Los personajes de Inuyasha no me pertenecen…

Capitulo III

Los Efectos

El sol ingresaba fuertemente por las ventanas de la habitación; la luminosidad era tan fuerte que con una mano cubría sus ojos para resguardarlos del resplandor, lo que le indicaba que ya era muy tarde…lentamente abrió sus ojos conforme se acostumbraba a la claridad. No distinguía donde se encontraba, el lugar le parecía extraño y lo último que recordaba de la noche anterior era ser mordida por su amo…

Con gran asombro abrió mas los ojos al caer en cuanta que realmente él la había marcado. Si, lo había hecho y luego ella simplemente se desmayó… ¿Dónde estaba?, se pregunto mientras intentaba incorporarse con mucha dificultad, un dolor agudo la hiso retroceder en su intención, ya que al estar completamente despierta el dolor se presento, su brazo izquierdo junto con su cuello estaban hormigueando completamente, como su hubiera dormido en una posición incómoda toda la noche y lo más extraño es que muchas otras partes de su cuerpo ardían como si alguna planta ponzoñosa las hubiera tocado.

Suspiro… debía levantarse o al menos intentarlo, no sabía que pasaba y no quería que nadie se diera cuenta de su situación en este momento…pedir ayuda no era algo que deseara en estos momentos. En los que se sentía muy apenada, su amo la había besado y no un beso cualquiera, el había hecho muchas cosas con ella. La había besado con mucha intensidad, no sabía cómo reaccionar a lo que pasa en aquella cueva, nunca le había besado y muy pocas veces lo vio en la aldea pues la señora Kagome y Sango eran muy reservadas y cuidadosas, bueno no es que fuera ignorante. Se lo habían explicado todo como seria y lo que posiblemente sentiría al ser besada por un humano…nadie le dijo que su primer beso se lo daría nada más y nada menos que un demonio y no cualquier demonio sino el dueño de su corazón…

Ella, una humana que no imagino nunca que los sentimientos que sentía fueran correspondidos por su amo. Fue sorprendida con la guardia baja por él...literalmente allí, en la cueva él la sometió a la intensidad de su boca y a las caricias de sus manos. Se lo demostrado con hecho… una risita se escapó de su boca, el todo lo demostraba con hechos, las palabras son escazas en su vocabulario…oh, él la había tocado, si, y su lengua…sus labios. Que delicia.

Debía salir de allí antes que su nana se diera cuenta que no estaba en su habitación. Con su brazo derecho se impulso a manera de girar y quedar completamente de cuatro patas en el futon, con lo que no contaba era que su brazo izquierdo estaba completamente inerte, no reaccionaba y solo la sensación de hormigueo le recordaba que allí poseía un brazo, con sus dos piernas y el brazo derecho se impulso hasta llegar a mantener el equilibrio completamente…se impulso con el brazo derecho y quedo de rodillas, con mucho cuidado se levanto apoyándose con una pierna y luego la otra…!lo hiso…siiiiiiiiiii¡ .

Lentamente inicio a caminar, observando todo a su alrededor. La recamara era amplia, hermosa y elegante, nunca antes había entrado y se sorprendió al darse cuenta que era similar a la suya en tamaño y belleza, la única diferencia eran los colores y acabados. Un tatami rojo con bordados dorados y azul añil, se encontraba en la parte central de la habitación, este se extendía casi por todos los rincones, algunas partes que no estaban cubiertas sobresalían por un piso de madera completamente lustrado. Una amplia mesa con tinta, plumas y muchos pergaminos se encontraban al costado derecho donde que se extendían en una pequeña biblioteca privada, a un costado de esta, una serie de almohadones de diferentes tamaños y colores en los que se imaginaba se recostaba su señor para descansar o leer. El papel blanco de las ventanas contrastaba con el rojo y el azul de las paredes y el techo sobresalía por las monturas doradas que formaban diferentes figuras y se extendían en los sócalos del techo y el piso adornando los marcos de las ventanas, varios muebles de finas maderas y perfectos detalles complementaban la estancia, la habitación digna de un rey…porque su amo es el señor de las tierras de Oeste y heredero de la señora de los vientos.

Al incorporar su cabeza y fijar su rostro pudo observar completamente la habitación la que distinguía mucho de ser sencilla; aunque realmente nada que perteneciera al señor Sesshomaru era sencillo…solamente ella, que era una humana insignificante, pero no se iba a amedrentarse por eso, no en estos momentos que ya la había marcado. El la había marcado y no estaba muy segura de lo que eso significaba para ella ya que su señor es muy diferente al señor Inuyasha y según la señora Kagome así fue como él la marco cuando la convirtió en su esposa…aunque si recordaba bien ella también le hablo de otros detalles que se aplicaban a la situación y definitivamente eso no había pasado entre ellos.

Debía salir de esa habitación; se sentía como si no hubiera descansado en una semana luego de un duro entrenamiento…un baño no le caería nada mal y con esa intención se dirigió a la puerta principal…

En el momento en el que extendía una mano para correr la puerta… esta se abrió, sorprendiéndola completamente al toparse con la intensidad azul de los ojos de Hoshi- sama que la veía con una interrogante en su rostro…

-¿Se encuentra bien mi señora?- pregunto, ingresando a la recamara…

Se encontraba en la entrada principal del palacio despidiendo a su amado cuando un aroma muy peculiar invadió sus sentidos; todos habían partido desplazándose en diferentes direcciones, a un principio no lo percibió ya que su amo todavía se encontraba en el palacio, ahora el ya tenía varias horas de ver partido y ese aroma no había menguado ni un poco, todo lo contrario cada momento era más intenso y se mesclaba con uno dulce y suave como las f…flores del campo, abrió los ojos de la impresión…su amo la había tomado justamente una noche antes de partir…pero que ser tan arrogante y presumido era ese muchacho…

Subió para levantarla; la busco en su habitación pero allí no la encontró, siguió el rastro de su aroma para descubrir que él la había dejado en su habitación personal, bueno ambas habitaciones formaban parte de sus recamaras, la cual hiso decorar exclusivamente para su invitada…aunque en aquel momento nunca se imagino que fuera para una humana y mucho menos que esa humana fuera hacer la señora del Oeste …bufo molesta, pero quien se creía el… bueno si, era su amo , pero…. creer que en su ausencia ellos harían alguna diferencia con ella era injusto…pero que sabia el de justicia si era el más frio, calculador y arrogante daiyoukai y el más temido de los cuatro imperios y solo buscaba sus propios intereses…"eso era antes de la humana"… no lo olvides, se dijo. No sabía qué hacer, por segunda vez en mucho tiempo no sabía cómo proceder y esto la hiso recordar...

Flash Back

El imperio del Oeste estaba restaurado completamente; el joven Lord le reconstruyó con mayor esplendor que en miles de años, su valor , tenacidad, fortaleza y gran poder le abrieron muchas puertas que hicieron que se sentara sobre bases solidad. El respeto, la lealtad y la confianza se marcaron desde un principio; Generales, comandantes y soldados todos por igual le mostraron sus respetos, lealtad y confianza absoluta. Sus estrategia estudiadas, estructuradas emprendedoras y renovadoras eran motivo de regocijo y éxito dentro de sus conquistas, ningún sub alterno le decía no… aunque en muchos caso era por miedo a morir, el imperio se fue volviendo mucho más rico y prospero, productor de muchos enseres, alimentos, cultivos, joyas, telas cerámicas y porcelanas de exquisita calidad, todo marchaba muy bien, todos trabajaban por agradar a su señor y que este no los eliminara como simples basuras…

Su sorpresa fue tal, al ver llegar una humana con su señor…comprendió entonces el aroma que se marcaba tan peculiar en él; al principio pensó que se debía a la eliminación de aldeas humanas que invadían el territorio, luego este aroma era recurrente en él, más aun, cuando salía con Jaken llevando regalos y regresaban varios días después apestando a humano.

Su deber como guardia imperial consistía en cuidar a la familia real; a un principio era simplemente una ayudante y luego se le encargo cuidar del heredero real, en aquel momento era un pequeño cachorro recién nacido, conforme pasaron los años se convirtió en un cachorro completamente educado, de eso no había duda el era un príncipe que obedecía las ordenes de sus instructores, aprendía rápidamente y poseía una inteligencia muy alta…pero esa era su vida, educarse y pasar horas interminables en los campos de entrenamiento desarrollando sus poderes…nunca se acercaba a los otros cachorros siempre solo…bueno no solo, Jaken siempre tras de él…consintiéndole y cumpliendo todos sus caprichos... como no había familia real que proteger…protegía el palacio. Hasta esa tarde que le vio entrar con una humana…

Todo el palacio estaba alborotado y ansioso de ver la hora en que su señor se comiera a ese ser pestoso e insignificante; pero no fue así esa misma tarde todos fueron llamados al despacho, comandantes, generales del ejército y de la guardia imperial. Como olvidar aquellas palabras… si casi se mueren todos de la impresión.

-La humana es mía aquel que ose tocarle un solo cabello morirá en el intento- así fueron las frías palabras de su señor, no había duda todos estarían muertos por esa humana sin lugar a duda…

Lo peor fue cuando la voz de su señor le ordeno a ella y al general imperial quedarse…

-Es su deber cuidar de la humana y proporcionarle todo aquello que ella necesite- dijo mientras los veía fríamente.

-Mi señor- dijo el general-¿Cuál es el papel de la humana en este palacio?-pregunto-

-¡Eso no les incumbe!-respondió irritado –cuidar de la humana es su deber y si fallan morirán…-afirmo mientras los despedía con la mano…

La humana era muy diferente a lo que ella pensó…educada, amable, noble y siempre con una sonrisa en el rostro. Acostumbrarse a ella no fue tan difícil aunque a un principio no le pareció tener que enseñarle y más aun tratarla y vestirla como una princesa… y no cualquier princesa, sino una princesa youkai y ese fue el motivo por el cual casi pierde la vida al informarle a su señor que ella no estaba dispuesta a atender a la joven…

Esa tarde estaba muy molesta la humana no se había dejado peinar y el kimono que había escogido era tan corriente que si su amo lo veía la mataría a ella por no atender a la joven, pero era tan terca que si algo no le parecía no lo hacía, le recordaba a su señor cuando pequeño… así que muy molesta fue a informarle a su señor que la humana no deseaba colaborar y ella no estaba dispuesta a aguantar sus groserías, este se encontraba solo en su despacho, así que aprovecho la oportunidad.

Toco la puerta cuidadosamente; al no recibir respuesta ingreso lentamente colocándose frente a él…

-Mi señor-dijo para llamar su atención- la humana no obedece- dijo con molestia

Sesshomaru levanto su rosto, una mirada asesina le otorgo- ¿dices que la humana que me acompaña es salvaje?-pregunto.

-no mi señor –dijo con temor- es solo que no obedece lo que se le indica-debía ser valiente ante su señor, ella no deseaba atenderla- y ninguno está a gusto con su presencia.

Una sonrisa maligna adorno el rostro de su señor y no tuvo tiempo de reaccionar al ataque que le fue dado…

- piensas que me interesa su comodidad-pregunto presionando su cuello y evitando que respirara.

-mi señor- dijo en un susurro.

-lo único que debe importarte es el bienestar de la humana y eso lo incluye todo-dijo mientras la soltaba lentamente-si alguno osa lastimarla morirás- amenazó.

-pídele las cosa y ella las ara, no puedes ordenarle a tu señora, ella debe ordenarte y conociéndola se que no lo hará… si fallas te matare-dijo con dureza- así que no oses pasarte, enséñale y edúcala como se te ha ordenado y que no descubra tu misión, ella es mucho más de lo que te imaginas-dijo su señor con molestia-¡nadie debe saber lo que te he dicho! –informo tan fríamente que solo escuchar sus palabras aterrorizaba.

La soltó dejándola caer al suelo y con la amenaza salió del despacho.

Esa humana era la señora del Oeste… no le era posible asimilar tal información, si le pasaba algo a la humana ella moriría… ¡oh! que molesta estaba, moriría por una insignificante humana. La señora de Oeste una humana ¿quién lo diría? cuando el Lord los despreciaba tanto…

El trato fue estrecho entre la humana y ella, descubriendo un sin fin de cualidades que eran dignas de una princesa. La guio en algunas lecciones, descubriendo que ellas sabía mucho y su sorpresa fue tal al descubrir que su amo y Jaken la habían educado desde muy pequeña ya que era muy parlanchina y nunca se callaba…algo que le sorprendió fue el gran conocimiento que poseía en plantas medicinales y curación.

Habían cosas en la joven dignas de admirar; su tenacidad y entusiasmo siempre estaban presente, era amable y educada, realmente era mucho más de lo que ella y muchos esperaban.

Fin de flash back

No sabía cómo proceder ante su señora, así que lo primero que se le ocurrió fue tratarla igual que siempre…

Al ingresar a la recamara principal el aroma invadió su sentido; la esencia de su señor dominaba el ambiente y la joven humana desprendía una mescla de ambos aromas formándose en una esencia muy similar a la de su señor, sentirla de cerca y verla convertida en su señora era diferente ya que se había ganado el cariño de muchos en el palacio con su trato y su personalidad amigable y servicial, ella era el complemento perfecto, su equilibrio, el único ser capaz de traspasar esa coraza de superioridad formada por el joven príncipe, saber que su joven amo encontró a su pareja era una gran satisfacción.

Observo a la joven por un momento; llamándole mucho la atención el aspecto tan desaliñado que presentaba, mas le sorprendió verle tan…

Su rostro se tiño completamente de rojo al ser observada tan detalladamente por su nana; le dio tanta vergüenza que fuera encontrada en la habitación de su señor, solamente bajo su rostro para evitar la mirada penetrante que la incomodada…

-¿se encuentra bien mi señora?-pregunto Hoshi.

Aquella pegunta la tomo desprevenida, tan solo un día atrás y era la princesa, ahora la señora. Definitivamente nunca se acostumbraría a la forma tan peculiar de muchos youkais dentro del imperio…

-¿porque me llamas así?-cuestiono a su nana- ¡es extraño que me llames así!

-eres la señora a partir de este día- dijo, viéndola con una sonrisa.

-no lo soy, yo solo soy una humana cualquiera, ¿Por qué aseguras tal cosa?- cuestiono caminando lentamente hacia la puerta y así poder llegar a su habitación. Un baño le ayudaría mucho a quitar el malestar de su cuerpo y relajar su mente, se sentía abrumada y muy adolorida… pensar en la situación eso debía.

-te ves muy mal-pregunto Hoshi, no solo se veía mal sino que estaba muy segura que se sentía fatal, su pulso estaba completamente distorsionado y su energía variaba a cada segundo.

-Me gustaría mucho un baño-dijo abriendo nuevamente la puerta.

-Ya está preparado-aseguro con una sonrisa.

-Entonces será mejor que me apresure antes que el agua se enfrié mucho-aseveró mientras comenzaba a caminar.

Apenas había dado unos pequeños pasos cuando fue detenida por una cálida mano-mi señora-dijo Hoshi, tomando su mano.

-A partir de este día esta es también su habitación- dijo, brindándole una sonrisa.

-¿cómo?-se impresiono tanto con aquella afirmación-¡p…pero!

-así es mi señora, sígame le mostrare…

Camino en la habitación rumbo a una puerta corrediza con hermosos tapices, no sabía que le mostraría su amiga, así que con pequeños pasos y muy dificultosos la seguía en silencio. Un hermoso baño la recibió al correr la puerta; los rayos del sol entraban por las persianas de la ventana, iluminando todo. Llenando de vida cada rincón. Una tina muy grande, llena de agua la recibía. Lo que más deseaba era acabar de una vez por todas con ese insoportable dolor que le martillaba la cabeza, un baño sin duda le ayudaría…

-podrías dejarme sola- cuestiono conforme se acercaba al biombo para retirar su ropa. No sabía que le pasaba, solo que en estos momentos lo que más deseaba era estar sola. Tenía una lucha interna y muchos miedos que debía cortar por lo sano…Su vida había cambiado, no sabía si para bien o mal pero la marca en su cuello era la seña del cambio en ella…suspiro se sentía frustrada.

La youkai salió dándole su espacio.

Los días siguientes fueron los más difíciles de toda su vida, el dolor de cabeza no había cedido ni un instante y estaba muy segura que a cada momento era más fuerte, dormía mucho y su cuerpo estaba completamente agotado, lleno de cardenales que se habían extendido a diferentes lugares. Su energía vitas disminuía a cada momento, distorsionando todo el funcionamiento de su cuerpo. Sin duda alguna, sea lo que sea que su amo le había inyectado. Era muy poderoso para causas tantas dificultades a su cuerpo. Los cuidados de su nana le ayudaron mucho ya que las tareas más fáciles le resultaba imposibles de realizar. Aunque no entendía que le pasaba a su cuerpo y era un poco difícil de sobre llevar, lo que más le asustaba eran esos extraños sueños, mejor dicho pesadillas que constantemente la sobresaltaban. Arrancándole la paz.

La pesadilla siempre era la misma, muy pocas veces variaba. Se veía parada en medio de cuatro espejos en los cuales se reflejaba su imagen, cada uno de los espejos poseía una virtud y cuando estaba justo de tomarla, los espejos se quebraban y muchos lobos salían de ellos. Corría sin cesar, tratando de liberarse de sus perseguidores y cuando estaba por lograrlo, un monstro muy grande la tomaba con una mano y la lanzaba a un abismo en el que solo había oscuridad, llamaba a su amo sin para, más él nunca llegaba a salvarla. La risa de aquella criatura en la oscuridad la recordaba muy bien, se burlaba una y otra vez de ella, su voz era terrible, más su aspecto no, parecía un hermoso ángel como su señor, pero era un ser lleno de maldad y crueldad. Que lo único que deseaba era destruirla por algún motivo que ella no entendía. Su sueño siempre terminaba con la misma frase… no lograras la perfección… sin más despertaba sudada y temerosa de aquella criatura que la asustaba.

El tiempo paso y junto con el su salud mejoro poco a poco, nadie en el palacio entendía que le pasaba, ni ella misma lo entendía, lo que sea parecía que ya estaba quedando atrás.

Una tarde, cerca de finalizar el otoño. Se encontraba en el jardín del ala oeste recostada en unos almohadones cuando un sonido llamo su atención. Era extraño no sentir ninguna presencia, estaba muy segura que alguien se encontraba allí, cerca de ella. Poco a poco fue abriendo sus ojos, su sorpresa fue tal al encontrar a una pequeña niñita observándola fijamente…

Se observaron mutuamente por un breve instante hasta que la pequeña cachorra se inclinó frente a ella…

-hola pequeña- le dijo, con una sonrisa. Era extraño no sentir ninguna clase de energía emanar de aquella criatura que la observaba.

Extendió su mano para que la pequeña se acercara a ella, más la niña no se movió.

-¿estas perdida? pregunto, al ver confusión reflejada en sus ojos.

-No, mi señora- respondió la pequeña niña.-yo solo quería conocerla- dijo, dando unos pasos hacia Rin.

-tus padres te estarán buscando-pregunto, era extraño ver niños en esa ala del palacio, solo los pequeños del castillo eran visto jugando allí y solo lo hacían con ella, ya que al no estar su señor ella les decía a sus madres que los dejaran ir con ella a jugar y pasaban jugando y corriendo de un lugar a otro, luego terminaban agotados y ella les leía historias ya sea youkai o humanas no importaba. Lo importante es que todos aquellos niños ella los conocía y a esta pequeña nunca la había visto.

- no, mi señora, mis padres no me están buscando- dijo con una sonrisa en su rostro, la humana era un ser puro y la veía como una cachorra…

-entonces dime ¿necesitas ayuda?-cuestiono nuevamente.

-yo solo deseaba conocer a la humana del palacio- respondió, sentándose cerca de ella- he escuchado mucho de la protegida de mi señor, la princesa humana- dijo con malicia, esperando una respuesta de su señora, quería conocer la reacción de ella ante ciertas verdades y más que todo saber si su señora ya estaba lista para lo que le venía encima…

-jjjjjjjjj- una pequeña carcajada salió de Rin al escuchar la forma en que aquella niñita le hablaba- ¿te molesta que sea humana?- le cuestiono.

- es necesario que sea humana, mi señora-respondió.

Una interrogante se formó en el rostro de Rin ante aquella respuesta- necesario…- dijo- hay cosas en la vida que no se pueden evitar- respondió la humana- y mi humanidad es una de ellas.

-¿no desea ser humana mi señora?- cuestiono.

Por un momento el silencio invadió sus pensamientos, haciéndola llegar a aquello que muchas veces se había cuestionado. Ser humana era algo que ella no podría cambiar aunque quisiera y tal situación era aceptada por ella, en ocasiones deseaba ser una youkai y poder estar para siempre al lado de su señor pues su vida era tan efímera como el dia y como las flores que tanto amaba. En otras estaba tan agradecida con su humanidad pues gracias a ello encontró a su señor y descubrió todo lo que en su corazón y en su vida el significaba…Ser humano era lo mejor para ella, desde algún tiempo atrás lo creía asi.

-mi humanidad es aceptable para mí- dijo con seguridad-no soy débil como muchos piensas aunque eso signifique que puedo morir- la conversación con aquella niña era algo diferente a lo que estaba acostumbrada pero no encontró nada que la detuviera a abrir sus pensamientos algo muy pocas veces le pasaba…

-todos moriremos en algún momento- informo la cachorra.

-si, en algún momento todos moriremos.-dijo con resignación- Eso no quita que los demonios vivan mucho. Nunca podría comparar mi vida al lado de la de un demonio…

-Inu No Taisho murió salvando a la humana y a su hijo-dijo, para darle a entender el valor de la vida.

- El murió salvando lo que amaba- dijo con firmeza- no importa de quien sea la vida, si la vives siendo feliz y respetando a los otros seres que te rodean- confirmo con una sonrisa sincera.

La cachorra la observo con una sonrisa, la humana era todo lo que se esperaba y la profecía estaba muy cerca de tomar sentido para el mundo.

-El gran general murió para darle un sentido al mundo-dijo mientras tomaba unas hojas que caían en su kimono-Su sacrificio y el de la señora Irasue habrá valido la pena si mi señora Rin nunca olvida lo que me ha dicho esta tarde.

El viento soplo fuertemente y la pequeña niña desapareció en un instante. No entendía que había pasado allí, solo que se sintió tan segura de hablar con aquella pequeña extraña.

Continuara…

¡Hola!, chicas. Un saludo muy especial para ustedes que están al pendiente de la historia.

Les cuento que me cuesta un poco con el tiempo, la historia la tengo en mente siempre y los detalles también. Solo que por el trabajo me está costando bastante escribir, pero es una promesa la que les hago de que no voy a dejarla a medias y hare todo lo posible de actualizar al menos dos veces al mes. Ya tengo el otro capítulo escrito asi que solo me falta corregir errores y horrores de ortografía. Sugerencias y comentarios siempre son aceptados.

Para mis amigas que han dejado su comentario, les cuento:

Mi amado Sesshomaru está muy seguro de lo que quiere y sobre todo que ama a Rin. Su personalidad en si espero no cambiarla mucho ya que a mí me gusta así tal cual es.

Con respecto al LEMON…. Pues lo tengo en mente pero todavía no he llegado allí, si abra uno que otra escena atrevida pero ya veremos…

Un abrazo desde mi bella tierra Guatemala.