Cap. 4 "La paloma perdida"

• Josuke, hay que limpiar la casa, así que nada de escaparte con tu amiguito ¿Entendido?
• Si, mamá.

El joven desanimado, y sin queja algún, tomo la escoba que le extendía su madre, comenzando con aquella tarea hogareña como si de un robot se tratara; acto que sorprendió y preocupo de sobremanera a la señora.

• ¿Cariño, te sientes bien?

Josuke reacciono ante aquel llamado de atención, y notando que levantaba las sospechas de su madre, tomo su renegada postura habitual.

• ¡Mamá, no me llames así! Y no esperes que luego de esto también ordene mi habitación.

Tomoko sonrió tranquila al ver a su hijo con los ánimos de siempre, nada la alegraba más; tomo sus bolsas de compras dirigiéndose a la puerta y continuo con el sermón correspondiente.

• Más te vale me hagas caso, debo ir al mercado ¡Así que cuando vuelva quiero ver todo impecable!
• Si, si, como digas…

Viro los ojos dándole poco y nada de importancia a aquella amenaza, y ni bien vio salir a su madre por la puerta, dejo la escoba para escabullirse por la parte trasera de la casa; nada le impediría pasar la tarde despejando su mente en los arcades. Creyéndose todo un ninja salió por la ventana cuando sintió a alguien a sus espaldas.

• ¿Qué estás haciendo?
• ¡Ah!

Sobresaltado volteo temiendo que se tratara de Tomoko a punto de darle el castigo de su vida, pero para su fortuna era otra cara conocida, Koichi lo miraba intrigado.

• ¡¿Qué estás haciendo tú?!
• Vine a verte ¿Ya arreglaron las cosas con Okuyasu? No lo encontré y supuse que estaría contigo.
• No está aquí ¿Fuiste a su casa?
• Vengo de allí, también pase por el centro y tampoco estaba.

Al más alto se le heló la sangre "¿Por qué desaparecería Oku? No tiene motivos para desaparecer… ¿O sí? No, no puede ser… No creo que por mi culpa él… No, él es lo suficientemente maduro para… ¡Ay dios mío, si es mi culpa!"; salió disparado como un rayo en búsqueda de su mejor amigo, y Koichi sorprendido de aquella repentina carrera le siguió el paso intentando alcanzarlo.

• ¡¿A dónde vas?! ¡Espera!
• ¡No lo sé, pero debe estar en algún lado de Morioh! ¡No puede haber ido muy lejos! -Se detiene en una esquina cuando se le ocurre una dirección- ¿Lo viste a Rohan?
• No, aun no pase por su casa.
• ¡Vamos!

La pluma se encontraba a tan solo milímetros del papel cuando el estridente e insistente llamar sobre la puerta rompió aquella perfecta atmósfera, el mangaka quien se encontraba trabajando desde temprano suspiro, dejo la pluma en el tintero, se acomodó la ropa, y lentamente se acercó a la entrada a comprobar quien osaba interrumpir su labor.

• Vaya, debí adivinarlo -Alzo una ceja algo disconforme con la visita- Koichi es bienvenido, pero tu será mejor que te alejes de mi propiedad, hace tres días que terminaron de reconstruir todo tras el incendio.
• ¡¿Lo viste a Okuyasu?! -Pregunto exaltado ignorando absolutamente todo lo que acababa de escuchar-
• ¿Nijimura? -Frunce el ceño- ¿Y qué tendría que ver yo con ese cabeza de maní?
• ¡A un lado! -Josuke lo empuja entrando a la fuerza comenzando a revisar la casa-
• ¡Oye! ¡Te dije que no está aquí! ¡Largo! ¿Koichi, que significa esto?

Rohan miro las más bajo, con quien sabía que podría tener una charla mucho más razonable y civilizada de la situación.

• Okuyasu desapareció y lo estamos buscando.
• Ja, debió perderse buscando su cerebro.

Al escuchar esto Josuke enfurecido tomo a Kishibe por el cuello de la camisa, estampándolo con violencia de espaldas contra la pared sin soltarlo.

• ¡Dime donde esta!
• ¿Por qué insistes en que yo tengo algo que ver con su desaparición? Hace días que no lo veo, solo he estado aquí trabajado ¿No eres su mejor amigo? Tu eres quien debería saberlo.

Las palabras del peliverde eran tan afiladas como su sonrisa, a pesar de encontrarse en aquella posición, acorralado por el enfurecido joven y su stand, no abandonaba su arrogante actitud. A Josuke no le quedo más opción que soltarlo calmando un poco su ira.

• Aquí no está, vámonos Koichi.
• Así que este es asunto serio ¿Eh? Una desaparición en Morioh, suena interesante, podría servirme para mi próximo manga, los acompañare.
• Esta no es una de tus tontas historias de ficción, Rohan.

Gruño Higashikata, pero Koichi sintió la mirada del mangaka sobre él, se estaba conteniendo de decir palabra alguna para evitar conflicto, pero finalmente para desagrado del joven de peinado exagerado, tuvo que opinar en nombre de la lógica.

• Creo que cuantos más seamos buscando más probabilidades tendremos de encontrarlo.
• Decidido, los acompañare, después de todo creo que no lograrían nada sin mis habilidades.

El dueño de Crazy Diamon apretó los puños, no pensaba darle la razón a Rohan bajo ninguna circunstancia, pero lamentablemente Hirose había dicho la verdad.

• Vamos, no tenemos tiempo que perder.

Los tres comenzaron la búsqueda por Morioh con la ayuda de sus stands, recorrieron la zona residencial, la tradicional, se infiltraron en la escuela, revisaron el puerto, fueron a la costa, volvieron al centro, pero nada, no había rastro de Okuyasu por ningún lado; el día transcurría sin siquiera darles una pista o indicio de su paradero, y eso no hacía más que potenciar el fastidio de Josuke.

• ¡Maldición!

Se desplomo sobre la graba cansado de tanto correr de una punta a la otra del pueblo, Koichi se sentó a su lado, y Rohan se quedó parado mirando pensativo al horizonte donde el sol ya se ocultaba.

• ¿Quién fue la última persona en verlo? -Indago el peliverde-
• Yo… -Respondió Josuke tomándose la cara al recordar la noche anterior-
• ¿Hicieron las paces? -Pregunto Hirose-
• ¿Así que pelearon? Ese es un dato interesante -Apunto Rohan-
• ¡Ese no es asunto tuyo! -Se enderezo mirando con ojos rabiosos al mangaka-
• Desde que soy parte de la investigación si lo es, de hecho, ese es un dato MUY interesante -Lo rodeo lentamente como tigre asechando a su presa- Que hayas sido la última persona en verlo, sumado a que hayan tenido un conflicto… Me temo que eso te convierte en sospechoso, Josuke.
• ¿¡Pero que rayos estas diciendo?! -Se puso en pie furioso haciéndole frente-
• ¡Chicos, tranquilos! -Los intento calmar el rubio parándose en el medio de ambos, aunque su estatura no ayudaba mucho- Discutir no nos servirá de nada, debemos pensar ¿Josuke, porque habían discutido?

El, ahora sospechoso, se quedó mirando a Hirose sin saber que responderle, en verdad si lo sabía, pero no era algo que estuviera dispuesto a decirles, situación aún más estresante sintiendo los calculadores ojos de Rohan encima.

• Por… Una… Una chica -Mintió sin poder evitar que sus mejillas tomaran algo de color-
• Está mintiendo.
• ¿Eh? -El más bajo miro a Rohan- ¿Cómo sabes eso?
• Es muy fácil, su comportamiento corporal y tono de su voz no se corresponden a sus palabras, y si no me crees… ¡Heaven's Door!
• ¡Crazy Diamon!

Josuke salto hacia atrás esquivando al stand de Rohan, haciéndose escudo con el suyo; bajo ningún punto de vista se dejaría leer por Heaven's Door, nadie podía enterarse de lo que en verdad estaba ocurriendo o sino seria la burla de todos en Morioh.

• ¿Josuke, que ocultas? -Kishibe sonrió como gato que acorrala a un ratón-
• Nada que sea de tu incumbencia, retira tu stand si no quieres sentir la furia del mío.
• Tarde o temprano se va a saber la verdad, será mejor que hables ahora.
• ¡No tengo nada que contarte a ti!

En ese momento Koichi cansado de aquella absurda pelea, que bien sabia no los llevaría a ningún punto, aprovecho la distracción para usar su stand pegándoles la palabra "Silencio" en los labios.

• ¡Mmmm! -Ambos miraron furiosos al más bajo-
• Escuchen, así no vamos a encontrar a Okuyasu, no sé porque hayan peleado, pero son mejores amigos y sé que Josuke no le haría daño, lo principal en este momento es pensar a donde podría haber ido.

Hirose retiro a Echoes y los dos dieron una gran bocanada de aire sintiéndose liberados, se miraron entre sí con disgusto, pero admitiendo la razón del rubio retiraron a sus stands dejando la pelea de lado.

• Y bien ¿Entonces por dónde seguimos? Ya recorrimos todo Morioh -Pregunto el más alto-
• Todavía nos debe estar faltando algún lugar crucial -Rohan se tomó el mentón pensativo-
• No lo sé, pero ya es casi la hora de la cena -Observo Koichi mirando su reloj-

De pronto, ante las palabras del rubio, todas las neuronas de Josuke se iluminaron a la vez "Cena… Comida… Cocina…".

• ¡Síganme!