerca.
No era posible; el demonio nunca lo entendería… inclusive ella aun no entendía como la había dejado permanecer a su lado, cuando el despreciaba a los seres humanos.
Una lagrima se le escapo…bueno muchas, por mucho que lucho por controlar sus emociones, estas le ganaron, sabía muy bien que lo mejor era desahogar sus penas para luego seguir sonriendo pero sobre todo para que el demonio no se diera cuenta de nada…
No entendía porque ese afán de demostrar fortaleza ante los demás… ella era una humana llena de emociones que se delataban tan fácilmente con cada aroma que su cuerpo desprendía, muchas cualidades excepcionales poseía desde muy pequeña y siempre fue educada como una princesa. Lloraba…el viento estaba cargado del olor a sal, lo sabía algo le pasaba y sin duda alguna… nuevamente estaba llorando, camino rumbo a los jardines donde el aroma era más fuerte, a simple vista no la ubicaba hasta que un movimiento le alerto que se encontraba junto a la laguna…
Una gran cantidad de energía llamo su atención, con rapidez recogió las lagrimas que escurrían por sus mejías y la delataban…
-Te he preguntado si te ha sucedido algo y no has deseado informarme- pregunto una suave voz que conocía muy bien.
-L-lo siento mi señor, yo solo no quería molestarlo con mis tonteras- dijo en un susurro apenada por ocultarle lo que sucedía.
-Todo lo que te afecta es importante para mí- dijo seriamente, mientras se sentaba junto a ella.
Su corazón nuevamente la traicionaba, tan acelerado era su latir que sentía mil emociones en un instante y su voz se cortaba junto con su mente…
-Lo sé mi señor-dijo suspirando y tratando de controlar todas sus emociones.
-Habla Rin – dijo.
El silencio era señal de que él esperaba una respuesta de su parte- sucede mi señor que desde que usted me trajo a este palacio nunca se ha marchado por mucho tiempo y ahora que se va lo extrañare mucho-dijo viendo el firmamento, le daba mucha pena verle a la cara.
Rin hablaba y el escuchaba, así había sido siempre desde muy pequeña, era parlanchina y el la escuchaba en esas charlas interminables de curiosidad del mundo y de la vida, la oía reír alegremente y muy pocas veces llorar…el llanto era más cundo tenia esas extrañas pesadillas que le atacaban en las horas nocturnas y el no era capaz de ayudarle y proteger en ese lugar a donde ella iba cada vez que dormía…
-¿Quién te ha dicho que partiré pronto?-dijo girando hacia ella.
-eso no importa mi señor- respondió-quien lo haya dicho pensó que estaba informada.
-Me reprochas no haberlo hecho antes-dijo mientras tomaba su rostro…la observo fijamente, sus ojos chocolate estaban rojos muestra de la irritación por el llanto, con sus garras acaricio suavemente su piel mientras ella cerraba los ojos disfrutando su contacto. Con una sonrisa de satisfacción murmuro en su oído.
-Dime Rin que es lo que deseas-
Asombrada ante la pregunta y la cercanía de su voz abrió los ojos, temblaba ante el contacto que el demonio le mostraba, jamás imagino una situación si… ya no era posible ocultarlo, su cuerpo la delataba en este preciso momento temblaba…con temor respondió ante tan directa pregunta.
-Yo solo deseo permaneces a su lado para siempre, Sesshomaru-sama- dijo tímidamente y sus mejías se llenaron de fuego ante la vergüenza y el descaro de su respuesta. El silencio reino por un momento y luego continúo hablando…
-Sé que es muy difícil mi señor, yo solo soy una humana y mi vida es tan efímera como las flores del campo- dijo con modestia- aunque me gustaría algo…podría usted concederme una petición amo-dijo viéndolo con una sonrisa…
Le gustaba verle sonreír más aun si él era el causante de sus risas… en la aldea humana muchas veces tuvo que aguantarse la molestia de ver que otros la hicieran reír , le enfadaba en sobremanera… más aun si era algún aldeano estúpido que creía que con hacerla reír llegaría a su corazón…tontas creaturas patéticas quererle ganar a él su hembra…si, era posesivo pero quien no lo era, su tonto hermano cuidaba a la sacerdotisa como si fuera a quebrarse, porque no lo haría el con la persona más importante de su vida…
-Dime Rin que es lo que deseas…todo le concedería aun la inmortalidad si estaba en sus manos.
-gracias Sesshomaru –sama, pero no debe de hacerlo si no es de su agrado.
-Rin…-dijo seriamente y con enfado no le gustaba que le diera muchas vueltas al asunto.
era una atrevida de pedir semejante situación… su amo era un ser lleno de responsabilidades que tenía que cuidar un imperio y no estar cumpliendo los caprichos de una niña tonta… así que con un poco de vergüenza le explico su deseo…
Abrió los ojos de asombro… raras cosas le sorprendían pero sin duda esta era una de ellas… su pequeña niña ya había crecido y cumpliría su petición.
-Aun no me he marchado Rin –dijo con asombro…-que te parece si iniciamos desde esta noche a cumplir tu deseo-que mas daría el por pasar todo un día completo con ellas en todos los sentidos…
Acostumbrarse era un poco difícil…el contacto era sutil, pero le parecía extraño permitir que otro ser lo tocara, mas si era de esa forma, con cuidado, delicadeza y seducción. Muchas veces observo a su hermano con la sacerdotisa… el contacto entre ellos era muy estrecho y eso parecía dar mayor confianza a su relación…
Sin Rin esperarlo… su señor la tomo de la mano-ven conmigo –le dijo y se dirigieron a donde el demonio la llevaba…caminaron por la orilla de la laguna, hasta llegar muy cerca de la cascada… el fuerte sonido del agua al caer y la brisa fría, no eran nada comparado con la sensación de ir tomada de la mano de su señor como muchas veces lo había deseado…era extraño verle comportarse de aquella manera tan cálida…
De un momento a otro volteo a verle; prácticamente la llevaba halada, pero al parecer no le molestaba, una sonrisa acompañaba su rostro sonrojado y el aroma a su alrededor había cambiado completamente volviéndose más fuerte y embriagador… ¡ooooh! que delicia.
-A donde vamos Sesshomaru-sama- pregunto al verle voltear…
Con una mano le indico hacer silencio; caminaron un momento más hasta colocarse justamente a un costado del manto de agua trasparente…-te mostrare algo muy importante-dijo susurrándole al oído cuando la presiono a la pared de roca fría…
Rin se sorprendió al percatarse de la posición en la que se encontraba…completamente a su merced, su respiración se agito y su corazón latió mas fuerte aun, llenando su rostro completamente de sangre el cual ocultaba bajo el flequillo del cabello en su frente.
-Silencio nadie debe escuchar-dijo halándola al centro del manto de agua…
Algunas gotas le mojaron, aunque no importaba en estos momentos estaba junto a su señor. Caminaron adentrándose en la cueva que estaba oculta tras la cascada, el espacio era pequeño, ellos cabían muy bien, el camino era alumbrado por la luz de su señor… así trascurrieron unos minutos en el silencio de la cueva donde solo se escuchaba el sonar de su respiración agitada…hasta que la voz del demonio llamo su atención.
-Escucha bien Rin y no lo olvides-le advirtió- cuando no este y estés en peligro corre tan rápido como te sea posible, si el castillo está siendo atacado y tu integridad este en riesgo ven acá…- la angustia se escuchaba en su voz, el lo notaba, sin duda ella también- no quiero que arriesgues tu vida por nadie- dijo sujetándola fuertemente a la pared… y sin ella esperarlo tomo sus labios con mucha pasión contenida.
La sorpresa fue grande cuando la sujeto a la pared; mas grande aun cuando la beso…se lleno de tantas emociones en un momento que no sabía qué hacer…sus labios eran demandantes y lo único que se le ocurrió fue ceder a su demanda entregándole completamente su boca… jamás había besado en su vida a nadie, absolutamente a nadie y que él fuera el primero jamás se borraría de su mente, todos pensaban que Sesshomaru era frio y no tenia sentimientos… ella lo sabia él era diferente. El era capaz de sentir, de querer, inclusive de amar. Porque lo que estaba haciendo solo lo haría por amor…amor, en ese momento lo entendió y con gran sorpresa abrió sus ojos solo para encontrar los del youkais completamente cerrados…entregado al acto mismo de sentir la cálida boca del ser que él había escogido como su hembra hace muchos años atrás.
Con gran delicadeza sabio sus manos tocando suavemente su piel con la piel de los brazos de youkai hasta terminar enrollándolos en el cuello del demonio y a la vez abriendo su boca para que el la explorara. El beso se fue volviendo suave hasta terminar cuando ya no le fue posible respirar.
Por un momento no lo pensó simplemente se dejo guiar por su instinto… siempre creyó que por ser un daiyoukai no podría controlarse con ella y lo que menos deseaba era lastimarle de alguna forma, pero ahora se daba cuenta que si era posible, su instinto no podría ganarle a su amor y eso le causaba un calor muy desconocido en el pecho… realmente el poseía un corazón capas de amar y proteger lo que consideraba suyo.
No lo dudo en ningún momento cuando ella lanzo la propuesta más absurda de su vida… este era un lugar especial, nadie lo conocía a excepción de su padre y madre… ahora la había besado… por primera vez había besado a alguien en su vida, el acto en si era más fácil pero involucrar emociones era diferente.
La observo tan sonrosada que estaba seguro que toda la sangre de su cuerpo se encontraba en sus mejías; allí estaba ella con sus ojos cerrados confiando ciegamente en él, la tomo de la mano y camino con ella hasta llegar al bosque de bambú que era alumbrado por los rayos de luna apenas perceptibles desde el cielo despejado de la cueva…
-Lo puedes ves, aquí es seguro para ti-dijo mientras con su mano recorría el lugar- hay agua , comida, luz y desde arriba si alguien te busca solo vera un bosque de bambú, la entrada desde arriba no es perceptible ni para los ojos más agudos y por la cascada el agua esconde tu aroma…
Del asombro no era capaz de formular ninguna palabra, el lugar era muy hermoso- y-yo lo hare Seshomaru- masa, dijo mientras unas lagrimas escapaban de sus ojos…¡traidoras! delataban lo emocionada que se encontraba…ella se abalanzo a sus pecho para abrazarlo y esconder su rostro entre su armadura, estaba muy feliz, ella era muy importante para su señor y se lo acababa de demostrar…
-Entiendes ahora porque no había dicho de mi partida- dijo mientras con su mano hacia a un lado el cabello que cubría el cuello de Rin, sabía que si se marchaba debía marcarla ya que si en su ausencia atacaban el castillo, aunque la capturasen no le matarían porque llevaría su marca y su olor le acompañaría siempre…ningún demonio se atrevería a lastimarla ya que el no tendría piedad de nadie que lastimara a su hembra…
Estaba tan metido en sus pensamiento que no se percato que Rin se separaba de él y de un momento a otro tomo sus labios tímidamente…le sorprendió la acción ya que ella estaba de puntillas para alcanzarle, correspondió a su beso con pasión y ternura siempre cuidando de no lastimarla con sus colmillos, recorrió su boca, sus labios, beso sus mejías hasta bajar a su cuello allí le beso suavemente succionando y rozando su piel hasta que la escucho suspirar entregada a las sensaciones que el propiciaba.
Una y otra vez decía su nombre la estaba llevando al cielo con cada caricia… más aun cuando tomo su cuello y lo acariciaba con su lengua, no se dio cuenta en qué momento estaban tan pegados el uno al otro, mucho menos en qué momento estaba sobre la estola de su señor y el encima de ella besándola tan fervientemente… se entregaría a él, lo amaba estaba segura y el la quería…¿sería suficiente para ella saber que él la quería?… si, lo era y con esa convicción se entrego al millón se sensaciones que él le trasmitía.
No le era posible esperar más; la marcaria en ese momento, ella estaba completamente perdida en las sensaciones de su cuerpo… se posiciono entre su cuello y su hombro listo para morderla y trasmitir su esencia en ella…entonces escucho los susurros de su voz- le amo Sesshomaru-sama- si, lo escucho bien…ella lo amaba y sin más la mordió…lacerando su frágil piel con sus colmillos y llenándola de su esencia… esencia que la acompañaría desde ese momento y para siempre…
Perdida en una mar de sensaciones nuevas se encontraba cuando de sus labios se escaparon un par de palabras que había guardado tan celosamente en su corazón… lo había dicho y ese era el momento perfecto para que su señor lo supiera, lo que si no esperaba fue lo que vino a continuación…él la había marcado…la había marcado como su hembra, lo sabía porque Kagome-sama se lo había explicado…en algún rincón de su mente estaba ese recuerdo pero ahora solo sentía un calor tan grande esparcirse por su cuerpo…se separo del demonio tan rápido como este la soltó de sus hombro y con sus ojos muy abiertos por la sorpresa lo observo limpiar la sangre de su boca mientras ella caía en un sueño profundo…
La vio tan sorprendida y luego la vio caer completamente desmayada… una sonrisa le acompañaba y el recuerdo de esa noche se lo llevaría con él hasta su regreso. La tomo en sus brazos y la llevo al castillo atreves de la cueva, ya que si regresaba por la salida que estaba justo sobre él sus aromas quedarían allí y sería más fácil encontrarla.
Al salir de la cueva alzo en vuelo y la llevo a su habitación de esa noche en adelante dormiría en la recamara principal.
La desvistió ya que su kimono estaba mojado, la observo… su hembra era la mujer más hermosa y eso le complacía ya que su belleza iba mucho mas allá de lo exterior. Le coloco una yukata de dormir y la acomodo en el futon envuelta en su estola, le observo dormir plácidamente hasta que el aurora le anuncio que debía marcharse.
Fin De Flash Back
Dormida plácidamente la había dejado en su recamara unos meses atrás; con un pergamino de despedida y una espada para su protección personal…
Frente a él observaba el bosque donde se encontraba su castillo… todo cubierto de nieve, el invierno había entrado una luna nueva atrás y las tormentas fueron fuertes en su ausencia… descendió justo unos minutos antes que la guardia de la frontera con la cuan se reunió en la frontera Este, para recibir toda la información sobre la situación en todos los puestos de protección…
Camino al interior del palacio esperando verla, toda la servidumbre estaba esperando su llegada, a su paso le reverenciaban. Deseaba verle aunque no era hora que ella estuviera despierta…en la oscuridad había salido de su palacio y en oscuridad había regresado… la guardia le esperaba en el despacho junto a Jaken para darle toda la información de las fronteras y las pesquisas que les había ordenado hacer en algunos puntos determinados muchas dudas rondaban su cabeza así que esperaba solucionar todo, lo más pronto posible.
Al entrar a su despacho todos le esperaban listos para dar sus informes… lo que no tenían en cuenta es que una humana revoltosa entraría corriendo al lugar robando completamente la atención de su amo.
Continuara…..
Un saludo muy especial a quienes han leído la historia que estoy publicando… muchas gracias por su tiempo y su comprensión ya que es la primera vez que escribo y no se mucho sobre esto, me gusta imaginar pero es una ardua tarea colocarla al papel, mas aun cuando tienes una agenda de trabajo bastante aplicada diariamente y el tiempo es limitado, agradecería mucho sus comentarios y sugerencia…bendiciones.
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