Mi doble vida

Capítulo 3: Misión impasible

-Soy un hombre... sí, soy ese hombre que ha derrotado a Sephiroth en más de una ocasión... el hombre que ayudó a salvar el Planeta de su destrucción... el hombre que fue capaz de superar sus problemas de identidad sin ayuda de caros psicólogos ni de sus largas terapias... Soy ESE hombre...-se repetía Cloud interiormente intentando acallar esas voces agudas a su alrededor que aseguraban que era una chica adorable. Lejos de conseguir su objetivo lo que logró fue darse cuenta de los problemas emocionales que había tenido a lo largo de su vida: autismo involuntario, trastorno de la personalidad, depresión post-traumática... En ese momento se empezó a plantear si el vestirse de mujer podía calificarse como lo peor de todo aquello. Mientras él seguía encerrado en sus cavilaciones una ardua discusión se llevaba a cabo a su alrededor:

-¡¿Pero cómo le habéis puesto ese pintalabios rosa?! ¡Tendría que llevar uno color rojo pasión!

-Ay, chico... pero qué mal gusto...

Bueno... a su vez se llevaba a cabo OTRA ardua e IMPORTANTE discusión:

-¡Tiene que llamarse Clotilde!

-Se supone que es una jovencita adorable, no una anciana decrépita...

-¡Mejor que se llame Eucrasia!

-¿¡A caso no has escuchado lo que acabo de decir!?

-¡Atenea es mil veces mejor!

-¡Que estamos en Edge, no en el Olimpo, tonto!

-Pues a mi me gusta Marcila...

Los musculitos-en-mayas no lograban ponerse de acuerdo con respecto al nombre que debía adoptar Cloud para completar su identidad femenina así que se estuvieron algo más de veinte minutos discutiendo hasta que una voz sonó más alta que cualquier otra, tal vez gracias a la inestimable ayuda de un micrófono, a la vez que el misterioso foco dirigía su mística luz salida de la nada hacia Bob.

-¡Callad, ineptos!-bramó, incluso sacando a Cloud de sus cavilacionesmientras también lo enfocaba otra luz de origen desconocido.-¡YO, y sólo yo tengo el nombre ideal!

Todos lo miraron expectantes, algunos con los ojos llenos de chiribitas y otros algo sonrojados, escena muy digna de cualquier caricatura de yaoi que se precie. Bob hizo una pausa dramática mientras sentía aumentar la curiosidad en la sala. Cuando se dio por satisfecho decidió desvelar la secreta respuesta.


Se estaba haciendo de noche pero Yuffie seguía sentada del revés en el banco que les había arrebatado a los Turcos hacía unas horas. Mientras recordaba lo bien que se lo había pasado frustrando los intentos de Reno de ligar, observaba el mundo cabeza abajo, como si la gente caminara colgada del techo cual murciélagos. En un momento dado empezó a preguntarse si no sería mejor volver a Wutai a someterse a pruebas suicidas antes que seguir aburriéndose en esa monótona ciudad. Cuando se levantó al fin para que la sangre se le bajara de la cabeza y poder empezar a pensar con claridad una joven se le apareció delante de las narices.

-Disculpa...-le dijo son un leve sonrojo y una voz tan dulce que hasta empalagó a la ninja que le devolvía una mirada sorprendida gesto que hizo que la desconocida siguiera hablando:-¿No sabrías por dónde cae el Séptimo cielo verdad?

-¿Eh...?-reaccionó,aún confundida, la joven de Wutai.-S... sí... Está ahí mismo-señaló. La chica volteó hacia dónde apuntaba el dedo índice de su interlocutora y luego se volvió a mirarla con una leve sonrisa de agradecimiento.

-Muchas gracias-dijo antes de empezar a caminar con gracilidad hacia su destino.

-¡Ey, espera!-gritó Yuffie recuperándose, al fin. La chica se paró en seco y volteó hacia ella lentamente con una sonrisa un poco forzada esta vez.

-¿S... sí?-preguntó con algo de nerviosismo.

-Yo de ti no iría por ahí... Hay demasiada testosterona en el ambiente...-informó ignorando la súbita perturbación de la aludida.

-Ah...-increíblemente ella pareció aliviada al oír esa frase.-No pasa nada... Solo voy a ofrecerme como camarera-detalló enseñándole uno de los carteles que Cloud había salido a colgar por la mañana.

Yuffie sintió ganas de gritar algo como "¿¡Qué?! ¡¿En serio?! ¿Tan poco aprecias tu vida?" pero antes de que pudiera decidirse por qué frase ingeniosa podía proferir la misteriosa joven emprendió camino con decisión hacia su destino.


Tifa se refugió tras la barra después de un rato de intensa "pelea" contra sus clientes. Suspiró algo cansada y se dispuso a lavar unos cuantos vasos intentando abstraerse un poco del lugar. Sólo un revuelo espontáneo entre aquellos hombres hizo que alzara la mirada. Se sorprendió al ver una joven rubia bastante alta con un corto vestido caminando hacia ella mientras los varones de su alrededor intentaban evitar morir por hemorragia nasal. Dicha joven miró a Tifa y le sonrió, cosa que la dejó sin palabras, por lo que la desconocida empezó a hablar.

-Buenas tardes, vengo por el anuncio-dijo mostrando el papel que tenía en su mano.

Tifa la observó, después miró el papel y volvió la mirada hacia ella tomándose unos segundos para analizarla: pese a sus atrevidas vestimentas aquella chica parecía ajena a la reacción que había provocado al entrar cosa que hizo dudar a la camarera sobre si era consciente de lo que implicaba trabajar en aquel bar.

-Bueno... ¿tienes experiencia?-fue lo único que se le ocurrió decir.

-Claro, traigo mis referencias aquí mismo-dijo tendiéndole unas cuantas hojas con una gentil sonrisa. Tifa leyó todo aquel papeleo impresionada.

-Bueno, no está mal...-pese a sus impresionantes referencias (obviamente inventadas por los musculitos-en-mayas) ella seguía sin estar convencida si su candidata podría soportar la presión de servir a todos esos hombres mientras se la comían con la mirada. Pero visto que la rubia estaba tan decidida pensó que igual si probaba de qué iba la cosa se daría cuenta de lo que implicaba aquel trabajo:-Está bien, te haré una prueba...

-De acuerdo-aceptó la joven.-¿Qué tengo que hacer?

-Eh... ¿Quieres empezar ahora?-se impresionó la morena. Su interlocutora simplemente asintió convencida.-Eh... está bien-cedió.-Ve a la despensa y ponte uno de los delantales: atenderás las mesas hasta que cerremos y así veré qué tal se te da-improvisó.

-¡Eso está hecho!-aceptó con entusiasmo la rubia. Después, sin indicación alguna se dirigió hacia la puerta que daba con la despensa.

Cuando Tifa fue a preguntarle cómo sabía el camino hacia la despensa se dio cuenta de que aún no sabía el nombre a la candidata:

-Esto... ¿Cómo te llamas? No te lo he preguntado...-dijo algo avergonzada.

-¡Ah, es verdad! No me he presentado-contestó.-Me llamo Claire... Claire Farron-y tras dibujar una inmensa sonrisa en su rostro que dejó de nuevo sin palabras a la morena se adentró en la despensa.

Cloud cerró tras de sí y borró súbitamente todo rastro de la alegre sonrisa que llevaba en la cara hasta hacía unos segundos. Suspiró perdiendo la compostura y se apoyó en la puerta: acababa de poner a prueba su nueva apariencia ante Yuffie y la propia Tifa y parecía que ninguna de las dos lo había reconocido. Era realmente difícil hacerse pasar por una chica "adorable" (como decían los musculitos-en-mayas), sin embargo Cloud había aprendido rápido: ¡debía hacerlo por su orgullo de hombre! Aquel pensamiento, si bien sonaba contradictorio en voz alta, si se pensaba bien llegaba a tener sentido... ¿Cómo podía dejarse vencer por la situación alguien que había llegado a salvar el mundo? Debía ser fuerte y seguir adelante por sus ideales, para que Tifa dejara de sufrir las calumnias a las que se veía sometida día tras día por mantener ese bar... o algo así.

Suspiró de nuevo mientras volvía a interpretar el papel que le había costado apenas unas horas asumir: debía ponerse el delantal y salir a hacer de camarera lo mejor que pudiera. Pero cuando se acercó donde Tifa siempre guardaba los delantales se encontró ante un dilema: ahí había dos muy pero que muy distintos. El primero (corto, llamativo y, por alguna razón, con encajes) habría sido el que sin duda habrían elegido sus consejeros musculitos-en-mayas. De hecho un pequeño musculito-en-mayas se le apareció en el hombro con cuernos, cola y tridente de demonio, ataviado ya para dejar bien claro que lo que iba a decir no era nada bueno:

-Cloud, cariñoooo... -empezó, con esa voz estridente que solían usar todos los de su especie.- Deberías lucir tipín ya que nos ha costado tanto arreglarte.

Cloud frunció el ceño y se paró a observar su alternativa: un delantal que más bien parecía un vestido de señora mayor con su correspondiente estampado de flores. Esperó unos segundos a ver si alguna alucinación disfrazada de ángel abogaba por esa opción, mas no pasó nada. El rubio miró a los ojos aquel espejismo-musculito-en-mayas-demonio que seguía instándole a que siguiera enseñando carne. Cloud, quizás en un alarde de decisión propia, golpeó al pequeño demonio haciéndolo desaparecer y se vistió con el delantal horrendo pensando que igual Tifa pensaba que llevaba demasiada poca ropa y por ello dudaba tanto en contratarla.

La morena vio a Claire salir de la trastienda con una especie de "delantal" que aunque ciertamente era horroroso por otra parte era un regalo de Barret que ella nunca se había atrevido a usar. No pudo evitar soltar una pequeña carcajada al ver el gusto estrafalario de aquella chica, pero también era cierto que en ella aquel trozo de ropa parecía más bonito de lo que realmente era. Mientras su candidata se disponía a empezar sus tareas Tifa pudo contemplar lo que era servir a algunos de aquellos clientes maleducados por primera vez en tercera persona... y no era una escena agradable. En cierto modo se sintió mal por Claire y pensaba avisarla de que podía terminar la prueba cuando quisiera mas le resultó imposible ya que la chica no paraba quieta: le había tocado hacer su "examen" en hora punta. Por otro lado parecía totalmente ajena a aquellos clientes tan molestos que apenas parpadeaban para no perderse ni uno de sus movimientos.

Desde el punto de vista de Cloud todo era algo distinto pues solo podía pensar una cosa: "Impasible... debes mantenerte impasible... si asustas a los clientes de Tifa ella nunca te lo perdonará... ¡y mucho menos te escogerá como camarera! ¡Te echará de aquí a patadas! Impasible... sí, así es como debo estar..."

Justo antes de cerrar fue cuando apareció la prueba de fuego: uno de los clientes más atrevidos de Tifa se presentó para tomar la última copa antes de volver a su casa con "la pesada de su mujer". La morena se levantó haciéndole un gesto a Claire de que lo atendería ella mas la joven debió entender todo lo contrario pues se apresuró a ir a tomarle nota antes de que Tifa llegara.

-¿Qué querrá, caballero?- preguntó la candidata a camarera con simpatía. Su interlocutor la miró de arriba a abajo.

-Pues me gustaría que te quitaras esa túnica de encima, se nota que hay buen material debajo...-pidió, prepotente, el cliente. El instinto de Cloud le dijo "mátalo" pero se contuvo y contestó perspicazmente:

-Me da la sensación de que se ha equivocado usted de lugar. El club de la Abeja reconstruyó su local al sur de Edge.

-A esas abejitas ya las tengo muy vistas-repuso aquel hombre aún en sus trece.- Me apetece probar algo nuevo...

-Le traeré la copa de la casa, entonces-dijo Cloud sonriendo. Muchas batallas había ganado como para que un viejo con cuatro frases cliché de pervertido le pudiera hacer perder la compostura. Cuando volvió con la mezcla de alcohol más fuerte que pudo elaborar se la presentó:-La llamamos golpe de gracia-literalmente. Quería dejarlo KO.

Luego dio media vuelta y se dispuso a alejarse cuando notó que una mano se había infiltrado por el hueco que le dejaba en la espalda aquel espantoso delantal y se había posado en su trasero. Aquello provocó que Tifa fuera a entrar en acción y salvar a la inocente Claire de esa situación pero una vez más, antes de que la morena pudiera intervenir, su aspirante reaccionó: agarró al hombre del brazo con violencia y lo puso de un golpe encima de la mesa, dejando la palma de la mano abierta. Una vez hecho esto cogió un cuchillo de debajo de su delantal lanzándolo al aire con una maestría increíble, lo tomó del mango sin siquiera mirar y lo clavó de un golpe seco en el mueble, entre los dedos de aquella mano y a un milímetro de la palma.

-No tendré tan buena puntería la próxima vez-dijo mirándolo con los ojos casi inyectados en sangre y con un tono demasiado amenazante para su aspecto, debido a las horas de represión.

Aquella actitud no duró mucho en Cloud pues pronto se percató de que él era Claire y que estaba siendo probado por Tifa para ocupar el puesto de camarera por el cual había sufrido tantas penurias durante todo el día. Mientras sentía cómo se le helaba la sangre al convencerse de que había metido la pata se irguió lentamente, incapaz de mirar a la morena. Su confusión aumentó cuando escuchó que le aplaudía. La miró para confirmar que era su amiga de la infancia la que profesaba tal gesto de admiración y se acercó en busca de una explicación. Igual solo estaba intentando aplastar una mosca con sus palmas.

-Has estado increíble...

-¿Q... qué?-preguntó, sorprendido, Cloud.

-La verdad es que me estabas empezando a preocupar, no entiendo porqué has dejado que los demás hicieran lo que quisieran...

-Eh... pensaba... pensaba que querías que estuviera calmad...a ... para no asustar a los clientes...-titubeó.

-Es verdad... hay que respetarles, siempre que te respeten a ti. Pero no hay que dejarles que se salgan con la suya-explicó Tifa con un guiño cómplice.

-Ah... y... yo... lo siento...-susurró el rubio sonrojándose, sorprendido por ese gesto.

-No pasa nada, Claire. Creo que has hecho un trabajo estupendo-afirmó, sonriendo. Verdaderamente aquella chica tenía casi todo lo que podía esperar de su nueva camarera: era atractiva, sabía moverse bien, era eficiente y además sabía defenderse cuando hacía falta. Sólo faltaba confirmar una cosa...-Dime... ¿por qué has escogido ese delantal?

-¿Eh... el delantal?-se sorprendió el rubio.-Eh... -se mostró dubitativo. Explicar la paranoia con el musculito-en-mayas-demonio no era buena idea así que se saltó aquella parte y fue a lo fundamental:-He pensado que era mi ropa lo que te hacía dudar para contratarme.

Tifa sonrió tiernamente aquella actitud, no sabía muy bien por qué, despertaba cierto instinto maternal en ella.

-No... se te ve estupenda con esta ropa-respondió.- Pero creo que deberías ponerte algo que te tape más si no quieres volver loca a nuestra clientela.

-¿N... nuestra?

-Sí, creo que has hecho un estupendo trabajo hoy. Si sigues interesada puedes volver mañana mismo para empezar.

-¿De verdad...?- Cloud de repente vio recompensado todo el esfuerzo del día cosa que hizo que no pudiera evitar avalanzarse sobre su ahora compañera de trabajo en un gran abrazo mientras se le caía alguna lagrimilla recordando la tortura que había sido soportar: los grititos histéricos de los musculitos-en-mayas mientras se vestía, maquillaba y comportaba como una mujer, etc, etc.

Mientras el rubio estaba sumergido en sus cavilaciones Tifa recibió aquel abrazo con sorpresa, primero por el ímpetu de aquella chica y segundo porque aquel sentimiento que antes era maternal, por alguna razón, en ese momento era distinto cosa que la confundió. Claire, alejada de aquello, separó el abrazó y se despidió con una sonrisa enorme que dejó a Tifa sin palabras por tercera vez.

Cloud se marchó a toda prisa al local de los musculitos-en-mayas entusiasmado por poder compartir la noticia con ellos (no sin antes lanzar una mirada asesina a su último cliente, como advertencia de que si hacía algo raro volvería y le clavaría aquel cuchillo en un lugar poco agradable). Cuando regresó al Séptimo Cielo, ya siendo él mismo, se encontró a Tifa sola y pensativa limpiando la barra. Sin darle mucha importancia a aquello y según lo planeado se hizo el sorprendido al recibir la noticia de que había una nueva camarera.

-Me alegro de que la hayas encontrado tan rápido-disimuló.-Temía que nadie viera los carteles...

-No. Has sido de mucha ayuda, de verdad... -respondió Tifa, algo abstraída.

El rubio, que ahora se podía poner en el lugar de su amiga de la infancia quiso pensar que Tifa estaba algo cansada (igual que él en ese mismo momento) así que le sugirió:

-Deberías irte a dormir pronto-tras su consejo no pudo evitar despedirse con una gran sonrisa de satisfacción antes de subir las escaleras.

La morena ante ese gesto parpadeó confundida... ¿por qué exactamente su mente se acababa de quedar en blanco igual que cuando le había sonreído Claire?


¡Tatatachááááán! Perdón por la inmeeeeeeeeeeeeeeeeeensa espera (¿pero aún había alguien esperando? En fin, si es así pido disculpas :3). Este fic está siendo un Némesis para mi porque se me desvió hacia sitios hacia donde no quería llevarlo, cosa que hizo que me quedara estancada y luego dejé de escribir y... Bueno he vuelto con la ilusión del remake del juego, así que espero por lo menos poder terminar lo que está empezado, jajaja.

Sobre el capítulo... a Cloud no le ha costado mucho conseguir el trabajo, tampoco creo que tuviera competencia (sobretodo por su plan a pequeña escala de sabotear los carteles). Por cierto, ¿alguien se ha fijado en el fanástico nombre que le han puesto? Ya todos sabemos que Lightning (FFXIII) está algo basada en Cloud así que me ha parecido un nombre más que adecuado (el nombre que pensaba ponerle cuando empecé el fic era otro, por eso, lo he modificado ahora :D) Para que lo sepáis vuestros reviews han sido lo que me ha animado a seguir con esta locura así que seguid escribiendo para ver si termino con esto de una veeeeeeeeeeeeeeeeez.

Por cierto si alguien aún no se la ha leído y quiere "disfrutar" una historia de humor con romance YA TERMINADA os recomiendo que vayáis a mi fic "¿Y tú quién eres?" que me lo he leído ahora con el tiempo y la verdad es que está bastante bien :3